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Dic 10, 2011 : Formato arreglado
Texto – Pensamientos / Sueños
Texto - Recuerdos
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Aquí Verito! Estoy de buenas, así que aprovecho para postear antes de regresar a mi estado de vegetal semi-cocido con sal. Gracias a la gente que me puso apoyo en las reviews, pero no se preocupen, que no pienso abandonar la historia. Mis estados de depresión son conocidos por ser semi-permanentes, con ocasionales incursiones hacia lo más profundo, así que digamos que estoy algo acostumbrada a ellos.
Ahora sí, les voy avisando que puede que el próximo capítulo se demore un poco, porque ya quiero centrarme en el siguiente capítulo de la historia original. Por lo menos ese es el plan, pero puede que se me vaya de vagaciones la musa de nuevo y que me ponga a traducir para pasar el tiempo hasta que se le ocurra regresar. De todas maneras, no falta mucho para que me ponga al día en este fic, y ahí sí que se les vienen las esperas largas. Pero ya que ustedes me quieren, esperarán tranquilitos sin intentar asesinarme, ¿no?
…..¿no?
Olvídenlo, quizás no sea bueno para mi salud el saber la respuesta.
¡Ahí nos vemos!
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Capítulo 16
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Cuando creces y vives la mayor parte de tu vida en cierto lugar, siguiendo ciertas costumbres, hay cosas a las que te acostumbras. Quizás porque fueron aprendidas cuando eras niño y arraigadas en tu cerebro hasta que las hacías inconscientemente, como caminar, o quizás porque fueron adquiridas por medio del antiguo método de ver e imitar, que todo ser humano posee.
Pero entonces, queda el pequeño detalle de las diferentes culturas. Todo lo antes mencionado se aplica donde sea que se te haya ocurrido nacer y crecer pero, por supuesto, hay ciertas diferencias. Unas pequeñas, otras grandes.
Otras…. extrañas.
"….ARGH!"
*CLINK* *CLINK
Ryo suspiró y tranquilamente se levantó de su sitio para recoger los pobres cuchillo y tenedor voladores. Por su parte, Misao simplemente se quedó sentada mirando con rabia el desastre que tenía enfrente.
Misao había insistido en aprender todo lo que hubiera que aprender sobre la cultura inglesa. Bien, Ryo no planeaba convertirla en una dama inglesa ni mucho menos, principalmente porque el chico no sabía NADA sobre el tema en particular de ser una dama (por razones obvias... y aún se estaba preguntando a sí mismo POR QUÉ Misao le había pedido semejante favor…..), así que al final había decidido que la chica tendría que conformarse con algo de cultura general.
Hasta el momento, el desarrollo de la lección número uno era... no muy bueno, por decirlo de alguna manera.
Teniendo cuidado de no pisar el arroz que adornaba todo el suelo, Ryo regresó a su sitio y tranquilamente le ofreció los cubiertos a la molesta mujer de ojos azules.
Misao lo miró con odio, le arranchó los objetos de plata de las manos y regresó a su tarea de atacar a un pobre y solitario pedazo de carne.
*SCREEEEEEEE*
Misao hizo una mueca de dolor al escuchar el sonido que el estúpido cuchillo hizo al resbalarse por enésima vez por la superficie del plato, regando aún más arroz por toda la mesa.
Se acabó. No podía hacerlo y punto. ¿Por qué los gaijins tenían que hacer las cosas tan complicadas? ¿Cuál era la gracia de tener una sábana de carne sobre tu plato? ¿No podía ser que les gustara pelearse con ella, verdad?
*suspiro* Genial. Y ahora ya no quedaba nada de comer en su plato. Maldición, incluso la carne estaba colgada mitad fuera del plato, con el tenedor aun firmemente pinchado en ella.
La joven sintió un par de ojos mirándola. Ah, sí. Kuronami-san aún estaba allí. (nada de sorprendente en ello, teniendo en cuenta de que, para empezar, esa era SU casa).
Ciertamente, Ryo estaba mirándola. Tenía los codos en la mesa, los dedos de ambas manos entrecruzados y sirviendo de apoyo a su barbilla. Y una dulce sonrisa en los labios.
Misao prácticamente le GRUÑÓ.
Ryo se rió. "¡Qué mujer tan enérgica! ¡Creo que estoy enamorado!" Toda una declaración dramática, con pose de desmayo y mano en el corazón incluidas.
La chica lo miró con calma, arrancó el tenedor de la carne y le apuntó con él.
"¡Ajap! ¡Esa es mi chica!" Misao aún le estaba apuntando con el tenedor, y le daba vueltas al cuchillo con la otra mano de forma tal que no podía presagiar nada bueno para el joven. Momento de cambiar la táctica entonces. Las mujeres eran confusas. ¿Que acaso nada las hacía felices?
"Ay, vamos, ¡ya le encontrará el truco! Debería haberme visto la primera vez que traté de comer con palillos. Para remate, sopa miso y vegetales con arroz. NO tengo idea de en qué estaba pensando el abuelo…. Aunque lo que SI sé es que las personas del restaurante no estuvieron muy felices que digamos…es decir…la mesa…y el piso…y mi ropa….le puedo jurar que encontré vegetales cocidos dentro de mis pantalones ese día…." Concluyó con una cara de disgusto el joven.
Misao se rió con ganas al escucharlo.
*GRR*
Ryo parpadeó un par de veces, confuso. Misao se sonrojó y se llevó la mano a su gruñona pancita. Y bueno, ¿qué esperaban? ¡A ella la habían invitado a almorzar!
"Le diré que haremos. ¿Que le parece si nos olvidamos de la carne por el momento y comemos de una vez por todas?" sugirió el chico guiñándole un ojo y se levantó a conseguir más comida. De hecho, él también tenía hambre, pero no era su estómago el que estaba imitando sonidos de tren…..
"¡Genial!" la idea no le venía mal a Misao. Se moría de hambre. Después de todo, su almuerzo se había visto aplazado en más de una hora por culpa de la imbecilidad esa de cubiertos.
"¡Pero va a seguir comiendo con los cubiertos!" adiós a sus esperanzas de librarse de las porquerías.
*PUK*
Ryo sonrió. Lo que habría hecho que muchas personas dudaran acerca de su estado mental, ya que un cuchillo se acababa de incrustar en la pared detrás del chico. Pero sí, estaba sonriendo.
"Se ve hermosa incluso cuando hace puchero. ¿Lo sabía?" Le dijo a la chica por sobre el hombro.
*PUK*
Y ahora el joven se estaba riendo. O ya se estaba acostumbrando a esa….curiosa forma de lidiar con las cosas (lo que seguiría haciendo que algunas personas dudaran de su estado mental), o…..bueno, quien sabe…..
"¿Sabe que en Inglaterra dicen que las mujeres son delicadas y deben ser protegidas?" preguntó de la nada Ryo. Su voz era pensativa y aún algo divertida.
"¿Que dicen qué? ¡No puedo creerlo, de todas las cosas que inventan! ¡En serio, que se les ocurre cada estupidez!" se enojó Misao.
"Totalmente de acuerdo" dijo Ryo viendo el tenedor, sin filo como cualquier otro tenedor, que en esos momentos adornaba su pared, junto al cuchillo. Luego, se alzó de hombros y siguió su camino hacia la cocina.
"En todo caso, el que necesita protección soy YO. ¿Quiere cambiar los roles? Yo puedo hacer de la indefensa damisela en peligro" vino la débil voz desde la cocina, seguida rápidamente de Ryo sacando la cabeza por la puerta. Cabeza con un delantal encima, a modo de velo y pestañeando exageradamente para que se notara que se estaba tomando en serio su papel.
Misao estalló en risas. ¡En serio, ese chico estaba demente!
Aun sonriendo, la chica hizo una revisión mental de toda la información recolectada hasta el momento. Si te concentrabas en las características generales de ambas culturas, pues realmente no había mucha diferencia. Sabía más que de sobra lo que se esperaba de las mujeres japonesas (Años y años de Okon y Omasu martilleándole el tema. ¡Rayos, casi era experta en el tema!". Y, contrariamente a la opinión popular, SI poseía algo de sentido común. Sólo tenía que….refinarlo un poquito.
*GRR*
Pero eso sería luego de comer.
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"¿Tú qué crees?"
"Mmm…..no lo sé…."
"¿Tienes alguna otra idea? Estoy abierta a sugerencias"
"Nnno…. No la tengo. Pero…..¿estás segura de que esto funcionará?"
"Este…..no, la verdad no. Pero no perdemos nada con intentar, ¿no?"
"Omasu querida, aún si no perdemos nada con intentar, definitivamente intentará hacernos perder algo por haberlo hecho. Recuerda que estamos hablando de Misao-chan."
*suspiro*
Las dos mujeres estaban sentadas en la habitación de Omasu (más conocida como la oficina de asuntos amorosos). En algo que parecía ser una fiesta de pijamas, con Okon tirada en el futón mientras Omasu se comían otro chocolate más de su oculta e inagotable reserva.
"¡Aw! ¡Y pensar que lo único que tenemos que hacer es LLEVARLA!" dijo Okon dándole un golpe al tatami.
"Más fácil dicho que hecho. ¿Chocolate?"
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El peso es sus manos se sentía familiar. Era liviano, casi como una extensión de su cuerpo. Claro que así era como debía sentirse, después de todo, ¿Acaso no decían que la espada era el alma de un guerrero?
"¡Gatotsu! ¡Posición cero!"
Apoyando su peso en su pierna izquierda, Saitou se agazapó en su estancia favorita del gatotsu. Entrecerró los ojos mirando a su contrincante imaginario y atacó.
La espada cortó el aire con un movimiento veloz, mientras que su dueño atravesaba la habitación de un salto. Cuando ambos pies de Saitou tocaron el suelo, la fuerza de su impulso lo hizo dar la vuelta, mientras se las arreglaba para caer nuevamente en su estancia de gatotsu, al tiempo que la espada cortaba un amplio círculo a su alrededor.
Apenas unos segundos después, dicha espada regresaba a su vaina, una vez cumplida la misión.
"Hace horas que estás entrenando querido. ¿Por qué no vas a tomar un baño antes de comer?" hasta sus oídos llegó una voz melodiosa. Sin darse la vuelta, el hombre simplemente asintió. Él había sabido que ella estaba allí desde antes de hacer el último ataque. De hecho, lo había hecho porque ella estaba allí. ¿Qué más había que decir? El lobo tenía un ego que alimentar.
Aunque ella nunca comentara sus acrobacias. Pero la pequeña sonrisa que la mujer siempre tenía luego de verlo ejecutarlas era más que suficiente.
Algunos dirían que la relación que tenían esos dos era extraña. Quizás lo era para el resto del mundo, y Saitou sería el primero en admitirlo, pero si les preguntabas a ellos, la verdad, no lo sentían así.
Se dio la vuelta por fin y se encontró con la pequeña sonrisa que ya sabía lo esperaba. Tokio era una mujer hermosa, cuya cabeza apenas llegaba a los hombros de su marido. Con más de veinte años (y aproximándose a los 30, pero no había forma de que él fuese quien le recordase ese detalle), su rostro casi no mostraba signos de la edad. Y haciendo unas cuantas sumas rápidas, sí que habían pasado unos cuantos añitos desde su matrimonio…..cómo demonios se las había arreglado ella para aguantarlo por tanto tiempo era todo un misterio.
Aunque no es que Saitou se estuviera quejando, no se equivoquen.
"…¿te importaría tomar ese baño querido?¿De preferencia hoy? Resulta que tengo hambre." Saitou parpadeó en dirección a su esposa. Riendo un poco, el lobo comenzó su camino hacia la puerta. Y allí se detuvo.
"Si, sí. Creo que un agradable y LARGO baño me haría bien. Quizás hasta tomaré una agradable y LARGA siesta antes de cenar…¡oh no! Espera! Creo que un agradable y LARGO paseo antes de cenar sería mejor, ¿no te parece?" Le encantaba molestarla, sobretodo porque era demasiado fácil. Miren, ya tenía cara de poco amigos.
Desde que se habían casado, Tokio había aprendido a apreciar sus apacibles cenas juntos. Y es que no sucedía muy seguido. No con su línea de trabajo. Ella sabía que él hacía todo lo posible para llegar a casa, pero no siempre le era fácil. Comprensiblemente. Pero no siempre lo fue, déjenme decirles. Hubo veces en que ella simplemente había cerrado la puerta con llave cuando él no se había aparecido a la hora que había prometido hacerlo.
Luego de haber tenido que dormir un par de veces en la calle, él había aprendido a no prometer. Luego de un par de semanas en las que él no fue a cenar a casa a propósito, ella había aprendido a negociar.
Hoy, Saitou había pasado todo el día en casa. Desde que lo habían transferido de nuevo a Kioto, eso sucedía de vez en cuando, y ella se había acostumbrado a hacerle todos sus platos favoritos (osea fideos, fideos y más fideos. En todas sus formas, variedades y presentaciones) en esas ocasiones. Por ende, había pasado las últimas dos horas cocinando.
Como resultado….Tenía. Hambre. ¿Y ahora al hombre se le ocurría hablar de largos periodos de tiempo? Ah, no,¡ eso sí que no!
Con una poderosa cara ceñuda, aprendida luego de larga práctica al tratar con ese hombre en particular, Tokio Saitou simplemente se contentó con plantarle las dos manitas en la espalda a su marido y EMPUJAR.
Saitou se dejó ser empujado.
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"Eso suena tan…..estúpido" Misao hizo una mueca.
"Dímelo a mí. La verdad, nunca lo entendí. ¡En serio!¿ 'mujeres y niños deben ser vistos pero no oídos'?" Ryo siempre había estado en desacuerdo con ese dicho en particular.
Misao había descubierto que, una excelente forma de descubrir lo que realmente quería saber era simplemente dejar que Ryo….hablara. De acuerdo, le tomaría BASTANTE más tiempo recolectar la información, PERO se enteraría de todo de lo que quería enterarse Y algunas cosas sobre las cuales jamás se le hubiera ocurrido preguntar. Con todo, una estrategia bastante buena.
Además, con eso conseguía pasar una tarde bastante entretenida.
"No puedo decir que me sorprenda mucho que digamos. Supongo que puedes decir que lo mismo sucede en Japón, es sólo que aún no se les ha ocurrido una frase para ello. Aunque creí que en Inglaterra sería diferente."
"¡Ja! Ya sabe cómo son los ancianos. En fin, la vieja me dio un laaaargo sermón acerca de un montón de cosas que yo tenía que hacer, o no hacer, mejor dicho, para mostrar mi buena crianza." La última parte Ryo la dijo con una perfecta imitación de vieja metiche.
"¿Crianza? ¿Que creía que eras, ganado?"
Ryo soltó una carcajada a eso. "Nah, las pequeñas ovejitas eran las chicas en esa fiesta, créame. Actuando todas mansitas y tímidas."
Ah, cierto. Ryo había mencionado algo de eso también. Misao había estado bastante ocupada haciendo notas mentales. En ese momento, el chico estaba contándole un compendio de anécdotas de algunas fiestas a las que había asistido siendo niño. Todas esas reglas sobre las que siempre le hablaban pero que jamás siguió. De haber estado en su lugar, Misao habría hecho lo mismo, de eso estaba segura.
"Aunque estoy seguro de que todo era un ardid para atrapar marido." Continuó el joven.
Misao gimió al escuchar eso.
Ryo la miró, parpadeando.
"TENÍAS que decir eso, ¿no?"
"¿Acaso no es con lo que sueña toda mujer? Un marido rico que la mantenga encerrada en una mansión con docenas de pequeños demonios corriendo por todos lados?"
Misao lo miró inexpresivamente. "Que no lo es."
"Que sí. Y nosotros, pobres hombres, estamos en medio de todo. ¡Quien sabe…..quizás usted también esté planeando seducirme para casarse conmigo y luego ponerme a trabajar como un esclavo para pagar todos sus gastos exorbitantes, que incluirán una enorme casa, millones de kimonos y un perro poodle llamado 'Fifí'!" casi chilló Ryo, luego de lo cual encontró refugio en una esquina del cuarto, donde se hizo un ovillo.
Misao lo miró boquiabierta. "Q…..qu…..¡Eso tiene que ser una broma!"
Ryo levantó la cabeza para mirarla. De pronto se paró y se limpió la ropa. "Para nada. Después de todo, ¿qué mujer se resistiría ante semejante espécimen de hombre?" dijo, señalándose a sí mismo.
La mandíbula de Misao se desencajó de su lugar hasta llegar al suelo, con lo que terminó pareciendo un pescado con la bocota abierta.
Ryo comenzó a rodar en el piso de la risa, esquivando un par de kunai con excelente (aunque algo suertuda, para disgusto de Misao) precisión.
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"Pero Aoshi!"
"No"
"Pero…"
Mirada asesina. La bocota se cierra.
"¿Cómo vas a ser un buen socio de negocios si es que no te tomas el tiempo de conocer mejor a Akira?"
Otra mirada asesina. La idea de Okina de conocer mejor a las personas incluía muchas botellas de sake para comenzar y cantidades exorbitantes de bebida para continuar. Reuniones masculinas, como frecuentemente eran llamadas, que no eran mucho del gusto de Aoshi que digamos.
Eso no quería decir que el chico no se divirtiera de vez en cuando.
Por ejemplo, leer es divertido.
Entrenar es divertido.
Fastidiar a Misao es divertido.
"…"
De acuerdo, quizás el hombre no era el alma de la fiesta, pero no había forma de que fuese a seguir a Okina y Miyamoto a una de sus fiestas.
"Que poco divertido eres." Dijo Okina, haciendo puchero. Lo que creó un efecto bastante sobrecogedor en el ambiente.
Aoshi-interno tuvo escalofríos al verlo e inmediatamente se escondió bajo su camita, temblando como una hojita.
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"Bienvenida a casa, Misao-san!"
Los oídos de Aoshi se alertaron al escucharlo.
"Tadaima" la voz clara de Misao se escuchó a través de los corredores.
Un momentito….. la última vez que revisó (y no había sido hace TANTO tiempo), Seta aún la llamaba 'Makinmachi-san'. Así que….les importaría explicarle por qué ahora simplemente era 'Misao-san'?
"Se divirtió?"
Una risa. "Digamos que fui iluminada " Más risas.
"Vamos, tengo un MONTÓN que contarte."
"¡Oh! ¿Nuestro propio 'minuto del chisme'?" la voz de Seta. Minuto del…. ¿que rayos…..?
"¡Claro! ¡Vamos!"
Sonidos de algo siendo arrastrado.
La ceja se levantó.
Misao había estado fuera casi todo el día (algo de lo que recién se daba cuenta, pero ese no es el punto). ¿Dónde estuvo? No tenía derecho a preguntar. Ahora, la razón por la que de pronto se estaba comportando tan amigable con Seta, por otro lado…
Aoshi parpadeó. Y él tenía que saberlo…..¿por?
Los grillos cantando fueron su respuesta.
No había razón.
Ninguna razón.
Aoshi-interno suspiró, dividido entre darle la razón a Aoshi o golpearse la cabecita contra las paredes internas de nuevo.
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Fin del capítulo 16
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Senfhi: Eso va a ir de a poquitos. Imagínate que de pronto Aoshi la vea desnuda con el estado mental con el que anda últimamente. Pues que le da un patatús al pobre chico del que no lo revivo ni yo, con todos los superpoderes de las autoras de fanfics, y se me queda vegetal por la pérdida de sangre y el shock emocional. Pero de que los momentos 'interesantes' llegarán, llegarán, no te preocupes.
Blueazulacero: Pues ahí lo continúo prontito. Me estoy volviendo una máquina de traducir fics, y todo porque no me da la gana de traducir los textos de la universidad. Lo único bueno del asunto es que ya que mi carrera es de traducción, por lo menos me sirve la práctica.
gabyhyatt: Es el subconsciente que se le revela. Y de pasito, afloran los miedos internos de la relación que cree que ve desarrollándose. Osea, que el chico está paranoico.
AoshMi SesshLin: Tienes a dos de mis parejas favoritas en tu nick! Me alegra que te puedas haber dado un tiempito para mandarme una RR. A veces me desespera el leeeento proceso de la digievolución de Aoshi, pero hay que tener paciencia nomás.
Angel Nemesis: Estrambótico es una palabra rara para referirse a Aoshi, pero últimamente creo que le queda a pelo. De joven debió haber sido para comérselo, sobretodo porque el chico por lo menos hablaba con esa voz tan sexy que tiene, y que ahora se la guarda. Soujiro va a ser fundamental en esta historia. o histeria, como les plazca llamarla. Y no creo que sea el único que líe algo, porque con los compañeros de fic que tiene…..
Luna Sol Nocturno: XD. Déjeme explicárselo señorita. Como usted bien dijo, el sueño anterior (saca un diagrama de dicho sueño) refleja los miedos del subconsciente del espécimen. Sin embargo, no debe intentar encontrar explicaciones freudianas al segundo sueño, ya que el espécimen en estudio simplemente fue víctima de una review y de la imaginación hiperactiva de la autora. Por supuesto (una sonrisa traviesa adorna los labios de la profesora), que no podemos descartar algún momento de la infancia del espécimen en cuestión como catalizador de dicho sueño.
Utena-Puchiko-nyu: Semi, semi, recontra semi eróticos. Si es que puede llamarse así al último que tuvo. Todos los personajes que mencionaste aparecieron en este capítulo, con el añadido de la loca que se casó con el lobo y vivió para contarlo. Pobre Aoshi-interno, deberían darle un premio por aguantar tanta cosa….
Kori Kaoru: Mientras lo escribía yo también me pudo imaginar la escena, y casi muero de los celos. Mi humor va mejorando. Justamente hoy estoy de buenas, así que por eso les va otro capítulo para que sean felices, antes de que me regrese la chiripiolca y no sirva para nada por un par de días. Pues la verdad, traduzco este fic para pasar el tiempo en la universidad solamente, porque en casa me dedico a leer fics de Harry Potter, que he encontrado algunos bastante buenos. Y de paso me dedico a comer, porque he bajado demasiado de peso para mi talla. Así que ahí ando, comiendo como descosida y leyendo hasta que me ardan los ojos por resequedad. Así es la vida de una fan!
HADA: XD ese té verde está para que lo examinen hace tiempo, junto con el incienso que usa Aoshi en el templo. Sé de buena fuente que el té lo sacan de un arbusto que tiene Okina en su adorado jardín, así que las sospechas pueden tener su fundamento.
Nebyura: Misao tiene comprado ese sitio de por vida, y si es que no le ha tallado su nombre al chico en el pecho con un kunai fue sólo por no estropear semejante escultura. Aoshi se va a tener que dar cuenta tarde o temprano de que se muere de celos, porque si no ahí lo quiero ver intentando cortarse las venas con una hoja de té o envenenándose por inhalación de incienso.
Dejen una review!
Verito-chan
