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Dic 10, 2011 : Formato arreglado
Texto – Pensamientos / Sueños
Texto - Recuerdos
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Holas!
Esta personita ya comienza sus clases y, contrario a la opinión popular, cree que los capítulos aparecerán más rápido en lugar de lo contrario. Por qué? Porque Verito es vaga y prefiere traducir su fanfic en lugar de hacer sus tareas, y no ayuda en nada que la computadora esté en su escritorio, y mucho menos que dicho aparato electrónico se encuentre siempre prendido con la excusa de escuchar música... Pero eso a ustedes no creo que les afecte mucho, verdad? Si ustedes no tienen objeciones, entonces yo tampoco las tendré :)
Por cierto, el quick edit está en mi contra, así que cualquier cosa rara en el formato, pueden culparlo.
Dicho sea de paso, cualquier error en este capítulo se debe a que no lo revisé antes de postearlo. Mi no tener beta-reader. Mi ser floja .
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Capítulo 6
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Soujiro se movía a una velocidad aterradora. No tan velozmente como cuando utilizaba el Shuku-chi, pero lo suficientemente rápido como para marear a cualquier persona común y corriente. Quien dijo que lavar platos no podía ser considerado como entrenamiento se equivocó, porque el chico tenía todos sus sentidos fijos en que los platos no se le resbalasen. Soujiro meneó la cabeza y una sonrisa se dibujó en su rostro al recordar la razón que lo llevó frente al fregadero, con todo y mandil.
Unas dos horas antes, Misao había decidido tomarle la palabra de ayudar en el restaurante y sin más ceremonia lo había arrastrado hacia la cocina. A mitad del camino, el joven ya estaba completamente resignado a su suerte; sin embargo, nada podía haberlo preparado para la bienvenida que recibió.
Okon y Omasu se hallaban atrincheradas en la cocina en aquel momento. ¿Realmente necesito explicar más? El chico realmente no estaba acostumbrado a ser samaqueado de semejante forma. Sus mejillas aún estaban rojas de todos los pellizcos que había recibido, y la palabra 'Adorableeee!' aún retumbaba en sus oídos (en estéreo, dicho sea de paso. Con voz aguda. El que el florero de vidrio siguiese intacto era todo un misterio). Ambas ninjas recibieron al nuevo inquilino más que felices, sin importarles para nada de debajo de qué piedra había salido dicho individuo en primer lugar.
Al tiempo que Soujiro batallaba con una mancha rebelde en un plato, escuchó voces acercándose. Por la 'n' vez (ya había perdido cuenta luego de las 15 primeras veces) desde que comenzó con su tarea de 'guardián de la limpieza de los platos' (Misao y sus ideas raras...), las dos kunoichi adultas irrumpieron en la cocina hablando sin parar. Al parecer, la presencia del joven no las incomodaba en lo más mínimo mientras conversaban desde lados opuestos de la cocina, al tiempo que preparaban las órdenes. En lo que iba del día, Soujiro se había enterado de las vidas de casi toda la población de Kioto, incluyendo el carísimo pero absolutamente horrible kimono de la señora Kitayama y el nuevo compromiso de la señorita Kobayashi, después de que su anterior compromiso fuese roto cuando a su anterior prometido se le ocurrió enamorarse de la mejor amiga de la cuñada de su media hermana. Cosas de la vida.
Ocasionalmente, una u la otra (o en la mayoría de ocasiones, ambas) lo transportaban hasta la puerta de la cocina, platos mojados en mano, para ilustrar sus historias. El kimono de Kitayama-san era absolutamente horroroso, Soujiro no iba a negarlo.
Resumiendo, Seta Soujiro estaba divirtiéndose más de lo que lo había hecho en un laaaaaaaaaaaaaaaargo tiempo. Definitivamente una situación a la que podría acostumbrarse. Regresando a su tarea, comenzó a separar platos de tazas mientras escuchaba distraídamente el parloteo detrás suyo.
Soujiro se había convertido en un vagabundo para redimirse de sus antiguos pecados. Pero resulta que la cosa era más difícil de lo que Himura-san la hacía parecer. Ir en contra de todo aquello que has conocido toda tu vida es... bueno, difícil. Especialmente estando solo, con demasiado tiempo en las manos para pensar y recordar. Estas y otras remembranzas fueron interrumpidas por la apremiante necesidad de ayudar a Okon con un par de cuencos para sopa antes de que terminase bañada en fideos.
Makimachi-san estaba trabajando también en el restaurante en esos momentos. Soujiro apenas la recordaba de aquella ocasión en que luchó contra Himura-san por primera vez, pero no le había prestado mucha atención, por verla como una simple molestia con trenza. Claro que no había forma que le fuese a decir ESO a ella ahora. Saitou-san le había dado algo de información acerca de la líder, y sinceramente, Soujiro dudaba más de la mitad de lo que le había dicho el lobo, pero ya había visto lo suficiente como para saber cuándo su vida podía verse en riesgo.
Y hablando del diablo, aquí entraba la líder. Yyyyyyyyyy... allí iba la líder. Sus apariciones fugaces le hacían recordar a una hormiguita obrera (con trenza), al parecer en todos lados al mismo tiempo. Sonrisa forzada y gotita aparecieron en el rostro de Soujiro cuando regresó la mirada a la montaña de platos que tenía al lado del fregadero.
Olviden hormiga obrera, la mujer era una esclavista.
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Teriyaki para la mesa 5. Sashimi para la mesa 11. Sake para las mesas 3 y 9.
Misao dirigió una sonrisa distraída a los clientes mientras depositaba la última porción de su orden frente a ellos. No se supone que ella tuviese que estar trabajando allí ahora, había una pila de papeles esperándola en su oficina.
Exactamente la razón por la cual se encontraba cargando platos de un lado para otro.
Misao había estado intentando trabajar, pero sus pensamientos no habían colaborado con ella. Y eso era algo que definitivamente no le había gustado. Por alguna extraña razón, luego de abandonar al pobre Soujiro a la merced de Okon y Omasu, y regresar a su oficina, la chica había entrado en una especie de 'callejón de los recuerdos', que la llevó derechito hacia un 'momento de depresión'. Seguido por una ensalada de pensamientos con una cosa en común. O, mejor dicho, alguien.
He aquí la situación: Misao estaba segura de lo que quería, y definitivamente estaba segura de que quería olvidar a cierto individuo. Era perfectamente obvio que jamás nada iba a pasar entre ellos. Misao ya tenía todas la evidencia necesaria para convencerse de ello. Y Misao estaba convencida, segura y determinada a hacer lo que tuviese que hacer. *Suspiro* Pensamiento racional y determinación no eran el problema.
De regreso a la cocina. Salir de la cocina. Otra botella de sake para la mesa 10. Té verde para la mesa 6. Sopa Miso y fideos Soba, también para la mesa 10.
El problema aquí era que su subconsciente parecía estar en contra suya. Recordar el pasado de vez en cuando era manejable, aparte del hecho de que es algo bastante normal. Eso no le molestaba en lo más mínimo. Ahora, la sensación extraña en el pecho que venía junto con ellos... eso sí que era una molestia. Era difícil de explicar, una mezcla de anhelo y decepción que Misao no podía llegar a entender del todo. Era muy confuso, pero de alguna manera extraña tenía sentido. Ajap, la chica no tenía ni la más mínima idea de por qué se sentía tan deprimida por ninguna razón aparente.
Reverencia a los clientes. Recoger la mesa 9. Añadir los platos sucios a la enorme montaña de trastes junto a Seta. Limpiar la mesa.
Los recuerdos habían aparecido sin aviso y sin invitación, bastante revueltos, sin sentido, tristes y alegres por igual. Por momentos se había visto como una niñita, y había recordado la admiración que sentía por su Aoshi-sama al verlo entrenar. Y de pronto, había estado en la puerta de una oscura cabaña en las montañas, mirando a la figura del mismo hombre, cambiado por las circunstancias, alejándose de ella con palabras crueles, mientras se sentía morir. Caminando por todo Japón buscándolo. Aprendiendo kempo con Aoshi-sama y Hannya. Despertándose una mañana y descubrir que la había dejado. Yendo al templo a servirle el té. Peleándose en broma con Aoshi-sama cuando él no se dejaba convencer por sus pataletas de niña pequeña. Siendo consolada por él luego de la muerte de su padre. Uno tras otro, los recuerdos aparecían cuando se les daba la gana, invadiendo su mente. Uno tras otro, sin descanso, sin darle tregua. Y junto con ellos, sentimientos. ...
*Plish*
Misao había vuelto a la realidad cuando una lágrima había caído en el ya olvidado reporte frente a ella. La joven la había mirado con sorpresa, como si esa pequeña gotita fuese algo extraño e indescriptible. Misao había cerrado los ojos para impedir que sus compañeritas gotitas acompañasen a su predecesora sobre el papel y agrandasen la mancha negra. Y acto seguido había decidido que ya no quería recordar más.
Razón por la cual se encontraba ahora en donde estaba, refugiándose entre los platos como nunca antes lo había hecho. Por primera vez en su vida, estaba feliz de que a Okon y a Omasu les agradase tanto conversar. Eso significaba que pasaban mucho del tiempo en la cocina y, por una vez, Misao no las estaba arreando para que se pusiesen a trabajar. Es cierto, eso quería decir más trabajo para ella, pero también significaba que tendría menos tiempo para pensar a causa de ello.
Por lo cual Misao no podía explicarse por qué demonios seguía dándole vueltas al asunto. No tan buena idea, al parecer.
"¿Makimachi-san?" Misao vio interrumpido su monólogo interior por un simpático joven sonriendo detrás de ella.
"¡Kuronami-san! ¡Irasshai!" No, no lo decía sólo porque fuese su trabajo el hacerlo. Realmente era bienvenido. Cualquier cosa para dejar de pensar.
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Un par de horas después, Aoshi caminaba por el sendero hacia el Aoiya. Miyamoto le había explicado (luego de casi ahogarse de la risa) que había sido miembro del Oniwabanshuu durante el Bakumatsu. El mejor amigo de Okina, dicho sea de paso. Luego de lo cual se había ido por las ramas y comenzado a hablar de los buenos tiempos, dándole a Aoshi la oportunidad perfecta para demostrar que sí, sí podía dormir con los ojos abiertos.
Un cansado Aoshi abrió la puerta, casi sin prestarle atención a las risas que parecían provenir de la cocina. De pronto se acordó que debía hablar con Misao, pero decidió antes salirse del elegante pero increíblemente incómodo traje occidental en el que se hallaba metido.
Luego de cambiarlo por una cómoda yukata, Aoshi emprendió la búsqueda de la joven comadreja. Luego de tocar varias veces a la puerta de la oficina de la joven y no recibir respuesta, decidió abrir el shogi e introducir su cabeza por la abertura, en imitación de algún cuento infantil con personajes sin cabeza como protagonistas. Para investigar.
Vacío.
Aoshi pestañeó un par de veces. Esa misma mañana había escuchado las quejas acerca de demasiados papeluchos por llenar (aunque en bastante más colorido vocabulario), por lo cual había esperado encontrar a su sucesora enterrada en un mar de papeles. Aoshi se acercó a la mesa, notando todo el trabajo a medio terminar. No era algo que Misao acostumbrase a hacer. Cierto, se quejaba más de lo necesario por el trabajo, pero siempre lo terminaba (aun quejándose, pero lo hacía). Y lo hacía sola. Era demasiado terca como para que ese no fuera el caso. Había comenzado como una forma de probarse ante los demás, en la época en que asumió el puesto de Okashira. Aoshi nunca había dudado de sus habilidades, respetando sus deseos y dejándola hacer. A excepción de darle uno que otro consejo de vez en cuando, cuando ella lo pedía.
Su mirada se detuvo en una mancha negra en medio de uno de los papeles. Al parecer Misao aún tenía problemas con el pincel y la tinta. Claro que existía la posibilidad de que lo hubiese hecho a propósito, teniendo en cuenta que era un reporte acerca de las condiciones de los Oniwabanshuu en la nueva alianza con la fuerza policial.
Sin darle mayor importancia, Aoshi continuó con la búsqueda de su Okashira fugitiva.
A medida que se acercaba a la cocina, escuchó chillidos y risas. Aoshi apenas se tragó las ganas de poner los ojos en blanco. Okon y Omasu, sin duda alguna.
En efecto, el origen de los chillones sonidos eran las dos ninjas.
"Increíble!" gritó Omasu palmoteando.
"..." Okon sólo asintió con la cabeza, demasiado ensimismada como para hacer otra cosa.
Soujiro finalmente había acabado por cansarse de lavar los platos a la antigua. Así que, tan sonriente como siempre, había anunciado alegremente un espectáculo para ambas damas.
Los platos y cuencos volaban a una velocidad excepcional del lavatorio a la mesa, en donde aterrizaban en ordenadas pilitas, de acuerdo a sus tamaños. La antes enorme montaña de ollas, tazas y sartenes desaparecía en el agua jabonosa, sólo para salir disparada de ella míseros segundos después.
Esa fue la escena que Aoshi encontró al poner pie en la cocina. Ahora, déjenme recordarles que este es Aoshi de quien estamos hablando. Hombre calmado hasta el extremo, tieso como él sólo, que hace poco más que levantar la ceja cuando sorprendido. Por supuesto, es algo difícil no reaccionar cuando encuentras a un hombre que has conocido como peligroso dando un espectáculo circense en tu cocina.
*CRASH* *CRASH* *CRASH*
Aunque… quizás no era necesario reaccionar después de todo. ¿Para qué molestarse cuando tu sola presencia es suficiente?
"¡Shinomori-san! ¡Qué sorpresa! Buenas tardes" Ese era, por supuesto, Seta Soujiro hablando. Único idiota garantizado de reaccionar con una sonrisa en cualquier situación. ¿Reaccionar, o no reaccionar? Difícil dilema. ¡Argh! Al demonio, igual Aoshi se había estado sintiendo un poco oxidado últimamente, así que no era mala la idea.
En un segundo, Aoshi se encontraba frente al sonriente niñito, con un pedazo de plato contra el cuello de Soujiro, en una imitación algo rudimentaria de su kodachi.
"¿Qué haces aquí Seta?" Ah, la alegría de liberar el demonio interior. O algo así.
Soujiro dejó escapar una risita nerviosa. Ya casi se había olvidado de la tendencia de Shinomori de... exagerar. Caramba, ¡sí que daba miedo! Ahora, ¿como maldita sea se supone que iba a hacer para arreglárselas y salir de ésta? Soujiro sinceramente dudaba que el ninja fuese a creer la verdadera razón por la cual se encontraba en el Aoiya. Y él que había estado tratando de ser un niño bueno.
Las cosas buenas simplemente no le pasaban a Seta Soujiro.
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Misao recogió otro par de platos de la mesa 11. Era frustrante como tenía que arrodillarse para recogerlos y luego arreglárselas para levantarse con la bandeja llena. Sobretodo por el hecho de que el kimono no le permitía mucha libertad de movimiento que digamos, y los músculos de Misao aún estaban protestando por tanto entrenamiento. Lo bueno es que no se había caído de nariz. Aún.
Ya se estaba sintiendo bastante mejor. Aparentemente, todo lo que había tenido que hacer había sido... dejarse llevar. ¿Alguna vez has notado como las cosas comienzan a afectarte sólo después de que te has dado cuenta de que pueden afectarte? Si crees que es algo confuso, pues entonces ya sabes cómo se estaba sintiendo la ninja. Pero por lo menos ya no estaba deprimida.
Kuronami-san había sido una enorme ayuda, y él ni enterado. El chico había hablado de todo y nada, y había conseguido hacerla reír y decidir mandar todos los pensamientos sobre hombres congelados a alguna esquina recóndita de su cerebro. En una cajita. Con doble llave.
Habiendo recuperado algo de su buen humor, Misao se concentró en balancear la bandeja lo mejor posible. Quizás ya era hora de regresar a su verdadero trabajo y terminar esos condenados reportes de una vez por todas.
La joven entró a la cocina y casi bota la bandeja ante la escena frente a ella.
"Qu...¡Aoshi-sama, déjalo!" Misao gritó la primera cosa que se le vino a la cabeza. No es todos los días que encuentras a tu antiguo líder amenazando con separarle la cabeza del cuerpo a la más reciente adición a tu casa. Olvidemos las circunstancias en las que llego dicho huésped y las ganas que la señorita había tenido de estrangularlo, y obtendremos una Misao bastante preocupada.
Aoshi simplemente la miró, sin moverse siquiera un milímetro de su posición original. El hombre quería una explicación, y mientras más pronto, mejor. La posición en la que se encontraba no era de las más cómodas, y ya tenía ganas de estirar el brazo.
El buen humor de Misao decidió irse de vacaciones. La joven arrojó la bandeja hacia la mesa, causando que las tacitas rodaran por toda la superficie.
Mientras relataba a toda velocidad una versión resumida del nuevo plan de Saitou, Misao no pudo menos que notar la reacción con que fueron recibidas sus palabras. Observó como una de las cejas de Aoshi se arqueó en sorpresa, rápidamente seguida por su gemela. Luego, Aoshi pestañeó y casi inmediatamente recobró su usual estoica cara de palo. Ese hombre le daba a la frase 'control sobre sí mismo' un significado totalmente nuevo.
Soujiro mientras tanto, miraba a Misao, asintiendo vehementemente a cada una de sus palabras. Aoshi ni se inmutaba. Okon y Omasu comentaban de cuando en cuando. Aoshi aún no se dignaba a moverse.
Lentamente, Aoshi comenzó a bajar su brazo, aun escuchando la explicación de Misao. El arreglo no le agradaba en absoluto. Aoshi sabía de lo que Seta había sido capaz en el pasado. Y confiaba en él tanto como confiaría en Okina en una casa de baños. Es decir, nada.
Aoshi lo soltó bruscamente. Soujiro pudo ver claramente la expresión de 'Te-estaré-vigilando' como si estuviese pintada con neón en sus congelados ojos azules. El Tenken simplemente continuó sonriendo, mientras que por dentro sudaba la gota gorda. Tendencia a exagerar. Definitivamente.
"Misao" fue lo único que dijo Aoshi, acompañando la palabra con una de esas miradas que no necesitan diccionario para ser descifradas. No había necesidad de decir nada más. Era toda una pena que todo el conocimiento que ella tenía de Aoshi estuviese limitado a esos pequeños pero significativos tonos de voz que utilizaba para darle significados ocultos a una o menos palabras. Antes que pregunten, recuerden que estamos hablando de Aoshi. Menos de una palabra ES una posibilidad.
Así que la joven simplemente asintió con la cabeza, antes de quitarse el delantal y arrojárselo a una estupefacta Omasu, para luego seguir al silencioso individuo fuera de la cocina.
Soujiro mientras tanto, permanecía clavado en el mismo lugar. Le parecía poder escuchar un ligero sonidito, una especie de traqueteo que ya venía escuchando desde que Misao había entrado a la cocina. Decidiendo ignorarlo por el momento, la sonrisa del Tenken regresó poco a poco mientras pensaba acerca del cambio que su vida había experimentado recientemente. Sin contar a Shinomori el homicida, la escena le había recordado bastante a las peleas que solían tener los miembros del Jupongatana entre ellos. Kamatari ocasionalmente tenía episodios de celos a causa de Yumi-neesan; y Usui, la espada ciega, periódicamente desafiaba a ShiShio-san con la esperanza de matarlo algún día.
Pensándolo bien, quizás Shinomori sí encajaba perfectamente en la escena.
Un grito de Okon lo devolvió a la realidad, y Soujiro se dio la vuelta para encontrarse cara a cara con las altas pilas de trastes recién lavaditos bailando de un lado para otro, amenazando con caérsele encima, mientras emitían un suave y engañoso sonidito. Sentadita sobre la mesa, y junto a la base de una de las montañas de platos, una sola tacita de té, sucia, triste y fuera de lugar entre tanta cosa limpia, rodaba inocentemente de una pila a otra.
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Misao podía recordar una época en que llevar una conversación con Aoshi era casi imposible. 'Aa' no es exactamente una respuesta aceptable y es suficiente para sacar hasta a la persona más calmada de sus casillas. Quizás esa era la razón por la cual Misao siempre había terminado hablando como dos personas juntas (lo cual incluía el preguntarse y el responderse sola, para su gran mortificación).
Por supuesto, eso no significaba en absoluto, que el hablar con Aoshi fuese más fácil ahora (¡Dios no quiera que el señorito se comunique con los seres humanos!). Difícilmente un hablador por naturaleza, Aoshi tendía a irse directo al grano, y tenía la irritante manía de dejar fuera los 'detalles innecesarios'.
La cual era exactamente la razón por la cual la chica se encontraba intentando armar un rompecabezas mental. Aoshi acababa de marcharse, luego de que lo convenciera de que Soujiro no era una amenaza (o, por lo menos, Misao CREIA haberlo convencido. Difícil sacar muchas conclusiones de un solo movimiento de cabeza) y luego que él le informara acerca de la alianza que proponía Akira Miyamoto. Misao movió la cabeza perezosamente hacia el reloj. Veinte minutos. La bendita 'reunión' había durado unos miserables veinte minutos. De los cuales ella había hablado más de quince.
¡Maldito sea el cubo de hielo y ojalá algún día se atorase con una hoja de té!
Por supuesto, la excusa el estoico hombre había sido que Miyamoto iría de visita y que ya ella podría preguntarle todos los detalles en vivo y en directo. ¡Grr! ¡Y pensar que hace unas horas había estado deprimida por culpa de semejante pedazo de insensible!
*Suspiro*
Si, lo había estado. Y bastante deprimida, para añadir insulto a la injuria.
Meneando resignadamente la cabeza, Misao regresó a su escritorio. Tenía cosas más importantes de las cuales ocuparse, las cuales incluían rehacer cierto reporte mojado.
De pronto, un pensamiento que la dejó clavada en su sitio apareció sin invitación en su cerebro. Momentito. ¿Por qué diablos me pase un cuarto de hora explicándole la situación? ¡Soy su Okashira maldita sea! ¡A mí que me importa su opinión!
"ARGHHHHHHHHHHHHHH!"
Papeles volaron por la habitación.
Y es que hay cosas que simplemente nunca cambian.
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Fin del capítulo 6
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Finito! Jejeje, ya sé que este capítulo me tomó su tiempo, y que eso no debería haber pasado teniendo en cuenta que es una traducción, pero tengo que apelar en mi defensa que esta pobre niña (se señala a sí misma), estaba intentando salir del maldito bloqueo en el que me encontraba con respecto a la historia en inglés.
Felizmente para mí, ya no hay gente amenazándome por haberme demorado tanto en escribir (ahora sólo me amenazan para que me apure en escribir otro capítulo *suspiro*).
No respondo reviews esta vez porque intento sacarle el jugo a mi hora en el cyber café. Para la próxima será.
¡Ah! Por cierto. Simplemente TENGO que recomendarles un par de series nuevas para que vean (yo, creando fans alrededor del mundo, jeje) : Eso sí, van a tener que bajárselas de internet, porque son bastante nuevas y no creo que las hayan licenciado en ningún lado. El MirC debería ser capaz de satisfacer la demanda. Mis reseñas no les hacen justicia, pero por lo menos para que tengan una idea. Por cierto, los sountracks de las tres son recontra-archi-super-hyper-buenos.
PEACEMAKER. Si les gusto Kenshin, ésta les encantará. Se sitúa durante el bakumatsu. Todos sabemos que los realistas ganaron esa guerra (Kenshin y su gente). ¿Pero que hay acerca de los Shinsengumi? La serie es acerca de un niño llamado Tetsunosuke que se une a los Shinsengumi para poder vengar a su padre. Más que centrarse en las peleas (aunque de esas hay. Y MUY buenas), se centra en la gente. La guerra del lado de aquellos que serán vencidos. Porque todo el mundo lucha por aquello que cree lo correcto. Porque no siempre los vencidos son los malos. Dicho sea de paso, el personaje de Saito no es al que estamos acostumbrados, ¡pero es para morirse! Todos los personajes están muy bien desarrollados y tiene una excelente mezcla de humor y seriedad que realmente te atrapa desde los primeros capítulos. ¡Vivan Okita, Hijikata y Susumuuuuuuu!. Ejem!. Dura 26 episodios.
FULL METAL ALCHEMIST. Creo que muy poco gente no habrá escuchado hablar de esta serie ya. Sólo advierto que es altamente adictiva, y eso puedo ser bueno o malo, teniendo en cuenta que son 51 capítulos y una película en camino. La historia se centra en Ed y Al, una pareja de hermanos que viven en un mundo donde la alquimia es una ciencia bastante desarrollada. La base de la alquimia es el principio de 'intercambio equivalente', es decir, que para conseguir algo tienes que dar a cambio otro algo de valor equivalente. Ellos pierden a su madre cuando son chicos (Ed 11, Al 10) y, en su deseo de no quedarse solos en el mundo, deciden romper el tabú más grande de la alquimia y revivirla. Basta con decir que las cosas no salen como ellos lo esperaban. Después de todo, ¿qué se puede dar a cambio de una vida? Al pierde su cuerpo y Ed pierde su brazo derecho y su pierna izquierda. Así, emprenden la búsqueda de la piedra filosofal, legendaria piedra que PODRIA permitirles regresar a la normalidad. Los dos primeros capítulos de esta serie pueden llegar a confundir un poco. Es en el tercer capítulo que las cosas recién comienzan a tener sentido. Y dicho sea de paso, la trama está tan bien hecha que tiene una explicación para TODO, es sólo cuestión de abrir bien los ojos. Recomiendo prepararse mentalmente, porque es toda una montaña rusa. Busquen reseñas donde quieran, la serie es EXCELENTE.
ELFEN LIED. Ok, primera y más importante advertencia: Esta serie es MUY, y quiero decir MUY violenta. Y no, no tiene robots gigantes ni nada de eso. En tan sólo los primeros 5 minutos se derrama más sangre que la que hay en toda la cruz roja, y suficientes vísceras y huesos como para mantener a mi perrito feliz por todo un año. En un futuro no tan lejano, la humanidad ha comenzado a mutar. O evolucionar, dependiendo de tu punto de vista. Ciertas niñas han nacido con cuernos en la cabeza. Esto no pasaría de ser extraño se no ser porque aquellas niñas tienen una especie de 'brazos', completamente invisibles y dirigidos por un instinto que ni ellas mismas comprenden bien. Estos 'brazos' pueden cortar TODO. Y cuando digo todo, me refiero a TODO, con quizás la excepción del titanio. En vista de esto, una rama especial del gobierno se encargó de eliminarlas hace muchos años, a excepción de algunas que preservaron para investigación. Una de ellas, llamada Lucy, consigue escapar del laboratorio, llevada por el instinto que odia a esa humanidad que tanto tiempo la ha tenido encerrada. Pero todo cambia cuando es encontrada por un chico universitario, que no tiene ni quiere saber nada del asunto. Por alguna razón, el instinto desaparece cuando está con él, y Lucy no recuerda ni aún el cómo hablar. Pero el gobierno no está dispuesto a dejarla escapar. Después de todo, una asesina es siempre una asesina. Muy buena serie, buena trama. 13 capítulos.
Y bueno, eso es todo por hoy, quizás para la próxima les recomiende un par más de series (he estado ocupada este verano, jaja)
¿Dudas? ¿Comentarios? ¿Ganas de decirme mi vida en colores por haberme demorado tanto en subir el capítulo? (nooooooooooo! Piedaaaaaad!). Ya saben que botoncito clickear, ne?
Verito-chan
