Harry Potter fue fundada por J.K. Rowling.

DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.

Cross de FXRobalino.

Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).

Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)

Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.

Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.

Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.

Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.

Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.

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03: La Carta de Hogwarts.

Era una mañana como cualquier otra, cuando Clarisse se levantó de su cama, se peinó el cabello negro, se lo ató en una cola de caballo y, puesto que era día de fin de semana, se vistió con una camiseta holgada y un pantalón sudadera.

Los Potter, tenían una miopía por defecto, como un gen recesivo, que los obligaba a llevar lentes; pero gracias a la máquina del Erradicador, cuando el ADN de Clarisse fue modificado, para que fuera una hibrida Kryptoniana-Amazona, ella dejó de tener esta problemática ocular. Ahora, solo tenía que usarlas, para ocultar su auténtica identidad al mundo.

Incluso si todavía, no salía a la luz, como una superheroína.

Bajó a desayunar, y se encontró con sus padres, quienes estaban muy serios.

—Buenos días, ¿se encuentran bien? —preguntó Clarisse.

—Buenos días, cariño —dijo su madre, justo cuando apareció el Dr. Destino, saliendo de un portal.

— ¡Buenos días, Doc.! —dijeron los tres miembros, de la familia Kent.

—Buenos días —saludó Khalid, mientras alargaba su mano derecha, hacía Clarisse, en la cual sujetaba una carta. —Esto es para ti. Tiene una débil concentración de magia, así que la estudié y ahora, te la devuelvo. No es nada negativo.

—Gracias, Doc. —dijo Clarisse.

—Por cierto, Clark, Diana —volvió a hablar Khalid. —Hicieron muy bien, quedándose junto a la casa de esta familia, pero... ya he trasladado las Salas de Sangre a esta casa, así que ahora, Clarisse está a salvo, de cualquier mago que intente dañarla.

— ¿Qué fueron esas salas, Doc.? —preguntó Diana.

—Disculpen, ¿de qué hablan? —preguntó Clarisse confundida.

—Cuando tus padres te encontraron, fueron trasladados a la Fortaleza de la Soledad y una maquina consiente, quien se hizo llamar El Erradicador, entró en funcionamiento, y modificó tu ADN, para que fueras la hija biológica de Clark y Diana. Y como tenías magia, pues bueno: nos llamaron, a todos nosotros. —Clarisse asintió, ante las palabras de Destino. —Poco después de nuestra primera visita, a ustedes, comencé a sentir algo extraño, en la casa del vecino. —Apuntó hacía la izquierda. —Una fuente mágica, conectada a tu magia. Alguien te quería, en esa casa. Entonces, comencé a estudiar las Salvaguardas y Salas de esa casa. Encontré Salvaguardas que ocultaban tu presencia, encontré una Sala de Sangre, que ya no era útil, porque ahora eres biológicamente, una miembro de la casa El, nieta de Jor-El, el ADN de tu padre, también fue modificado, para que pudiera suplantar al Superman de esta Tierra, haciéndolo hijo de Faora-Ul, y a ti, su nieta. Además de ser hija de Diana, nieta de Hipólita. —Clarisse, Diana y Clark, miraban fijamente a Destino. —Modifiqué las salas, para que respondieran ante la sangre El-Ul y de Hipólita. Sea quien sea la persona, que colocó estas salas, las ha atado mágicamente a ti, pero ya me he encargado de casi todo, y el Erradicador, se hizo cargo de otro tanto. En esta dimensión, existen escuelas de magia. —Continuó hablando Khalid, mientras señalaba la carta, en manos de Clarisse. —Ya sé a donde tenemos que ir, para que puedas comprar tus útiles y asistir a Hogwarts. —La familia terminó su desayuno, y Khalid abrió otro portal, permitiéndoles cruzarlo, y apareciendo en una calle muy concurrida. —Bienvenidos al Callejón Diagon. El mercado de los magos neutrales y de luz. —Dejaron que Khalid guiara el camino. —Ingresé a sus cuentas bancarias, y extraje algunos cientos de Libras Esterlinas, luego de hacerlo, las traje al banco de Gringotts, y ordené que una cuenta se abriera, a nombre de Kent-Prince.

—Gracias —dijo Diana.

El Dr. Destino, se quitó su casco, y sus ropas cambiaron. Usando los residuos de magia que le quedaban, hizo desaparecer el casco; aún podría llamarlo después. Siguieron su camino, hacía un edificio blanco y muy alto, que tenía en el letrero la palabra Gringotts, ingresaron, viendo a magos humanos, hablando con unos seres extraños. —Son Duendes. Si un trato no involucra una ganancia, para ellos, entonces van a ignorar ese trato. Pero, como ya saben: soy arqueólogo y me he encontrado con cientos de objetos ancestrales de todo tipo, siendo muchos de ellos, objetos mágicos (como la mismísima Corona del Rey Arturo, o el Santo Catino); los he hecho evaluar por Gringotts, me han intentado estafar, lo he evitado y ahora, tenemos una enorme cuenta bancaria, con muchos Galeones de oro, Sickles de plata y Knuts de bronce.

— ¿Quieres darnos tu dinero, Doc.? —preguntó un enfadado Clark, quien no iba a recibir dinero de sus amigos.

Pero el rubio le enseñó una sonrisa. —No, claro que no. Sé que jamás lo recibirías, Clark. Cambié tu dinero y abrí una nueva cuenta. —No le dijo, que Bruce ordenó que tomara varios cientos de millones de Industrias Wayne y los cambiara por dinero del mundo mágico, e ingresara otros cientos de millones, en la cuenta de la familia Kent-Prince. Se acercaron a un duende.

— ¿Sí? —preguntó el duende del mostrador, con un tono bastante gruñón.

Khalid pasó la llave, mientras hablaba calmado. —Esta es la señorita Clarisse Kent-Prince, tiene una cuenta bancaria a su nombre y esta es su llave.

El duende asintió, luego de ver la llave y devolverla al Dr. Destino. —Por favor, pasen por esta puerta detrás de mí. —Pidió el duende, señalando una puerta de madera negra. —Desciendan por las escaleras, y busquen la puerta de Karkon, es el duende al cual se le ha ordenado, llevar la cuenta de la familia Kent. —Los cuatro asintieron, Clark abrió la puerta, y comenzaron a descender por las, hasta un pasillo muy largo, casi que parecía infinito. A cada lado, había puertas, con nombres de duendes y la familia, a la cual servían.

—Aquí —dijo Diana. —Karkon, familia Kent-Prince. —Golpeó la puerta, con sus nudillos.

—Adelante. —Dijo la voz desde el otro lado. La puerta se abrió, pero solo los pelinegros ingresaron. —Soy Karkon, gerente de cuentas de la familia alienígena-amazónica Kent-Prince. —Ellos abrieron los ojos asombrados, mientras el duende les daba una sonrisa amable. —No teman. Los duendes tenemos ciertos secretos, para descubrirlo todo. Además: Tuvimos tratos con las Amazonas, desde los tiempos de su abuela, princesa Diana. Y llegamos a conocer a Ben-El, quien vino a la tierra siguiendo a un criminal, cuyo nombre, por desgracia, he olvidado. Este criminal se alimentaba con magia, y el acero Duende, es del más poderoso. Este sujeto... se alimentó con nuestro acero, su cuerpo se volvió de acero duende, que es quizás 100 veces, más fuerte que el acero Muggle, y golpeó a Ben-El, dejándolo en el suelo. Y días después, el desconocido, atacó a la Nación Duende, la masacre sobre nosotros fue una pesadilla, pero Ben-El, quien no tenía motivos para salvarnos, lo hizo. Nos salvó la vida. Y nos encargamos de tener un registro, de aquellos con quienes tenemos una deuda de vida o tratos.

—Gracias... —dijo Diana. Ni Clark, ni ella, ni su hija, no sabían qué decir.

—Entonces, ¿desean retirar? —preguntó Karkon.

—S... Sí —dijo Diana, mientras tomaba a la niña del hombro delicadamente. Clarisse estaba muy nerviosa. —Ella es nuestra hija adoptiva, Clarisse Kent-Prince.

El duende miró a la niña de arriba abajo. —Necesitaré una prueba de sangre, pues siento la magia de la niña. Pero... necesito probar, si es una Hija de Muggles o descendiente de alguna familia antigua.

Ella dio un paso al frente, y el duende le enseñó una navaja, y una hoja de papel. —No es por nada, señor Karkon, pero... —la niña no estaba segura. —Nuestra piel es bastante fuerte y... ¿esto podrá cortar mi piel?

Karkon le dio una sonrisa de confianza. —Lo hizo con sus ascendentes, señorita Kent. —Así lo hizo ella, derramando cinco gotas en el pergamino. La sangre se multiplicó y escribió, con la propia sangre de la chica.

Nombre Original: Clarisse Euphemia Kent-Prince.

Nombre Kryptoniano: Kalila El-Prince

Padres Biológicos: James Charlus Potter Deneuve y Lily Janeth Evans.

Hermano Biológico: Alex Potter-Evans.

Abuelos Biológicos: Fleamont Potter y Euphemia Deneuve.

Padres de Sangre: Kal-El (Clark Kent) y Diana Prince.

Abuelos de Sangre: Jor-El y Faora-Ul. Hipólita Prince y Zeus.

Abuelos Adoptivos: Jonathan Kent y Martha Clark.

Fisionomías: Kryptoniana y Amazónica.

Karkon asintió, satisfecho con lo que decía en el pergamino. —La moneda mágica, se divide en tres: El Galeón de oro, el Sickle de plata y el Knut de bronce. Un galeón, actualmente es igual a 5 libras esterlinas y a 7.34 dólares. Un Sickle es 0.02 dólares y un Knut... bueno, no tienen valor.

—150 dólares para cambiar, por favor. —Pidió Clark. Karkon, les dio una bolsa de oro y plata.

La familia Kent-Prince, salió de la visita a Karkon y volvieron por el pasillo, ascendieron por las escaleras, mientras dejaban a una mujer pelirroja de ojos verdes y a un chico pelirrojo de ojos avellana pasar; dieron las gracias a los banqueros, y salieron de Gringotts.

Kent guiaba el camino, por las concurridas calles del Callejón Diagon. —Lo mejor, será primero... comprar un baúl, luego a que le hagan los uniformes del colegio, después iremos por los libros y después los otros útiles, dejando para el final, su varita mágica. —Fueron a donde dijo Kent, pues no sabían nada de ese lugar, así que se fiaron completamente de él. Primero: compraron el baúl, luego fueron donde Madame Malkin.

—Hola pequeña —dijo la mujer sonriente. —Vienen por los uniformes de Hogwarts, ¿verdad?

—Así es Clarisse, —dijo Clark, haciendo que su hija lo mirara. —cuando tengas los uniformes listos, búscanos en la tienda de libros, o en la tienda de varitas, ¿de acuerdo?

—Sí, papá —dijo ella sonriente, mientras obedecía a Madame Malkin, quien le ordenó levantar los brazos, para medirlos y realizaba otras mediciones, con una cinta métrica, que no era sujetada por la mujer. —Parece telequinesis. —Pensó.

La campanilla de la puerta sonó, indicando que alguien había entrado. —Hola, Madame Malkin —dijo un hombre de cabello rubio y largo, con un toque un tanto afeminado, en el porte y en la forja de sujetar el bastón, acompañado por un niño. —Hola, jovencita.

—Buen día, caballero —saludó ella sonriente.

—Lo mismo para usted, jovencita —dijo el hombre asintiendo, mientras miraba a la modista. —Madame Malkin.

—Estás lista, linda —dijo Madame Malkin sonriente, con una tabla junto a ella, que sujetaba un pergamino, y una vuela-pluma anotando cosas. —Vuelve en dos horas, por favor.

—Entendido —dijo ella, a Madame Malkin, y luego miró al hombre que hablaba con la mujer. —Con su permiso, caballero.

—Soy Lucius Malfoy, él mi hijo Draco Malfoy —dijo Lucius.

—Draco... —murmuró sorprendida. — ¿No es el nombre de una estrella? —Eso último, era gracias a los conocimientos de las Amazonas, quienes debían de saber incluso, cazar en las noches.

—Lo es —dijo el Lord. — ¿Y usted es?

—Clarisse Euphemia Kent-Prince —dijo ella.

Euphemia... ¿podrá ser? —se preguntó Lucius, mientras le daba la mano a la chica, y luego se presentaba con Draco, para después salir.

A ver... ¿Dónde encuentro a una Amazona, un Kryptoniano y a un arqueólogo (siendo que este último, es manipulado por un casco mágico)? —se preguntó la chica, mientras caminaba, logrando pedir unas pocas direcciones, pero no estaban en la tienda de material escolar, ni en la tienda de libros Flourish & Blotts, pero con unas pocas descripciones, el Sr. Flourish, le dijo la dirección que tomaron sus padres.

— ¡Cariño! —llamó la princesa de las Amazonas, a su hija genética.

La chica miró hacía su izquierda, y cuando intentó correr, cayó encima de un niño. — ¡Auch!, ¡oye, ¿Qué te pasa?! —se quejó el niño enfadado. — ¿No sabes quién soy?

—No. No sé quién eres —dijo la niña, poniéndose de pie y fingiendo tener que jalar dos veces del brazo del niño, hasta ponerle de pie. Y como sus manos aún estaban unidas, comenzó a agitarla débilmente, como un saludo normal. —Soy Clarisse.

—Soy Alex. Alex Potter. —Pero, para su sorpresa, la chica no reaccionó al nombre. Él estaba acostumbrado, a que otros saltaran encima suyo, en busca de algún autógrafo o algo, pero esta chica no lo hizo. —Soy El-Niño-Que-Vivió. —Enfatizo y frunció el ceño.

—Hola, ¿Hay alguien allí? —Preguntó ella sonriente y juguetona. —TODOS en este lugar, estamos vivos, chico. Así que yo soy, la Niña-Que-Vivió, para ti. —Dijo risueña y burlona.

Una mano fue colocada, en el hombro de Alex. —Por favor, señorita —dijo una mujer de cabello rojo y ojos verdes, quien acompañaba al tal Alex. —Por favor, perdone a mi hijo. Toda su vida, ha sido demasiado... mimado. Aunque... —le dio una sonrisa a la chica. — ¿Vienes de otro continente? —preguntarle a la chica, si era Hija de Muggles, podría hacerla sentirse mal, o hacerla sentirse atacada, solo por desconocer algo. Ella sabía muy bien, como se sentía eso.

—No. Siempre he vivido aquí, aunque mis padres son de América y bueno... mi madre es de Grecia, he visitado Grecia, en varias ocasiones. —Dijo la chica, encogiéndose de hombros. La chica no negaba ser de Inglaterra y entre líneas, ella negaba ser únicamente Hija de Muggles, así que fue curioso para Lily y Alex, que simplemente ignorara al chico. —Con su permiso, señora... Potter, joven Potter.

—Señorita Clarisse, volveremos a verlos —dijo la mujer pelirroja sonriente, mientras guiaba a su hijo, al interior de la tienda de libros.

— ¿Y papá y el tío Khalid? —preguntó la pelinegra, cuando finalmente abandonaron la tienda. Ambas sabían muy bien, quienes eras Lily y Alex, solo no querían mencionarlo. Y Clarisse, no quería hablar de ellos. Y su madre, no la obligaría.

—Tu padre, ya tiene tu baúl, con todos los implementos y libros, en su interior. —Dijo Diana, mientras sacaba la lista. —Solo falta ir, por tu varita mágica.

—Discúlpeme, señora —dijo el vendedor de Flourish, llamando la atención de las pelinegras.

— ¿Sí? —preguntó Diana.

—Si se trata de las varitas mágicas de mayor calidad, hay dos lugares que puede usted, visitar —dijo el hombre. —La tienda Ollivander, queda al final de la calle, o pueden tomar el camino de aquí, del lado de mi tienda y seguirlo, hasta el Mercado Carkitt, donde tendrán la tienda Gregorovitch, pues son las tiendas de la calidad más alta y... —hizo una mueca. —Las otras tiendas, como las varitas que fabrica y vende Jimmy Kiddell, cuentan con una... muy baja calidad.

—Muchas gracias por su indicación, caballero —dijo Diana sonriente.

—Oh, veo que terminaron sus compras, señora y señor Potter —dijo Clarisse sonriente. El ceño fruncido de Alex, solo hizo crecer la sonrisa de la Amazona-Kryptoniana.

— ¿Irán a comprar su varita mágica, señorita Kent? —preguntó Lily, devolviendo la sonrisa.

—Así es, señora Potter —contestó Diana.

—Bueno, espero que no les moleste, si las acompañamos —dijo Lily algo nerviosa, sin querer molestar a las desconocidas.

—Jamás. —Dijo Diana negando con la cabeza. —Se los agradeceríamos, en realidad. —La pelinegra mayor y la pelirroja, comenzaron a conversar de cosas mundanas, mientras que Clarisse y Alex, miraban de un lado a otro, explorando todas las tiendas que podían, pero no se llevaban muy bien, ni parecían querer amistarse. Solo... querían ignorarse.

—Bien: estamos aquí. —Dijo Lily sonriente.

Ollivander's.

Creando varitas mágicas, desde el 300 a.C.

Junto a la tienda, estaba esperándolos Clark, con el baúl de Clarisse al lado, siendo abrazado por su hija. A diferencia de como solía ser Clark en su propia tierra, aquí, en la Tierra 13, no llevaba ropa que fuera más grande que él. Su traje de saco y corbata. El saco y el pantalón eran azules, la camisa era blanca y la corbata negra. La niña abrazó a su padre, quien le acarició el cabello juguetonamente, y Clark se presentó con Lily.

Los dos niños, entraron primero, llamando la atención del hombre de cabello blanco y ojos grises tormentosos. — ¡Oh! Sea bienvenido, señor Potter, lo esperaba. —Alex y Clarisse, dejaron de mirar las miles y miles de cajas, llenas de varitas mágicas. —Entonces, ¿Por qué no comenzamos con usted, señorita?

— ¡Soy el Niño-Que-Vivió, señor Ollivander! —gruñó un enfadado y celoso Alex.

— ¡ALEX! —Gritó Lily irritada por la actitud de su hijo, agarrándolo de la oreja. — ¡No te enseñé "Las damas primero"?!

—Señorita... —Ollivander dejó en el aire, por no saber su apellido. Aunque ella pensaba que algo, era raro en aquel hombre.

—Kent —concluyó ella, sonriente.

—Señorita... Kent. ¿Con que mano sujetaría una varita? —preguntó el hombre.

Clarisse frunció el ceño. —Soy diestra.

—De acuerdo, comencemos —Y fue por una caja de madera. Una cinta métrica apareció desde debajo de la mesa y midió el brazo de Clarisse y luego, la midió desde la nariz, hasta la punta del dedo índice. De la caja de madera, extrajo una varita, también de madera. —Ninguna varita Ollivander es igual, siempre serán totalmente únicas. No hay dos unicornios, dragones o fénix iguales. Esta varita es de Haya y el núcleo es de Nervio de Corazón de Dragón. —Clarisse agitó la varita, y unos pergaminos explotaron, haciendo saltar a Clarisse, Alex, Diana y Clark, del susto. —No se preocupe, señorita Potter. Las varitas eligen al mago, no el mago a la varita. Guardó esa varita y cuando fue a agarrar otra...

— ¡Espere, señor Ollivander! —dijo repentinamente Alex. —Permítame intentarlo, con esa misma varita. —Ollivander miró a Alex, como si fuera a darle una pistola cargada, a un bebé. La entregó, él la agitó y un tornado les pasó por encima. Alex dejó la varita en la mesa. —Tampoco. —Fue a buscar otra varita, y la entregó a Clarisse, para celos de Alex. —Ébano y Pelo de Unicornio.

—Señor Ollivander —llamó Lily. — ¿Por qué no nos habla, sobre el significado de las maderas de las varitas? Eso sería menos extraño, para los niños y los señores Kent.

Ollivander asintió. —Cada madera, tiene una personalidad y cuando encuentren una, será el reflejo de la personalidad del portador. La Haya: El verdadero compañero para una varita de haya será, si es joven, sabio más allá de sus años, y si es adulto, rico en comprensión y experiencia. Las varitas de haya funcionan muy débilmente para los intolerantes e intolerantes. Cuando se combina adecuadamente, la varita de la haya es capaz de una sutileza y un arte rara vez se ve en cualquier otra madera, de ahí su brillante reputación. —Una pila de papeles explotaron, en llamas, pero rápidamente, Lily arrojó un Aquamenti. Miró la varita, que acababa de entregar a Clarisse. —El Ébano: tiene una apariencia y reputación impresionantes, siendo muy adecuadas para todo tipo de magia combativa y para la Transfiguración. El ébano está más feliz de la mano de aquellos que tienen el coraje de ser ellos mismos. Con frecuencia no conformista, altamente individual o cómodo con el estado de ser un extraño. En mi experiencia, la varita de ébano perfecta es que va a aferrarse a sus creencias, no importa lo que la presión externa, y no se deje llevar ligeramente de su propósito. —Clarisse suspiró de enfado, mientras trataba de mantenerse de pie, pues el suelo se volvió de goma, haciendo que mantener el equilibrio no fue fácil, pero Lily rápidamente volvió el suelo solido nuevamente, mientras Clarisse entregaba la varita a Alex, en cuyas manos, una ventana se volvió polvo. Ollivander entregó, otra varita a Clarisse. —El sauce es una madera de varita poco común con los poderes curativos, y su propietario ideal a menudo tiene cierta inseguridad (por lo general injustificada), por mucho que intenten esconderla. Tienen una apariencia atractiva y una reputación bien fundamentada para habilitar la magia avanzada no verbal, las varas de sauce han seleccionado consistentemente las personas de mayor potencial, en lugar de aquellas que sienten que tienen poco que aprender. —La varita salió volando de la mano de la chica. El chico agitó la varita mágica, pero gritó y la soltó, mientras declaraba que se calentó en su mano. Ollivander entregó una más. —Esta varita es... un trabajo alquímico, de mi bisabuelo. Es la fusión de un Sauce y de un Serbal. Por consecuencia, sus virtudes son los poderes curativos y los encantamientos protectores poderosos y difíciles de romper. Así como... la separación de las Artes Oscuras del Serbal y el mayor potencial del Sauce.

— ¿Y el núcleo mágico? —preguntó Khalid.

Ollivander asintió. —Gracias por recordarme eso último, caballero. —Ollivander asintió, antes de seguir hablando. —La pluma de fénix es el tipo de núcleo para varitas más raro. Las plumas de fénix pueden producir una amplia gama de efectos mágicos, aunque pueden tomarse más tiempo que las varitas de unicornio o de dragón para mostrarlo. Son las que tienen una mayor iniciativa, a veces actúan independientemente, una cualidad que a muchos magos y brujas no les gusta nada. —Clarisse agitó la varita mágica y una luz dorada, la rodeó, mientras que un ave Fénix, cantaba a su alrededor.

— ¿Cuánto es? —preguntó Diana. Todos podían notar, que la varita eligió a la chica.

—Serán cinco Galeones —pidió el hombre, recibiendo su pago. La familia Kent se fue.

Entonces, Lily notó algo y salió rápidamente, siguiendo a la familia. — ¡Señores Kent! —Los alcanzó rápidamente.

— ¿Ocurre algo, señora Potter? —preguntó Clark.

Ella asintió. —Para que su hija pueda venir a Hogwarts, debe de dirigirse a la estación de trenes King Cross. Debe de caminar hacía el muro de los andenes 9 y 10. El muro es una pantalla. Es... falso. Deberá de atravesarlo.

— ¿Hablamos de un portal, para ingresar al Mundo Mágico? —preguntaron Clark y Clarisse. Lily asintió.

—Muchas gracias. —Dijo Diana.

Lily volvió a entrar a la tienda. — (...) En general: la fibra de corazón de dragón produce las varitas más poderosas, y con ellas se pueden realizar los encantamientos más llamativos. Las varitas con núcleo de fibra de corazón de dragón tienden a aprender hechizos más rápido que las de otros tipos. Sin embargo, pueden cambiar de maestro si se le quitan a su dueño original, y siempre establecen una fuerte relación con el que las posee en ese momento. —Comentó Ollivander a Lily y Alex. —Las varitas de fibra de corazón de dragón son las más fáciles de usar para las Artes Oscuras, aunque no se inclinará hacia ellas por ella misma. También, de las tres más poderosas, es la que tiene más tendencia a producir accidentes, debido a su temperamento. —Pagaron y se fueron. —Bueno: Lo mejor, será mandar el mensaje que Dumbledore me pidió.

Oficina del Director de Hogwarts.

Dumbledore golpeó la mesa con enfado, al leer la carta que Ollivander acababa de leer.

En resumen: Ollivander le decía que la varita de Acebo y Pluma de Cola de Fénix, no eligió a Alex Potter, ni a nadie de esa generación de alumnos, que estaban por ingresar a Hogwarts.

La varita no eligió a Alex Potter, el-Niño-Que-Vivió. Pero entonces, ¿a quién más podría elegir esa varita mágica?

¿No era lógico que Alex Potter, aquel que fue marcado por Voldemort, fuera el destinado a derrotarlo, a ser que la Profecía hablaba de él?

¿Aquel que fue marcado como su igual y está destinado a derrotarlo?

Suspiró. Decidió que era hora, de que Alex Potter comenzara su camino, hacía su destino. El destino de derrotar a Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, y para eso, necesitaba que James y Lily, hicieran EXACTAMENTE, lo que él les ordenaba. Se levantó de su silla y fue hacía la chimenea, agarró algunos polvos verdes y los arrojó a la chimenea. —James, Lily, necesito que vengan a la oficina.

Entonces, apareció el rostro de James. —Vamos de inmediato. —El hombre retrocedió, y en una explosión de llamas verdes, apareció un hombre de cabello negro corto, ojos avellana, que llevaba unas gafas; y seguido por él, entró una mujer de cabello rojo y ojos verdes. — ¿Qué ocurre, Albus?

El hombre les enseñó, el libro de alumnos admitidos. —Este, es el libro de alumnos admitidos, para este año. —Señaló un nombre, de una columna. —Aquí está él: Potter, Alex. En cambio... —ascendió con su dedo, hasta la letra C. —Aquí está Clarisse. Kent, Clarisse. —Lily y James abrieron los ojos. —Creo que subestimé el odio de tu hermana y.… el hecho de que Clarisse jamás presentara magia, Lily, James. Me temo, que ustedes renunciaron a ella, legalmente. —Con un rostro de temor, pero no temía por su vida, sino por sus planes. Aún no entendía, como era posible, que la mocosa ingresara a Hogwarts. —Y eso yo no lo tomé en cuenta. No tomé en cuenta, que quizás, tu hermana te odiaría lo suficiente, como para haber llevado a tu hija a un orfanato, y quizás, allí sería puesto en adopción, siendo legalmente adoptado por estos Kent.

—La... la vimos. —Dijo Lily, con los ojos abiertos y llevándose una mano al pecho.

— ¿Eh? —preguntó Albus asombrado, y casi sin entender nada. — ¿Qué quieres decir?

—Ya... ya interactuamos con Clarisse. —Dijo Lily, quien se esforzaba por negarse a derramar lágrimas, ante Albus Dumbledore. Después de todo, fue por culpa de Albus, que su hija no fue criada por ellos dos. —Cuando... cuando fuimos a comprar los libros de Alex y.… y cuando fuimos a comprar su varita mágica.

Albus comenzó a preguntarse, de qué otra forma podría manipular a los Potter, para que guiaran a Alex como debían de guiarlo, para que finalmente, la oscuridad fuera destruida. Además, Clarisse Potter podría ser un problema, pues desconocía todo sobre ella.

Desconocía como la criaron, en qué creería, o en qué casa estaría...

No.

Era una Potter.

Era una Potter.

Y como todos los Potter, estaría en Gryffindor, y así podría acercarse a ella.

Le manipularía, del mismo modo que lo había hecho con el padre de Fleamont: Gaelick Potter, con el propio Fleamont Potter y luego con James Potter.

Su plan necesitaba seguir en movimiento. —Lily, ¿pensaste en lo que te dije, la semana pasada?

La pelirroja frunció el ceño. —Un poco. Solo... un poco.

Una sonrisa amable, apareció en los labios de Albus. —Piénsalo desde otro punto de vista, Lily. —La mujer, instintivamente, levantó su mentón como diciéndole "¿Y con sería ese punto de vista?" —Podrías tratar de crear, una relación cercana con Clarisse. —Los ojos de Lily y James, se iluminaron.