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Dic 10, 2011 : Formato arreglado
Texto – Pensamientos / Sueños
Texto - Recuerdos
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¡Holas! Ya regresé con el segundo capítulo! Bueno, como ya lo dijo Crystal en su review, esta es la traducción de un fic que publiqué en la sección en inglés, así que las updates serán tan seguidas como me sea posible. El fic aún no está terminado (y le falta bastante, me parece), pero por lo menos tienen hasta el capítulo 19 asegurado n.n
Aquí les va el segundo capítulo, espero que les guste!
geta: sandalias de madera usadas con los kimono. Su base está formada por dos maderas verticales pegadas en el centro de suela de la sandalia. Para caminar con ellas son necesarios pasos muy cortos, para así evitar el irse de cara n.n
obi: faja usada para asegurar el kimono
Disclaimer: Alguien explíqueme para que sirve esta cosa? No son míos! T-T felices?
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Capítulo 2
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Al día siguiente, Misao se encontró a sí misma enfrascada en sus pensamientos. Tan pronto como se despertó, un huracán llamado Omasu había revuelto su cuarto entero, la había metido dentro de un kimono verde oscuro y prácticamente botado por las escaleras, donde Okon la había atrapado con un... delantal? el cual de pronto encontró ceñido a su cintura. Todo en el espacio de menos de 5 minutos. Definitivamente ese par era peligroso.
Luego de lo cual, la niña se había encontrado de pronto en disfraz completo de mesera, bandeja incluida, y sin más ceremonias, fue puesta a trabajar. Al principio Misao trató de invocar su posición de Okashira (que para algo le tenía que servir, lavar platos no es agradable!)...
*Recuerdo*
"Pero Okon! Tengo un millón de cosas que hacer! Soy la Okashira, tengo obligaciones! Okon? Okon!...!"
Lo intentó, en serio. Pero desgraciadamente para la comadreja, ni Okon ni Omasu parecían escucharla, preocupándose sólo por arrastrarla hacia el restaurante. Hora de intentar otro método entonces. "Si no termino esos papeles hoy día, tendré que trabajar todo el fin de semana!"
"Ah! Misao-chan!" De dónde salió Okina en ese momento permanecerá en el misterio. "No podía dormir anoche, así que me tomé la libertad de hacer todos esos papeles que estaban sobre tu mesa. Tu sabes, por los viejos tiempos" Okina terminó la frase con una sonrisa.
Por los viejos tiempos. Si claro cómo no. Misao abrió y cerró la boca varias veces, pero sin importar cuanto lo intentase, las palabras parecían no querer salir.
"Ya se cuanto lo aprecias, no hay necesidad de agradecerme, en serio! Lo hice con gusto preciosa. Ciao!" Dicho esto, el viejo desapareció por una esquina. Qué lindo. De todas las ocasiones para realmente hacer algo que valga la pena, tenía que elegir HOY?
*Fin del recuerdo*
Así que... aquí estaba, sirviendo a los clientes con una sonrisa distraída. Usualmente no le molestaba tanto trabajar en el Aoiya, pero hoy...
Solo digamos que la estaban mirando demasiado, de acuerdo? Realmente, Misao nunca le había prestado mucha atención que digamos al hecho de que la mirasen de vez en cuando. Después de todo, sus ropas cotidianas no eran muy usuales, por decirlo de alguna manera. Es sólo que nunca pensó en sí misma como en el tipo que hace que los hombres se interesen con sólo una mirada, aún cuando estaba plenamente consciente del hecho de que no era fea. Hey, aún si no se pensaba hermosa, eso no quiere decir que tuviera una autoestima baja. Claro, eso aún no explicaba las miradas. Y no es por decir que no las estuviera disfrutando, que el ego tiene que alimentarse de alguna manera, es solo que... la confundían. Y bastante.
Misao sabía cómo adaptarse a los cambios abruptos. Lo cual no significa que estuviese más cómoda con las miradas, pero se estaba acostumbrando bastante rápido, déjame decirte. Quizás haya sido el hecho de haber decidido seguir con su vida, quien sabe. Antes hubiese huido. Pero ya que no podía cambiar el estado de las cosas, Misao decidió divertirse un poco.
Mientras que la palabra diversión no estaba incluida en el vocabulario de hoy de Aoshi. Como parte de su trabajo como administrador, Aoshi se dignaba a aparecerse de vez en cuando por el restaurante. Lo cual había hecho hace ya un par de semanas, así que hoy había decidido que ya era momento de hacerlo de nuevo. Lo cual no tenía absolutamente nada que ver con la presencia de cierta comadreja, déjenme aclarar. No, para nada.
Sin embargo, no habían pasado ni 10 minutos y Aoshi ya estaba cuestionando su decisión.
Misao pasó frente a la mesa de Aoshi de nuevo. Al parecer, ni ella se había dado cuenta de su presencia ni a él le importaba mucho la de ella. La joven pasó por el mismo camino de regreso a la cocina, y los ojos de Aoshi la siguieron, antes de darse cuenta de lo que estaban haciendo y regresar a su taza de té.
De acuerdo, quizá SI hubiese notado que ella estaba allí. Pero Aoshi, siendo Aoshi, regresó su mirada nuevamente a su taza de té. Es que acaso sus ojos no pensaban obedecer jamás? Era como si los azules orbes se movieran por voluntad propia. Quizá no tuviese tanto control sobre sí mismo como todo el mundo pensaba. O quizás simplemente no lo tenía cuando se trataba de ella.
Aoshi bebió de su té nuevamente, arrancando sus ojos de la pequeña ninja. Puedo decir... Nuevamente?
Misao simplemente no era la misma hoy.
Y no tenía anda que ver con la ropa, sino que iba más allá. Casi como si su personalidad hubiese cambiado de pronto. Aún era Misao pero...
Aoshi trató de deshacerse de esos pensamientos. Quizás estuviese exagerando las cosas. Después de todo, un cambio de ropas no significaba un cambio radical ni el fin del mundo. Solo significaba que Misao estaba creciendo.
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"Aquí tiene" Dijo una sonriente Misao al cliente. Un guapo chico que ya llevaba ordenando varios platos, uno por uno y cada cinco minutos.
"Gracias, estoy seguro de que está delicioso. Aún más por haber sido servido por tan bella dama" Dijo el joven y completó la frase con una adorable sonrisa.
"Sólo por eso, yo invito el té" Misao colocó la bandeja en la mesa y guiñó un ojo al muchacho, antes de regresar a la cocina.
Aoshi pestañeó un par de veces. No, esto definitivamente no era un sueño. Misao definitivamente, absolutamente, sin sombra de duda y sin posibilidad de equivocación, había estado coqueteando con ese chico. Y no sólo eso, sino que estaba también dando de saltitos, riendo y sonriendo a casi cualquier chico joven que se cruzara por su camino! De acuerdo, quizá su cambio no era tan pequeño. Después de todo, no había kunai volando por el restaurante. Así que quizá fuese cierto eso de que hubiese madurado.
Aoshi dejó su taza vacía sobre la mesa y se dirigió hacia la puerta, sólo deteniéndose brevemente junto a la puerta para mirarla una vez más.
Ha crecido. Sus pensamientos sonaban... casi como si estuviese sorprendido. Pero ese no podía ser el caso, ¿verdad? Aoshi sabía desde hace ya mucho que Misao se había convertido en una adulta, ¿verdad?
Okina hubiese dejado de lado toda su perversión y se hubiese metido a un monasterio sólo por saber qué pensamientos pasaron por la mente de Aoshi en ese momento. Sólo por un segundo, el antiguo Okashira pareció estar confundido. Sólo por un milisegundo, pareció sentirse inseguro.
Pero el momento pasó y Aoshi dirigió su congelado ser hacia su oficina. Y Okina no pondría ni un pie dentro de un monasterio jamás.
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Misao sonrió de nuevo. El joven frente a ella obviamente estaba coqueteándole y por alguna extraña razón, aún no había sentido ganas de agujerearlo. Bueno, Misao tenía que admitir que era agradable ser notada de esa forma. Pero su sonrisa despareció cuando vio una sombra alta desaparecer por la puerta.
¿Cuándo llegó? ¿Vino para verme? No, no, regresa a la realidad mujer, seguro que vino porque es parte de sus deberes como administrador y ni cuenta se dio que estabas aquí. Si, seguro que eso debe ser. No hemos tenido una conversación decente desde hace quién sabe cuándo. Debe estar muy ocupado con sus cosas como para perder su tiempo conmigo... Aoshi-sama...
"¿Uh? Oh disculpa, ¿decías?" Tan perdida había estado en sus pensamientos que no había escuchado ni palabra de lo que el guapo muchacho le dijo. Ryo Kuronami era su nombre, si es que la memoria no le fallaba.
"Vengo aquí regularmente, y esta es la primera vez que te veo. ¿Eres nueva en la ciudad? Porque tampoco te he visto por los alrededores antes"
"Bueno... supongo que sí... es decir, sí eso es!" Misao sonrió de nuevo. Bueno, técnicamente SI era nueva, porque dudaba que la antigua Misao hiciera ni la mitad de las cosas que ella había hecho hoy.
"Debo irme. Disfruté mucho la comida y ni que decir de la atención" Otra sonrisa. Vaya, ese chico sabía hacerse querer.
Misao se inclinó y lo observó alejarse. Bien, definitivamente no le importaría mucho si es que su futuro esposo la colmaba de atenciones de esa manera!
Luego, suspiró. Decidir olvidar a Aoshi era una cosa, pero Misao no podía evitar el comparar a todos los chicos con él.
Luchando un poco con la bandeja maldito kimono y sus mangas, Misao entró a la cocina, justo a tiempo para unirse al minuto del chisme, como lo había bautizado. El intercambio de chismes de Okon y Omasu, cada vez que entraban en la cocina, el cual usualmente tenía como resultado el retraso de las órdenes. Para su desgracia, el más reciente tenía que ver con ella.
"Oh! Misao! Ven aquí!" Okon era toda sonrisas. ¿Por qué a mí? fue lo único que cruzó por la mente de Misao mientras era empujada hacia una silla.
"Kuronami-san es taaaaan lindo!" Aurgh! ¿Es que acaso Omasu realmente tenía necesidad de chirriar en su oído o era todo parte de un malévolo plan para desesperarla aún más?
"Dinos! ¿Qué te dijo?"
"No te sacaba los ojos de encima!"
"¿Te coqueteó?"
"Yo lo vi sonriendo más de lo debido"
"Aja! ¿Entonces coqueteó CON ella?"
"Bueno, yo vi que Misao también sonreía, así que debe ser. ¿Tú que crees?"
Qué lindo verlas divirtiéndose tanto. Ahora, ¿Por qué se molestaban arrastrándola a sus conversaciones cuando con ellas dos era más que suficiente? Es más, ¿Por qué es que ella se dejaba arrastrar cuando ya sabía que siempre sucedía lo mismo?
"Seguro que la invita a salir!" Okon pensó un poco en aquello y sonrió luego de unos segundos.
Ah sí, esa era la razón. Sus compañeras Onimitsu tenían la costumbre de soñar despiertas. Sobre SU vida. Y encontraban alguna perversa felicidad en tenerla escuchándolas. Misao había aprendido hace ya mucho tiempo que no podía hacer nada por evitarlo (y lo había intentado hasta el cansancio, de cuanta forma se le ocurrió), pero también había aprendido (de la forma difícil, debo decir) a detenerlas apenas empezasen a planear como llevar sus sueños a la realidad. Lo cual era probablemente ahora, ya que una Okon sonriente no era una buena señal.
"Simplemente comentó que nunca me había visto antes. Fue bastante educado y amable. No fue la gran cosa"
Okon y Omasu hicieron un puchero al oír aquello "Misao! No seas así!"
"Aguafiestas"
Misao rió de sus reacciones. A veces era difícil creer que se pudiesen comportar tan infantilmente. Pero hicieron que Misao se pusiera a pensar. Nunca antes un hombre se había mostrado tan interesado en ella. Y no solo él, sino varios otros también. Fue por causa del vestido y el kimono? Las ropas no hacen a la persona, ¿o sí? Por supuesto que no, deja de pensar tonterías mujer! Eso sólo es una muestra de lo mucho que han cambiado las cosas, nada más Y ESO era lo que más le daba que pensar. A pesar de todas las afirmaciones de Okon de lo contrario, Misao siempre había estado bastante consciente de que su despreocupada vida de adolescente se acercaba a su fin. Es sólo que en su imaginación, siempre había tenido un final feliz, con una boda y cierto hombre gélido junto a ella.
Pero definitivamente, en ningún lado de esa fantasía había estado incluido el cambiarse su uniforme Oniwabanshuu (ni siquiera para la soñada boda... Misao decidió dejar ese pequeño detalle para después...). La joven miró el obi que llevaba puesto y suspiró. Misao ya casi podía imaginarse a Omasu obligándola a ir a alguna misión en kimono. "No me sorprendería para nada" dijo en voz alta, aún sumida en sus pensamientos. Un par de clientes que salían del restaurante la quedaron mirando como bicho raro.
Misao se sonrojó. Genial, ahora encima de todo, la gente va a pensar que ya me volví loca. Y lo peor de todo es que no estarían tan equivocados. Tengo que salir de aquí pero YA
Pensado lo cual, la chica procedió a salir del restaurante a tropezones, maldiciendo a las geta que llevaba puestas por milésima vez. ¿Era acaso su imaginación o el obi se sentía más apretado de lo que ella recordaba? Misao no había usado un kimono desde que tenía 15 años, pero definitivamente le parecía que la faja estaba más ceñida de lo que debía ser. Bueno, cosas más extrañas suceden en este mundo que ella subiendo de peso (o Omasu vengándose de ella, después de todo fue ella quien le amarró el obi). Cosas extrañas como Aoshi dirigiéndose a algún lugar con... una caja de caramelos? Debe estar usándola para guardar algo pasó por la mente de Misao, aunque ella estaba demasiado distraída en sus pensamientos como para pensar mucho en ello.
Sus ojos lo siguieron mientras caminaba, notando todos y cada uno de sus movimientos. Aoshi era tan grácil, y al mismo tiempo fuerte. Tan inteligente y al mismo tiempo terco como mula. Tan perspicaz y sin embargo no parecía notar aquello tan cerca de él. ¿O sería que sí se daba cuenta?
Claro que no se da cuenta, y dudo mucho que lo haga a no ser que me convierta en estatua de Buda. ¡Qué ganas de acogotarlo! Misao sintió como se iba enojando cada segundo un poco más. Al parecer debía evitar al hombre a toda costa si es que apreciaba su cordura. Pero curiosamente, era sólo cuando estaba lejos de él que se comportaba como una enamoradiza tonta. Cuando Aoshi estaba cerca, Misao era... bueno... NORMAL.
Tan preocupada estaba tratando de encontrarle algún sentido a esta última pieza de información, que no vio al motivo de sus pensamientos hasta que éste se encontró directamente frente a ella.
"Misao" Aoshi dijo finalmente. Ya había estado parado frente a ella por algunos minutos y la joven no había mostrado más reacción que el fruncir las cejas. Aunque no a él. La mirada de Misao parecía perdida, mirando en su dirección, pero sin verlo.
Los ojos de Misao parecieron regresar a la realidad al sonido de la voz grave de Aoshi. "A...Aoshi-sama! Estaba algo distraída. Sucede algo?" Dijo la joven intentando parecer lo más calmada posible. ¡Claro! Dame el susto de mi vida, ¿por qué no?
"Eso mismo pregunto yo. Parecías bastante concentrada en algo"
Y siiiii... algo así. Que perceptivo es cuando se le da la gana señores. Misao negó con la cabeza. "No es nada, sólo pensaba. Vas en camino a tu oficina?"
"Aaa" ¿Es que acaso este hombre no poseía más vocabulario?
"¿No deberías tú también estar trabajando?" Qué lindo, si tenía. ¿No podría haber elegido alguna otra cosa que preguntar? ¿Misao, te sientes bien? ¿Misao, te quieres casar conmigo? ¡Pero nooooooo...! No se le ocurrió preguntar eso. ¡Hombres!
Misao se sonrojó un poco. Aquel no era el momento para pensar en eso! Ya se dedicaría a quejarse de él luego.
Aoshi levantó una ceja. Definitivamente algo le pasaba. Pero ¿QUÉ?
"... Bueno... tenía un par de cosas que hacer en mi estudio. Tu sabes, cosas de Okashira" Ajap, eso debería ser suficiente. Misao se felicitó mentalmente por su gran habilidad para inventar excusas.
Aoshi parpadeó. Bien, definitivamente Misao no quería hablar de lo que sea que la estuviese molestando. Aunque su habilidad para decir mentiras hubiese evolucionado, no era lo suficiente para engañarlo. Y no iba a dejar que Misao se librase de él tan fácilmente.
"Creí que Okina ya se había encargado de los papeles que tenías que hacer hoy. Se ha estado auto-alabando por ser tan buena persona toda la mañana" Y también diciendo ciertas cosas acerca de qué tan bien se veía Misao en un kimono y que cómo cualquiera con ojos podría ver cuánto había crecido la joven, pero eso no era algo de lo que ella tuviera que enterarse.
"Viejo de..." Aoshi levantó nuevamente la ceja. Misao decidió dejar los términos explícitos para después. "De acuerdo, de acuerdo! Estoy intentando escapar de Okon y Omasu. No tienes ni la más mínima idea de que insoportables están hoy. El hobby de hoy es conseguirme pareja. Otra vez. Te digo, ¡están dementes!"
Dime algo que yo no sepa ¿Conseguirle pareja? Ah, claro. Sus compañeras Onimitsu tenían el extraño hábito de intentar (y ésta es la palabra clave) de hacer de Misao una dama. Aoshi no estaba muy seguro de qué era exactamente lo que esperaban obtener con eso. Misao nunca cambiaría de la forma en que ellas querían. Misao era simplemente Misao. Experta en lanzar kunai a cualquiera que se interpusiera en su camino.
"Quiero decir, hasta me están planeando una boda! No es que me moleste mucho la idea que digamos, pero es que acaso no se supone que tengo que elegir un esposo antes de eso?" Misao dijo, aparentemente pensando en voz alta, mientras se reclinaba en el barandal. Luego, tan tranquilamente como había dicho la anterior, continuó. "Aoshi-sama... crees que terminaré siendo una solterona?"
¿QUE? El rostro de Aoshi no rebelaba nada, como era usual. Pero por dentro, su mandíbula estaba colgando de lo abierta que tenía la boca. Primero me dice que está considerando el matrimonio como una opción luego de años de quejarse a voz en cuello ¿y luego me sale con ESO? ¿Cuándo comenzó a pensar así?
Aoshi levantó nuevamente la ceja. Misao, al ver esto, suspiró.
"Es sólo que... Ah, olvídalo, no es nada" Bueno, ¡hola! ¿Esperabas que EL, de todas las personas que te rodean, fuese quien estuviese dispuesto a hablar seriamente contigo? ¡Despierta por favor!. Misao hizo un movimiento para irse.
"Dime" Esa simple palabra hizo que Misao se quedara inmóvil en su sitio, como si de pronto le hubiesen salido raíces. Volteando el rostro con los ojos abiertos como platos hacia el hombre justo a ella, no supo qué decir. Misao sabía que aquella palabra no era exactamente una petición, pero tampoco había forma de considerarla una orden.
Vaya, vaya. Así que sí era capaz de mantenerse en silencio. ¿Acaso es tan increíble el que yo me preocupe por ella que he conseguido un milagro? Aoshi pensó algo divertido mientras miraba a la aún callada Misao. La cual probablemente aún no tenía idea de cómo responderle.
Está dispuesto a escucharme. Bueno, él nunca habla, así que debe no le queda otra cosa más que hacer sino escuchar... el punto es, ¿por qué le pregunté en primer lugar? Esos eran los pensamientos dando vueltas en la cabeza de Misao en ese momento. Y la respuesta apareció en su mente casi instantáneamente. Porque confío en él. No interesa que no me ame. No interesa lo que haya sentido o lo que aún sienta por él. Le confiaría hasta mi vida. Aún si he decidido olvidarlo, aún es el Aoshi del que me enamoré, hace ya tanto tiempo
Y lo era. Misao sonrió una sonrisa agridulce y regresó sus manos al barandal son un suspiro. Después de todo, era ella quien había estado deseando una oportunidad para hablar con él, apenas aquella misma mañana.
"Últimamente me he sentido sola" Aoshi asintió ligeramente con la cabeza, instándola a continuar. Él sabía que no importaba la cantidad de gente que siempre estuviera a su alrededor. Misao se refería a algo más.
"Hace apenas unos días, me puse a pensar sobre mi vida. Tengo 18 años y soy Okashira de los Oniwabanshu. Ese título jamás debió ser mío, pero sin embargo lo tengo. No pretendo ser la jefa para siempre, hay muchas personas más capaces para el puesto, muchas personas mejores que yo que... Bueno, no pretendo ser Okashira para siempre. Pero... luego de eso... qué? Es que acaso sólo tendré para recordar el haber sido ninja cuando sea una anciana?"
Frustración. Esa era la única palabra que podía describir los sentimientos de Misao en ese momento. Allí estaba, tratando de explicar algo que ni ella misma entendía, y las palabras simplemente se negaban a salir. Probando que existe una primera vez para todo.
Aoshi la observó tratando de entenderla. Obviamente Misao tenía problemas para decirle todo esto, pero hasta cierto punto, Aoshi entendía lo que ella le quería decir. Él mismo había tenido esos pensamientos, al parecer hace una eternidad. Pero en su caso, su solución había sido fijar su atención en su trabajo y olvidarse de haber pensado en ello en primer lugar. Aoshi dudaba que Misao eligiese esa opción. Esperaba que no lo hiciese. Quizá Misao simplemente no confiaba en él lo suficiente como para decirle todos sus pensamientos y él la había puesto en una situación difícil al preguntar.
"Nunca respondiste a mi pregunta" dijo Misao de pronto, volteándose para darle la cara. Simplemente no podía continuar tratando de explicar su maraña de pensamientos. Aoshi la miró confundido por un segundo Ah sí, el asunto ese de la solterona
"No hay nada que responder, y tú lo sabes" Misao apretó los dientes. Claro que su respuesta iba a ser algo así. Bueno, SI había sido una pregunta algo estúpida, pero aún así... Por qué demonios...es que acaso le importaba de verdad? Y si no, ¿por qué diantres la había detenido cundo estuvo a punto de irse?
Mordiéndose el labio inferior, Misao se volteó y le dio la espalda nuevamente. "Claro" Dio un paso y se detuvo. Por alguna razón desconocida Misao no podía encontrar la fuerza para irse. Sus ojos se detuvieron sobre la caja de dulces en el barandal, junto a Aoshi. Misao se acercó despacio, casi como si estuviese esperando a que la cajita explotara de un momento a otro.
Aoshi la siguió con los ojos mientras la joven trazaba con sus dedos las palabras talladas en la madera de la caja. Misao parecía molesta por alguna razón. ¡Vamos! ¿Alguna razón? Demonios, ni siquiera su subconsciente le creía. De acuerdo, había elegido mal las palabras, aún si era eso lo que había querido decir. Misao? Solterona? Eso era casi impensable. Ella era... era... ¡bueno! ¡Misao! Y por más simple que esa respuesta pareciese, no había otra forma de explicarlo. Pero lo que más le extrañó fue la reacción de la muchacha. Misao había permanecido, aunque le costase creerlo, tranquila. Sin kunai volando, sin gritos a todo pulmón, sin...bueno, nada. Eso era tan... no-Misao. Y Aoshi no estaba seguro que de que aquello no le preocupase.
Misao detuvo sus dedos sobre la caja de madera. No tenía ni la más mínima idea de qué era lo que la había poseído para regresar justo al cubo de hielo, cuando pocos segundos antes lo único que hubiese querido hubiera sido estrangularlo. Pero su rabia había desaparecido. Y Misao no tenía idea de qué hacer ahora.
Felizmente para ella, una voz chillona la salvó de pensar en el asunto. Aunque pensándolo bien, quizás los Dioses se estuviesen riendo de ella. Al voltear para ver el origen del sonido, sus ojos encontraron a una feliz Sae y a una sonriente Okon cargando una cesta de ropa. Y una sensación de peligro inminente comenzó a formarse en la boca de su estómago.
"Oh. Por. Dios" Aoshi la miró. Y luego miró al dúo que se acercaba. Y decidió salir de ahí lo más rápido posible. Sin embargo, fue detenido por un quejido de Misao. No, nadie merecía semejante tortura. Además, le debía una.
"Ya que los papeles de hoy ya están hechos, deberías entrenar. Recuerda que eres la Okashira" Y dicho esto, apenas lo suficientemente alto como para que lo escucharan, Aoshi huyó del lugar, caja de madera segura bajo el brazo.
Misao siguió su consejo sin necesidad de pensarlo mucho. Y puso los pies en polvorosa lo más rápido que sus piernas y las malditas sandalias geta se lo permitieron.
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Fin del capítulo 2
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Gaby (hyatt: Gracias! Yo soy de la idea de que por más frío que pueda parecer Aoshi, nunca se sabe qué es lo que pasa por su cabeza. Además, viviendo con semejante gente, algo se le tiene que haber pegado, ¿ne?
hikaru: Yay! Bueno, ya que tengo tu apoyo para torturar a Aoshi, ¿quién soy yo para decir que no? n.n Eso! Síganme los torturadores! *saca su tridente y le salen cachitos y colita*
crystal: Esta bien, está bien, aquí está el segundo capítulo. Espero que te haya gustado! Jajaja, está bien, está bien, ya me dedicaré a traducir. Pero no pidas mucho, porque si no estarás como los de la sección de inglés que ya me quieres asesinar por no poner un update en tres meses (Y tengo mis razones personales, no es por vagancia)
arline: Jajaja, Aoshi puede ser un cubo de hielo pero me pienso divertir a su costa lo más posible, créeme.
M. S: Arashi Sumeragi: ¡Gracias! Vi que te cansaste de esperar y te fuiste directo a leer el fic en inglés. Jaja, está bien, ya me pondré a escribir n.n
Mego: Curioso que mencionaras eso de la trama. La verdad, cuando comencé a escribir, puse lo primero que se me vino a la mente. La trama no tengo idea de dónde salió, pero si está por ahí... ¿quien soy yo para quejarme?
Chi2 chan: ¡He aquí el update! Por cierto, leí tu fic. Me gustó bastante, ya habrás leído mi review por ahí, ¿no?
liz-350: ¡Gracias! Espero que este capítulo también te haya gustado.
¿Y bueno? ¿Qué piensan sobre éste capítulo? Déjenme una review, ¿si?
Verito-chan
