Hola, debo advertir que hay una escena un poco picante al principio que a mí me causo gracia.


Capítulo 3. El cambio.

La maldita alarma sonaba escandalosamente con un ridículo tono heroico. Extendió su mano y apagó el infernal aparato, sujetándolo aún con la mano.

"¿Qué demonios?", pensó, percatándose de que el reloj que sujetaba tenía la forma de un superhéroe que conocía.

—¿All Might? —murmuró adormilado, y entonces se percató de que no era su alarma. Peor aún, sintió algo dentro de su boca, por lo que metió la mano y sacó un objeto de plástico transparente que cubría sus dientes. —¿Qué carajos? Yo no uso retenedores. —dejó caer el aparato dental.

Rápidamente se levantó, observando todo a su alrededor. Había posters de superhéroes, bocetos, acuarelas y pinturas por todos lados que daban un aspecto desordenado, sus sábanas y cortinas eran de vistosos colores azules, rojos y blancos; y las pantuflas a un lado de la cama eran verdes y tenían forma de conejo.

—¡Esta no es mi habitación! —bramó, para luego sorprenderse de la voz que salía de su garganta, la cual era mucho menos áspera. Asustado, corrió al espejo y lo que vio lo dejó helado.

Frente a él estaba Izuku.

Llevó las manos a la cara y la palpó, era el rostro de él.

—Soy Deku… —dijo en estado de shock. —Tengo sus pecas. —frotó las yemas de los dedos en las mejillas. —¡Tengo jodidas pecas en la cara!

—Izuku… —escuchó a Inko Midoriya tocar preocupada detrás de la puerta. —¿Todo está bien?

—Ah… —fue lo único que dijo, atragantando un gran grito en su garganta al ver sobresalir un bulto de su entrepierna. —Todo está bien. —respondió, aparentando ser el nerd. —Me salieron más pecas en la cara. —se excusó.

La risa de Inko se oyó tras la puerta. —No tardes, preparé tu desayuno favorito, dorayakis con frejol dulce.

—Iré enseguida. —trató de sonar estúpidamente amable, volviendo a mirarse al espejo. Izuku vestía una camiseta blanca con la palabra "Pijama" en el pecho y unos shorts verdes que llegaban a sus muslos.

—Hasta para dormir usa ropa tan Deku. —dijo, quitándose la camiseta y percatándose de algo en su reflejo. —¡Este imbécil está lleno de pecas! —vociferó al verlas en hombros y clavículas.

Fue entonces que dirigió su mirada a la ventana, hacia donde daba la habitación de Katsuki, su habitación, y...

—¡AHHHH! —se escuchó un gran gritó que él identificó con su voz.

—Esta despierto. —concluyó.

—¡Katsuki, no grites tan temprano en la maldita mañana! —escuchó a la bruja de su madre responder.

Katsuki volvió a mirar hacia la entrepierna del cuerpo de Izuku. —Supongo —hizo una mueca, avergonzado—, que tendré que encargarme de esto.

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Dejó caer la mano sobre la alarma y se percató que era un objeto rectangular.

—¿Qué? —su voz sonó muy ronca, lo que le hizo pensar que se habría resfriado.

Con torpeza se sentó y levantó la sábana, fue entonces que se percató de que únicamente vestía un bóxer naranja, y no solo eso, ¡la carpa estaba levantada! Un gran bulto sobresalía de su entrepierna.

Confundido, miro sus manos y palpó aquel cuerpo, el cual poseía unos duros abdominales y ni hablar de esos pectorales celestiales. Sintió su cara arder, definitivamente ese no era su cuerpo.

Miró en todas direcciones, las sábanas y cortinas eran negras, había medallas por deporte y una chaqueta del equipo de football americano colgaba en la silla frente al escritorio. El cuarto estaba muy ordenado. ¿Dónde estaba?

Sintió que empezaba a hiperventilar, por lo que rápidamente se acercó a un espejo y…

Vio el reflejo de Katsuki Bakugo frente a él.

—No es posible. —murmuró, sorprendiéndose de escuchar una gruesa voz. El pánico lo invadió, y… —¡AHHHH! —gritó asustado.

—¡Katsuki, no grites tan temprano en la maldita mañana! —escuchó la voz de Mitsuki Bakugo.

—¡Ah! ¡L-lo siento! —chilló con los ojos llorosos.

—¡Date prisa y baja a desayunar! —bramó Mitsuki nuevamente.

Izuku miró el reflejo del espejo y se sonrojó nuevamente al mirar el bulto guardado dentro del bóxer.

—¡Oye, maldito nerd! —escuchó su voz provenir del otro lado de la ventana.

Aterrado, corrió y deslizó la cortina, encontrándose con su cuerpo, quien lo observaba con el ceño fruncido desde la otra ventana.

—¿Eres tú, Kacchan?

—Si —gruñó. —No sé qué mierda ha pasado, pero ahora resulta que estoy atrapado en el cuerpo de un jodido nerd con pecas.

Izuku palideció. —¡¿Qué vamos a hacer?! —preguntó con pánico.

—¡Cállate! —exigió, y luego deslizó su mirada al bóxer. —Primero, creo que debes encargarte de eso. —señaló el bulto.

Izuku sintió su cara enrojecer. —No voy a encargarme de t-tú-tú… —tartamudeó.

—¡Como si tú no la tuvieras! —gritó, dejando caer al piso los verdes shorts y señalando la entrepierna del cuerpo de Izuku.

—¡Ahh! —chilló Izuku abochornado al ver que Katsuki había bajado los shorts y expuesto su ropa interior perteneciente a la colección de All Might. —¡No quiero! —chilló lloroso. —¡No quiero que tú te encargues de m-mi-mi…!

—Erección. —soltó Katsuki impaciente. —La palabra que buscas es erección.

Izuku llevó sus manos al rostro, tapándolo.

—¿O prefieres que yo, con tus manos, me encargue de la erección de mi cuerpo? —preguntó Katsuki, haciendo un gesto obsceno de subir y bajar con la mano cerrada en un puño. —Tu usarías mis manos, y te encargarías de tu jodida erección. —señaló otra vez el bulto en la entrepierna del cuerpo de Izuku.

Izuku se sintió mareado, sentía que salía vapor de sus orejas, o mejor dicho las orejas de Katsuki. —Pero, ¿qué cosas dices? —dijo cubriéndose el rostro.

Katsuki enfureció. —Trato de resolver esta estupidez, para concentrarnos en lo que realmente importa y sin que mis bolas terminen moradas. —se quejó. —¡No es como si me agradara esto!

—Pues a mí tampoco me agrada. —se quejó lloroso.

—Entonces, ¡decide! —bramó.

Izuku dio un respingo. —M-me encargaré de t-tú… —tartamudeó finalmente, desviando la mirada.

Katsuki rodó los ojos. —Erección.

Izuku asintió con timidez. No quería que las manos pertenecientes al cuerpo de Katsuki tocaran su cuerpo.

—¡Tsk! Encuéntrame en la casa del árbol en media hora. —ordenó. —Tenemos que resolver esta pendejada. —dijo, dando por finalizada la conversación.

Izuku respiró profundamente. —Puedes hacerlo. —murmuró. —Solo imagina que es tu cuerpo. — bajó la única prenda que usaba, liberando la erección y sonrojándose hasta las orejas. —¡Ah! Es imposible. —se quejó abochornado. —El de Kacchan es diferente y más grande.

Entretanto, en la habitación de al lado.

—Terminaré con esto de una vez. —gruñó Katsuki, exponiendo la erección del cuerpo de Izuku, y tomándola con algo de brusquedad. Sin embargo, sintió una corriente recorrer su espalda y jadeó. —Que mierda —murmuró sorprendido y avergonzado—, ¿qué tan sensible es este nerd?

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—Llegas tarde. —gruñó Katsuki, al ver a su cuerpo controlado por Izuku salir por la ventana y entrar en la casa del árbol.

—No es mi culpa —se excusó—, t-tú-tú…

—Erección.

—No bajaba, tuve que tomar una ducha fría. —dijo sonrojado.

Katsuki se encogió de hombros, mostrando una sonrisa arrogante en el rostro pecoso. —Estoy saludable. —fue todo lo que dijo.

—¿No estas incómodo? —preguntó de repente.

—¿A qué coño te refieres?

—Yo soy… —Izuku hizo una mueca. —Bueno, me gustan los chicos.

—Te gusta el bastardo mitad y mitad. —dijo, frunciendo el ceño.

Izuku sonrió con ternura. —Si. —suspiró, parecía que al recordar eso ya no se sentía culpable o abochornado.

Katsuki bufó con molestia. —Como sea, ¿qué crees que causara esta jodida situación?

Izuku llevo la mano al mentón, como siempre hacia cuando pensaba, y empezó a murmurar. Aquella imagen perturbó un poco a Katsuki.

—¡La fuente! —vociferó de repente.

—¡¿Ha?! —exclamó confundido.

—Una de sus leyendas contaba de que las personas que se bañaran ahí podrían intercambiar almas. —comentó. —Aunque en internet no pude encontrar más información.

—Da igual, solo necesitamos volver a caernos en el agua de esa puta fuente, ¿no?

—Eso creo. —dijo Izuku, un poco dubitativo.

—Maldita sea. —Katsuki rascó su cabeza, desordenando el rizado cabello verde.

—¡No hagas eso! Lo alborotas más.

—¡Arg! Estúpido cabello esponjoso. —se quejó.

—¡Pues el tuyo no es precisamente sedoso!

—¿Y por qué demonios llevas corbata?

—Es parte del uniforme.

—Quítate eso. —gruñó, sujetándolo bruscamente del cuello y deshaciendo la ridícula corbata. —Yo no uso esa pendejada.

—Pues yo si —se quejó Izuku, señalando la corbata—, así que póntela tú.

Katsuki gruñó nuevamente y colocó la corbata alrededor del cuello del cuerpo de Izuku. —Átala. —ordenó.

—¿Qué?

—Haz tu ridículo nudo de corbata o todos pensaran que yo no soy tú.

Izuku no supo porque empezó a ponerse nervioso, extendiendo sus manos y tratando torpemente de hacer el nudo.

—¿Te pone nervioso tu propio cuerpo? —Katsuki preguntó con una sonrisa burlona. —¿O es porque sabes que soy yo quien está frente a ti?

—Cállate. —contestó molesto. —Todo esto es muy extraño.

Katsuki bufó. —Tenemos que soportar esto, y el fin de semana saldremos a Esuha.

—¿Soportarlo? ¡Pero es jueves! ¡Tengo presentación en la clase de arte! —gritó nervioso. —¡Luego debo ir al trabajo de medio tiempo y…!

—¡Y yo tengo entrenamiento con el equipo! —lo interrumpió. —¡Y castigo escolar!

—¿Castigo? —preguntó confundido.

Bakugo bufó, no tenía ganas de explicar lo ocurrido.

—Así que, sigues peleando afuera de la escuela como un salvaje. —concluyó Izuku entre murmullos, comprendiendo porque Mitsuki había mencionado que la chaqueta tenía manchas de sangre. —Seguramente se lo ocultaste a tu madre.

—¡Cállate, inútil! —bramó.

—No grites. —se quejó Izuku, terminado de hacer el nudo de la corbata. —Ahora lo que debemos hacer es contarnos todas las actividades que debemos realizar y cumplirlas. —señaló los teléfonos.

Fue entonces que el autobús se parqueó frente a ellos, apresurándolos.

Katsuki tomó bruscamente su teléfono que era sostenido por Izuku, el cual poseía una cubierta de colores naranjas con dos franjas negras que formaban una x; y con la misma brusquedad lanzó el teléfono que pertenecía a Izuku, el cual estaba adornado con una cubierta verde, con un par de orejas de conejo que sobresalían, siendo atrapado torpemente por el nerd, quien balanceó sus manos para no dejarlo caer.

Lo que ninguno sabia es que cierta chica de redondas mejillas había visto como "Katsuki" ataba la corbata a "Izuku" y el raro intercambio de teléfonos.

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—¡Bakubro! —vociferó Eijiro Kirishima.

Izuku sintió nervios, empezando a acercarse a los amigos del rubio y sentándose tranquilamente junto a Kirishima.

Todos, Denki, Hanta, Eijiro e incluso Mina lo miraron desconcertados.

—¿Estás bien? —preguntó Denki, arrimándose al espaldar del asiento de Katsuki.

—Oh, sí. —dijo Izuku, pero inmediatamente recordó la actitud de Katsuki. —Es decir… —carraspeó y frunció el ceño. —¡¿Qué les importa, idiotas?! —gritó lo mejor que pudo.

Aquello pareció dejar tranquilos a los chicos.

—¡Deku-kun! —chilló Ochako, sujetándolo del brazo y haciéndolo sentarse junto a ella. —No me dijiste que eras tannnn cercano a Bakugo-kun. —alzó sus cejas con picardía. —Te gustan mucho los chicos que parecen inalcanzables.

Katsuki se alejó un poco de su agarre con fastidio, detestaba que la gente no respetara el espacio personal. —¿Y a ti qué demonios te importa, cara redonda?

—Ah… —murmuró, desconcertada por su hosca actitud.

—Esas no son formas de hablarle a una adorable señorita como ella. —se quejó Tenya molesto. —Bueno —se corrigió nervioso—, a ninguna señorita.

Katsuki apretó los dientes, recordando que estaba en el cuerpo de Izuku. —Hoy… no me siento como de costumbre. —desvió la mirada, haciendo su mejor esfuerzo por no gruñir y mandarlos a todos al carajo.

Ochako hizo una mueca, observando a "Izuku" de forma interrogante. Sin embargo, decidió pasar por alto aquello y preguntarle cuando estuviera de mejor humor.

Mientras, el verdadero Izuku ignoraba el parloteo de Denki, enviando un mensaje a su explosivo vecino.

Deku:

Kacchan, no olvides que tengo presentación en el club de arte. 🎨

Los materiales están en mi casillero.

Kacchan:

¿Qué mierda se supone que tengo que hacer?

Deku:

Solo pinta algo, y ni se te ocurra hacerme quedar mal con la profesora.

Me esforcé demasiado para que eligiera mi portafolio para la convocatoria de arte.

Kacchan:

Como sea.

Tienes prácticas con el equipo.

Asegúrate de llevar mi trasero al campo de entrenamiento y matarlos a todos.

Deku:

¿Matarlos? 😨

Kacchan:

Se supone que seré el próximo mariscal, debo hacer que el profesor me note.

Aniquila a todos esos putos extras o yo te aniquilo a ti.

Deku:

No vayas a decir groserías mientras eres yo. 😠

Kacchan:

Pues, tú no lloriquees mientras eres yo.


Continuará…

Retenedores dentales: se usan cuando finaliza el tratamiento de ortodoncia, hay de distintos tipos y Deku usa el de plástico transparente.

Dato curioso: El tono de la alarma de Deku es la música que siempre le ponen a All Might cada vez que sale en el anime jajaja…

Kacchan y Deku son opuestos en muchas cosas, eso se nota hasta en sus habitaciones.

Recuerden que, de aquí en adelante, están en cuerpos contrarios. Advierto también, que algunas cosas parecerán crueles entre ellos, pero es porque se detestan en un principio.

12/12/2021