Harry Potter fue fundada por J.K. Rowling.

DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.

Cross de FXRobalino.

Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).

Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)

Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.

Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.

Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.

Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.

Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.

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20.

Usando el Pensadero, Albus miró en los recuerdos de Snape, para descubrir lo que ocurrió, durante el Club de Duelo.

Vio como una serpiente, era invocada por Malfoy, con un hechizo oscuro: Serpensortia.

¡Permitidme! —gritó Lockhart. Blandió su varita apuntando a la serpiente y se oyó un disparo: la serpiente, en vez de desvanecerse, se elevó en el aire, unos tres metros y volvió a caer al suelo con un chasquido.

Furiosa, silbando de enojo, se deslizó derecha hacia Finch-Fletchley y se irguió de nuevo, enseñando los colmillos venenosos.

En el recuerdo se podía ver, que Alex lo hizo inconscientemente, y habló Pársel, mientras que la serpiente, se quedaba cerca de Justin.

¿A qué crees que jugamos? —gritó Justin, y antes de que Alex pudiera contestar, se había dado la vuelta y abandonaba el salón. Snape se acercó, blandió la varita y la serpiente desapareció en una pequeña nube de humo negro. También Snape miraba a Alex de una manera rara; era una mirada astuta y calculadora que a Alex no le gustó.

Fue vagamente consciente de que a su alrededor se oían unos inquietantes murmullos. A continuación, sintió que alguien le tiraba de la túnica por detrás.— "Vamos" —le dijo Ron al oído—. "Vamos..."

Ron lo sacó del salón, y Seamus fue con ellos. Al atravesar las puertas, los estudiantes se apartaban como si les diera miedo contagiarse.

Alex no tenía ni idea de lo que pasaba, y ni Ron ni Seamus le explicaron nada hasta llegar a la sala común de Gryffindor, que estaba vacía.

Entonces Ron sentó a Alex en una butaca y le dijo:—Hablas Pársel. ¿Por qué no nos lo habías dicho?

¿Que hablo qué? —dijo Alex.

¡Pársel! —dijo Ron—. ¡Puedes hablar con las serpientes!

Albus sacó su cabeza del Pensadero. Sin siquiera preguntarse, cómo es que Severus incluso, había visto eso.

No se lo preguntó, solo pensaba en cómo mejorar la imagen, de su niño dorado.

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A la mañana siguiente, sin embargo, la nevada que había empezado a caer por la noche se había transformado en una tormenta de nieve tan recia que se suspendió la última clase de Herbología del trimestre.

La profesora Sprout quiso tapar las mandrágoras con pañuelos y calcetines, una operación delicada que no habría confiado a nadie más, puesto que el crecimiento de las mandrágoras se había convertido en algo tan importante para revivir a la Señora Norris y a Colin Creevey.

—¡Por Dios, Alex! —dijo Seamus, exasperada, mientras uno de los alfiles de Ron tiraba al suelo al caballero de uno de sus caballos y lo sacaba a rastras del tablero —. Si es tan importante para ti, ve a buscar a Justin.

De forma que Alex se levantó y salió por el retrato, preguntándose dónde estaría Justin.

El castillo estaba más oscuro de lo normal en pleno día, a causa de la nieve espesa y gris que se arremolinaba en todas las ventanas. Tiritando, Alex pasó por las aulas en que estaban haciendo clase, vislumbrando algunas escenas de lo que ocurría dentro. La profesora McGonagall gritaba a un alumno que, a juzgar por lo que se oía, había convertido a su compañero en un tejón.

Aguantándose las ganas de echar un vistazo, Alex siguió su camino, pensando que Justin podría estar aprovechando su hora libre para hacer alguna tarea pendiente, y decidió mirar antes que nada en la biblioteca.

Efectivamente, algunos de los de Hufflepuff que tenían clase de Herbología estaban en la parte de atrás de la biblioteca, pero no parecía que estudiasen.

Entre las largas filas de estantes, Alex podía verlos con las cabezas casi pegadas unos a otros, en lo que parecía una absorbente conversación. No podía distinguir si entre ellos se encontraba Justin. Se les estaba acercando cuando consiguió entender algo de lo que decían, y se detuvo a escuchar, oculto tras la sección de «Invisibilidad».

—Así que —decía un muchacho corpulento— le dije a Justin que se ocultara en nuestro dormitorio. Quiero decir que, si Potter lo ha señalado como su próxima víctima, es mejor que se deje ver poco durante una temporada. Por supuesto, Justin se temía que algo así pudiera ocurrir desde que se le escapó decirle a Potter que era de familia Muggle. Lo que Justin le dijo exactamente es que le habían reservado plaza en Eton. No es el mejor comentario que se le puede hacer al heredero de Slytherin, ¿verdad?

—¿Entonces estás convencido de que es Potter, Ernie? —preguntó asustada una chica rubia con coletas.

—Hannah —le dijo solemnemente el chico robusto—, sabe hablar Pársel. Todo el mundo sabe que ésa es la marca de un mago tenebroso. ¿Sabes de alguien honrado que pueda hablar con las serpientes? Al mismo Slytherin lo llamaban «lengua de serpiente». —Esto provocó densos murmullos. Ernie prosiguió: — ¿Recordáis lo que apareció escrito en la pared? «Temed, enemigos del heredero.» Potter estaba enemistado con Filch. A continuación, el gato de Filch resulta agredido. Ese chicho de primero, Creevey, molestó a Potter en el partido de Quidditch, sacándole fotos mientras estaba tendido en el barro. Y luego, él aparece Petrificado.

—Pero —repuso Hannah, vacilando— no parece una mala persona... y, bueno, fue él quien hizo desaparecer a Quien-vosotros-sabéis. No puede ser tan malo, ¿no creéis?

Ernie bajó la voz para adoptar un tono misterioso. Los de Hufflepuff se inclinaron y se juntaron más unos a otros, y Alex tuvo que acercarse más para oír las palabras de Ernie. — "Nadie sabe cómo pudo sobrevivir al ataque de Quien-vosotros-sabéis. Quiero decir: que era tan sólo un niño cuando ocurrió, y tendría que haber saltado en pedazos. Sólo un mago tenebroso con mucho poder podría sobrevivir a una maldición como ésa." —Bajó la voz hasta que no fue más que un susurro, y prosiguió—:"Por eso seguramente es por lo que Quien-vosotros-sabéis quería matarlo antes que a nadie: No quería tener a otro Señor Tenebroso que le hiciera la competencia"

Alex no pudo aguantar más y salió de detrás de la estantería, carraspeando sonoramente. De no estar tan enojado, le habría parecido divertida la forma en que lo recibieron: todos parecían petrificados por su sola visión, y Ernie se puso pálido. —Hola —dijo Alex—. Busco a Justin Finch-Fletchley.

Los peores temores de los de Hufflepuff se vieron así confirmados. Todos miraron atemorizados a Ernie. —¿Para qué lo buscas? —le preguntó él, con voz trémula.

—Quería explicarle lo que sucedió realmente con la serpiente en el Club de Duelo —dijo Alex.

Ernie se mordió los labios y luego, respirando hondo, dijo: —Todos estábamos allí. Vimos lo que sucedió.

—Entonces te darías cuenta de que, al hablarle a la serpiente, ella retrocedió —le dijo Alex.

—Yo sólo me di cuenta —dijo Ernie tozudamente, aunque temblaba al hablar— de que hablaste en lengua Pársel y le echaste la serpiente a Justin.

— ¡Yo no se la eché! —dijo Alex, con la voz temblorosa por el enojo—. ¡Ni siquiera lo tocó!

—Le anduvo muy cerca —dijo Ernie—. Y por si te entran dudas —añadió apresuradamente. —He de decirte que puedes rastrear mis antepasados hasta nueve generaciones de brujas y brujos y no encontrarás una gota de sangre Muggle, así que...

—¡No me preocupa qué tipo de sangre tengas! —dijo Alex con dureza— ¿Por qué tendría que atacar a los de familia Muggle?, ¡Mi madre es maestra de esta escuela, y es Hija de Muggles!, ¿recuerdas?

Dio media vuelta y salió de la biblioteca, provocando una mirada reprobatoria de la señora Pince, que estaba sacando brillo a la cubierta dorada de un gran libro de hechizos. Furioso como estaba, iba dando traspiés por el corredor, sin ser consciente de adónde iba.

Estaba bajando por las escaleras, y volvió por otro corredor. Estaba mucho más oscuro, porque el viento fuerte y helado que penetraba por el cristal flojo de una ventana había apagado las antorchas. Iba por la mitad del corredor cuando tropezó y cayó de cabeza contra algo que había en el suelo. Se volvió y afinó la vista para ver qué era aquello sobre lo que había caído, y sintió que el mundo le venía encima.

Recostado en el suelo, rígido y frío, con una mirada de horror en el rostro y los ojos en blanco vueltos hacia el techo, yacía Justin Finch-Fletchley.

Y eso no era todo. A su lado había otra figura, componiendo la visión más extraña que Alex hubiera contemplado nunca.

Se trataba de Nick Casi Decapitado, que no era ya transparente ni de color blanco perlado, sino negro y neblinoso, y flotaba inmóvil, en posición horizontal, a un palmo del suelo. La cabeza estaba medio colgando, y en la cara tenía una expresión de horror idéntica a la de Justin.

Alex se puso de pie, con la respiración acelerada y el corazón ejecutando contra sus costillas lo que parecía un redoble de tambor.

Lo único que se oía eran las voces amortiguadas de los profesores que daban clase a ambos lados. Podía salir corriendo, y nadie se enteraría de que había estado allí.

¿Habría alguien que creyera que él no había tenido nada que ver?

Aún estaba allí, aterrorizado, cuando se abrió de golpe la puerta que tenía a su derecha. Peeves el poltergeist surgió de ella a toda velocidad. —¡Vaya, si es Potter pipí en el pote! —cacareó Peeves, ladeándole las gafas de un golpe al pasar a su lado dando saltos—. ¿Qué trama Potter? ¿Por qué acecha? —Peeves se detuvo a media voltereta. Boca abajo, vio a Justin y Nick Casi Decapitado. Cayó de pie, llenó los pulmones y, antes de que Alex pudiera impedirlo, gritó: — ¡AGRESIÓN! ¡AGRESIÓN! ¡OTRA AGRESIÓN! NINGUN MORTAL NI FANTASMA ESTÁ A SALVO! SALVESE QUIEN PUEDA! AGREESIÓÓÓÓN!

Una puerta tras otra, se fueron abriendo todas las que había en el corredor, y la gente empezó a salir. Durante varios minutos, hubo tal jaleo que por poco no aplastan a Justin y atraviesan el cuerpo de Nick Casi Decapitado.

Los alumnos acorralaron a Alex contra la pared hasta que los profesores pidieron calma.

La profesora McGonagall llegó corriendo, seguida por sus alumnos, uno de los cuales aún tenía el pelo a rayas blancas y negras. La profesora utilizó la varita mágica para provocar una sonora explosión que restaurase el silencio y ordenó a todos que volvieran a las aulas. Cuando el lugar se hubo despejado un poco, llegó corriendo Ernie, el de Hufflepuff.

—¡Te han cogido con las manos en la masa, Potter! —gritó Ernie, con la cara completamente blanca, señalando con el dedo a Alex.

—¡Ya vale, Macmillan! —dijo con severidad la profesora McGonagall.