Se encontraba almorzando solo, los estudiantes pasaban a su lado, riendo de algún chiste de sus amigos, al pobre mapache le dolía, miró su lonchera nuevamente y apareció otra carta, había pasado una semana desde la última.
Leía con atención, su mirada se oscureció mientras terminaba.
"...ustedes, ya no son lo mismo."
Su pequeño corazón quebró, ¿Qué tanto podía saber? no había rastro de aquel grupo de niños, y su salón ya no lo mencionaba, ¿Cómo sabe de algo de hace 6 años atrás? Es verdad que ellos ya no son lo de antes, solo se iban juntos.
"...debe ser horrible estar tan solo"
Seguramente esta carta es una broma de mal gusto, solo los cercanos a esa época conocen la historia, pensó el castaño, entonces, una lágrima cae de su mejilla, no podía evitar que le doliera.
Entonces, el peso de una mano reposando en su espalda lo asusta, mira detrás suyo y una chica con pelo rosado y ojos rojos lo mira preocupada, una gorra ocultaba sus orejas y su larga falda cubría su cola.
—¿Estás bien? escuché un quejido y me preocupé- decía la desconocida mientras limpiaba la lágrima de Eric.
El castaño se encontraba confundido, apartó su mano y miró a su comida —No es nada, solo vete- decía intentando evitarla, no estaba de humor para hablar con alguien.
—Hey, está bien llorar, sentir tus emociones te permite despejar lo negativo y no retenerlos- decía enérgica mientras se sentaba a su lado.
Eric se estaba molestando —Te dije que te fueras, largo- dijo mirándola fijamente mientras su puño quebraba el tenedor de plástico.
La pelirrosa se fue sin más, despidiéndose del mapache mientras se iba fuera de la cafetería.
El mapache decidió irse temprano, no se sentía bien después de leer la carta y la intromisión de esa chica, al volver, no se encontraba Liane, Eric solo subió a su habitación y se acostó a escuchar música.
—Día de mierda-
