Harry Potter fue fundada por J.K. Rowling.
DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.
Cross de FXRobalino.
Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).
Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)
Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.
Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.
Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.
Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.
Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.
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07: Lección de vuelo y un Combate.
El hecho de que las clases de vuelo de primer año, estuvieran por llegar, hacía notar (aún más), la división entre los alumnos Sangre Pura, Mestizos y los hijos de Muggles.
Era obvio, que los hijos de Sangre Pura y Mestizos, al menos habrían tocado en algún momento, una escoba y tendrían algún conocimiento de vuelo.
Pero obviamente era todo lo contrario, para los hijos de Muggles, quienes estaban nervioso. Aun así, a todos los hijos de Muggles, que quisieran recibir alguna ayuda, podrían acercarse a Hermione, quien había sacado de la biblioteca, el libro Quidditch a través de los tiempos, para repasar una sección enteramente, sobre las escobas mágicas.
—Sería gracioso, si comenzara a volar... —Pensó Clarisse distraídamente, mientras descendía las escaleras, para dirigirse al Gran Comedor y desayunar, al tiempo que se imaginaba volando en una escoba y luego, soltando la escoba y las miradas de todos, sobre ella, al verla volar sin objeto alguno. —O tal vez, me metería en problemas. Quizás eso, cause que Dumbledore, Snape y Potter, me vigilen con más intensidad. —Asintió ante sus pensamientos y precauciones sobre el director y los dos profesores, mientras seguía caminando.
—Buen día, Clarisse —dijo una voz, haciéndola salir de sus pensamientos.
—Buen día, Daphne —saludó Clarisse, quien se sonrojó, al ver que casi había chocado con la rubia, quien seguía a sus compañeros de Slytherin, hasta el Gran Comedor.
Neville estaba pendiente de cada palabra de Hermione, desesperado por encontrar algo que lo ayudara más tarde con su escoba. Pero todos los demás se alegraron mucho cuando la lectura de Hermione fue interrumpida por la llegada del correo.
Clarisse notó una semejanza entre las familias Potter y Malfoy, o quizás fuera, por parte de sus padres. Eso la hizo sonreír, especialmente cuando ambos se dieron cuenta, de que sus familiares, les habían enviado dulces por vía lechuza, y ambos se miraron con enfado, antes de voltearse y decir ignorarse, por ese momento, para así poder desayunar.
La heredera Kent, no pudo evitar sonreír, mientras conseguía su desayuno.
Una lechuza entregó a Neville un paquetito de parte de su abuela. Lo abrió excitado y les enseñó una bola de cristal, del tamaño de una gran canica, que parecía llena de humo blanco. —¡Es una Recordadora! —explicó—. La abuela sabe que olvido cosas y esto te dice si hay algo que te has olvidado de hacer. Mirad, uno la sujeta así, con fuerza, y si se vuelve roja... oh... —se puso pálido, porque la Recordadora súbitamente se tiñó de un brillo escarlata—... es que has olvidado algo... Neville estaba tratando de recordar qué era lo que había olvidado cuando Draco Malfoy que pasaba al lado de la mesa de Gryffindor; le quitó la Recordadora de las manos. Pero ágilmente, Clarisse ya estaba de pie, y ya estaba a su lado, quitándole la Recordadora de las manos, y limpiándola en su túnica, para luego devolverla a manos de Neville, quien la miró agradecido.
—Por favor, Malfoy: no hagas eso. —Pidió una tranquila Clarisse, mientras veía una lechuza llegar hasta ella. Agarró la nota de la lechuza y se fue a sentar, pero seguida por la lechuza, vio un águila, con un paquete.
—Clarisse, ¿puedo saber qué dice la carta? —preguntó Hermione, quien era consciente de la invasión, en la privacidad de su amiga.
Clarisse le enseñó una sonrisa. Sabía que podía confiar en Hermione y que la amistad que ella le profesaba, sería eterna. Miró la carta, leyéndola rápidamente, antes de suspirar. —Es mamá diciéndome, que mis abuelos quieren verme en navidad. —Entonces, frunció el ceño, cuando cayó en la cuenta de algo. —Espera un segundo. —Releyó la carta y frunció el ceño, aún más. — ¿El abuelo quiere verme? Ese... idiota... — ¿Por qué Zeus quería verla?, el hombre solo se había comunicado con su madre, en un par de ocasiones y jamás con su abuela, ¿Por qué la buscaba a ella?
— ¿Tan mal te llevas, con tu abuelo? —preguntó un curioso chico de tercer año de Ravenclaw, llamado Roger Davies, quien no pudo evitar sonreír.
Ella suspiró. Era difícil hablar de un dios. Entonces, lo pensó, mientras trataba de saber de qué forma contar la historia. —El abuelo... no respetó los votos matrimoniales, con su esposa. Ha tenido muchas amantes, tengo demasiados tíos y primos, y bueno... la abuela solo fue una más. El hecho de que hasta ahora, quiera conocerme y que Mamá solo lo vio, en un par de ocasiones... —Todos entendieron. —Es un imbécil, con las siete palabras. Y, aun así, cuenta con el capital monetario suficiente, para que TODOS mis tíos vivan bien y puedan estudiar lo que quieran, y lo mismo es con nosotros: sus nietos.
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Luego de las clases de Pociones, Herbolaria e Historia de la Magia, que les tomó casi toda la mañana y justamente, a una hora del almuerzo, Clarisse, Hermione, Padma y los Ravenclaw bajaron corriendo los escalones delanteros, hacia el estadio de Quidditch, para asistir a su primera clase de vuelo, en forma plena. Anteriormente, solo habían aprendido a atraer la escoba, a montarla y poco menos.
Era un día claro y ventoso, a Clarisse le alegró mucho, que no lloviera. La hierba se agitaba bajo sus pies mientras marchaban por el terreno inclinado en dirección a un prado que estaba al otro lado del bosque prohibido, cuyos árboles se agitaban tenebrosamente en la distancia. Los Slytherin ya estaban allí, y también las veinte escobas, cuidadosamente alineadas en el suelo. Clarisse había oído a Fred y a George Weasley quejarse de las escobas del colegio diciendo que algunas comenzaban a vibrar si uno volaba muy alto, o que siempre volaban ligeramente torcidas hacia la izquierda.
Entonces llegó la profesora, la señora Hooch. Era baja, de pelo canoso y ojos amarillos como los de un halcón. —Bueno ¿Qué estáis esperando? —bramó—. Cada uno al lado de una escoba. Vamos, rápido. —Clarisse miró su escoba. Era vieja y algunas de las ramitas de paja sobresalían formando ángulos extraños. Ella no lo creía muy seguro, casi parecía que la escoba se partiría en mil pedazos.
— ¡ARRIBA! —gritaron todos. La escoba de Clarisse saltó de inmediato en sus manos, pero fue uno de los pocos que lo consiguió a la primera. Alguien que también lo logró a la primera, fue Susan Bones, seguida por Padma Patil. Un sonriente y orgulloso de sí mismo: Ernest "Ernie" Macmillan y Hannah Abbott.
— ¡Esto es imposible! —se quejó Hermione Granger. Suspirando, Clarisse se acercó a ella, dispuesta a ayudarla, y delicadamente se colocó a sus espaldas, al sentir su presencia, gritó del susto. — ¡Clarisse, por dios que susto!
—Perdóname: no quería asustarte. Sino que quería, intentar ayudarte. —Aseguró la pelinegra, recibiendo un asentimiento de Hermione. —Extiende tu mano, envía magia a ella, tienes que desear, agarrar la escoba y volar en ella, ¿entiendes?
—Entiendo —dijo Hermione, cerrando los ojos. — ¡Arriba! —la escoba subió a su mano, pero no cerró su mano, Clarisse se agachó ágilmente y agarró la escoba, con la mano izquierda.
—Aquí tienes. —Dijo Clarisse sonriente y burlona, Hermione extendió su mano, para agarrar la escoba, pero Clarisse la alejó de ella, haciendo enfadar a la hija de Muggles, hasta que entendió, lo que quería la pelinegra, haciendo que Hermione pusiera en blanco sus ojos.
— ¡Arriba! —ordenó Hermione. La escoba voló, de la mano de Clarisse, a la de Hermione. La pelinegra volvió a su puesto, sonriente.
Pronto, todos estaban con sus escobas en las manos. La entrenadora Hooch, les enseñó como sentarse correctamente, como agarrar la escoba, el secreto para cambiar de dirección, para ir hacia adelante, hacía atrás, ascender y descender. Entonces, habló nuevamente. —Cuando haga sonar mi silbato, dais una fuerte patada —dijo la entrenadora Hooch. —Mantengan las escobas firmes, elévense un metro o dos y luego bajen, inclinándose suavemente. ¿Entendido? —Todos asintieron. La entrenadora Hooch hizo sonar el silbato y vigiló a todos sus alumnos, mientras ascendían finalmente en el aire, con sus escobas y finalmente, estaban volando de un lado a otro. Hasta que el silbato se escuchó y aterrizaron.—Kent, es usted una voladora nata, muy bien.
—Gracias, entrenadora Hooch —dijo la sonrojada jovencita. —Si tan solo supiera. —Pensó la chica, recordando cuan aterraba había estado, la primera vez que voló, junto a sus padres.
Recuerdo
Fue hace un año, cuando sus padres la consideraron lista, para aprender a volar. Y para esto, como querían tener cierta privacidad, fueron a la Baticueva, donde su tío Bruce, contaba con un lugar de gran tamaño y donde estaba la hija del tío Bruce y la tía Lois: Brianna Wayne, entrenándose para (en algún momento) poder convertirse en la compañera de su padre.
Junto a ella, estaban sus hermanos (adoptivos) mayores: Richard "Dick" Grayson (quien se hacía llamar Robín) y Jessica Todd (quien se hacía llamar Sorceress, pues había aprendido algunos trucos de ilusionismo, que usaba al combatir a sus enemigos).
Originalmente los tres, habían intentado llevar trajes oscuros o grises, pero rápidamente, Bruce se los negó y les dijo, que ellos tenían que ser un recuerdo de la luz, que él abandonaba, cuando salía para combatir el crimen, en las noches.
Brianna usaba un traje compuesto por una capa violeta, que contaba con una capucha del mismo color. Un traje de manga larga de color gris, con un murciélago violeta en el pecho, y un cinturón para herramientas.
Richard usaba un traje de torso rojo y mangas cortas de color verde, un cinturón amarillo utilitario, pantalones negros, guantes y botas. También tiene una capa que es negra por fuera y amarilla por dentro.
Jessica llevaba un traje de cuerpo completo, que internamente, era de la misma tela, que usaban los ciclistas deportivos, haciéndolo muy flexible y exteriormente, tenía una cobertura de Kevlar. La camisa era de color gris oscuro y llevaba un murciélago rojo en el pecho, el pantalón era negro.
En medio del entrenamiento de ese día, de los tres jóvenes, aparecieron Superman, Wonder Woman y Clarisse.
La pelinegra de ojos azul verdoso, fue aceptada con felicidad, al entrenamiento en artes marciales de sus amigos.
—Clarisse, cariño —le llamó su madre, luego de ver el increíble desempeño en combate cuerpo a cuerpo y armado, de los cuatro jóvenes. La guio, hasta donde estaban los vehículos del tío Bruce, mientras miraba hacia arriba. — ¿Ves cómo el ascensor del Bati-móvil y los otros Bati-vehículos, tarda bastante en ascender y es muy alto?
—Sí. —Aseguró Clarisse sonriente. —Es casi imposible no verlo.
Clark se acercó a su esposa. Se dijeron algo con la mirada, Diana se encogió de hombros y retrocedió, dejándole a Superman, dictar esa lección. —Mamá y yo, te describiremos como volamos nosotros, y veremos cuál es el método que usas tú, ¿entendido? —dijo Clark.
—Entendido —dijo la pelinegra.
—Cuando quiero volar, solo necesito concentrarme, por un segundo, pues ya estoy acostumbrado. Pero... quizás para ti, sería mejor, cerrar los ojos y tomarte un momento... —comenzó Clark, mientras que su hija, le obedecía. —Imagina, que hay grilletes que te mantienen con los pies en la tierra. Ahora, imagina que el grillete del brazo derecho, se abre. Ahora el del brazo izquierdo. La pierna izquierda y ahora, la derecha. Eres libre. Puedes alterar la gravedad en tu cuerpo. Eres liviana como una pluma. La gravedad se aleja de ti... y puedes levitar. ¡Muy bien, cariño! —Ella se miró y un chillido de emoción, surgió de su garganta, logrando que Brianna, Richard y Jessica, se burlaran de ella, quien los volteó a mirar, con unos ojos que decían claramente "Si se ríen, los mato". —Volar es como tensar un musculo. Relájalo. Ahora: utiliza el impulso anti-gravitatorio que estás generando, para subir más. —A medida que ella ascendía con temor, su padre también ascendía, para darle seguridad. —Ahora... da un salto mental... —Clark siguió a su hija, cuando ella aceleró, ante su anterior orden. Se acercaron rápidamente al techo. —Desacelera. ¡Clary, cariño!
— ¡NO PUEDO! —gritó asustada, ante el temor de estrellarse contra el techo, mientras llevaba sus manos, por encima de su cabeza, para que el golpe se lo llevara en los brazos, y no directamente en la cabeza, mientras se hacía bolita. Y un pensamiento apareció invadió su mente. — ¡Los grilletes! —Pensó en ellos, los imaginó: uno para cada muñeca, uno para cada tobillo y una especie de camisa de metal, con una cadena, que también se aferrara al suelo. Gritó de temor, pero no se estrelló contra el techo.
—Nada mal —dijo su padre, llegando a su lado. — ¿En qué pensaste?
Clarisse le enseñó una sonrisa nerviosa. Sintió a su madre, ascender hasta su derecha, pero ella solo miraba a su padre. —Me dijiste, que tenía que soltar los grilletes. —Claramente, su madre casi no entendería la explicación. —Que imaginara los grilletes en mi cuerpo, liberándose. Pues bueno... —la sonrisa nerviosa, se volvió aún más grande.
—Creo que estilo de vuelo de tu padre, es perfecto para ti. Pero siempre, recuerda esto, cariño —dijo su madre sonriente. —En todo momento, debes de mantener la calma. Debes de estar segura, en todo momento, cuando uses tus habilidades. Piensa siempre, en quienes estén a tu alrededor, y ten cuidado, ante aquellos que podrían salir malheridos, ante el uso de tus poderes. —Clarisse asintió.
Fin del Recuerdo
Luego del almuerzo, fueron al salón de Encantamientos, repasando los encantamientos para encender varitas (Lumos) y para extinguirlas (Nox). La clase de Encantamientos, con el profesor Flitwick y la profesora Potter, no solía ser una mala clase, pero, por primera vez en casi dos semanas, aprenderían un hechizo nuevo (tras una semana practicando Lumos y otra semana, practicando Nox, casi sin parar). Como la propia Hermione, Clarisse también estaba harta de esos dos hechizos, aparte que ninguna de las dos, encontraba mucho sentido al Nox.
Inmediatamente después de eso, aprendieron el hechizo levitador (Wingardium Leviousa). Primero, haciendo levitar una pluma, después un trozo de pergamino, en seguida una piedra de tamaño mediano y, al final, una tuerca.
Hubiera sido una clase común y corriente, de no ser por un problema que tuvo el profesor Snape, teniendo que suspender la clase anterior e impidiéndose, que dictara la clase a los Gryffindor y Slytherin. Así que, viendo que, en dos horas, el profesor Flitwick y la profesora Potter, tendrían que darles la misma lección a ellos, que a los Ravenclaw y Hufflepuff, los envió con una nota.
El profesor Flitwick y la profesora Potter, se enfadaron bastante, con el profesor Snape, pero reconocieron que tampoco, es que fuera una mala idea, dictar esa clase y permitieron a todos ingresar.
Aunque, eso sí: significaba que debían de vigilar a Alex y a Ron.
Ambos maestros pasaban por cada fila de pupitres, viendo a los alumnos, logrando levitar, las plumas y trozos de pergaminos, hasta el techo.
A algunos se les facilitaba y a otros, incluso se les dificultaba el hacer levitar la piedra y la tuerca, pero esto era normal, pues secretamente, las habían hechizado, para que pesaran más y sus alumnos tuvieran que mantener una concentración mayor.
—Wingaaardiuuuum Leviósaaaa —pronunciaba Ron de forma fatal, mientras agitaba sus largos brazos, haciendo un remolino.
—Lo están pronunciando mal. —Se quejó Hermione, alejando su torso, para que no la lastimara. Al mismo tiempo, que Clarisse detenía a Ron, agarrándole la muñeca.
—Y vas a sacarle un ojo a tu amigo. —Añadió Clarisse distraída.
— ¡Entonces, háganlo ustedes dos, si son tan lista! —gruñó Ron, enfadado y el propio Alex, también miraba con enfado a Clarisse.
Clarisse suspiró, antes de añadir. —Para que el conjuro funcione, debe pronunciarse la voz como... plana, esto es: con acentuación prosódica en la penúltima sílaba.
—Wingardium Leviosa. —Pronunció Hermione. Para el asombro de todos, hizo levitar al mismo tiempo, el pergamino y la pluma, haciéndolas ascender, mientras que la piedra, solo levitó unos pocos centímetros de la mesa, debido a que Hermione no supo concentrarse adecuadamente, en los tres objetos.
— ¿Qué se debe pronunciar, qué cosa? —preguntó Alex con un rostro de confusión total, que muy poco faltaba, para que el signo de interrogación, le apareciera en la cabeza y salieran por sus orejas.
—Wingardium Leviosa—pronunció Clarisse, con un tono más alto, donde debía de ir y consiguió el mismo resultado.
Pronto: muchos alumnos estaban lográndolo, al aprovechar los consejos de las Ravenclaw.
Todos, menos los dos Gryffindor, quienes se sentían celosos y frustrados, y siguieron haciéndolo a su estilo, y no obteniendo nada, hasta que la profesora Potter se hartó de ambos, e hizo desaparecer los tres objetos, dejando frustrados a su hijo y a Ron Weasley.
Todos fueron abandonando el salón, lentamente. Clarisse era una de las últimas, y salió pensando en que ahora tenían lección de pociones, pero pudo escuchar claramente, a Ron Weasley, quien no se dio cuenta, de quien iba detrás suyo y de Alex.
Dos personas se abrieron paso, por en medio de los Gryffindor, antes de girarse para encararlos. —Me tiene a mí —Dijeron Clarisse y Padma, mirándolos con enfado, mientras continuaban su camino, buscando alcanzar a Hermione, pero la perdieron en una esquina.
La Kent y la Patil, buscaron a su amiga, pero luego tuvieron que apresurarse hacía la sala común de Ravenclaw, para conseguir sus implementos de pociones.
Y luego de esa clase, siguieron buscándola, por todas partes, pero sin lograr nunca encontrarla. —Disculpen, Padma, Clarisse. —Ambas se giraron, cuando las llamaron, justo después de salir frustradas, de un salón vacío del segundo piso. Hermione tampoco estaba allí. La chica les enseñó una sonrisa. —Soy Susan Bones. ¿Buscan a alguien o algo? Estuvieron distraídas, durante la clase de Pociones.
Padma la miró un segundo. —A nuestra compañera de casa, Hermione Granger. Tiene el cabello castaño tupido, ojos negros y... —se sonrojó, esperando que, aquello que diría, no sonara como un insulto. —Dientes grandes. Ella ayudaba a Ron Weasley y a Alex Potter en clase de Encantamientos, ambos la insultaron y desde entonces, no la hemos visto.
—Permítanme ayudarlas —pidió Susan. La hindú y la inglesa, aceptaron.
Pero, por más que buscaron y pidieron ayuda a los retratos y fantasmas, no lograban encontrarla. Al final, derrotadas, las cuatro chicas volvieron al Gran Comedor, mientras que Clarisse se aguantaba las ganas, de agarrar al par de idiotas y lanzarlos al sol.
Durante la cena, escucharon a Lisa Turpin asegurar, que Hermione estaba en los baños del primer piso.
Cuando la cena estaba acabando, ingresó el profesor Quirrell, con el turbante torcido y el rostro en una máscara de terror. Apuntó hacía las puertas. —En... en las... mazmorras. Un trol... está suelto... Pensé que debían saberlo. —Se desmayó, y pronto, estaban todos gritando de miedo.
— ¡SILENCIO! —Gritó Dumbledore. —Prefectos: Guíen a sus compañeros más pequeños, a sus salas comunes. Maestros: conmigo.
A mitad del camino, hacía su Sala Común, Clarisse se giró, dispuesta a ir por su amiga. Pero pronto, una mano la sujetaba del brazo. — ¿Qué estás haciendo? —preguntó Padma preocupada.
—Hermione no sabe del trol, Padma —dijo Clarisse, causando que Padma palideciera, era verdad. —Puede que me equivoque, pero... —Miró hacía las escaleras. Entonces, la miró a ella, mientras sus ojos reflejaban decisión. —Sigue hacía la Sala Común y... yo, rezaré para que esté allí. De todos modos: El trol está en las mazmorras, no debería de haber peligro, ¿verdad?
Padma tragó saliva. —Iré contigo.
Ambas chicas, lograron llegar al primer piso y supusieron que todo estaba bien, aunque por un instante, Clarisse se mareó, pues su olfato, captó el olor del trol.
Cuando llegaron al baño femenino, les llegó el sonido de un llanto. Ambas chicas, se acercaron y tocaron delicadamente la puerta. — ¡Déjenme en paz, por favor!
—Hermione, soy yo: Padma. Vine con Clarisse. —Dijo la chica hindú. —Escucha: Hay un trol suelto. ¿Podrías por favor salir, para volver a la Sala Común? —La puerta se abrió y la castaña salió, con los ojos rojos por el llanto.
—Lamento mucho, que tengas que vivir esto. —Dijo Clarisse. —Pero por favor: La próxima vez, búscanos a nosotras, ¿Sí? Somos tus amigas.
—Ambas... ¿Ambas se consideran mis amigas...? —cuando el corazón de Hermione, se estaba enterneciendo, todo comenzó a temblar y el olor empeoró. Vieron a un gigante de piel verde, con un garrote en la mano, ingresar en el baño.
Ante el grito de Hermione, el Trol las atacó.
Padma logró saltar hacía atrás, pero Hermione se quedó paralizada, así que Clarisse la atajó, salvándola.
— ¿Alguna tiene un plan? —preguntó Padma, preocupada.
— ¿Qué tan buenas son, para guardar secretos? —bromeó Clarisse.
—Nadie lo sabrá por mí —aseguró Hermione.
—No diré nada —juró Padma.
—Bien. —Clarisse esquivó el garrotazo, a una altísima velocidad, antes de darle un poderoso golpe al trol en la pierna, quebrándole la pantorrilla, voló, para atraer su atención, esquivó cuando este la atacó y le atacó con un puño en el estómago, que lo hizo doblarse, seguido por una patada doble, haciéndolo caer arrodillado.
Dando un grito de guerra, lanzó una patada a la cabeza del trol, haciéndolo caer al suelo, y luego pateó nuevamente su cabeza, solo para descubrir que sí tenía la Visión Calorífica de su padre, y la utilizó, para practicarle una lobotomía al trol.
Las chicas se quedaron asombradas. En eso, ingresaron Alex Potter y Ron Weasley, seguidos del director, los Jefes de Casa y Lily Potter.
Cuando Dumbledore preguntó por lo que había pasado, Alex mintió, diciendo que él los salvó, pero Hermione y Padma, negaron eso y juraron que había sido Clarisse, usando el hechizo de látigo de fuego, que aprendieron en Herbología.
—Por intentar mentir, señor Potter, serán 30 puntos de Gryffindor. —Dijo una enfadada Minerva, mirando a Alex, con enfado. Uno de sus leones mintiendo, ¿Quién lo hubiera visto?
—30 puntos para Ravenclaw, por salvar a su compañera... señora Kent. —Dijo Lily. —Señor Potter, venga conmigo.
(N/A Laura: La lección de vuelo, la he tomado directamente de la serie animada de Invencible)
(N/A Laura: Sí. El traje de Brianna, es el de Spoiler ―Stephanie Brown―, aunque originalmente, le iba a dar el traje de un villano de la serie animada de Batman Beyond)
(N/A Diego: El traje de Jessica, iba a ser el traje de Red Hood, pero lo pensamos mejor y le dimos algo ligeramente diferente)
