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Dic 10, 2011 : Formato arreglado
Texto – Pensamientos / Sueños
Texto - Recuerdos
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En el proceso de arreglar el formato, me he dado cuenta que FF .net a veces me acepta los signos de puntuación y a veces no, así que si ven una pregunta o exclamación a la que le falta el correspondiente signo al inicio, ya saben a quién culpar o.o
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Capítulo 8
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25 minutos y 35 segundos. Se había bañado y vestido en 25 minutos y 35 segundos. Antes de que me digan que eso no tiene nada de extraordinario, déjenme contarles los detalles.
Misao se había corrido hacia el baño como alma que lleva el diablo, solo para descubrir que su querida Omasu lo había limpiado hacía poco y, por consiguiente, no había agua caliente disponible. La joven entonces se dirigió corriendo a la cocina con la intención de hervir algo de agua. Por supuesto, el destino había decretado que ese día Okon decidiese teñir ropa, cosa que al parecer requería de todos los recipientes del lugar. Una gran pelea en la cocina fue el resultado.
*RECUERDO*
"Suéltala!" gritó Misao, aferrándose con todas sus fuerzas a la enorme olla.
"Estoy tiñendo mi kimono. ¡TU suéltala!" Okon se encontraba haciendo exactamente lo mismo.
"Lo tengo!" Misao consiguió arrancar la olla de manos de Okon y comenzó a correr de ella.
En un movimiento desesperado por salvar su kimono a-punto-de-ser-violeta, la ninja adulta se arrojó a los tobillos de su Okashira, consiguiendo taclearla. Misao se dio de nariz contra el piso, mientras que la olla de la discordia se reventó en mil pedazos al chocar con otra olla y la empapó hasta los huesos de tinte violeta y verde.
"Simplemente genial. ¿Y ahora que se supone que voy a hacer?" un grito de desesperación. "Okon qué... jeje, mira, de verdad siento lo de tu kimono... se ve bien, en serio! El color está un poco disparejo, ¡pero se ve bastante bonito! Quiero decir... ¡Aieeeeeeeee!" un grito de terror. Misao retrocedió intentando alejarse de la ahora enojada y homicida mujer.
Moraleja: No debes JAMAS interferir con la ropa de Okon, pues de hacerlo experimentarás miedo más allá delo comprensible. Y terminarás con el cabello de colores extraños.
Otra maratón dio inicio.
*FIN DEL RECUERDO*
Con las justas y había salido viva de esa. Una venganza más o menos justa por el episodio de la ropa unos días atrás, podría decirse.
Luego de eso, Misao había pasado una cantidad de tiempo enteramente ridícula lavándose el cabello e intentando librarse del tinte. El agua fría simplemente NO ayudaba en nada. La chica se había desesperado y comenzado a restregarse la piel con una tela, frotando como poseída. Una vez que estuvo más o menos satisfecha con el resultado había descubierto, para su frustración, que la velocidad del movimiento de la tela había salpicado tinte por toda la habitación. El mundo estaba en su contra.
*RECUERDO*
Misao se preguntó distraídamente cuánto tiempo le llevaría limpiar todo ese desastre. Las paredes del baño eran un desastre colorido, con muchos alegres puntitos riéndose de ella desde cada rincón del cuarto de baño. Tratando de calmarse, levantó la vista al cielo, y descubrió más manchas que parecían saludarla desde lo alto.
"Genial, no podría ser mejor" Por favor, noten el sarcasmo. Misao apretó los dientes e intentó respirar profundo. No tenía tiempo para perderlo, se supone que las mujeres con responsabilidades debían ser calmadas. Mientras repetía en su mente 'rápidoapúratevamos' una y otra vez, llenó distraídamente un balde con agua. Se supone que los Okashiras tenían que enfrentarse y vencer cualquier clase de situación, ¿verdad?
La joven levantó el ahora llenos balde sobre su cabeza y le dio vuelta.
"¡Aaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhh!"
*FIN DEL RECUERDO*
Misao se abrazó a sí misma intentando deshacerse de los escalofríos que le venían con tan sólo recordarlo. Lo primero que haría luego de terminar de trabajar sería tomar un buen largo baño con agua CALIENTE, no importa que terminase cocinada. La chica peinó algunos cabellos rebeldes detrás de su oreja y aceleró el paso, sintiendo como los el aumento de velocidad la hacía tambalearse un poco.
Oh sí. El kimono. Aún otra razón por la cual era difícil creer que estuviese lista a tiempo.
Luego del baño, la chica se había apurado en llegar a su habitación.
*RECUERDO*
Misao abrió de un portazo la puerta de su dormitorio. Su cuarto estaba hecho un total desastre, aún comparado con su desorden usual. Bueno, eso es lo que suele suceder cuando estás demasiado ocupada para preocuparte del estado del lugar en que duermes, con tal de que contenga una almohada. Una gran variedad de cosas estaban regadas por todo el suelo. Misao se prometió a sí misma que ordenaría apenas tuviera tiempo. El mundo está hecho de buenas intenciones, ¿no?
La chica asaltó su tristemente vacío guardarropa y se hizo con un kimono y ropa interior. Poniéndoselos, acertó a entrever un par de medias tabi en un rincón. La Okashira comenzó a saltar en una pierna, habiendo por alguna razón decidido que ponérselos mientras estaba de pie sería más fácil. Luego de golpearse con todo y casi resbalarse más de una vez, lo consiguió.
Ahora qué más, qué más... ¡oh! Claro, el obi. No podía salir a ningún lado sin la faja. Veamos... no estaba en el cajón, ni en ningún lugar a la vista. Genial, justo cuando se lo iba a poner por voluntad propia a la cosa se le ocurría desaparecer.
Misao comenzó el práctico método de arrojar cosas por encima de su cabeza, en un intento desesperado por encontrar el obi. Una vez más se prometió (algún día) arreglar ese desastre. Por el momento, simplemente se contentó con formar una montañita en un rincón con todo lo encontrado. Por el momento, nada de nada, y el piso ya estaba libre de basura. Saltando de un pie a otro, la chica interrogó con los ojos el suelo de la habitación una vez más.
¡Allí!
Tan buena suerte tenía que el maldito obi había estado justo en el mismo rincón para donde había lanzado todo. Exhalando con un ruidito de incredulidad, cogió la única parte visible de la faja floreada y tiró de ella. Por supuesto, el obi no quería salir.
"Sal de ahí. ¡Que salgas te he diiiiiiiicho!" Jaló con todas sus fuerzas pero al parecer el obi estaba atracado con algo. Siguió jalando hasta que, eventualmente, salió por completo. "¡BIEN! ¡Ja! Creíste que me ibas a derrotar, ¿eh?" se burló la joven mientras intentaba ponerse la faja. INTENTABA es la palabra clave aquí.
Como sabrán, mientras más rápido intente hacer uno las cosas, más demora hacerlas, sobretodo porque por lo general toma una segunda persona para ayudar a ponerse el obi o en su defecto, mucha concentración. Misao no tenía ninguna de esas dos cosas.
"Justo lo que necesitaba. Como ADORO mi vida" la fuerza con la que estaba apretando los dientes hacía difícil comprender las palabras.
*FIN DEL RECUERDO*
Había hecho lo mejor que pudo, ya que Misao sospechaba que Okon la estrangularía con el obi antes que ayudarla a anudarlo. La forma en que la faja se movía cuando se supone que no debería hacerlo, era un indicador de que tal vez no hubiese hecho un muy buen trabajo que digamos, pero Misao lo ignoró por el momento. Estaría sentada en su silla todo el tiempo, así que nadie tenía por qué darse cuenta, no?
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Misao entró a su oficina jadeando ligeramente. Aoshi la recibió con un movimiento de cabeza a guisa de saludo y regresó a su lectura.
De hecho, Aoshi estaba sorprendido de que hubiese llegado a tiempo. Había previsto que la chica llegaría por lo menos media hora tarde, razón por la cual le había dicho a Miyamoto-san que viniese a las 12.30. En fin, ya no había nada que pudiese hacer ahora, no? Escuchando su laboriosa respiración cuando la chica pasó por su lado, Aoshi decidió que sería mejor mantener el secreto y librarse del castigo.
Misao se desparramó sobre su sillón, abanicándose distraídamente con un fajo de papeles.
"¿Sabes? Esos son los papeles que le vas a dar a Miyamoto" La voz calmada de Aoshi se hizo oír. El cuerpo de la chica se paralizó inmediatamente y su cabeza se volteó de a pocos, casi temerosamente hacia dichos papeles. Por supuesto, el cubo de hielo tenía razón. ¡Como odiaba cuando el cubo de hielo tenía razón! Lo cual era casi siempre, pero ese no es el punto ahora.
Torpemente, Misao regresó los papeles a la mesa e intentó plancharlos con la mano. Cuando el método no funcionó, intentó arreglarlos de manera que no se vieran las hojas arrugadas. Cuando eso no funcionó, los miró con odio. Y les lanzó encima una vieja enciclopedia de cuatro tomos.
Una vez que el polvo salido de los libros aún más viejos que Okina hubo desaparecido, Misao pudo apreciar por un breve momento la imagen de un Aoshi mirándola extrañado, con todo y ceja levantada, antes de regresar la atención de sus gélidos ojos hacia su lectura.
Decidiendo entretenerse con algo antes de que empezase a sonrojarse, Misao creó la siguiente definición.
CEJA: (sust.) Única parte animada de las paletas heladas con patas. Se levanta para hacerte sentir avergonzada, y crea en ti unas ganas locas de echarle agua caliente directo de la tetera. Al parecer, está dotada de vida propia, y su único objetivo en dicha vida es atormentarte. Viene en combinación con un guapo rostro que hace que pienses tus planes homicidas dos veces, y se aprovecha completamente de ello. Es tu única fuente de información para conocer lo que sucede en aquel territorio inexplorado que su petrificado dueño llama cerebro. Premedita sus ataques y se pone en acción en el momento en que te encuentras más vulnerable. Te da pesadillas y si tuviera lengua, te la sacaría para burlarse de ti. La odias con toda tu alma, y sueñas con arreglarle una cita con uno de tus kunai. Preferiblemente uno rojo por contacto con las brasas calientes. Tiene su hábitat cerca de miradas congeladas, Tenga cuidado.
¡Ja! ¡ESE era el tipo de definición que debería ir en el diccionario! Intentando tragarse la risa, Misao se dio la vuelta para poder cubrirse la boca con una mano. Y para dejar de mirar a Aoshi, porque si tenía otro encuentro con LA CEJA, se iba a desternillar de la risa.
Respira. Inhala, exhala. Bien, bien. Misao miró hacia el reloj, sólo para descubrir que Miyamoto-san ya andaba tarde por varios minutos.
'No me digan que casi me rompo la cabeza al pisar un pedazo de jabón por nada! Si no se aparece pronto, Miyamoto va a ir a parar directo a mi lista negra. Justo debajo de Aoshi-sama, claro está.'
De pronto, se puso rígida. Dicho número uno del ranking de los más odiados estaba detrás de ella, tan pero tan cerca que podía sentir su respiración cercad e su oreja. ¿Qué demonios? ¿Qué era lo que él... y por qué es que...? La mente de la muchacha estaba en estado de huelga, y su cuerpo se había amotinado contra ella y al parecer había decidido no obedecerle en nada. De pronto, fue jaloneada hacia atrás, casi tocándolo.
"Qu... Aoshi-sama...?" el corazón de Misao estaba al parecer practicando cómo hacer un paro cardiaco. La chica se olvidó de respirar, y ya comenzaba a sentir escalofríos por todo el cuerpo. Era todo un milagro que hubiese podido articular siquiera un par de palabras.
Y él que no respondía. Oh por el cielo, no decía ni una palabra. ¿Tenía que ser tan... AOSHI todo el tiempo? Nuevamente, Misao sintió un tirón que la acercaba hacia él y la chica podría haber jurado que sintió las manos de él en su espalda, pero no reaccionó. Caramba, estaba demasiado ocupada tratando de mantenerse de pie en piernas que parecían de pronto hechas de gelatina como para preocuparse de pensar y otras trivialidades.
"Ya está." Finalmente, una palabra. El sonido profundo de su voz hizo que Misao despertase de la especia de sueño en que se hallaba. Un momento. ¿Ya está? ¿Ya está QUE? ¿Qué miércoles se supone que quería decir eso? El aún estaba detrás de ella, pero ya no podía sentir su aliento detrás de la oreja y su calor ya no se sentía tan cerca... Misao dio un par de pasos y dio la vuelta, intentando desesperadamente ocultar la confusión que sentía. Y fallando miserablemente, debo decir.
Por suerte, él no la vio, ya que estaba regresando a su asiento. Los ojos azules de la joven lo siguieron, al tiempo que su mente se decidía a funcionar de nuevo. 'Serías tan amable de EXPLICARME que rayos acaba de suceder aquí? ¿Antes de que te saque la confesión a golpes?'
"Deberías ser más cuidadosa al vestirte. Tu obi estaba a punto de deshacerse" Misao sintió que los ojos se le dilataban, y pestañeó rápidamente intentando regresarlos a la normalidad. Tenemos que darle crédito, la chica se recuperó maravillosamente. Tuvo el mejor profesor, después de todo.
Todas las piezas encajaron en su lugar. El jaloneo, su aliento detrás de su oreja... ¡se había inclinado para llegar al obi! Misao quería golpearse contra la pared y reírse de sí misma por su estupidez... Momentito. Por qué tenía que ser ELLA la que sufriese. La culpa era de EL! Misao necesitaba una respuesta, cualquier cosa para devolvérsela. ¡Y pobre de él si La Ceja se levantaba aunque sea un pelo, porque se la arrancaría completa! ¡Y la otra también, para que quede parejo!
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Al mismo tiempo que Misao imaginaba mil y una maneras originales de olvidarse de cierto acontecimiento reciente, Aoshi estaba intentando analizar dicho incidente.
¿Se puede saber en QUÉ había estado pensando? Si claro, no había querido que el kimono de Misao se abriese en plena entrevista con Miyamoto, pero Aoshi no tenía idea que por que había hecho lo que hizo.
Había sido una de esas cosas del momento. De esas que al parecer le eran cada vez más frecuentes, y Aoshi no estaba seguro de eso le agradase. Cuando se había dado cuenta de lo que estaba haciendo, ya estaba tirando del obi con una mano. Y mucho más fuerte de lo que debería, ya que se acababa de dar cuenta que el kimono de Misao se abriría de par en par si la faja se soltaba demasiado. Y bueno, Aoshi se había aterroriz... este... reaccionado de acuerdo a ello. Claro, si, eso fue.
Pero es cierto que el aroma del jabón de flores que emanaba de ella lo había distraído. Especialmente cuando había tenido que acercarse tanto a ella... ¡Epa!¡ Despierta! Golpeándose mentalmente, Aoshi intentó ordenar sus pensamientos. Y fue salvado del trabajo por la voz de Misao.
"¿Aoshi-sama? ¿Cómo es que sabes anudar un obi?" La pregunta lo cogió por sorpresa. Oh, muy buena pregunta, ¿cómo es que sabes? Disculpen, ¿acaso ese era su subconsciente burlándose de él?
"Okon y Omasu" Dos simples palabritas. Pero ay, como explicaban todo.
Misao lo miró incrédula. "¿Te enseñaron?" '¿Y me vas a decir que las escuchaste?'
Aoshi negó meneando ligeramente la cabeza. Por los Dioses, esto era vergonzoso. Pero el ninja suponía que no tenía otra alternativa, así que siguió cavando su propio hoyo.
"De hecho, me amarraron a una silla cuando tenía ocho, y no me soltaron hasta que aprendí"
"Este..." Misao hizo algunos rápidos cálculos mentales. "Okon no tenía 6 y Omasu aún menos?"
Aoshi asintió con un movimiento de cabeza totalmente resignado. Tan serio como siempre, pero era lo que lo hacía tan...¿ trágicamente divertido? Misao se tragó las ganas de reírse.
"El tiempo no cambia a algunas personas"
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Misao al ver lo que esa frase implicaba. Aun así, la idea era bastante divertida. Sólo que su mente insistía con reemplazar al chibi-Aoshi con el Aoshi adulto. Misao hizo nota mental de averiguar la historia completa luego. ¿Qué más necesitaba para hacerle pagar lo de antes? ¡Mírenlo, por Kami! ¡El hombre se veía patético! (Lo cual quiere decir que su cabeza estaba inclinada hacia delante un par de centímetros y sus ojos azules estabas fijos en el suelo. Según los estándares de medición de Aoshi, patético)
"Pobre de ti" Aoshi la miró. Sip, Misao estaba sonriendo abiertamente.
"Ciertamente, pobre de mí" fue la respuesta casi sin pensar. El pobre niño había sido el juguete de las dos pequeñas por un tiempo. Y había bendecido mil veces a Makimachi-sama (el abuelo de Misao) cuando éste decidió que ya tenía edad para comenzar su entrenamiento.
Misao dejó de sonreír. Esperen. No, no era su imaginación. El hombre estaba respondiendo con más de una sílaba! La muchacha rápidamente revisó que el techo no tuviese señales de estar a punto de caérsele encima y decidió sacarle provecho mientras durara el milagro.
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O quizás no. Misao miró nuevamente al reloj. 12.30. Genial. Simplemente genial. Ahora sí que tenía ganas de patear a Miyamoto-san.
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El buen hombre estaba de pie justo frente a la puerta de la oficina, felizmente ignorante de los pensamientos de Misao. Había llegado justo a tiempo, tal y como le habían enseñado en su juventud. Nada de esa tontería de 'elegantemente tarde' que los extranjeros practicaban tanto. Miró a su alrededor. El lugar se veía diferente, aunque le parecía recordar que Okina había mencionado algo acerca de haberlo remodelado. ¿O había dicho 'reconstruido'? Oh, algo así.
Miyamoto limpió polvo inexistente de la manga de su kimono. Shinomori-san le había dicho que debía conocer al Okashira hoy. Lo cual tenía sentido, claro está, puesto que nada sucedía dentro del Oniwabanshuu sin el conocimiento del Okashira. Esa era la forma de ser de las cosas. Eran un clan muy antiguo, con tradiciones antiguas. Aunque una mujer le había abierto la puerta. No es que se estuviese quejando, lejos de ello. Es sólo que en sus tiempos eso era hubiese sido algo impensable. Mujeres peleando, ¡que concepto tan extraño!
El anciano esperó mientras que la linda chica lo anunciaba. Realmente una linda chica. ¿Quizás le interesaría una cita? Oh, pero en ese caso tendría que esperarlo un poco más, ya que él era un hombre de negocios. Pero por supuesto que intentaría encontrar tiempo para ella en su ocupada agenda, ¡no deseaba que la pobre chica se sintiese rechazada! No, no, claro que no.
Por otro lado, Miyamoto distraídamente se preguntaba qué tipo de persona era el nuevo Okashira. Para tener a Shinomori-san y a Okina como subordinados y haber reconstruido el Oniwabanshuu, el anciano asumía que debía ser un hombre extraordinario. Realmente no podía esperar para conocer a la nueva cabeza del clan de ninjas.
Recibida una señal de la linda chica que le indicaba que era el momento conveniente para pasar y sin olvidarse de dirigirle una gallarda sonrisa (pero sin notar la expresión de 'estoy-a-punto-de-estallar-en-risa' de la joven), se aproximó a la puerta abierta e hizo una profunda reverencia.
"Okashira, este es Miyamoto Akira-san"
Miyamoto levantó la cabeza. Y casi le da un ataque de la impresión.
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Fin del capítulo 8
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Yupi! Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Verito-chan saltando por todos lados como pelota! Como verán, posteé a tiempo. Ahora les toca a ustedes hacer su parte. Sé que hay mucha más gente leyendo que aquellas que dejan reviews, así que me gustaría que me dijeran lo que piensan y lo que les gusta o no les gusta (siempre y cuando sean críticas constructivas, las flames se van derechito al tacho). Si bien la historia ya está bastante adelantada, ya les dije que ando planeando otra, así que comentarios son bienvenidos.
-: Te estás bajando las series? me parece que es más fácil bajarlas de Mirc que del emule. Si quieres las direcciones de donde las saqué yo, mándame un mail y yo te las digo.
Esta vez no hay recomendaciones de series, porque si no se van a quedar sin espacio en la PC y se van a comer el ancho de banda del internet y luego me culparán de ello. Además, estoy en proceso de ver un par de series más. Termino y les cuento, shi?
Verito-chan
