o-o-o-o-o-o
Dic 10, 2011 : Formato arreglado
Texto – Pensamientos / Sueños
Texto - Recuerdos
o-o-o-o-o-o
Ya ta! Capítulo 9 presente! Espero que lo disfruten!
Oooooooooooooooooooooooo
Capítulo 9
Oooooooooooooooooooooooo
Por fin, luego de tres horas de hablar sin parar, por fin había terminado.
Aoshi acompañó a Miyamoto fuera de la habitación y cerró la puerta cuidadosamente detrás del hombre. Hacer negocios con Miyamoto había resultado ser... toda una experiencia, por así decirlo.
"¿Ya se fue?" Misao preguntó cansada.
"Aa." Respondió Aoshi luego de un momento de escuchar los pasos del viejo alejándose.
La única respuesta de Misao fue desplomarse sobre la mesa.
"Corrígeme si me equivoco, pero... yo sólo tenía que dar mi consentimiento en cuanto a lo del negocio, ¿verdad?" Sus palabras estaban algo distorsionadas, ya que su cabeza aún estaba escondida entre sus brazos cruzados sobre la mesa.
"Aa." De nuevo, la misma respuesta. Aunque no hay que decir que ella hubiese esperado otra.
Sintiéndose algo curioso, Aoshi regresó a su silla, aún si ya se imaginaba hacia dónde se dirigía la conversación. Había desarrollado cierta... intuición, con respecto a ella. Aparte de su instinto natural, por supuesto.
"¿Entonces por qué acabo de pasar tres horas con el hombre?"
"Para conocerlo" Dijo Aoshi con el mismo tono que podría haber usado para con un niño pequeño.
"¿Y te importaría decirme cómo es que eso incluye su comida favorita, problemas reumáticos y últimas fantasías amorosas? Porque sinceramente dudo que ni la mitad de todo lo que dijo haya ocurrido" Misao replicó con una mezcla de sarcasmo y aburrimiento en la voz.
"..." Imágenes de hermosas mujeres enamoradas persiguiendo a Miyamoto aparecieron en la mente de Aoshi. Un parpadeo después, la imagen fue reemplazada por muchas hermosas mujeres siendo perseguidas POR un Miyamoto enamorado. Eso sonaba más realista que el cuento que el viejo había insistido en contar.
"¿Y bien?" Misao utilizó La Ceja en él. ¡Hey! ¡Era divertido!
Si Aoshi acostumbrase reír, entonces se encontraría haciendo exactamente eso. Misao acababa de descubrir, para su desgracia, que Miyamoto era el complemento perfecto de Okina. Una vez que el anciano se hubo recuperado del shock de ver a la Okashira femenina, la hubo mirado apreciativamente de pies a cabeza y hubo recobrado su compostura al darse cuenta de la mirada asesina que Aoshi le estaba dirigiendo, las cosas se habían puesto bastante... 'Aoiya'. Puesto que Aoshi no se reía, permaneció callado. Y se revolcó internamente de la risa en su piso interior con risa interna..
El silencio SI expresa emociones. Misao había pasado suficiente tiempo con él como para saber que Aoshi PODÍA, de hecho, divertirse. Era simplemente que no lo expresaba. Lo cual era probablemente algo bueno, ya que definitivamente ella se le hubiese tirado encima si es que lo hubiese visto sonreír. Antes, claro. Por supuesto. 'Argh! Eso era antes! Antes! ANTES!'
Maldición, había perdido el efecto de La Ceja. ¿Y dónde estaba su respuesta?... esperen. Estamos hablando de Aoshi... ¿Es que realmente esperaba una respuesta?
"Olvídalo. Por lo menos tú serás quien se encargue de él de ahora en adelante y no yo." Remarcó Misao con una sonrisa satisfecha, antes de regresar su cabeza entre sus brazos.
Aoshi parpadeó ante eso.
La joven podía sentirlo mirándola, así que levantó su cabeza, apoyó su barbilla en sus brazos aún cruzados y miró directamente al hombre alto y guapo frente a ella.
"Bueno, tú ERES el administrador del Aoiya. Mi parte ya está hecha. Yo ya lo aprobé." Misao se sentía bastante satisfecha. No era todos los días que podía tomarle la ventaja al cubo de hielo.
"..." Sin nada que pudiese responder, el yo interno de Aoshi comenzó a golpearse internamente su cabecita contra una pared interna.
"Así que yo no tengo por qué verlo nunca más!" concluyó la chica, sonriendo feliz.
*TOC* *TOC*
"Adelante."
El rostro de Okon se asomó a través de una rendija de la puerta. La onimitsu miró de su Okashira al manager del Aoiya, sentados con una enorme mesa de roble entre ellos. Inmediatamente, la ninja escaneó la habitación en busca de algún signo que dijese que ALGO hubiese por fin sucedido entre ellos. Por supuesto, no encontró ninguno. *suspiro*.
"Misao-chan, Okina quiere que vayas a tomar el té con él y su amigo."
"A...mig...o...?" preguntó Misao, perdiendo algo de su sonrisa.
"¡Oh! ¡Tú sabes! ¡El que estaba hablando contigo hace un rato ! Okina lo invitó a quedarse un rato más. Lo que me recuerda... tengo que ir a preparar el té. Con permiso..." fue la respuesta, seguida instantáneamente por el sonido de la puerta al cerrarse.
Aoshi encontró la mirada sufrida de Misao con su calma usual. Su yo interno se rió internamente hasta sus internas lágrimas de interna hilaridad.
"Hay algo que pueda hacer para que te conviertas de nuevo en Okashira?" Misao juntó sus manos bajo su quijada y abrió sus ojos lo más grandes que le era posible, en su devastador ataque de 'mirada de cachorrito abandonado'. Desgraciadamente para ella, era necesario contacto visual con la víctima para que el ataque funcionase.
"Lo dudo." Respondió Aoshi desde detrás del periódico. ¿Se puede saber de DONDE había salido ese maldito papelucho?
"Malo." El hombre podía ser tan... ¡irritante! Por supuesto, de cierta manera no podía culparlo. Si es que Misao hubiese sabido en lo que se estaba metiendo cuando se declaró a sí misma Okashira... Y de quién había sido la culpa de eso, ¿uh?
Aoshi no se molestó en bajar el periódico para atrapar la pelota de papel que Misao le arrojó. Y tampoco se molestó en bajarlo para devolvérsela. Derechito a la cabeza de su Okashira.
Misao sacó la lengua en su dirección. Y le arrancó el periódico de las manos de camino a la puerta.
*¡BAAAAAM!*
Aoshi parpadeó lentamente al darse cuenta de su pérdida, sus manos vacías aún en la misma posición en que habían estado cuando aún estaban sujetando algo. Quizás debería considerar el enseñarle a Misao cómo dormir con los ojos abiertos antes de que la chica asesinara a Miyamoto. O a él mismo.
o-o-o-o-o-o
'¿Por qué YOOOOOOO?' Misao expresó su queja mentalmente, mientras cambiaba la posición de sus piernas una vez más.
En algún momento no muy definido, había sido reducida a servir el té y simplemente escuchar la conversación. No es que tuviera nada que decir, y realmente no podían importarle menos sus viejos recuerdos...
Por lo menos ya no estaban hablando de ella. La chica había legado en el preciso momento en que el par de fósiles estaban discutiendo su 'situación'. Osea, su falta de marido. Al parecer, desgraciadamente para ella, Miyamoto se había encariñado con ella y eso, sumado a que había conocido a su abuelo, y conocía a Okina desde tiempos ancestrales... bueno, digamos que no pintaba una bonita pintura para la joven.
Misao quería mucho a Okina, pero si es que llegaba a enterar que el viejo estaba planeando su vida a sus espaldas, entonces lo molería a palos con todo gusto para luego colgarlo de la barba en la rama más alta de algún árbol. Ella sabía que el anciano se preocupaba por su futuro, y realmente lo apreciaba, ¡en serio! Pero... Okon y Omasu eran más que suficientes. Hay un límite para el sufrimiento, en serio.
La chica les sirvió más té a los ancianos. Al parecer ya había descubierto cómo lidiar con las mangas del kimono, porque ya habían dejado de ser un problema y ya casi ni las notaba. Lo que le recordaba que tenía que comprar ropa nueva. No había forma de que pudiese seguir viviendo con sólo un par de trapos, especialmente con su tendencia a caerse en los más extraños momentos y en los lugares más extraños (por ejemplo, Aoshi.)
Pensar acerca de ropa la hizo pensar acerca de Seta. Sin quererlo, la chica había arruinado su gi y hakama con sus kunai. Y ya que lo había visto aun usándolos, era casi seguro decir que eran los únicos que poseía. Se sentía culpable. Quizás debería preguntarle a Seta si quería ir de compras con ella. Y de paso él podía ayudarla a cargar todas las cosas que quería comprar. Era un intercambio justo, verdad?
Se le estaban acabando las cosas en qué pensar. Y ese par no parecía que fuese a terminar su parloteo pronto. *suspiro*.
Misao asintió con la cabeza a lo que sea que Miyamoto-san le hubiese dicho. Y contó mentalmente hasta diez. De nuevo. Si añadía eso a su cuenta anterior, tenía un gran total de 648310. Si, estaba ABURRIDA. Cómo Seta se las arreglaba para sonreír todo el tiempo era un misterio. Las mejillas de la joven se sentían a punto de reventar, y si es que tenía que sonreír una vez más, Misao temía que su cara fuese a quedarse así para siempre. ¿Quizás eso fue lo que le pasó a Seta? Y quizás lo que le pasó a Aoshi también, sólo que en reversa, quien sabe.
¡Argh! ¿Tenía que comenzar a pensar en EL? Piensa en otra cosa, piensa en otra cosa... ¡maldita sea, tenía que haber algo en lo que pudiera pensar y NO que incluyera al trozo de pescado congelado!
Miyamoto se puso de pie. Okina hizo lo mismo. ¡Oh! ¡Alabados sean los Dioses, SI hay justicia en este mundo! Aún estaban hablando, vaya usted a saber de qué. Todo lo que ella podía escuchar era "Blah, blah". 'Sigue asintiendo chica. Ajap, así, mueve la cabeza, bien'. Seguían hablando. '¡Dejen de hablarme! ¡Estoy asintiendo! ¡Miren cómo se mueve mi cabeza! ¡Si a lo que sea que estén diciendo, sólo VÁYANSE!'.
Si tan sólo supiese lo que acababa de aceptar.
o-o-o-o-o-o
Espadachines vagabundos de todas las edades y mayormente de baja estatura, recibidos en casa de mujeres con temperamentos volátiles y cabello oscuro, tienen una cosa en común: La limpieza de todas las piezas de indumentaria de la casa con ayuda de agua y jabón. Más conocida como lavar la ropa.
Así que, siguiendo su destino, Seta Soujiro se encontraba haciendo exactamente eso.
*splish* *splish* *splash*
Algo más que los ex-espadachines tienen en común es la habilidad para realizar dicha tarea, y disfrutarla.
Lo cual nos da como resultado la imagen con la cual se encontró Misao: Soujiro inclinado sobre la batea de madera, alegremente batallando todas las manchas que se atreviesen a cruzarse en su camino.
Misao se sentó en los escalones de piedra, menos de un par de metros más allá del alegre lavandero, escuchando distraídamente su tarareo. Se sentía drenada de toda vitalidad que hubiese podido poseer en su cuerpo. Lo que contrastaba drásticamente con el señor Feliz frente a ella.
"¿Cómo puedes estar tan feliz todo el tiempo?"
"¿Are?... ¿Que le hace decir eso?" pregunto Soujiro, algo sorprendido por la inesperada pregunta.
"¿Cómo lo haces? Aún yo me enojo, deprimo o simplemente me aburro. Si yo soy Genki, entonces tú vas más allá de todo lo humanamente conocido."
"¡Jajajaja!" Soujiro se rió alegremente, sus ojos formando pequeñas 'U' invertidas y su cuerpo moviéndose de un lado al otro como una campana.
Misao meneó la cabeza. Se dice que algunas personas contagian su estado de ánimo. Al parecer Seta era de esos.
La risa del Tenken se detuvo al ratito, y su apariencia de pronto se volvió tranquila. "¿Hay alguna razón para estar alegre, Makimachi-san?"
¿Eh? Muchas razones vinieron a la mente de la ninja, después de todo siempre hay algo por lo cual sentirse alegre. Pero antes de que pudiera responder, Soujiro la interrumpió.
"¿Acaso no es agradable ver a las personas alegres y sentirse alegre también? A veces sentirse bien es suficiente razón para estar animado."
Ah? Bueno, seguro que sí, pero... un momento. Acaso eso quería decir que le gustaba ESTAR alegre aun cuando no se SENTIA alegre? Eso no tenía ningún sentido. Misao abrió la boca para responderle...
"¡Es cierto! ¡Me olvidaba de algo!" Soujiro la interrumpió una vez más, sacando de la batea la pieza de ropa que había estado lavando y agitándola con más fuerza de lo necesario, mandando espuma volando por todas partes.
"Mira tú." Dijo una voz seca. Soujiro miró a su izquierda y se encontró con una Misao coronada de espuma. Sonrisita culpable. Al parecer, el chico era inmune a la mirada mortífera que en ese momento le estaba dirigiendo Misao, ya que regresó a refregar la ropa.
"Saitou-san dijo que había una misión en la que necesitaría su ayuda" De hecho, las palabras exactas del lobo habían sido 'Dile a la comadreja que ya es hora de que demuestre que no es TAN patética como ninja', pero lo que importaba era el contenido, verdad?
Misao dejó de sacarse la espuma del cabello. ¡Finalmente!¡ Algo que hacer! ¡A quien le importaba que Saitou estuviese entrometido en el asunto! ¡Pues bien! ¡A ella no! Además, aún no se había vengado por su última payasada de 'recibe-a-Seta-en-tu-casa'. La verdad, el haberlo tenido que recibir no la molestaba, pero lo que importaba era el hecho, ¿verdad?
"¿Y de qué se trata?" preguntó, intentando que su emoción no se notase en su voz, mientras que sus manos deshacían la cola en que se encontraba su cabello en un esfuerzo por eliminar las espuma.
Soujiro dejó de refregar. La miró, parpadeó dos veces y dirigió su mirada pensativa hacia la batea.
"Pues..."
"¿Y bien?" dijo Misao, inclinándose inconscientemente hacia delante, sin preocuparse más de la espuma, curiosidad aparente en su rostro.
Soujiro volteó a mirar su rostro curioso. En cambio, el rostro de él ya no era sonriente. Esto sorprendió más que cualquier otra cosa a Misao. ¿Acaso era una misión peligrosa? ¿Complicada? ¿Una situación de vida o muerte? ¿Que, que, QUE?
Misao se inclinó aún más hacia delante.
"Pues verá..."
La cabeza de Misao se movió de arriba para abajo, alerta hasta de su más mínima expresión, apenas manteniendo su balance de tan inclinada que estaba hacia delante.
"¡No me dijo!" concluyó alegremente Soujiro, sonriendo nuevamente de oreja a oreja y regresando con gusto a su interrumpida labor.
*PUM*
"¡Ack!" Misao se levantó del piso con una velocidad parecida a la de Soujiro. A quien se encontraba en esos momentos intentando estrangular. Con sus manitas desnudas. Dicho pobre hombre tenía los ojitos en espiral, y su piel tenía una coloración curiosa. Algo como curiosamente azul.
"¿Qué clase de informante eres?"
*SACUDIDA* *SACUDIDA*
Malditas mangas largas del kimono se entrometían en su camino. 'Oh! Cierto!'. De pronto la chica dejó de sacudir al Tenken.
"Ahora que lo recuerdo!" Dijo la joven golpeando con un puño la palma de una mano. "Quería ir de compras ¿Quieres..."
*SPLASH*
"...ve...ni...r...? Este..."
Soujiro había, como se podrán imaginar, caído de cara en la batea. Misao se acuclilló junto al buzo de pecera y lo pescó del cuello de su gi, sacudiéndolo ligeramente para eliminar el exceso de agua. Con cuidado, por supuesto, para no mojar el kimono.
"¿Estás bien?" No hubo respuesta. Quizás era porque el chico estaba demasiado ocupado llenando sus pulmones de preciado aire.
Misao se quedó mirando fijamente al Tenken mojado y cubierto de burbujas.
Soujiro sintió los ojos de la joven mirándolo. Bueno, la culpabilidad tenía la tendencia de querer asegurarse que la otra persona se encontrase bien.
"JAJAJAJJAJAJAJAJAJAJA...!"
"..."
Bueno, por lo menos la niña ya estaba nuevamente de buen humor. Aunque podía ser un poco más compasiva, el pobre joven iba a tener el sabor del jabón en la boca por horas!
*¡COF!* *¡COF!*
Una burbuja salió flotando alegremente de la boca de Soujiro.
Esta vez, él también se rió.
o-o-o-o-o-o
Fin del capítulo 9
o-o-o-o-o-o
Ya saben, déjenme un review diciendo que les pareció! Ahora respondo sólo algunas reviews, porque mi hermana quiere la computadora y me está mirando feo T.T
Darkhanyou: Me alegra que te guste la forma en que he puesto a Aoshi. La verdad, teniendo en cuenta como nos lo presentaron en la serie, es difícil trabajar con su personalidad, y no es la idea hacerlo cambiar de golpe. Espero que te haya gustado mi ayudante, el Aoshi-interno! (jajaja)
Minue: No, Okon y Omasu no se volvieron locas cuando crecieron, simplemente se volvieron MAS locas. Ahí te estoy mandando las direcciones a tu mail, espero que las disfrutes!
Ania-san: Jajaja. Tu review me hizo reírme como loca. Pues yo nunca he conseguido atrapar a ningún primo y vestirlo de mujer, pero tengo un amigo al que le queda bastante bien la peluca y la falda (soy malévola, jeje).
HADA: Misao ya ha madurado algo, no es la misma chica de antes. Ahora el problema está en convencer a los demás (y en especial al cubo de hielo) de eso.
Verito-chan
