Se encontraba en clases, en medio del caos social que se generaba cuando la maestra prestaba atención al móvil, el ruido era molesto y más cuándo ni Kenny ni Butters hablaban con el, entonces, notó que tenía una carta en frente y una cabellera de color rosa había dejado el salón, tomó la carta con molestia y notó la manuscrita con "Cartman" puesta en medio de la carta.
Vaya mierda más cliché, pensó para si mismo.
La abrió más por aburrimiento que por otra cosa y leyó atentamente cada palabra, "Se cómo eres" miró molesto la carta al sentir recelo ante la idea de que alguien lo conozca de verdad, es algo que nunca nadie se ha tomado el tiempo para hacer y es algo que el evita también, dejó de leer al sentir que todos se iban y guardó sus cosas.
Entonces, un zorro se acercaba a la mesa de Cartman
—Hey, ¿Estás bien Gordo? Te ves con cara de muerto– Preguntó teniendo las orejas caídas, se notaba preocupado extrañamente por Cartman.
—Estoy bien, solo aburrido, maldito judío– dijo algo a la defensiva mientras se marchaba junto a Kyle.
La caminata fue silenciosa hasta que llegó el conejo rubio y el can pelinegro, estos molestaron a Cartman viendo cómo su cola se empezaba a inflar lo dejaron en paz.
—Pff, no aguantó ni 3 chistes, ¿Algo anda mal, Cartman?– Preguntó bromeando el pelinegro mientras tenía su brazo por el cuello de Kyle.
—Nada que te incumba, Hippie de mierda– Dijo el Mapache algo más molesto de lo normal.
Stan lo dejó en paz y los demás chicos pasaron la tarde entre risas y bromas mientras se dirigían a sus hogares, el pobre mapache se encontraba muy amargado cómo para llevar la corriente de los chicos.
Y es que su cabeza aún rondaba alrededor de la carta, le parecia algo molesto que declare que lo conoce y que sabe cómo es, pues, ni sus amigos cercanos ni su madre lo han intentado, su pecho comenzaba a doler mientras pensaba en lo poco que han hecho los demás por entenderlo, y en cómo esto lo convirtió en un monstruo ante los demás.
Tomó la carta y no pudo evitar sonrojarse al leer que lo observaba, cómo se sentía al verlo, tal vez la carta no era tan horrible, pensó.
Si lo observaba, entonces era de su clase, y por los pronombres dentro de la carta, está era una mujer, además, está escrito en manuscrito, quizás y podía encontrar quién es aquella que le escribe las cartas.
Mientras, solo sonríe ante la idea de tener algo qué hacer en clases.
