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Dic 10, 2011 : Formato arreglado

Texto – Pensamientos / Sueños

Texto - Recuerdos

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El tiempo libre que estoy teniendo en la universidad, que debería utilizarlo para estudiar y hacer toda la montaña de cosas que tengo por hacer… Pero no tengo ganas de hacerlas, me siento drenada, la universidad me está volviendo loca y tengo una profesora neurótica que no me deja en paz. Aunque la verdad, es simplemente que siento que me falta tiempo y ganas para todo…. Así que estoy tomando esto de traducir el fic como una especie de 'terapia', a ver si así no me pongo de malas. Eso y ver series de anime, porque ya conseguí nuevas. También doramas, para seguir con el vicio, jeje.

Ahí les va!

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Capítulo 14

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Dividir para conquistar.

Era una frase que había escuchado hacía mucho tiempo. Probablemente durante su entrenamiento, o quizás durante su época como Okashira.

¿Acaso dividir a una persona contaba?

Quizás estaba dándole demasiadas vueltas a esa conversación que escuchó, pero de pronto tenía unas ganas locas de hacer sukiyaki de Seta….

¿Exagerando? Nop, él no lo creía. ¿De dónde sacaron semejante idea?

Misao no se había referido al tema. Si ella no quería hablar de eso, entonces el respetaría sus deseos como el caballero que era, sin importar cuanto chillara y pataleara su yo interno.

Pero ÉL era una historia completamente deferente….

Aoshi observó a Misao repetir el kata que el mismo le había enseñado unos momentos antes. Su pequeño, atlético y flexible cuerpo era perfecto para ejecutar las series de complicados movimientos requeridos, tales como volteretas, patadas giratoria y saltos.

*PUM*

Por supuesto, eran movimientos difíciles.

Misao se frotó su adolorido posterior por cuarta vez desde que había comenzado a practicar. Estaba tan distraída como era posible, e incluso más. '¿No puede mirar para otro lado?'

Ella sentía su presencia observándola y escudriñando cada movimiento que hacía. De acuerdo, estaban entrenando. Bien, el hombre se estaba asegurando de que ella hiciera los movimientos correctamente. Era sólo que… saberlo la hacía sentir… '¡Argh! ¡Le voy a arrancar los ojos con una cucharita si no me deja de mirar!'

Era curioso como un mes atrás ella hubiera caminado hasta el fin del mundo y un par de kilómetros más allá sólo por poder decir lo contrario.

"¿Distraída?" pregunto Aoshi acercándose a ella y ofreciéndole una mano.

"Podría decirse" respondió ella reprimiendo un escalofrío al sentir el contacto con su piel.

"Eso podría costarte la vida en una batalla" señor de todo lo Obvio, como de costumbre. "Suficiente entrenamiento por hoy."

Misao sólo asintió con la cabeza, dividida entre la vergüenza de no poder hacer bien el kata y rabia ante su actitud congelada.

Su cabello estaba hecho un desastre. Todo ese movimiento le había desarmado la cola y Misao tenía la sospecha de que seguro lucía como un espantapájaros. Sin pensarlo mucho, cogió el lazo que recogía su cabello y lo jaló hasta que la cola se deshizo y su cabello cayó libre sobre sus hombros.

Aoshi la observó en silencio mientras la chica se limpiaba el rostro con una toalla húmeda y usabas sus manos mojadas para intentar poner algo en orden a su cabello.

Misao movió la cabeza una vez. Dos veces. Su cabello seguía sus movimientos elegantemente, de lado a lado. Gotitas de agua caían a lo largo de su rostro y cuello, reflejando la luz de las ahora encendidas lámparas de aceite, que cubrían a la chica con un brillo casi etéreo.

Minutos después de que la chica se fuera del dojo, él seguía en la misma posición. De pronto, Aoshi parpadeó como despertando de un sueño. Tragándose las ganas de menear la cabeza en desaprobación. El también salió del dojo.

Aoshi-interno todavía se estaba abanicando.

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'¿En qué demonios estaba pensando?'

Misao se dio la vuelta en el futón, envolviéndose más en las sábanas.

Cuando Aoshi había aparecido de pronto luego de que ella hablase con Soujiro, la chica no había sabido cómo actuar. Y cuando de milagro el hombre había preguntado, la joven se había visto enfrentada con un…. deseo incontenible…. mejor dicho NECESIDAD de dejarlo confundido. Y ella sabía muy bien los pensamientos que probablemente había suscitado su respuesta.

Agarrando con fuerza un pedazo de cobertor, Misao se dio la vuelta de nuevo.

Y luego, se había sentido morir cuando Aoshi no había reaccionado a sus palabras. ¡Como si eso fuera posible!

¿Qué había esperado? Que le declarara su amor eterno, diciendo que no soportaba el imaginársela con otro hombre que no fuera él?

Si claro, que más.

Misao cambió de posición de nuevo, eligiendo esta vez mirar al techo, haciendo caer su cabeza en la almohada con mucha más fuerza de la necesaria.

Lo había hecho inconscientemente, por supuesto (la respuesta, no lo de la almohada, déjenme aclarar). Pero ahora que tenía tiempo para analizar las cosas….

'Argh!'

La chica pateó el cobertor enojada.

Se estaba sintiendo confundida. Otra vez. Aunque eso no era algo particularmente extraño.

'De verdad no quiero que piense mal de mí. Si es que piensa algo de mí, esto es. *suspiro* Está bien, dejemos de pensar cosas deprimentes. Yo SÉ que se preocupa por mí y que me quiere, es sólo que no es de la manera en que siempre he querido que lo haga. Pero ya que lo estoy olvidando, eso ya no más será un problema, ¿verdad?'

Se mordió el labio inferior.

'¿Y a quién estoy intentando engañar? En serio no tengo ni la más mínima idea que fue lo que me pasó'

Una lágrima solitaria se coló entre sus tupidas pestañas. La sintió descender por su mejilla, pero no hizo ningún movimiento por detener su trayectoria. ¿Para qué molestarse? Su mente era una maraña de pensamientos, y no tenía idea de qué pensar de todos los sentimientos revueltos dentro de su ser.

Se sentía cansada, lo cual es un resultado obvio luego de entrenar. Se sentía confundida, como le parecía que tenía derecho a estarlo. Se sentía triste, y era allí donde las razones obvias ya no funcionaban.

Todos quieren ser abrazados por ese alguien especial. No interesa si no conoces a ese alguien. Demonios, tampoco interesa si es que no sabes lo que es estar enamorado.

Por supuesto, una vez que lo sabías, la sensación parecía aumentar y multiplicarse por diez. Yupi. Qué felicidad….

Un susurro, tan leve que apenas y ella misma lo pudo escuchar, escapó de sus labios al tiempo que otra lágrima se unió a su predecesora.

"Soy una idiota…."

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"Puedo tomar su…. ¡Oh! ¡Kuronami-san!"

"Okon-san. Tan bella como siempre, por lo que veo." Okon se rió al escuchar el cumplido.

"Si tan sólo fuera más joven, creería que está intentando conquistarme" dijo Okon en una voz falsamente seria.

"Y estaría completamente en lo cierto, por supuesto" dijo Ryo sonriéndole agradablemente y moviendo sus cejas de una manera graciosamente sugestiva.

"¡Oh! ¡Ya basta!" se rió Okon, cubriéndose el rostro con la bandeja que llevaba.

Desde que había conocido a las 'Chicas del Aoiya', como le gustaba llamarlas, el restaurante se había convertido en su favorito. Mientras veía a Okon alejarse hacia la cocina en busca de su usual orden, el joven comenzó a divagar.

Habiendo sido criado en Inglaterra por la mayor parte de su vida hasta su adolescencia, la forma que tenía de tratar a las personas era…. Poco tradicional, por decir lo menos. Comparada con la japonesa, claro está.

Al llegar a Japón, Ryo se había sentido algo más que inhibido. Todo lo que había conocido hasta ese entonces no era visto de la misma manera a la que estaba acostumbrado y, como consecuencia, el chico se había retraído un poco. Después de todo, no quería a padres o hermanos molestos cortándole la cabeza por decirles algo inapropiado a sus familiares femeninas. Y Dios sabía que no eran pocas las cosas que los japoneses tradicionales consideraban inapropiadas.

Pero con estas chicas se sentía completamente tranquilo. Se las arreglaban para aguantarlo a él, a sus bromas y…. bueno, a su personalidad, pero no eran por ello inconstantes o coquetas. Por el contrario, tenían un aire de inocencia que lo atraía como polilla al fuego.

"Eeeeepa!" Y ahí estaba su antorcha favorita.

Ryo vio a Misao aparecer dando tumbos a través de la puerta de la cocina, con las mangas del kimono arremangadas y un delantal mojado puesto.

Por su lado Misao se estaba sintiendo un poco…. mareada. Lo último que recordaba era haber estado en la cocina secando los platos. Luego de eso, recordaba vagamente haber escuchado la voz de Okon y, de pronto, había podido ver acercándose las pequeñas piezas rectangulares de tela que servían como división entre la cocina y el restaurante.

Y ahora estaba allí.

Pestañeó. Una vez. Dos veces.

"Kuronami-san, Ohayou."

La sonrisa de Ryo se quebró al escuchar la voz de la chica. Sonaba tan…cansada. Casi como si estuviera haciendo un esfuerzo para ser tan alegre como de costumbre. Y fallando miserablemente en el intento. Haciéndole un gesto para que se acercara, Ryo la hizo sentar en su mesa con la excusa de que lo acompañara mientras llegaba su comida.

En sus hermosos ojos azules se notaba la falta de sueño, y estaban ligeramente rojizos en los bordes. ¿Acaso había estado llorando? Ryo se contuvo de menear la cabeza al pensar eso. No podía imaginársela triste.

Y sin embargo aquí estaba ella frente a él, prueba viviente de que eso sí podía suceder.

"….Pero…los platos…." Una malísima excusa como ninguna otra. Pero realmente a la chica no se le ocurría otra cosa en ese momento.

Él se rió. "Vamos, vamos. ¿Es que acaso está insinuando que elegiría a un montón de trastes sucios en lugar de a mí?" dijo pestañeando de manera exagerada.

Misao sonrió. Una sonrisa a medias, es cierto, pero sonrisa al fin y al cabo.

"Bueno, la decisión es un POQUITO difícil…"

"Me hiere" fue la respuesta de él con una voz totalmente llana.

"Si, bueno. Suelo tener ese efecto en la gente"

Ambos se miraron y estallaron en risas.

De pronto, Misao lo miró. Y sonrió de verdad.

"Le queda mejor" dijo Ryo con una sonrisita propia.

"¿De qué hablas?" preguntó Misao, aún si ya tenía una vaga idea de lo que el chico estaba hablando. Aun así, las comisuras de su boca estaban algo curvadas para arriba.

"Parecía…. decaída." a Ryo le costó algo decir el sinónimo. Algo no muy específico, pero servía para el caso.

"No. No decaída, sólo… cansada. Tuve algo de problemas para dormir anoche. Eso es todo." No era una mentira, simplemente no era totalmente cierto.

Ryo sólo la miró fijamente

"¡En serio! ¡Deja de mirarme así!" dijo Misao, golpeando en broma el aire frente a la cara del joven

"Bien, voy a fingir que le creo, aun cuando sé que me está mintiendo descaradamente." Dijo Ryo cruzándose de brazos y poniendo una expresión que sólo podía ser descrita como puchero.

"Deja de refunfuñar."

"No hasta que me alimenten"

Misao puso los ojos en blanco al escucharlo. Él se rió.

"Lo que sea. ¿Cómo te va estos días? No te había visto en…. no lo sé…. una semana?"

Ryo hizo una mueca. "Por favor ni me lo recuerde. He vivido la semana del infierno, créame. Si vuelvo a ver aunque sea un solo numerito, me va a dar un ataque."

"¿Así de mal, eh?" Misao recordaba que el joven era el nieto de un hombre de negocios. No recordaba exactamente todos los detalles, pero algo había por ahí acerca de arreglar las finanzas para salirse del negocio. La chica intentó contener los escalofríos al pensar en semejante pesadilla.

"Peor." Ryo se había amanecido intentando encontrarle pies y cabeza a todo el revoltijo que encontró. Los libros eran un completo desastre. Por supuesto, el día anterior había sido simplemente el colmo. Luego de haberles encontrado sentido a todos los números en esa hoja de papel sin palabras ni explicaciones, se había sentido bastante satisfecho consigo mismo. Lo que era completamente normal luego de pasar más de dos horas mirando como idiotizado una estúpida hoja de papel. La sensación fue de corta duración, ya que pronto se dio cuenta, para su dolor, que había otras, docenas de otras pesadillas matemáticas sin nombre.

"Tiene que haberlo sido, para evitar que vinieras a engullir tu porción diaria de ohagi" Lo que era verdad. La mitad de su pedido usual incluía los deliciosos ohagi que hacía Omasu. En serio, el chico era adicto a ellos.

"Hey. ¿Eso significa que estaba contando los días que no vine?" le preguntó Ryo con una sonrisa picaresca.

"Ya quisieras. Omasu hizo demasiadas de esas cosas, y tuve que comérmelas todas. Serán todo lo deliciosos que quieras, pero en verdad no veía las horas de que regresaras y te los comieras antes de que yo explotara"

Ryo se rió de buena gana. La imagen de una Misao redonda acudió a su mente, redoblando su risa.

"¡Kuronami-san, aquí tiene su orden!" Esta vez, fue Omasu quien se acercó a la mesa con una expresión alegre en el rostro y una bandeja llena en las manos.

De pronto, Ryo estaba de rodillas frente a Omasu. "¡Mi diosa del ohagi!" dijo, quitándole la bandeja e inhalando el olor de las pequeñas delicias con una expresión casi reverente en el rostro.

"Podría jurar que ni me vería si es que no los cocinara." lo regañó Omasu ocultando mal lo divertida que estaba.

"Nbo ep certo!" idioma de la boca llena, claro. Tragó la comida y continuó. "Sabe que aun así la amaría."

"Adulador." dijo Omasu riéndose como colegiala.

"Eres un desvergonzado" esta vez fue Misao. Lo dijo completamente en serio. Lástima que el efecto se perdió en algún lugar entre la sonrisa y la risa.

"Con orgullo, querida."

Omasu vió la escena con interés. Y decidió colaborar un poquito.

"Ay Misao….. aún no puedo creer que estés usando un kimono…. Parece que sólo hace unas semanas saltabas por ahí vestida de muchachito" Estaba tomando un riesgo enorme. Prácticamente estaba arriesgando su vida al decir eso.

'¡Y de quien fue la culpa!' pensó Misao mientras le dirigía a Omasu una mirada diabólica como respuesta al comentario.

"FUE hace unas semanas" dijo, inexpresivamente.

"El tiempo vuela, ¿verdad? Ogh! dejé algo en la estufa. Nos vemos!" y allí se fue Omasu, huyendo descaradamente de una muerte segura.

'Objetivo cumplido. Si ESO no lleva a una larga conversación, entonces nada lo hará.' Estaba apostando por la curiosidad innata de Ryo y en la bocota de Misao. Y en lo rápido que podía escapase de su Okashira, claro.

"Ahora sí que estoy curioso. ¿Le importaría compartir la historia?" la voz de Ryo interrumpió los designios de Misao acerca de la tortura perfecta.

Misao se sonrojó. "De verdad no quieres saber."

"¡Oh! ¡Pero le aseguro que es lo contrario! Créame, me estoy muriendo de la curiosidad." sus ojos verdes brillaban traviesamente.

"Que NO quieres." voz extremadamente dulce. Mucho más peligrosa que cualquier amenaza. Aunque eso no significaba que NO fuese una amenaza. Una promesa de que no sólo de curiosidad podría morirse el gato.

Misao le robó un ohagi del plato y le dio un mordisquito. Ryo le dirigió una mirada herida. ESO era un venganza cruel. De pronto, la malvada chica golpeó una de sus palmas con un puño.

"¡Es cierto! Necesito tu ayuda"

Ryo se detuvo en mitad de un mordisco.

"Sabía que eso sucedería eventualmente." el joven terminó su ohagi y le obsequió con una sonrisa de chulo.

Misao puso en blanco los ojos. Kuronami-san era toda una imitación de Don Juan en miniatura. La chica se había acostumbrado a su forma de ser y no le molestaba en lo más mínimo. Había algo en su franqueza que la calmaba. El chico decía todo lo que se le venía a la cabeza, sin importar que tan escandaloso fuera (y ella podía nombrar varios ejemplos que iban al límite de lo escandaloso, créanme.). Misao se sentía relajado cerca de él, porque sabía que cualquier cosa que el dijera era en son de broma y sin segundas intenciones. ¿Qué cómo lo sabía? Fácil.

SI es que el joven hubiera estado intentando hacerle algo, hace tiempo que hubiera echado a perder el plan con las bestialidades que a veces se le ocurrían.

"Viviste en Europa, ¿verdad?"

"En Inglaterra, sí. ¿Por qué?" ahora el chico tenía una expresión de adorable curiosidad.

Misao se le acercó más y le susurró con un tono de voz más apto para un conspiración que para otra cosa.

"Quiero que me enseñes…."

Las cejas de Ryo de elevaron hasta su cabello. Que le enseñara…. ¿qué?

"…..a ser una dama" Ryo dejó de contener el aliento. Que susto, eso había sonado algo sospechoso por un momento.

"¿Y eso?" porque en su humilde pero importante opinión, la chica no lo necesitaba.

Misao sonrió malignamente para sí. En voz alta, suspiró. "Ya oíste a Omasu. Quiero demostrarle lo contrario." De hecho, no podía importarle menos lo que Omasu dijera, porque no era nada que no hubiera escuchado antes. Pero por el momento la excusa tendría que servir.

"Por supuesto"

Misao sonrió. Primera regla del espionaje: para engañar a tus enemigos tienes que engañar primero a tus amigos. ¿Así que los terroristas querían gaijins? pues ella les daría una que nunca olvidarían.

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*SWISH* *SWISH*

*SWISH* *SWISH*

Seta Soujiro estaba barriendo el patio. Y silbando mientras lo hacía. La tonadita era una melodía alegre y pegajosa, una que había escuchado hacía mucho tiempo proveniente de la caja de música occidental de Yumi-neesan. A ella le había encantado esa tonada.

Sus pies estaban plantados en el suelo. Sus caderas se movían inconscientemente en la dirección opuesta de la escoba.

Si hablamos técnicamente, pues sí, podría decirse que estaba bailando.

*SWISH* *SWISH*

El otoño estaba terminando. Lo que significaba que había bastantes hojas cayendo de los árboles y decorando todo el patio.

De pronto, entrecerró los ojos, pero su cuerpo continuó moviéndose como si nada.

Así que Shinomori-san estaba detrás de él, ¿uh?

Y no exactamente de buen humor, eso podía sentirlo con bastante facilidad, aún si su chi era uno de los más difíciles de leer que había encontrado.

¡Pero demonios, era como si el hombre estuviera gritando de la rabia!

La sonrisa de Soujiro se hizo más grande.

Justo como cuando había sentido a Shinomori-san la noche anterior, mientras hablaba con Misao-san.

En serio no pensaron que su comentario había sido por las puras,¿ no?

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Aoshi estaba debatiendo consigo mismo. La ceja estaba moviéndose frenéticamente.

Seta continuaba meneando su trasero. Si es que no supiera que no podía ser, Aoshi juraría que Seta se estaba burlando de él. Pero ese no podía ser el caso, ¿verdad?

El trasero continuó meneándose cuando Seta se inclinó a recoger las hojas secas.

Urgh.

Pero lo que no podía entender era a qué venía su debate interno. Al comienzo, su intención había sido la de sacarle las cosas a golpes a Seta. Ahora que lo pensaba un poco, no podía ver una razón por lo que hubiera querido hacerlo. Claro, había estado a cargo de Misao cuando ella era una niña, pero la chica definitivamente ya no lo era.

Así que…. ¿Por qué se sentía tan sobreprotector con respecto a ella?

Aoshi-interno hizo un sonidito de exasperación.

De acuerdo, de acuerdo. SI sabía el porqué.

Aoshi-interno saltó de la felicidad.

Prácticamente la había criado. Quizás de esa forma se sentían los hermanos mayores acerca de sus hermanitas.

Aoshi-interno se cayó de cara.

Decidiendo estar más alerta en caso de que otra cosa rara sucediera entre los dos (esto es, por supuesto, Seta y Misao), se retiró. Por el momento. No había porqué hacer tortillas de Seta sin razón.

Aoshi-interno continuó dándose de cabezazos contra las paredes internas de la cabeza de Aoshi.

¿Qué obtienes cuando golpeas dos objetos extremadamente duros uno en contra de otro?

Aoshi decidió ir al templo y dormir un rato. Por alguna razón, de pronto tenía un horrible dolor de cabeza.

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Fin del capítulo 14

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El aburrimiento me invade. Si sigo así me voy a deprimir, y soy INSOPORTABLE cuando me deprimo. (sucede una vez cada dos meses o algo así). Por ende, voy a ponerme a leer algún fic recontra empalagoso y romanticón para ver si me levanta la moral.

Gabyhyatt: se rehúsa, como buen terco que es. Pero Aoshi no es de piedra, por más que quiera aparente lo contrario, y ya le ganará. Espera y verás.

HADA: Los sueños de Aoshi son territorio desconocido, pero pasar de eso a lo erótico…. Pues quizás buena falta le hace, a ver si con eso se comporta como ser humano…. Misao no es tonta, pero recién parece haberse dado cuenta de que, mira tú, es una mujer y, oh que casualidad, está rodeada de hombres guapos. A ver si saca alguna conclusión de eso.

Angel Nemesis: Aoshi aún tiene para un tiempito. ¿Te lo imaginas declarándose de pronto y escribiendo poesía? Me parece que daría más miedo que otra cosa, Y quizás Misao saldría corriendo de él en lugar de hacia él…..

Nebyura: ¿lindo? Yo soy de la opinión de que Aoshi celoso debe verse bastante homicida…. Sexy vale, ¿pero lindo? No lo sé….

Luna Sol Nocturno: por el momento no. La confusión de Aoshi con respecto a lo que está sintiendo le gana a sus instinto asesinos por el momento. En cuanto a Omasu y Okon, mientras más tiempo permanezcan calladas, más miedo me dan. ¿Las fans? ¿Dejar de ser retorcidas? ¿Acaso existe semejante cosa?

Silvia-chan: ¿A medias? No, para nada! Estoy intentando actualizar la versión en inglés, pero la cosa por esos lares está más delicada y estoy sufriendo para escribir el nuevo capítulo. Por el momento, acá te va otro capi en español n_n

Utena-Puchiko-nyu: Jajaja, Soujiro es un chico multipropósitos. Y como te darás cuenta, pues sí, algo de celestina tiene el chico.

Senfhi: lo romántico llegará a su debido tiempo, porque si intentase hacer que sucediese algo ahora, Aoshi es capaz de ni darse cuenta. Pero ya pronto llegarán los primeros 'momentos'.

Liza nightroad: La relación entre Misao y Soujiro es… especial. Ambos son bastante parecidos en personalidad y tonteras. Y Aoshi jamás ha visto a Misao conectar de esa manera con alguien. XD! ¿Verdad que la ceja es un personaje más? Jajaja, ¡me dio mucha risa cuando leí eso!. Intento no cambiar a los personajes mucho, porque los estoy tomando prestados, después de todo. Esa es también una de las razones por la que las cosas avanzan un poco lentas, para no hacer tan brusco el cambio que vendrá cuando se den cuenta (sí, más de uno) de lo que sucede a su alrededor.

Déjenme una review, y colaboren en la campaña 'animemos a Verito'. T-T

Veritochan