Capítulo 12

Hogar

Debido a que algo malo había sucedido con respecto a Fredica, que por suerte se ha logrado excusar diciendo que no tiene idea de lo que pasó, el jefe del lugar ha dado unos días de descanso hasta que terminen de reparar a la osa, cara de la franquicia… sumando también en hacer unas mejoras o revisar de igual forma a los otros animatrones y asegurarse que todo esté en orden.

¿Él?

Tras volver a su casa y ya disfrutar de su primer día de estas pequeñas vacaciones, se sentía demasiado raro, enormemente raro. La inactividad laboral no es algo que le guste. Debido a que desde que volvió de la guerra y más o menos ha empezado a darse cuenta que su actitud era una reverenda mierda, el tener esta forma de ser se ha ganado con el paso del tiempo. Más también porque ha apreciado su vida desde entonces, no creyendo ya no más que podía hacer de todo y que nada le iba a detener. Se volvió más reservado… aunque tuvo algunos problemas para trabajar porque apenas sabía leer. Solo sabe lo que ha aprendido de la vida. Ya saber más cosas a fondo de matemáticos y todo eso, no sabe nada. Es un privilegio el hecho que haya lugares, donde le contrataron alguna vez, que le hayan aceptado pese a que nunca ha terminado algo en su vida con respecto a escuelas y demás.

Es por eso que estar sin trabajar, no porque algo le lastimó sino porque le dieron días, le hace sentirse un poco inquieto, raro. El hecho que puede estar de esta manera cuando le de vacaciones… aunque duda con una profesión así, no sabrá qué hacer.

Ahora, bueno, no le queda otra. Está incómodo en su cama. Miraba al techo.

Todavía tiene un raro recuerdo que prefiere imaginar que fue un sueño muy raro y no fue algo de verdad… que, sí, justamente eso, que fuera un sueño.

Casi dos días atrás, comedor principal

John estaba tratando lentamente de irse de aquí en lo que ese pequeño oso de felpa dorado se acercaba cada vez más y más hacia él. Estaba temeroso, temblaba. Nada te prepara para ver este tipo de cosas. Era una persona valiente, eso se demuestra por estar aquí pese a que todo puede salir mal… pero hasta un valiente tiene sus límites.

No recordaba las palabras que le dijo a Chica. Esas palabras le vendrían muy bien ahora mismo a él pero, ¿puede hacer algo? Prefiere que Foxy venga, le clave el garfio por todos lados que tener que ver un puto fantasma.

¿Qué por qué los fantasmas son peores, según él, que otras cosas?

Porque no puede dañar lo que no existe… físicamente hablando.

En lo que él estaba así, Bonnie se acercó hasta él lentamente también.

Chica apagada, Fredica con humo que salía en ella y que seguro ha sufrido algunos cortocircuitos, Foxy que tal vez esté en su cueva y no salga hasta nuevo aviso, esto era la oportunidad de oro. No iba a dejar pasar esto. Se relamía sus labios de coneja en lo que estaba ya detrás del rubio.

John entonces sintió algo suave en la espalda. Era algo grande, sí. Eran muy suaves también. No podía moverse más tampoco. Sintió una respiración en su nuca y todo su cuerpo sufrió un enorme escalofrío que lo dejó helado y casi pálido. Lentamente comenzó a girarse. Parecía que iba en cámara lenta. Al darse vuelta, vio algo que no podía creer.

Hola, John

—…

John se desmayó.

Literalmente, se desplomó por completo. Bonnie miró cómo este caía como si fuera un árbol recién talado. Fue impresionante de hecho el verle caer como cayó. Sintió un poco de pena pero entonces, al verle así, ella sonreía, no solo sonreía para ella sino sonreía mirando a la persona que estaba leyendo esto. Tomó de las piernas a un desmayado John que comenzó a ser arrastrado por unos momentos. Tuvo que parar para hacer algo.

Tomó entonces ese muñeco de Fredica que era dorado.

Era algo reservada con esto. Miró a varios lados, precisamente hablando de esa cosa que le miraba fijamente como hacía con John pero ella, con un poco de concentración, le pudo ver. No era la gran cosa aunque teniendo en cuenta que Fredica estaba apagada por fallas, le sorprende que esta cosa pueda moverse como lo hace. Ella, Bonnie, por unos momentos, parecía pasar de ser morada a ser dorada para volver a ser morada una vez más. Destrozó ese muñeco y esa Fredica que había visto desapareció también.

Restos de felpa cayeron por el piso. No le importó. Volteó de nuevo para tomar a John que seguía desmayado. Una vez más, olvidando esto, miró al lector y sonreía.

Si camina gracioso mañana… ya saben…

Y en la oscuridad, Bonnie desapareció junto a un guardia que era arrastrado por el suelo.

Actualidad, departamento de John

Levantado ya, recordando de a ratos ese extraño sueño suyo donde estaba amarrado a un asiento, miró algunos papeles encima de la mesa que había en la cocina, con una mala cara de hecho.

"Dos semanas de retraso en la paga Señor Smith. Tres días más y será echado"

Algo simple de entender pero también algo complicado de querer comprender.

Miraba de mala gana el mismo por el mero hecho que sí, ha estado tan metido en esto de trabajar para la pizzería que ha olvidado todo. Además de eso, el mero hecho de tener que estar mentalmente concentrado para soportar la mera idea que unos animatrones le estén queriendo hacer el amor… eso le detenía mucho.

Suspiraba pesadamente porque si iba en busca del dinero que tiene a mano, tiene dinero como para poder pagar la renta que debe pero se quedaría con muy poco… y con lo cobrado del trabajo, todavía sigue siendo poco para él. Es decir, en términos de dinero, estaba bastante justo.

—… —miró al lector—. No tengo idea de lo que el autor explique pero, ando corto de dinero y creo que no llegue a pagar —volvió entonces en sí y dejó de romper la cuarta pared. Como tal, miraba su dinero y sí, apenas alcanzaba. No es que sea algo muy caro pero el tener que pedir un uniforme nuevo porque el otro quedó roto, pagar para que le atiendan por el hombro, le hace quedar con poco dinero—. …podemos ser un grandioso país pero, pensar que hay que pagar por los hospitales… —cerró sus ojos pero bueno. Abrió los mismos de nuevo con pesar—. Creo que debo hacer algo con el dinero…

Al menos, por este momento, lo único que parecía hacerle sentir un poco mejor, raro pero mejor, era ese muñeco de felpa de Fredica que estaba allí junto a sus cosas en la mesa. Lo tomó y lo giró un poco. No tenía nada, era obvio. Sonreía.

—Al menos tengo esto

Se quedó congelado cuando vio que ese muñeco movió uno de sus ojos.

Su sonrisa se borró por completo.

Fue hasta la cocina, prendió una de las hornallas, al máximo, y puso encima a ese muñeco de Fredica que lentamente se iba derritiendo hasta el punto que parecía quedar… nada… y juró que escuchó decir que le quería.

El muñeco derretido se podía ver en sus ojos…

No iba a tolerar algo así en la vida real porque jura que eso que sintió antes, era un puro sueño.

Sábado, 15:00pm

—Es bueno volver a verte John

—Es… un placer verle Nicholas

—Vamos, siéntate. Escucha, quiero saber qué pasó y bien. No quiero excusas, nada. ¿Has hecho algo con Fredica sí o no?

—Jefe, la verdad es que de alguna manera… Foxy estaba activa por la noche. Fui a ver qué sucedía porque usualmente está apagada pero… no sé, estaba despierta por decirlo de alguna manera y… cuando volví al escenario porque sentí un olor raro a quemado, pues… ya era tarde.

—¿Foxy estaba activa?

—Creyó que era un niño y comenzó a contarme una historia de cómo… tomó al hombre que quería y lo hizo suyo… debo de admitir, fue muy gráfico lo que contó… casi como si yo hubiese sido ese hombre…

—Huh… entonces, ¿no sabes qué pasó?

—No señor. No tenté a mi suerte. No quise tocar nada y solamente me aseguré que nada esté mal con ella… aunque… luego me pasó algo raro… aunque esto no sé si fue real o simplemente lo soñé… pero vi un muñeco dorado…

—Ah, sí, Fredica. Teníamos un animatron antes en la empresa pero, bueno, algunas cosas ocurrieron y como tal, se tuvo que dar de baja.

—… entonces…

—No creía que podría haber muñecos todavía por el lugar, es raro. Tal vez no vaciamos todo como creíamos. De todas formas, esto es otro tema John. Escucha, realmente necesito saber si has tocado a Fredica para que sus sistemas se calentaran como pasó. No solo eso, uno un enorme problema con los mecanismos que trabajan en lo que es su cabeza. Estos días costó repararle, además de paso hacer algunas revisiones a los demás, y por lo tanto, es algo costoso. Ahora, quiero que me digas la verdad porque estoy a nada de descontarte dinero.

—…

—Dime la verdad, ¿has hecho algo con Fredica para que literalmente se quemen sus partes?

—¿La verdad?

—Sí John, quiero la verdad.

—… —la seriedad de su jefe… es extraña. Nunca le ha visto así. Siempre notaba un hombre tranquilo, alegre y sereno. Ahora mismo, no existe nada de eso. Sentía que le iba a despedir. No podía mentir… pero tampoco puede decir la verdad. Ya suficiente que no tiene problemas en reconocer que Foxy se puede mover sola porque está programada justamente para eso, para que no solo se mueva sola sino interactuar con los clientes y niños. Apretaba por debajo del escritorio sus propias manos y tragaba con dificultad. Por hacer esto, Nicholas seguro creía que hizo algo pero, la realidad era otra—. Es como pasó. Volví de apagar a Foxy y entonces vi a Fredica. Quise hacer una revisión del lugar y como dije también, aparte de verle, había sentido un olor raro, un olor a quemado. Allí vi ese humo saliendo de ella. No quise tocar nada, no quería arruinar más la situación.

Luego pasó lo del muñeco de Fredica dorada. Sentía que luego de eso pasó otra cosa más porque de alguna manera, sus piernas temblaban para caminar, además que tenía un fuerte dolor en algunas partes de su cuerpo, como si fueran marcas de dientes, dientes de conejo precisamente hablando.

No quiere pensar que Bonnie le hizo algo cuando él no sabía… porque no recuerda tampoco tener imágenes perdidas con ella de todas formas.

—… —Nicholas lo miró. Tenía muchas dudas sobre él. Venía haciendo todo bien para estar haciendo errores que pueden contar despidos. Aunque debe de pensar que ha durado mucho más que otros guardias. Pero eso no sirve ahora—. Siento que me ocultas algo

—Las cosas que oculto suceden fuera del trabajo, jefe. Por eso, no puedo hablar más.

—Oh… —ahora entiende un poco. Se aclaró la garganta entonces—. En ese caso, no tengo nada más que decir salvo que vengas esta noche y hagas tu trabajo como corresponde

—… entendido

—Ah, toma esto también —le entregó un cheque con dinero a John que lo tomó y en secreto lo veía con alegría, viendo que el dinero superaba un poco los 150 dólares—. Sigue con tu buen trabajo y recuerda que ahora tienes que hacer más trabajo que antes.

—¿Más?

—Cada vez que termines o estés a nada de terminar tu jornada, procura revisar a los animatrones para ver si están funcionando bien. Las personas que se encargan de ellos han dejado una pequeña guía para que puedas corroborar que todo funcione muy bien.

—Yo…

—Cobrarás 30 dólares más

—Todos van a parecer chinos cuando termine

—¿Chinos?

—Ya sabes, perfectos. Porque los padres chinos o tienen hijos buenos o no tienen nada, ya sabes, eso

—Oh, ya, entiendo

No lo entendió

—Puedes retirarte y puedes disfrutar de comer alguna que otra rebanada de pizza.

—Gracias jefe

John rápidamente se retiró de la oficina del jefe y fue entonces a buscar a Francis para comer algo los dos juntos y bueno, conversar tonterías de hombres adultos.

Al irse, Nicholas no pudo revisar uno de los cajones de su escritorio y ver entonces un pequeño cuadro que tenía en todo momento. Lo tomó y con una sonrisa nostálgica, no podía evitar recordar a la persona que dio vida a esta empresa de comida familiar

Estacionamiento, 16:27pm

—Oye, gracias por esto

—No te preocupes, no es nada John.

—Necesitaba esto, en serio, gracias viejo. Es la primera vez que veo que tenemos un estacionamiento… y más allá un lugar para que los niños también jueguen… ¿por qué no he visto algo de esto antes?

—Solamente quieres ganar dinero

—… sí, es cierto. Pero, tampoco es que me tenga que preocupar porque trabajo de noche…

—Tal vez haya fantasmas hamacándose durante la noche…

—No, cierra la puta boca por favor…

—Haha, ¿miedo de fantasmas?

—… vete al diablo

Francis se comenzó a reír de John mientras fumaban. El segundo no lo hacía pero tras probar un poco, tras toser bastante, le agarró la mano y entonces, estaba un poco menos tenso. Francis le había dado uno. Ambos estaban entonces fumando, ambos disfrutando del pequeño relajo.

—¿Qué te pasa?

—¿Por qué la pregunta?

—Porque te ves muy tenso. No fumas, se nota que no eres fumador. Además de eso, caminas raro. ¿Alguien te metió algo por detrás?

—… eso no lo sé. Desperté con dolor de cintura y de piernas. Apenas puedo caminar… tengo miedo de pensar que me violaron pero… quiero creer que no… de todas formas Francis, sí, tengo unos problemas… necesito dinero

—¿Cuánto?

—… ¿cuánto tienes a mano?

—… —le miró de reojo—. ¿Por qué necesitas saber eso?

—Porque en serio necesito dinero, viejo.

—Mm… en ese caso, puedo decir que tengo 300 dólares ahora mismo —hubo un silencio entre ambos. Francis le miró ahora de lleno—. Por favor, no me digas que en serio necesitas esos 300 dólares…

—Soy feliz con 150 nada más —le contestó. De hecho, si le daba los 300 estaría más que feliz y con eso podría aguantar más de la cuenta. Also, podría hacerse el idiota y comprarse una figura de acción que había visto que estaba 150 dólares de paso—. No necesito más, no necesito menos…

—¿Por qué siento que quieres más pero tienes vergüenza de pedirme?

—Solo necesito 150 dólares

—Vale, vale. Ten —sacó su billetera. Sacó 150 dólares entonces. Se los entregó a John que los tomó como si fuera lo más importante de su vida—. Bueno, ¿tienes mi dinero?

—Oye… ¿qué?

—Oh, eso se ve como mi dinero. ¿Me vas a pagar o qué?

John no estaba entendiendo nada de nada. ¿Ya le estaba pidiendo dinero Francis? ¿Es realmente de esas personas que ya buscan el pago apenas prestan el dinero? Lo miraba sin entender para luego mirarlo incrédulo. Era incapaz de entender a este viejo a veces.

—Hehe…. —Francis comenzó a reírse—. Solo estoy jugando contigo, viejo. No te preocupes, no hace falta que me devuelvas el dinero si tan mal estás para pedirme tal suma. Aparte —sacó el cheque—. Hoy me pagaron. Mañana no podré venir.

—¿Familia religiosa?

—Por mi mujer. No me quejo… tampoco quiero quejarme. Es lindo de hecho, hemos conocido gente interesante.

—Entiendo… —a él también le pagaron y le dieron un aumento por hacer algo que no tiene ni idea pero tal vez saque un buen dinero de ello. Solamente es no hacer ninguna tontería—. En serio viejo —le miró directo a los ojos, avergonzado por tener que recurrir a esto—, gracias por el dinero…

—Procura al menos un día llevarme a comer algo si mi mujer no quiere cocinarme…

Ambos rieron.

Oficina de seguridad, 23:50pm

Era sábado, no hacía falta que tuviera que trabajar pero volvió a su hogar, pagó como pudo la renta y tuvo mucha suerte de haberse salvado. La propietaria, una maldita mujer adulta que no parece ser buena para nada, le había negado el dinero pero aceptó al ver esos 150 dólares de más que dudó unos momentos de tomar pero los tomó.

Ahora, sin preocupación hasta un mes más o menos, podía trabajar y preocuparse detenidamente si tiene que evitar que se la chupen, que se lo cojan, que sea montado, que sea obligado a tener sexo, todo ese tipo de cosas que mentalmente le toma mucha energía.

Suspiraba.

Al menos se trajo algo para leer.

—Veamos… "Luego de mucho, la Unión Soviética ha caído. ¿Peligra Corea del Norte?" Oh… bueno. ¿Qué más hay? "Fin del comunismo. La era de disputas ha comenzado en los países fríos" Oh… ¿no hay nada mejor? "Idiota muere por ser más curioso de la cuenta"

Cerró el periódico, lo dobló y lo colocó en el escritorio mientras cerraba sus ojos y suspiraba, sintiendo que ese título en las siguientes páginas, era para él justamente.

Faltaban todavía 10 minutos entonces. Apenas le tomó segundos de su vida leer esto para ya dejarlo y tener que hacer otra cosa.

Iba a dar una vuelta entonces, ver que todo esté en orden.

Hola

—¡AHHHHHHHHH!

No esperaba que Fredica estuviera parada en la puerta de la izquierda y que hablara tan casual como nadie. Lo que es peor, apareció de la nada, más encima antes de horario. John obviamente pegó un pequeño salto y retrocedió unos pasos en lo que gritó del miedo que le había dado que aparezca de la nada.

¿Te asusté?

—¡NO MAMES! —gritó el guardia mientras tomaba aire de nuevo. Primero un puto fantasma y ahora Fredica que apareció de la nada. Estaba muy agitado. Le costaba respirar de hecho pero bueno. Tomó aire de nuevo y se repuso nuevamente—. No jodas… —la miró. Luego prestó atención a esa voz que escuchó—. ¿Qué onda con tu voz?

¿Te gusta mi nueva voz? —más suave y dulce que la anterior. Era más coqueta incluso, algo que John le hizo tener un poco de escalofríos—. La persona que me ha reparado ha hecho algo magnífico. ¿No crees eso cariño?

—Eh, sí, supongo que sí…

Hehehe… que lindo eres al estar asustado todavía —ella se acercó entonces a John. Le acarició la mejilla. En eso que le acariciaba, notó las marcas en su cuello y si era algo más quisquillosa, podía notar que tenía también algunas marcas en su cuerpo. ¿Cómo notaba esto? Bueno, ella tenía sus truquillos—. Hace que te quiera coger ahora mismo… —John sudó un poco por el nerviosismo porque Fredica tenía una voz dulce y todo eso antes de esta reparación pero ahora… ahora era como 10 veces peor y ya con su tono de voz estaba sintiendo las ganas de hacerle suya, combatiendo con sus impulsos—. Pero soy buena… y jugaré contigo, nada de coger —se acercó hasta su oreja—. Porque primero me debo de encargar de esa puta que quiere robarme lo que es mío…

—… ¿tuyo?

Hehe… —se separó. Le terminó abrazando. Sus brazos pasaban detrás de su cabeza. Sus pechos estaban muy presionados contra él. Eran muy suaves—. Desde que tú y yo nos unimos, eso ha demostrado que somos el uno para el otro, querido guardia… y nadie me va a robar de ti…

—… pero si dañas a las demás…

No haré nada para que pierdas tu trabajo, mi hermoso guardia. No quiero que nada te pase y quiero que vengas y vengas solamente para hacerme tuya… si haces eso, no te haré nada malo… mi hermoso juguete —le tomó el mentón. Le hizo que baje su cabeza para que le mire mucho mejor a sus ojos—. Espero que mi juguete no ande jugando con otras chicas…

—…

No me gusta… compartir… —su mano soltó su mentón. De la nada, lo besó. John no pudo responder o tampoco pudo negarse. Era como si fuera succionado por completo. Tres segundos después Fredica se separó. Había saliva en sus labios. Se lo limpiaba con su lengua—. Eres mío… recuerda eso…

Parpardeó John entonces.

Fredica desapareció.

Dio otro sobresalto por ver cómo se iba de la nada. Fredica no era de hacer estas cosas ¿No? ¿Cómo es que ahora puede saltar así? ¿Quién diablos se cree? Miró a todos lados nuevamente para asegurarse que nadie le estuviese viendo o que se estén teletransportando.

Nadie parecía hacer lo mismo.

No se dio cuenta que era ya medianoche. Es hora que los animatrones despertaran y entonces, hicieran lo que siempre hacen durante las noches que es lo que mejor saben hacer.

Se sentó una vez más. Estaba un poco tenso. Esa voz de Fredica lo dejaba idiota y por si fuera poco, era más cercana de lo normal. Le tocó y le besó incluso. Le gusta este tipo de cosas pero, ¿viniendo de un robot? Cree mejor que no.

¡Aquí estás!

Volteó de nuevo a la izquierda apenas se había sentado, escuchando una voz proveniente de los pasillos. Era Foxy que parecía estar muy emocionada, tanto que no paraba de sonreír.

—…

¡Tienes que ver lo que puedo hacer ahora!

Escenario principal, 00:20am

¿Cómo te sientes Bonnie?

Me sigo sintiendo igual de hermosa que nunca. No creo que hayan cambiado tanto de mí. Sigo siendo la misma después de todo… aunque teniendo en cuenta quién yo soy, la perfección no necesita mejora alguna.

—… suenas peor que antes

Tú te ves más estúpida también

No sé… siento como que quiero hacer ejercicios, ya sabes, como que quiero salir a correr… aunque salir suena a muy mala idea.

Ah, nos perdemos el mundo porque nuestro deber es estar aquí y molestar a un guardia… que a todo esto, ¿por qué seguimos aquí y no vamos a molestar a John?

De hecho, quiero saber a razón de apagarme aquella noche, Bonnie

Fue por un bien necesario.

¿En serio?

Foxy vino. Lo mejor que pude hacer es haberte apagado para que no veas nada de lo que podría pasar. Me preocupo por ti, Chica.

Oww… en serio, a veces me pregunto por qué no eres buena como ahora. Gracias por preocuparte por mí.

Siempre me voy a preocupar por ti, Chica.

Ambas se abrazaron.

Bonnie por supuesto le ha mentido descaradamente a Chica. No le iba a decir que simplemente la apagó con tal que pueda llevarse al guardia a un lugar donde nadie podría molestar y hacer que el guardia caminara de forma graciosa… cosa que estaba muy segura que eso ha pasado. Desea ver la cara que le pondrá cuando se entere que realmente le montó hasta horas y horas y dejó su diente de coneja en él.

Se separaron. Ambas volvieron a su posición original. Bueno, de hecho se dieron cuenta de esto y como tal, iban a ir a buscar a John.

¿A dónde van? —fue entonces que ambas se detuvieron por completo. No habían notado para nada a Fredica. Solo cuando se voltearon a ver se dieron cuenta que era ella porque su voz… es algo rara—. ¿Van a ver al guardia?

¿John?

Oh, tiene nombre después de todo… —murmuró—. ¿Van a ver a John?

Sí. Bonnie y yo…

Chica y yo pensábamos ir a ver a John pero antes de eso, íbamos a dar unas vueltas porque escuchábamos que cuando nos hacían revisiones, habían algunas cosillas en la bodega.

Oh… en ese caso, vayan. Disfruten de su paseo. Yo estaré aquí, esperándoles para saber qué hacer con… John…

No te preocupes. Volveremos pronto.

Pero Bonnie, que pensé que…

Haz saliendo y sígueme —le tomó de la mano y ambas iban caminando, dando leves saltos los pechos de ambas mientras caminaban. Alguien de ver esto estarían con la boca abierta.

Fredica solamente se dignó en verles desde lejos, con sus ojos entrecerrados, mirando muy detenidamente a Bonnie, con una sonrisa. Parece que ella se daba un poco de cuenta de ella y entonces, debe empezar a planear qué hacer con ella… sin poner en duda el trabajo de John… porque no quiere perderlo…

Bodega, 00:45am

¿Por qué…?

Perdona Chica pero, Fredica no parece la misma —dijo rápidamente una vez que la empujó dentro de la bodega donde estaban todas las piezas en caso de reparaciones—. Su voz no solo es distinta pero su forma de hablar y expresarse… no es la de siempre.

—… ¿cómo es que sabes?

Solamente lo sé, no hagas preguntas de esto…

Pero… ¿no confías en mí?

—… —era un predicamento para Bonnie porque entre menos cuente esto, mejor. No quiere decir mucho la verdad. Siente que esto que le sucede a veces a ella le sucede a Fredica. Por eso tiene una mera idea de la situación. No quiere contarle nada a Chica. Mientras más pura esté en estas cosas, mejor—. No puedo contarte, lo siento Chica

—… —hacía pucheros. Se veía hermosa—. Eres una mala amiga.

Tan solo Chica, por favor, ten cuidado ahora con Fredica ¿sí?

¿Debo confiar en alguien que no confía en mí?

¿Quieres estar como cuando había versiones más animadas de nosotras? —Chica se espantó al recordar entonces cómo estaba hace años atrás. Bonnie tampoco se iba a olvidar. Literalmente ella no tenía cara—. Yo no quiero. Por eso te digo que por favor, ten cuidado con ella… ¿sí?

—… está… está bien… Bonnie…

Suspiró aliviada la coneja.

Para sacarse la pequeña preocupación que tiene encima, sacó una zanahoria entre sus pechos y comenzó a comerla como si nada así como Chica, un poco deprimida por todo esto y por recordar aquello, sacó una rebanada de pizza también entre sus pechos.

Las mujeres, incluso animatrones como ellas, siempre son de sacar cosas entre sus pechos, algo que los hombres nunca entenderán cómo hacen…

Oficina de seguridad, 00:45am, mismo tiempo.

John se quedó completamente fascinado por las mejoras a Foxy.

Con fascinado se refiere entonces a un poco asustado con la mera idea que en caso de ella enojarse lo suficiente con él, hará que su garfio pase a ser un cuchillo de combate. Claramente esa persona que hizo esta mejora es fan de Rambo porque es exactamente el mismo que él usa en las películas.

Pero más que nada, la mejora que más destacaba…

¿Te gusta mi trasero? —decía ella entonces—. Más suave pero también más grande… eso a los hombres como tú les gustan… ¿verdad?

—Eh… ¿a veces?

Voy a tomar eso como un sí —tras hacer que él toque su nuevo trasero, Foxy de nuevo se sentó en el regazo de John. Quería hacerlo hasta morir ahora pero quería otra cosa—. Oye… John…

—¿Qué sucede Foxy?

¿Podemos… tener eso de nuevo?

—¿Sexo?

Luego… yo… —John tuvo que decirlo con naturalidad. Al final, se arrepiente porque todavía no olvida que le haya violado como lo hizo—. Quiero de nuevo un abrazo… y quiero que me acaricies… y me digas que soy una buena niña…

—… ¿perdón?

¿Puedes? —parecía tan tierna. Hacía carita de perro mojado. John cerró sus ojos con fuerza. Si es que algo que amaba eran los perros. Ella era una zorra pero bueno, detalles—. Yo… perdona pero, no quiero perderte… ¡PERDER LO QUE ES MÍO! ¡SÍ! —tosía un poco—. E-entonces… ¿me haces eso por favor?

La mera idea que puede hacer su garfio un cuchillo le hizo aceptar en seguida.

Abrazó a Foxy y esta terminó correspondiendo.

Al corresponder, Foxy poco a poco se dejaba perder en la calidez de este abrazo. No sentía una lujuria latente como para hacerlo toda la noche. Se sentía muy bien. Quería estar así toda la noche si es posible, incluso para dormir también. Cuando sintió que era acariciada con mucho amor, en secreto no podía evitar soltar algunas lágrimas extrañas.

—… eres… eres una buena niña Foxy —le murmuraba entonces John—. Siempre lo has sido… solamente… tienen que entender lo buena que eres…

Foxy escuchó esto y se aferró más fuerte que nunca a John.

Foxy empezó a tener unos extraños recuerdos, recuerdos distantes que no tenían nada que ver con ser Foxy, no. Esos recuerdos extraños, distantes e irreales, eran los recuerdos de una niña que nunca en su vida ha experimentado el amor paternal o maternal, un amor de unos progenitores que te protegen ante todo. Foxy se aferraba a esto en lo que experimentaba con John y realmente no pudo evitar llorar, ahora más evidente que antes.

—¿Foxy?

John se dio cuenta. Sentía mojado su hombro pero también le escuchaba llorar.

Por favor… por favor… no me abandones… soy una niña buena…

John se quedó algo estático.

Luego comenzó a preocuparse y mucho.

—…

Estas palabras… estas palabras él las dijo alguna vez en su pasado después de haber sufrido palizas por parte de su padre y madre y dejado tirado a su suerte de niño…

John ahora mismo, comenzó a preocuparse y a tener enormes dudas.