o-o-o-o-o-o
Dic 10, 2011 : Formato arreglado
Texto – Pensamientos / Sueños
Texto - Recuerdos
o-o-o-o-o-o
Luego de un viaje a Tarapoto (Selva amazónica, para aquellos que se lo pregunten), pues me siento recargada y lista para seguir escribiendo. Ahí al final del fic les tengo como siempre las respuestas a las reviews. Les aviso, no vaya a ser que a Ff(punto)net se le ocurra cortar el capi de nuevo. Bueno, ahí les va!
o-o-o-o-o-o
Capítulo 18
o-o-o-o-o-o
Shiro se estaba escondiendo. Escondiéndose luego de correr por su vida. Escondiéndose en una alacena pequeña y claustrofóbica, tratando de no RESPIRAR demasiado alto.
Se estaba escondiendo. Creo que ya captaron la idea, ¿no?
Ahora, la RAZÓN por la cual se estaba escondiendo…
"Shiro-kun! Shiro-kun!" La voz de Omasu llegó a sus oídos. El hombre se aplastó aún más contra la esquina de la alacena.
"Shiro-san!" La voz de Tae, mucho más cerca todavía. Para este momento, Shiro estaba haciendo un muy buen trabajo en mimetizarse con la madera.
"Shiro-kun!" Sonidos de madera golpeando contra madera siguieron a la voz de Omasu. Las alacenas….. estaba abriendo las alacenas…. El sudor fluía a borbotones con cada repetición del sonido.
Así es señoras y señores, Shiro se estaba escondiendo. Y sin importar sus años de entrenamiento, estaba asustado. Si, había sobrevivido a la revolución Meiji, y aun ni había sido bastante joven en ese entonces, ya había sido un miembro activo de los Oniwabanshuu.
Más sonidos de golpes, cada vez más cerca.
Y luego, luz. Una luz que lo cegó al abrirse la alacena.
Shiro resistió las ganas de gritar como una niñita. Con un auto-control extraordinario, el chillido fue reducido a un gemido.
Las tres mujeres comenzaron a acercarse. Al demonio con su entrenamiento de guerrero, Shiro estaba ATERRORIZADO.
Corrió por su vida.
o-o-o-o-o-o
"Jiya, necesito tu ayuda" semejantes palabras fueron suficientes para que Okina dejara de prestarle atención a su preciado jardín.
Por fin, luego de haber querido hablar con ella por más de una semana y no haber podido hacerlo gracias a las locas metiches, allí estaba la niña. Curiosos que eso sucediese cuando él menos lo planeaba, pero vamos, no iba a quejarse si un pequeño milagro le sucedía de vez en cuando!
"¿Que sucede Misao-chan?"
Misao jugueteaba inquietamente con la manga de su kimono. Quizás esto no había sido tan buena idea... ¿Pero qué otra cosa hubiera podido hacer? Estaba intentando planear una operación secreta a gran escala y, aunque la chica tenía muy buenas ideas, pues no tenía ni la más mínima de por dónde comenzar.
La joven comenzó a arrugar la tela en sus manos. Esa era la razón por la que se encontraba allí. Eso, y porque era una cobarde. Su sentido común le decía que la persona a quien debía acudir era Aoshi. Y ella sabía que era algo obvio, pero...
"¿Y bien...?"
Bueno, lo hecho, hecho está. ¿Ya estaba allí, no? Aunque por alguna extraña razón se sintiera algo culpable. Mientras tanto, Okina estaba demasiado ocupado sonriendo internamente de oreja a oreja.
"Necesito tu ayuda" repitió Misao. La cabecita de Okina-Interno se partió en dos cuando ambos extremos de su sonrisota se encontraron.
"¿Si? Quiero decir, ¡claro que sí! ¡Bien Misao-chan, cuéntale todo a tu Jiya! ¿Te sientes sola, verdad? Y quieres que tu querido Jiya te busque un esposo adecuado, ¿verdad?" Todo esto fue dicho a una velocidad increíble por un Okina demasiado feliz.
Misao abrió y cerró la boca varias veces, logrando sacar a duras penas un "A decir verdad..."
"¡No hay problema!" la interrumpió Okina.
"¡Demo Jiya! Yo..."
"...De hecho, tengo en mente al candidato perfecto..."
"¿QUIERES ESCUCHARME?"
"Sí, sí, claro." Okina no pareció intimidado en lo más mínimo por la extraordinaria capacidad pulmonar de Misao. "Sé que hay ciertos requerimientos que quisieras y yo me aseguraré de que tu futuro marido cumpla todos y cada uno de ellos, ¡no te preocupes! Ciao!" Y sin más, el pervertido anciano desapareció por una esquina.
Misao cayó sentada en el césped. Y esto le había parecido una buena idea...¿por? Y de dónde había sacado Okina semejante rollo? De acuerdo, siempre la había fastidiado con el asunto, pero ya hacía varias semanas que no la atormentaba! (aunque realmente la chica no podía recordar el haber siquiera hablado con el viejo durante ese periodo de tiempo, ahora que lo pensaba un poco)
Detrás de ella, Shiro corría perseguido por Tae, Okon y Omasu.
Misao no les prestó atención.
Bastante ayuda había recibido... Misao meneó la cabeza.
En algún lugar, Shiro gritó en pánico.
o-o-o-o-o-o
Aoshi esquivó a Shiro y tranquilamente se salió del camino de sus tres perseguidoras en kimono.
Sin hacerles caso (era mejor no saber. Definitivamente no quería saber), ingresó al jardín del Aoiya. Allí, un gran bulto se encontraba entre él y la puerta. Pestañeando una vez, se acercó. Cuando el 'bulto' comenzó a murmurar y a jalarse el largo cabello, Aoshi pestañeó de nuevo.
"¿Misao?" el 'bulto' miró hacia arriba. Y ARRIBA. Y un poquito más.
Aoshi decidió acuclillarse junto a ella antes de que se rompiera el cuello.
Misao lo miró sin verlo y, de pronto, apoyó su cabeza en el pecho del chico. Con más fuerza de la necesaria. Ay, qué demonios, si la mujer le dio un cabezazo en el pecho.
Aoshi aterrizó sobre su trasero de la sorpresa, con las piernas dobladas a la rodilla a cada lado de ella.
"ODIO mi vida" Habiendo escuchado dicha afirmación más de una vez, Aoshi simplemente parpadeó.
"¿Cuál es la razón esta vez?" Misao pareció recién darse cuenta de dónde se encontraba. Esa era su típica respuesta a la frase. La chica levantó su cabeza de su cómoda posición contra su pecho (e internamente hizo una mueca al recordar CÓMO llegó allí) y se vio reflejada en sus ojos azules.
"Jiya. Creo que no necesitas más explicación, ¿verdad?" La chica se sentó sobre sus talones y apoyó uno de sus brazos sobre una de las rodillas de Aoshi. Suspirando, colocó su barbilla sobre dicho brazo.
Aoshi simplemente la miró. La posición se sentía tan cómodamente...natural. Lo que no era una gran sorpresa, teniendo en cuenta de que el estar con ella se sentía muy natural.
De pronto, una idea se le ocurrió a Misao. "Nee, Aoshi-sama... ¿Aún tienes los diarios del Okashira?"
"Aa." Claro que los tenía. Y Aoshi sabía que Misao lo sabía. Esos viejos rollos de pergamino y cuadernos eran el diario de la vida de los Oniwabanshu como un todo, escritos por cada Okashira de la organización. Incluyéndolo a él, por supuesto.
"¿Crees...crees que pueda leerlos?" Misao se mordió el labio nerviosamente. Quizás si los leía podría encontrar alguna forma de hacer las cosas sin miedo a equivocarse. Tanto.
"Sólo el Okashira debe leerlos y sólo el Okashira puede decidir qué hacer con ellos."
Misao abrió la boca para responderle, molesta. ¡Cómo se atrevía! ¿Por qué no podía leerlos? Ya le diría ella lo que pensaba de...
Aoshi simplemente la MIRÓ. La respuesta de Misao murió antes de la primera sílaba.
"Hehe. Ay, verdad..." La menuda mujer hizo lo único que podía hacer en semejantes circunstancias. Se sonrojó.
Y sólo entonces se dio cuenta de la posición en la que se había metido. Aoshi había bajado el rostro para poder darle una de sus oh-tan-famosas miradas sin expresión (la que se merecía luego de casi actuar como una idiota. Pero no se atrevan a decirle eso a Aoshi!), y ahora sus ojos estaban al nivel de los de ella. ¡Y ay por Kami! Estaban tan cerca...
Misao olvidó cómo respirar cuando la mirada de Aoshi cambió de inexpresiva a inexplicable. Las emociones de Aoshi estaban bailando la conga. Aoshi-interno comenzó a gritar algo que Aoshi no llegaba a comprender.
Al sonido de una bicicleta al pasar regresó a Misao a la realidad. Sonrió en automático.
"¿Bueno? ¿dónde están?" Se recuperó bastante rápido, sí. Pero aún estaba en la misma posición de antes.
"En algún lugar de mi habitación" dijo Aoshi sin amilanarse. Rápidamente encontró refugio en la familiar plática acerca de todo y nada en particular. Era mejor que pensar. Cualquier cosa era mejor que pensar en ese momento.
Los gritos de Aoshi-interno tuvieron un trágico final. "...ésala..." El pequeño suspiró y se jaló los cabellos.
De pronto, Aoshi se puso tenso. Misao miró tras de él hacia una silueta familiar de pie en el corredor. Se puso de pie en silencio y se sacudió el polvo del kimono. Por alguna razón, la chica tuvo el extraño impulso de revolverle el cabello a Aoshi. Quizás tenía que ver con el hecho de que no era todos los días que estaba más alta que él. Haciendo un gesto mental de desinterés, Misao pasó ligeramente sus dedos por entre las suaves y cortas hebras de cabello negro.
o-o-o-o-o-o
Soujiro se quedó como clavado en su lugar. ¡No había sido su intención interrumpir, en serio! ¡Simplemente era que había encontrado un tablero de Go y era por eso que andaba buscando a Misao!
La atmósfera se sentía extraña, eso era evidente para él. No exactamente tensa, pero...
El Tenken observó a Misao ponerse de pie y despeinar a Aoshi. Soujiro se tragó las ganas de sonreír ante la imagen de un Aoshi con el cabello revuelto y los ojos muy abiertos. A medida que ella se acercaba, sus ganas de sonreír se esfumaron al ver los ojos velados de la chica.
"Una sola palabra y me encargaré de que conozcas a mi kunai. De CERCA" Que bueno escuchar que la mujer seguía siendo la misma. Su voz era apenas un susurro, pero la amenaza llegó fuerte y clara.
Ella se había detenido junto a Soujiro para hablar, dándole por tanto oportunidad para examinar su rostro. Ella estaba... ausente. Y el chico podría haber apostado que, si le hubiera pasado un brazo sobre los hombros o la hubiera abrazado (arriesgando sus posibilidades de llegar a viejo), Misao simplemente se habría puesto a llorar.
Al levantar Soujiro sus ojos hacia Aoshi, encontró algo extraño. Seguro, tenía la misma cara de palo de siempre, pero su aura... irradiaba confusión como faro a medianoche.
Visto esto, Soujiro decidió romper la tensión y se preparó a responder a la amenaza.
"HAIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! MISAO-CHAAAAAAAAAAAAAAAN!" El FUERTE grito hizo dar un salto a la susodicha, que giró para enfrentarse al origen de este con una mano en el pecho, intentando evitar que se le saliera el corazón del susto.
La cabeza de Aoshi se levantó de golpe.
Misao fue recibida por un sonriente (cuando no) Soujiro con la mano en alto. Como un niñito pequeño que quiere hacer una pregunta. Lentamente, la chica esbozó una sonrisa.
"Encontré un tablero de Go hace un rato. ¿Qué te parece un juego? El perdedor hace la cena"
"¡Hecho!" la sonrisa de Misao se hizo más grande. "¡Hey Sou-kun, a ver quién llega primero!" Y se fue corriendo 'Gracias Sou-kun.'
"¡Nunca retes al Tenken!" Y allí se fue, sin ninguna verdadera intención de competir.
Si, había conseguido subirle los ánimos a la joven. Desgraciadamente para el chico, se había olvidado de un pequeñísimo detalle.
Aoshi se sacudió el polvo de encima. '¿Misao-CHAN? ¿SOU-KUN?'. El ninja se pasó una mano por los cabellos y no se dio cuenta que los tenía atrapados en el puño hasta que le dolió. Allí se quedó por varios minutos antes de retirarse a su habitación.
Ahora... ¿Dónde había puesto ese incienso?
o-o-o-o-o-o
Tácticas de pelea.
Bien, ESO era algo en lo que Misao no había pensado. Oh, pelear sí que había pasado por su mente. Estaba entrenando con Aoshi, o no? Pero... Soujiro le había hecho notar algo con MUCHO sentido.
*RECUERDO*
"El primer paso es infiltrar su grupo. O crear algún tipo de conexión con ellos. Tratar de desmantelarlos desde adentro" Dijo Misao desde su actual ubicación, frente al tablero de Go.
"...el riesgo de que te atrapen..." Soujiro levantó los ojos del tablero, algo ceñudo. (O por lo menos eso creía ella. Ya no estaba sonriendo, pero aun así a ella le parecía que el hombre se veía bastante feliz).
"Si las cosas se ponen feas, habrá que pelear. Es por eso que estoy entrenando tan duro Sou-kun. Tú lo sabes." respondió Misao tranquilamente mientras colocaba otra piedra blanca en el tablero.
Soujiro le sonrió. Sí, sí lo sabía. Pero aun así estaba preocupado. Decidiendo continuar enseñándole a sentir chi, regresó su atención al tablero frente a él. Un tablero en el que era evidente que las piedras blancas tenían la ventaja.
"¿Vestido o kimono?"
"¿Ah?" fue la oh-muy-inteligente respuesta por parte de Misao.
"¿En cuál piensas pelear? Recuerdo que Yumi-neesan solía esconder cuchillos en el escote. Quizás tú también deberías."
Misao parpadeó varias veces. Inconscientemente, bajó la mirada hacia su pecho. Rápidamente, llevó una mano hasta el escote del kimono, entre sus pechos. Esconder cuchillos...¿ALLÍ?
"Ah!" exclamó un Soujiro feliz. "Yo gano"
Misao miró al tablero. Pues sí, las piedras negras habían tomado posesión del juego durante los pocos minutos que llevaban hablando.
"¿Que...es decir, CÓMO...?"
"Talento Misao-chan. Es todo cuestión de talento." Explico Soujiro con una expresión de suficiencia. No estaba dispuesto a decirle que antes solía jugar Go con Sadojima Houji casi todos los días y que, hasta hacía unos momentos, había estado demasiado distraído escuchándola a ella como para prestarle atención al juego.
Misao le arrojó una piedrita de Go por petulante. Soujiro se rió al esquivarla y respondió con su propio proyectil
¿Alguna vez han visto una pelea de bolas de nieve? Pues imaginen una de piedras de Go.
*FIN DEL RECUERDO*
Misao dio una vuelta frente al espejo de cuerpo entero. (Un mueble que Okon insistía era absolutamente necesario para toda mujer con sangre en las venas. O algo por el estilo). Tenía puesto el fatídico vestido, y una parte de ella notó que quizás estaba algo delgada. Inmediatamente, decidió dejar de olvidarse de comer mientras estuviera trabajando. El lucir enferma no era conveniente.
Si quería pasar por una extranjera a pesar de sus obvios rasgos japoneses (los que por suerte no serían tan difíciles de explicar), pues tendría que usar un vestido. Y cómo rayos se supone que iba a pelear embutida es esa cosa?
Misao experimentó con una patada alta. Su pierna se rebeló contra el excesivo peso que llevaba encima, y sus movimientos eran demasiado torpes para ser efectivos. Eso no era bueno.
"Yumi-neesan solía esconder cuchillos en el escote."
Misao bajó la mirada. Bueno... allí había un hoyo... pero...
La chica hizo una mueca de disgusto. Intentando no pensar en POR QUÉ demonios estaba siguiendo la sugerencia de Soujiro o de en CÓMO rayos podía haber sabido el hombre que Yumi llevaba algo escondido ALLÍ, Misao cogió un peine de una mesa cercana.
Decidiendo experimentar, lo arrojó por el agujero. El frío material, de más o menos el tamaño de un kunai, se alojó en un lugar... algo comprometedor.
Misao parpadeó mirando el hoyo. ¿Y cómo se supone que iba a sacar ahora esa cosa? Si ni siquiera podía verla! (lo que se podría decir que era algo bueno, ya que esa era la idea en primer lugar). La ninja caminó alrededor de la habitación. ¿Se supone que tenía que aguantar que el peine rebotara así? Le arañaba los pechos y el estómago con cada movimiento que hacía, provocándole comezón.
De pronto se detuvo. Un cuchillo. ¿ALLÍ?
"Ah nooooooooooooooo! Ni loca!"
La menuda Okashira intentó sacar el peine con la mano. Por supuesto, el peine se negó a salir. Y el corset no le hacía muy fácil el trabajo que digamos. Estúpida cosa tiesa. Y pensar que había elegido el más (relativamente) cómodo de toda la tienda.
Una dama joven debe permanecer en todo momento en una posición elegantemente erguida, era lo que la dueña de la tienda había dicho. Con lo cual la tontería esa convertía algo tan simple como agacharse para recoger algo del piso en todo un reto.
Y eso era exactamente lo que ella necesitaba. Inclinarse para adelante un poco, a ver si su mano alcanzaba el peine y lo sacaba de allí de una maldita vez.
"Ay, genial." Por favor, noten el sarcasmo. ¡De NINGUNA manera iba a ser derrotada por un pinche peine y un puñetero vestido!
"Ya... casi..." Misao siguió moviéndose como gusano, intentando meter aún más su mano dentro del corset. Las puntas de sus dedos encontraron la punta del peine. Sólo para que al estúpido se le ocurriera irse más abajo.
"ARGHHH!"
Misao se inclinó hacia delante tanto como se lo permitió el instrumento de tortura que llevaba puesto. La idea era que el peine se deslizara hacia sus dedos y así cogerlo. Bueno, sí, básicamente eso.
"Sólo un poco más..." Misao se inclinó, si cabe, incluso más. Con una mano, se cogió del lado del macizo espejo y se puso de puntitas. Listo! Podía sentir como el peine comenzaba a deslizarse. Lentamente...
Misao dio un pequeño saltito, esperando acelerar la salida del intruso.
*PUM*
Bueno, por lo menos salió.
Misao, tirada como un montón de trapos en medio del suelo, se quedó allí tendida mirando largo rato a la ventana abierta.
Ya iba siendo hora de que se cambiara para ir a sacar los diarios del Okashira del cuarto de Aoshi.
La chica suspiró. Permanecer cerca de él era un arma de doble filo. Y tenía ganas de golpearse a sí misma por haberse quedado tanto tiempo mirándolo de esa manera. Si tenía que ser sincera, pues tenía que decir que no tenía idea cómo había podido librarse tan fácil de ese encuentro en el jardín. Esa fue la primera vez en su vida en la que había logrado actuar como si nada hubiese sucedido. Ni idea de dónde había sacado ese auto-control pero, Misao esperaba que siguiera allí, de donde quiera que hubiese salido.
Misao se ajustó fuertemente el obi y salió de la habitación. Inconscientemente, notó que hubiera sido mucho más fácil simplemente sacarse el vestido para librarse del peine. Menos doloroso, eso de hecho.
o-o-o-o-o-o
"Cubiertos... vendidos. Vestidos... en la tienda." Murmuró Ryo mientras caminaba por el corredor, larga lista en una mano y lápiz en la otra.
"Zapatos... en camino a la casa de la vieja maniática del calzado. Qué es lo que piensa hacer con 20 pares nuevos, no tengo ni la más mínima idea." La mujer prácticamente había comenzado a babear cuando los vio. Urgh.
"Veamos... pinturas... enviadas como regalo a todos los pelmazos ricos de la ciudad. Pensarán que somos muy amables, las aceptarán, y nunca se enterarán de que nos están ayudando a librarnos de ese montón de basura." Lo cual no le venía para nada mal. ¡En serio, algunos de esos cuadros eran simplemente horribles! El joven de ojos verdes le agradeció silenciosamente a los cielos que la buena educación prohibiera el devolver un regalo.
"Uhm... creo que eso es todo." Encontrando el sillón, cerró los ojos, se sentó en el respaldo y dejó que su cuerpo cayera hacia atrás. Estaba cansado. Tres días... esa era la cantidad de tiempo que llevaba sin dormir como una persona normal.
"¿Ryo?" Akira Miyamoto entró a la habitación buscando a su nieto y lo que halló fueron un par de zapatos colgando del respaldar del sofá. Caminando alrededor de ellos, encontró al último de los descendientes de su familia desparramado cabeza abajo sobre el mueble, con un largo rollo de papel cubriendo su rostro y parte de su pecho, en obvio desgano.
"¿Mmm?"
Akira se sentó junto a su nieto en el sofá, sin darle mucha importancia al hecho de que el chico estuviera de cabeza. Inclinándose, retiró el rollo de papel del rostro de Ryo.
"Encontré el lugar perfecto en Tokio para el restaurante. Es lo suficientemente grande para añadir habitaciones como las de el de aquí y Nenji cree que podríamos comenzar a construir tan pronto como el Okashira apruebe los planos."
"Mmm?" preguntó Ryo, aún sin abrir los ojos.
"No, no me estoy apresurando demasiado. Por lo menos no lo creo. Además, ya te deshiciste el último cargamento, ¿verdad?"
"Mmm." Respondió el joven medio dormido. Esa posición siempre hacía maravillas para calmarle los nervios... eso y chocolate, pero ya se le había acabado. Era algo de lo cual ocuparse a primera hora al día siguiente entonces.
"¡Entonces todo va de acuerdo al plan! Oh, dicho sea de paso, tienes una reunión con el Okashira mañana por la mañana." Demonios. ¿Y su chocolate? ¿Que acaso no quedaba justicia en este mundo?"
"Mm!" Ryo frunció el ceño, pero aún no abrió los ojos.
"¡Nada de quejas jovencito! Esto es importante para mí, y es tu deber como mi heredero el hacerte cargo de los negocios familiares." Lo regañó Miyamoto mientras meneaba el rollo de papel en lo que él pensaba era una manera imponente, sin tomar en cuenta que Ryo aún tenía los ojos cerrados.
"Ajá. Ir mañana, conocer al viejo. Entendido." Fue la respuesta de Ryo en un voz vaguísima.
Miyamoto se tragó las ganas de reír.
"Quizás te sorprendas Ryo" fue todo lo que dijo el anciano mientras dejaba caer el rollo de papel sobre el pecho de su nieto. Hecho esto, se levantó y salió de la habitación.
*PUM*
No sin antes tirar de los pies de Ryo hacia adelante, claro está.
Ryo parpadeó lentamente al encontrarse de pronto con que su cuerpo estaba formando un círculo perfecto, con su cabeza y cuello sirviendo de soporte. Con un suspiro, rodó hacia un lado. E inmediatamente se quedó dormido.
o-o-o-o-o-o
Fin del capítulo 18
o-o-o-o-o-o
Es algo casi definitivo que voy a revisar y re-escribir este fic una vez que lo termine. Teniendo en cuenta que lo tengo en dos idiomas, algo me dice que va a ser una tarea monumental, así que es por eso que la dejaré hasta el final. También es un hecho que escribiré cierta historia que me está rondando por la cabeza hace muchos meses sin dejarme en paz. Se llamará "Érase una vez Yumi….." ("Let me tell you: A Yumi Komagata story") el título en español es tentativo aún.
Senfhi: el entrenamiento de ese par no puede terminar siendo un momento de descargar tensiones a golpes, porque si la vida fuera así de fácil, pues no habría fanfic. Jojojo.
HADA: Review doble! T.T Parece que algo bueno si salió de la terquedad de Ff(punto)net, ne? Pues de vez en cuando se le ocurre estar donde deba cuando debe. Y yo creo que si tiene que haber una versión masculina del síndrome premenstrual, porque explicaría MUCHAS cosas, en serio. Misao en versión Aoshi sería algo demasiado escalofriante, pero felizmente la chica no puede estarse quieta no 5 minutos. ¡Si a las justas y logró lo del rostro serio, y eso porque para viajar sola a veces lo necesitas!
Luna Sol Nocturno: Bien señorita Luna, le ayudaré un poco en la formulación de su teoría. Se dice muy frecuentemente que los hombres no reconocerían a la mujer de sus sueños aún si esta les cayera del cielo. Bien, el cielo está un poco alto, pero el tejado es bastante accesible para este propósito. Además, si analiza bien el escenario, pues se dará cuenta de algo demasiado inusual para ser casual: Nadie que haya estado observando por más de una hora a otro alguien puede estar listo para salir corriendo a su rescate y mucho menos llegar a tiempo, a no ser que haya estado pendiente de su seguridad y no del entrenamiento en sí. Demasiada concentración para justificar la simple curiosidad de ver con sus propios ojos algo de lo que no dudaba, ¿no?
Utena-Puchiko-nyu: No te lo voy a negar, la historia avanza lento. Pero es con un propósito específico: Misao no puede llegar a confiar en Soujiro de la noche a la mañana, no luego de todo o que hizo el chico. Aoshi no se va a levantar un día y darse cuenta de que quiere casarse con ella y escribirle poesía. Y con lo despistado que es, pues dudo mucho que siquiera se hubiera dado cuenta de la interacción entre Misao y Soujiro de buenas a primeras. Y hablando de confusión con respecto a esos dos, pues aquí ya comenzó a manifestarse.
AoshiMI SeshLin: Kouga es un personaje cuyo papel es crear las situaciones para los otros. Va a tener un papel bastante importante como catalizador de eventos, aunque por desgracia, de ahí no pasará casi. Ahora que Misao y Soujiro han decidido ser como niñitos, pues su relación se va a volver lo suficientemente especial como para darle preocupaciones al pobre cubito de hielo. Ryo es otro que no es lo que parece, y que se lleva tan bien con Misao que da miedo. Por el lado de la vida real, pues resulta que me fue muy bien en los cursos, y que tengo unas notas que, al verlas, pensarías que de veras estudié. Jajaja, en serio, no sé de dónde salieron o.o Yo creo que entre lector-autor siempre se crea una relación especial, aunque sólo sea la de fastidiar para sacar un capi más rápido jeje.
Angel Nemesis: Ryo es uno de mis personajes favoritos, y me alegra que guste. En mi opinión, Soujiro tiene muchos asuntos sin acabar antes de poder dar por terminada su etapa de rurouni. Recordemos que si bien siguió el ejemplo de Kenshin, eso no quiere decir que hacer lo mismo que Kenshin hizo le vaya a servir. Son lo suficientemente diferentes para que eso no suceda.
Nebyura: Ojalá y Misao le hubiera caído en la cabeza, a ver si así lo despertaba un poco… Pero bueno, parece que por lo menos de algo sirvió. Por si las dudas, guardaré a Aoshi en una jaula bajo llave y le daré de comer lechuguitas, así no te lo podrás robar.
Barbara-Maki: He ahí una idea interesante…. (y creo que sabes a cual me refiero, ¿no?). Justamente a eso vamos, a que Aoshi se dé cuenta a cabalidad de quién es Misao, porque bonita siempre fue y aun así nunca le prestó mucha atención….. pero ahora las cosas van cambiando, y el chico tiene que descubrir que hay muchas facetas dentro de esa comadreja. Por cierto, esa es una lección que Misao también debe aprender…..
Kori Kaoru: A mi también me encanta la amistad entre ese par. Analizando bien las cosas, pues tengo razones para creer que Misao es la primera amiga que Soujiro ha tenido….. y viceversa. Misao tiene en Kaoru una amiga en la cual confía, pero ella está lejos. ¿Amigos hombres? (y es a éstos a los que me refiero) Pues…. La verdad, aunque los tiene, no son del tipo al que les haría confidencias. Por favor, imagínense a Misao contándole sus problemas existenciales a….. ¿Sanosuke? ¿Yahiko? ¿Kenshin? Pues si ya dejaron de reírse, creo que habrán entendido a lo que me refiero, ¿ne?
Las reviews son el eslabón perdido de la evolución de un fanfic, así que…..
Verito-chan.
