Harry Potter fue fundada por J.K. Rowling.
DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.
Cross de FXRobalino.
Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).
Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)
Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.
Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.
Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.
Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.
Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.
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04: Andén 9¾ y el Sombrero Seleccionador.
Era una mañana llena de emociones, de eso Clarisse estaba segura. Madrugó muy temprano, yendo a meterse al baño y duchándose, volvió a su habitación, con una toalla envuelta en la cabeza y una toalla sobre su cuerpo, cerró la puerta de su habitación y, sabiendo que igual que siendo normalmente, otra vez, ella tendría que ocultar su identidad, solo se vistió con la falda negra y la camisa blanca de botones, de Hogwarts, mientras que guardaba la espada y escudo, gracias a un hechizo mágico, normal entre las Amazonas. Pero, lo que sí llevaría como única indumentaria extra, eran los brazaletes.
—Entonces, cariño —dijo Clark curioso. — ¿Puedes repetirme, lo que tenemos que hacer?
—Hay un... portal de algún tipo, oculto tras el muro entre los andenes 9 y 10 de King Cross. —Dijo Clarisse divertida. —Solo tengo que... correr hacía un muro, según la señora Potter.
— ¿Cómo te sientes, sobre eso? —preguntó Diana, mientras cruzaba las piernas.
Clarisse lanzó una risilla. —Vamos mamá: Eres restauradora de arte antiguo, no eres psicóloga.
—Pero sé lo suficiente, sobre el tema —rebatió su madre, mientras alzaba una ceja.
Clarisse miró al techo, mientras comía su desayuno. —Nada. —Negó con la cabeza, siendo sincera. —No siento nada. Si digo la palabra "Mamá", el pensamiento que me viene, eres tú. No ella. Jamás la conocí, así de simple. —Se encogió de hombros, al decirlo. —Bien: voy a cepillarme los dientes, y salimos.
Clark le dio una sonrisa a su hija, y fue hacía el parqueadero, para sacar el automóvil.
Diana y Clarisse llegaron al automóvil, pocos minutos después. Clark entró a la casa, a gran velocidad y salió nuevamente.
Clark condujo el automóvil, hasta la estación.
—Entonces, cariño —dijo Clark, trayendo el baúl. — ¿Sabes cómo ingresar?
—Sí. —Besó las mejillas de ambos, tomó el baúl y atravesó el muro que estaba entre los andenes 9 y 10, desapareciendo.
Diana reconoció a Lily y Alex Potter, y aquel hombre de cabello negro, que les acompañaba, debía de ser James. Diana y Clark, solo cruzaron unas pocas palabras con Lily, despidiéndose cortésmente de ella, mientras veían a la pelirroja y a su hijo, atravesar el portal.
—Señorita... Kent —el nombre salió de los labios de Lily, en un jadeo.
La pelinegra se giró, hacía la pelirroja. —Señora Potter, señorito Potter, un placer verlos —dijo Clarisse sonriente, antes de mirar el tren, el cual pitó, y ella se rio divertida. —Creo que... esta es la señal.
—S... Sí. Seguro —dijo Lily, mientras ascendía, y veía que la chica se alejaba, mirando de unlado a otro, a las personas en los vagones.
— ¿Te encuentras bien, madre? —preguntó Alex extrañado, por la actitud de su madre.
—Sí, estoy bien cariño —dijo Lily, mirando como Clarisse se alejaba.
—Madre, estás mirando a esa niña, ¿Qué pasa? —preguntó Alex curioso, ignorante y celoso.
Ella se mordió los labios, sus ojos danzaban, mientras cientos de pensamientos golpeaban su mente. —Cariño, esa chica... esa chica es...
— ¡Alex, hola! —Ronald Weasley, el mejor amigo de Alex llegó en ese momento, interrumpiendo a Lily, quien estuvo por confesarle la identidad de la chica. Pero su hijo acababa de irse, con Ronald, mientras que ella suspiraba y buscaba a Clarisse con la mirada, solo para no encontrarla.
Lily suspiró y se fue, al vagón de los Prefectos.
Una lagrima rodó por su mejilla, mientras cerraba sus ojos, agarrando un collar en su cuello, en el cual tenía una diminuta fotografía, con James, Alex, Clarisse y ella. Imaginó un mundo, donde ella y James, habían criado a sus dos hijos. — "Alex y Clarisse Euphemia Potter Evans" —Susurró.
Las horas pasaron, y un Prefecto la despertó. Suspiró, mientras caminaba lentamente, por el pasillo, fuera del Expreso de Hogwarts, y se Apareció tan cerca de Hogwarts, como lo permitían las Salvaguardas, luego se acercó caminando e ingresó en el castillo, mientras la profesora McGonagall, la saludaba e iba por los alumnos de primer año. Se detuvo detrás de las puertas del Gran Salón, para escuchar. —Bienvenidos a Hogwarts —la voz de Minerva, le llevaba amortiguada por el par de grandes puertas.
—El banquete de comienzo de año, pero antes de que ocupéis vuestros lugares en el Gran Comedor deberéis ser seleccionados para vuestras casas. —Decía la profesora McGonagall. —La Selección es una ceremonia muy importante porque, mientras estéis aquí, vuestras casas serán como vuestra familia en Hogwarts. Tendréis clases con el resto de la casa que os toque, dormiréis en los dormitorios de vuestras casas y pasaréis el tiempo libre en la sala común de la casa. Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Mientras estéis en Hogwarts, vuestros triunfos conseguirán que las casas ganen puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de la casa, un gran honor. Espero que todos vosotros seáis un orgullo para la casa que os toque.
—Sería un problema, si alguien no quiere jugar, para su propia casa e ir por su lado. —Pensó Clarisse.
—Vol... —pero Minerva fue interrumpida, cuando escuchó que tocaban tras la puerta, asintió. —Por aquí. —Las puertas se abrieron. —Por favor, avancen, cuando les llamen. —Todos se quedaron allí de pie, mientras que Minerva avanzaba, y una lista aparecía en sus manos, y ella se paraba junto a un taburete, que tenía un sombrero remendado de brujo. — ¡Abott, Hannah! —Una niña rubia caminó hacía el frente, sentándose en la silla y el sombrero fue colocado sobre su cabeza.
— ¡HUFFLEPUFF! —Gritó el sombrero, sorprendiendo a los Hijos de Muggles, pero igualmente los mestizos e incluso los Sangre Pura, se mostraron asombrados.
Susan Bones, también fue a Hufflepuff.
Terry Boot, fue a Ravenclaw.
Mandy Brocklehurst, fue a Ravenclaw.
Lavender Brown, fue a Gryffindor.
Millicent Bulstrode, fue a Slytherin.
Y así, varios nombres fueron llamando.
Corner Michael, Cornfool Stephen, Crabbe Vincent... Dunbar Fay...
Entwhistle Kevin, fue a Ravenclaw. Finch-Fletchley Justin, fue a Hufflepuff. Finnigan Seamus, fue a Gryffindor.
Goldstein Anthony, fue a Ravenclaw. Goyle Gregory, fue a Slytherin. Granger Hermione, fue a Gryffindor. Greengrass Daphne, fue a Slytherin.
Finalmente. —Kent, Clarisse. —La chica caminó hacía el frente, y los profesores la miraron, reconociendo que era la hija perdida de James y Lily Potter.
Severus tuvo un escalofrío, algo estaba mal, muy mal con esa niña. Su aura... ningún niño de 11 años, debería de tener un aura así.
La niña era... buena, era una... niña de la luz, tenía los valores que se esperaba de ella, pero al mismo tiempo, parecía haber visto cosas, que ninguna niña debería de haber visto.
Clarisse se sentó en la silla, y el Sombrero Seleccionador, fue colocado sobre la cabeza de la pelinegra. «¡Señorita Clarisse Euphemia Kent Prince!» Dijo el sombrero en la mente de la chica, sorprendiéndola. «Entonces, un extraterrestre y una amazona, te criaron y te dieron sus costumbres, interesante, pero amas aprender y tener más conocimientos de la magia»
—Gracias, sombrero. —Dijo Clarisse mentalmente, sonriente.
«Irás a... ¡RAVENCLAW!»
Las águilas con manto de cuervo, aplaudieron.
Neville Longbottom, fue enviado a Gryffindor.
Ernie MacMillan, fue enviado a Hufflepuff.
Morag MacDougal, fue enviado a Ravenclaw.
Draco Malfoy, Theodore Nott y Pansy Parkinson, fueron enviados a Slytherin.
Mientras que Padma fue enviada a Ravenclaw, su gemela Parvati fue a Gryffindor.
Cuando mencionaron a Alex Potter, todos lo miraron y comenzaron a cuchichear, cosa que lo emocionó e hizo que su ego se elevara. Él fue a Gryffindor.
Dean Thomas, fue a Gryffindor.
Lisa Turpin fue a Ravenclaw.
Ronald Weasley fue a Gryffindor.
Y, finalmente, Blaise Zabini fue a Slytherin.
—A los nuevos alumnos, les digo: bienvenidos. Y a los no tan nuevos: bienvenidos una vez más, a Hogwarts. —Dijo un sonriente Albus Dumbledore, director del colegio. —El bosque circundante al colegio, está prohibido. Y, al menos por este año, el pasillo del lado oeste, del tercer piso del castillo, está prohibido. Si es que no quieren sufrir una muerte horrible.
— "Literalmente, les está pidiendo que vayan a investigar" —susurra Clarisse, mirando con enfado a Dumbledore, antes de tomar el plato de ensalada y servirse.
— ¿A qué te refieres, Kent? —preguntó Padma Patil.
—Simple, querida: Negarles a los niños hacer X cosa o ir a X lugar, les hará ir a investigar, como si fueran polillas dirigiéndose hacia el fuego —simplificó Clarisse, sin darse cuenta del sonrojo que sufrió su interlocutora: una bella pelinegra, de ascendencia hindú, quien quedó prendida de la Kryptoniana-Amazónica. Clarisse tomó una gran cantidad de vegetales y frutas, y un poco de pollo, comiendo moderadamente, tal y como sus padres, esperaban de ella. — ¿Puedo ayudarlo en algo, director? —Los Ravenclaw miraron confusos, pero efectivamente, el director se estaba acercando a ellos, dejándolo un poco confundido.
—Eh... sí, Cla... Señorita Kent, ¿le importaría, después de cenar, acompañar al profesor Flitwick a mi oficina, si no es mucha molestia? —pidió el anciano.
La chica frunció el ceño por un instante, pero se relajó. —Entendido. Nos veremos en su oficina, director. —El anciano se alejó y volvió a su puesto, antes de tratar de emplear Legeremancia en la chica, la cual se había entrenado por años, junto a J'onn J'onzz para así, poder aprender adecuadamente la Legeremancia y Oclumancia, de la cual Satanna había hablado, hace ya tantos años, insistiendo en que Clarisse debía de aprender.
El director miró extrañado a Clarisse, por la forma en la cual lo había mantenido fuera de su mente. ¿Cómo lo había logrado?, ¿Quién le había enseñado?, ¿Qué otros conocimientos, tenía la chica? Esto no era bueno.
Luego de la cena, Clarisse fue acompañada por su jefe de casa Filius Flitwick, hasta la oficina del director.
Albus, James y Lily, escucharon a Clarisse reír, mientras ascendía por las escaleras. — ¿En serio? ¿Chicle de Limón? —Escucharon también la risa de Flitwick.
—Sí. El director, ama los dulces de origen Muggle —explicó su jefe de casa.
—No lo culpo —la puerta se abrió, y el profesor de encantamientos, junto a Clarisse Kent, ingresaron en la oficina, mientras comían dulces. —Director Dumbledore, lord y lady Potter. —Saludó la chica, antes de mirar hacía su derecha y acercarse a las sombras, agarrando algo con fuerza, escuchándose un quejido y arrastrando a uno de los profesores, que vio en la mesa de los profesores. —Y el profesor de nombre desconocido.
—El profesor Snape, Jefe de Casa de los Slytherin —presentó Dumbledore. —Por favor, señorita Po... Kent, puede soltarlo.
—Seguro —dijo la chica, soltando la muñeca del hombre, quien acarició su hueso lastimado. —Soy miembro de la casa de Ravenclaw, así que aquí solo tendríamos que estar, el Jefe de mi Casa y el director, no tres personas más, entre ellos, el jefe de una casa rival.
—Bueno Clarisse...
—Señorita Kent, por favor director. —Pidió ella. —No somos... lo suficientemente cercanos, para llamarnos por nuestros nombres de pila.
—Vamos, Clarisse, como director...
—Se debe demostrar imparcialidad, ante todo —acusó la chica, con un tono tan frío, que les causó un escalofrío a los presentes. —Y llamar a un alumno por su nombre de pila, es parcialidad. Entonces, ¿Cuál es el motivo, para convertirme en un objetivo?
— ¿Objetivo? —preguntó el confundido Albus.
—Objetivo. Si un alumno es llamado a la oficina del director, una de dos: O es la mascota del profesor, o es un delincuente. —Finiquitó la chica. —Y ninguno de los dos, es de mi agrado, director. —Albus, se removió incomodo en su puesto. —Entonces: ¿Por qué?
—Me preguntaba, Cla... señorita Kent. Si... siempre ha sido usted, una Kent —preguntó el hombre desviando la mirada. Algo en aquellos ojos verdes, estaba mal. Pero no era maldad, solo... algo estaba mal, y no podía vislumbrar el qué.
Ella asintió. —Desde que tengo memoria. Aunque: según mi pergamino de sangre en Gringotts, fui adoptada por Clark y Diana, y mi familia biológica es la Potter. —Dijo las palabras tan fríamente, que Lily ahogó un gemido y Filius, James, Albus y Severus, se removieron incomodos, mientras que Severus, pasaba el peso de un pie al otro. Albus parpadeó, mientras buscaba qué decirle a la chica. —Como dije: Los Kent me adoptaron. Dijeron, que me encontraron una noche cualquiera, en una noche especialmente fría, ante la puerta de una casa. Y que me llevaron con ellos, a su hogar. Un amigo de la familia, descubrió que había barreras de sangre, alrededor de la casa, y como no conocían el motivo por el cual alguien querría protegerme, por las barreras y salas de sangre, usando un hechizo, este amigo de la familia, modificó mi ADN y mi sangre, para volverme una Kent-Prince, y de esa forma, permitir que las barreras y salas de sangre, entraran en acción.
Albus comenzó a jugar con sus dedos, y trataba de no mirar a Lily, quien estaba claramente furiosa, y le iba a gritar muy feo, en algunos minutos. —Bueno... creo... creo que no tenemos nada más, sobre lo qué hablar, señorita Po... Kent. Pu-puede... usted, retirarse. —Cuando Clarisse y Filius se fueron, Lily y James, le gritaron a Albus, por haber alejado a su hija de ellos, y el anciano no pudo hacer nada más, que admitir su culpa, ante las palabras del Auror y la profesora asistente de Encantamientos.
Filius guio a la niña, a través del colegio, dándole algunos consejos, que la chica escuchó atentamente, hasta que llegaron a la torre de Ravenclaw. —La puerta te dará una adivinanza, debes de resolverla, y decirlo en voz alta. Mira. —En la puerta, aparecieron palabras. «El circulito es bien redondito y cuando lo golpeas pega un gritico»
—Un Tambor. —Dijo una sonrisa Clarisse. La puerta se hizo a un lado, permitiéndoles ascender por escaleras de caracol. Y, cuando llegaron a la Sala Común, los ojos de la chica brillaron. —Esto es... lo más hermoso, que he visto en mi vida.
La sala común de Ravenclaw, que estaba vacía, era una amplia estancia circular, mucho más espaciosa y aireada que cualquiera de las que Harry había visto hasta entonces en Hogwarts. Tenía una serie de elegantes ventanas en forma de arco, de las que colgaban cortinajes de seda azul y bronce (de día, los miembros de Ravenclaw disfrutaban de unas vistas espectaculares de las montañas circundantes); se veían estrellas pintadas en el techo de forma abovedada, así como en la alfombra azul oscuro; y el mobiliario consistía en mesas, sillas y estanterías, y una alta estatua de mármol blanco ocupaba un nicho enfrente de la puerta.
El profesor Flitwick se río. —Me alegra mucho, que considere que es así, señorita Kent. Por cierto: Mañana no podré darles clases, pues tengo algo pendiente y es personal, así que mañana... su clase será con la profesora Lily Potter, espero que eso no le moleste en demasía.
—Incluso si me molestara, no podría hacer nada. Yo soy una estudiante, y ella es una profesora —dijo la pelinegra. —Saldré perdiendo. Descanse, profesor.
—Gracias, señorita Kent. —Dijo el hombre. —Descanse usted también y dulces sueños.
