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Dic 10, 2011 : Formato arreglado
Texto – Pensamientos / Sueños
Texto - Recuerdos
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Hola! Ya estoy de regreso, luego de haber pasado todos mis cursos en la universidad (los milagros existen, que no les digan lo contrario).
Kami: Dios
Tatami: especia de alfombra hecha de juncos con las que tapizan los japoneses las casas tradicionales.
Yukata: Es como un kimono, pero más ligero. Puede tener mangas cortas o largas.
Futon: la cama tradicional japonesa.
Kunai: los cuchillos que usa Misao.
Creo que eso es todo. Que lo disfruten!
Disclaimer: Teniendo en cuenta que no soy ni hombre, ni japonesa, ni me llamo Nobuhiro Watsuki, creo que no es difícil adivinar de Ruroken no me pertenece. Ahora, si me lo permiten, iré a llorar aalgún rincón.
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Capítulo 3
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Misao despertó al día siguiente e inmediatamente lo lamentó. Le dolía todo el cuerpo, se sentía mareada y el dormir por lo menos 10 horas mas no sonaba como una mala idea.
Para evitar a Okon, Sae, y luego Omasu, Misao se había dedicado de lleno a su entrenamiento el día anterior. Misao sabía muy bien que nadie en su sano juicio se atrevería a cruzarse en su camino mientras ella tuviese sus kunai en la mano. Desgraciadamente para ella, las tercas mujeres decidieron esperar hasta que terminase de entrenar, con algún propósito maligno, de eso no hay duda. Así que Misao continuó entrenando. Y entrenando. Y luego, entrenando un poco más.
Eventualmente, las atormentadoras se rindieron (aunque Misao tenía la sospecha de que eso era sólo una tregua temporal). Aunque claro, para cuando eso ocurrió, ya era de noche y a la pobre comadreja no le quedaban más fuerzas ni para sentirse feliz por ello. Cansada, se dejó caer al piso. De alguna manera, se las arregló para arrastrarse hacia el furo y tomar un baño, casi ahogándose un par de veces en el proceso. Luego de lo cual, decidió que no era buena idea quedarse dormida mientras estaba dentro de una gran bañera. Luego, consiguió hacer que su cuerpo se moviera hacia las escaleras y se encaramara escalón por escalón hasta su cuarto, donde cayó sobre la almohada, sin más deseo que dormir. Y LUEGO, como si todo lo antes mencionado no fuese suficiente, algo la había estado molestando, como si es que no se hubiese dado cuenta de algo importante que sin importar cuanto pensara, no podía recordar. Después de tener esa duda en su mente por lo que le parecieron horas (5 segundos y medio, en realidad), Misao decidió que seguro que tenía algo que ver con su escape de las tres locas mujeres. Fin del asunto y luego, ya no recordaba más.
Misao dio la vuelta en su cálido futón. Lo que sea que ese trío quisiese era un misterio. Después de todo, ¿acaso no se había metido en el vestido? La habían estado fastidiando para que lo hiciese por años. Pero Misao no estaba dispuesta a hacer nada más. Claro que quizás debió haber recordado que el darles gusto a las chicas para quitártelas de encima por lo general no resulta como lo planeas. Pero Misao tenía cosas más importantes de las cuales ocuparse en ese momento. Tales como su pequeña situación 'olvidar-al-hombre-que-has-amado-toda-tu-vida-pero-arreglandotelas-para-seguir-viviendo-con-él'. Ñam. Eso ya parecía un título de esas tontas novelitas que tanto le gustaba leer a Omasu. Educacionales, según ella.
Pero eso podía esperar hasta más tarde. Por el momento, todo lo que quería era dormir.
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Aoshi depositó una pila de papeles en su ya demasiado desordenado escritorio. De hecho, Aoshi tenía la impresión de estarse ahogando entre los papeles. Lo cual bien podría suceder si a alguien se le ocurría abrir la puerta, ya que los papeles cubrían cada centímetro de la mesa y se levantaban en torres bastante más altas que él.
La noche anterior, Aoshi había esperado a que Misao terminase de entrenar. Nada obvio, claro está. Sólo se quedó sentado frente a la mesa en compañía de una tetera de té. Aoshi sabía muy bien que Misao tenía cierta tendencia a golpear primero y preguntar después, pero usualmente se comportaba bastante más calmada luego de un buen entrenamiento.
Cuando la chica no apareció luego de tres horas, la idea de la posibilidad de que Misao estuviese quizás un poquito más enojada de lo que él había pensado comenzó a formarse en la cabeza del exOkashira. Una vez pasadas 5 horas, Aoshi dio por hecho que, si es que hubiese permanecido unos minutos más cerca de ella, no habría salido completo del encuentro (y fue en este momento cuando comenzó a preguntarse si fue buena idea el haberle enseñado a usar kunai en primer lugar). Luego de que el reloj señaló que 6 horas ya habían pasado, Aoshi decidió que ese era buen momento para comenzar a preocuparse. No por Misao, claro está, sino por... bueno, nunca antes la chica había pasado tanto tiempo entrenando, ni aún cuando estaba tremendamente molesta... y Él fue el de la sugerencia (ese era el tipo de cosas por las cuales prefería mantener cerrada la bocota)... claro que ella podía haber rechazado la idea y punto... entonces eso quería decir que Misao había alcanzado un nuevo e insospechado nivel de furia... que posiblemente incluía verlo en los blancos de kunai...
Aoshi había recurrido a menear la cabeza cuando por fin se dio cuenta de que había estado parloteando tonterías por casi 5 minutos. Claro, era parloteo mental (si es que semejante cosa existe) pero él era Shinomori Aoshi, él NO parloteaba!
Y luego de semejante drama, cual había sido su recompensa? Déjame contarte...
Al fin, luego de 7 horas, por fin escuchó el sonido de alguien acercándose. Infinitamente agradecido por una excusa para levantarse y abandonar la maldita tetera (aunque no se crea, aún Aoshi podía cansarse luego de 7 horas de té), se había parado junto a las escaleras, sólo en caso de que su protegida intentase ignorarlo y pasarse de largo. Y en ese momento, Misao, cabeza inclinada, doblada a la cintura y brazos colgando a los lados, apareció cerca de la escalera. La mujer parecía una muñeca de trapo que hubiese servido de juguete al perro. Su cabello estaba húmedo y pegado por toda su cara, y arrastraba los pies como si incluso el caminar fuese demasiado difícil. Cuando (eventualmente) Misao llegó a la base de las escaleras, la chica procedió a treparlas (en cuatro patas, para gran diversión de Aoshi) una a una, infinitamente lenta, y usando sus codos de cuando en cuando (posiblemente para evitar darse de nariz con los peldaños).
Aoshi aclaró su garganta suavemente para llamar su atención, esperando que Misao lo notara allí parado y se parase, avergonzada de la pinta que llevaba. Pero la única respuesta que consiguió Aoshi fue el sonido de la rodilla de Misao golpeando la dura madera, inmediatamente seguida por la cabeza de su dueña. Si es que Aoshi hubiese sido cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra, entonces una gotita hubiese aparecido junto a su cabeza ante semejante espectáculo. Sin embargo, siendo Aoshi, pestañeó. Cuando se aproximó a ayudarla, fue capaz de escuchar palabras entrecortadas provenientes desde debajo de toda la masa de cabello... por ahí, donde él suponía que la boca bebía estar. Algo acerca de... escapar... onimitsu locas... entrenar para no morir...y ya algún día aprenderé a respirar bajo el agua? Seguido por la sarta más impresionante de insultos y palabrotas que te puedas imaginar, y otras que jamás en su vida había escuchado el hombre. Para este momento, el cerebro de Aoshi estaba trabajando tiempo extra intentando encontrarle algún sentido a semejante colección de sin sentidos, y preguntándose dónde diablos había aprendido semejante lenguaje la joven ninja.
El sonido de una puerta abriéndose hizo que Aoshi notara que Misao ya no estaba junto a él, sino que ya había logrado llegar al final de la escalera (Kami sabrá cómo le hizo, porque Aoshi no) y estaba en mitad de proceso de introducirse en su dormitorio. Si, en mitad de proceso. Como en su mitad superior. Y se encontraba lentamente tratando de meter todo su cuerpo dentro de la habitación. En una de las mejores representaciones de gusano que Aoshi hubiese visto. El hombre pestañeó sus ojos azules un par de veces más, demasiado sorprendido como para siquiera pensar en ser un caballero y ayudarla.
Un ligero *pum* lo hizo, sin embargo, decidirse, y subir todo el resto de la escalera (¿exactamente cuánto tiempo había estado parado allí?) en lo que debía ser su usual y calmada manera, pero resultó ser calmadamente caminando lo más rápido que podía. En fin.
Al encontrar a Misao con la cara aplastada contra su futón, Aoshi decidió ayudarla antes de que la chica muriera sofocada. Así que la rodeó con sus brazos, lo más delicadamente que pudo y le dio vuelta lo más lento que le fue posible. Mientras que la abrazaba al tiempo que intentaba abrir el futón, Aoshi no pudo evitar el notar lo liviana que era, con su pequeña cabeza contra su pecho, su aliento haciéndole cosquillas contra el cuello... Aoshi miró hacia abajo, y retiró cuidadosamente el largo cabello del camino. Tan tranquila, casi como cuando era una niña.
Casi.
Sus dedos se detuvieron entre sus cabellos, todos sus pensamientos olvidados mientras observaba a la energética onimitsu dormir como si no tuviera nada de qué preocuparse en el mundo. Aoshi permaneció así por un periodo largo de tiempo, solo mirándola, hasta que el sonido de Misao hablando suavemente en sueños lo hizo salir del trance. Meneando la cabeza en respuesta a las poco femeninas palabras (y esperando que no se refirieran a él), la depositó cuidadosamente en el futón, donde Misao dejó de hablar y se acurrucó entre las sábanas.
Había sido difícil dejar la habitación. Aoshi no tenía idea de por qué, pero había sentido que hubiese podido pasar toda la noche sólo mirándola. Quizás sólo había estado reviviendo los tiempos en los que ella había enfermado de niña, y él cuidaba de ella. Sí, eso debió haber sido.
De mala gana, Aoshi forzó a sus pensamientos a regresar a la pila de papeles que tenía enfrente. Quizás era momento de que Okina hiciese más buenas acciones 'por los viejos tiempos'.
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El descanso no le había durado mucho a Misao. Las obligaciones están para cumplirlas, especialmente si es que resulta que eres la líder de un conocido clan ninja.
En estos momentos, Misao se encontraba trabajando en re-establecer las conexiones que los Oniwabanshuu habían tenido durante el Shogunato. No exactamente una tarea fácil, pero si es que de alguna manera lo lograba, entonces el futuro del clan estaba asegurado. Tenían que adaptarse a la nueva era, trabajar con la policía, y librarse de esa fama de asesinos de las sombras que habían creado durante la restauración Meiji.
Así que allí estaba, escuchando atentamente al reporte de uno de sus subordinados, asistiendo ocasionalmente mientras él informaba acerca de los resultados de su misión.
La hacía sentir... útil. Como ninja, Misao siempre había sido protegida, tanto como por su edad como por su condición de nieta del antiguo Okashira. Nunca había participado en una misión seria, aun cuando éstas se redujeron en número y peligro a medida que el tiempo fue pasando.
Su primera misión real había sido el encontrar a Aoshi. Y esa fue una misión auto-asignada, dicho sea de paso. Pero la había hecho sentir como si es que ella fuese capaz de hacer cualquier cosa. Había estado sola, fallando y aprendiendo de sus errores. De acuerdo, había hecho tontería y media, pero eso era exactamente lo que lo había hecho genial. Al regresar, Misao era una persona completamente diferente.
Quien no pensó la chica algo ácidamente, recordando a ShiShio y a Enishi. Le debía a Himura un montón, eso era cierto. Pero desde el final de sus aventuras con él, Misao había comenzado una aventura propia.
"...el inspector Fujita revisó el proyecto. Pero me dio la impresión de que... lo encontraba divertido, o algo así" Argh, así que SÍ iba a tener que trabajar con Saitou. Misao había tenido la ilusa esperanza de poder evitar cruzarse con el maldito lobo. Y la parte esa de encontrar algo que viniese de ella divertido, definitivamente sonaba como él.
El ninja dándole el reporte le entregó un pequeño sobre. Al examinarlo, resultó ser un mensaje del lobo de Mibu en persona.
- "Necesito información de primera mano antes de aprobar. Estate aquí a las cinco"-
Misao miró al pedazo de papel con odio. ¡El ninja frente a ella era uno de sus colaboradores más confiables, y lo había mandado con un GRAN fólder conteniendo todos los detalles que se le ocurrieron! Y, ¿cómo se atreve Saitou a ordenarle que hacer?
"¿Hizo alguna pregunta?" Preguntó la comadreja, intentando por todos los medios el calmarse un poco.
"Solo si es que usted aún tenía el título de Okashira, Misao-sama" respondió el joven, algo azorado por la manera en que su líder comenzó a hacer pedacitos el pobre papel.
¡Ese... ese... hijo de... loba! No había duda de que Saitou había anticipado su falta de ganas de trabajar con él. Misao se deleitó por un breve momento con una imagen mental de ella misma golpeando al lobo de Mibu hasta quitarle esa maldita sonrisita condescendiente de los labios y rellenándolo con ese maldito tabaco que tanto le gustaba. Y prendiéndole fuego por los pies también, para terminar con su alegoría al cigarro.
"¿Misao-sama?" La aludida levantó la vista, preguntándose brevemente por qué Kouga parecía estar más cerca de la puerta que antes. Siguiendo los ojos del ninja, Misao se dio cuenta de que acababa de destrozar casi todo cuanto papel se cruzó en su camino, incluyendo los de cierto reporte en el que había estado trabajando. Pequeños, minúsculos pedacitos de papel aún flotaban en camino al suelo, y varios cientos de otros parecían burlarse de ella diseminados en la mesa. Y en el piso. Y... ¿acaso era ese un pedazo de papel en el cabello de Kouga?
Misao ya podía sentir el sonrojo que se extendía hasta sus orejas. ¡Aww! ¡Y ya llevaba más de dos horas preparando ese reporte! ¡Maldito sea ese Saitou! ¡Era su culpa que Misao tuviese que empezar de nuevo, todo desde cero!
La pequeña ninja intentó recobrar su compostura.
"Puedes retirarte, Kouga" dijo con aire casi distraído, que podría haber engañado a cualquier persona que no fuese un ninja. Kouga sólo asintió mientras su Okashira intentaba encontrar papel en donde escribir. El joven hizo una reverencia y se dispuso a abrir la puerta.
"Esteee... Kouga?" dijo Misao, gesticulando débilmente hacia su desastre de escritorio.
OH. Kouga se mordió el labio para impedir la sonrisa que sus labios amenazaban con formar.
"Traeré más papel Misao-sama"
Mientras él dejaba la habitación, Misao se dejó caer en su silla y se dejó desparramar sobre la mesa, mandando miles y miles de pequeños papelitos volando por toda la oficina. Y se preguntó si es que no sería muy tarde para regresar a su cama. Y desaparecer bajo las sábanas.
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"¡A...chooooo!"
Ese era su quinto estornudo en menos de dos minutos. Si es que la creencia popular japonesa estaba en lo cierto, entonces alguien se estaba acordando no muy cariñosamente que digamos de él y de todo el lado femenino de su árbol genealógico. Lo cual querría decir que cierta comadreja ya había recibido su cartita.
Hajime Saitou, antiguo miembro de la tropa Shinsen, más conocido como el lobo de Mibu, policía sicótico, bastardo despiadado, etc. (y la lista seguía y seguía, a medida que los términos disminuían en educación) y actualmente conocido con el oficial de policía Fujita Goro, sonrió divertido al imaginarse la pataleta que cierta niña ninja seguro estaría teniendo. Oh si, ¿quién dijo que el ser malvado no fuese divertido?
"¡A...chooooo!" Claro que había ciertos puntos en contra.
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Aquí no están... tampoco acá... ¿quizás por aquí?...nop. ¿DONDE están?
Misao se preguntaba estas y otras cosas de la misma naturaleza mientras revolvía el Aoiya. Se encontraba en una misión de búsqueda de sus ropas. Hasta ese momento, sólo había encontrado un par de trapos y una araña.
Y nada. ¿ Donde demonios estaban? Había buscado por todos los rincones del Aoiya. ¡Hasta debajo de los tatami había buscado, por el amor de Dios! Sólo su uniforme ninja estaba en el lugar que le correspondía, pero cuando le había dicho a Himura que no le gustaba usarlo en su pueblo natal, no había estado mintiendo.
Misao giró una esquina, en una figura bastante cómica, buscando en todos lados al mismo tiempo, su cuerpo casi borroso de lo rápido con que se movía. Se había cansado del kimono hacía ya un rato y ahora se encontraba vestida en una vieja yukata de verano que por lo general usaba como una especie de bata de baño. Esa siendo la única vestimenta que al parecer ahora poseía, sin contar el uniforme. El vestido y el kimono no contaban, en su humilde opinión.
Misao tenía que ir a ver a Saitou y ni muerta iba a dejar que el bastardo demente la viese vestida de muñeca de porcelana.
De pronto, Misao se detuvo en seco. Pequeños engranajes comenzaron a moverse en su cabeza mientras recordaba haber visto a Okon el día anterior, con una canasta de ropa, justo momentos antes de escapar de ella.
Ayer no fue día de lavado...A no ser que...¡CLARO!
"¡OKOOOOOOOOOOON!"
Los pájaros cantaban, el viento silbaba, Misao gritaba. Todo parte de un típico día en el Aoiya.
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Fin del capítulo 3
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gaby (hyatt: Oh, los semestrales. Urgh. ¡Buena suerte con esos! Yo aún sigo con el trauma post-exámenes. ¡Viva el café con coca-cola por mantenerme despierta durante los cuatro días de amanecidas! Cosa curiosa, el café sólo me da sueño... -.-
Mego: El tema principal SON los problemas de Misao con el mundo en general. O los problemas del mundo con Misao, depende del punto de vista. Me alegro que te guste la forma en la que escribo. Algunas personas me han dicho que es un poco inusual, por como salto de personaje en personaje, así que soy feliz de que te guste n_n. Yo veo a Aoshi como una persona reservada, pero definitivamente el chico tiene que ser más observador de lo que lo pintan algunas veces. Claro que puede darse cuenta sólo de aquello que le conviene notar, en algunos casos. Además, ¿qué puedo decir? Me gusta el muchacho, con todo y personalidad de cubo de hielo n_n. ¡Gracias por los cumplidos! Espero que este capítulo también te haya gustado.
M. Sumeragi: Jajajajaja XD. Ya, ya, el capítulo 20 ya está posteado, ¡para la huelga! Ahora estás leyendo por partida doble el fic, eh? Ya me pondré a escribir el capítulo 21, tengo un par de ideas malévolas por ahí, jeje =)
Cleoru Misumi: ¡Gracias! Por lo visto todo el mundo quiere descubrir que había dentro de la caja de dulces de Aoshi. Eso ya se verá más adelante, no te preocupes. Me alegro que te gusten los comentarios de los personajes. Esos salen de que soy una persona bastante sarcástica por naturaleza y no me parece raro que hasta Aoshi lo fuese. Una cosa es como sea su personalidad y otra muy diferente qué es lo que pasa por su cabeza n_n.
Misao-20: ¡Gracias! El proceso de trabajo en la cabezota de Aoshi está algo lento, por falta de práctica. En cuanto a Misao, se podría decir que me siento algo identificada con ella. O mejor dicho, con cómo se siente. Después de todo, quién no ha sentido de vez en cuando ganas de estrangular a algún hombre que parece no darse cuenta de las cosas?
Luli451: ¡Gracias por los comentarios! Ahora que estoy traduciendo la historia estoy aprovechando para cambiar algunos detallitos y explayarme en las ideas... y recordar algunas cosillas también n_n . Ya tengo algunas ideas para el capítulo 21, porque al parecer las vacaciones me han servido y mi cerebro está volviendo a funcionar... tengo que apresurarme y escribirlo antes de que esos momentos mágicos se acaben, jeje
Espero que les haya gustado el capítulo. Y si fue así, háganmelo saber! Comentarios y críticas (de las constructivas, claro está) serán bien recibidas!
Verito-chan
