Capítulo 14
Fue y era el plan perfecto.
Se quedó en el baño. Se aseguró que el guardia que trabaja durante el día estuviera ocupado lo suficiente como para que luego termine bastante cansado y no se enfoque en tener que mirar todos los lugares. Con eso, estaría encerrada en el baño, nadie molestaría, nadie entraría, nadie revisaría nada de nada. Por las dudas, se robó unas pizzas y unas sodas para poder sobrevivir, sin tener que pasar hambre.
Se había dormido luego de tomar y beber todo. No tenía idea alguna qué hora era pero seguro era de noche. Estaba un tanto oscuro. Solo una leve luz ilumina este baño. Efectivamente, había cumplido parte de su misión. Ahora solo le quedaba mirar por el lugar y estar muy segura que ha visto hoy en la tarde algo que no debería de haber pasado.
—Bien, bien —justamente esta muchacha salía de uno de los baños. Se miró al espejo unos momentos. Pelo castaño, ojos claros, una tez un poco pálida, nada de otro mundo—. Es tu hora de brillar. Es hora de ver si estos animatrones se mueven extraño como lo ha hecho hoy —asentía muy feliz—. Vas a demostrar que este lugar oculta algo muy extraño… —y de demostrar que este lugar es raro, puede hacer que lo cierren. ¿Le afecta en algo? No pero, teniendo en cuenta cómo viene la mano, si de verdad estos animatrones se mueven por su cuenta y son capaces de hacer daño, pues, que así sea—. Ahora es solamente…
Su plan se fue al diablo.
Había un guardia parado en la puerta del baño. Se dio cuenta porque intentó salir y se lo chocó. Cayó sentada al suelo. Se tomó su trasero porque dolió la pequeña caída. Levantó su vista. Un hombre rubio y algo alto estaba parado frente a ella. Se veía… bastante bien. Se apenó un poco pero también estaba muy molesta.
—¿Cómo entras al baño de chicas? —preguntó como si nada.
—Eres una intrusa —él directamente no se dejó llevar por nada. John tenía que sacar a esta niña de aquí. No solo porque es una intrusa sino porque teniendo en cuenta los comportamientos raros de los animatrones, es muy posible que algo malo suceda—. Será mejor que vengas conmigo
—¡No iré a ningún lado! —apartó la mano que iba a levantarle. Ella misma podía levantarse sin ayuda de nadie—. ¡Debo demostrar que esos animatrones están vivos!
—¿Vivos?
—¡Sí! ¡Hoy he visto cómo mueven sus ojos de una manera extraña! Era… era como si buscaran a alguien con su mirada. No están programadas para hacer eso ¿no? —hizo una pausa. Miró fijamente al guardia este—. Tú debes saber algo. Eres el que trabaja de noche, estoy segura de ello. Tú seguro has visto cosas que nadie más no. Vamos, dime. ¿Es cierto? ¿Se mueven?
Pero John en vez de responder, la tomó de su cabello castaño y la llevaba poco más a las rastras.
—¡Eso duele! —soltó la castaña que hacía todo para librarse sin éxito alguno—. ¡Deja de tirar mi cabello!
—No quiero jugarme nada aquí, niña —respondió fríamente—. Vienes conmigo a la fuerza —esto era lo más amable posible. Según su contrato, dictado por Francis que le explicó todo, tiene derecho a disparar a matar si es que tiene un arma de fuego. No se pueden permitir para nada que entre gente, sean niños, sean jóvenes, sean adultos. No hay que tentar a la suerte. Uno nunca se sabe qué puede entrar por esta puerta…—. Y tienes suerte. De tener un arma de fuego, por ley y contrato, estoy obligado a disparate
—¡!
—Sí, eso es lo que creía —escuchó ese sobresalto y ese quejido. Era lindo asustar niños a veces—. Por lo que, cierra la puta boca y todo saldrá bien.
Aunque no sabe ella qué tan bien pueden salir las cosas si es tomada de esta manera… su cabello, hablando de su cabello, claramente.
Oficina de seguridad, 02:50am
Pasaron los minutos.
John estaba primero sorprendido porque tuvo que abrir una puerta que no sabía que estaba cerrada porque le consumía energía. Para variar, no faltaba mucho para que se apague todo debido a que queda menos de 20% de energía. Encima ahora tiene que lidiar con una niña que no sabe cómo diablos Francis no pudo advertir.
Suspiraba porque las cosas se complicaban más y más.
—¿Por qué no puedo irme?
—¿Debo dejar…?
—Tengo 12 años
—¿Debo dejar a una niña de 12 años de edad andar sola por ahí con los peligros que puede traer la noche y más una ciudad como esta?
—Oye, sé defenderme muy bien. No hay hombre que no se resista tampoco a una menor de edad… y de pronto, BUM, les sorprendo con esto —sacó un cuchillo—. Si supieras lo que ha hecho este cuchillo en los cuellos de esos hombres…
—Vaya, ¿prostituta a los 12? —eso molestó mucho a la castaña—. Para luego apuñalar a la gente y luego robarles… mm… —alzaba sus cejas mientras pensaba—. Claro, hubiese aprovechado mi experiencia en el ejército para hacer lo mismo —murmuró. Parecía mejor fuente de ingresos… pero muy arriesgado. Aplaude que al menos aceptó este trabajo… pero, ¿a qué costo?—. De todas formas, te voy a pedir un favor ¿sí?
—No, no me gustan los rubios —ella ya estaba negando. John no comprendía… todavía—. Aparte estás trabajando, ¿cómo eres de profesional pidiéndole a una niña de 12 años sexo? Voy a denunciarte y sí, me van a creer a mí, síp. Ya he hecho esto varias veces amigo…
—¡John! ¡John! ¡Mira! ¡Mira!
La castaña se tuvo que quedar callada y se quedó también congelada por esto.
Vio cómo un animatron, justamente Foxy, vino corriendo muy desesperada, teniendo una gran sonrisa encima porque al parecer, tenía algo que mostrar. Esto, ver esto, demostraba que tenía razón. No es normal, no, no tenía que suceder esto de un animatron corriendo como si nada por la noche y más venir a buscar al guardia. Viendo cómo tenía ese trasero grande y cómo rebotaban sus pechos, se miró rápidamente ella misma y subió su vista para ver a Foxy, sintiendo enormes celos y preguntándose cuándo ella tendría un cuerpo como ese.
Callada, miró esto.
—¿Qué… pasa? —todavía recuerda lo de Fredica y cómo le hizo suya. El hecho que esta estuviera a su lado y siga aparentando que no sabe nada, es tremendo. Tal vez no sabe nada de verdad—. ¿Qué… quieres?
Era algo incómodo para él. Sumemos que tiene una niña ahora en su oficina que hace las cosas un tanto más complicadas.
—Solamente he venido por lo que me pertenece… —decía muy pícaramente—. Además, tuvo un extraño sueño… pero fue genial —se acercó más de la cuenta a John, sonriente—. Éramos tú y yo, juntos, por siempre. No me abandonas y no me dejabas sola… era… —miró con melancolía y con cierto toque de amor—. Era lo más lindo del mundo… —jugaba con su garfio—. … y pensar que eso se puede cumplir…
Foxy de reojo notó algo extraño.
En ese momento, Foxy pudo ver de reojo a una niña que estaba sentada en ese sofá. Fue… no, no fue raro, para nada. Al momento de verla, todo dentro de ella cambió por completo. No miró a John para buscar una respuesta. Se la quedó mirando, fijamente, con unos ojos que poco a poco iban perdiendo brillo por completo.
—Eh… ¿John? —la niña entonces atinó a llamar el nombre del guardia, mirando con un poco de terror—. ¿Por… qué Foxy me mira de esa manera?
—… —caminó para ponerse frente a la niña, bah, chica. Miró los ojos de Foxy y sí, sus ojos, su ojo más que nada, estaba cambiando de color lentamente. Era… era algo carmesí—. No tengo ni idea…
—Se ha detectado a alguien que no es del personal dentro del horario no permitido a civiles —John escuchó esa voz robótica de Foxy. Volteó para ver a la chica y decirle que era justamente por eso mismo. Luego volvió a ver a Foxy que por unos momentos, sintió algo malo—. Aplicando protocolo de defensa.
—¿Protocolo de defensa? —dijo la joven—. ¿Eso es malo?
—No… no tengo idea…
—¿Trabajas aquí y no sabes?
—Nadie antes entró para querer hacer tonterías como tú…
—John… —Foxy habló. Parece que ahora, ella cambió ese garfio por su cuchillo. Tanto John como la joven se quedaron en silencio por ese tono, más el rubio—. John… ¿por qué...? ¿Por qué me haces esto…? Pensé que tú y yo… me prometiste que nunca me ibas a dejar… pero, ¿por qué? ¿Por qué ahora tienes una chica nueva? ¿Por qué? ¿Acaso yo no soy suficiente? ¿Acaso yo no soy una niña buena?
—Wow, wow, wow, Foxy, espera…
—¿En serio no me quieres? ¿Me… me piensas abandonar? —no hacía caso a John. Ella estaba llorando en estos momentos. Miraba con mucho dolor a John… aunque ese dolor y esa tristeza poco a poco iba cambiando a algo más—. ¿Piensas dejarme? ¿Piensas abandonarme a pesar de haberme prometido que íbamos a estar juntos por siempre? ¿Me dejarás a pesar de haber dicho que me cuidarás y me dirás todos los días que soy una buena niña? —John por acto reflejo colocó bien detrás suyo a la chica esta. Ya tenía un poco de miedo por cómo parecía estar comportándose y no puede dejar que lastime en vano a la chica… primero sería él… por eso, no puede dejar que algo malo le pase. Foxy… estaba enojándose—. No… no puedo permitir esto… no puedo… —miró por encima de John—. No puedo… no puedo… por eso… debo matarla… sí, matarla… y luego… luego te mataré a ti… y me quedaré con tu cuerpo… para que nunca… nunca me abandones…
—Foxy, espera, yo…
—¡MUERE!
Baños masculinos, 03:30am
—Oh por Dios, oh por Dios
—¡¿Puedes callarte?! ¡Trata de hacer silencio!... Ugh…
—Y-yo, perdona pero… pero…
—Cierra la boca, por favor. Harás que nos encuentre… aunque… mierda que duele… aunque pueda ver en la oscuridad…
—P-pero…
—Tan solo, shhh…
Fue… complicado.
En estos momentos, tanto John como esta maldita niña estaban en los baños masculinos, escondidos en la mera oscuridad, solamente alumbrados con una pequeña linterna que a ratos decide apagar al escuchar leves sonidos fuera del baño mismo. Se tomaba un costado del estómago, haciendo presión a su herida reciente de una apuñalada, todo por cortesía de la hermosa Foxy. Al menos, él cree esto, que no llegó a tocar el riñón sino sería problemas serios… pero como no encuentre atención médica seria, estará en problemas.
Algo pudo hacer, bueno, algo. La niña esta presume de saber de las calles pero no puede hacer un poco de primeros auxilios básicos. Por ende, con dolor, trató de atender su herida. Es algo profunda. No puede detener el sangrado y mucha fuerza no puede hacer. El dolor es tremendo y usar una mano sola es peor aún.
Estaba sentado. Estaba sentado contra la pared del baño, casi que sentado en su sangre. El rastro tal vez atraiga a alguien. El olor mismo puede hacer que Foxy se dé cuenta de dónde están y venga… aunque por el momento, cree que no vendrá… eso cree él.
—… es cierto… —ya saliendo de su pequeño trance, entraba en otro. Esta castaña pudo ver que sus sospechas sobre que estos animatrones hacen cosas que no deben, eran ciertas. Ha visto de primera mano sangre y todo pero, ¿cómo actuar cuando se supone que una robot amable y dulce como Foxy viene e intenta apuñalarte? ¿Cómo se lo toma esto? ¿Cómo debe comportarse? No sabe—. …es cierto… —pero luego mira a John que estaba muy tranquilo… bueno, estaba sufriendo un poco—. Oye…
—… que… —le costó hablar un poco. Estaba tratando de recuperar el aire—. … que quieres…
—… ¿estás bien…? —se acercó. Temblaba. Ahora estaba muy preocupada. Las palabras de Foxy resuenan en su cabeza. Una y otra vez le sorprende cómo el rubio está… tranquilo—. …o-oye… ¿qué pedo con Foxy?
—… no sé
—… ¿no sabes?
—… es la… primera vez… primera vez… que la veo así… —le duele, le duele bastante. Respira profundamente. Su muñeca rota reposaba encima de su herida algo atendida. Tiene que asegurarse que salir vivo de aquí—. Yo… —su oreja se movió. Miró entonces a la chica esta y le pasó entonces una pistola—. Ten
—¿Qué haces…?
—Shh, despacio —dijo rápidamente—. Alguien está fuera. Entra dentro de un baño. No salgas hasta que te encuentre —ella se sorprendía por eso que dijo—. Y no dispares esa arma… vamos, entra ahí —ella con dudas y con su arma en manos, una pequeña pistola que tiene siempre y que este hermoso país parece dejarte tener una a los 15 años incluso, se metió dentro del baño y se paró en el excusado para no dejarse ver. Podía notar su miedo. Él estaría igual si vive esto por primera vez. Tal vez ella está acostumbrada a personas, no a animatronicos que tienen hermosos cuerpos. Apagó su linterna entonces—. Bien… que sea lo que Dios quiera…
Oficina de seguridad, 02:50am
—¡MUERE!
Foxy se lanzó sin importar nada.
John no pudo esquivar tampoco a la misma que se lanzó a toda velocidad contra él. Estaba en un pequeño trance por verle de esta manera pero aun cuando intentó reaccionar y hacer algo, ya era demasiado tarde.
Un pequeño y frío dolor comenzó a sentir en su estómago. Bajó su cabeza y Foxy claramente le había apuñalado. No gritó, no podía hacerlo tampoco. Veía ese ojo de ella y ese color carmesí parecía brillar una y otra vez, parecía estar latiendo también. Ella, con su garfio que pasó a ser un cuchillo, lo movía dentro de él. El dolor que sentía era peor que 10 balas impactando en tu cuerpo. Lo movía y trataba de llegar más a fondo.
—¿Duele? Sí… muere… MUERE PARA MÍ JAJAJAJAJA
El dolor dominaba su mente. No debía dejarse llevar por el shock de este momento. Tomó con fuerza ese brazo de Foxy. Lo tenía tomado con fuerza, aguantando también la sangre que quería salir de su boca. Moverse incluso, él, con un cuchillo dentro era muy doloroso.
La adrenalina comenzó a golpearle. Hizo toda la fuerza posible para caminar con ella que no podía librarse pero podía mover el cuchillo dentro de él. Dolía, dolía como mil infiernos. La llevó hasta la entrada de la oficina por donde había entrado.
—¡Suéltame! ¡No puedo matarte de esta manera!
—… —volteó ver a la chica que estaba petrificada. La sangre salía de su boca. En lo que llevó a Foxy hasta la puerta, un camino de sangre yacía en el suelo—. El… bo… botón… —dijo como pudo en lo que batallaba contra Foxy para que no saque su cuchillo dentro de él—. …el… botón…
La chica estaba presa del momento. No podía moverse para nada. No le salía moverse. Todo estaba pasando tan rápidamente. No sabía qué hacer. Ha visto sangre, gente apuñalada… pero nunca en su vida creía ver que un animatron hiciera esto como nada.
John vio que ella no se movía.
Él mismo tenía miedo de activar esto, más porque estaba deteniendo a Foxy que hiciera algo más. Debía hacer algo. No podía soltarle… pero esta niña realmente no parece estar al tanto de la situación. Suspiró y tocó el botón de la puerta.
Con fuerza, la puerta misma cayó. Esto hizo que la mitad del antebrazo de Foxy se viera afectado por completo. Al tocar ese botón para cerrarse, ambos de cada lado ahora separados por la puerta, terminaron cayendo al suelo, ambos también gritando por el dolor que habían sentido por ser tirados para abajo debido a la inercia de la puerta. Foxy gritaba porque perdió parte de su brazo y John… John estaba que lloraba del dolor porque no solo el mero movimiento hizo que el cuchillo agrave un poco más la herida sino que el cuchillo dentro también se movió y tenía mucho miedo que tocara un riñón, aparte del golpe que recibió al caer tan de golpe. Estaba que sus ojos se iban para atrás. Cerró sus ojos con fuerza y mordía su mano que apenas podía mover por su muñeca rota. Hacía fuerza para aguantar esto.
—¡¿Estás bien?!
—¿Ahora puedes moverte maldita sea? —su tono de voz cambiaba a uno de sufrimiento y dolor. Se quería mover un poco pero seguía teniendo dentro el cuchillo. También, estaba enojado. La chica ahora se pudo mover. Qué conveniente—. …por…
—Yo… —miraba muy preocupada a John—. …n-no supe que… —miraba a todos lados ahora. Quiso intentar hacer algo. Encontró con su vista un kit—. ¡Deja que te ayude! —fue a buscarlo. Lo tomó y se arrodilló a un costado de él—. Yo… ¡yo te ayudo!
—… —le hizo señas para que no haga nada. Ella hizo caso, abriendo enormemente sus ojos. Él arrancó entonces su corbata que usaba con su uniforme. Le hizo algo así como una bola para llevarlo a su boca. Negaba y negaba. Con eso en la boca y apretando fuerte con sus dientes, tomó el brazo de Foxy y arrancó el cuchillo, ahogando un fuerte grito y teniendo leves espasmos por haberse sacado aquello. La recomendación de los doctores es que nunca te trates de quitar algo incrustado, sea en este caso un cuchillo, sin la ayuda de un profesional. Estuvo por unos segundos sufriendo pero se repuso. Estaba… pálido—. … —escupió la corbata de su boca. Miró a la niña frente a él—. Dame…
—¡NO! —dijo rápidamente—. Yo… —pero se congeló de nuevo—. …no sé…
—… —John le sacó eso. La miró mal. Tanto presume que se las arregla sola pero no sabe hacer nada—. …patética… —le decía. Él con dolor y todo, se pudo atender un poco la herida… aunque está muy claro que él seguro sabe menos que ella. Trata de hacer algo—. …
La chica entonces pudo hacer algo. Aparte de quedarse callada, podía seguir una orden o dos para tratar al rubio que estaba tratando de hacer todo con una mano. Era muy complicado. Al menos, al cabo de unos segundos más, la chica aprendió rápido y cubrió con vendas parte de su estómago.
—… —se levantó John, muy serio. Estaba pálido. La sangre no se iba a detener tampoco. Sacó entonces ese cuchillo de Foxy. Ya no pensaba en las consecuencias. Ahora mismo, es su supervivencia por completo y de esta niña, tristemente—. Ven…
—Pero… podemos quedarnos aquí —decía. John le señaló el contador de la energía. Bajaba y bajaba y no faltaba mucho para que se termine. Ella concluyó que se terminaría y estarían a oscuras. En ese caso, ella, algo viva, tomó la linterna. No le quedaba otra—. …te sigo…
—… —al menos entendía todo rápido. Eso es algo favorable. Lo admite—. … —le hizo una leve seña para que le siga. Ella asentía. Le tomó de la mano por las dudas—. …vamos al baño…
—… oye…
—… no… es… es tiempo… para tont… tonterías…
John abrió la puerta. No había nadie. Había algunos rastros de partes, nada serio. Bueno, es serio todo esto. Deben de esconderse un poco y ver cómo seguir en estos momentos.
Baños masculinos, 03:34am
—¿En serio creías que podrías esconderte de tu querida mujer John? Además… pensé que eras un hombre fuerte… y mira, estás aquí, sufriendo porque no puedes con una zorra como Foxy… hehehe… eres patético…
—…
—Creo que fui muy clara contigo… pero, no, de verdad quieres a esa zorra… ¿por qué no me haces caso John? ¿Por qué? Yo siempre he sido honesta contigo. Te deseo, te quiero para mí, te amo tanto que mataría por ti… pero… sigues traicionándome por completo… ¿cómo debo tomarme esto? ¿Eh?
No hubo forma de esconderse de Fredica. La caja musical sonaba y sonaba en lo que sus ojos se iluminaban por su visión nocturna. La melodía que te puede servir para dormir parecía tener un poco de efecto en John porque sus ganas de cerrar sus ojos eran enormes para no despertar más. Pero, eso no iba a suceder, no. Ella estaba pisando con fuerza en donde había sido apuñalado. Dolía demasiado pero no iba a gritar de dolor. No iba a darle ese gusto, para nada. Hasta el final, le iba a mirar con odio y de poder, matarla con su vista. Fredica más que miedo, impresión por esto o lo que fuera, le excitaba.
—Hehehe… sí, mírame de esa manera. No tienes idea de lo mucho que me excita que me veas de esa manera, John… —ella pisaba con fuerza la parte apuñalada de John. No gritaba de dolor. Aguantaba los gritos. Le miraba con más odio—. Qué tierno… si antes te amaba, hoy quiero realmente poder estar embarazada de ti… ¿quién sabe? Podríamos tener pequeños ositos… o pequeños niños con orejas de oso… fufu… —ella llevó sus manos a sus mejillas, muy apenada—. De tan solo imaginar eso… me vuela la cabeza… —pisó con fuerza una vez más—. Pero… pero tuviste que estar con ella… no solo te mereces que te haya intentado matar… —se agachó un poco y le tomó el brazo—. Te mereces… —esta vez no lo iba a girar ni nada. Hizo un poco de fuerza, más que aquella vez. Si uno podía escuchar claramente, el brazo de John se rompió por completo—. Muchas cosas peor…
John seguía sin llorar ni nada… pero no estaba lejos de ello. Ya de a poco estaba perdiendo su voluntad y tenía miedo. Estaba a nada de llorar. El dolor era peor que antes. Ya no podía aguantar más. Estaba a nada de quebrarse por todo esto. La sangre en su boca salía de a poco. Estar de esta manera, recostado y teniendo encima a una osa de metal, le estaba haciendo de a poco ahogarse con su sangre. Sentía que ya se estaba por ir. La sangre perdida, la fuerza que estaba ejerciendo Fredica en su herida, el brazo, la muñeca, su cabeza… no estaba muy lejos de morir.
Tenía miedo. Tenía mucho miedo en estos momentos.
Sí, John estaba que no aguantaba. Estaba ya lagrimeando.
—Hehe… mira… está llorando —ella entonces se sentía encima de él. Estaba que lo iba a montar pero, puso su rostro contra él—. …esto… este sabor… —ella lamió las lágrimas que parecían salir de John. Las degustaba y sonreía—. Este es el sabor de un infiel —decía—. E infieles como tú, merecen morir… —pero también, ella acariciaba su rostro—. …pero… el lado bueno de todo esto… es que todo saldrá bien… —le besó la frente—. Tu alma… no se irá a ningún lado… —le palmeó varias veces la mejilla—. Pronto… tú y yo… estaremos juntos… POR SIEMPRE
Fredica se levantó. Puso su pie en el cuello de John que ya no estaba en este plano astral. Estaba ya siendo recibido en el cielo. Él ya estaba en el más allá, siendo evaluado por San Pedro en estos momentos por todas las cosas que ha hecho. Sigue vivo pero no por mucho.
Un chapoteo de agua entonces se escuchó.
Fredica miró a un costado. Miró en dirección de donde vino el sonido. Sonreía macabramente en lo que podía escuchar el miedo de otra víctima.
—Ah… ¿incluso muriendo estás con otra chica? —lo dejó respirar. Hizo unos pasos para ese baño justamente—. Cada día, me sorprendes… —sonreía. Pateó la puerta con todas sus fuerzas, la misma impactó a la posible persona que había dentro. Al ver, cuando la puerta del baño cayó, que era una niña, la tomó del cuello con fuerza y la levantaba en el aire para volver a pisar a John que estaba igual de antes—. Una niña… —su sonrisa es peor que antes—. ¿Ahora me engañas con una niña…? —miró a John—. Tienes a una mujer con un excelente cuerpo frente a ti. Gran trasero, grandes pechos, hermosos muslos, todo… pero, no, te gusta una menor de edad… —apretó con más fuerza con su pie la herida de John. Soltó un grito ahogado—. …y tú… —miró a la niña en su mano—. …te metiste con la chica equivocada… —miró por encima de esta también—. Ah, lindo juguete que parecías tener… hehe… John creyó que eso me iba a detener… y te confió algo muy importante… vaya… en serio cada día John me eres más infiel.
—…
—Sí, no hables. Te mataré… y luego te prenderé fuego. ¿Tu alma? Mm… no lo sé, seguramente estará muy lejos… LEJOS DE MI HOMBRE.
—… Fredina…
—… —Fredica miró muy fríamente a John. Escuchó ese leve nombre que le dijo. Fue… fue un nombre que le desagrada—. … ¿cómo…?
—… adiós…
—¿Qu…?
Algo impactó en el cuerpo de Fredica.
Comenzó a temblar violentamente mientras soltaba a la chica que se tomaba el cuello y tosía, sintiendo también un fuerte dolor. La osa retrocedió unos pasos, temblando, sintiendo cómo todos sus circuitos comenzaban a quemarse y algunos a fundirse por sentir este fuerte choque eléctrico producto de un táser que John estuvo guardando hasta este momento, teniendo que soportar todo este castigo.
Fredica no podía moverse, tampoco podía hablar. Estaba sufriendo tanto con este fuerte choque eléctrico que como aquella vez, humo salía de ella.
Al cabo de unos segundos, se desplomó en el suelo. El olor a quemado que emanada era impresionante, tanto que uno podría pensar que era una rica carnita asada. Sus ojos se apagaron así como también su caja de música. En la oscuridad misma, Fredica se apagó por completo.
La chica como pudo trató de buscar la linterna. Al intentar caminar en la oscuridad, se chocó con algo y cayó. Se golpeó el rostro. Se tomó la nariz. Por si fuera poco, el cuello y ahora la nariz.
¿Qué puede ser peor que esto?
Ah, John muriendo lentamente.
Encendió la linterna. La sangre por todo el cuarto de este baño era impresionante. Uno ve esto y cree que ha visto una mujer en su regla.
—John, ¡JOHN! —le gritó mientras le palmeaba la cara—. Vamos, John, no te duermas, por favor —le sacudía un poco a sabiendas que no debería hacer eso—. Por favor, no quiero estar sola de nuevo… —tales palabras fueron salidas de verdad con lo que siente. Siempre que conoce alguien que puede ayudarle, siempre muere. Siente que da mala suerte. Estaba llorando. Abrazó su cabeza y la llevó a su pecho—. Por favor…
—… —ya era blanca su piel. Miraba como podía a esta chica. Con mucho, mucho dolor, comenzó a levantarse. Estaba llorando por el dolor pero… ¿qué va a hacer?—. De tantos lugares que puedo morir… voy a morir en una puta pizzería… —esto lo pensó. Estaba ya sintiendo los brazos de la muerte pero, si hay algo que ha aprendido en su corta vida en el ejército es que primero los demás, luego uno. No era un buen consejo pero estos robots van a matar a la niña si la ven…—. … —hizo todo lo posible para levantarse.
—Espera, espera —le quería detener ella—. No puedes…
—… vamos… —una débil voz salió de él. Estaba parado, haciendo mucha fuerza. La luz de la linterna hacía ver algo. Miró a una rostizada Fredica. Todo estaba normal por fuera pero por dentr seguro está muerta… osea, todos sus mecanismos seguro se fundieron—. … —sacó ese pequeño frasco de pastillas. Se tomó todas. Gracias a la sangre en su boca, pudo tragarlas—. …hay… hay…
—¿Sacarme de aquí? —ante el silencio, pudo suponer que fue eso. Asintió. No… no sabía cómo hacer para ayudarle pero le veía caminar como podía—. Oye… —pero este no escuchaba. Parecía indicarle que le siga—. … —pestañeó algunas veces. Decidió callar. Decidió seguirle.
Le llevó por un largo pasillo.
Pronto estuvieron llegando a la entrada del local. Ella le miraba. La poca luz que ofrecía ya la linterna, porque parecía estar algo rota, le dejaba ver un poco sus ojos. Estaba… estaba ya en las últimas. No quería dejarlo pero, ¿qué hacer? Ya dos veces ha hecho nada. El miedo enorme que ha sufrido por ver estos animatrones querer matarle… y más esa osa que decía esas cosas extrañas… ¿en serio él mantiene relaciones con ellas?
—… vete… —alcanzó a escupir John entonces. Rompió con fuerza uno de los vidrios de la puerta con su pie. Ella era pequeña, podía agacharse y todo—. … ve…
Algo subió encima de su espalda.
No escuchó nada, tampoco ver. La chica también le pasó lo mismo.
—¡NO TE VAS A ESCAPAR DE MÍ!
Foxy volvió.
Se colgó sobre su espalda y hacía fuerza sobre John para tirarlo al suelo, clavando entonces sus dientes en el cuello y hombro del mismo para poder con fuerza, logrando hacer que el rubio soltaba más quejidos de dolor.
—… ¡VETE!
Fue arrastrado por la zorra en la oscuridad en lo que sentía cómo esos dientes robóticos se iban clavando más y más en su hombro y cuello, pudiendo sentir que estaba a nada de arrancarle trozos de carne de dicho lugar.
La chica vio que él se perdió en la oscuridad.
Salió de allí rápidamente.
Corrió todo lo que pudo de allí.
No miró atrás nunca. Corrió y corrió. Estaba llorando por esto que había visto. Una persona que no conoce para nada se sacrificó para dar su vida por ella. Algo que seguro no tiene valor alguno para nadie pero para ella significa mucho. No puede quedarse de brazos cruzados.
Corría y corría para encontrar a alguien en esta noche pero nadie pasaba por aquí…
Pero…
Esto era algo así como el poder de la trama misma. Eso o tal vez, solamente tal vez, se presentaron algunos casos de robos por esta zona. Ella vio que había corrido fácil 5 manzanas a toda velocidad y se encontró con un coche patrulla. Este estaba estacionado y con dos policías dentro que al momento de verle, una niña de 12 años de edad muy desesperada y en un gran shock, se miraron y salieron.
—¡Alto! —dijo uno de ellos—. ¡Espera niña! ¡Espera! Este lugar es muy peligroso para que…
—… —ambos se acercaron. Eran dos hombres casi de la misma edad del rubio por lo que supone. Al verle, mostraron mucha preocupación. No es normal para una chica de su edad estar así. Estaba con su cuello marcado y con algo de sangre en su ropa. Miró a ambos. Tragó saliva pero dolía—. ¡Necesito ayuda!
—¿Qué pasó? —preguntaron ambos preocupados.
—… —sabía qué decir—. ¡Alguien entró a robar a la pizzería de los robots!
—¿Fredica's Fazbear? —preguntó uno. Ella asentía desesperadamente—. Okey, escucha, vas a tener que venir con nosotros para poder ir a la estación y…
—¡Es de suma importancia oficial! ¡Hay una vida en peligro! —una vez más ambos se miraron y comenzaron ya a preocuparse más de la cuenta por cómo decía esto. Pero viendo que había una pizca de duda, optó por hacer algo muy serio—. ¿No entienden? ¡Unos negros entraron a robar!
En lo que la chica esta dijo que unos negros entraron a robar, los policías fueron corriendo, uno se quedó con ella de hecho, a su coche para pedir al menos 10 patrulleros como refuerzos y apoyo aéreo, exagerando un poco el apoyo que pedían.
—Has hecho bien niña —dijo el oficial—. Ahora nosotros nos vamos a ocupar —sacó su pistola—. Gracias por avisarnos —volteó a ver a su compañero—. ¡Quédate con la niña! ¡Iré a matar a ese negro!
—Pero yo quería matarlo…
—No. Esta noche es aburrida y nada mejor que alegrar esta noche que matando a un negro
La chica rezaba, teniendo ahora un oficial que protestaba porque quería ir y dispararle al negro, para que John esté con vida y que por favor, de paso, en el futuro no se sea tan racista como ahora.
