Capítulo 2. La fuente de los amantes.

Todos habían empezado a hacer su respectivo recorrido, y ahí estaba él, inmóvil en el mismo sitio, y no muy lejos estaba Katsuki de brazos cruzados.

Suspiró, Aizawa-sensei se había negado a cambiar las parejas de equipo.

—Bien —dijo lo suficientemente alto como para ser escuchado por el rubio—, ¿a dónde quieres ir? —trató de sonar amable.

Katsuki gruñó en respuesta.

Izuku hizo una mueca. —Entonces, me adelantaré. —se acomodó la mochila amarilla en sus hombros y caminó por delante de Katsuki. No iba a permitir que él le arruinara la experiencia de ver las obras del museo de Esuha, pero entonces, fue detenido bruscamente del hombro.

—Ni se te ocurra ir delante de mí, Deku. —soltó con molestia.

Izuku frunció el ceño. —Entonces no te retrases, Kacchan. —contestó cortante.

A pesar del tiempo transcurrido, Izuku lo seguía llamando por aquel apodo infantil. Katuski suponía que era con intenciones de burlarse y humillarlo, puesto a que algunos, como el idiota de Denki, lo escucharon y lo usaban para molestarlo en ocasiones.

Caminaron sin decir una sola palabra y en ocasiones Izuku se detenía y admiraba una pintura o escultura; en otras sacaba su libreta, realizaba un rápido esbozo y murmuraba observaciones, siendo en esas ocasiones cuando sacaba de quicio al rubio.

—Date prisa nerd —lo apresuró—, ya casi es hora de reunirnos de nuevo e irnos de este jodido lugar.

Izuku asintió, pero entonces…

—¡La fuente de los amantes! —soltó emocionado el pecoso, corriendo hacia un pasillo poco iluminado, cuya entrada parecía estar negada al público.

—No tenemos permitido entrar a ese jodido lugar.

Izuku contempló desde la entrada, al otro lado yacía la fuente que el moría por ver.

—Solo ríndete, nerd de mierda.

Izuku rodó los ojos y decidió entrar, puesto a que no había nadie alrededor.

—¿El responsable nerd rompiendo las reglas? —preguntó Katsuki con una sonrisa ladina. —Esta mierda no se ve todos los días. —caminó detrás de él.

—Solo echaré un vistazo, no pasará nada.

—¿Qué tiene esta puta fuente de especial?

—Su creación y significado son un misterio. —dijo emocionado, empezando a dibujarla en su libreta. —Hay muchas leyendas sobre los amantes del centro de la fuente.

Katsuki se acercó, no entendía que tenia de especial o diferente, la fuente estaba llena de agua estancada en cuya superficie se encontraban redondas hojas flotantes y nenúfares; también, había algo escrito en un extraño idioma en una placa de piedra a ras del piso, y, en el centro, las estatuas de dos seres que parecían danzar juntos, abrazados, con expresiones de sonriente serenidad y próximos a besarse.

El rubio fue paciente, todo lo paciente que puede llegar a ser alguien muy malgenio e impulsivo, pero Izuku no parecía querer irse y tenía su cara pegada a la libreta mientras murmuraba suposiciones y observaciones interminables.

—¡Ahrgg! —gritó finalmente, llevando sus manos a su cabeza y revolviendo su cabello, hastiado de escuchar los murmullos incluso en sus pensamientos. —¿Qué mierda es lo que tanto dibujas? —arrebató bruscamente la libreta.

—¡Ah! —chilló sorprendido, pero rápidamente enfureció. —¡Devuélvemela! —gritó, tirando del otro extremo.

—¡Solo si nos largamos! —tironeó de la libreta.

—¡Vete tú! —tironeó el pecoso.

—¡El viejo Aizawa dijo que todos debían volver con sus compañeros o simplemente los castigaría! —volvió a halar la libreta con más fuerza.

—¡Pero siempre te metes en problemas! ¡¿Por qué te importaría meterte en un problema más?! —haló nuevamente, arrugando la libreta.

—¡Hijo de…! —una vena se brotó en su frente. —¡Eres un puto nerd egoísta de mierda!

—¡Y tú eres un imbécil arrogante muy grosero y agresivo!

Ambos halaron la libreta en dirección contraria y esta se rompió abruptamente, esparciendo las hojas en el aire y haciendo que ambos cayeran al piso.

Katsuki abrió sus ojos, desconcertado. Lo había hecho de nuevo, igual que cuando eran niños.

—Oh no… —dijo Izuku con tristeza, olvidando la pelea y empezando a recoger sus hojas.

Katsuki se levantó y en silencio tomó un par de hojas, pero mientras las recogía se percató de un dibujo que lo dejó completamente pasmado.

—¿Te gusta el bastardo mitad y mitad? —soltó esa pregunta lentamente, como si no pudiera entender la propia pregunta hecha por él.

Izuku alzó la vista y sus mejillas se tornaron muy rojas cuando vio el boceto del retrato de Shoto Todoroki en las manos del rubio.

—¡No te incumbe! —chilló, arrebatándoselo.

Katsuki aún parecía desconcertado. —¡Eso es una mierda! —soltó molesto.

Izuku lo miró con indignación y molestia. —¿Tanto me odias como para pensar que mis dibujos son una mierda?

—No, me refiero… —dijo intentando encontrar las palabras. —¡Carajo! —soltó frustrado.

—Entonces, ¿qué me guste alguien es una mierda?

—¡Me refiero a que no debe gustarte! —soltó sin percatarse, sorprendiéndose un segundo después de sus propias palabras.

—¿Qué? —preguntó el pecoso.

Katsuki gruñó, decidiendo explicarlo mejor. —No debes enamorarte de ese bastardo porque…

—¡Porque es un chico! —chilló Izuku irónicamente, harto de escuchar sobre ese tema. —¡¿Qué te importa?!

—¡Escúchame, maldito nerd! —lo tomó fuertemente de la muñeca, tironeando de él y acercándolo.

—¡No! ¡Tú escucha! —chilló rojo de ira y con los ojos humedecidos, soltándose de su agarre y señalándolo. —¡Estoy harto de ti y tu tonta vida de jugador perfecto! ¡Te crees la gran cosa solo por patear y lanzar un estúpido balón!

—¡¿Estúpido balón?! —bramó. —¡¿Realmente crees que por mezclar y embarrar colores en un puto lienzo eres mejor?!

—¡Grosero!

—¡Friki!

—¡Cavernícola!

—¡Ja! —soltó burlesco. —Debería sentir lástima por ti —dijo molesto—, pero no puedo, ¡me enferma todo tu ser!

—¡Pues yo preferiría perder mis manos antes que parecerme un poco a ti y tus amigos bullies! —dio media vuelta, dispuesto a continuar recogiendo sus cosas.

—¿Qué? —preguntó Katsuki, nuevamente desconcertado, volviendo a sujetarlo de la muñeca para impedir que se alejara. —¡Espera! ¿Cuáles bullies?

—¡Suéltame!

—¡Se supone que yo terminé…!

—¡Que me sueltes!

Izuku tironeó y dio un paso en falso hacia atrás, resbalando y cayendo. Instintivamente, Katsuki tomó su mano, pero ambos fueron arrastrados por la gravedad y terminaron cayendo dentro de la fuente. Empapándose completamente.

Izuku jadeó al salir del agua y respirar.

—¡Deku! —exclamó con preocupación el rubio, intentando acercarse, pero se detuvo al instante en que lo vio. Izuku le dirigía una mirada iracunda.

El pecoso sintió que su nariz escocia, empezando a derramar lágrimas. —¡Te odio! —chilló desconsolado. —¡Siempre lo arruinas todo!

Katsuki sintió un dolor punzante, su cara enrojeció colérica y frunció el ceño. —¡Pues yo también te odio! —llevó su mano a su pecho, detestando como se sentía. —¡¿Por qué demonios siempre es contigo?! —apretó su camisa.

Ambos se miraron con furia, pudiendo ver sus reflejos en la mirada del otro. —¡Te odio! —vociferaron al mismo instante, y las luces del lugar titilaron de forma errática, para luego sumir el lugar en tinieblas.

Pasados unos segundos la luz se reestableció con normalidad, y ellos permanecieron en silencio ante lo ocurrido.

—¡Ejem! —se escuchó carraspear a alguien de repente.

Ambos adolescentes voltearon sus rostros y se encontraron con Aizawa-sensei, quien no parecía feliz con la situación.

—Pueden explicarme, ¿por qué la necesidad de bañarse en una fuente artística pública?

Salieron torpemente y con prisa, estaban en problemas. —Lo siento. —dijeron ambos frente a Aizawa, mientras de sus ropas goteaba el agua y mojaban el piso.

—¿Acaso estaban peleando? —preguntó, mirando fijamente a Katsuki, quien hizo una mueca.

—Resbalé. —respondió Izuku, sorprendiendo al rubio. —Intentó ayudarme, pero como verá, ambos nos caímos. —se abrazó a si mismo por el frío, intentando ignorar la mirada de incomprensión y sorpresa que el rubio le daba.

Aizawa suspiró.

Y mientras ambos adolescentes eran regañados y recogían sus pertenencias, ninguno se percató de que las expresiones de las estatuas que adornaban el centro de la fuente habían cambiado a unas de total aflicción y molestia.

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—Bakubro, ¿qué te paso? —preguntó Eijiro risueño.

Hanta y Denki reían sin poder contenerse, agarrando sus estómagos. Frente a ellos estaba Katsuki con un horroroso suéter de color amarillo que tenía flores y corazones bordados, una estampa en el pecho con la frase: "I love pomeranians" y la imagen de la cara de un perrito de esa raza.

—¡Que adorable! —chilló Mina sonriente. —Mi abuela tenía uno igualito.

—¡Woof, woof! —imitó Denki estúpidamente el ladrar de un perro.

—¡Muere, hijo de puta! —bramó Katsuki, perdiendo la paciencia.

—¡Nooo! —gritó Eijiro, sujetándolo de los brazos e impidiendo que se lanzara encima de Denki, quien se escondió detrás de Hanta con terror.

—¡Deja de defenderlo, pelo de mierda! —se quejó iracundo.

—¡Jamás! —vociferó con tono poético. —¡Es de hombres defender a quienes te importan!

Mina soltó una risotada, al ser la única en comprender la situación.

No muy lejos, un avergonzado Izuku bajaba la mirada. Estaba vestido con una camiseta de mangas largas en cuyo pecho tenía estampada la frase: "Soy un rollo de canela, así que cómete esta" y debajo había una flecha que señalaba hacia su entrepierna.

Ochako no pudo evitar soltar una risa y fue regañada por Tenya Iida, pero esto empeoró su risa hasta el punto de hacerla lagrimear.

Y es que, Aizawa-sensei los había obligado a cambiarse con ropa obtenida del puesto de objetos perdidos, para evitar que enfermaran, pero toda la ropa que había era horrorosa y terriblemente bochornosa.

"Por algo la gente nunca trata de recuperarlas", pensó Izuku sonrojado.

—Midoriya. —lo llamó una voz conocida.

—To-Todoroki-kun… —dijo nervioso.

—Quería preguntarte sobre lo que querías hablar momentos antes. —dijo calmadamente.

Ochako empujó levemente a Izuku, acercándolo al heterocromático y forzando a Iida a alejarse junto a ella.

—Yo… —Izuku se sonrojó. —V-veras, me preguntaba si podías posar como mi modelo. —dijo de pronto.

"¡Ahh! ¡¿Qué demonios estoy haciendo?!", chilló mentalmente.

—¿Modelo?

—Estoy en la clase optativa de arte y tenemos un trabajo final importante. —farfulló nervioso. —Necesito presentar algunos bocetos para escoger el mejor como proyecto final.

—Oh… —sonrió. —Sería un honor.

Izuku abrió su boca, sorprendido. —¿En serio?

Shoto asintió.

—B-bien… —balbuceó sonrojado. —Entonces, puedes darme tu número y nos reuniremos cuando podamos.

—De acuerdo. —dijo Shoto. —Por cierto, me gusta tu camiseta. —Izuku sintió su cara ponerse de un rojo fosforescente.

A lo lejos, Katsuki observaba la escena en completo silencio.

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Bajaron del autobús, empezando a caminar hacia sus casas. Aizawa los había dejado irse con solamente una advertencia, pero con la petición de entregar un informe de más de diez hojas sobre la visita al museo, por invadir una zona que no estaba permitida.

—Oye —lo llamó Katsuki—, sobre lo que pasó con Aizawa… —su mandíbula se tensó, impidiéndole continuar.

—Ni siquiera se te ocurra agradecer. —respondió Izuku cortante. —No lo hice por ti —aclaró—, si decía que habíamos peleado me metería en un problema, y no mancharé mi expediente por una tontería.

—¿Quién iba a agradecerte? —soltó Katsuki con una arrogante sonrisa. —Solo quería que recordaras el no volver a meterte en mi camino, nerd de mierda.

—Lo mismo digo, idiota.

—Bien. —dijo molesto. —No quiero ver tu estúpida cara llena de jodidas pecas en un buen tiempo.

—Bien. —respondió también molesto. —No quiero escuchar tu grotesca voz tampoco.

Ambos voltearon sus rostros con molestia y se alejaron.

—Estoy en casa. —dijo Izuku al ingresar a su hogar, subiendo las escaleras y corriendo a su habitación para no ser visto con la camiseta.

A penas llegó, trató de quitársela y fue entonces que sus ojos se cruzaron con los de Katsuki al otro lado. Este tenía el torso descubierto, al parecer también había corrido a quitarse la molesta prenda amarilla.

Katsuki miró a Izuku a través de ambas ventanas. El nerd tenía la camiseta alzada, dejando ver su abdomen y parte del pecho.

—¡Ahh! —gritaron ambos sorprendidos y abochornados, procediendo a cerrar las cortinas abruptamente.

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La noche pronto cayó y la luna llena se vislumbró en el cielo, iluminando de forma fantasmagórica las habitaciones de los dos adolescentes, quienes parecían retorcerse en sueños. El reloj de sus mesas marcaba las once y cincuenta y nueve.

Ambos vislumbraban a dos jóvenes hombres en sus sueños; un muchacho delgado de blancos cabellos y brillantes ojos verdes junto a un joven cuya mayor característica era una significativa cicatriz que atravesaba su rostro. Parecían intentar estar juntos y huir del hermano mayor del ojiverde.

Sin embargo, las cosas no salían bien y el muchacho de ojos verdes enfermaba y fallecía.

—No… —murmuró Izuku, retorciéndose en sueños y soltando algunas lágrimas.

Katsuki extendió su mano hacia la nada, mientras hacia una expresión de angustia al dormir.

La imagen de la fuente y aquellos amantes los acosaban. Ambos se retorcían y sudaban, y entonces… El cielo rugió, dejando caer un rayo, el reloj marcó las doce de la noche, y ambos adolescentes suspiraron aliviados, permaneciendo aún dormidos mientras la lluvia caía.

Continuará…


Hola, muchas escenas están inspiradas en una larga tarde de películas de adolescentes de comedia y romance, así como algunas películas con esta temática de intercambio. Algunas pelis eran más viejas que otras.

Me disculpo si hay errores en la escritura. Solo hago esto por afición.

Por cierto, los niños que hicieron bullying a Deku en el capítulo 1 están basados en los personajes del manga y anime, son los niños que siempre estaban junto al pequeño Kacchan.

Los personajes de las estatuas están basados en el primer y segundo portador del OFA. Solo se me ocurrió jeje…

08/12/2021