Harry Potter fue fundada por J.K. Rowling.

DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.

Cross de FXRobalino.

Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).

Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)

Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.

Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.

Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.

Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.

Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.

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05: Los Profesores de Encantamientos y el Profesor de Pociones.

Clarisse se vistió con su uniforme escolar, luego de bañarse, el uniforme era de su gusto. Una camisa blanca abotonada, la corbata tenía rayas gruesas, entre azul y cobre, un Jersey gris con los colores azul y bronce en el escote, una falda negra, calcetines grises y unos zapatos negros. Encima del Jersey, se colocó la capa negra, que tenía el emblema de la casa de los cuervos/águilas, en el lado derecho. Cuando estuvo vestida, bajó a la Sala Común, para encontrarse con sus compañeros de Casa.

―Buenos días a todas. ―Saludó una animada Hermione Granger. ― ¡Clarisse, Padma!

―Buen día, Hermione ―saludaron la hindú y la pelinegra de ojos azul-verdoso.

Cuando los alumnos, fueron ingresando en el Gran Comedor, Dumbledore buscó rápidamente, a dos alumnos, con la mirada.

Dos alumnos de primer año.

Encontró rápidamente a uno de ellos, justo donde lo quería:

Cabello rojo escarlata y ojos avellana, usando lentes, de nariz gruesa y piel blanca, con el uniforme de los leones. Alex Fleamont Potter Evans.

Tardó un poco, en recordar que Clarisse no estaba en Gryffindor, y se enfadó mentalmente consigo mismo, por olvidar aquello; para luego rebuscar a la chica.

Recordarla, le causó un escalofrío.

Era pelinegra como James, SÍ, pero no tenía el desastre de cabello que tenían los miembros de la Potter, sino que era sedoso. Además, de que carecía de los ojos verdes de Lily Potter. Sus ojos...

Sus ojos eran innegablemente azul-verdoso.

Y ese color, le causaba escalofríos, cuando pensaba en una Potter-Evans.

Sus ojos eran tan antinaturales, como aquella aura de poder que percibía en ella. Además, de que le incomodaba lo inesperado de que la chica estuviera viva y hubiera acabado en Ravenclaw.

¿Cómo era esto posible?

¿Por qué en Ravenclaw, y no en Gryffindor?

Le hubiera sido mucho más fácil, acercarse a la chica si fuera una Gryffindor. Para así poder guiarla por el camino que quería, para que pudiera ayudar a su hermano, que tanto la necesitaba, si es que querían acabar con la oscuridad, para siempre.

El intelecto y el ingenio, eran lo que primaban en Ravenclaw, a donde Clarisse no parecía pertenecer, a causa de aquella aura.

Un aura de poder.

Poder mágico y poder... en bruto y cristalizado.

¿Pero de dónde provenía esa segunda aura?

Albus suspiró.

Tendría que esperar a que terminara la semana, para así poderse enterar, de más cosas, con respecto a la joven señorita Kent-Prince.

Quien parecía entretenida, mientras que ella y sus compañeros de recién ingreso a la casa de Ravenclaw, realizaban el descubrimiento, de que su fantasma, era la hija biológica de Salazar Slytherin y Rowena Ravenclaw.

Albus decidió ignorarla por ahora, y centrarse en su desayuno, ya cuando la semana llegara a su fin, podría saber (gracias a los profesores), sobre el desempeño académico de la chica, y tendría una idea más concreta sobre ella y sabría qué hacer.

Luego del desayuno, los alumnos de Ravenclaw y Hufflepuff, se reunieron en el salón de clases AE, donde les impartirían la materia de Encantamientos, en el llamado Corredor de Encantamientos.

El salón 99, tenía tres filas de escritorios, todos frente a la alargada mesa de los profesores, detrás de la cual se encontraban dos sillas tapizadas con respaldo alto. Dos pizarras flanquean la mesa de los profesores, y detrás de estas había una pequeña repisa con libros y sobre una repisa, se encontraban diversos objetos mágicos, que fueron reconocidos por los Sangre Pura y los Mestizos, tales como Chivatoscopios, Detectores de Tenebrismo, un Desiluminador, bajo un par de ventanas.

Cuando todos tomaron asiento, se encontraron con un maestro de cabello plateado y alargado, de baja estatura y vestido con una túnica azul y gris, parándose sobre un gran número de libros. Junto a él, estaba la profesora Lily Potter, vistiendo con una túnica negra y plateada, con el cabello rojo atado en una cola de caballo.

Lily Potter, siguió con una mirada de pupilas dilatadas y respiración irregular, a su hija perdida: Clarisse Po... Kent, de cabello negro y ojos azul-verdoso... y lentes; quien se sentó junto a una chica Hija de Muggles y a Susan Bones.

"Ella no sabe quién eres" ―susurró una voz siniestra, desde algún punto lejano de su mente. ― "Era una niña, con menos de un año de vida, cuando tú y tu esposo, decidieron abandonarla, a favor de Alex" ―Se mordió el labio y negó con la cabeza, alejando aquellas palabras, de su mente y decidiéndose a desviar la mirada, o su consciencia seguiría carcomiéndola.

Y sabía muy bien, que le carcomería el corazón y la consciencia, por los próximos siete años, pues jamás podría perdonarse, por lo que había hecho.

Por lo que ella y su esposo hicieron.

Pero, si ella podía agradecer algo. Era el hecho de que su hija...

No.

Clarisse Euphemia Kent, no era su hija.

Pero, su alumna... su alumna parecía ser, una buena jovencita.

Una jovencita que había crecido con buenos valores. No parecía que fuera a causar problemas, y parecía ser muy atenta en la clase. Clarisse sonreía, mientras tomaba notas, de lo que el profesor Flitwick decía y a veces, parecía corroborarlo en el libro.

― ¡Maestra Potter! ―la voz del profesor Flitwick, la saco de sus cavilaciones. ―Si es usted tan amable, de explicarles a nuestros alumnos, lo que es y significa un Encantamiento.

―Sí... Claro. Seguro, profesor Flitwick ―dijo Lily atropelladamente, mientras se acercaba al tablero, recibiendo todas las miradas de los alumnos sobre ella, mientras se reprendía por haberse distraido. ―Un Encantamiento. Es un hechizo que añade ciertas propiedades a un objeto o criatura. Los encantamientos se distinguen de las transformaciones en que un encantamiento añade o cambia propiedades a un objeto; se enfoca en alterar lo que el objeto hace, al contrario de lo que el objeto es. Por ejemplo, el encantamiento cambiador del color (Colovaria) causa que algo destelle en diferentes colores; el encantamiento levitatorio (Wingardium Leviosa) causa que un objeto levite; el encantamiento estimulante mejora el estado de ánimo de una criatura.

La falta de concentración mientras se realiza un encantamiento puede resultar en dolorosos efectos secundarios. Recuerda al Mago Baruffio, que dijo 'ese' en vez de 'efe' y se encontró a si mismo tirado en el suelo con un búfalo sobre su pecho. ―Leyó Clarisse mentalmente, del Libro Estándar de Hechizos, grado 1, lanzando una risilla sin poderlo evitar, y llevándose una mano a la boca, para que su risa no se propagara mucho más.

Flitwick y Potter, lanzaron algunos encantamientos, como emplear el Wingardium Leviosa sobre un libro, o el Lumos hacía una pared, siendo una similitud por parte de sus alumnos, de una linterna alumbrando la pared.

Flitwick tomó la palabra, tras la corta demostración de encantamientos. ―Los encantamientos están allí, para facilitar la vida del mago o bruja en cuestión. Lentamente, a medida que avancemos en las clases. Por favor, lean la introducción y el capítulo 1, por lo que resta de la lección. ―Pronto, solo se estaba escuchando, el murmullo de las hojas de papel al ser pasadas, mientras que los alumnos leían mentalmente, y los Ravenclaw escribían anotaciones en pergaminos, imitando a Clarisse. ― "Tienen dos clases en las mañanas Lily, y la señorita Kent, deberá de irse a su siguiente clase" ―Lily apretó los puños. Lo que más deseaba, era hablar con su hija. Deseaba conocerla más. Deseaba saber sobre su vida, deseaba explicarle porqué creció lejos de su familia.

La clase finalizó, y Lily ahogó un hipo que quería surgir de su garganta, mientras las lágrimas le corrían por las mejillas, al ver a su hija irse.

Los alumnos de Ravenclaw y Hufflepuff dejaron atrás, el salón 99, mientras se apresuraban a sus Salas Comunes, para cambiar el libro de Encantamientos, por el libro de pociones, así como agarrar sus matraces de cristal, su caldero de plata, su balanza de latón, mortero y mazo, y se encaminaron hacía las mazmorras donde se daba la clase de Pociones y donde (según los alumnos de mayores años), era donde estaba la Sala Común de Slytherin.

Ingresaron a la Mazmorra 101, la cual era muy grande y de forma cuadrada, con mesas y ventanas grandes.

En una esquina había una palangana de piedra que se usaría para lavar las manos y los instrumentos de los estudiantes. Así como pequeñas mesas de trabajo. Contra la pared, había un gabinete de ingredientes. En el frente, estaba el tablero, frente al mismo, estaba el escritorio de madera negro, y el maestro Severus Snape, jefe de la casa de Slytherin, quien era un hombre alto, de cabello negro reseco, ojos negros, nariz alargada y vestido completamente de negro.

El hombre no les dijo nada, sino hasta que tomaron asiento. ―Ustedes están en este salón de clases, para recibir un completo y complejo instructivo, sobre el delicado arte de la fabricación de pociones. Pero no espero, que lleguen a entender la belleza. La belleza del caldero hirviendo, con los vapores relucientes. O la sensación de triunfo, cuando una pócima bien realizada, ingresa por la laringe de la víctima, logrando así, engañar a los sentidos. Puedo enseñarles a embotellar la fama, preparar la gloria e incluso, detener la muerte. Eso. Si es que son algo más, que los chiquillos cabeza hueca, a los cuales me he visto obligado a enseñarles, hasta su quinto curso. Y recuerden: tendremos muy pocos, movimientos de varita, y es posible que ninguno de ustedes, llegue a considerar esto, como magia. ―Agarró el pergamino de su mesa, y comenzó aleer nombres, y cada uno de ellos, fue respondiendo "presente". El hombrequería humillar a la odiosa hija de su odioso rival. Si ya el hermano fueinsoportable y la primera parte de la clase, fue satisfactoria, apenas y podíaesperar, a que esta resultara ser, una satisfacción igual o incluso mayor, queaquella obtenida, ante las pobres respuestas de Alex Potter.

Recuerdo.

¡Potter! ―exclamó de repente, y el chico pelirrojo, retrocedió asustado en su silla, mientras parpadeaba varias veces, y le devolvía la mirada, recibiendo una gran satisfacción. ― ¿Qué obtendré si mezclo, polvo de raíz de Asfódelo, a una infusión de Ajenjo?

¿Raíz en polvo de qué, a una infusión de qué? Su madre había intentado enseñarle pociones, pero él prefería las lecciones de Encantamiento y Transformaciones, especialmente, cuando su padre le hablaba y le enseñaba a jugar Quidditch. ―N... No... No lo sé, señor.

Bah, bah. Se nota que la fama, no lo es todo. Intentémoslo de nuevo, Potter, ¿Dónde buscaría, si le pido traerme un Bezoar?

Alex se quedó en silencio, por unos segundos, mientras miraba a su profesor, con cara de cuestionamiento. ― ¿Bezo-qué?

¿Cuál es la diferencia Potter, entre Aconito y Luparia? ―preguntó Snape, con un placer que era suficiente, para ser comparado con el sexo. El placer de humillar al arrogante Mocoso-Que-Vivió.

Creo que Malfoy sabe, profesor. ¿Por qué no le pregunta? ―cuestionó Alex, mirando con odio al sonriente rubio de ojos grises, que lo miraba.

Para tu información, Potter, al agregar el polvo de raíz de Asfodelo a la infusión del Ajenjo, se producirá una poción para dormir, muy poderosa conocida como Filtro de los Muertos en Vida. ―Contestó Snape. ―El Bezoar se encuentra en el estómago de una cabra y si lo empujas en tu garganta, te salvará en caso de ser envenenado. Y para tu información, el Asfodelo y Ajenjo, son distintas formas de referirse a la misma planta, la cual se usa en la fabricación de la poción Matalobos, que devolverá la cordura a un Hombre Lobo, durante la luna llena. ¿Por qué no están anotando esto? ―Todos hicieron caso, de inmediato.

Fin del Recuerdo.

―Potter. ¿Qué poción estoy preparando, si mi penúltimo ingrediente es moco de gusarajo y más de tres veces, he agregado sangre de salamandra? ―preguntó Snape. La mano de Hermione Granger, se levantó de inmediato. La chica no contestó. ― ¡Potter, le estoy haciendo una pregunta!

Ella suspiró. ―Estoy segura, de que la poción Herbovitalizante, no está en nuestro libro de primer año, profesor. Y le recuerdo, que soy KENT-PRINCE, no Potter. Ese es Alex. ―Dijo Clarisse, mirando al profesor confundida. El hombre abrió sus ojos, cuando recibió la respuesta indicada. ―A pesar de su nombre, la poción herbovitalizante, es la medida necesaria, para sacar a alguien de la pócima del sueño y liberar a alguien del Filtro de los Muertos en Vida.

― ¡Bones!, ―la chica se asustó, y se puso muy nerviosa, mientras esperaba la pregunta de su profesor. Ya su tía Amelia, le había hablado de que tenía muchos compañeros Aurores, recién salidos de Hogwarts, quienes se quejaban de las enseñanzas de Snape, y de cómo humillaba a las tres restantes casas, solo queriendo que Slytherin triunfara. Además, ¡ella no era una Ravenclaw, ni sabía cada ingrediente de una Poción! No recordaba todo lo que decía el libro de Filtros y Pociones Mágicas. ―Luego de añadir un cuerno completo de unicornio, mi poción anteriormente morada, se ha vuelto rosa, ¿Por qué pasó esto? ―preguntó Snape.

―N... no... no lo sé, profesor. ―Dijo la niña sonrojada y sintiéndose intimidada.

Snape gruñó. ―Anteriormente añadí jarabe de eléboro y dos cucharadas de Mandrágora. ―La niña agachó la mirada, y el hombre suspiró. ―Ya que está queriendo llamar la atención, Granger.

―Filtro de Paz. Calma la ansiedad y alivia el nerviosismo. ―Dijo Hermione. Snape suspiró y pasó junto a ella.

―Patil ―la chica lo miró, asustada. ―Luego de añadir bilis de armadillo, mi poción se volvió morada.

"Bilis de armadillo y se volvió morada" ―susurró Padma, mientras trataba de recordar, sus ojos iban de izquierda a derecha, mientras se escuchaba como aun susurraba las palabras: "armadillo" y "morada".

―Previamente, añadí raíz de jengibre en polvo y eso volvió una poción amarilla, verde. ―Gruñó Snape, algo enfadado. Pero igualmente, estaba listo para eliminar los 10 puntos, que Bones ganó.

Los ojos de Padma se abrieron. ―Agudizador del ingenio.

―Bones, con Kent ―ordenó Snape, la chica pelirroja de ojos castaños, fue a sentarse junto a la Ravenclaw. Pronto, Snape estaba obligando a que cada Hufflepuff, a que estuviera con un Ravenclaw.

Y procedieron a preparar la Poción Curadora de Forunculos.