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Dic 10, 2011 : Formato arreglado

Texto – Pensamientos / Sueños

Texto - Recuerdos

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Lo sé, lo sé. Sé que deben odiarme, pero la vida real se interpuso en mi camino e hizo todo lo posible por fastidiarme la existencia. Por el lado bueno, supuestamente en un par de semanas tendré conexión a internet en mi casa, así que espero que eso me ayude a apurarme con el fic. Aparte de que tengo que terminarlo (tanto la versión en inglés como la traducción) antes de comenzar con la nueva idea que se me ha venido a la mente. Ya les contaré (risa malévola)

Hoy es lunes, ¿no? Vuelvan a entrar el lunes próximo por la noche y encontrarán el próximo capítulo. Ya que por fin terminaron mis exámenes y extrañamente pasé el ciclo luego de mil y una noches de amanecida y estrés, entonces supongo que el ponerme una fecha límite no puede ser tan malo.

Bueno, ahí les va!

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Capítulo 7

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"KYA!"

*CLANK* *CLANK* *CLANK* *CLANK*

Misao le dirigió una mirada satisfecha al pobre monigote de entrenamiento. Cuatro kunai estaba profundamente incrustados en las áreas de la cabeza, corazón, ojos y garganta. La chica sonrió al tiempo que hacía una combinación de vuelta hacia atrás y giro, arrojando los otros cuatro kunai que aún le quedaban.

*CLANK* *CLANK* *CLANK* *clink* *clink* *clink*

Misao frunció el ceño al caer de cuclillas. Soplando con fuerza los cabellos pegados a su mejilla, la joven se acercó al kunai caído y lo miró con rabia.

"Te odio" Si estaba esperando una respuesta, obviamente no la obtuvo, pero una chica tiene que desahogar sus frustraciones de alguna forma¿verdad?

Al recoger el kunai, se detuvo de pronto. A no ser que se estuviera equivocando, había lanzado los cuatro kunai con la misma fuerza. Aún si su puntería le hubiese fallado, el pequeño cuchillo debería haberse incrustado en algún lado, no caer. Olvidándose del tema. Misao recolectó los dos kunai de la cabeza, los ojos y dos más de la garganta.

Misao pestañeó. Lentamente, una gran sonrisa apareció en sus facciones.

El primer kunai que había arrojado al corazón ahora era apenas visible debajo de la paja del monigote. En su mango, una pequeña abolladura le dio la respuesta a Misao a por qué el otro kunai había caído al suelo.

"¡YATTA!" Esto era motivo de celebración, y celebró con su pequeño baile especial #4 ¡Lo-hice!-¡lo-hice!

Su entrenamiento del día anterior con Aoshi había tenido que ser cancelado al tener ella que trabajar por mucho más tiempo del planeado (por lo cual completa, absoluta y vehementemente era culpado Aoshi). De hecho, se había quedado en la oficina hasta que sus párpados se le pegaron y su mano comenzó a hacer extraños dibujitos, lo cual tuvo la obvia consecuencia de que se levantase temprano para continuar trabajando y arreglar esas estúpidas manchas con forma de Aoshi. Misao había escapado al dojo tan pronto terminó.

De alguna manera, estaba feliz que haber tenido tiempo para calmarse un poco. Pensándolo bien, Misao decidió que todas las interesantes ideas que había tenido con respecto al entrenamiento con Aoshi y los usos creativos del kunai no eran tan buenas. Oh, habían sonado bastante bien en ese momento, y créanme, la chica había estado más que lista para usarlas, pero esa habría sido una reacción infantil. Y ella ya no era una niña.

Misao dejó de saltar.

Demonios, este asunto de madurar era difícil. No estaba dispuesta a perder su personalidad por culpa de las convenciones de la sociedad, pero tampoco podía seguir igual para siempre. Hacía ya un tiempo, Okon había dicho algo con respecto a eso, en medio de todo su sermoneo para convertirla en una dama. Algo acerca de 'balancearse' una misma. Quizás si había algo rescatable en esas novelas occidentales que tanto adoraban leer ella y Omasu.

De pronto, sus ojos cambiaron de expresión. Tranquilamente, sacó el último kunai del monigote y dio la vuelta rápidamente, arrojando todos los cuchillos a un solo tiempo.

Allí, en la pared justo a la puerta, estaba Soujiro. Al parecer se las había arreglado para evadir todos los proyectiles, como era de esperarse de él, pero eso no significaba que su posición era menos divertida a causa de ello. Su pierna izquierda estaba elevada del suelo, y contra la pared, su brazo izquierdo doblado en una ángulo algo complejo, su brazo derecho también doblado, pero sobre su cabeza. El chico había esquivado todos los kunai, pero aun así se encontraba efectivamente clavado a la pared por ellos.

Peor lo más gracioso de todo tenía que ser su cara. Ojos enormes y redondos declarando sin palabras que había reaccionado por puro instinto y recién ahora se estaba preguntando qué rayos había pasado.

Misao estalló en risas. En serio, es lo más razonable que puedes hacer cuando ves a alguien clavado como un bicho en exposición. La imagen mental de una araña con cara de Soujiro en la misma posición en que éste se encontraba fue suficiente para recomenzar sus risas.

Soujiro simplemente pestañeó, demasiado idiotizado para siquiera esbozar su sonrisa usual. Allí había estado, mirando inocentemente el entrenamiento de Makimachi-san, cuando de pronto, el instinto de todos sus años de entrenamiento había gritado que esquivase unos proyectiles casi invisibles. Cosa fácil, no le decían Tenken por nada. Pero de pronto, ya no se había podido mover. Algo tarde, había recordado que esas cositas eran cuchillos. Y ahora, una comadreja loca se estaba desternillando de la risa con tan sólo mirarlo.

El chico intentó cambiar de posición, pero pronto descubrió que uno de los cuchillitos estaba clavado peligrosamente cerca de su sien izquierda, mientras que otro se sentía frío junto a su oreja derecha. Sus ojos se movieron rápidamente, analizando su actual situación. Ñam... de acuerdo, él también se estaría ahogando de la risa si hubiese sido otra persona. Podría decirse que pintaba un cuadro bastante divertido para quien lo viera. Sin más, se resignó a su destino y decidió esperar a que Misao dejara de reírse de él y se dignase a ayudarlo. Exactamente muchas otras opciones no tenía.

Pronto, ella se secó las lágrimas de risa de los ojos y se acercó a la parodia de figurín danzante adornando la pared. Aún se estaba riendo, no les quepa duda, pero por lo menos ya había conseguido pararse (había estado rodando en el piso de la risa. Literalmente).

"Ara... no era el recibimiento que estaba esperando" habló el figurín, recuperando algo de su aparentemente eterno buen humor.

"Quien te manda a estar espiando" Misao replicó tranquilamente, retirando el primer kunai. Lo cual resultó ser bastante más difícil de lo que imaginaba, ya que las hojas del cuchillo se habían clavado profundamente en la madera.

"No estaba espiando. Bueno, no exactamente. Tenía curiosidad... pero no se preocupe, aprendí mi lección. Anunciaré mi presencia a gritos antes de acercarme a este lugar"

Misao añadió una risa más a su colección. "Buena idea. Y dime, ¿cuánto tiempo estuviste ahí?" preguntó Misao, sintiéndose aliviada cuando los ojos del chico se dirigieron al techo en un intento por recordar. El kunai que en ese momento estaba intentando retirar era una de las razones para la pierna levantada del Tenken, junto con otro cuchillo justo debajo de su rodilla. Pero a éste kunai en particular se le había ocurrido incrustarse justo debajo de su muslo, un palmo más allá de cierta...erm... zona comprometedora. Misao le dio al kunai un jalón fuertísimo, pero el maldito a las justas se movió. Mandándolo al demonio mentalmente, decidió palanquearlo usando una de sus piernas como apoyo.

"Creo que llegué a tiempo para ver ese cuchillito cayendo al suelo" Osea que llegó justo a tiempo para ser testigo de su pequeña danza de victoria. Dios mío, qué vergüenza.

Mecánicamente, Misao levantó la otra pierna, usando al kunai como apoyo, y siguió forcejeando.

"¡OOOOOOOOOOOFFFFFFFF!" El kunai salió volando, acompañado de Misao. Hablando de vergüenzas...

*CLINK* *CLINK* *CLINK*

Misao se puso de pie, una mano en su adolorido posterior y mirando con odio al kunai por segunda vez en el día, se inclinó para recogerlo.

"¡Si! ¡Así sonó antes también!" dijo Soujiro alegremente al escuchar el sonido de metal contra el suelo. La única respuesta de Misao fue dejar tranquilamente que el kunai se reuniera con sus compañeritos en la pared.

"Maldición" Murmuró la chica, junto con variados comentarios acerca de personitas idiotamente felices, que le daban demasiados problemas y prácticamente pedían a gritos ser lastimados.

"¿Tanto tiempo? Y yo que pensaba que había sentido el momento mismo en que llegaste. No dice mucho de mis habilidades como ninja" dijo la líder, regresando a su labor. Algo torpemente, logró liberar el brazo izquierdo del Tenken, y dirigió su atención hacia la liberación total de la pierna izquierda de éste.

"Le enseñaron percepción de chi en su entrenamiento ninja, Makimachi-san?" preguntó Soujiro mientras luchaba contra el kunai que aprisionaba su brazo derecho sobre su cabeza. Por el momento, el kunai iba ganando. "Al parecer Shinomori-san hizo un buen trabajo enseñándole. ITAI!"

Misao sonrió de una manera increíblemente falsa y conciliadora, al tiempo que le daba vueltas al kunai que acababa de arrancar de junto a la oreja izquierda del muchacho. Había estado siendo cuidadosa, y podía jurarlo en nombre de todas las deidades habidas y por haber, pero ese último comentario había merecido castigo, sin importar lo inocente que hubiese sido.

"De hecho, no lo hizo. ¿Quieres decir que fue suerte el que te percibiera?" Esta vez, había curiosidad detrás de la pregunta. Y quizás algo de amenaza, pero eso era difícil de asegurar. De lo que Soujiro sí estaba seguro, era de que había mencionado involuntariamente un tema delicado, y había recibido un castigo bastante leve por ello. Así que decidió responder con cautela, por su bienestar personal.

"Maa, maa. Nada de eso. Para una persona que ha entrenado toda su vida, realmente no es tan difícil que digamos el aprender a percibir chi. Asumo que ése fue su caso, así que no es algo de lo cual sorprenderse" dijo por fin, mientras jalaba el kunai alojado justo sobre su hombro izquierdo. Cuando Misao por fin logró arrancar de su lugar al kunai situado junto a su cintura (cayendo nuevamente al suelo en el proceso), el chico se vio libre para lidiar con el cuchillo y retirarlo con toda la fuerza que le era posible en tan incómoda posición, sin tener que preocuparse de golpear a Misao accidentalmente y de la represalia que seguramente seguiría a ello.

"¿En serio?" dijo Misao, pensando cuidadosamente en sus palabras. "En ese caso,¡ te venceré algún dia!" y seguidamente procedió a reírse como loca. Soujiro simplemente meneó la cabeza en respuesta, y continuó con su labor, sonriendo al eco de la risa de hiena que resonaba en el dojo.

Una vez que hubo terminado con el kunai justo debajo de su codo derecho (el mismo con el que tan amablemente había sido respondido su comentario de unos minutos antes) y luego que hubo retirado aquel que había estado tan cerca de su sien, Soujiro examinó el daño al tiempo que frotaba distraídamente su maltratada oreja. Él estaba relativamente bien, pero lo mismo no podía decirse de su ropa. Pequeños agujeritos lo saludaron desde varios lugares de su indumentaria. El pobre chico sólo atinó a mirarlos consternado.

Misao detuvo su risa maniática, parpadeó al ver la expresión del Tenken y siguió con la mirada los ojos de éste. Y tuvo la amabilidad de sonrojarse.

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Aoshi estaba sentado en su oficina. Ahora, eso no era un acontecimiento fuera de lo normal, pero el hecho de que no estuviese trabajando sí que lo era.

Estaba sentado, no en su escritorio como era usual, sino en el alféizar de la ventana. Sus calmados ojos azules estaban concentrados en algo que sólo él podía ver, a lo lejos. Con brazo izquierdo descuidadamente apoyado sobre su pierna doblada y su guapo rostro bañado por los rayos del sol, el hombre era la personificación de la calma, vestido con una cómoda y simple yukata, abierta de tal manera que parte de su pecho era visible. Pero algo no encajaba en esa imagen digna de más de un suspiro. Es decir, si es que alguien era capaz de concentrarse en la atmósfera que lo rodeaba en lugar de mirarlo desvergonzadamente.

Era realmente difícil de describir. Tranquilo como siempre, ninguna emoción se reflejaba en sus ojos. Pero la posición casi imperceptiblemente, derrotada de sus hombros y su puño ligeramente apretado contaban una historia distinta.

Cualesquiera que fuesen sus pensamientos en ese momento, quizá jamás los conoceremos.

Aoshi meneó la cabeza y dejó su sitio junto a la ventana. Movió perezosamente los hombros, consiguiendo un par de chasquidos en recompensa.

Misao había estado demasiada ocupada la víspera como para entrenar. Eso le pasaba por aparecerse por el restaurante. Sin lugar a dudas, Okon u Omasu (o probablemente ambas) la habían atrapado antes de que pudiese escapar. Y él también tendría que atraparla antes de que se le escapase, ya que probablemente trataría de escaparse de la reunión con Miyamoto de ese día. Esto es, asumiendo que la Okashira se acordase de dicha reunión.

Aoshi abrió la puerta y siguió el débil sonido de gritos. Siempre había sido así. Sin importar cuanta gente estuviese gritando al mismo tiempo en diversos rincones del Aoiya, simplemente era cuestión de seguir el grito más fuerte para encontrar a Misao.

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"¡QUEDATE QUIETO, MALDITA SEA!" Chilló una comadreja enfadada.

Luego de su pequeña variación del juego de Guillermo Tell (aunque era difícil decidir si Soujiro había sido o no la manzana), el Tenken por fin había revelado la verdadera razón de su visita al dojo. La cual era, obviamente, para entrenar.

Bueno, no exactamente. Tenía curiosidad acerca del tipo de entrenamiento que hacían los Oniwabanshuu. Soujiro había escuchado mucho acerca de los ninjas. Más que nada rumores populares, pero sinceramente dudaba que pudiesen transformarse en lo que quisieran. Así que podría decirse que era un hombre con un objetivo. Ninjas eran para él un cuento infantil, gente que podía hacer cualquier cosa, mezclarse con las sombras y desaparecer. Soujiro había una vez soñado con ser un ninja. Oh, como había deseado ser uno de ellos y desaparecer en las sombras de algún rincón. Todo esto antes de Shishio, claro está.

Pero ahora él también podía hacer su acto de desaparición.

"¡AAAAAARRRRGGHHHH!" Misao había sugerido que un enfrentamiento. Como podrán ver, la chica se había arrepentido casi al instante y había pasado de modo 'entrenemos amigablemente' a modo 'quiero-golpearte-hasta-que-el-bokken-se-rompa'.

En cuanto a Soujiro, el sólo sonreía y esquivaba. No es que quisiera humillarla. Tampoco es que quisiera enojarla (aunque definitivamente era divertido. Sólo le quedaba rogar por que el bokken permaneciese lejos) pero... Bueno, es sólo que Soujiro jamás había empuñado un bokken antes. Siempre había sido una katana, ya que había sido entrenado para matar, no para enfrentamientos amistosos. El chico había supuesto que sería como utilizar una espada, pero el balance se sentía completamente equivocado. Aun así, había decidido probar, y rápidamente había cambiado de opinión cuando hizo su primer movimiento y la espada de madera casi había salido volando de sus manos. Razón por la cual esquivaba.

Misao ya había tenido suficiente. ¿Quién demonios creía este hombre que era ella? ¿Por qué era que nadie parecía tomarla en serio? Siempre era así, y ya había tenido suficiente de ese tratamiento como para tolerar a otra persona con la misma actitud. Se sentía frustrada. Y desgraciadamente Soujiro eligió ese momento para sonreír (de hecho, fue sólo casualidad, pero a Misao podía importarle menos). Tan molesta que casi podía verse humo saliéndole por las orejas, Misao embistió a un sorprendido Soujiro.

Los siguientes momentos sucedieron en cámara lenta. El tenken esquivó, sorprendido pero en control de la situación (cosa que causaría una sarta de insultos por parte de Misao luego, pero no nos adelantemos) y saltó sobre ella. Misao se encontró de repente fuera de balance y trastabilló bastante torpemente en dirección a la puerta abierta del dojo.

*THUMP*

Misao había caído, de eso no había duda. La joven abrió un ojo e inmediatamente lo cerró de nuevo. '¿Kami, acaso me odias? ¿Por qué otra vez? ¿Por qué A MI?' Misao murmuró estas y otras cosas menos educadas mientras meneaba la cabeza, por falta de lugares donde golpearla.

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Pensamientos similares, sin las partes censurables, pasaban por la mente de Aoshi. Por segunda vez en tres días, se encontraba sirviendo de cojín humano. ¿Era su magnética personalidad? ¿Era acaso su atractiva pinta? ¿O simplemente era una buena almohada?

De pronto se encontraba a sí mismo sentado en el piso de madera (y créanme, la caída le dolió en el alma), una mano soportando su peso, la otra apenas tocando el hombro de Misao. Dicha muchacha se encontraba desparramada casi completamente sobre él, un delgado brazo alrededor de su cintura, una delicada pierna enredada con una de las suyas. Por alguna extraña razón, parecía que ella estaba acariciando su costado con su cabecita. Por una razón aún más extraña, él estaba sintiendo una sensación extraña debido al contacto. ¿Será que era cosquilloso y recién ahora se venía a enterar?

El cuerpo de Misao comenzó a vibrar casi violentamente. Aoshi aún estaba decidiendo si debería o no preocuparse por ello cuando la chica estalló en carcajadas y su cuerpo rodó para aterrizar en el piso.

Una ceja se levantó en el acto. Sip, ya era oficial, finalmente se había vuelto loca. No hay que decir que él nunca había dudado que eventualmente ello fuese a suceder, claro está.

Mientras tanto, Misao no podía dejar de reírse de la ironía del asunto. Aquí estaba, intentando alejarse de él y aun así seguía literalmente, topándose con él. ¿Cómo se supone que iba a dejar de importarle la vida y obra del estúpido allí presente si es que continuamente (aunque involuntariamente) aterrizaba en sus brazos? ¿Por qué no podían haber sucedido este tipo de cosas antes, cuando hubiese dado cualquier cosa por la oportunidad de sentir sus brazos alrededor de ella? No es para decir que el contacto con dichos brazos no se haya sentido bien, para nada... ¡Argh! ¿Acaso los dioses realmente la odiaban tanto? Misao aún podía sentir su calor en todos los lugares que habían estado en contacto con él, ya que este último 'encuentro' había sido bastante más íntimo que el anterior... Mala Misao, maaaaaaaaaala Misao. La chica suponía que antes se hubiese puesto del color de una cereza, pero no ahora. Se rehusaba a permitir que él obtuviese ese tipo de reacción de ella ahora. Ya no importaba. Así que siguió riéndose.

Aoshi se levantó ignorando su adolorido posterior. Sentía algo fuera de lugar en el dojo... veamos, allí estaba el pobre monigote maltratado, Seta, un bokken en el piso... un momento. ¿Seta? Inmediatamente, Aoshi cambió su mirada a escrutiñadora. Bien, el Tenken simplemente estaba allí parado, por una vez sin esa estúpida sonrisita suya. Y tenía un bokken en la mano. Ah, misterio resuelto. Aoshi se había estado preguntando la causa del aterrizaje forzoso de Misao. Pero la mirada completamente sorprendida y extrañada que le estaba dirigiendo a Misao indicaba que él tampoco tenía idea de qué bicho le había picado a la comadreja.

Vagamente al mismo tiempo, Misao finalmente recuperó el aliento. Aún echada en el suelo, la joven abrió los ojos. Y ahora sí se sonrojó ante las miradas interrogadoras dirigidas en su dirección. Esperen, déjenme corregir eso. Miradas interrogadoras Y una ceja. Tenía que ser...

Aoshi se agachó junto a ella y le ofreció una mano. Misao la aceptó distraídamente y se dio cuenta de lo que estaba haciendo demasiado tarde. 'Genial. Simplemente genial. Respira, respira, a ti simplemente ya no te importa'. Su mano áspera se cerró en la de ella. 'Calmada y serena. No interesa, ya no interesa'. Aoshi colocó su otra mano en el codo de la líder, lo cual hizo que se acercase tanto, pero tanto... '¡ARGH! ¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME!'

Ajap, Calmada y serena.

Misao le sonrió a su alto ayudante y arrancó su mano de entre las suyas. Dicho movimiento hizo que trastabillase hacia atrás de nuevo. Aoshi tranquilamente la detuvo colocando una mano en la espalada de la chica, a la altura de su cintura. Al contacto, ella trastabilló para adelante. Aoshi tuvo la impresión de que era como cuando coges algo caliente con las manos y lo lanzas de una mano a la otra para no quemarte. Luego de un par más de pasos hacia delante y atrás, Aoshi la cogió por los hombros, esperando que dejase de moverse. Una vez que estuvo seguro que la ninja ya no iba a caerse de cara en el piso, decidió revelar la razón de su presencia en el dojo.

"Misao" Una sola palabra, es increíble como una miserable palabra dicha en esa voz tan profunda podía atraerla de tal manera. Olvídense de que era su nombre y se supone que tenía que responder a él. Por todo lo que ella sabía, el hombre podía haber tosido y aun así conseguir la misma reacción de ella. Bueno, no había manera de que fuese a ser derrotada por un par de sonidos.

"H...hai?" Listo. ¿Ven? Aquí no pasa nada. Misao sacudió sus ropas lo mejor que pudo, pretendiendo que lo que fuera que iba a decirle no le interesaba mucho. Claro que quizás podría resultar algo difícil, con su corazón imitando a un tambor de fiesta y todo eso.

"Miyamoto-san viene hoy. Pensé que debía recordártelo, sólo en caso."

"Seta, puedes poner esos boken en su lugar? Gracias. Disculpa Aoshi-sama, decías...? espera... dijiste Miyamoto-san?" Sus ojos se abrieron enormes. Ah, así que SI se había olvidado. Aoshi simplemente asintió con la cabeza. La expresión de Misao no tenía precio. Ahora el ex-líder comprendía porqué a Okon y Omasu les gustaba tanto fastidiarla.

Soujiro se movió a hacer lo que le habían pedido. Aoshi decidió darle el beneficio de la duda, ya que Misao se lo había pedido. No parecía un mal chico, pero sólo el tiempo lo comprobaría. Mientras tanto, sólo quedaba vigilarlo. Los ojos de Aoshi regresaron a Misao, quien estaba todavía confundida.

"El...mediodía... son once y media... yo... sucia... papeles... MALDICIÓN!" y así se retiró, corriendo como perseguida por un demonio, casi estrellándose con la pared al intentar salir del dojo. Para aquellos que necesiten traducción (Aoshi tenía años de experiencia con el Misaonés), probablemente significaba que la chica había cuidadosamente planeado un baño caliente y relajante luego de entrenar. Y por los sonidos viniendo de la zona residencial del Aoiya, no era una comadreja feliz en estos momentos. Era una parte de ella que dudaba que fuese nunca a cambiar, sin importar qué. La imagen mental de una Misao anciana golpeando gente con su bastón y lanzándoles kunai mientras saltaba de un lado a otro le vino a la mente. Curiosamente, de pronto la imagen cambió y Misao ya no era una anciana, sino simplemente adulta, vestida con un kimono y con el cabello suelto, y lucía muy bella.

Mientras tanto, Soujiro se quedó mirando al otro hombre, y podría haber jurado que vio algo que parecía una sonrisa aparecer en sus labios por un segundo antes de que el antiguo Okashira se diese la vuelta y se fuera.

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Fin del capítulo 7

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Para todos aquellos que dijeron que iban a ver las series que les recomendé (¿las encontraron? ¿Qué les parecieron?) déjenme recomendar unas cuantas más, ¿si?

Hikaru no Go: Esta es la última serie que he visto, y teniendo en cuenta que comencé a verla a eso de las 4 de la tarde y no paré hasta las 6 de la mañana y sólo porque mis ojos me estaban ardiendo... eso debe decirles algo, no? Esta serie no tiene casi nada de lo extraño que usualmente se encuentra en el anime. Hikaru, un niño de 12 años va a casa de su abuelo y al rebuscar en el ático de éste se encuentra un tablero de Go. El Go es un juego japonés de estrategia, BASTANTE estrategia. Las fichas son negras y blancas, como M&M's, y el tablero es cuadriculado. Dentro del tablero de Go que encuentra Hikaru hay un espíritu de más de mil años llamado Sai, que vivió y murió por el Go (literalmente). Por culpa de Sai (y para que dejara de fastidiarlo), Hikaru decide ir a un salón de Go, para que Sai pueda jugar de nuevo a través de él. Y ahí comienza todo. Teóricamente, es una serie que no debería interesarme. O no tanto como para amanecerme viéndola. Pero una vez que la vi... la amanecida y las miserables 3 horas de sueño que tuve antes de seguir valieron la pena. Y eso que aun no entiendo bien el juego. Son 76 capítulos y un especial.

D..: Daisuke Niwa es un chico normal con una familia normal, que es por casualidad parte de una estirpe anormal. Todo miembro masculino de su familia, al cumplir los 14 años, está en capacidad de albergar al espíritu de Dark, el ladrón legendario. Por si fuera poco, su familia parece bastante orgullosa de su condición de ladrón y su madre ya le avisó a la policía que Dark robará cierto objeto, así que será mejor que no llegue tarde, y me olvide de preparar el desayuno, pero que te vaya bien! Su transformación en Dark es controlada por sus sentimientos, los cuales son bastante fuertes hacia cierta chica llamada Risa... quien alberga fuertes sentimientos por Dark... quien besa a su hermana gemela Riku... quien no sabe qué pensar de todo lo que pasa a su alrededor. Son 26 capítulos.

Get Backers: Son los recuperadores! Con un porcentaje de éxito cercano al 100! Cualquier cosa que te hayan quitado o hayas perdido ellos la recuperan... por una módica cuota, claro está. Ginji y Ban son la pareja más extraña que puedan imaginarse. Por supuesto, las misiones y los objetos a recuperar varían desde un llavero hasta cosas demasiado extrañas como para ser descritas. Parecerá bastante simple, pero no todo es lo que parece, sobretodo con las habilidades que tienen ese par. Ginji puede producir electricidad con su cuerpo (la anguila humana, como 'amablemente' lo llama Ban), y Ban posee el Jagan, que puede hacerte experimentar tu peor pesadilla si lo miras a los ojos. No hay manera de describir esta serie sin dar a conocer la trama, y esa es mejor que la vean ustedes mismos. Son 49 episodios de excelente anime.

Samurai 7: Basada en la película de Akira Kurosawa 'Los 7 samurais' y dirigida por el maestro Kurosawa en persona (si no han visto esa película, se están perdiendo de una de las joyas del cine). En un universo alterno (supongo) que se parece mucho al Japón feudal, una aldea busca librarse de la opresión de los bandidos que roban su arroz y secuestran a sus mujeres. Sólo que los bandidos no son simples ladrones, ni tampoco simples humanos. Para derrotarlos, deciden contratar a samuráis, y de esta tarea está encargada la sacerdotisa de la aldea. Pero contratar a un samurái no es barato, y la aldea sólo tiene arroz para ofrecerles. 'Busquen a un samurái hambriento' decirlo es fácil, pero hacerlo... Una obra maestra del anime, y eso que aún no he terminado de verla. Son 26 capítulos.

Eso es todo. Como verán, me emociono cuando se trata de buenas series. Búsquenlas, aunque sea un par de capítulos de cada una. Pero luego no me culpen por las amanecidas que eso pueda ocasionarles (habla la experiencia). Eso es para que se entretengan mientras saco el nuevo capítulo, jeje. Y en cuanto a las anteriores que les dije, me encantaría saber si las vieron y qué les parecieron!

¿Comentarios? ¡Ya saben qué hacer!

Verito-chan