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Dic 10, 2011 : Formato arreglado
Texto – Pensamientos / Sueños
Texto - Recuerdos
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Shinobi: ninja espía. Los que tienen por misión principal recolectar información.
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Capítulo 22
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"Aquí están" dijo una voz resignada mientras su dueño presentaba un grueso paquete de papeles.
Shiro suspiró al ver a Okon y Omasu saltar como niñitas alrededor de la mesa de la cocina. Finalmente, habían logrado lo que querían. Lo habían derrotado de la manera más complete, absoluta y definitiva. Había roto su voluntad, retorcido su mente, tomado ventaja de su corazón y pisoteado su lealtad al clan.
Les había tomado un tiempo, pero aún si Shiro creía con toda sinceridad que el hecho de haber aguantado casi dos semanas había sido toda una hazaña, no podía deshacerse de la idea de que esa traición le costaría muy caro.
Ya que allí en manos de Okon, estaba la lista de TODOS los solteros disponibles de Kyoto.
Edades, descripciones, personales, pasatiempos, historias, familia, trabajos, intereses románticos conocidos en donde existan y posibles comportamientos sospechosos. Sin lugar a dudas, la búsqueda más detallada que el chico hubiera hecho jamás y los resultados eran los mejores que jamás hubiera obtenido. Aún presionado con peligrosos ojitos de cachorrito y amenazado con cuchillos de cocina, se las había arreglado para lograr con éxito una ENORME operación encubierta. Todo por sí solo.
Las ganas de llorar se apoderaron de Shiro. Misao lo iba a MATAR.
Omasu dejó de saltar el tiempo necesario para lanzarse al cuello del pobre ninja, seguida muy de cerca por Okon.
"Vamos, no fue tan terrible, ¿no?" le preguntó Okon, pellizcándole la mejilla.
"Shiro-kun, eres sin lugar a dudas ¡el MEJOR!" Le dijo Omasu en voz cariñosa, para luego darle un abracito antes de salir corriendo tras Okon fuera del restaurante.
Shiro se dejó caer al suelo, mareado, mientras veía a las dos mujeres desaparecer en una nube de humo.
Misao lo iba a ENSARTAR con sus kunai.
Y quizás luego se le ocurriera hervir los pedacitos y alimentar a los perros callejeros.
Shiro se preguntó si el río bajo el puente era lo suficientemente hondo como para acogerlo a él y a una piedra grandota.
Oh Dioses…... Misao lo iba a CASTRAR
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"Alguna vez alguien me dijo que para engañar a tus enemigos, primero debías engañar a tus aliados. Tengo mis dudas al respecto. De acuerdo, un líder no puede ir por la vida compartiendo los detalles de una misión, pero….. ¿Engañar a tus aliados?¿Acaso eso no haría que tus amigos sospecharan de tus acciones? ¿Y qué pasa cuando se enteran? ¿Qué se lograría al final con todo eso? Las personas trabajan mejor con la convicción de que están haciendo aquello en lo que creen. ¿Cómo podrían hacerlo si no confían en su líder?"
Misao asintió vigorosamente en dirección al diario. Kobe-sama tenía razón (se había ganado el título, según Misao). Si no existía confianza entre aliados, entonces ¿cómo se supone que un líder lograse algo? Sin embargo… Esa era la primera regla que un ninja aprendía. Y había sido usada un sinfín de veces, así que no podía ser tan mala, ¿no? Aunque lo que Kobe-sama ponía tenía también mucho sentido. Así que...si lo que pensabas que era lo correcto quizás no lo fuera... ¿cómo cuernos se supone que ibas a saber qué era lo correcto?
"Sin embargo, he aprendido que como Okashira, uno debe adaptar las reglas para que encajen según las situaciones. Personalmente, tengo afición por retorcer el significado de las cosas. ¿Quién dijo que es necesario decir mentiras para engañar a alguien? A veces al callar ganamos más. Que las personas saquen sus propias conclusiones. Eso ayuda con dos propósitos: primero, se evita una posible fuga de información y segundo, te da maleabilidad. Además, no existe el riesgo de traicionar la confianza de nadie. Aprende a adaptarte, decía mi maestro. Nada sucede nunca según lo planeado, repetía siempre. Siempre pensé que simplemente no le gustaba planear, pero la vida me ha mostrado cuánta razón tenía. Y ahora estoy dando sermones al respecto a quien lea este libro, y seguro que ya sabe todo sobre el tema. O quizás no. Da igual. Si existe aunque sea una pequeña probabilidad de que tú puedas aprender de mis errores, pues la tomaré"
La chica le dio un mordisquito a otra de las galletas que Omasu había horneado hace poco. El diario había comenzado a hablar de la razón por la que Kobe le había sonado tan familiar. Las guerras de los ninja.
Según las historias que Jiya le había contado, en esa época había numerosos grupos de ninja. En diversas regiones, de diversas categorías. Los Oniwabanshuu protegían el Castillo de Edo, por lo que eran quizá el clan más importante. Pero muchos terratenientes y Shogunes tenían también sus guardaespaldas ninja. Era imposible saberlo, ya que existe una razón por la que a los ninjas se les llama "sombras asesinas", y difícilmente los ricachones iban a ir por ahí admitiendo que tenían un ejército de esos. Los samurái eran diferentes. Todos sabían sus nombres, identidades y a quién servían. Pero en el caso de los ninjas...
En fin, los terratenientes se volvieron más poderosos con el tiempo. Y a medida que eso sucedía, también eran cada vez más ambiciosos. Como ir a la guerra no era una opción, decidieron eliminar por medio de ninjas a cualquiera que se les interpusiera. Los asesinatos se volvieron frecuentes y no había persona a quién culpar. La corte del emperador estaba fuera de sus casillas. Los grandes señores se acusaban unos a otros mientras que reforzaban en secreto a sus propios clanes ninja. Se convirtió en una guerra con todas las de la ley, pero en las sombras.
Pronto, fue obvio que los deseos de los Shogun no eran la razón principal para la lucha. Cada ninja clan deseaba volverse más importante y devorar al resto de clanes. Todo empezó en las provincias. Lugares tan lejanos que al principio las personas pensaban que sólo se trataban de mórbidas historias de terror regionales. Lento al inicio y luego cada vez más rápido a medida que los clanes de destruían uno al otro, la guerra de las sombras llegó a Kyoto y a los Oniwabanshuu. Los señores rápidamente empezaron a temer a los clanes ninjas de otros. Pronto, todo se volvió un caos.
"Estos últimos días han sido simplemente estresantes. Sé que no hay forma de evitar el enfrentamiento. Sólo me pregunto exactamente por qué estaríamos luchando. ¿Sólo para defendernos? ¿Y ellos, por qué pelean? ¿Por el título del más fuerte? ¡No puede ser sólo por eso! Sé que este diario lo leerán todos los Okashiras que vengan luego. Y en algunas ocasiones no puedo evitar sino pensar en qué opinión tendrán de mí. ¿Haré lo correcto al final?
Este hombre... Misao podía verse reflejada en cada página del diario. Sus miedos, sus dudas. Ser Okashira no significaba saberlo todo, por más que Aoshi haya dado esa impresión. Oh, pero se engañaba a sí misma. Incluso el gran Aoshi-sama cometió errores.
"Me siento destrozado por dentro. Atacaron Sapporo hace unos días. Los cuarteles de los Oniwabanshuu fueron destrozados casi por completo y mataron a docenas de ninjas. No pude pensar de manera coherente por días de la preocupación. Y justo ayer, quince viajeros aparecieron en el umbral del Aoiya. Trajeron noticias de la masacre, pero me avergüenza decir que sólo escuché la mitad de lo que me informaban. Porque la persona que hablaba era mi querida Mina.
"¿Me convierte eso en un mal líder? Sé que estaba preocupado por todos ellos, pero de alguna manera el saber que ELLA estaba a salvo hizo que todo estuviera bien. Y ahora estoy hablando tonterías románticas y melosas. Estaba maltrecha, golpeada, vendada y cojeaba un poco, pero estaba viva. Además, tenía esa expresión resuelta que simplemente me daba ganas de sonreír como un idiota. Ella tiene ese poder sobre mí.
Misao rio al leer esto. Probablemente aunque Mina-san hubiera aparecido con un moretazo del tamaño de Kyoto, Kobe-sama hubiera escrito algo sobre lo bellos que se veían sus labios hinchados o alguna otra payasada sin sentido. El tipo estaba enamorado perdido.
Un suspiro. Mina-san tenía taaaaaaaaaaaaaanta suerte.
"Ayumi-san me hizo notar algo hace sólo unas horas. Ella le había abierto la puerta a Mina y se había quedado a escuchar toda la historia. En fin, después de decirle a Mina (y compañía) que fueran a dormir un poco, Ayumi-san se me acercó. Me dijo que era una suerte que hayan sobrevivido, pero que quizás no debería sorprendernos al tener un líder como Mina. Ese comentario me hizo pestañear más de una vez y de pronto desarrollé un miedo repentino a que se descubrieran mis sentimientos. Admito que son un actor maravilloso (osea, de vez en cuando puedo poner una cara de palo bastante atemorizante), pero no tengo idea de cómo le hice para ignorar ese miedo por el tiempo suficiente como para pensar de forma racional.
"Le pregunté qué le hacía pensar que Mina era la líder. Seguro no sólo porque Mina fuera la que habló, ya que de todos ellos, era quien más tiempo me había conocido. Ayumi-san respondió con una sonrisita que me puso algo incómodo y dijo: "Quizás fuera la única mujer del grupo, pero habló con la confianza del guerrero. Oh, no me mires así"
"Creo que hice algún tipo de mueca rara. No se supone que Mina debiera ser entrenada y sin embargo, la entrené. Pero Ayumi-san no lo sabía. "Lo supe en el mismo instante en que la saludaste. Nunca usas con ninguna de las mujeres del lugar menos del respetuoso "-san" y sin embargo, a ella la llamaste simplemente por su nombre, a secas. Es bastante más joven, pero no le llamaste "Mina-chan" como lo haces con Kumi-chan...quien dicho sea de paso es mayor que Mina. La única otra mujer a la que te he escuchado llamar así es a Hina-san, la shinobi"
"Para este momento, yo ya estaba absolutamente confundido, sin retorno. ¿Qué tenía que ver con todo esto la forma en que me refería a Mina? Ayumi-san sólo me ignoró, como tiende a hacer de vez en cuando, y continuó. "Kobe-sama, la ves como tu igual. Ciertamente no es por su edad, así que debe ser por sus habilidades. Además, los hombres que la acompañaban parecían listos para besar el suelo por el que ella pasara"
"Ahora, he estado pensando un poco sobre eso. Y debo decir que una vez que empiezo a pensar (por poco frecuente que esto pueda ser), pienso bastante y alguna cosa saco en claro. Cuando empecé a entrenarla, aún la llamaba 'Mina-chan' Pero ahora que lo pienso, eso fue sólo hasta que ella me desafió. NO tengo ni idea de qué hice para enojarla, pero ella entró al dojo kodachi en mano y exigiendo un duelo. Déjenme repetir esto para que cale bien. KODACHI en mano, nada de espera de manera. Peleamos por casi 4 horas, luego de yo darme cuenta que ella iba completamente en serio y que estaba totalmente dispuesta a cortarme en pedacitos. Para acortar la historia, tuve que curar un corte en el hombro por un par de semanas. No me venció, pero juro que fue en ese momento y lugar que me enamoré de ella.
"Fue entonces que me di cuenta que ya no podía llamarla 'Mina-chan'. No puede considerarse a ningún guerrero como un niño, y ciertamente ella pertenecía a esa categoría (la de guerrera, quiero decir). Por otro lado, llamarla 'Mina-san' se sentía algo alejado y frío, así que decidí llamarla Mina a secas. Así de simple.
"Ahora, la razón por la que he escrito todo esto no es para presumir de mi atolondramiento por ver a Mina de nuevo ni nada por el estilo (aunque SI me siento atolondrado y feliz, que rayos), sino porque el comentario de Ayumi-san tuvo un profundo impacto en mí. Me he dado cuenta que solo me refiero de esas manera a las personas en las que confío más. Así que, ¿por qué añado un '-san' al nombre de mi asesor si Mori-san tiene mi completa confianza? Porque es muchísimo más sabio que yo. La edad también influye, supongo. Cuando uno ha vivido por siempre como él, se merece cierto respeto. En mi opinión, el sufijo es como un tipo de pared que te separa de la otra persona o que te permite darle el respeto que merecen. ¡No que yo no respete a Mina, Kichisaburo, Hina, Kuromaru, Kei o cualquiera de los otros! Es sólo que... bueno, es un poco difícil de explicar y ya me estoy complicando con lo que quiero decir. Respeto a Mori-san, pero no pondría mi vida en sus manos. Es demasiado viejo para ello. Hina es una shinobi, pero probablemente podría barrer el suelo conmigo en una lucha de iguales. Kuromaru SI que ha barrido el piso conmigo. Lo mismo con los otros.
"Los respeto por lo que valen sin subestimarlos. Conozco sus defectos y sus fortalezas, y a cada uno de ellos les confiaría mi vida. ¿Tiene sentido lo que digo? Creo que no. Me iré a dormir y espero que mi cerebro no explote- Hiroshi Kobe"
Misao pestañeó un poco al ver el último párrafo y lo releyó nuevamente. Como que masomenos tenía algo de...sentido. ¡Momentito….! Aoshi-sama la llamaba 'Misao', ¿verdad? Definitivamente no era que la chica recordara alguna vez haber luchado en duelo con él o barrido el suelo con su triste humanidad, así que alguna otra razón debía haber. Siempre la había llamado 'Misao-chan' antes de irse. Cuando regresó, cambió a simplemente 'Misao'. Así que….. ¿Qué cambió?
Misao releyó el párrafo de nuevo. Un igual, ¿mmmm? Parece que Aoshi-sama tenía la misma idea que Kobe-sama. Usualmente llamar a alguien sin el sufijo denotaba una relación cercana o una completa falta de respeto. Pero en vista que era unos selectos pocos a los que Aoshi-sama se refería de esa manera y considerando QUIENES eran... ¡Hey! ¡Eso quería decir que ella era una de las privilegiadas! Mira que todos los días aprende una algo nuevo.
Ahora, ¿qué tal si alguien le explicaba la razón? Ok, pensemos un poco. No sucedió hasta que él regresó, y mucho cambió desde que se fue, así que...
"¡Misao-chan!" La chicha poseedora de tal nombre sintió escalofríos al escucharlo. Segundos más tarde, la puerta se abrió para dar paso a un trío sonriente. Sonrisas amplias y SATISFECHAS. Elijan la que quieran y tiemblen.
La Oniwabanshuu no Okashira retrocedió lentamente hacia la pared al tiempo que una sensación de temor la invadía. Unas sonrisas tan brillantes no podían significar nada bueno.
"¿Sabes que nos preocupaba tu falta de femineidad en...bueno, todo, hace poco?" Con esa frase, Okon se las arregló para convertirse en la franqueza personificada sin dejar de sonreír brillantemente.
Una venita apareció en la frente de Misao. Tae lo notó y le dio un codazo a Omasu, quien a su vez golpeó con el codo a Okon, cuya expresión mostró pánico. Mmmm... Sospechoso.
"¡Ahora vemos que no teníamos nada de qué preocuparnos!" ¿Oh? ¡Bueno, claro! Habían logrado meterla en un kimono, ¿no?
"Sin embargo...sobre la pequeña conversación que tuvimos el otro día..." Esa fue Tae.
"...comprendemos que puede no ser una de tus prioridades en estos momentos..." Omasu continuó la frase.
"...pero tu aceptaste pensar en ello y ya han pasado varias semanas desde entonces..." Tae de nuevo.
"...y creemos que ese es un tiempo razonable para pensar a profundidad las cosas..." Okon al habla.
"... ¡no es que te estemos apresurando, para nada!" Tae.
"¡Para nada! Pero Okina ya está haciendo planes con Miyamoto-san sobre el asunto..." Omasu
"... ¡y no tienes idea de qué tan duro hemos trabajado para demorar sus malévolos planes!" ¿Ah? Malévolos...planes... ¿qué?
"... ¡pero no tienes nada de qué preocuparte!" Exclamó Tae, sin dejar a Misao decir siquiera una sola sílaba.
"¡Pero regresando al tema que nos interesa! Creemos que es momento para que lo pienses con más seriedad..."
"...habías prometido pensar en ello, Y Okina dijo que habías aceptado cuando te lo preguntó..." ¿QUE? Que ella había aceptado... ¿qué, exactamente? ¿De qué rayos estaban hablando esas tres mujeres dementes? ¿Okina y Miyamoto? No hay forma, nada que tuviera que ver con esos cinco podría ser bueno.
"Así queeeeeeeeeeeee..." Misao ya se estaba mareando con el rápido intercambio de palabras. De pronto, los rostros de Okon, Omasu y Tae se acercaron hasta quedar a medio centímetro de su propio rostro.
"¿Cuándo quieres que sea tu Miai?" dijeron tres voces al mismo tiempo.
"¿QUEEEEEEEEEEEEEEEE?"
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Debe ser dicho que Shinomori Aoshi era el hombre que era gracias a la experiencia. Y que la mayoría de esa experiencia fue ganada luchando por obtener su lugar en el mundo. Lo que significa que tenía de poca a cero experiencia cuando se trataba de ciertos temas que para la mayoría de personas eran simples y normales.
Cuando Misao empezó su 'cambio', se había sentido algo aliviado. Eso era algo horrible de decir sobre alguien que te había tenido tanta devoción, pero esa HABÍA sido su primera reacción, ¿para qué mentir? No que hubiera notado que algo había cambiado hasta que Misao no le trajo su té diario por tercer día consecutivo y se había visto forzado a hacer su propio té. Shinomori Aoshi era absolutamente incapaz de preparar una taza de té así que, luego de casi envenenarse, el hombre había llegado a la conclusión de que no, no debería haber entrado a la cocina, y ¿qué rayos había pasado para empujarlo a tal situación en primer lugar?
Luego de la reacción inicial, otras llegaron. Se sintió algo dolido. De acuerdo, no era la persona más expresiva del mundo, pero ¿realmente había hecho algo para ofenderle o justificar tales acciones? ¿Lo estaba castigando por algo? Ciertamente parecía eso, porque Misao sabía muy bien que el hombro no podía ni hervir agua. Aun así, muchas cosas quedaban sin explicación... Misao había sido especial para él desde que, siendo pequeña, le había puesto sus bracitos alrededor de la pierna y lo había botado al suelo, para luego treparse encima y abrazarlo. Ya había sido Okashira en ese momento y bastante avanzado en su camino para alejarse de todas las formas de vida del planeta (en esa forma tan antipática que tan bien se le daba) Quizás ese encuentro cercano con el suelo tuvo algo que ver, o quizás el hecho de que a Misao no le había importado que la hubiera casi ignorado por meses en su deseo de querer ser visto como un adulto y que al contrario, hubiera estado dispuesta a... ¿Agradarle? Sí, eso era. Agradarle cuando ninguna otra persona se había atrevido siquiera a acercársele. También le debía una, porque ella fue la razón por la que Hannya, Beshimi, Hyottoko y Shikyjo habían empezado a confiar en él lo suficiente para luego convertirse en sus mejores amigos.
Aoshi tenía que admitir haber estado muy complacido por el repentino interés de Misao en los temas de los Oniwabanshuu. Había demostrado ser una Okashira muy capaz. Por lo menos esa era una preocupación menos. Misao no era ya la nena que había matado a dos pececitos en menos de tres horas (los pobres animalitos habían sucumbido a una niña demasiado amorosa y su deseo de darles un baño). Eso TENIA que significar que por fin había aprendido a cuidar de otros, ¿no?
Ahora, el rollo de Seta...encontrar a ese tipo dentro del Aoiya ya había sido bastante malo, ya que Aoshi no tenía buenos recuerdos de sus anteriores encuentros con el hombre. Aunque tenía que admitir que el tipo era infinitamente más fácil de soportar sin la influencia de la momia malvada. Pero su relación con Misao era otra cosa por completo, Se llevaban de maravilla. Quizá demasiado bien.
El 'Makimachi-san' normal se había convertido rápidamente en 'Misao-san'. Eso fue inquietante. Aunque a Aoshi no le pareció tan malo hasta que el nombre degeneró en 'Misao-chan". Si alguien (digamos, ÉL) no hacía algo (oh, las posibilidades eran tantas) entonces Misao pronto terminaría sin un nombre normal o con algo tan ridículo como 'Mi-chan' o algo así.
Aoshi meneó la cabeza. Por lo menos aún había un sufijo ahí.
¡Oh, Miren! Ahí iba Seta, entrando a su habitación, fresco luego de tomar un baño. ¿Era en serio tan difícil ahogarse en el la tina?
"Seta" dijo Aoshi luego de seguir al Tenken hasta su habitación temporal en el Aoiya.
El sonrisitas se dio la vuelta, ojos abiertotes. Bien, bien. ¿Mirada amenazante? Lista. ¿Postura de palo? Lista. ¿Rutas de escape bloqueadas? A menos que el tipo decidiera lanzarse por la ventana del segundo piso (aunque eso No sonaba nada mal tampoco), entonces listo.
"Shinomori-san. ¿Necesita algo?" Seta se colocó la máscara rápidamente, escondiendo los ojos abiertotes y rostro sorprendido. No amigo, muy tarde. Aoshi interno sonrió malévolamente y se preparó para la batalla.
"Dime la razón por la que estás aquí"
"...uh... ¿esta es mi habitación? Respuesta errada, decidió Aoshi. Soujiro miró alarmado como unos congelados ojos azules se redujeron a proporciones nunca antes vistas.
Aquí yace Seta Soujiro, muerto por culpa de una comadreja. Lindo epitafio, ¿Uh? ¡Maldición! ¿A quién se le ocurrió poner plantas con espinas justo bajo mi ventana? Quiero salir, ¡AHORA! Estos y otros eran los pensamientos que daban vueltas en la mente de Soujiro. Curiosamente, mezclados con la extraña preocupación por no recordar si había o no colgado la ropa a secar. ¿De dónde había salido eso? ¡Situación de vida o muerte! ¿Hola? Los calzones de Misao podrían podrirse en la batea, muchasgracias. Momento... ¿y si Shinomori-san había descubierto que él, Seta Soujiro había tocado tales piezas de indumentaria? Estoy muerto. Más que muerto. Oh deidades, no quedará NADA de mí
Las siguientes palabras de Aoshi sacaron a Soujiro de sus divagaciones sin sentido.
"Sabes perfectamente que no es a eso a lo que me refiero. Misao". Soujiro pestañeó al oír esto. Bueno, bueno... Si Shinomori-san no quería ponerse explícito, entonces habría que forzarlo. Seta Soujiro tenía una corazonada y a esas les gustaba seguirles el hilo.
"¿Qué pasa con ella?" Ahora fue el turno de Aoshi para pestañear. La voz de Seta se había vuelto fría, defensiva y cautelosa. De hecho, sólo hizo que las sospechas de Aoshi se incrementaran.
Cuando Aoshi no respondió, Soujiro decidió probar suerte. "Es lo bastante mayorcita para saber lo que hace, ¿No te parece?" Creo que no puedes controlar sus decisiones más de lo que podrías controlar sus emociones" Oh, al borde del abismo, gente. Soujiro miró fijamente el rostro de Shinomori en busca de alguna pista, cualquier cosa que pudiera ayudarlo.
Rápido como el rayo, Aoshi apareció de pronto muy cerca frente a él, con un gesto amenazador. Oops. "¿Y que podrías saber TÚ sobre los sentimientos de ELLA, Seta?"¡Oh! ¡Oh! Las palabras no habían pasado de un murmullo, pero la amenaza estaba ahí, fuerte y clara, así como la pregunta que escondía.
"No mucho. Pero he aprendido a respetarla, Shinomori-san. Es una mujer maravillosa que merece lo mejor". Indicio aquí, colocar una flecha por favor. ¡Indiciooooooooo! Ahora todo lo que el cubo de hielo tenía que hacer era admitir que si, Soujiro tenía razón e ir corriendo a encontrar a Misao para declararle su amor eterno. ¿Cuándo se había convertido en tremendo romántico? Yumi-neesan, ¡esto es TOOOOOOODO tu culpa!
"¡Y TU no lo eres! ¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE? ¡Un momentito señores! ¿De dónde había salido ESO? ¿No me vengan a decir que Shinomori-san estaba CELOSO de él? ¿En serio? ¿De ÉL? ...osea, ¿Por qué no? Era un chico guapo, modestia aparte. ¡HEY! ¡A centrarnos en la situación actual!
"¿Lo eres TÚ?" Maldito sonrisitas se atrevió a ponerle cara de pocos amigos, por una vez sin la sonrisa.
'Aoshi' se quedó de piedra al escuchar esas palabras. Y de pronto se volvió borroso y desapareció.
*Evitar* *Bloquear* *Parada circular* *Bloquear*
Soujiro casi sonrió por la reacción de Aoshi al tiempo que rodaba por el suelo y usaba un tatami como escudo. Oh sí, claro que estaba celoso. Evitando un golpe bien dirigido, Soujiro se preguntó a sí mismo ¿por qué cuernos estaba feliz? Claro, Misao estaría feliz como ella sola (en serio, ¿a quién creía que estaba engañando?) pero ¡a él estaban a punto de hacerlo puré!
Aunque quizás con un poco de suerte la golpiza tendría buenos resultados. Aunque claro, no es que pensara dejarse vencer.
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Misao cerró la puerta y suspiró. ¿De nuevo con el Miai? ¡Eso fue hace MILENIOS!
Pero (felizmente) en esos momentos no tenía tiempo para pensar en esas cosas. Okon había rezongado, Omasu intentó sobornarla y Tae había empezado a recitar una lista de como cincuenta "solteros codiciados" para convencerla. Misao había pateado, gritado y amenazado. Finalmente, Misao prevaleció. Oh si, había ganado la batalla, pero aún no la guerra. Misao tenía la sensación de que esas tres no descansarían hasta que aceptara la estúpida reunión.
¿En qué había estado pensando antes de esa interrupción tan inoportuna? "¡Ah, sí! ¡Aoshi-sama!
¡NO de esa manera, caramba!
La pequeña ninja de desparramó frente a la mesita baja. El diario de Kobe estaba aún abierto y el viento movía gentilmente las hojas. Al ver esto, Misao fue hacia la ventana con intención de cerrarla.
De pronto, se detuvo.
¡Claro! ¡No fue por mis inexistentes habilidades como ninja! ¡Fue por mi posición! ¡Ya antes confiaba en mí, pero ya no podía llamarme Misao-chan porque técnicamente yo era su superior en rango! Omasu y Okon lo hacen porque estaban aquí criándome cuando él no estaba y además, quien sabe lo que piensa ese par... ¡Regresando al tema! No podía llamarme 'Misao-chan' pero no estaba dispuesto a llamarme Misao-san…yo era demasiado cercana para que pudiera hacerlo. Incluso pudiendo haber recuperado la posición de Okashira al regresar no lo hizo, ¿eso quiere decir algo, no?
Misao observó la ajetreada vida de Kyoto desde la ventana.
¿Si estaba dispuesto a aceptar mi posición como Okashira, significa eso que confía en mí? ¿Que confía en que haré lo correcto? Es mi asesor, pero siempre deja que sea yo quien tenga la última palabra. A veces intenta hacerme cambiar de opinión, pero hasta el momento no ha cuestionado mis decisiones...y si la forma de dirigirse a mí realmente significa algo, ¡entonces es que me ve como una persona capaz de tomar decisiones!
Misao soltó una risita. Aunque claro, con la última sobre Sou-kun sí no estuvo de acuerdo. Aunque pensándolo bien, yo tampoco lo estaba al inicio, ¿ne? Sólo me alegra que todo haya salido bien al final.
La chica intentó sentarse en el borde de la ventana e inmediatamente saltó de su posición.
*TOC* *TOC* *TOC*
Misao se agachó para recoger el pequeño cilindro marrón que había caído. Ah, Kouga había estado aquí.
Lo abrió rápidamente y secó un pequeño pedazo de papel escrito en el código Oniwabanshuu.
"Encontrado. Entré. Lo tengo. Sospechosos relacionados. Harada Shinnosuke y Takarai Ken. Hay que hacerlos salir. Plan según lo esperado. Alerta al lobo"
Takarai Ken, Takarai Ken... Misao estaba segura de haber escuchado antes el nombre, pero no podía recordar donde. Parece que todo estaba saliendo según el plan. El grupo terrorista era sólo un rezago de uno mayor que había operado durante años antes del Bakumatsu. Así que en teoría, no debería ser difícil descubrirlo y detener toda esa tontería antiextranjeros.
Bien, ahora era el momento de ir con Aoshi-sama. Si alguien podría saber algo sobre esos dos sospechosos, sería él.
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Aoshi estaba viendo rojo. Esas palabritas le retumbaban en los oídos como si fueran una abeja gorda, cada vez más y más fuerte.
"¿Lo eres TÚ?"
*Golpe* *Esquivar* *Patada* oh, ahí va el tatami. *Bloquear* *Golpe de nuevo*
No lo sé, ¡Maldición!
Se detuvo en medio golpe al darse cuenta. ¿Ese era el problema? ¿Realmente pensaba que no era lo suficientemente bueno para ella?
Erm...suficientemente bueno para QUÉ, ¿exactamente?
*BAM*
Y contra los cajones se fue. Ah sí, había estado en medio de un pequeño altercado, ¿no? No importa, sólo fue un pequeño golpe.
Sorprendentemente, Seta lo había desafiado Así que Seta pensaba que él era mejor para Misao de lo que lo era ÉL, Aoshi?
"Quizás puedas engañar a Misao" Soujiro saltó al escuchar el tono agrio en la voz de Aoshi. "El que ella confíe en gente como tú sólo muestra que aún es demasiado inocente para su propio bien. Si vuelves a acercarte a Misao, créeme cuando te digo que mis kodachi siguen tan afiladas como siempre. Misao no sabe lo que está haciendo, pero yo sí. ¡Te quiero FUERA de esta casa!
La mandíbula de Soujiro por poco y se desencaja. ¿QUEEEEEEEEEEEEE? ¡Eso definitivamente no había sonado a confesión amorosa! ¡No que él quisiera escuchar una de esas de Shinomori-san, pero Misao sí! Bueno, según ella no, pero era obvio que sí. Y se suponía que Shinomori-san le confesaría a ella sus sentimientos luego de verse enfrentado a los celos y la rabia, y que vivirían felices por siempre con un montón de niños que lo llamarían "Tío Sou"...momentito, ya se estaba alejando del tema de nuevo. El punto era... ¡ESTO NO ERA LO QUE DEBÍA SUCEDER!
"Me iré sólo si Misao-chan lo dice. Después de todo, ELLA es la Okashira."
"Misao verá que estoy en lo cierto, aunque no lo acepte al inicio"
"¡Ya no es una niña!" ¡No puedes decidir por ella! ¡ELLA es la Okashira!" Oh Dioses del cielo. ¿Cuándo había degenerado tanto esto? ¿Acaso Soujiro se había equivocado al juzgar los sentimientos de Aoshi? ¿Acaso lo único que veía el hombre en ella era una NIÑA?
"No importa. Lo apreciará llegado el momento" Dijo Aoshi poniéndose de pie. Su espalda le dolía terriblemente, pero no iba a dejar que se notara. "Te quiero FUERA" Con eso, seguro de no darle otra opción a Seta, Aoshi abrió el shogi para irse.
Y se encontró cara a cara con Misao.
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"...Misao no sabe lo que está haciendo, pero yo sí.Te quiero FUERA de esta casa"
"Me iré sólo si Misao-chan lo dice. Después de todo, ELLA es la Okashira."
"Misao verá que estoy en lo cierto, aunque no lo acepte al inicio"
"¡Ya no es una niña!" ¡No puedes decidir por ella! ¡ELLA es la Okashira!"
"No importa. Lo apreciará llegado el momento. "Te quiero FUERA"
Misao estaba de pie en el pasillo, sus hermosos ojos azules e incrédulos muy abiertos. Aoshi se detuvo en seco al verla.
Soujiro hizo un visible gesto de dolor. ¡Oh rayos, oh rayos, oh CUERNOS!
"ERES... UN... ¡BASTARDO!"
*CACHETADA*
Aoshi se quedó ahí congelado, demasiado sorprendido como para siquiera mover una mano hacia su mejilla, la que se hinchaba y enrojecía a gran velocidad.
¿Cómo te atreves?... ¿cómo te ATREVES...?" La voz apenas calificaba como un susurro, pero en el silencio absoluto de la habitación, las palabras hicieron eco cual si fueran cañones. El pequeño cuerpo de la chica estaba vibrando con rabia contenida. Sus puños estaban tan ajustados que las uñas empezaban a penetrarle la piel.
No, Misao no podía darse la vuelta y correr como tanto deseaba. No esta vez, ya no.
"Así que la verdad por fin sale a la luz, ¿eh? ¿Cansado de seguirle la cuerda a una niña que quería jugar a ser Okashira? ¿Ah? ¿Es eso? ¿AH? ¿AH? Con cada palabra, Misao movía la cabeza hacia Aoshi en un gesto desafiante, con los ojos fijos en él, sin importarle las lágrimas que ya corrían por sus mejillas. ¿Para qué esconderlas? Que las viera, después de todo, a él no le importaba. Después de todo, no podía detenerlas.
"Misao…"
"Todo lo que tenías que hacer era decir una palabra y lo sabes. Y todo hubiera regresado a ti. Sólo una palabra. Pero me hiciste creer que podía hacerlo yo. Me hiciste creer que era una Okashira capaz. ¡ME HICISTE CREER QUE ESTABAS ORGULLOSO DE MÍ!"
"Misao… Yo...realmente estaba... ESTOY...orgu..."
"¡CÁLLATE! Todo lo que veías era a la niña que ayudaste a criar. ¿Qué? Pensaste que me cansaría de intentar reconstruir un sueño ninja casi destruido, ¿verdad? Entonces ¿POR QUÉ no dijiste ni UNA palabra? ¡POR QUÉ ME MENTISTE!
"¡SÍ eres una Okashira capaz!" ¡NO TE MENTÍ! ¡NUNCA te he mentido!" Dijo Aoshi, saliendo por fin de su ensimismamiento tras el ataque de palabras dirigidas a él. La cogió casi violentamente por los hombros. "Por favor no...Yo no..." Sus últimas palabras fueron sólo un murmullo, sólo lo suficientemente alto para que ella lo escuchaste.
Los ojos de Misao se abrieron enormes ante tal reacción. Sus manos casi la lastimaban. Casi, pero no. Mecánicamente, la chica cogió las manos masculinas y las retiró de sus hombros. Lentamente, retrocedió un paso. Y otro. Y otro más. Aunque las manos de él seguían entre las de ella.
"Si, tienes razón Aoshi" dijo Misao meneando lentamente la cabeza hacia los lados en negación. Sus ojos estaban fijos en las manos entrelazabas de ambos, aun cuando casi ni podía verlas por culpa de las condenadas lágrimas. El tono de Misao era monótono, casi muerto.
Otro paso hacia atrás.
Las manitas de Misao se movían lentamente hacia atrás con cada movimiento, casi como una caricia sobre las de él.
*Paso hacia atrás* "No mentiste"
Al escuchar esto, los ojos de Aoshi se levantaron violentamente de mirar sus manos al rostro agachado de la chica.
*Paso hacia atrás* Ahora sólo las yemas de sus dedos se tocaban. Misao levantó los ojos a los suyos, aún retrocediendo. Las lágrimas aún estaban ahí.
"simplemente nunca dijiste la verdad"
Las manos de Aoshi cayeron a sus lados.
A medida que ella se alejaba, el hombre notó vagamente que, por primera vez en su vida, Misao lo había llamado por su nombre de pila. Sin sufijo. Sólo Aoshi.
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Misao caminó hacia la cocina un poco atontada. Había estado equivocada, tan equivocada al pensar que Aoshi en verdad la tenía por una igual cuando obviamente no era el caso. Apretó los puños tan fuerte que pudo sentir como su sangre dejó de fluir. Molesta, la joven mujer se secó los ojos con la manga del kimono.
Aoshi. Ya no Aoshi-sama. Quizás la sobrepasaba enormemente en habilidades, pero quizás era ya hora de aceptar el hecho de que ELLA era su superior ahora. Aunque sea en título. Momento de botarlo de ese estúpido pedestal donde lo había puesto cuando niña y con suerte, a ver si se rompía el cuello al caer de ahí.
"Le demostraré que puedo hacerlo. Así que no sé lo que hago, ¿uh? Piensa de nuevo, porque no sabrás qué fue lo que pasó una vez que haga lo que planeo.
"...Aprende a adaptarte...Nada sucede nunca según lo planeado..."
'Las palabras de Kobe-sama regresaron a ella. ¿Adaptarse? ¿Cómo podía adaptar algo como esto en su beneficio? No había manera de...
Misao se detuvo en seco. ¿Takarai Ken? ¿Ese nombre no estaba en la lista de "solteros codiciados" de Tae?
Con una mirada firme y una expresión decidida, la Okashira entró en la cocina y sorprendió a las tres decaídas mujeres que estaban dentro.
"¿Chicas? Cambié de opinión. Preparen el miai" Las miradas de incredulidad se convirtieron poco a poco en hermosas sonrisas.
Sólo espera Aoshi. Te lo voy a probar.
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Fin del capítulo 22
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Explicación importante! (mi versión de los sufijos y su uso en este fic)
En Japón, el uso de un sufijo (o falta del mismo) denota respeto o una cierta forma de familiaridad (o falta de los mismos).
El '-san' puede considerarse el equivalente de 'señor/señora" Significa respeto hacia alguien o simplemente se usa con personas mayores, que no conoces para nada o que no conoces bien.
El 'sama' es la forma de mayor respeto. Dice al mismo tiempo que respetas a esa persona, pero también implica que eres menos que ellos de alguna manera. Se usa para personas importantes o deidades. Ya que también significa admiración, las colegias la usan a menudo para referirse a los chicos que les gustan. (Vamos! lo han visto en anime mil veces!)
El '-chan' es un término de familiaridad. Se usa para referirse cariñosamente a tus amigas mujeres (aunque si la usa un chico puede malinterpretarse) o al hablar con niños. También sirve para mascotas que consideras adorables. No hay que usarlo en chicos a menos que sea un niño, o podrían ofenderse (lo que pasó con Yahiko en la serie).
El '-kun' se usa de manera similar al '-chan' pero con connotación masculina. Pero este no tiene límite de edad.
Sin sufijo: Al igual que con los sufijos, existe una gran diferencia si se usa el apellido o el nombre de la persona. Esto significa más familiaridad o cierta relación especial. Sin embargo, dependiendo del tono y de la persona a la que te refieres, también el simple hecho de no usar sufijo puede ser un insulto. Por cierto, la razón por la que Aoshi llama a Soujiro por su apellido es una mezcla de ambas cosas. Reconoce las habilidades de Sou como guerrero, pero no lo respeta como persona debido a su historia en común. En el caso de Soujiro, él sólo es educado.
Muchas cosas han sucedido en estos años, pero he vuelto. Primero me pondré al día con el fic en español y luego trataré de avanzar en paralelo. Hay alguien aún por ahí?
Verito-chan
