Capítulo 4. Catastrófico jueves. Parte 1.

"Fingir ser el otro", pensó Izuku durante una de sus clases. "Puedo hacerlo, solo debo gritar o gruñir", se dijo con mucha confianza, ya que había logrado engañar al grupo de amigos de Katsuki.

—Entonces… si hablamos del zinc, este elemento posee seis veces los electrones que posee el boro. —comentó el profesor de química.

Y fue entonces que Izuku se percató de que se le dificultaba leer los elementos más alejados de la tabla periódica que estaba expuesta en la pizarra, entrecerrando los ojos y equivocándose en sus anotaciones.

"¿Qué pasa con los ojos de Kacchan?", se preguntó.

Sin pensarlo, buscó un borrador entre los útiles, pero terminó encontrando un estuche para gafas. Con curiosidad, sacó el estuche y se colocó las gafas, notando una gran mejoría y sonriendo agradablemente.

"Crag".

Se escuchó como un lápiz se partía en dos detrás de él. El asiento que comúnmente él ocupaba y que ahora era donde Katsuki estaba sentado.

Inmediatamente, levantó el rosto y vio a su profesor mirándolo con sorpresa, giró su rostro y vio la misma expresión en sus compañeros, todos excepto uno. Katsuki, tenía una expresión colérica mientras sostenía un lápiz roto.

Izuku palideció al ver esa aterradora expresión en el que se supone era su rostro, girando rápidamente e intentando ignorarlo. ¿Acaso acababa de cometer un error?

—¿Bakugo usa gafas? —se escuchó a Shoto Todoroki preguntar.

—Parece un nerd. —dijo Denki burlesco.

—Silencio, Denki. —susurró Kirishima detrás de él, temiendo que Bakugo explotara.

Izuku sudó frío, sintiendo un aura asesina detrás de él.

—Ejem… —carraspeó el profesor, obteniendo la atención de todos y continuando.

—¡¿En qué mierda estabas pensando?! —Katsuki había reprochado en cuanto la clase acabó y todos salieron del salón. ¡Había logrado tragarse su ira y ahora la dejaba salir!

—¡No es mi culpa! —se excusó Izuku nervioso. —Tú no me dijiste que no las usara, y las necesitaba.

—¡Es miopía leve, maldita sea! —gruñó. —¡Leve!

Izuku agachó la cabeza, como un niño al ser regañado.

—¡Incluso me siento cerca al pizarrón y uso lentillas para evitar esas malditas gafas que la bruja compró! —sacó el estuche con lentillas de su bolso escolar, colocándolo abruptamente en el escritorio.

—¡No lo sabía! —dijo molesto. —Es por esto que debemos saber todo el uno del otro, además —jugó con sus dedos nervioso—, no pensé que te molestara…

—¡Pues ya ves que sí! —vociferó iracundo. —Arruinas mi imagen y mi vida.

—Solo son gafas. —reprochó enojado, quitándoselas. —Ya no las usaré, ¿feliz?

—Nada me haría más feliz que recuperar mi cuerpo y dejar de vivir en llorolandia. —soltó fastidiado, refiriéndose a la particularidad manera de ser de los Midoriya.

—¡¿Y tú piensas que es agradable despertarse a gritos e insultos?! —chilló Izuku molesto. —Al otro lado del mundo se escuchan los improperios entre tu madre y tú.

—Por lo menos, son insultos y no llanto.

—¿Qué tiene de malo ser sensible?

—¿Sensible? ¡Ja! —se burló con maldad. —Sus llantos pueden inundar todo el país.

Izuku hizo un puchero. —Eres un insensible. —dijo con voz rota. —Se que esto no te gusta, y a mí tampoco. —escondió el rostro entre las manos. —Pero lo estoy intentando —gimoteó—, y no me gusta que te burles de mi familia.

Katsuki abrió sus ojos con sorpresa al ver las lágrimas que Izuku parecía estar a punto de rodar por mejillas ajenas. —No, no, no… —dijo, intentando impedir que Izuku llorara. —No llores. —pidió alarmado, mirando en todas direcciones y secando con los pulgares las lágrimas que empezaban a salir. No quería que nadie viera esa situación o podrían hacerse una idea equivocada.

Izuku gimoteó, cesando el llanto.

Katsuki suspiró. —Solo… —pidió un poco incómodo. —Concéntrate en terminar este día.

Izuku asintió. —De acuerdo. —murmuró tímidamente.

—De acuerdo. —asintió Katsuki con decisión.

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"¿Cuál será el maldito casillero del nerd?", se preguntó molesto al ingresar al salón de arte.

Izuku no había respondido los mensajes, debía suponer que ya estaba en prácticas con el equipo, donde no se permitía celulares.

Detrás de él estaban Cara redonda y Sonic cuatro ojos, quienes parecían tener la costumbre de seguir a Izuku hasta el salón de arte, lo cual era molesto para Katsuki. Ambos parloteaban sobre los clubes a los que pertenecían, siendo Ochako integrante del club de teatro y Tenya del club de atletismo.

—Deku-kun —chilló Ochako—, esfuérzate. —dijo con entusiasmo, empezando a retirarse.

—¡Espera! —la detuvo Katsuki, haciendo una mueca. —¿Cuál es mi casillero?

—¿Eh?

—¡Tsk! —soltó molesto. —No recuerdo cual es mi casillero.

Extrañados, los amigos señalaron el casillero al cual Izuku siempre se acercaba antes de empezar a pintar.

—Como sea. —respondió secamente, dirigiéndose allí y dejando confundidos a la pareja, ya que Izuku acostumbraba a agradecer de forma amable.

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—¡Bakubro! —lo llamó Eijiro Kirishima, corriendo hacia él y pasando su brazo por sus hombros de forma amistosa.

Izuku sintió que enrojecía. No estaba acostumbrado a que apuestos y fornidos deportistas fueran tan cercanos a él.

—¿Listo para la práctica del equipo? —preguntó, mientras se quitaba la camiseta y exponía su musculoso torso.

—Yo... s-supongo. —trató de no tartamudear. —¿Puedes decirme cual es el casillero de… es decir, mi casillero? —preguntó torpemente.

Eijiro alzó una ceja y señaló el casillero junto al suyo.

—Oh… gracias.

Todos los presentes miraron fijamente a Izuku, formando un abrupto silencio.

—¿Estás enfermo? —preguntó Eijiro preocupado, tocando la frente del que pensaba era Katsuki.

Izuku se sonrojó aún más por la cercanía y la semi-desnudez del pelirrojo.

—¡Debe ser contagioso! —vociferó Tetsutetsu, otro fornido muchacho de cabellos grises.

—¿Qué es contagioso? —preguntó un muchacho rubio de ojos azules, el actual Mariscal de campo, Mirio Togata, un estudiante de último año y próximo a graduarse.

—Togata-senpai —dijo Eijiro con preocupación. —Creo que Bakugo está resfriado. —lo señaló. —¡Míralo, está todo rojo!

—En ese caso, debe ir a la enfermería.

Por un momento, Izuku sintió alivio, ya que no quería enfrentarse a un montón de deportistas, pero entonces recordó aquel mensaje de Katsuki.

"Se supone que seré el próximo mariscal, debo hacer que el profesor me note. Aniquila a todos esos putos extras o yo te aniquilo a ti".

Izuku respiró. —¡Estoy bien, imbéciles! —vociferó, tratando de sonar igual a Kacchan y frunciendo el ceño.

Eijiro sonrió con alivio.

—¡Eso es genial! Pero no dudes en decirme si te sientes mal. —Mirio dio un par de palmadas al hombro de Izuku y se alejó.

"Puedo hacerlo", se dijo mentalmente Izuku.

—¡Los novatos, no olviden sus suspensorios! —vociferó Mirio.

"¿Suspensorio?", pensó Izuku. Confundido, no pudo evitar mirar alrededor en busca de una respuesta. Y su mirada se topó con Eijiro, quien estaba colocándose la prenda que al parecer servía para proteger y cubrir únicamente los genitales, dejando al aire libre las nalgas.

Izuku tragó grueso y decidió apartar la vista, mirando ahora a Tetsutetsu, el cual se pavoneaba vistiendo únicamente el suspensorio, al igual que Eijiro.

"No puedo. Kami-sama, ayúdame", pidió un colorado Izuku mentalmente al cielo, tratando de no mirar a nadie y no sangrar por la nariz.

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"Concentrarse en terminar este día".

Eso había dicho Katsuki. Sin embrago, ahora que estaba frente a un lienzo en blanco en el club de arte y bajo la supervisión de Nemuri Kayama, una desvergonzada y temperamental profesora; es que el explosivo muchacho empezaba a cuestionarse la dificultad que había en aquella frase.

—Quiero que elijan un tema en específico… —decía la profesora con dramatismo. —Enfóquenlo, ¡dejen que los llene! —gimió y su cara se sonrojó al decir eso con doble sentido, abrazándose a sí misma y avergonzando a los estudiantes. —Y así, surgirá el artista que llevan dentro.

Katsuki alzó una ceja, mirando a los demás, quienes empezaban a pintar.

—Izuku. —llamó la mujer, haciendo que Katsuki diera un respingo. —Espero con ansias la pintura de mi alumno estrella. —giñó un ojo.

"¿Alumno estrella?", pensó Katsuki, recordando el mensaje de texto de Izuku.

"Me esforcé demasiado para que eligiera mi portafolio para la convocatoria de arte".

—Mierda… —murmuró.

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Sorprendentemente, Izuku lograba hacer ejercicios de repetición que nunca antes había intentado.

"El cuerpo de Kacchan está en muy buena forma", pensó animado, saltando entre las cuerdas que estaban templadas a ras del piso, formando cuadriculas donde debía pisar, "Creo que no tendré problemas para…"

Su pie se enredó en una de las cuerdas y cayó torpemente de cara. La mayoría soltó una ligera risa que rápidamente callaron, pues sabían del temperamento del rubio.

—Suficiente. —habló el entrenador, llevándolos a la siguiente práctica, que consistía en un partido amistoso.

Todos se colocaron en sus posiciones, Izuku no entendía muy bien lo que debía hacer y de pronto el balón fue lanzado hacia él. Por instinto, Izuku protegió su cara y dejó caer el balón al suelo. El entrenador sopló el silbato. ¿Habían perdido? ¿El silbato era algo malo? No lo entendía.

Este suceso se repitió un par de veces.

—¡Despierta, muchacho! —gritó el entrenador a Izuku. —¡Y atrapa el maldito balón!

Izuku asintió y nuevamente el balón fue lanzado hacia él, pero esta vez logró sostenerlo.

—¡Lo tengo! —chilló sonriente, sin prever que una multitud de chicos se le lanzarían encima al verlo con el balón, sepultándolo.

—Auch… —dijo Kirishima al verlo.

—¿Qué le pasa hoy? —preguntó a lo lejos Nejire Hado, la capitana de las porristas a Mina.

La pelirosa contempló la escena con preocupación, dejando el entrenamiento habitual del grupo de animadoras y dirigiéndose con los chicos.

—¿Qué ocurre? —preguntó Mina a Eijiro.

—Creo que en verdad está enfermo, seguro pescó un resfriado por el accidente en el museo. —dijo el pelirrojo, pensando en que el bajo rendimiento de Katsuki se debía a aquello.

—Deberíamos llevarlo a la enfermería. —opinó Tamaki Amajiki, un muchacho de oscuros cabellos que evitaba el contacto visual con los demás y quien era el mánager del equipo.

—Tú puedes ayudarnos con eso. —Mirio sonrió a Tamaki, haciendo al muchacho sonrojarse.

—Yo no… —Tamaki agachó la mirada con timidez, ya que le tenía pánico al carácter de Katsuki.

—Te lo agradecería, Tamaki-senpai. —dijo Izuku con tranquilidad, sobando su cabeza producto del golpe al caer.

Tamaki contempló con asombro la actitud pacifica de Katsuki y asintió. Mirio sonrió, acercándose y sin que nadie se percatara, rozó levemente su mano con la de Tamaki, en gesto de apoyo. Tamaki volvió a sonrojarse, su novio trataba de ayudarlo a vencer su timidez social, pero al hacer eso también lograba que su corazón casi explotara.

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Una mirada tétrica se dibujaba en el rostro del que todos pensaban que era Izuku.

Katsuki había seguido el consejo de la profesora y ahora terminaba de pintar violentamente en el lienzo, golpeando con la brocha y salpicando pintura roja.

—¿Puedes explicarme tu… vehemente obra? —preguntó Kayama-sensei.

—Recordé el secuestro ferroviario de hace diez años causado por delincuentes. —explicó Katsuki con una espeluznante sonrisa. —Esto revela el dolor de esos bastardos cuando fueron vencidos por uno de los pasajeros. —miró con fascinación su obra.

—¿Te refieres al luchador profesional, All Migth?

Katsuki asintió, sin borrar aquella sonrisa. Todos conocían esa historia, la de un tren que una noche fue secuestrado por delincuentes que no sospechaban que entre los pasajeros estaba Yagi Toshinori, mejor conocido como All Might, un campeón en lucha libre que logró inmovilizar a los delincuentes y recuperar el control del tren. Fue tan popular que sacaron cómics y películas de él, muchos niños lo admiraban, eso incluía a las versiones infantiles de Izuku y Katsuki.

—Es… interesante. —dijo ella, sorprendida y confundida. —Es poco ortodoxo y casi parece hecho por un principiante.

Katsuki sintió nervios.

—Nunca pensé que en algún momento pintaras abstracto —continuó la mujer—, habías dicho que no era un estilo que te interesara.

¿Qué demonios significaba abstracto? ¿Tan difícil era el arte y la pintura?

—Dejé surgir el artista que llevo dentro. —respondió Katsuki sin más.

—Pues, el artista que llevas dentro parece un asesino. —comentó la mujer, mirando el cuadro con trazos espeluznantes que parecían formar una calavera, además de machas rojas hechas con las manos, asemejando a manos ensangrentadas, y la palabra "Shine" escrita bruscamente. —Mmm… —murmuró la mujer. —Me gustaría que pintaras algo que revelara una parte importante de ti. —remarcó. —Este dibujo solo me dice que estas terriblemente constipado a nivel emocional. —argumentó, sonriendo, alejándose y dando por finalizada la clase.

"¿Qué demonios significa eso?", pensó Bakugo contrariado.

—¡Deku-kun! —chilló Ochako desde la puerta. —Date prisa, debemos ir a nuestros trabajos de medio tiempo.

Katsuki bufó. Esta sería una larga tarde.

Continuará…


Para Guest: Gracias por apoyar, me alegra que te gustara.

Quise hacer que Katsuki necesitara lentes porque si, jaja. Me lo imagino usándolos siendo un adulto, pareciéndose en eso a su padre… y también pienso que es divertido imaginar que Izuku aún está con retenedores dentales.

Para los que desconocen, un suspensorio es un tipo de calzoncillo diseñado para proteger los genitales masculinos durante una actividad vigorosa o deportiva, jajaja (que pena por Izuku).

Publicaré la segunda parte en un par de días.

Feliz Navidad.

23/12/2021