Capítulo 11

Ya era medianoche

El guardia estaría, John, comenzando su nueva jornada laborar como todas las malditas noches, ahora mismo con la pequeña particularidad que sus caderas duelen mucho más que antes y le contaba sentarse y moverse. Por suerte tenía que estar sentado y era una de ellas sillas que tiene ruedas y puede moverse por donde quiera dentro de la oficina. Hoy no quería complicación alguna y haría todo bien… si es que conlleva a enfurecer, ejemplo, a Foxy que tal vez venga ahora mismo.

Pero el guardia querido nuestro no es quien importa en estos momentos, no.

En el escenario principal, Bonnie y Chica estaban ya listas para moverse porque era medianoche pero las dos se frenaron en seco cuando voltearon a ver a Fredica que no se movía. Esto es normal… en circunstancias normales, claro. Ella era de moverse más tarde y más cuando no había energía porque podía ver en la oscuridad… pero también se mueve un poco más de la cuenta…

¿Fredica? —preguntó Chica al notar la cara ida de Fredica. Le pasó su mano al frente varias veces pero ella no reaccionaba—. Oye, Fredica. Vamos, que es hora de visitar al guardia una vez más para hacer que sea él quien nos rellene…

Creo que está ida —Bonnie ignoró ese comentario. Está de acuerdo que deben de hacer eso. Pierde algo de gracia en forzarle. Tiene que ser todo natural… y si eso es excitarlo a la fuerza para que este luego les ataque… por supuesto, lo valdrá—. Creo que está pensando en algo…

¿Para estar de esta manera? —Chica tampoco entendía a Fredica. Era la primera vez que la veía de esta manera. Seguía pasando su mano por frente de su rostro pero ella estaba algo perdida, con una boca que parecía hacer un número 3, algo inclinada y puede jurar que podía ver algunos corazones salir alrededor de ella. Miró haciendo algunas caras a Bonnie—. Eh… ¿Bonnie? Creo…

¿Qué sucede?

Creo… que Fredica está enamorada

Chica estaba segura. Ha visto y sabe de esa mirada que tiene Fredica. Es muy obvio que está enamorada… y la única persona que podría estar enamorada es tal vez el guardia John. No había otra de todas formas. Estaba segura de ello. Pero, ¿cómo puede ser entonces si casi nunca se ha enamorado? No, nunca se ha enamorado… y que ahora lo esté…

Adivino —Bonnie rodeaba con sus ojos. Negaba y estaba de brazos cruzados—. Debe de ser John ¿no?

Creo que es lo más certero…

¿Para estar tan perdida?

Creo que de verdad está enamorada, Bonnie

Oh, es una lástima de todas formas… —ella sonreía mientras seguía negando con su cabeza y llevaba sus manos a su cadera—. Es obvio que John me va a preferir a mí…

Fredica hubiese reaccionado pero, ¿debería? No, estaba muy centrada en sus pensamientos sobre el guardia y de lo que pasó esa noche

Esa noche, oficina de seguridad

Se podían escuchar sonidos de aplausos por toda la oficina, unos sonidos de aplausos que pasaron de ser leves a retumbar en todo el cuarto, escuchándose también cada vez más y más rápido, acompañado de unas respiraciones muy agitadas así como algunos gemidos y unas risas… risas que provenían por parte de la osa que no paraba de montar en la silla a John que no mostró signos de oponerse y solamente mostraba signos de querer que esto siga y siga sin parar.

¿Te gusta? —tenía sus manos en los hombros de John. El rubio no podía hacer mucho que digamos porque sus manos estaban absorbidas por el trasero de Fredica. Ella entonces apretaba con fuerza y hacía que John tuviera muecas de dolor… pero esto no parecía importarle mucho que digamos al rubio. Como tal, también ella subía y bajaba sus caderas con el miembro de John dentro de ella, pudiendo sentir su interior siendo atravesado una y otra vez con mucha fuerza que ella misma está aplicando al estar cabalgando esa polla. Su cara roja, con una respiración entrecortada y llena de lujuria y mirando fijamente como una trastornada, podría quemar a alguien—. ¿Te gusta esto guardia? ¿Eh? ¿Te gusta? Sí… te encanta… adoras que esta puta te monte… —ella montaba a John cada vez con más fuerza. Esos aplausos hacían eco en la oficina que por conveniencia, estaba cerrada—. Sí… vamos… vamos… más… quiero más… ¡DAME MÁS GUARDIA!

Fredica se había cansado al ser la única que se estaba moviendo… bueno, no cansar sería la palabra acorde para esto pero estaba que no quería ser la única que hiciera algo. Quería que el guardia tome la iniciativa también. Como tal, le costó un poco procesar esta información dentro de ella. Frenó de golpe y se fue separando de él lentamente hasta llegar al escritorio.

—… —John, obvio, no entendía nada.

Ven… pequeño… —le decía coquetamente con su dedo que le indicaba que viniera donde estaba ella. Se dio la vuelta, le dio la espalda. John podía observar ese hermoso trasero que ella tenía, además de unas piernas que se notaban líquidos extraños saliendo de ella. Apoyó ambas manos en el escritorio y se inclinaba hacia delante. Su trasero estaba más expuesto que antes—. Ven… con mami…

Fredica esperó unos segundos pero nada sucedía. Estaba molestándose porque John no parecía hacer algo. Estaba a nada de voltearse para encararle y dejarle en claro que si no hace algo, lo iba a matar. Sí, más que ella, era su versión dorada que iba a tomar su cuerpo por unos segundos para poder amenazarle.

¡! —pero se detuvo ante todo pensamiento. Sintió unas manos de la nada en su trasero para luego sentir cómo algo entraba dentro de ella. No era un pene, no. Podía sentir claramente cómo ese algo parecía moverse dentro de ella sin parar, sentía besos pasionales, una respiración que le hacía temblar sus piernas como también ese algo…—. ¡¿Qué hac…?! —no pudo quejarse más. Volteó unos momentos para apoyar su rostro contra el escritorio en lo que sentía el cielo mismo entre sus piernas. Alcanzó a ver que John no solo se había acercado sino le tomaba con fuerza su trasero y clavó su rostro tanto contra su vagina como con su ano. Besos, lamidas ahora que sabía, aparte de sentir la fuerza con la que hacía todo esto, ella estaba muy roja y no paraba de gemir, empezando a fallar un poco sus sistemas. Por si fuera poco, la versión dorada de ella estaba sentada a un costado de esto que pasaba en el escritorio, tocándose a más no poder, algo que ella sola puede ver—. Grrr… por… por favor… —en un movimiento brusco, ella pudo separarse un poco del guardia. Se dio la vuelta y se recostó encima del escritorio. Estaba muy desesperada por lo que no tomó tiempo alguno para tomar la cabeza de John y atraerla una vez más a su entrepierna y tomarle luego con ambas manos—. ¡NO PARES! ¡SIGUE! ¡VAMOS! —no hacía falta dar tal orden. John continuó con lo que hacía, usar su lengua y su boca para complacer a Fredica que estaba tirando su cabeza hacia atrás y se notaba que saltaban algunos chispazos por lo que estaba experimentando. Temblaba, era obvio. Apretó con más fuerza la cara de John contra su entrepierna—. ¡ESO! ¡SIGUE ASÍ! ¡SÍ! ¡SÍ!

Todo se paró de nuevo.

Fredica no estaba entendiendo tampoco. Por el enorme placer que sentía al ser comida viva como lo estaba haciendo John, dejó escapar un poco el agarre que tenía contra la cabeza de él. Ese placer que sentía le hizo soltarle. Eso hizo que se lograra separar. Como tal, su rostro incrédulo solamente miraba a un John que estaba muy serio, con una boca algo sucia por líquidos que salieron de ella y de paso, una fuerte erección que se hacía notar y que a ella le generaba un fuerte temblor en sus piernas y unas enormes ganas que la penetrase.

Pero el silencio reinaba aquí.

Ella, no podía resistirlo…

Por favor…

—…

Guardia… —Fredica, abierta de piernas, abría también su vagina—. …te necesito…

Tras decir aquello, John se terminó acercándose a Fredica. Entraba dentro de ella, siendo él ahora quien parecía estar al mando. Podía ver las súplicas de Fredica en sus ojos robóticos. Bueno, eso tiene que creer. La verdad es que ella estaba muy desesperada por esto. No recuerda cuándo fue la última vez que lo hizo y como tal, experimentar algo así le hizo querer más. La osa estaba por soltar un fuerte gemido de placer pero su boca fue completamente tapada. Abrió sus ojos entonces.

Era la primera vez que experimentaba algo así como un beso, algo que ella no tiene idea qué es pero en este momento, al sentir las estocadas del rubio dentro de ella y que golpeaba sus paredes interiores a la par que sentía que su lengua era completamente aniquilada por la lengua de este, fue algo que no tiene explicación alguna de lo bien que se siente.

Lo rodeó con sus brazos gentilmente.

No quería despegarse de él nunca más.

Escenario principal, 00:30am

Lleva 30 minutos sin moverse Bonnie

Dejemos que esté así. Pensé que reaccionaría con lo que dije pero, no, está muy perdida… muy… ¿enamorada has dicho?

Así es. Está muy enamorada porque no reacciona con nada. Incluso si la pincho un poco en esos lugares que a ella no le gusta… no reacciona para nada.

Fredica seguía todavía recordando cómo fue que John le hizo suya por completo, aparte de poder experimentar eso que podría decirse que es un beso. Ese beso, sumado a que fue dado mientras él la hacía suya, fue algo increíble. Le hizo sentir en el cielo mismo. ¿Puede sentir ella el cielo? Sí, después de aquello, lo sintió.

Corazones volaban alrededor de ella.

En serio que ha dado una enorme cogida… bien… al fin has hecho algo bueno… aunque demostraste ser sumisa al final…

Tú estarías igual —Fredica respondía a sus adentros esta vez. Su versión dorada podía escucharle de todas formas—. Eso fue… genial…

—… puedo darte la razón en eso… ese guardia… ya me gustaría poder tomar tu cuerpo un rato para poder sentir todo lo que te ha hecho… —esta versión dorada de Fredica que flotaba por allí no dejó de tocarse sus pechos y su entrepierna. Ese espectáculo que ha visto fue tremendo y quiere esta vez poseer por unos momentos el cuerpo de ella para poder disfrutar de esa rica sensación—. Podré por fin…

No te voy a permitir eso…

¿Qué?

La versión dorada de Fredica se mostró sorprendida al escuchar esto.

Ese hombre, es mío… y no dejaré que uses mi cuerpo…

—… —ella entonces soltó una carcajada para luego estar sonriente—. Cariño… tarde o temprano, esa polla la voy a poder saborear y poder sentir…

Fredica y su versión dorada tuvieron una discusión interna como si nada importase. Como tal, ella no era consiente que algo pasaba fuera de su propio mundo.

Quiero hablar con Fredica

—¿Foxy? —la coneja y la polla se miraron sorprendidas luego de ver cómo la zorra de Foxy apareció frente a ellas con sonrisa provocativa y de victoria—. ¿Qué… que haces aquí?

Solamente quiero hablar con la osa, coneja —Foxy no miró a Bonnie y su expresión molesta al escuchar ese tono tan despectivo de ella. Foxy tenía en mente una sola cosa—. Tú y la de amarillo de pueden ir al diablo

—… tengo nombre…

¿Qué has dicho? —pero Chica, ante la presencia de Foxy, decidió esconderse detrás de una perdida Fredica con mucho temor—. Ah, temía que dijeras algo que importe… —una vez más, centró su vista en Fredica—. Oye, osa, tengo algo que decirte

Fredica no reaccionó

Oye, maldita osa de pacotilla, responde cuando te hablo —solo entonces, gracias a Bonnie y a Chica que le dieron uno codazos, reaccionó. Preguntó qué pasó… pero se hizo una idea ahora mismo al verle a ella bajo el escenario—. Por fin…

¿Qué es lo que quieres?

El tono de Fredica no era muy bueno con Foxy.

Como tal, la zorra no pudo evitar sonreírle en la cara, algo que hacía que la osa se pregunte la razón de tal sonrisa.

Solo vengo a decirte que te has equivocado con el guardia —ella soltó esto. Ninguna entendía. Fredica trataba de hacer memoria pero, no encontraba nada—. Al parecer le gustan otro tipo de chicas… —con eso, recordó que le dijo que el guardia nuevo tenía un gusto mejor, uno nuevo y ese gusto era ella.

¿A qué te refieres?

¿A qué me refiero? —soltó su típica carcajada de pirata. Llevó una mano a sus marcados abdominales, a su estómago precisamente hablando. Al masajearse un poco, fue suficiente como para que el resto, más que nada Fredica, entendiera—. No paramos un segundo… tuviste que verlo, todas ustedes tuvieron que ver… cómo me hacía suya una y otra vez… y tuvimos que parar porque tenía otra función con los niños… —soltó otra carcajada—. Es una lástima que no tengamos una función para poder dar a luz… estaría preñada por su hijo… —esta vez, su carcajada fue más fuerte que antes—. Ah… —al mirar la cara de todas, era como tener sexo mismo. El hecho de ver sus rostros incrédulos era tremendo. Pero la cara de Fredica… no tenía precio—. Y más tarde… le daré una genial recompensa por haberme complacido… no se va a negar… no lo obligaré… estoy segura que su carne recuerda lo que es sentirse en el cielo… Adiós chicas. Tengan una hermosa noche…

Y Foxy se retiró, dejando a unas chicas a punto de estallar.

Oficina de seguridad, 00:45am

John miró esta escena.

Como siempre, no puede escuchar porque las cámaras, salvo de la cocina, sirven justamente para ver y al notar cómo Foxy fue hasta ellas tras no tener éxito alguno en entrar a su oficina porque le dijo que no, fue directo al resto. Parecían hablar… bueno, veía que Fredica estaba muy distraída hasta que llegó la zorra. Tras eso, parecían discutir… y de nuevo, Foxy desapareció.

John… —al mirar al costado izquierdo suyo de nuevo, Foxy no pateó la puerta como antes, no. En cambio, golpeó levemente y habló con una tierna voz. Se asomó por la ventana de la oficina mientras saludaba—. Esta zorrita está sola… y necesita compañía… —decía con ese tono suyo, algo que John le hizo dudar pero el rubio se hace una idea de lo que puede pasar ahora y entonces, con dudas decidió abrir—. Muy bien… estás bien entrenado —ella estaba bajo la puerta, ya quitándose de a poco su ropa… aunque tenía en mente ahora otra cosa. Con su garfio estaba por sacarse su ropa. Se detuvo y solamente se quitó las vendas que usaba para cubrir sus pechos, caminando directo a él—. Has sido un buen guardia conmigo, Jeremy…

—¿Jeremy?

¿Cómo no puedo compensarte?

Foxy mostraba un lado muy amable… aunque el aura que enmanaba era agresivo, eso que hizo Fredica con ella le hizo cambiar un poco, era muy raro para John. Incluso le llamó de una manera que no correspondía. Le llamó Jeremy, cosa que no es su nombre para nada.

Pero no podía mostrarse confundido. Foxy cerró la puerta por ella misma. Se relamía sus labios. Se arrodilló frente a él. Para que no escape, porque ella conoce a Jeremy muy bien y sabe que podría escaparse ante esto, clavó su garfio en la silla para que no se mueva. John sintió un miedo enorme porque pensó que iba allí abajo. Suspiró aliviado pero la tensión no se iba para nada.

Te he tenido adentro muchas veces pero… ¿por qué nunca hice esto? —tenía en frente el pene de John, que confundía enormemente con Jeremy, que estaba a medio camino. Siempre recordaba cuando estaba dentro. ¿Esto? ¿Alguna vez ha hecho esto? No, nunca lo hizo. La única vez… cree que ha visto algo así en un baño del antiguo restaurante donde había estado al notar a unos posibles chicos de 13 años haciendo esto. Desde entonces, tuvo curiosidad y ahora tenía todas las oportunidades del mundo para hacer esto—. Palpita mucho… hehe… veo que en serio soy tu favorita ¿eh? Es normal… nadie se resiste a una hermosa zorrita como yo… —con su mano lo comenzó a tocar un poco. La reacción fue fuerte. Al cabo de unos toques leves se había puesto duro. Casi golpea su nariz—. Oh vaya… —dijo—. En serio me quieres… muy duro… palpitante… y ese aroma de hombre… sí… eres tú Jeremy… por fin… juntos… de nuevo…

Se lo introdujo en su boca.

John pudo sentir esos colmillos raspar un poco su miembro y el grito que tuvo que aguantar fue magistral. Se sintió no solo genial cómo ella estaba devorando su miembro sino que el dolor que sentía a la par porque justo sus colmillos le tocaron la parte sensible, era como el cielo y el infierno mismo… era Venezuela.

Foxy no hizo esperar tampoco. Movió su boca arriba abajo sin experiencia alguna, sin importar si hace esto bien o mal, la pulsación del pene del guardia en su boca y casi en su garganta hacía querer hacer esto más y más. Le estaba haciendo una mamada en toda regla. Su lengua jugaba con ese pene dentro de su boca. John estaba que si tenía una manta debajo de él donde estaba sentado, se le iba a meter dentro de su trasero debido a la fuerza que hacía ella a la hora de mamarla de tal manera. Es algo exagerado pero esto es lo que sucede. La nula experiencia de Foxy al hacer esto era notorio. John disfrutaba pero sufría por los dientes de ella. No podía quejarse porque encima le tenía tomando de la ropa en lo que ese garfio estaba clavada en la silla para que no se separe.

John no podía decir nada por más que intente. Estaba centrado en hacer lo que fuese para que Foxy mejore pero, no había caso. Además, aparte de estar a nada de llorar, estaba sintiendo harto placer por esto. No entiende cómo puede excitarse demasiado al sentir que su miembro está siendo raspado por los colmillos de esta.

El placer a través del dolor no es algo para él. No es para él para nada. Pero aquí está disfrutando de esto y mucho. Hacía fuerza para aguantar el dolor. Largaba fuertes suspiros de dolor así como de placer. Estaba sintiendo la sangre correr y correr más por su cuerpo. Estaba seguro que estaba perdiendo la mente por esta mamada mal hecha. Podría incluso guiarle porque sabe indicar a las mujeres que tuvo les ha enseñado un poco… pero esta zorra era imposible porque solo quería complacerle… parecía querer ser buena… pero hacía todo mal…

Encima y para variar, John fue tomado por la lujuria. Eso no era algo muy bueno que digamos.

John entonces tomó con fuerza la cabeza de Foxy. La zorra abrió sus ojos sorprendida, todavía sin sacar su pene dentro de su boca. Sintió que de pronto tenía el pene del guardia más y más adentro de su boca, sintiendo que llevaba a su garganta. Le hacía delante y para atrás. Lo hacía incluso con mucha fuerza, algo que hacía que Foxy le cueste hacer algo porque perdió control total por esta sorpresa que se ha llevado.

Las cosas se pusieron peor.

Se levantó del asiento John. Comenzó a follar literalmente la boca de Foxy con todas sus fuerzas, haciendo que la zorra de rojo hiciera que sus ojos se fueran un poco para atrás. No podía moverse, tampoco es que Foxy quería. El hecho que el guardia tome el control, es algo que sería la primera vez, más con la fuerte intensidad que está follando su lengua. Estaba totalmente sorprendida y estaba tan excitada que no solo no usaba su mano para masturbarse, usaba su garfio esta vez, siempre viviendo al límite.

John follaba con tanta fuerza la boca de Foxy que estaba masturbándose también que no era capaz de darse cuenta que se estaba viniendo dentro de ella. Solo cuando empezó a sentirse raro, sentirse débil y temblar demasiado, comenzó a separarse y a darse cuenta que se había venido demasiado… pero notó también su pene algo lastimado con marcas de un colmillo. Ahora podía sentir más el dolor que el placer… por parte de Foxy, su boca sale todavía el semen que había lanzado John dentro de su boca… además de estar tirada en el piso, sentada. Tenía la lengua afuera, su cara no daba más de lo roja que estaba, sus ojos mostraron placer enorme… sonreía.

Jeremy… por fin… te has vuelto un hombre…

—¿Jeremy?

—… —Foxy no estaba en sus cabales. Estaba muy hipnotizada por esto que hizo que sigue sin darse cuenta que no era Jeremy—. …gracias… necesitaba esto… el nuevo guardia… nunca haría esto… y nunca… será como tú…

Foxy se durmió allí.

John la miró mientras se tomaba su pene y estaba sin saber si buscar hielo para esas partes raspadas o no… pero en estos momentos, su pene debe esperar.

Su pene puede mejorar pronto pero que alguien venga y vea a una zorra robótica con semen que sigue cayendo de su boca y que está mirando a la nada misma, llena de placer…

Quiere conservar su trabajo…

Cueva del Pirata, 01:00am

Tuvo que dejar a Foxy allí. La limpió como pudo. Se aseguró que nada esté dentro de ella… aunque era imposible abrirle. No tiene idea de dónde se abre un animatron como este. Como tal, solamente se aseguró de limpiar su boca y nada más. Es lo único que puede hacer.

Si alguien viene y dice que estos animatrones no pesan solo porque se ven como mujeres, pues están muy equivocados. Pesan, mucho. Al menos Foxy pesa más de la cuenta. Mucha fuerza tampoco podía hacer. Su cuerpo estaba todavía en el proceso de asimilar lo que había hecho con la boca de la zorra. Su miembro duele, sus piernas todavía tiemblan bastantes.

Una vez que la dejó encima de su cama, suspiraba mientras se limpiaba su sudor.

—¿Cómo es posible que pese tanto…? —decía agotado. Más peor ahora es que ella realmente parecía que estaba durmiendo en estos momentos. No era tu típica función de apagarse para reponer energías o mierdas así. Estaba literalmente durmiendo mientras parecía abrazar su almohada y murmurar ese nombre de Jeremy otra vez—. …¿quién es ese Jeremy de todas maneras? —trató de pensar. Su idea fue sentarse en el borde de la cama de Foxy. Estaba pensando y pensando entonces sobre esto. Encontraba muy dudoso el tema a decir verdad. ¿Podría ser un guardia? Es que, si detenidamente lo piensa, es imposible que ellas se relacionen con diferentes personas que no sean los guardias—. …raro… el anterior guardia a mí… ¿cómo se llamaba? ¿Mike? No puede ser… y dudo que otro haya trabajado aquí antes… si no me hubiese dicho Francis… —de hecho, ahora recordó algo—. …él me dijo que todo me lo iba a ir enterando con el paso del tiempo… luego dijo que no sabe nada… y terminó hablando de algo sobre un caso años atrás… —estaba confundido en estos meros momentos. Aparte, por alguna extraña razón, su mano se movió sola hacia el trasero de Foxy, o su cola precisamente hablando, donde acariciaba la misma un poco y apretaba también, sintiendo una enorme suavidad… nada comparable a la "suavidad" cuando fue usado como montura—. … —volteó a ver y se dio cuenta de ello, más también escuchando los murmuros sobre cómo le gusta que le toque allí y que por favor, que siga de esa manera—. … —separó lentamente su mano. Se la miró con sorpresa.

Su mano una vez más volvió al trasero, y cola, de Foxy.

Su mano realmente parecía tener mente propia

Escenario principal, 01:03am

Chica y Bonnie no sabían qué hacer en estos momentos.

Ambas miraron a una Fredica muy enojada, como nunca antes la habían visto. Fue tanto el enojo que veían en ella que una Bonnie que siempre suele burlarse de esta cuando se enoja, se alejó y tomó a Chica para verle de lejos, unos cuantos pasos. Vieron cómo Fredica estaba tan enfurecida que realmente comenzaron a saltarle chispas. Su cabeza comenzó a fallar. Estaba a nada de explotar, le faltó muy poco. La coneja y la polla se abrazaron luego de cierto tiempo de ver esto porque no podían creer que iban a ver explotar a Fredica.

No explotó.

Dejó de funcionar de la nada. Se apagó. Su cabeza colgaba como si nada y no se movía. Chica y Bonnie esperaron a que explotara. Es más. En un momento las dos iban a buscar a John para avisarle de esto y estaban a nada de pelearse pero vieron cómo Fredica dejó de funcionar. Humo salía encima de ella. Era muy preocupante.

Como tal, ambas se miraron una vez más y sin decir algo, se fueron corriendo para buscar al guardia.

Pero en ese momento, cuando las dos fueron por un lado, el guardia terminó viniendo por otro.

—… por qué mi mano se movió sola… —se venía cuestionando eso enormemente—. ¿Cómo puede…? —empezó a olfatear unos momentos. Levantó su cabeza, dejando de ver su mano, miró a todos lados mientras olfateaba—. …olor a quemado... —al mirar entonces al escenario, notó a Fredica y vio ese humo que salía—. ¡Oh mierda! —se acercó rápidamente. Se puso muy cerca y comenzó a rodear la misma para ver de todos lados—. Mierda, mierda, mierda… parece que se quemó algo de ella pero… ¿qué? —se puso nervioso por primera vez. No sabe cómo reaccionar en estos momentos—. Vamos John, tranquilo —se dio una bofetada a sí mismo. Con eso, al menos estaba sereno—. Bien, bien… —pero esa serenidad se fue al mirar una vez más a Fredica—. …no tengo idea qué hacer… —suspiró y negó. Esto no era algo para él. Estaba muy seguro que alguien hará un mejor trabajo que el suyo—. …aunque… —pensando lo que hizo con Foxy, que fue tocar apenas algo, probó tocar entonces a Fredica—. … —no hubo éxito alguno. Realmente estaba muy quemada. Negaba—. Se quemó… ¿cómo se quemó?

Miró a todos lados.

Creía que estarían Bonnie y Chica pero, no estaban allí como siempre.

Pero había ese algo en el aire que le hacía sentir que se encontraba algo o alguien mirándole fijamente, sintiendo una mirada a sus ojos en cualquier momento que voltea. No había forma de esquivar esa sensación. De cerrar los ojos unos segundos, sentía algo cerca pero de tenerlos abiertos, sin importar dónde fue que mirase, había algo que le miraba a sus ojos.

Esto no es algo que ha aprendido en el poco tiempo que estuvo en la guerra, no.

El crecer siendo pobre y tener que vivir a duras penas, además de tener que robar y estar al tanto que no te roben, le hizo ganar un poco de experiencia y sabe más o menos algo de esto. No, puede decirse que era pan de cada día. Apenas con 7 años, siempre estaba alerta para que nadie le robe… aunque sería en vano puesto que su casa… al menos tenía padres, es lo único que podía decir.

Con eso, podía sentir algo que le miraba.

—… no pueden tener otro robot… eh, animatron que me mire de lejos como ahora… ¿no? —al decir esto, pudo notar algo que le inquietó bastante. Caminó hasta una de las mesas. Sentía que había visto muy mal. Había un peluche, uno que reconoce—. …¿qué diablos hace esto aquí? —tomó el mismo. Lo miró detenidamente. Lo giró y giró para encontrar algo pero nada. Lo miraba no solo con dudas sino con cierto miedo en estos momentos—. …¿cuándo fue que lo traje? —en eso, lo volvió a colocar en donde estaba—. …no me voy a llevar esto ni tocar… —al voltearse entonces, al frente de la mesa de donde había tomado al pequeño peluche dorado de Fredica, estaba de nuevo allí. Retrocedió unos pasos al presenciar esto—. Wow… wow…

Estaba temiendo un poco en estos momentos.

No era normal… ¿sí?

Ya ha visto con sus propios ojos que unos animatrones juguetones y amables pueden entonces moverse cuando se les da la gana pero eligen estar normales hasta que llega la noche. No le importa ahora mismo. Es más, ya se cogió a dos… lo cual ya es muy raro de decir pero, ¿actividades paranormales? No, no estaba preparado para eso.

A John le parece normal ver robots asesinos que fantasmas.

Retrocedía paso por paso, asegurándose que nada sea chocado por él. Aprendió un poco todo y por ende, no se chocaba nada. Aun así, usaba su mano para guiarse. No podía mirar atrás. En el momento que hizo esto rápidamente para asegurarse que no se chocaría nada, ese muñeco se movió a otra mesa, casi que teletransportandose. Esto ya era demasiado para él. Como tal, estaba a nada de encerrarse en su oficina.

Si alguien viene y ve a John actuar de esta manera, no entenderían para nada. Sería gracioso incluso cómo alguien que parece convivir a gusto con robots asesi… amigables, se asusta por un muñeco de felpa de Fredica que se mueve solo y parece moverse a velocidad luz… que es entendible… pero para Bonnie y Chica, no.

Ambas volvieron porque no encontraron al guardia. Al volver, vieron esta escena. Se quedaron en silencio y cada una miraron cómo esa Fredica de felpa de oro se movía. Daba un poco de miedo pero no es algo fuera de lo normal. Bueno, Chica de hecho mostró signos de miedo pero Bonnie, Bonnie de alguna manera sabía lo que pasa. Algo dentro de ella le hace sentir que esto es normal… aunque no entiende.

Como era la única que podía moverse porque Chica mostró también algo de miedo, se reía.

Oye Chica —le murmuró entonces

¿Qué? —replicó esta con cierto miedo

Perdona

¿Eh?

Bonnie tocó algo en Chica que hizo que se apagara. Por suerte, no hacen ruido a la hora de apagarse sino atraería la atención de John. Además, él estaba muy concentrado en salir de allí… y no notó su presencia para nada…

Sonreía de oreja a oreja mientras sus ojos brillaban y brillaban,

Ha conocido a gente que se ha desmayado del susto, porque Foxy a veces hace bien su papel, y como tal, está muy segura que John se va a asustar y se va a desmayar por completo y cuando eso pase…

Bonnie soltó una muy silenciosa risilla mientras miraba con deseo al guardia

Se lo iba a recontra coger…