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Dic 10, 2011 : Formato arreglado
Texto – Pensamientos / Sueños
Texto - Recuerdos
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Ya comencé la universidad de nuevo... mi nuevo horario es una basura y no baja mi manga de Full Metal Alchemist del MirC. Verito de mal humor T.T
En fin, ahí les va el nuevo capítulo, denle las gracias a Minue por molestosa (jajaja, a partir de ahora ese será tu trabajo, ya lo sabes!)
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Capítulo 10
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Comprar simplemente no era su fuerte. Claro, le gustaba ver los adornos para el cabello, los ornamentos y todo eso, pero eso no significaba que le gustase ir de compras. Había una diferencia entre comprar e ir de compras, según ella.
Misao sabía cómo combinar colores y pedir rebajas. Siempre práctica, eso era todo lo que necesitaba al ir de compras. Ahora, había una enorme diferencia entre eso y estudiar la tela de un kimono hasta la última hebra, escoger un obi según la ocasión, hora y minuto del día, de preferencia con un diseño que combinara con el del kimono y asegurarse que la indumentaria combinase con sus ojos, cabello y color de piel. ESO era ir de compras. Horas y horas para elegir un solo kimono.
Nunca le había gustado ir de compras. Aparte de las razones obvias, estaba el asunto de estar sola en el mercado. Le hacía sentir algo tonta el estar caminando y... solo mirar, sin nadie con quien hablar. Omasu y Okon no eran una opción. Shiro Y Kuro habían sido traumatizados por las dos compradoras compulsivas hasta tal punto que Misao no se atrevía siquiera a mencionar la palabra 'compras' frente a ellos. Los demás ninjas tenían otras cosas que hacer. ¿Okina? Sí, claro. ¿Aoshi-sama? Discúlpenme si me rio hasta morir por falta de aire.
Hasta el momento, había elegido un kimono bastante bonito y varios pares de yukatas y kimonos interiores, al igual que su obi respectivo y algunos accesorios. Los kimonos eran caros, pero las yukatas no. Claro que no podía usarlas por el momento, por ser otoño y todo eso, pero comprarlos ahora le ahorraba otro viaje al mercado luego.
Misao se estiró mientras sentía el sol en su rostro. Luego se volteó hacia un lado y miró las cajas frente a ella con una mirada pensativa. Estirándose hacia la que estaba más arriba, comenzó a mover las cajas hasta que un par de orbes marrones pudieron verse. Satisfecha con los resultados, volvió a estirarse.
"Estee... Makimachi-san...?" Eh? Las cajas estaban hablando? Y moviéndose? Oh! Cierto!
"Esta será la última tienda a la que entraremos, lo prometo."
Un suspiro.
"¡OYE! Solo dale gracias al cielo que no soy Okon u Omasu, o estarías aquí por horas!. ¡Vamos!" dijo Misao, caminando alegremente hacia la tienda seguida de la pequeña montañita de cajas con patas.
Una circunstancia con la que no había contado al traer a Seta consigo, era el hecho de que el hombre tenía sentido de la moda. Aunque sonase extraño al hablar del Tenken. Un par de preguntas después, había sido revelado que, luego de haber pasado la mayoría de su vida junto a cierta Yumi Komagata y cierto Kamatari, esa cierta habilidad era un DEBER. Misao frunció las cejas al pensar en eso, recordando no muy feliz cómo el muchacho había criticado todo pedazo de tela en el que había puesto las manos.
*RECUERDO*
Misao tomó un bonito obi y comenzó a examinarlo.
"No creo que vaya bien con la yukata, Makimachi-san" dijo Soujiro desde algún lugar atrás de ella.
"Te parece? Yo creo que sí le va... en fin" la chica dejó caer el obi y cogió otro.
"Las flores del estampado son muy grandes" esta vez, Misao se quedó pensativa, frunció el ceño y miró atentamente a dicho estampado. Bueno, sí, eran un poco grandes, pero...
"De acuerdo" *suspiro* "¿Y este? El estampado es bonito"
"El color es muy fuerte"
"¿Y este?" otra negativa con la cabeza.
Muchos obi después, Misao estaba lista para romperlos a todos en pedacitos, pero sospechaba que el vendedor no estaría muy feliz con eso. Bien, quizás no le gustaba mucho ir de compras, pero de hecho no podía tener tan mal gusto en ropa, ¿verdad? ¡Vamos! ¡Su ego estaba sufriendo! 'Sabía que era mala idea. Enfrentémoslo, aún soy la poco femenina pequeña Misao'. Por lo general, el no tener sentido de la moda ni siquiera aparecería en su lista de deseos, ¡pero estaba intentando probar que ya no era la marimacho que todos creían! Y Seta no estaba ayudando mucho que digamos. Misao le envió una mirada de rabia.
Soujiro alegremente la ignoró y mirando la pila de obi, eligió uno y lo colocó sobre la yukata.
"¡Este es!"
'Este' siendo el primer obi que había elegido Misao.
"Te ODIO." Dijo la chica, alargando las manos hacia el cuello del Tenken.
Soujiro simplemente sonrió y se colocó inteligentemente detrás del vendedor.
*FIN DEL RECUERDO*
Oh, cómo había querido retorcerle el cuello! Esperen, aún quería hacerlo. Una sonrisita malvada apareció en los labios de la chica.
Luego de ayudar a Soujiro a colocar las cajas sobre el mostrador, Misao se dirigió a la amable viejita que atendía la tienda.
"Necesito algo que le quede" dijo la ninja mientras alegremente le daba de golpecitos al chico en el hombro.
"Ano... Makimachi-san..." El joven Tenken intentó decir algo, pero era bastante obvio que estaba siendo ignorado. Misao había mencionado algo de sentirse mal por haberle arruinado la ropa, pero el comprarle ropa nueva definitivamente no había sido parte de esa conversación! Soujiro miró sus mangas, pasando un dedo distraídamente a través de uno de los agujeros. De pronto, el chico se puso rígido.
"Mmm..." la dueña de la tienda estaba dando vueltas a su alrededor como le daba la gana, mareándolo.
*POKE* *POKE*
Ahora, ¡eso sí que era incómodo! Soujiro se sentía como un muñeco, siendo escrudiñado. Se movió un poco, intentando mostrar su inconformidad con el trato que estaba recibiendo. Hasta que sus ojos encontraron el rostro de la Oniwabanshuu no Okashira. El rostro sonriente, debo añadir. De acuerdo, quizás no había sido tan buena idea el molestarla tanto cuando estaban comprando. Le había dicho la verdad sobre Yumi, pero también es cierto que se había aprovechado con premeditación, alevosía y ventaja de su actitud de no-tengo-ni-la-mas-mínima-idea-de-como-comprar. ¿Quizás se había dado cuenta? Bueno, ¡claro que se había dado cuenta! ¿Que no ves la sonrisa de oreja a oreja que tiene? ¡Ahorita se le va a partir la cara en dos!
La anciana gordita lo hizo levantar las manos y girar de nuevo. *suspiro* Pregunta. Su compañera de ojos azules le había dicho que le compraría ropa nueva, pero estaba absolutamente seguro que no estaba dispuesta a mandar a hacérselas a la medida, ¡no después de haber peleado y suplicado durante media hora para que le bajasen el precio de un par de geta! Ahora, ¿por qué demonios lo estaban midiendo y remidiendo? ¿Es que acaso los sastres tenían que poner a la gente en posiciones tan ridículas? *sonrojo* ¿Es que acaso había algo que medir AHÍ? Olvídenlo, Soujiro no estaba seguro que el saber la respuesta fuese bueno.
Misao se esforzó por tragarse la risa mientras daba vueltas por la tienda. Eso le enseñaría a no meterse con ella. Sae y Okon la habían arrastrado a ese mismo establecimiento antes, por lo cual ella misma había tenido que pasar por el mismo tratamiento antes. *escalofríos* A la viejita de la tienda le gustaba asegurarse de que las ropas les quedasen como guantes a sus clientes. Oh, y en su juventud había querido ser modista, por si no se habían dado cuenta.
Misao caminó tranquilamente fuera de la tienda y apoyándose contra la pared, contó mentalmente. 'En cualquier momento. ...3...2...1...'
"Vas a algún lado Seta?"
Soujiro se detuvo como hecho de piedra. Había esperado hasta que la vieja loca se hubiese dado la vuelta para salir corriendo de la tienda. Por desgracia, no había recordado el fijarse dónde estaba Misao antes de hacerlo. Maldita sea, que pasaba con él?
Misao calmadamente estiró su brazo y lo cogió por el cuello de la camisa, para luego regresarlo a rastras a la tienda.
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Sae entró al Aoiya y se dirigió en línea recta hacia la cocina. No encontrando allí lo que buscaba, ingresó al área residencial del restaurante, asomando la cabeza en todas las habitaciones por las que pasaba, asustando a más de uno en el proceso.
Okon estaba hablando. Omasu también hablaba. El sonido producido, similar al de un panal de abejas, sirvió de guía a Sae en la última parte de su recorrido. La mesera y dueña de restaurante abrió la puerta y añadió su voz al sonido de abejitas. Si es que se preguntan cómo es que podían mantener una conversación hablando todas al mismo tiempo... pues vaya usted a saber. Lo que sí puedo decirles es que, luego de 10 minutos el sonido se detuvo y las tres sonrieron alegremente.
"¡Oh Sae-saaan!" la voz cantarina anunciaba un nuevo invitado. Y el tono pervertido anunciaba que se trataba de Okina. Sae, acostumbrada a tratar con el viejo, sólo hizo una pequeña reverencia.
"¡Tengo noticias maravillosas! ¡Misao está en camino a casarse!"
"¿QUEEEEEEEE?" Ojos redondos y expresiones de sorpresa por toda la habitación. Omasu se preguntó a sí misma si es que acaso Okina se había vuelto demente, y luego decidió dejar las preguntas retóricas para luego.
"¿Recuerdan a Miyamoto?" Dos movimientos afirmativos de cabeza y una cara confundida. "Un viejo amigo mío... en fin, estábamos hablando acerca de la situación de Misao, y ya que un miai podría ser algo peligroso por su posición como Okashira, ¡decidimos olvidarnos de él y arreglarle una cita!"
"Este... ¿acaso Misao no se enojará? Ya sabes que ella..." comenzó Sae. Estaba convencida de que Misao sólo necesitaba un empujoncito en la dirección correcta, no que le intentaran de imponer las cosas o de lo contrario, correría sangre.
Okon parpadeo un par de veces. Luego inclinó su cabeza para un costado. No podía ser... sonaba demasiado bueno para ser verdad...
"Y Akira tiene un nieto... y ¡Misao aceptó conocerlo! ¿No es maravilloso?"
Chillidos y risas. Por fin, después de tanto trabajo, podrían darle a Misao una probadita de vida común y corriente!
"Oh, pero entonces..." Okon y Sae miraron a Omasu. Y las tres mujeres hicieron un puchero.
"Queries..."
"...ponerle ese magnífico vestido occidental..."
"...y mostrarla en el Shirobeko."
El Shirobeko. El restaurante de Sae. Bueno, eso lo explicaba todo. El Shirobeko era tan popular como el Aoiya, quizás hasta más ya que se encontraba ubicado en una parte más céntrica de la ciudad. Justamente por eso, a la gente le gustaba ir para exhibirse, y para ver a otras personas exhibiéndose, y para comparar a las personas que se exhibían y... bueno, creo que entienden la idea. Llevar a Misao allí era el equivalente de presentarla en sociedad... o algo así.
Una sonrisa diabólica apareció en sus labios arrugados como pasas. Por supuesto, si le preguntabas, el diría que eran los labios más sexys del mundo, pero mejor no salirnos del tema.
"Eso puede arreglarse..."
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Si había un inconveniente en el entrenamiento, era el contacto corporal. Era necesario, no había manera de aprender sin él. Pero cuando el tocar a la otra persona te da escalofríos, te marea y te recuerda que la persona de la que estas intentando olvidarte está muy cerca de ti... sólo digamos que Misao no era en esos momentos una comadreja feliz.
"De nuevo" Misao asintió y repitió la patada a la cabeza. Aoshi la bloqueó.
"Hazla falsa" Misao falseó la patada, pero esta vez Aoshi ya no estaba frente a ella para bloquearla, sino que caminó hasta ponerse tras ella y le pidió que repitiera el movimiento nuevamente. Una vez, dos veces, y otra vez más.
Aoshi puso sus manos en los hombros de la chica, y volvió a pedir lo mismo. Mientras ella pateaba, el hombre aplicó un poco de presión sobre los hombros de la chica, diciéndole sin palabras que no los moviera tanto. Misao movió la cabeza en señal de haber comprendido y se esforzó por concentrarse.
"De nuevo." Esta vez, Misao ya no movió los hombros. Pero sus manos aún no se habían movido, probablemente a la espera de ver si repetía el error. Viendo que no lo hacía, Aoshi le dio una palmadita casi imperceptible en el hombro derecho.
"De nuevo." ¿No se estaba poniendo esto algo repetitivo? Aún así, Misao repitió el movimiento.
"Quédate quieta" así lo hizo la joven, su pierna aún elevada en el aire. Las manos de Aoshi se movieron de sus hombros, pasando por todo el largo de sus brazos para detenerse en las caderas de la chica. Sin decir nada, aplicó presión como lo había hecho con sus hombros.
En ese momento, Misao estaba temblando como una hoja. Ella diría que no era fácil mantenerse tanto rato parada en una sola pierna, pero esa no era la razón principal. Racionalmente hablando, ella podía aprender a vivir cerca del chico, tan pronto como su estómago dejase de hacer piruetas. Misao se dio un golpe mental a sí misma. ESE era su próximo objetivo. Y EL iba a ayudarla.
Misao repitió el movimiento distraídamente y casi salta hasta el techo cuando la presión en sus caderas se incrementó.
"De nuevo." Esta vez, Misao podía sentir su aliento justo detrás de la oreja. Posiblemente tuviera que ver con el hecho de que el tipo era tan alto y tenía casi doblarse en dos para llegar coger sus caderitas. Tortura, eso es lo que era. Él sabía lo que le estaba haciendo. Tenía que saberlo. ¡No había manera de que el hombre no se diera cuenta! Claro que pensándolo bien...
Misao repitió la patada y se contuvo de exhalar un suspiro de alivio cuando sintió que ambas manos masculinas soltaban su cuerpo. Distraídamente, notó que la nueva posición de sus caderas le ayudaba a mantener mejor el balance en la patada.
"Atácame" Feliz por la oportunidad de partirle la cara, Misao le concedió el deseo. Desgraciadamente para ella, había una razón por la cual él era el que estaba enseñando y no ella.
'Maldita sea, ¡QUEDATE QUIETO!' Misao hizo una patada circular y no se sorprendió mucho cuando Aoshi cogió su pie. Utilizando esto como punto de apoyo, Misao giró su cuerpo y se apoyó en el brazo de él para saltar por encima de su cabeza. Aterrizó detrás del joven, una mano en posición para golpearlo entre los hombros.
O por lo menos, esa era la idea. Como probablemente habrán podido notar, al parecer Misao no era una de las favoritas de la señorita suerte. Ya que de pronto se encontró con el puño dirigido hacia una garganta. ¿Garganta? Ajap, garganta. Aoshi había girado en el tiempo que a ella le tomó saltar por encima de él, y se había agachado para defenderse del ataque, con un puño dirigido al estómago de la niña con trenza, en obvio control de la situación.
"Ii pon" dijo con su voz grave, tocándola ligeramente en el estómago para enfatizar su punto.
Sin embargo, Misao no lo estaba escuchando, sino que había decidido maldecir al destino y a cuanta deidad pudiese recordar. Ahí estaba ella, de nuevo a meros centímetros de ese hombre, cuya otra mano estaba tras ella, como lo estaría en una batalla real, listo para recogerla cuando se desmayara por la falta de aire que causaría su golpe. Su reflejo fue el de intentar patearlo, olvidando completamente el hecho de que una patada no sería efectiva a tan corta distancia.
Los reflejos de Aoshi trabajaban rápido. Usando la mano que tenía tras ella, acercó a Misao hacia sí para evitarle una caída dolorosa. El aún se encontraba inclinado. Y ahora...
Misao inhaló con fuerza al ser empujada contra él. Sus manos evitaron que su rostro se estrellase contra el de él. Y ahora, se encontraba frente a frente con un par de pupilas azules.
El tiempo pareció detenerse para ella. Luchando con las ganas de derretirse como mantequilla en la sartén, Misao intentó recordar todas las razones por las que hacerlo sería una mala idea. Pero no se le ocurrió ninguna.
Aoshi la soltó antes de regresar a su altura original, pero manteniendo sus manos en los brazos de la chica. Una vez de pie, la soltó lentamente y simplemente la miró mientras que ella retrocedía un par de pasos.
"Lo sé, lo sé. Estúpido de mi parte el intentar una patada." Dijo Misao, rompiendo el silencio luego de darse cuenta de la mirada. Esta vez no había ceja presente, ni aún una pregunta en sus ojos. Era tan sólo la típica mirada 'estoy-mirando-lo-que-hay-frente-a-mí'. Que fácil era pretender que nada había pasado. Si tan sólo su presión arterial cooperase con ella...
"ESA patada. Una patada de barrida hubiera funcionado." Respondió Aoshi, meneando la cabeza. Sin embargo, no desmintió la parte de 'estúpida'. Misao, al darse cuenta de esto, le sacó la lengua.
Continuaron entrenando. Misao había olvidado lo buen profesor que podía ser Aoshi. Era paciente, estricto, guapo... un momento, esa última no tenía por qué ser parte de la descripción.
Misao suspiró para sus adentros mientras esquivaba un golpe y contraatacaba. Aún le faltaba mucho camino por recorrer.
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Aoshi terminó su taza de té y se sirvió otra. Si hubiera sido cualquier otro hombre, entonces habría estado bebiendo sake. Desgraciadamente, no le gustaban tanto las bebidas alcohólicas, y el hecho de que se encontrara en esos momentos sentado en un templo eliminaba esa posibilidad.
Así que, allí estaba, emborrachándose con té. Otra desventaja del verde líquido era que, no importaba lo mucho que bebieses, sólo obtenías ganas de ir al baño. Nada de olvidar.
Aoshi estaba confundido. Ese momento en el dojo... El hombre realmente estaba empezando a odiar a sus instintos y reflejos.
Pongamos las cosas en claro. Aoshi era, obviamente, un hombre. Como tal, se daba cuenta de las mujeres a su alrededor. Ahora que eso está claro, volvamos al problema. No se suponía que las mujeres que una vez fueron infantes a los que ayudaste a cuidar contasen. Pero claro, la mayoría de los hombres de su edad ya estaban casados. ¡Argh! ¡Y ahora ya estaba empezando a sonar como Misao!
Su yo interno comenzó a jalarse los cabellos.
Entonces, ¿qué era? Desde que había visto a Misao actuando diferente y finalmente había aceptado que ya era una mujer, cosas extrañas estaban sucediendo. Y el asunto ese en el dojo había sido principalmente culpa suya, eso tenía que admitirlo, ya que él mismo había sugerido entrenar con ella. Pero no estaba dispuesto a retractarse de eso. Misao le había demostrado que era capaz de darle una buena pelea si es que alguien la entrenaba bien, y Aoshi estaba dispuesto a ser quien lo hiciera.
Decidiendo dejar de pensar estupideces (porque la única razón que se le ocurría era un exceso de imaginación) Aoshi sorbió su té. Diagnostico: Sobre-exposición a Misao en un periodo demasiado corto de tiempo. Sí, eso era. Simplemente tenía que acostumbrarse nuevamente a estar cerca de ella, nada más. Solía estar bastante cómodo con ella antes, seguramente que podría lograrlo de nuevo.
Con eso decidido, movió la tetera a un lado. Si, era seguro que podría lograrlo. Después de todo... ¿qué tan difícil podía ser?
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Fin del capítulo 10
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Ay Aoshi, no tienes ni idea de en lo que te estas metiendo...
Gabyhyatt: pues no, nada de eso. La misión de Saito ya la verás más adelante (pero maaaaaaas adelante).
Alexandra Shinomori: Soy mala pero no tanto!
HADA: ganas de patear a Aoshi es una reacción que el cubo de hielo suele provocar. No te preocupes por decir lo que se te venga en gana en la review, estoy totalmente de acuerdo contigo en que algo hay que hacerle al hombre para que reaccione.
SOLANGE: No, la pareja principal es Aoshi/Misao. Lo cual no quiere decir que Soujiro no vaya a tener algún tipo de relación con Misao...
Yukiyasha: Gracias! Tengo fans? Verito sorprendida, jejeje. Gomen! Tratare de actualizar más seguido!
Minatostuki: los sentimientos de los dos (en especial del mongo con hojas de té en el cerebro) se van a ir desarrollando de a poquitos, debido a su falta de ganas de darse cuenta de lo evidente.
Ania: Jajaja, esos errores de la naturaleza... Es escalofriante cuando tus amigos/primos/novios se ven mejor de rosado que tu... jajaja
Minue: Mujer! Gracias a ti actualizo! Ya sé que me demore un poco más de lo que dije en actualizar, pero ahí está. No he cambiado casi nada con respecto al capítulo que te mandé, así que no te preocupes. Y sigue molestándome para que traduzca rápido el otro capítulo!
Angel Nemesis: Soujiro es adorable. El y Misao tienen bastante en común, si te pones a pensarlo. Jajaja, que acaparadora! XD
Darkhanyou: De nada, de nada n_n. No te preocupes, no los maltratare... mucho. Jojojo *risa malevola* Como dije, la pareja principal es A/M. Seta es un caso aparte.
Bueno chicos, ya saben lo que tiene que hacer! Me voy a seguir traduciendo el próximo capítulo.
Verito-chan
