Harry Potter fue fundada por J.K. Rowling.
DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.
Cross de FXRobalino.
Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).
Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)
Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.
Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.
Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.
Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.
Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.
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06: Una charla... de maestra y alumna.
En las noches de cada día miércoles, tenían que estudiar los cielos nocturnos con los telescopios, y aprender los nombres de diferentes estrellas y los movimientos de los planetas. Aunque a Clarisse le divertía esa clase, pues gracias a su visión telescópica, ella no necesitaba del telescopio, y, aun así, lo usaba y luego aumentaba su nivel, logrando vislumbrar con perfección, muchos planetas lejanos, causando que sus notas en la clase, fueran perfectas.
Aurora Sinistra, estaba maravillada con la joven pelinegra de ojos azul verdoso, mientras aseguraba a los otros maestros, que no había tenido una alumna tan aplicada, desde que había comenzado a dictar clases en Hogwarts.
Todos habían estado esperando, la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, pero era una pérdida de tiempo. Al hombre (Quirinus Quirrell), se le veía todo el tiempo nervioso y bastante aterrorizado. Casi siempre, solía escribir en el tablero, lo que ellos debían de leer o la lección del día, que eran (principalmente), historias suyas, por toda Europa, encontrándose con alguna criatura y el hechizo que le es útil, en una situación u otra.
El hombre temía a su propia materia, por algún motivo, pero les daba consejos útiles, les habló sobre algunas criaturas peligrosas o molestas, de rango XXX (Escarbatos, Jarvey, Doxy, Ashwinder, Cangrejo de Fuego, Colagancho, entre otras), y les enseñó un par de hechizos de protección bajo nivel, que a futuro les sería útil, ya fuera en situaciones contra estas criaturas o contra otros magos.
La clase que todos en Hogwarts, sin importar el año que te encontraras cursando, era más risible, (y donde podías tomarte un tiempo libre) era, sin lugar a dudas, durante Historia de la Magia, con el profesor Binns. El único profesor fantasma, en todo el castillo. Pero eso solo causaba, que todo fuera aun peor, pues el hombre hablaba con una voz tan monótona, que lo normal, era quedarse dormido y luego ya, si es que se quería (o si se era un Ravenclaw) se leía del libro.
Las clases más útiles (sin lugar a dudas, y desde la perspectiva de Clarisse) eran: Pociones (aprendían pociones curativas), para Clarisse, esta clase tendría que estar muchísimo más vinculada con Herbología, pues las plantas que aprendían en esa materia, luego las usarían, en Pociones; Encantamientos (Un encantamiento es un hechizo que añade ciertas propiedades a un objeto o criatura. Los encantamientos se distinguen de las transformaciones en que un encantamiento añade o cambia propiedades a un objeto; se enfoca en alterar lo que el objeto hace, al contrario de lo que el objeto es.); Transformaciones (Cambiar la forma y apariencia de un objeto, animal o persona) y Defensa Contra las Artes Oscuras (aprender a defenderse de todos los aspectos de las Artes Oscuras: criaturas oscuras, embrujos, maleficios y maldiciones, además de aprender sobre duelos)
Así mismo, Clarisse había tenido una charla aclaratoria y emotiva, con la profesora Potter, justo después, del término de la clase, en su tercera semana. Era un día miércoles, y lo siguiente, en el horario Ravenclaw, era el almuerzo. Y eso, tanto, Clarisse como Lily, lo sabían muy bien.
Cuando los vio guardar sus libros, varitas, pergaminos, plumas y tinteros, Lily supo, que no tendría otra oportunidad, sino hasta el miércoles de la próxima semana. Era maestra, después de todo ¿Y qué pensarían de ella, sus compañeros y otros alumnos, si ordenaba a una menor de edad, ir a su oficina (o a su habitación), en el fin de semana? —Cl... —A Lily, se le atoraron las palabras, en la garganta. Y pensó, que, como profesora, debía de ser tan imparcial, como la chica se lo pidió al director Dumbledore, cuando charlaron, por primera vez. — ¿Señorita Kent?
Al instante, la pelinegra de ojos azul verdoso, se giró. — ¿Sí, profesora Potter? —La chica lo notó, al instante. Su rostro mostró preocupación, y dio un paso hacia ella. — ¿Se encuentra usted bien? Se ve pálida y nerviosa.
—Lo... lo estoy. Sé... sé que es la hora del almuerzo, pero... en verdad... —nuevamente, las palabras se le atoraron en la garganta. —En verdad, que... necesito, hablar con usted. ¿Le importaría acompañarme?
La chica la miró extrañada, pero finalmente asintió. —Seguro. —Se aproximó a la puerta, se hizo a un lado y extendió su brazo, pidiéndole que la guiara. —Adelante. —La pelirroja de ojos verdes asintió, y guio el camino de su alumna.
Finalmente, luego de no saber a dónde dirigirse, fueron a la oficina de la mujer, quien no se sentó en la silla que le correspondía, sino en una de las sillas que estaban ante su escritorio. Las sillas que normalmente, ocupaban los alumnos (o los padres, cuando estos eran citados, por el maestro). Mientras que ella estaba nerviosa, la pelinegra solo estaba curiosa y algo extrañada, pero no dijo nada. Ver la calma de la chica, solo hizo que Lily se sintiera aun peor. —Yo... —La mujer agachó la cabeza, pero eso no impidió que su alumna viera, las lágrimas correr por su rostro. —Yo... lamento... lamento mucho, haberte abandonado.
La Amazona Kryptoniana suspiró. Aquí estaba ella. Enfrentándose a su madre biológica, quien desconocía totalmente, que ya no quedaba sangre, entre ellas. Nada las ataba, excepto los recuerdos de los Potter, hacía ella. — ¿Podría decirme qué ocurrió, profesora?
La mujer la miró con ojos de dolor total y arrepentimiento permanente. Tragó saliva. —En... Hace unos... doce años, una guerra comenzó, en el Mundo Mágico. —Estaba nerviosa, comenzó a jugar con sus manos. —Un Mago Oscuro, salió de la nada e hizo un llamado a los Sangre Pura, para retornar a Inglaterra a lo que él creía, que debía de ser, un paraíso de magos. Un país que quebrantara, el Estatuto Internacional del Secreto Mágico.
Clarisse asintió con la cabeza. —John y Zatanna, me hablaron sobre la guerra del Ministerio de Magia y la Orden del Fénix, contra Voldemort y sus Mortífagos. —Cuando pronunció el "nombre" del lord Oscuro, ella tembló de miedo.
—Se hizo... una profecía. Un niño nacido a finales de octubre tendría el poder, para matarlo —explicó la pelirroja.
Aunque Clarisse lo deseó, no logró evitar que una risa surgiera de su garganta, y una sonrisa burlona, se instalara en su rostro. — ¿Tu hijo, Alex Potter? ¿El-Niño-Que-Vivió?
Los recuerdos llegaron a su mente, y el temblor volvió al cuerpo de la maestra. —Ambos... ustedes dos... estaban en la misma cuna y... Voldemort... —tembló de miedo, pero vio que el rostro de la chica, estaba cansándose de ese temor y temblor de ella. Y pensó, que debería de ser más valiente, ante su hija. Estaba temblando, cada dos palabras. —Apuntó a un punto intermedio, entre ustedes. Disparó la maldición asesina y esta... de alguna forma, le revotó y lo mató. Ambos tienen una cicatriz como producto de esto mismo, pero, como dije, se hizo una profecía: Un niño destinado a matarlo. Podía ser... cualquiera de ustedes tres. —Clarisse frunció el ceño, y ella no pudo evitar sonreír. —Mi mejor amiga, se llamaba, Alice Blackstone, quien se casó con Frank Longbottom. Entonces, luego de que ocurriera esto, y sobreviviéramos los cuatro... el profesor Dumbledore llegó a la casa y dijo, que claramente la profecía, rezaba que sería un niño. Un varón y dijo... —las lágrimas saltaron de su rostro, y ella se tapó el rostro, mientras lloraba desconsolada y arrepentida. —Que Alex era el destinado a matar a Voldemort, y que... que serías un estorbo o te sentirías menospreciada, porque tendríamos que prestarle más atención a Alex, al ser él, quien mató a Voldemort y al ser El-Niño-Que-Vivió. Y nosotros... yo... —la miró a los ojos. —Te lo juro. Yo no quería, pero... pero tu padre... —Agachó la mirada. —James, quiero decir. —Se aferró a la silla, y no la miró. —Fue demasiado insistente, diciendo que Dumbledore jamás se equivocaba, que era lo correcto. —Vislumbró el enfado y arrepentimiento, cruzando el rostro de su maestra. —Dejé que su patético jueguecito mental, fuera más fuerte que mi decisión y voluntad, de que crecieras con nosotros.
—Sin eso, jamás hubiera conocido a mis padres —dijo la Kent-Prince, calmada. Esas ocho palabras, fueron como clavarle un puñal en el corazón, a Lily. —Papá y mamá, son dos grandiosas personas, y sus compañeros, son un grupo muy variopinto. No todo salió tan mal. Al menos, para mí. Papá es un grandioso periodista, mamá y el tío Kent son arqueólogos. Mamá, además de esto, es restauradora de piezas de museo. —Pensó en Clark y Diana, pensó en Kent Nelson, mientras sonreía. —Uno de mis tíos adoptivos es un genio tecnológico, —pensó el Bruce Wayne. —Su esposa, es una periodista investigadora. —Pensó en Lois Wayne. —Otra es una maga... otro es un exorcista, sabe de demonología y nigromancia, pero no es una mala persona —La tía Zatanna y el tío Constantine. Al escuchar sobre esa gran familia, que tenía su hija, su primogénita, Lily entristeció y se deprimió mucho; solo entonces, Clarisse se dio cuenta, de lo que había estado haciendo. —Perdóname. No quería...
—No. Está bien. —Dijo Lily negando con la cabeza, mientras conjuraba un pañuelo, y se secaba las lágrimas. —Bueno, algo positivo salió de todo esto. —Una sonrisa adornó su rostro. —Tienes... una familia, muy variopinta.
Clarisse asintió. —Y lo mejor de todo: Tengo magos en ella, y por esto, es que manejo tantos conocimientos.
Fue una charla de maestra y alumna.
No una charla de madre e hija, como tanto lo hubiera deseado Lily, quien le permitió irse, mientras que ella se quedaba en la oficina, aferrándose a los brazos de la silla, y llorando desconsolada.
Clarisse no la veía como su madre.
Y no podía culpar a la chica.
Jamás se atrevería a buscar a los padres adoptivos de Clarisse y saltarles a la yugular, argumentando que Clarisse era su hija.
No.
Probablemente, esto fue lo mejor, de todo aquel cumulo de estúpidas decisiones, que habían estado tomando James y Lily, desde hace ya once años.
Solo podía agradecerles a Clark y Diana, por haberla acogido.
Mejor Clark y Diana, quienes claramente le inculcaron grandiosos valores, que la perra de su hermana, como era el plan original de Dumbledore.
¡Oh, sí! Ella, había logrado obligar a Albus a que soltara todo, lo ocurrido aquel día, y supo que se atrevió a llevar a Clarisse, a la casa de los Dursley. Se excusó, diciéndole a Lily que Clarisse estaría a salvo, gracias a las Salas de Sangre y a las Salvaguardas, mientras que ellos se centraban en Alex, por ser El-Niño-Que-Vivió.
Se juró a sí misma, que sería una buena maestra, y que auxiliaría a Clarisse, en todo lo que hiciera falta. No pudo evitar sonrojarse un poco. —Señorita Kent. Puede usted, confiar en mí, en cualquier contexto o situación, en la cual se encuentre y sienta que... algún maestro no es justo o incluso, ante el director, puede usted venir a mí. O si desea algún tipo de charla o ayuda... desahogarse, cualquiera cosa.
—Gracias, profesora. —Dijo Clarisse sonriente, poniéndose de pie. Esa sonrisa, calentó un poco, el corazón de su madre biológica. —Con su permiso, tengo clase de vuelo, con los Hufflepuff ahora al rato.
Una hora después. Cancha de Quidditch.
Ravenclaw y Hufflepuff, se encontraron nuevamente, ahora junto a las escobas que usarían para aprender a volar, de mano de la profesora Rolanda Hooch, una mujer de estatura mediana, cabello gris y corto y ojos dorados. —Todos, párense para tener las escobas, al lado derecho y agarrarlas, con esa mano. —Ordenó la mujer con gentileza y calma, y todos se movieron, de forma un poco torpe. —Ahora: van a extender sus manos hacía las escobas y a gritar con firmeza y decisión: "Arriba", ¿entienden?
Todos asintieron.
— ¡ARRIBA! —Unas asombradas Clarisse, Padma y Susan, se asombraron cuando sus escobas subieron inmediatamente, y la de mayores reflejos, fue Clarisse, atrapándola al instante. Padma y Susan, lo hicieron torpemente, y se sonrojaron.
Pronto, la entrenadora Hooch, les estaba indicando como sentarse en las escobas, para que no fueran incomodas, incluso si estas tenían hechizos para ser cómodas. Les indicó como sujetarse, como despegarían (en unos pocos segundos), como ir hacía el frente, hacía atrás, a los lados, como ascender y descender.
Rolanda suspiró con calma, y una sonrisa se mostró en su rostro, cuando vio que la clase era sin incidentes (no como con los Gryffindor y Slytherin, donde Longbottom y Malfoy acabaron lastimados)
Domingo. Sala de Profesores.
Dumbledore se encontraba esperando a sus empleados, pero ahora mismo, su mente no estaba en la espera de estos, sino que su mente estaba en otra parte, debido a una preocupación, que había aparecido recientemente: Clarisse Potter, no caía en su lugar, y eso no desconcertaba.
Estaba tan acostumbrado, a que sus planes fluyeran, casi que solo tenía que colocar (y controlar) una situación, y al conocer a la persona que quería manipular, entonces solo tendría que colocar uno o dos obstáculos en el camino, decir una o dos palabras, para que esa persona recorriera por un camino, preestablecido por él.
Pero este, no era el caso con Clarisse Potter.
¿No debería la chica, desear volver con su familia?
¿No debería la chica, de acercarse a su hermano quien necesitaría de su apoyo, cuando finalmente Alex tuviera que destruir a la oscuridad, para siempre?
¿Por qué la hija de James y Lily Potter, era una Ravenclaw?
Sabía, sin tener casi que preguntar, sobre las constantes visitas de Clarisse a la biblioteca, sabía que la chica estaría, entre los mejores alumnos de primer año.
—Ravenclaw. —Su cabeza fue hacía atrás, mientras pensaba en la casa de los cuervos azules y bronce. —Investigadores y cerebritos. Pensaban antes de actuar. Analizaban la situación, hasta el más mínimo detalle.
Fue sacado de sus cavilaciones, cuando los maestros ingresaron y de inmediato, con un gesto de mano, dio por comenzada la reunión, escuchando apenas a sus empleados.
Prestaba atención a uno, o dos detalles de un par de alumnos. No le interesaban los alumnos, ni siquiera las obvias bromas y amonestaciones, a los gemelos Weasley.
Deseaba que ya hablaran, sobre los hermanos Potter.
Severus suspiró y cerró los ojos. —Odio admitirlo. Y me estoy comiendo mi enfado, pero... Kent es por mucho, una de las mejores alumnas de este año, en mi materia. La segunda mejor, ha demostrado ser Granger, también de Ravenclaw, la tercera es Greengrass.
Sprout enseñó una sonrisa. —Se sabe, que Severus suele emparejar a los Gryffindor y Slytherin, para preparar pociones. Pues bien: En la clase de los Ravenclaw y los Hufflepuff, los hice entremezclarse. Kent y Bones, trabajaron juntas, y estaba enseñándoles sobre la raíz de Mandrágora, sobre sus efectos y como usarlas en pociones. —Aclaró la maestra y jefa de Hufflepuff, dando un veloz vistazo a Snape. —Y mientras les hablaba de la Poción de Pimienta, Kent levantó la mano, así que le di la palabra: «El polvo de raíz de Mandrágora, mezclado con veneno de Cobra deshidratados, pueden ser usados para mantener alejados a los Nundus, Mantícoras, Hombres Lobo (en este último caso, funciona aun mejer, teniendo virutas de plata a la mano)»
Filius asintió, y le dieron la palabra, al notar que quería hablar. —Quirinus me contó, sobre los conocimientos de la señorita Kent en la Defensa contra las Artes Oscuras y especialmente, tiene grandes conocimientos de exorcismo y demonología. En mi clase, siempre es una de las primeras, en lograr los encantamientos, que le pongo por delante. —Una sonrisa de orgullo, se formó en su rostro.
Severus asintió. —Kent tiene una gran afición hacía las pociones curativas, y la veo feliz y sonriente, teniendo un gran cariño y precisión, hacía ese tipo de pociones. Mientras preparábamos la poción herbicida, levantó la mano y le di la palabra, me dijo: «Profesor, ¿no se aceleraría la preparación de esta pócima, quitando el zumo de Horklump y el moco de gusarajo y cambiándolos por...?»
—Piel de momia de bruja —contestó Lily cruzada de brazos y sonriente, el orgullo y la culpa se notaban en sus ojos. Y todos lo entendían muy bien: Lily era una diosa en las Pociones y Encantamientos. El hecho de que su primogénita supiera cosas así, la hizo sentirse orgullosa, pero también la hacía sentirse culpable y desdichada, pues no fue ella quien le enseñó todo eso.
—Le contesté que estaba en lo correcto, pero el problema era que así está en el libro académico de pociones, y que tenían que aprender de estos libros. —Dijo Severus, con una sonrisa en sus labios. —Cuando di por finalizada la clase, y todos abandonaban el salón, Granger y Greengrass, comenzaron a acosar a Kent, para que les enseñara métodos alternativos, en la preparación de pociones.
Dumbledore se mostró alarmado. Jamás se hubiera esperado, que Clarisse tuviera tales conocimientos en tantas materias. ¿Quiénes la habían acogido?, ¿Quiénes le habían enseñado estas cosas? Una cosa era guiar (manipular) a un niño ignorante y otra era guiar a un niño informado.
El niño informado, suele volverse arrogante. Y Dumbledore sentía, que no tenía tiempo, para tratar con un niño arrogante.
Pero Albus, no quería ver la arrogancia de Alex Potter. Una arrogancia que él mismo había alimentado. A veces a espaldas y a veces, con James y Lily presentes. Y estaba a punto de llevarse una sorpresa.
—Entonces: ¿Qué alumnos dominan mejor, qué materias? —preguntó Albus.
—Clarisse... la señorita Kent, domina muy bien los Encantamientos, casi en los primeros intentos. —Contestaron Filius y Lily, al mismo tiempo.
—Greengrass está en primer lugar, en Pociones y es seguida de muy cerca, por Kent y Granger —dijo un sonriente Severus.
—Tengo informes alentadores, sobre Kent en Astronomía y vuelo, siendo casi natural, en este último. —Dijo un sonriente y orgulloso Filius. —Y Kent es la primera, en Defensa Contra las Artes Oscuras, de primer año, según el informe de Quirinus. Ella tiene incluso conocimientos de exorcismo, demonología y hechizos de los cuales, ni siquiera Quirinus llegó a escuchar hablar, en su estancia en Europa del Este.
— ¿Exorcismo?, ¿demonología?, ¿encantamientos y Pociones?, ¿Qué es esto? —se preguntaba, un desconcertado Albus Dumbledore, quien se sintió en caída libre y no sabía, lo que pasaría, cuando tocara fondo. —Estoy escuchando algunos nombres... —Todos lo miraron. —Kent, Greengrass, Granger... ¿Puedo suponer entonces, que Alex está en el cuarto puesto?
Algunos maestros, se removieron incomodos. Lily desvió la mirada, avergonzada, mientras la profesora Sprout le acariciaba el brazo. Entonces, Snape tomó la palabra, viendo que nadie más, parecía querer hacerlo. —Potter no sería el primero, ni, aunque sacáramos a la mitad de los alumnos. —Gruñó burlonamente. —Lo único que sabe hacer, es pasársela charlando con Weasley en clase, sobre Quidditch. —Snape miró a los profesores, esperando que alguno, saliera en defensa de su chico dorado, y entonces, miró por un largo rato, a Lily y después, cuando se rindió, miró a Minerva.
La Subdirectora suspiró, sin saber que tenía la mirada de su amigo, encima. Decidió ser ella, quien soltara esa Bombarda y que ya Albus, evaluara los daños. —Potter es... un alumno... problemático. Mucho más problemático que su padre y Sirius. —Tuvo que sincerarse. —Constantemente, se la pasa quejándose de que hay mucha teoría, pero cuando llega el momento de la practica... —frunció el ceño, dejando en el aire, pero perfectamente comprensible para todos, que Alex Potter, no era el mejor el Transformaciones.
Lily suspiró, los maestros se miraron entre ellos.
—Cuando vi las grandiosas habilidades de Kent, decidí darle una nueva oportunidad a Potter, buscando no ser tan duro con él y no le molesté en la clase. Pero su poción... —Severus frunció el ceño. —Causó que el caldero de volviera una especie de engrudo, como si estuviera hecho de plástico, o algo así, agujereando la parte baja del mismo. —Miró fugazmente a Lily. —Se lo comuniqué a Lily.
—Le ayudé, pero... su concentración divaga, cuando cree que algo, no es divertido para él. —Dijo Lily, hablando más como madre, que como profesora. —Siempre ha sido así, esto no es nuevo en Alex. O hace lo que quiere o pasa de hacerlo en absoluto.
—Lo mismo que McGonagall, pero trasladado a mi materia —dijo Filius y eso fue más que suficiente, para que todos entendieran y no preguntaron más, ni deseaban preguntar nada de nada. —He tenido que quitarle puntos, porque solo se la pasa perdiendo el tiempo, se desconcentra o solo, no le llama la atención. —Frunció el ceño y se cruzó de brazos, mientras pensaba en las palabras más amables, que podía encontrar en su cabeza. —Jamás creí decir esto, pero... Potter pareciera, no tener madera, ni voluntad para ser un mago.
Sprout parecía luchar, por encontrar las palabras indicadas. —Lamento mucho, en serio que lamento realizar comparaciones. Las comparaciones, de ninguna manera pueden ser positivas. Y en lo personal, solo sirven para que una de las partes, se sienta mal. Pero... Kent ha demostrado un gran cariño hacía la materia, y parece haberse amistado con Susan Bones y Hannah Abbott, esta última, es amiga cercana de Neville Longbottom y bueno: Neville es un experto en Herbología, incluso a su edad, y a veces me piden un tiempo, en el invernadero. —Entonces, vio que se estaba desviando. —El punto es, que a Kent le interesa la materia y le gusta saber, de qué forma se usan las plantas, en las pociones o los rituales alquímicos. En cambio, con Potter, él dijo textualmente "Solo a un tonto, podrían gustarle las plantas" y en otra ocasión me dijo directamente: "¿Realmente piensa usted, profesora que voy a ensuciarme las manos y uñas con tierra?" —La maestra de Herbología suspiró. —Incluso un chico con un pensamiento tan de... derecha, como Draco Malfoy, se atreve a trabajar con las plantas. Y lo lamento mucho, Minerva, pero en cada clase donde esté Potter, tu casa pierde varios puntos, y no ayuda en lo más mínimo, el que Potter tenga una enemistad con Malfoy, pues suelen buscar formas, para entorpecer el trabajo del otro.
Todos los maestros suspiraron pesadamente, y respaldaron esas últimas palabras.
Albus les preguntó qué pasaba, y todos contestaron, que tenían peleas y diarios intentos (entre Draco Malfoy y Alex Potter) de saboteo mutuo, cosa que les costaba a sus casas, muchos puntos.
Minerva empeoró la imagen de Alex, al revelar que él parecía siempre querer copiar la tarea de otros alumnos, o no hacerla en absoluto.
Pero, en definitiva, Gryffindor lo llevaba aún peor, porque Alex solo causaba problemas, y solía retar a los maestros, al creerse por encima de todos, por ser El-Niño-Que-Vivió, causando diariamente, una perdida astronómica de puntos.
