o-o-o-o-o-o

Dic 10, 2011 : Formato arreglado

Texto – Pensamientos / Sueños

Texto - Recuerdos

o-o-o-o-o-o

Tarde, pero llego. Verito en busca de un empleo (aunque no lo crean), asi que mi vida anda de cabeza. Eso, sumado a las ganas de no hacer nada, dan como resultado una Verito improductiva. Aparte que me inscribi a unas clases de narrativa que, la verdad, me están quitando las ganas de escribir. La brecha generacional, que mi profesor es de la época de Matusalén y sus puntos de vista no me gustan, y por lo visto, mi forma de escribir tampoco le gusta a él. T.T

En fin, vamos con la historia!

o-o-o-o-o-o

Capítulo 19

o-o-o-o-o-o

Aoshi cogió el libro fuertemente, quizás con demasiada fuerza para algo tan viejo. Aunque al hombre ni le interesaba. Sacó el libro de la repisa y lo sumó a la montañita de libros que se estaba formando rápidamente sobre la mesita de su habitación.

Esos eran los preciados diarios del Okashira. Pasados de generación en generación de Okashira. Aoshi cogió otro libro. Y otro. Y otro más.

*PUM* *PUM* *PUM*

Los ancestrales y valiosos libros caían sin orden unos encima de otros. Algunos se abrían en el proceso, y otros caían al suelo.

Aoshi-interno solamente suspiró. No hay nada como aplazar lo inevitable, ¿no?

Terminando por fin, el joven alto se sentó en el suelo junto a la mesa baja y comenzó a ordenar los libros en pequeñas torres. También habían algunos rollos de pergamino, y es que3 algunos de esos diarios eran simplemente demasiado antiguos. La expresión del rostro de Aoshi era neutral, para variar.

El ninja reprimió las ganas de suspirar. Dejó a los diarios en paz y se quedó quieto. Esos viejos papeles habían estado en su habitación desde su nombramiento como Okashira y Aoshi recordaba haberlos estudiado... que digo estudiado, haberse obsesionado con ellos por días y días. Siempre tratando de ser el Okashira perfecto, siempre intentando hacer todo bien.

En esa época había tenido 15 años...

Aoshi meneó la cabeza. ¿Por qué estaba recordando eso? No había razón para hacerlo. Había leído y re-leído esos diarios antes sin experimentar momentos de nostalgia o lo que sea que fuese. Pero es que necesitaba ocupar su mente. Con lo que sea, cualquier cosa venía bien.

Podía recordar el día en que lo nombraron Okashira. Había estado asustado…. No, asustado no. Aterrorizado sería la palabra.

*RECUERDO*

Okina le dio un golpecito en el hombro al jovencito. Aoshi reconoció el gesto con un pequeño asentimiento de cabeza, respiró profundo y abrió el shogi.

Más de una docena de ojos se posaron de pronto en él. Los miembros del consejo de los Oniwabanshu, venidos desde los lugares más remotos para ver al nuevo candidato para Okashira

Aoshi se paró más derecho y entró en la habitación.

Los hombres, viejos y no tan viejos, formaban dos líneas entre la puerta y el lugar donde debía sentarse el chico. Aoshi caminó lentamente, midiendo cada paso y rogándole mentalmente a todos los dioses que pudieran escucharlo que no se fuera a tropezar. O peor aún, que los nervios le hicieran caerse de cara.

No se escuchaba ni un murmullo en la habitación, Pero eso no significaba nada. El consejo estaba conformado de ninjas entrenados y con la experiencia nacida de la batalla. De pronto Aoshi se sintió agradecido de habar aceptado la sugerencia de Okina de practicar Zen. Le ayudaba a crear la ilusión de una confianza que definitivamente no sentía.

Los ojos lo observaban. Unos dubitativos, otros intrigados, y otros burlones. Aoshi suponía que esto era algo normal. Vamos, ¿que guerrero adulto iba a aceptar de pronto que su líder fuera un quinceañero? Realmente no tenía idea de que había hecho a Okina renunciar al título de Okashira en SU favor, de entre todas las cosas. Bien, era un halago al ego pero... ¡por favor! ¿Acaso habían golpeado al viejo con sus propios tonfa en la cabeza? ¿una y otra vez?

Por fin, llegó a su asiento luego de lo que le pareció una eternidad, dos minutos y 20 segundos. El chico se dio vuelta y se sentó, dándoles la cara a todas esas miradas.

El ataque comenzó casi inmediatamente.

"Okina. ¿Qué te hace pensar que este CHICO está calificado para ser líder? ¿Acaso es una broma?"

Ouch. Eso dolió. No exactamente las palabras en sí, ya que Aoshi había estado pensando más o menos lo mismo, sino el desdén con que había sido pronunciada la palabra 'chico'... ya hasta le daban ganas de sentirse insultado por la palabra.

Asohi se quedó sentado, simplemente escuchando. Okina le había dicho que sólo observase, nada de hablar. El anciano le había dicho: 'Conoce a tu enemigo'. Era una de las reglas básicas. Una que requería práctica. Bueno, ahora tenía toda una habitación llena de personas con las cuales practicar. Genial.

Una de las cosas que notó casi inmediatamente fue el hecho de que todos remarcaban la palabra 'chico'. No lo suficientemente mayor como para saber lo que hace, no lo suficientemente experimentado para tomar decisiones, no lo suficientemente maduro para lidiar con el estrés...

El chico miró en silencio mientras discutían acerca de él. Bueno, era algo molesto el que hablara de él como si supieran lo que pensaba. Especialmente el calvo de allá, que estaba volviéndolo loco con sus implicaciones. HO-LA! Aquí está el chico, sentado frente a ustedes! ¿Qué acaso no podían como mínimo respetar eso? O qué, ¿acaso el ser chico lo hacía sordo a uno? ¿o estúpido?

Aoshi-interno se limitó a hacer gestos obscenos en dirección al viejo y a garabatear dibujitos de un viejo en estofado.

Al final, no se llegó a ninguna decisión. Okina había logrado convencerlos de probar al chico. Eso los había tranquilizado un poco, pero Aoshi recordaría por siempre la voz queda murmurando a sus espaldas al salir...

"Puede enfrentarse a una batalla. Pero...puede enfrentarse a la vida?"

*FIN DEL RECUERDO*

Quizás los fósiles habían tenido razón después de todo. Sin importar su habilidad en artes marciales, hubo una batalla a la que no supo enfrentarse.

Aoshi recordó haber permanecido despierto noches enteras en su futón, recordando las duras palabras y aún más duros tonos de esa dichosa reunión. También recordó su decisión de probarles lo contrario.

Se había deshecho de los últimos vestigios de su infancia en esa época. Se distanció de sus compañeros de entrenamiento y se dedicó de lleno a su entrenamiento. Ahora que lo pensaba, su decisión fue un poco maniática. Entrenar día sí y día también, sólo para probarse a sí mismo ante otros.

¿Y qué acerca de demostrarse algo a él mismo?

*toc* *toc* *toc, toc*

"Entra, Misao" fue la respuesta automática. La chica aún conservaba la misma forma de tocar a la puerta incluso después de tantos años, Dos golpes espaciados seguidos de dos golpes rápidos.

Ese era un hábito que él había trabajado mucho para crear en ella para impedirle interrumpir TAN intempestivamente cuando se encontrara trabajando en asuntos de Okashira.

Ah, rayos. Al parecer todo ese día tenía alguna relación con esa época, ¿uh?

o-o-o-o-o-o

Era una bonita sensación, el saber que nadie sino ELLA tenía permitido entrar en su habitación. Hacía que Misao se sintiera especial, como si tuviera algún poder especial que le hiciera imposible al amargado hombre prohibirle el paso como lo había hecho con todos los demás.

Misao abrió con cuidado el shogi y lo cerró con la misma cautela.

"¡Oh! ¡Los encontraste!" exclamó la mujer con voz algo chillona, antes de aterrizar frente a la pila de libros con una sonrisa de curiosidad. "No estaba segura de que lo pudieras hacer, quiero decir, entre todos los libros que tienes aquí."

Tranquilamente, Aoshi le señaló el librero casi vacío con excepción de un par de libros.

Misao abrió y cerró la boca un par de veces, mirando del montón de libros al librero y de regreso, al parecer dándose cuenta RECIEN de cuantos libros había exactamente en la mesa.

"Siempre estabas leyendo un libro de estos estantes. Cada vez que yo venía era uno diferente….. ¿estás seguro que está bien que me los lleve?" dijo, posando sus ojos en el silencioso ente junto a ella.

"Son del Okashira. Sólo el Okashira puede decidir qué hacer con ellos." Fue la respuesta, exactamente la misma que le había dado un par de horas antes. "Debí habértelos dado hace mucho tiempo. No hay razón para que los conserve." Añadió.

Misao meneó ligeramente la cabeza. Con cuidado, examinó su posible respuesta. Si le decía que NO, que no los quería, él insistiría, y luego ELLA insistiría y luego…..

Maldito sea ese hombre y su terquedad.

Misao recogió un par de libros y los puso en ordenadas torrecitas, bajo la mirada atenta de Aoshi.

Aoshi simplemente la miraba. Sinceramente no tenía idea de para qué quería ella los diarios, aunque tenía bastante sentido que los leyera. Después de todo, ella era la Okashira. Pero tonto como pudiera sonar, le costaba separarse del montón de papel.

De pronto Aoshi parpadeó. Los libros estaban de regreso en la repisa. Otro parpadeo. Sep, allí estaban.

Pregunta expresada en forma de ceja.

"No esperarás que me los lea todos hoy, ¿verdad?" Al oír esto, Aoshi notó cinco o seis libros aún en la mesa. Y la molestosa sonrisita de 'yo se algo que tú no sabes' que tenía plasmada en el rostro la chica.

Pero la joven se equivocaba. Claro que él si entendía.

"Aa, puedes dejarlos aquí." Como si se fuera a enojar por eso. Como si ella no supiera que él lo prefería así.

La joven sólo sonrió. A veces era…. extraño el darse cuenta de cuanto podía llegar a entender el misterio que era ese hombre. Sin siquiera darse cuenta.

"Te has vuelto muy cercana a Seta últimamente" No era una pregunta. Por fin, lo había dicho. Aoshi se había estado peleando por decir esas palabras desde que Misao había entrado en la habitación. No era asunto suyo, pero por alguna razón no había podido evitar que se le escapase la pregunta.

Aoshi-interno sonrió. Si claro, por alguna razón.

Misao parpadeó. Una vez, y otra más. Había que ser verdaderamente insensible como para preguntar semejante cosa en medio de semejante momento de silencioso entendimiento. ¿Que rayos tenía que ver Sou-kun con todo esto?

"¿Sou-kun?" Argh! De nuevo! Aoshi simplemente asintió, demasiado fastidiado por el nombrecito como para responder. Fastidiado?

Misao no tenía ni idea de qué bicho le había picado a Aoshi. ¿Acaso el tener a Sou-kun de amigo era algún pecado terrible? Claro, habían sido enemigos y Soujiro había sido parte de los días negros de Aoshi y todo eso, pero… ay, olvídenlo. Volvamos a la realidad. El hombre congelado podía guardar rencores como ningún otro ser humano en existencia. Bueno, pues si ese era el caso, mejor acabar con ello.

"Es un amigo. ¿Que con eso?" Su tono y sus palabras eran tan casuales como le fueron posibles. Para quien no la conociera, esto es.

Aoshi la observó con cuidado. No se había puesto a la defensiva, pero…..

Misao se acercó al ninja sentado. "Todos merecen una segunda oportunidad." Dijo la menuda chica, sentándose tan cerca que sus rodillas casi tocaban las de él.

¿Acaso se estaba refiriendo sólo a Soujiro? ¿O acaso también a Aoshi? No estaba muy segura, pero si es que alguien se lo hubiera preguntado luego, quizás hubiera respondido que quizás se había estado refiriendo inconscientemente a ella misma.

"Aa." Él no estaba completamente convencido. Oh, veía a lo que ella se refería, eso sí. Si es que podían haberle dado a EL, quien intentó matar a lo más cercano que tenía a un padre, ¿por qué no a Seta?

Aprovechándose de la posición en la que estaba, Misao se inclinó hacia él y puso una de sus manos sobre la de él. Los ojos de Aoshi seguían sus movimientos, sin comentar.

Una parte de ella se sentía culpable. Cuando había dicho lo que dijo había estado pensando en Soujiro, pero tontamente se olvidó de pensar en lo que conllevan aquellas palabras. ¿Cómo había podido olvidar que también podían referirse a Aoshi?

Misao le apretó un poco la mano. Como una forma de decir 'lo siento', nada más. O por lo menos eso se repetía ella una y otra vez.

De pronto, recordó algo de hacía mucho tiempo atrás. Cuando niña, antes de que Aoshi se fuera…. Recordó haber estado en esta misma posición antes. Misao recordó haber puesto su manita sobre la de Aoshi, tal como estaba ahora, y recordó haber intentado que el chico la volteara palma arriba. Había terminado acariciándola ligeramente por largo rato, ya que al final de cuentas él se negó a voltearla.

Con cuidado, Misao movió sus delicados dedos hacia la muñeca del joven. Y luego los deslizó sobre su mano en la dirección opuesta, aplicando presión. No mucha, pero suficiente.

Aoshi continuó observándola. También recordaba lo sucedido esa vez hacía ya tanto tiempo. Misao había estado intentado darle un pequeño insecto que había encontrado en el jardín. Una mariquita, dicho sea de paso. Por supuesto que se había negado a voltear la mano entonces.

Esta vez no había ningún bicho. Y tampoco había razón alguna.

Aoshi dejó que su mano girara, con los dedos ligeramente doblados.

Misao nunca sabría que se le dio en ese momento. La chica puso sus dedos sobre los de él y los apretó ligeramente. Y él apretó los de ella por respuesta.

Y malditas sean todas las deidades del plano celestial, ella se inclinó hacia delante y….

Lo besó.

Fue sólo un besito en la mejilla, pero ¿acaso eso importaba? ¿En qué rayos había estado pensando? ¡No, esa NO era la forma de olvidarse de ese hombre! Misao no se había dado ni cuenta de lo que estaba haciendo hasta que fue demasiado tarde. Sus labios ya estaban contra su mejilla y podía sentir la respiración de él sobre su cuello.

Aoshi parpadeó. Aoshi-interno casi se desmaya, el pobrecito. El chico podía sentir el apretón casi doloroso que ella le estaba dando. Un apretón que estaba seguro que él le estaba devolviendo con la misma intensidad. No, entonces esto no era un sueño.

No tuvo tiempo de pensar más en el asunto, ya que Misao arrancó su mano de la suya, cogió los libros de la mesa y corrió hacia el shogi. Una vez allí, se detuvo.

"Misao" fue lo único que le dijo, porque no sabía que más decir.

La joven Okashira controló su respiración y se forzó a si misma a detenerse. No serviría de nada huir así. Sin importar que hubiera acabado de hacer una de las más grandes estupideces que se le hubieran podido ocurrir (y eso que la chica había hecho un gran número de burradas en su vida, así que era decir bastante). No podía huir. No lo haría. Por lo menos, no así.

"Puedo…" Misao respiró lentamente. ¡Vamos! ¡Vamos! "¿Puedo regresar a leer el resto?"

Le tomó a Aoshi un tiempo para entenderla. Ah, sí. Los libros.

"Aa."

Misao cerró el shogi con cuidado. Un paso, dos, un par más. Cada vez más rápido, hasta que de pronto estaba corriendo. Escapando.

"Puedes volver cuando quieras, Misao" las palabras fueron tan bajas que se perdieron, mientras Aoshi continuó allí, viendo los estantes nuevamente llenos.

o-o-o-o-o-o

Misao corrió al dojo. Probablemente había alguien en la casa principal, y no quería enfrentarse a Okon, Omasu o Tae si es que tenía la mala suerte de encontrarse con ellas. Peor aún, con su suerte quien sabe y se encontraba con las tres de golpe.

Así que prefirió ir a terreno neutral.

El shogi estaba abierto, pero ni cuenta se dio. Lentamente, fue cayendo sentada al suelo.

¿Qué había pasado? ¡Denme una buena razón por la cual había tenido el valor para besarlo cuando ya había decidido olvidarlo, en lugar de haberlo hecho cuando hubiera servido de algo!

Misao hizo un puño. Y lo sostuvo con la otra mano. Era sólo que…..

Apretó su mano con más fuerza. La mano que idiotamente había buscado la de él. La mano que ÉL había apretado.

¿Cómo es que un simple contacto como ese podía afectar a alguien tanto como para hacerle hacer cosas sin siquiera pensar?

Los ojos de Misao se abrieron de golpe.

"Masaka….. no puede ser…."

Misao siempre se había enorgullecido de nunca haber roto una promesa. Jamás había faltado a su palabra. Hasta ahora.

La primera promesa que había roto en su vida. Y resulta que era una promesa a sí misma. Después de todo, ¿acaso no se había prometido 'desenamorarse' de él?

Dos grandes lágrimas recorrieron sus mejillas.

o-o-o-o-o-o

Pasos. Ligeros sonidos de medias contra madera.

Él había estado practicando en el dojo, y vaya si se había sorprendido al verla entrar. Sobre todo porque no la había sentido acercarse.

La miró en silencio cuando cayó al suelo y cuando sus ojos azules se pusieron enormes al darse cuenta de algo. Y cuando aparecieron lágrimas en sus ojos, pero ella no pareció darse cuenta. Las lágrimas siguieron apareciendo, pero la expresión de la chica no cambió.

Se arrodilló frente a ella. Incluso entonces la expresión de ella no cambió, aun cuando él estaba directamente frente a ella.

Si Misao lo iba a agarrar a golpes por lo que estaba a punto de hacer, pues sea. Una Misao enojada y lista para asesinar era mejor que esto.

Soujiro alargó una mano y enjugó una lágrima.

Los ojos de Misao regresaron lentamente a la realidad al sentir una mano cálida en una mejilla, y luego en la otra. '¿lágrimas?' Si, al parecer estaba llorando. 'Cosa rara, no me había dado cuenta. Claro que no, si estaba pensando en otras cosas. Que inocente que soy, pensar que podría estar sola en algún lado. Este es el Aoiya, la privacidad NO existe en este lugar' Misao se daba cuenta de que estaba pensando en muchas cosas que no venían al cuento. Pero no estaba consciente del todo de ello.

"¡Sou-kun! La frente de Misao tocó el hombro del chico.

Soujiro se quedó sentado, quietecito. No había necesidad de preguntarle nada a la chica. Él había visto la escena en el jardín. Se daba cuenta de que no tenía por qué meter sus narices pero... ya había visto lágrimas como esas antes.

"Cuando tenía diez años, conocí a Yumi-neesan. En ese tiempo era una prostituta de alto rango, y ShiShio-san iba a verla a menudo. Un día de pronto, regresó con ella. Al principio todo parecía muy extraño, porque él se comportaba como si ella no estuviera allí. Yumi-neesan estaba dispuesta a hacer lo que fuera, pero el parecía no notarlo. Ella era una mujer muy fuerte, pero hubo ocasiones en las que pude escucharla llorando a través del shogi. Y luego, cuando ella abría la puerta como si nada hubiera pasado, me preguntaba si es que no habría sido mi imaginación. Pero estaba seguro de que no me equivocaba."

Misao lo escuchó hablar. Las lágrimas aún rodaban por sus mejillas, pero cada vez eran menos. Sentía que su curiosidad se despertaba. Por lo que había escuchado de Komagata Yumi, esa mujer había sido la persona más cercana a ShiShio. Y lo había amado. Tanto que había muerto por él.

"Un día, decidí preguntarle. Ella sólo me miró un momento y luego me abrazó como si yo fuera a desaparecer. No dijo nada, y después de eso, nunca volví a preguntar. Mucho después, describir que ShiShio-san le pagaba. Por sus erm... servicios, esto es. Y ella lloraba por eso, porque no era dinero lo que ella quería. Pero ShiShio-san estaba convencido que, a pesar de lo que dijera, ella se iría si no le pagaba y bueno, le seguía pagando. Me he preguntado muchas veces cómo es que Yumi-neesan llegó a enamorarse de un hombre como ShiShio-san. Especialmente con un comienzo tan... inusual, por decirlo así."

Entonces Yumi-san debió haber sufrido. Lo había amado tanto como para morir por él, pero no había sido correspondida.

"Con el tiempo, Yumi-neesan se acostumbró a pensar en voz alta. Creo que el tener alguien que la escuchara la hacía sentir mejor, aún si sólo era un niño de diez años que no sabía nada sobre la vida, y no hacía nada más que sonreírle por toda respuesta. Pero en esos momentos, SI le sonreía, no era sólo una expresión pintada en mi rostro. Le dolía que ShiShio-san no confiara en ella, y solía decir que le encantaría aprender a pelear, sólo para poder acompañarlo a esos viajes a los que solía ir. Ella lloraba a veces, sin darse cuenta. Simplemente se quedaba sentada, con una expresión perdida en el rostro, y lágrimas corriendo por sus mejillas. Incluso una vez dijo que me envidiaba, ¡a MI! imagínate, porque yo podía pasar tanto tiempo con ShiShio-san. Y eso que por lo general era ella la que me parchaba luego de los entrenamientos. Pero las mujeres son así de raras."

Misao le dio un ligero golpe en el pecho al escuchar el comentario. Soujiro asintió para sí mismo. Al parecer la chica si estaba escuchando.

"Un día, tuvieron una GRAN discusión. Bueno, creo que era en gran parte ella gritando y el hablando de vez en cuando. No estoy seguro de cuál fue el motivo, porque en ese momento yo estaba afuera en el patio, entrenando solo. ShiShio-san se había demorado ese día, y yo había decidido comenzar por mi cuenta hasta que se apareciera. No estaba tan lejos la verdad, sólo en el jardín exterior del primer piso, justo debajo de la ventana de Yumi-neesan. El primer indicio que tuve de la discusión fue, ahora que lo pienso, la caja llena de joyas que ShiShio-san le había regalado a Yumi-neesan, que salió volando a través de la ventana. Para esto, debo añadir que la dichosa cajita casi me pegó en la cabeza. El segundo indicio fue la lluvia de kimonos que casi me enterró. Apenas conseguí salirme de debajo de ellos, y fue justo a tiempo para esquivar una bolsa rebosante de monedas."

La imagen mental de Soujiro enterrado en una pila de kimonos hizo que Misao sonriera un poco.

"Y luego, silencio. Nunca supe qué fue lo que sucedió en esa habitación, pero yo diría que todos esos objetos voladores eran la forma que Yumi-neesan tuvo de decir que no le importaban. Aunque SI lo dijo, y con palabras no muy propias de una señorita educada, eso sí llegué a escuchar. El resto, como dicen, es historia. Después de que eso sucediera, no puedo recordar ninguna ocasión en que ShiShio-san estuviera sin Yumi-neesan al lado. Pero recuerdo que a partir de ese momento, nunca la volví a escuchar llorando."

Misao parpadeó. '¿Entonces... ShiShio la amaba...?'

Una nueva oleada de lágrimas se sentía venir.

"Si esta es tu forma de hacer que deje de llorar, no estás haciendo un muy buen trabajo que digamos, Sou-kun." Dijo la chica tragándose las nuevas lágrimas.

Soujiro colocó una mano en la cabeza de la ninja. "¿No?" preguntó, en un tono de voz entre curioso u confundido.

Misao no respondió.

o-o-o-o-o-o

"¡NO, NO, NO Y NO!"

"¡Ayyyyyyyyyyyy! ¡Vamos!"

"¡Dije que NO!"

"¡Ay, pero SABEMOS que no lo dices en serio!" Dijo Omasu con una sonrisa angelical. Shiro no podía hacer más que dudar de la salud mental de la mujer. Quiero decir, había estado negándose a voz en cuello por ya hacía una media hora, más o menos.

"¡SI ES EN SERIO!"

Omasu suspiró. "Mira Shiro-kun" un brazo se trepó hasta colocarse alrededor de los hombros de Shiro. El ninja comenzó a buscar posibles vías de escape. "Misao no confiará en nosotras..."

"Y buenas razones tiene para no hacerlo!"

*POC*

Shiro se llevó una mano a la parte de la cabeza con dolor agudo. ¿De donde rayos había salido esa cuchara de palo?

"Como estaba diciendo, Misao no confiará en salir con nosotras. Pero NECESITAMOS que vaya al Shirobeko."

"¡NO voy a engañar a mi Okashira!" Ah, la estrategia de la lealtad. Miren, ya se estaba desesperando.

"¡Oh, pero no la estarías engañando! De hecho, ya ha estado de acuerdo con nosotras antes" Shiro solamente miró a Okon.

*suspiro* "Si lo estuvo, ¿de acuerdo? Bueno, algo así..." Bueno, NO le había dicho que no a Sae la última vez... ¿eso tenía que contar para algo, verdad?

Shiro se las arregló para liberarse de Omasu, y se dirigió derechito hacia la puerta.

Sólo para encontrarla bloqueada por Sae.

¿Dónde estaban sus mal llamados camaradas en momentos como ese? Olvídenlo, ya le parecía recordar a Kuro decir algo sobre un compromiso importante que atender antes de salir corriendo del Aoiya. Kouga simplemente había escapado. Los muy cobardes.

"¡Shiroooooooooooooooooo!"

"¡Ya dije que NO!"

"¡Pero sabemos que no lo dices en serio!"

o-o-o-o-o-o

Fin del capítulo 19

o-o-o-o-o-o

Ahora a ver si vuelvo a tomar el ritmo que tenía antes, ¿ne?

Lacus kile 29: ¡No mueras! Esta vez no son las vacas las que vuelan, sino los chanchos (mi primita botó mi cerdo de peluche por la azotea). Sé muy bien que falta algo de acción entre ese par, pero bueno, quiero cimentar las cosas antes. Con ese congelado ser hay que trabajar de a poquiiiiiiiiiiiiitos. Es medio lento el hombre...

Senfhi: Soujiro tiene bien desarrollada la parte femenina de su ser. Aquí tienes una parte de la respuesta a esa pregunta. ¿Aoshi? ¿Romántico? Primero Okina convertido en monje...

HADA: Soujiro debe tener unos cachos tamaño de los del papá de Bambi, y un trinche de esos para parrilla escondido en la hakama. ¿La consciencia de Misao? Ay por Dios, si Soujiro es su conciencia, no me sorprende entonces que ande tan loca, XD. ¡Esa va a ser una batalla campal! Misao vs. El mundo, parte II: el retorno. Pues en cuento a eso del relleno, ya verás cómo se las arregla la chica. No están muy alejadas tus ideas, déjame decirte. No los volveré locos esperando, pero creo que el temblor de la semana pasada puede haber influido en que posteara por fin el fic...

Nebyura: ¡Pues más amistad entre ese par a la orden! Mmmm... eso quiere decir que tengo Aoshi asegurado hasta que termine el fic, no? Bueno, me parece bien, porque él no sale en mi próxima historia XD. Ya te las tendrás que ver con Misao para cuando te lo quieras robar, eso sí. Yo que tú, iría entrenando.

Okashira janet: Gracias! Aoshi interno está perdiendo protagonismo por el momento, pero Soujiro compensó en este capi.

Utena-Puchiko-nyu: Si, Misao se encuentra en esa etapa que podríamos llamar 'limbo'. Ni para un lado ni para el otro, pero la intención está. Bueno, que cuando sucedan las cosas no pueden ser de un solo lado, que si no estaríamos de nuevo como la comienzo y nos haríamos viejos esperando, ¿no?

AoshMi SeshLin: Pues sí, para comenzar, meterse en un corset ya es bastante incómodo de por sí. Con la falta de aire que ocasiona, meter algo en el poco espacio que queda debe ser todo un martirio. Y no, no es que me guste torturar (mucho) a mis personajes, que va... Aoshi recibirá una patada, en el sentido figurado de la palabra, y a ver si así reacciona (sólo espérense un par de capis más, jeje)

Barbara-Maki: ¿Vestido de can-can? XD. Bueno, no sería divertido si Aoshi no termina enterándose de todo el embrollo, no? Pero nadie dice que le vayan a contar la historia completa, vamos a ver que entiende el hombre... jojojo. No, no se convierte en eso exactamente... pero... bueno, mejor te dejo en la intriga, porque justo estoy escribiendo esa parte en ingles aún, jeje. ¿Seijuro? Ay por dios, ahí sí que se armaría la grande. A los del kenshin-gumi no pienso hacerlos aparecer, porque sería todo un rollo hacerlos venir desde Tokio, pero bueno, Seijuro vive ahí nomás... ya veremos a ver si se me ocurre algo. En cuanto a tu otro comentario del capi anterior... pues bueno, Ryo es un personaje que no es todo lo que aparenta. La reacción a enterarse de quien es la Okashira la verás pronto, no te preocupes. ¿Soujiro? ¿Casamentero? Bueno, espíritu de celestina tiene, pero no creo que sea bueno con ese tipo de embrollos... a no ser que sea para embrollarlos más, claro!

Angel nemesis: Pues sí, esos tres chicos son como para volver loca a cualquiera. Y si, si es, pero creo que ya te lo imaginabas. Ahora la cosa está en ver como hacen para 'convencerla' del asunto. Pobre Okina... En cuanto al P.D. Pues... bueno, a Soujiro hay que leerlo entre líneas, eso es todo lo que te diré. Mira bien este capítulo para que veas.

Okashira janet: Aún no lo del encuentro entre Ryo y Misao, pero ya pronto, no te preocupes. Este capítulo no se va tanto por el lado gracioso, pero era necesario para hacer despertar a ciertas personitas a la realidad. O confundirlas más, como te parezca mejor :D.

Bueno gente, helo aquí por fin, déjenme un comentario para saber qué les pareció, ¿sip?

Verito