Capítulo 16

En lo que parecía que las chicas estaban decidiendo si de verdad irán a ver a John, el mencionado estaba justamente en una especie de cielo o infierno, como ustedes quieran verlo.

Todavía estaba dormido, no despertaba. Era cuestión de tiempo que lo haga. Aun así, eso no quitaba el hecho que la enfermera que le cuidaba se encargara completamente de él en todos los sentidos posibles. En ese aspecto, John fue muy bien cuidado y muy bien mantenido.

Hay que imaginar lo bien que era cuidado que la enfermera que venía cuidándole en estas dos semanas tuvo que traer a unas enfermeras más.

—¿Qué nos vas a mostrar?

—¿Recuerdan cuando dijo que he estado cuidando a un hombre durante este tiempo y que es el mejor que ha sido? Pues, miren esto…

La enfermera entonces mostró a las otras dos que estaban sin entender la erección que parecía estar teniendo el rubio de la nada. Era como si en momentos de verdad, este actúa solo y quiere demostrar no su versión flácida sino su versión dura. Era como si saliera brillo, era como si fuera el cielo mismo que dejaba ciegas a las dos enfermeras que se tapaban las bocas y no dejaban de mirar fijamente tal obra de arte, temblando su cuerpo y temblando sus piernas de tan solo imaginar no solo lo que se sentirá tocarlo y lamerlo un poco sino también tenerlo dentro.

—¿Esto has hecho todo este tiempo? —preguntó una de las enfermeras

—Ahora entiendo la razón de ella estar tan feliz últimamente —decía la otra—. Creía que era porque tenías más sexo con tu esposo…

—¿Cómo podré ahora mirar a mi esposo luego de ver que este hombre tiene esto? —puso su antebrazo a un lado del miembro de John—. Mira, casi del mismo tamaño —no era TAN grande. Las mujeres a veces hacen tanto escándalo por esto pero… teniendo en cuenta que esta enfermera suele cuidar gente anciana, que le toque un joven y que encima esté totalmente armado… era el paraíso—. ¿Quieren probar?

—¿No está mal que hagamos esto? —preguntó una entonces—. Digo, entiendo que te guste y todo pero…

—Suele estar erecto por 6 horas seguidas sin importar qué tanto acabe

—…

—…

Una estaba en contra y la otra estaba con muchas dudas si probar un poco o no.

Al escuchar esto entonces, no importando para nada si era algo muy exagerado, las dos se miraron fijamente por unos momentos y parecían debatir mentalmente varias cosas para al final, mirar a la enfermera que ya tenía no solo su mano en el miembro del paciente sino que también ya estaba dándole lamidas, no perdiendo tiempo para nada. Estas dos también estaban relamiendo sus labios y se acercaron junto a ella.

—Vengan, prueben un poco —decía ella entonces. Tomó de la raíz el pene de John y lo inclinaba a las otras dos que estaban con la cara pegada al mismo—. Les aseguro que tiene un gusto raro… pero un gusto único… es como si fuera, no sé, algo así como robótico

—Teniendo esto en frente, no parece humano para nada —soltó otra como respuesta a lo que dijo aquella—. Es… es…

La otra enfermera callada metió dentro de su boca el pene de John. No se hizo esperar. Esta ya subía y bajaba la cabeza como una Diosa. Cabeceaba mejor que los jugadores de soccer en el mundo. Las otras no se quedaron atrás para nada. Por esta vez iban a compartir un poco este enorme miembro.

—¿No se va a despertar? —decía una mientras seguía lamiendo

—Podemos montarlo una y otra vez y no despertará —respondió entonces la que le enseñó tal monstruo a estas enfermeras—. ¿Por qué crees que siempre estoy feliz de venir a trabajar aquí?

De hecho, para demostrarte a estas dos que este tipo no despierta con nada, incluso si tiene sexo con él por varias horas, se levantó un poco su uniforme, se colocó encima del miembro, quitando primeramente a la chica que estaba dándole una chupada de su vida, se mentalizaba un poco puesto que estaba teniendo sexo frente a dos de sus compañeras y amigas, respiró hondo, liberó ese aire inspirado, lentamente comenzó a bajar en lo que era llenada por completo, ya no sufriendo esos pequeños shocks de las primeras veces cuando entraba toda. Volteó a ver a ambas con una sonrisa muy feliz por sentirse así de llena.

—¿Han visto? —dijo entonces—. No se despierta para nada. Tal vez piensa que es un sueño

—Eh… oye…

—Creo que sería mejor que…

—Vamos, no es como si de la nada despierte porque lo estoy montando y ustedes viéndome cómo lo hago… simplemente voy a…

En ese entonces, ninguna, sobre todo la que estaba con el miembro de él dentro, esperaba que este tipo despertase y que para variar las cosas, se inclinase un poco hacia delante o intente hacerlo puesto que tiene su brazo colgando todavía, producto del yeso , con unos ojos bien abiertos y mirando fijamente a la que tenía encima.

—…

—…

—….

Ninguna sabía qué decir salvo poner una cara de asombro y shock porque, bueno, según aquella que le viene cuidando por casi un mes, dijo que no pasaba nada y que hasta podrían tener mucho sexo como quieren.

Pero en estos momentos, no estaban preparadas para mirar a la cara a John

Fredica Fazbear's Family, 03:12am

Dime por favor que en serio no estás considerando el plan de Foxy, Fredica

—… un poco

Fredica, por favor. No tienes que hacer caso a una pirata tonta que no sabe leer que quiere demostrar que sabe leer con el simple hecho de ir a ver a John. No tiene lógica. Nada de esto saldrá bien, lo sabes perfectamente.

Pero la idea es buena…

¿Buena? Fredica… Chica, tienes que hacer algo. Dile que es una mala idea.

—… ¿cuándo vamos?

¿Tú también…? Por favor… ¿soy la única que tras las reforma que nos hicieron es la que puede pensar claramente?

Fredica, Chica, Bonnie y Foxy estaban entonces en el comedor del lugar, sentadas como si nada, hasta comienzo pizza aunque esto lo hacía más que nada Chica ya que era literalmente la chica de las pizzas. Estaban discutiendo esto como si nada también. Al no haber guardia nocturno y al estar cerrado esto por unos días más, tenían mucho tiempo libre. No sabían cómo gastarlo por lo que simplemente, dormían o dormían… o en algunos casos, salvo Chica justamente, las demás trataban de recordar esos momentos que tuvieron con John y no escatimaban en tocarse un poco y gritar… ya que como nadie se iba a acercar a este lugar después de lo sucedido hace ya semanas…

Esa era la vida que llevaban ahora. Hacer nada y masturbarse.

La verdad es que estoy tentada en ir y ver a John —Fredica dijo esto y el resto se alegraba salvo Bonnie que encontraba este plan muy tonto—. Pero debemos pensar muy bien cómo ir hasta allí. No podemos de la nada salir y fingir que somos unas chicas disfrazadas… tampoco llamar la atención de los hombres… aunque teniendo en cuenta el cuerpo que tenemos…

Yo la única persona que deseo es John —sí, Bonnie dijo esto sin problema alguno—. Pero insisto que este plan no es bueno

Pensé que los hombres pobres no te gustaban —dijo Chica

Hay una química entre nosotros dos… ¿cómo explicarlo? —trató de pensar en una linda frase. No había linda frase. Eso sí, tenía algo para decir ahora—. Una dama como yo y un vagabundo como él… siento que es un amor de cuentos… —se relamía sus labios pero más que nada, ese diente de conejo suyo—. …y realmente me hace sentir como una dama de verdad…

De Foxy estar sentada junto a Bonnie, algo le haría. Estaba celosa. Ahora entiende una de las razones por las cuales su John podía dudar de ella. Era porque también esta coneja lo hizo con él. Chica por su parte, bueno, estaba celosa y molesta. Pensar que todas tuvieron su oportunidad con el guardia pero ella simplemente se quedó con sus ganas… tiene que hacer algo. No puede ser excluida de este grupo.

De todas formas, esto no era lo que importaba. No interesaba que todas imaginen de nuevo cómo John les hace suya, no. Importa ahora mismo el hecho que tienen que hacer algo porque se están volviendo locas sin su presencia. Necesitan verle una vez más.

¿Vamos a ir a ver a John sí o no? —Chica tuvo que golpear la mesa para que todas dejen de pensar en el guardia. Tuvo que hacerlo. Foxy ya estaba a nada de meterse el garfio dentro como para estimularse más… porque la niña no podía usar ambas manos como el esto—. No me hagan perder mi tiempo… —comía su pizza de mala gana.

Solo estás así porque no tuviste al guardia, pollita —Foxy se reía como toda una pirata. Esta risa, obvio, incordiaba a Chica pero la misma se ahorraba comentarios. Todavía le teme un poco—. Pero, mi plan es genial. Vamos, nos metemos dentro del hospital, buscamos a John, listo. ¿No es eso muy fácil?

Teniendo en cuenta que tu plan funcione Foxy, ¿cómo entraremos? ¿Cómo haremos para no llamar la atención? ¿Cómo haremos para poder colarnos hasta donde esté John? ¿Cómo haremos?

Un pirata siempre piensa sobre la marcha y siempre sabe cómo trabajar bajo presión —decía con total calma pero muy expectante y muy emocionada por cometer un acto como el que supuestamente iban a hacer—. No es la primera vez que tengo que colarme en algún lugar al que no pertenezca.

¿No? —todas preguntaron, incluso Fredica.

Tengo… tengo unos recuerdos raros… creo que era yo entrando a lugares para robar comida porque tenía mucha hambre… es extraño… muy extraño… pero, puedo estar muy segura de mí misma que puedo hacer esto sin problema alguno

Ahora que lo mencionas —Fredica al habla—. Yo recuerdo… unas cosas… no sé. Era como si fuera uno de los niños que le solemos cantar… y recuerdo… recuerdo que miraba cómo una casa y personas se prendían fuego… y yo… ¿sonreía?

—… ¿qué clase de recuerdos tienes tú? —Bonnie estaba un poco chocada con esos supuestos recuerdos de Fredica. Sus recuerdos no se comparan para nada. Ella tiene unos recuerdos que se asemeja ahora a su comportamiento de "niña rica" y que, bueno, no había más que destacar.

Es raro —comentó Chica—. Yo tengo algo así como Fredica… pero recuerdo estar dentro de una casa en llamas… ¿no les parece gracioso?

Chica soltó unas carcajadas con este pensamiento suyo que ha dicho en alto en lo que pensaba en la historia de los recuerdos de la osa. Era… muy curioso que ambos coincidan un poco. Era tan curioso que a Chica le daba un poco de risa y Fredica se sumó a esas risas. No había nada más hermoso que unas buenas coincidencias que alegran la existencia de uno y en este caso, pasó con la gallina y con la osa.

Bonnie está muy segura que Foxy no le importaba esto, solo a ella. Miró a ambas.

¿Realmente era la única que podía sentir que esto no era una coincidencia?

No, la pregunta de verdad es si en serio parece ser la única que puede pensar más de la cuenta sobre estas tres. No es normal que pueda darse cuenta. Entiende si Fredica entiende pero parece que hasta ella es algo tonta. ¿Qué pasó? ¿Puede ser que ella es la más lista de las tres? Si es así, si es tan así como cree, ¿cómo puede John conformarse con unas tontas cuando ella puede pensar la mejor manera de complacerle?

Ella estaba sonriente como ninguna pero por dentro, se podía ver… nada, era puro mecanismo… ¿no?

¿Vamos a hacer mi plan sí o no? —Foxy ya no podía aguantar mucho más que digamos—. Quiero ver a John. Aparte, creo que es bueno que vayamos todas —ahora todas prestaban atención a la zorra—. Vamos, encontramos a John, nos paramos una al lado de la otra, dejamos que John elija quién quiere que le cuide y atienda en ese rato y listo. La que sea elegida puede hacer lo que quiera y se lo va a quedar… para siempre

Una pirata sabe muy bien cuándo su tesoro es suyo. Ella sabe perfectamente que John, su hermoso y nuevo tesoro, va a elegirle. Sabe cómo hacerle sentir bien y ahora a sabiendas que estaba herido por su culpa, también quiere cuidarle. Es lo mínimo que puede hacer después de ocasionarle las heridas que le ocasionó. Tiene que hacerlo. Es su deber. Ojo por ojo, diente por diente… y sí, así perdió su diente, que ahora es dorado, y su ojo… aunque su ojo fue porque se lo quitó por estar ebria… o eso cree ella.

La mera idea entonces de Foxy no era muy mala ahora mismo. Bonnie hasta se planteaba la mera idea de ser una enfermera. Claro, todas pensaban esto. De hecho, si lo que dijo Foxy es verdad, entonces eso significa que en caso que John elija a una, significa que será la oficial y ella tendrá el control del mismo. De tan solo pensar en eso, nublaría un poco el juicio de todas… y eso fue lo que pasó.

—… iremos —soltó Fredica mientras se levantaba—. Vamos, entramos al hospital, encontramos a John luego de un rato, me elige a mí, soy su futura esposa y…

¿Qué te hace pensar que te escogerá a ti, osita? —Foxy estaba un tanto desafiante—. Te recuerdo que la favorita soy yo

Tal vez antes lo eras pero, este guardia es diferente ¿sabes? No tiene una sola favorita si es que tú lo eres. También me tiene a mí, zorrita —se la devolvió Fredica—. Yo lo he hecho varias veces con él… y… aunque no recuerdo esa vez, creo que lo hice con él cuando estabas durmiendo… —Foxy no entendía nada—. Ah, creo que estabas en tu cama del camarote y John y yo estábamos haciéndolo tanto que nos recostamos a tu lado… y tú lo besabas mientras se tocabas y murmurabas su nombre…

—… espera… ¡¿DE VERDAD HICIERON ESO JUNTO A MÍ?!

Antes de poder discutir más, la pelea había empezado entre Fredica y Foxy.

Fue tanta que Bonnie tuvo que dejar su rencilla con Chica para evitar que las separe y que dejen que se golpeen un poco. Obvio que esta coneja también quiere matar a Fredica así como Foxy por igual por hacerlo con su hermoso guardia pero, si las deja matarse, son dos competidoras menos y solo quedaría una Chica que sería muy fácil de vencer. Por lo tanto, evitó que la gallina hiciera algo y ambas miraban cómo se estaba golpeando y revolcando por todo el comedor principal.

Eso… eso… vamos, que así quedo yo y luego… apago a Chica… y seré solamente yo…

Hospital, 5 días después

Las cosas no terminaron muy bien que digamos.

No fue muy bueno para el rubio de John tener que despertar y ver que estaba siendo literalmente abusado y violado por unas enfermeras que pueden ser algo bonitas, no le iba para nada este tipo de cosas, nunca. Tal vez un pervertido pajero adolescente soñaba con despertar con una linda enfermera dándole una mamada pero él no es así, no. No quiere nada de nada y lo peor es que no pudo dejar de comparar lo que estas enfermeras le hicieron con lo que alguna vez hizo con Foxy y Fredica. Se tomó la cabeza como pudo ante esto y más aún, la sensación de ser usado le trajo unos recuerdos medios raros sobre Bonnie. Ahora mismo, se daba cuenta que solo faltaba Chica, literalmente hablando, y listo, lo hizo con todas. Si, ya ahora empieza a recordar más cosillas y bueno, digamos que esa coneja es culpable de algunas cosas… y de sus marcas en el cuerpo… recuerda cómo ella se puso rebelde y le intentó matar junto con Chica… a base de sexo porque cuando se deshizo de Foxy, vinieron estas dos… al menos solo lamieron y chuparon… porque si le hacen el sexo ahí mismo por cómo estaba, moría.

En todo caso, hablando de él ahora, fue llevado a un cuarto muy diferente al de antes. La enfermera que le cuidaba, bueno, tras haberse enterado unos médicos que de vez en cuando venían a chequear que todo esté en orden, fue echada del lugar aunque en privado, estos médicos querían saber si ella tenía buen cuerpo o lo que fuese. De poder, mataría a estos tipos por completo por no tomarse en serio esta situación. Las otras dos también fueron echadas y así sí pudo sentir un poco de justicia en este lugar.

Estaba tranquilo ahora. La enfermera que le asignaron es mucho más amable. De hecho, más de la cuenta por lo que puede ver de vez en cuando. Está aburrido sin poder hacer nada. Ya su brazo no cuelga como antes. Puede estar recostado en la cama con la cama inclinada un poco hacia arriba para estar más cómodo. No había mucho para leer y lo único que escuchaba, era la radio

"Tenemos que todavía hablar de este caso. Unos negros, muchos afirmando que también eran homosexuales, intentaron robar la pizzería de Fredica, aquella que tiene esos animatrones que te dan ganas de engañar a tu esposa muchas veces. No se sabe qué pasó pero la única víctima fue el guardia de seguridad que, pobre, los negros seguro que se divirtieron con él porque lo encontraron desnudo y casi muerto… tenemos unas imágenes que… oh… OH, menos mal que estamos en la radio porque mostrar estas imágenes sería muy… alto, ¿esa no es su pierna…?"

—…

La mera idea que unos negros supuestamente abusaron de él… ¿quién diablos inventó una historia de esta manera? No, ¿cómo puede ser que sean negros? ¿Es que nadie puede sospechar de unos robots que te quieren matar?

La vida es una reverenda mierda.

—Señor Smith, tiene visitas

—¿Cómo que visitas?

—Sí, su hija vino a verle

—¿Mi hija?

—… hola papá…

John se quedó mirando entonces a la niña que le acompañó en esa noche fatídica suya. La miraba sin entender nada de nada. Claro, esto fue unos momentos que se la quedó mirando fijamente a lo que ella evitaba su mirada, muy apenada.

—La dejaré a solas con su hija —la enfermera misma sintió el ambiente. Puede ser que estos dos nunca se hayan visto… desde que pasó esto, claro. Tal vez sea incómodo por eso—. Por esta vez, disfruta unas horas con ella. No diremos nada con el tiempo de visitas.

—Gracias enfermera —decía entonces la niña de 12 años. Luego que se fue, ahí se acercó bruscamente a John para abrazarlo—. Estás vivo…

—… ¿cómo…?

—No fue muy difícil encontrarte —contestó—. Hospital, un hombre que seguro unos negros violaron aparte de robar —hacía algunos ademanes con sus manos en lo que se había ya separado del abrazo—. No es muy complicado de hecho

—… ¿negros?

—¿Cómo quieres llamar la atención de policías? Tan solo dices que hay negros haciendo algo y estos van a toda velocidad… —se reía un poco—. Cuando dije eso, hasta el equipo SWAT apareció… fue genial… tuviste que verlo…

—… estaba muriendo porque salvé el trasero a una niñata…

—Oh… cierto… —pronto comenzó a sentirse mal nuevamente. Siente que tiene la culpa en todo esto… no, tiene toda la culpa y responsabilidad que este tipo esté como esté en estos momentos, casi que muriendo pero sobreviviendo. ¿Cómo puede ser? Ni ella sabe. Tampoco quiere saber cómo ha hecho para aguantar tanto. Se sobaba su codo y estaba ya mal y eso se notaba en su rostro—. …perdona… ¿sí?

—Casi muero… ¿y solamente me pides disculpas?

—¿Qué quieres que haga? —lágrimas caían ahora. No es de llorar pero, realmente esta situación le llegaba al alma—. ¿Quieres que te haga lo mismo que han hecho seguro esas robots contigo? No soy una idiota. Esa osa claramente hablaba de sexo ¿no? —se acercó de nuevo al rubio que al verle acercarse, mostró odio—. ¡Pues bien! ¡Eso haré! ¿Quieres que una niña de 12 años te masturbe? ¿Qué te dé una mamada? ¿Qué se ponga en cuatro patas y se deje penetrar para sentir las ajustadas y pequeñas paredes de su vagina? ¡Pues tendrás eso!

—Ni se te ocurra bromear conmigo, maldita enana

John antes que ella se acerque a su entrepierna, le tomó del cuello. Apretaba con fuerza en lo que sus ojos poco a poco iban poniéndose de color rojo.

—Te recuerdo que estoy así por tu puta culpa. No tengo ni idea cuánto tiempo estoy aquí pero, sé muy bien que casi pasó un mes, estoy seguro de ello —apretó con más fuerza ahora. Podía escuchar cómo la chica combatía con todas sus fuerzas posibles que separar su mano pero eran totalmente en vano. No podía separarle—. Di mi vida y te agradezco que de no ser por ti, estaría muerto ahora… pero por otro lado, estoy aquí, así, por tu culpa…

—… n-no… m-matarias… a… un…una… n…niña…

—¿Quieres apostar? —sonreía—. He perdido literalmente un brazo y están viendo si no es mejor amputarme el mismo por cómo está de destruido. No entiendo cómo uso un puto yeso pero, aquí estoy, usando uno seguro para darme falsas esperanzas —la niña estaba pasando a un color algo azul—, y ahora mismo estoy seguro que pensarán en hacerme más preguntas de lo que pasó porque no creen para nada lo que digo… —se estaba volviendo morada la niña… csm, morado :O—. ¿Realmente crees que un poco de sexo ilegal soluciona las cosas? No, estás muy equivocada…

—…

Ya sus ojos se iban para atrás. Fue entonces cuando John la soltó. Esta niña en cuestión apenas fue soltada se tomaba el cuello. Trataba de respirar, tosía y dolía mucho. Ese agarre fue demasiado para un cuello de una niña de su edad. Volvía, tras unos minutos, a recuperar el color de su piel y a recuperar las fuerzas para levantarse y mirar a los ojos al rubio que estaba todavía muy molesto.

—… ¡te salvé! —le increpaba—. ¡Por mí estás vivo! ¡Yo fui corriendo sin parar para salvarte! ¡Tú eres un idiota que da su vida por gente que no conoce!

—Mi deber como guardia es proteger y servir —dijo serio—. En un turno nocturno como el mío, encontrar a un niño es sinónimo de hacer todo lo posible para cuidarlo. Es mi responsabilidad —se miró con su pequeña bata de paciente. Cerró sus ojos. Sentía pena por él mismo—. …ahora, no soy nada más que un tipo que puede perder un brazo —y se puso algo mal de hecho—. … ahora no sé si voy a tener un puto trabajo. ¿Quién va a contratar a alguien con un brazo?

—¿Alguien que perdió el brazo derecho?

John miró a la chica que sonreía nerviosamente y mirando algo bizca a cualquier lado ante ese comentario porque a él, si es que pasa lo que cree, le cortarán el brazo izquierdo y si le contrata alguien con un brazo derecho, pegarían ambos las partes amputadas y serían una persona con 4 piernas y 2 brazos… y 2 VERG…

—… ¿viniste para verme entonces?

—Ya te dije que diste tu vida por mí… por cuestiones de tu trabajo… pero… en serio… gracias… por ello… —bajó su cabeza. Cuando quiere, puede actuar y ser linda—. …eso… significa mucho para mí…

—Para mí no pero, no agradezcas…

—… eres un mata pasiones ¿sabes?

—Sí, sí, sí… ahora dime, ¿por qué te quejaste?

—Si hablas de la razón mía de quedarme en el lugar, es porque vi en todo momento que los robots movían sus ojos de manera extraña —ahí comenzaba a hablar—. Cada vez que venía simplemente por una soda y una rebanada de pizza con dinero que encontraba por ahí —importante es que se lo encontraba, no lo robaba—, podía ver que movían sus ojos y a veces hasta giraban sus cabezas en lugares que no deberían… fue ahí que vi que miraban y buscaban a alguien… creo… que con las palabras de esa osa, te buscaban a ti… —en eso, hizo una pausa. Se cruzó de brazos mientras tenía dudas—. ¿De verdad te las cogiste?

—¿Cómo una niña de 12 años sabe un lenguaje así?

—¿Te las cogiste? —John se rinde ante esta niña. Solamente asintió—. Oh vaya… wow… —y se estaba impresionando—. Nunca creí que una persona lo haría pero… vaya… ¿cómo se siente?

—¿Por qué quieres saber eso?

—Vamos, dime, tienes que decirme. ¿Duele? ¿Algún engranaje te apretó el ya sabes? Vamos, dime, dime

La curiosidad de niña comenzó a nacer en ella. Es normal. Digo, ¿cómo no preguntar algo así cuando tienes al frente a alguien que se cogió a la cara de un restaurante familiar como Fredica? Se entiende de todas las formas posibles que no se haya resistido. Un cuerpo como ese no es fácil decirle que no. Además, es muy hermosa. Este tipo seguro, en ojos de ella, aceptó este trabajo porque seguro quería cogerse a estos robots.

—Vamos. ¿Aceptaste el trabajo porque buscabas tener sexo?

—¿Quieres que te lo diga? —ella asentía—. Mira. Soy pobre. No tengo un puto céntimo como para poder darme los lujos de comprar cosas que quiero. Vivo como puedo, trabajo como si fuera un maldito esclavo para poder ganar el pan de cada día —la emoción de la niña se fue conforme escuchaba tales palabras—. Acepté el trabajo porque estaba desesperado. Necesitaba este empleo y de haber sabido de primera mano que esto iba a pasar… hubiese aceptado igual…

—¿Por qué?

—… porque estaba muy desesperado —contestó ya bajando un poco su estado de ánimo un tanto violento—. Necesitaba trabajar, no me gusta ser un vago como el que lee esto —hizo una pausa para guiñarle el ojo al lector—. Pero aparte, necesitaba el dinero, necesitaba dinero a como dé lugar… no… estaba muy mal… y de saber que ser violado era… una forma de ganar dinero… y hubiese aceptado igual —asentía porque era así. Él cree que si hubiese sabido esto de primera mano antes de comenzar a trabajar en su primera noche, no le importaba. Hubiese hecho lo posible para evitar todo esto pero si las cosas terminarían en él siendo acosado por unos robots que quieren sexo… pues, no le quedaba otra que dejarse llevar. No porque fuera pervertido o algo por estilo sino que la necesidad enorme de ganar dinero le llevaba a dejarse coger—. …por eso acepté… no, por eso busqué este empleo… porque era fácil… creo, y porque podía ganar dinero haciendo nada… pero, no, aquí estoy…

—… John…

—… ¿contenta? ¿Estás feliz ahora con saber la verdad?

—… perdona por hacerte una pregunta así… entiendo lo que es ser pobre… vivo en las calles —se sentía mal por juzgar un poco mal al rubio—. …y es complicado. Robar y robar para poder comer… no es lindo tampoco… tú al menos tienes casa y no debes preocuparte por si te violan o te matan para vender tus órganos…

—Casi que prefiero eso que esto —John era terrible honesto ahora—. No es lindo… pero, oye, ya todo va a salir bien… —empezó a tener una idea—. ¿Qué te parece sí denuncias al lugar porque te dejaron allí y no se ocuparon de ti?

—… ¿qué?

—Digo, puede que pierda mi empleo pero…

—Oye, si estás tan desesperado, no es bueno que me hagas algo para que pierdas tu trabajo —ella negaba rotundamente—. No. Robaré… —ella sonreía mientras mostraba algo—. Mira lo que robé cuando venía para verte —mostró unos billetes—. Tengo 400 dólares que le robé a un hombre que pasó muy preocupando porque su amante le enterró un consolador en el trasero y lo tiene en el estómago… —ella se burlaba de esto—. Con esto, una cena y un buen lugar para dormir unas noches

—¿Nadie sospecha que una niña de 12 años ande por ahí con ese dinero y alquilando cuartos por unas noches?

—El dinero es dinero, John —el rubio ahora entendía muy bien—. Pero… oye, mira, si necesitas dinero…

—No acepto caridad de una niña como tú

—Viviré en la calle pero hasta al menos yo soy más humilde que tú —le señalaba—. Ahora TÚ hija se va a ir y te va a dejar para que te mueras solo

—Ahí tienes la puerta, dele pa fuera mi loca

—…

—…

Antes de poder irse muy enfadada la chica de 12 años, la puerta se abrió. 4 enfermeras de la nada entraron algo apresuradas. Cerraron la puerta de paso de la misma manera que entraron.

—¿Qué cara…?

—Vete niña de aquí —soltó una de ellas. John… estaba sin habla—. La hora de las visitas se terminaron.

—Pero la enfermera…

—Sí, soy yo la que te dijo que te vayas —decía una vez más esta que empujaba a la joven que estaba sin entender esto y que se quejaba—. Vamos, otro día vendrás a ver a tu padre. Vamos, fuera.

—¡JOHN!

Fue echada de allí.

—Al fin —soltó entonces esta enfermera. Negaba. Ahora, cerró la puerta con un seguro mientras las otras todavía estaban un tanto nerviosas y con la adrenalina a mil por esto que hicieron—. Bien… creo que va siendo hora…

—Oh no…

Hola John

Las cuatro enfermeras entonces mostraron sus verdaderos colores. No, de hecho pudo ver las piernas y los brazos de estas y notaba el color de las mismas. Se quedó estático y en shock porque vinieron aquí… esperaba que estuviera bajo influencias de drogas o lo que sea pero, no, están aquí realmente. Esa voz de todas, esa voz robótica de todas ellas… ¿cómo olvidarlas?

Hemos venido a verte —la líder de todas, Fredica, habló mientras dejaba ver ese hermoso conjunto de enfermera con sus calzas. Todas iban vestidas igual… pero cada una tenía un aire muy diferente… y honestamente hablando, John piensa que esto es el cielo… con algo de infierno y un poco de purgatorio encima—. ¿Cómo no visitar al hombre que nos ha cuidado como nos merecemos y ha dado su vida para defender a una niñata que no conoce? Queremos también disculparnos por todo lo que te hicimos… y en nombre de todas ellas, queremos pagarte de alguna manera… —Ya suficiente tiene con una a la vez… pero, ¿cuatro a la vez? No, no quiere esto, más en las condiciones que se encuentra—. …pero… eso dependerá de ti, mi hermoso John —la fuerza de voluntad de Fredica era enorme porque hay que aguantarse las ganas de saltarle encima y montarle como lo ha hecho. Extraña ese pene dentro suyo y está seguro que el resto también… salvo Chica que bueno… detalles—. Dime… John…

¿A quién escoges para que te cuide… y te mime un poco?

Todas hablaron a la vez y John no sabe qué hacer…