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Dic 10, 2011 : Formato arreglado

Texto – Pensamientos / Sueños

Texto - Recuerdos

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He vuelto de las cenizas! O mejor dicho, mi computadora regresó de ellas, porque al bendito windows se le ocurriódesconfigurarse... En fin, aca toy, poniendo un update nuevo antes de irme de viaje por el verano. Con suerte y pongo el cap 12 antes de irme, pero antes tengo que sobrevivir mis exámenes finales... Pero haré lo posible*sonrisa*

¡Ahí les va! (sin corrección, les advierto. Es tarde y aún tengo que comenzar a traducir un artículo de la Newsweek...)

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Mini-capítulo extra (o capítulo 11b)

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*Hace 19 años* (sacando la cuenta, esto nos hace ver que tan viejo... digo, qué edad tiene Aoshi-sama)

"¡Lo hice especialmente para ti!" dijo entusiastamente la pequeña Okon, de siete años, mientras ponía un hermoso (en su opinión), delicioso (nuevamente, en su opinión) y perfecto pastel frente al amor de su vida. Aquel con el que se casaría algún día, y que le daría todas las cosas bonitas que una esposa debe tener, y para el que cocinaría y... bueno, todo eso.

El pequeño Aoshi, de nueve años, miró la... COSA... frente a sí. Luego, levantó los ojos para ver el rostro alegre de Okon. Mirada hacia abajo... de nuevo hacia arriba...

Estaban sentados en el jardín trasero del Aoiya. Era un lindo día de primavera, los pajaritos estaban cantando y el viento soplaba suavemente. Una atmósfera perfectamente romántica, justo como le había escuchado decir a Michiko-neesan que describían las novelas románticas. El hecho de que Hadako-neesan no la dejara acercarse a la cocina luego de su intento de cocinar tagoyaki tenía bastante que ver con el lugar elegido, pero la niña decidió ignorar eso por el momento. Aparte, ¿cómo iba ella a saber que el pulpo se prendería como si fuera una vela? (¿o que algo así podía suceder, en primer lugar?) *suspiro* La mancha negra en el tatami parecía un lindo conejito, ¿pero es que acaso Hadako-neesan escuchaba razones? ¡Nooooo! ¡Pues bien! Por lo menos Okon estaba segura que Aoshi SI apreciaría sus dotes culinarias.

"¿Qué es?" Aoshi se las arregló para esconder todo rastro de extrañeza de su voz, aún si su rostro mostraba bastante elocuentemente su... bueno, asco.

"¿Cómo que qué es? ¡Es un pastel, tontito!" Afortunadamente para el niño, Okon ni se había dado cuenta, ya que estaba muy ocupada planeando su boda (cosa que él no sabía, y realmente no necesitaba saber, muchas gracias.) y recién había regresado al mundo real al escuchar sus palabras.

Un pastel. Ajá. Un dedito se acercó a la marrón superficie y la tocó ligeramente. El movimiento reveló una ramita dentro de la delicia culinaria, que Aoshi sacó con cuidado y miró fijamente.

"¿Y bien?" dijo Okon impaciente. Había trabajado duro para hacer ese pastel. Lo más difícil había sido conseguir la tierra del adorado jardín de Okina. La nena había escuchado por ahí que el barro había maravillas por la piel y ¡no podía esperar a que Aoshi-kun se pusiera todavía más lindo!

Chibi-Aoshi tragó saliva cuando le fue entregada una cuchara. De alguna manera, se las arregló para sonreír.

Okon sonrió de oreja a oreja en respuesta.

Aoshi hizo una mueca internamente. Okina siempre le había dicho que tenía que tratar bien a las niñas y comportarse cuando estuviera con ellas. ¡Pero en ningún momento había mencionado que había que cometer suicidio por ellas!

El pastel era... bueno... para empezar, marrón. Al parecer, tenía más de una ramita dentro y, si mirabas atentamente, podías ver una que otra raíz u hojita. Aoshi se acercó a investigar, y se encontró cara a cara con una lombriz. Los ojos del niño se pusieron redondos como pelotas. La lombriz lo miró y, al parecer no encontrándolo importante, regresó a las profundidades del pastel.

"..." Lo estaba intentando, en serio, pero las palabras se rehusaban a salir de su boca. Así que ahí estaba, un niño abriendo y cerrando la boca como pescado fuera del agua.

Mientras tanto, Okon se había cansado de esperar a que Aoshi hiciera algo. Por supuesto, debía estar emocionado que una niña tan bonita como ella hubiera preparado algo tan delicioso sólo para él, y seguro que no tenía palabras para expresar sus sentimientos. *risita* ¡Era tan tímido! ¡Que liiiindo!

Decidiendo que lo único que necesitaba el muchacho era un empujoncito en la dirección correcta, Okon agarró otra cuchara y en un rápido movimiento le embutió un pedazo de pastel.

Aoshi parpadeó, e hizo un esfuerzo supremo para no escupir la cosa marrón. ¡Dios! ¡Sabía aún peor de lo que se veía!

"¿Te gustó?" Carita esperanzada de nuevo. ¡Por Buda! ¡Las niñas eran simplemente aterradoras! Aoshi asintió rápidamente con la cabeza, y casi se atora cuando el movimiento trajo consigo el reflejo involuntario de tragar.

Okon fue transportada al país de las fantasías al recibir la respuesta. Al ver esto, Aoshi decidió aprovechar la oportunidad. Inhaló profundamente, se dio la vuelta y escupió cosa horrible tan lejos como le fue posible.

Lo cual hubiera sido bastante lejos, de no ser por la presencia de un obstáculo en su trayectoria. Un obstáculo bastante enojado, debo añadir.

Un enojado Shiro se limpió el barro de la cara y miró con odio a Aoshi, quien estaba muy ocupado haciendo ruidos de asco (en silencio, si eso es posible) y escupiendo al piso.

"¡Shinomori!" Aoshi apenas tuvo tiempo de parpadear antes de ser empujado de su sitio por un Shiro furioso.

Okon fue despertada de su trance por la voz y apenas le dio el tiempo para salirse del camino del otro chico.

"¡Que demo...!" dijo Aoshi, luego de caer sobre su trasero. Al ver a su agresor, el jovencito se puso de pie de un salto.

"¡Me tiraste barro!"

"¡...Y qué!" bueno, era un niño. Uno bastante terco, dicho sea de paso. Aoshi sabía lo que había hecho, pero no pensaba ni por asomo disculparse. Además, ¿cómo se supone que iba a saber que a Shiro se le ocurriría pasar por ahí?

Okon parpadeó al oír eso. Frente a ella, los dos chicos comenzaron a empujarse mutuamente. Ambos habían comenzado recientemente su entrenamiento, por lo que sus movimientos eran lentos y poco eficaces.

Aoshi pateó a Shiro con la nueva técnica que Makimachi-san le había enseñado apenas el día anterior. O por lo menos lo intentó, teniendo en cuenta que la patada debería haber conectado con la cadera de su adversario, no con su pantorrilla... pero mientras funcionara...

Los ojos de Okon se agrandaban cada vez más al ir entendiendo la situación con cada patada, empujón, golpe o intento de cualquiera de lo antes mencionado. Le había gustado Aoshi por casi ya dos semanas, y había pensado que o conocía bien, pero... ¡cómo saber que era capaz de hacer semejante cosa! Los ojitos de la niña se hicieron pequeñitos al concentrar la mirada de odio.

El amor es una emoción cambiante. La pequeña se resistió las ganas de patear a los dos chicos que estaban rodando por el suelo. Sep, chicos. Esto es, en plural. ¡Cómo se atrevía Shiro a decir que sólo era barro!

A cambio, se contentó con echarles todo el pastel encima a ambos y doblar airada una esquina.

"¿Que está pasando aquí?" Okon se detuvo en seco y regresó a la esquina a espiar. Siguió el sonido de la voz y sonrió. Tal y como si los Dioses la hubieran escuchado, pudo ver a Hadako-neesan, en todo su glorioso enojo, armada con una cuchara de palo.

*TWACK* "Auch!"

*TWACK* "Ay!"

Oh si, Hadako-neesan era definitivamente su favorita. Okon se desplomó de la risa al ver a ambos chicos siendo arrastrados hacia el Aoiya, probablemente a la oficina del Okashira.

A ver si ESO les enseñaba a apreciar los talentos culinarios de una chica linda.

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Aoshi intentó resistir la tentación de que los nervios le hicieran moverse mucho. Estaba en un lugar que conocía bien, aunque las circunstancias eran bastante diferentes de las usuales.

Makimachi Kojiro examinó a los dos niños llenos de barro frente a sí. Se encontró a si mismo luchando con las ganas de reírse del estado actual de los dos chicos. Sin embargo, tenía que resistir, ya que era Okashira, y se supone que tenía que castigarlos. Por otro lado, quizás avergonzarlos podría servir para enseñarles una lección... nah, eso aplastaría sus pequeños egos. Sin mencionar que Hadako-san se enojaría como sólo ella podía, y la mujer aún tenía en la mano esa maldita cuchara de palo.

"Aoshi-kun, Shiro-kun," Dos enormes pares de ojos fueron la respuesta a la orden en su voz. La única respuesta visible entre todo ese barro, esto es.

"Ambos entrenarán dos horas más cada día" bueno, eso no sonaba tan mal, ¿verdad?

"Se harán cargo de las labores de limpieza de Michiko-san y Hadako-san, aparte de las suyas propias" Ahora, ESO sonaba bastante mal. Ambas eran amables y todo eso, pero tenían tendencias esclavistas.

Hadako sonrió dulcemente.

"Y pasarán toda la semana juntos. Los Oniwabanshu son una sola entidad. No permitiré más desavenencias entre sus miembros, ¿entendido?"

Era eso lo que lo hacía un gran líder. Con una sola oración había sentenciado a los niños, al tiempo que les había dado todo su apoyo.

Shiro y Aoshi asintieron. ¡El Okashira acababa de llamarlos miembros del Oniwabanshuu! ¡No aprendices, sino miembros!

Luego, se miraron el uno al otro.

Y recordaron que tenían que pasar toda la semana juntos (lo que no era tan malo), limpiando (lo cual era TERRIBLE, fin del asunto).

Suspiraron al unísono.

"Ahora, váyanse."

Tan pronto como las pequeñas montañitas de barro hubieron dejado la habitación, Makimachi Kojiro, omnipotente Okashira de los Oniwabanshu, se dejó vencer por la tentación de reírse a todo pulmón.

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Fin del capítulo extra

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Angel Nemesis: Pues créeme que esa pareja te va a seguir convenciendo por mucho tiempo más. Es que el chico cuando no está en versión homicida, es adorable. Los celos ya se le notan a Aoshi, el problema están en que EL los note...

Minue: Esta vez actualicé sin ayuda de la molestosa o.o Mira tú nada más que los milagros existen... asoma la nariz pues, o que acaso en el colegio te encierran? TToTT

HADA: Algunas de esas cucharitas tenían la misma cantidad de materia gris que un par de conocidos míos, ahora que lo pienso. A Soujiro no lo contratarían para enseñar en ninguna escuela, pero ya que a Misao le sale gratis... bueno, la economía ante todo, que de algo ha de servir el hombre, jaja.

Ania-san: ¡Tramposa! jajaja, esos traductores por internet son un dolor de cabeza. Verito traduce su fic por no traducir sus textos de Taller de traducción general... Además, hacerle la vida de cuadritos a Aoshi es más divertido, jejeje.

gabyhyatt: Para que no te lo imagines, acá está la historia, tal como sucedió. Y no es mentira, me lo contó el amigo de una amiga... jeje. Trato de ponerme en el lugar de Aoshi. A mí también me gusta el romance, pero prefiero no tener que recurrir a la insulina por culpa del dulce...

Suu: Pues acá te va una parte de eso. A lo largo del fic voy a ir dejando caer una que otra referencia al pasado de los Oni, pero en cuento a escribir una historia sobre ellos... pues podría ser... Ñam... eso pasa cuando alguien me da ideas... después no quieren irse...

DaniHimura: Gracias!

Utena-Puchiko-nyu: Es curioso hasta qué punto una persona puede engañarse a sí misma. Ejemplo viviente: nuestro querido cubo de té. Te podría adelantar lo del shock pero... en fin, basta con decir que Aoshi reconocerá las cosas por lo que son (lo cual no es decir nada que no sea de esperarse pero... hey, sino no habría historia, no?)

Dark Angel x ever: Gracias!

Coméntenme qué les pareció mi pequeña incursión al pasado oscuro del congelado exlíder!

Verito-chan