Space between Us 2
Les dejo el segundo capítulo de esta nueva historia que se lleva gestando en mi cerebro desde el año pasado, por fin le puedo dar forma.
No tengo beta, así que morimos como Anbu. Muchas gracias a quienes dejan reviews y sus apreciaciones sobre Aito, poco a poco lo irán conociendo más, y espero que lo amen tanto como yo amo escribirlo.
Itasaku (No sé si es un AU, ya que sigue la línea temporal de Naruto y Boruto con algunos cambios xD)
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Sakura llevó a su hijo a la oficina y lo puso a leer mientras ella se hacía cargo de atender al otro chico. La angustia no la abandonó en toda la tarde, preguntándose una y otra vez qué iba a hacer ahora.
No había forma de ocultar el origen de Aito si sus ojos lo delataban nuevamente. Trató de concentrar toda su mente en el niño que tenía la espina dorsal seccionada a la altura de L2. Con una lesión medular incompleta que lo dejaría parapléjico de por vida. Viviría, pero ¿A qué costo?
Durante las próximas semanas recién se sabría qué zonas eran las más afectadas. La vida de una persona podía quedar truncada para siempre sólo en unos segundos.
Podría haber sido su hijo. La deuda sería eterna con ese chico y conocía lo suficiente a Aito para saber que jamás lo olvidaría.
Tendría que informarle el resultado de la operación, sabiendo que nunca podría ser un ninja, eso lo iba a devastar. Y ni hablar de la familia del chico. Eran las ocho de la noche cuando salió del Hospital de la mano de Aito. No pudo evitar frotarse los ojos de cansancio y preocupación.
¿Qué iba a hacer con su hijo y su Sharingan?
Sasuke no estaba en la Aldea en este momento, pero regresaba de vez en cuando. Supuestamente se había ido en un viaje redentor para pagar por sus pecados. Eso fue lo que había comentado Kakashi cuando lo despidió en las puertas de Konoha hace mucho tiempo. Sin olvidar que él no tenía idea de que ella tenía un hijo.
Ella lo había evitado cada vez que estuvo en la Aldea. No es que tuviese que esforzarse mucho, se movían por círculos completamente diferentes. Pasaba la mayor parte en el hospital y si no en casa. Naruto se había casado con Hinata hace unos años y habían tenido su primer hijo, por lo que se veían poco. Ino y Sai también tuvieron su primer hijo, así como Shikamaru y Temari. Todos se llevaban por unos meses de edad, excepto Aito, que era tres o cuatro años mayor que todos.
Le dio de cenar a Aito, que estaba aterradoramente silencioso y luego de bañarlo, lo acostó. Se quedó con él en su cama mientras la angustia le carcomía las entrañas.
Necesitaba con urgencia a alguien que lo ayudara a controlar su Sharingan. Sólo Tsunade sabía quién era el padre de Aito y ahora debía confiarle ese secreto a alguien más. Sasuke estaba fuera de discusión.
Aunque muchos sabían que Aito era adoptado, no todos creían la historia. Los genes de los Uchiha eran demasiado notorios, y había varios, como Ino y ahora Shino, que creían que ella se había acostado con Sasuke y que él era su padre. Había logrado mantener el secreto durante seis años y ahora todo se derrumbaba.
Pensó en Kakashi, la única otra persona en la Aldea que alguna vez había poseído un Sharingan, pero ahora era el Hokage y necesitaba un tiempo a solas con él. Tendría que arriesgarse y decirle la verdad sobre su hijo
Tsunade llevaba meses lejos de Konoha y no conocía un medio para contactarla, enviarle un halcón sería inútil sin una dirección. Con el pensamiento de ir a primera hora del día siguiente a ver a su ex sensei a su oficina, se acurrucó contra su hijo en la cama y se durmió.
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Su hijo la despertó a las siete de la mañana del día siguiente intentando huir de debajo de ella.
- Madre, me estás aplastando. - Sakura abrió los ojos somnolientos.
- Lo siento. - se disculpó sentándose en el borde de la cama antes de ponerse de pie. Él también siguió su ejemplo, levantándose.
- Voy a preparar el desayuno. - le informó en voz baja. Sakura observó a su hijo moverse por la habitación buscando ropa para cambiarse.
- Hoy no. Yo lo prepararé. Hable con tu sensei y tampoco iras a clases. Yo iré a visitar al Hokage esta mañana y luego regresaré aquí. Pasaremos el día juntos, y podremos entrenar un poco. Hace tiempo que no lo hacemos. - la mujer le dedico una sonrisa esperanzadora, los ojos negros de Aito brillaron por la idea de entrenar con su madre.
Por primera vez en mucho tiempo, lo vio sonreír tímidamente y ponerse su ropa negra favorita. Sakura fue a la cocina y preparó arroz, pescado y verduras. También preparó Anmitsu, su favorito.
Desayunaron en relativo silencio. Sakura espero que preguntara por Toshio, pero no lo hizo. Ella sopeso informarle sobre su amigo, que ya no podría ser ninja jamás, pero supuso que él le preguntaría cuando se sintiera listo.
Cuando terminaron, Aito se encargó de los platos y Sakura lo llevó donde Ino para que lo vigilará mientras ella iba a hablar con Kakashi. Ino como siempre la recibió con un abrazo efusivo, no pudo evitar sonreír cuando hizo lo mismo con Aito, pero él hizo una mueca.
- Este hijo tuyo tan serio. - se quejó poniendo las manos en las caderas y dirigiéndose a Aito.
- Bueno, me vas a ayudar a cuidar a Inojin esta mañana, porque Sai está a cargo de la florería hoy. - se inclinó para desordenar el flequillo del chico. Cuando la rubia se alejó, él lo ordenó otra vez. Sakura sonrió ante el puchero en los labios masculinos.
- Está bien, Aito Chan. Volveré en un rato más. Pórtate bien. - beso su mejilla y despidiéndose de su mejor amiga, se apresuró a la Torre Hokage.
Estaba en reunión con Naruto cuando llegó. Ella sabía que tenían reuniones cada cierto tiempo debido al futuro ascenso del chico rubio. Kakashi pretendía que tomará el puesto de Hokage a más tardar en los próximos dos o tres años. Todos sabían que su ex sensei tenía la madera de líder, pero no la disposición.
Cuando Naruto se retiraba se encontraron de frente. La réplica de Sakura murió en su boca cuando Naruto la aplastó contra su pecho en un abrazo de oso.
- ¡Sakura Chan! Tanto tiempo sin verte. - la risa masculina reverbero en su pecho llenando los oídos de la chica de cabello rosa.
- Naruto... - el abrazo se extendió más tiempo del necesario, pero Naruto no parecía dispuesto a soltarla.
- Te ves más delgada. Le diré a Hinata que preparé una cena deliciosa y nos harás una visita junto a Aito Chan. Hace tiempo que tampoco lo veo, aunque Iruka sensei me dijo que era un prodigio en la academia. No es de extrañar con la madre que tiene jeje. - Naruto tendía a divagar cada vez que se veían, lo que era muy espaciado.
- Me estas estrangulando, Naruto. Suéltame. - le exigió ella. El chico rubio se apresuró a soltarla mientras se rascaba la nuca.
- Lo siento, Sakura Chan. Me emocione. - ella le sonrió a cambio. Seguía siendo el tonto de siempre. Le dio un apretón en la mano con cariño.
- No te preocupes, pero no creo que pueda hoy. Tengo entrenamiento con Aito esta tarde. -
- Lo entiendo, pero me dirás cuando tengas tiempo. Promesa. - volvió a abrazarla fugazmente antes de dejarla en la puerta de la oficina del Hokage sola.
Sakura se armó de valor para esta visita y tomando un respiro profundo, cruzó el umbral de la oficina cerrando la puerta detrás de ella. Kakashi estaba sentado en el escritorio con un computador frente a él, no la notó hasta que la escuchó hablar.
- Kakashi sensei. - lo nombró.
- ¿Sakura? - frunció el ceño al verla esa mañana en la oficina. No se habían visto en semanas. - ¿Nuestra reunión se adelantó? Nadie me lo dijo. - comentó casual.
- No, nuestra próxima reunión para presupuesto es en dos semanas, está visita es extraoficial. - se acercó al escritorio. Kakashi blanqueo su expresión y la observó.
- Te ves cansada, Sakura. ¿Qué sucede? - preguntó con cautela moviendo el portátil a un lado, despejando el espacio entre ellos. Sakura había comenzado a estrujar sus manos sin notarlo, pero el hombre frente a ella sí lo hizo.
- Necesito... - titubeó.
- ¿Aito se encuentra bien? - preguntó de pronto el hombre, sus ojos negros preocupados brillaron por sobre su máscara. Esa pregunta pareció aumentar la resolución de Sakura; Kakashi apreciaba a su hijo sinceramente y eso la fortaleció.
- Sí, sí, él está bien, pero... tengo un problema. Bueno, no. Él tiene un problema. - sus caderas estaban pegadas a la madera del escritorio y movía las manos con énfasis. - Espero que no te moleste que ponga barreras silenciadoras alrededor de la oficina antes de hablar. Lo que voy a decir es delicado. - Sakura no espero el permiso del hombre, realizó los sellos rápidamente y la habitación se selló a los oídos externos.
- ¿Qué cosa? - Kakashi ahora había inclinado su cuerpo hacia ella. Sakura rara vez era tan seria.
- Es sobre Aito. Ayer hubo un accidente en la academia, un niño cayó desde el tercer piso y quedó parapléjico. Era el mejor amigo de Aito... - Kakashi soltó un suspiro ante la información.
- Si, se me informó sobre el asunto. - lo vio frotarse las cejas y quitarse el Hitai Ate de la frente. Lo dejó sobre la mesa mientras se despeinaba el cabello. - ¿Aito despertó su Sharingan? - dijo él clavando sus ojos negros en los verdes. Sakura jadeo de la sorpresa.
- ¿Lo sabias? - apoyó sus manos sobre la superficie plana del escritorio entre ambos. No pudo evitar sentir alivio dentro de ella, no tendría que explicar lo inexplicable.
- Sí, Tsunade sama me lo dijo antes de irse. Creyó que algún día necesitarías la ayuda de un portador del Sharingan. - los hombros de Sakura cayeron y sus ojos se llenaron de lágrimas de amor por su Shishou. Ella había previsto este momento y la había ayudado sin pedírselo. Le debía unas botellas del mejor sake entre las cinco naciones.
- Gracias a Kami. - Kakashi la vio derrumbarse y se puso de pie rápidamente. La tomó los hombros y la acercó a su pecho, Sakura se hundió en su calidez.
- ¿Querías pedirme ayuda? - le habló en voz baja cerca del oído mientras le acariciaba la espalda suavemente con los dedos.
- Si. - susurró. Él apoyó su barbilla sobre la cabeza rosada. Los sollozos de Sakura disminuyeron en intensidad a medida que pasaba el tiempo.
- ¿No crees que ha llegado el momento de decirle a Sasuke? - le preguntó. Ella apretó sus brazos alrededor de la espalda masculina.
- No puedo... - apenas la pudo oír.
- Tienes que decírselo. Este es un buen momento como cualquier otro. Tanto Aito como Sasuke deben reconocerse. - le acarició el cabello con cariño.
- No sé cómo reaccionará. Sólo Tsunade y ahora tú lo saben. Se suponía que Aito no estaría expuesto al dolor que marca a los Uchiha... - su voz se quebró.
- No puedes controlar los accidentes. Esta es la prueba. - la alejó un poco para mirarla a los ojos. - Sasuke debe saber que tuvo un hijo. - los ojos verdes se abrieron de la impresión.
- ¿Qué...? - retrocedió un paso, pero Kakashi no la soltó.
- Necesitas decirle la verdad: que Aito es su hijo. - la expresión de su ex sensei era de resolución, estaba convencido de que eso solucionaría todos los problemas.
- ¿Eso fue lo qué te dijo Tsunade sama? - preguntó lívida.
- No, pero era obvio. Me dijo que Aito realmente era tu hijo y que su padre era un Uchiha. ¿Quién más podría ser? - sus palabras eran correctas para cualquiera que analizará la situación de manera simple.
- No... - dando otro paso hacia atrás se llevó las manos al rostro. El miedo que se había desvanecido al creer que Tsunade le había facilitado las cosas, regresó con fuerza.
- Sakura. ¿Por qué insistes en mantenerlo en secreto? No lo entiendo. - frunció el ceño ante la actitud derrotista de su alumna. Ella no era así, siempre luchó por la verdad. - Todos sabían que estabas enamorada de Sasuke, nadie te culparía por ocultarlo... - ahora se había alejado completamente de él, el llanto regresó con fuerza mientras se dejaba caer contra el borde del escritorio.
- No es tan fácil. - las palabras salieron rotas. El corazón de Kakashi se apretó al sentir el dolor y la tristeza contenidos detrás de esas lágrimas.
- Nunca fue tan simple. - la vio doblarse sobre sí misma.
- Nadie lo puede entender, pensé que Shishou te lo había dicho todo, pero me equivoque. - Kakashi se tuvo que acercar para entender lo que estaba diciendo entre lágrimas y sollozos descontrolados.
- Aito es un Uchiha, su Sharingan lo prueba. Kami me perdoné, pero él es mío y de nadie más. - El hombre junto a ella le acarició la espalda tratando de calmarla.
- ¿Esperabas que él jamás lo descubriera? Eso es imposible. Sé que no se han visto en años, pero en algún momento se encontrarán. Él te estuvo esperando en las puertas de Konoha aquel día. No lo dijo, pero sus ojos vagaron por los alrededores buscando algo antes de despedirse. Él estaba buscándote, a ti. Ese hubiese sido el momento perfecto para decirle la verdad. - esperaba que aquellas palabras la reconfortaran. Él había querido decírselo antes, pero ella jamás preguntó por Sasuke ni durante su cautiverio ni después.
Por un tiempo creyó que ella estaba luchando contra sus sentimientos y no quería arruinar lo que sea que pretendía ignorando su existencia, pero ahora...
- Sakura, no seas terca. - tenía que entrar en razón.
- Aito no es hijo de Sasuke. - soltó de pronto con los ojos fijos en los de su maestro. Kakashi se congeló en su sitio. ¿Aito no es hijo de Sasuke?
- Pero... Eso es imposible. - negó con la cabeza. - ¿De quién más sería hijo? No hay más Uchiha en este mundo. - esto era absurdo, se dijo.
- ¿Estás seguro? - las palabras de Sakura salieron duras y desafiantes. Kakashi fijó sus ojos en ella buscando, cualquier cosa, pero buscando realmente.
- ¿Qué quieres decir? - preguntó con duda. ¿Qué era lo que estaba pasando aquí? La tomó de los hombros y la obligó a enderezarse sin brusquedad.
- Aito no es hijo de Sasuke, es hijo de Itachi. - lo dijo como si fuesen palabras prohibidas, como si nadie más debería haberlas escuchado jamás. Kakashi la soltó de golpe, retrocedió un par de pasos. Estaba completamente bloqueado.
- Pero cómo... - su cerebro conjuro cientos de escenarios en los que podría haber ocurrido algo así, pero ninguno lo preparó para esta revelación.
- ¿Adoptaste al hijo de Uchiha Itachi? - preguntó con los ojos fríos y las cejas fruncidas.
Sakura lo observó con los ojos vacíos, perdida en recuerdos preciosos que había encapsulado en lo más profundo de su ser.
- No. - respondió sin más, dejando que su ex sensei llenará los espacios. El semblante de Kakashi se oscureció, pasó de rojo a pálido mientras diseccionaba la verdad.
- Pero... ¿Cómo? ¿Cuándo? - preguntó casi ahogado. Su alumna más sensata acaba de revelarle una verdad devastadora.
Sus preguntas abrieron viejas heridas que había tardado años en cerrar. Le dio la espalda, no quería ver sus ojos acusadores.
- Fue en aquella misión de reconocimiento. Cuando estuve más de un mes desaparecida. - Tsunade se encargó de decir mentiras para que nadie hiciera preguntas. Sólo ella había notado aquel embarazo creciente que la estaba desbastando física y mentalmente.
Nadie la había visto embarazada los últimos meses, porque había sido recluida. A los cuatro meses, sin un signo visible, casi lo había perdido. Tsunade le dijo que quizás sería lo mejor, y le presentó dos opciones; dejar que la naturaleza siguiera su curso y lo perdiera o recluirse en una casa de sanación. Allí estaría atendida, pero debía permanecer en cama la mayoría del tiempo.
Su condición era delicada, ella era muy delgada y pequeña, y los Uchiha tenían genes fuertes. Consumían mucho chakra y tendían a debilitar a sus madres. Si su hijo no se aferraba a la vida, ella tendría que dejarlo ir, le advirtió la mujer mayor. Sakura había llorado desconsolada, ella había aprendido a amar a Itachi y ahora era lo único que le quedaba de él. Tener a su hijo sería tener un pedazo del hombre que había llegado a amar sin proponérselo.
En aquel entonces, sólo había pensado en el presente. "Sálvalo, por favor" le pidió entre súplicas. Su Shishou había negado con la cabeza y había hecho el papeleo. Perdería a un activo en momentos críticos, pero ahora todo dependía de su discípula. A quienes preguntaron por ella, se les dijo que había partido a Suna en una misión.
Tenía más de cinco meses cuando su maestra la acompañó fuera de la Aldea. Las ancianas que atendían el lugar eran prácticamente ciegas y sordas, pero siempre estaban pendientes de sus necesidades, aunque eso no disminuyo ni un poco su angustia.
Cuando cumplió los siete meses las cosas se complicaron. Empezó con contracciones y sangrado profuso. Entró en pánico y exigió que llamaran a su maestra, Tsunade quien era previsora, había dejado un halcón para emergencias y Sakura le rogó que viniera a verla.
Tardo medio día en llegar, el sangrado no se había detenido y las contracciones sólo habían aumentado en repeticiones. Con toda la experiencia de su Shishou, le practicó una operación de emergencia para salvar la vida del bebé. Sakura se curó a si misma mientras su maestra revisaba a su hijo. Demasiado pequeño, demasiado silencioso, demasiado gris, comentó preocupada.
Aún en pésimas condiciones de salud, delgada y ojerosa, Sakura volvió a rogarle a su maestra que salvara a su bebé. La mujer mayor nunca había tenido hijos, pero sabía que sí hubiese quedado embarazada de Dan, habría hecho lo imposible para tenerlo. Dejándola atrás, se apresuró a regresar a Konoha e internar al último heredero de los Uchiha.
Sakura llegó horas más tarde intentando ocultar su dolor. Su hijo estaba en una incubadora resistiendo contra la crueldad del mundo.
Nadie lo notó, a nadie le interesó realmente, cuando Sakura visitó todos los días al niño huérfano en el séptimo piso del Hospital General de Konoha durante varios meses seguidos.
Nadie se sorprendió cuando solicitó su adopción y fue apoyada por la misma Hokage. Hubo sonrisas por aquel niño solitario que había logrado encontrar a alguien en tiempos de guerra.
Muchos felicitaron a la alumna del Hokage por compadecerse de aquel bebé y darle el amor que aquella madre que lo había abandonado le había negado.
Muchos otros criticaron y juzgaron su edad, acusándola de ser demasiado joven para hacerse cargo de un niño. Sólo tenía 18 años, pero tuvo que tragarse la rabia y los insultos hacia aquellos que la juzgaban de incompetente sólo por su inexperiencia. Si supieran la verdad, explotarían de la rabia.
Así fue como el mundo ninja vio a Sakura convertirse en la madre adoptiva de un bebé abandonado. Ahora, la verdad se desvelaba lentamente para aquellos que habían creado sus propias historias sobre el origen de aquel niño.
Kakashi estaba estupefacto, jamás hubiese imaginado la verdad detrás de todo. Creer que Aito, a quien había llegado a amar como si fuese propio, fuese hijo de Sasuke: un chico perdido que finalmente se había encontrado, no era tan malo como enterarse de que realmente era hijo de aquel que masacro a todos sus parientes.
Aunque él sabía que lo que había hecho Itachi fue solamente una estrategia política para deshacerse de la oposición y él, siendo sólo un niño, fue manipulado por adultos inescrupulosos para cometer genocidio, no lo eximia de todo lo que ocurrió después. Siendo un espía había cometido crímenes horribles y aunque fuese inocente de cierta manera, el acto realizado no tenía perdón.
Estaba seguro que Sakura no sabía sobre esto. Si lo hubiese sabido, estaba seguro que ella habría exigido retribución por el deber que había estado cumpliendo Itachi todos los años posteriores a la masacre. Los Uchiha habían muerto con un estigma sobre sus cabezas e Itachi fue el que tenía la cruz más grande sobre su espalda.
No era estúpido, sabía porque Sakura lo había mantenido en secreto. Creer que se había acostado con Sasuke era natural, incluso liberador. Haberse acostado con Itachi era un crimen penado con la muerte.
Sasuke... Por supuesto que se habría mantenido alejada del único Uchiha vivo. Ella tuvo un hijo, él no se había acostado con ella, no hacía falta ser un genio para unir los extremos. Era imperativo que Aito aprendiera a controlar su Sharingan.
Sakura lo estaba mirando pálida cuando volvió en sí. Ella había venido a pedir ayuda, ella había estado dispuesta a confiar en él y decirle la verdad desde un comienzo. Los malentendidos podían dejarse a un lado.
- Lo siento, Sakura. Realmente lo siento. - dijo a cambio. No tenía las palabras para disculparse por sus pretensiones y acusaciones. Dudo si acercarse a ella otra vez.
- Yo también lo siento, Kakashi sensei... - se sostuvo la frente con una mano mientras suspiraba. El hombre mayor pudo sentir la aprensión que la rodeaba y comprendió su desesperación.
Seis años completamente solos, soportando esa enorme carga. Deseo haber sido mucho más confiable para enterarse de todo desde un comienzo. Cerró la distancia entre ambos y la envolvió en sus brazos con firmeza.
- Ya no estarás sola en esto. Perdóname por ser un idiota, pero estoy aquí, para ti, para Aito. Nunca quise entrometerme, porque siempre pensé que Sasuke algún día regresaría, pero ahora... - trago saliva antes de pronunciar sus próximas palabras.
- Déjame ser una figura paterna para Aito. - la voz masculina fue firme, era sincero en su petición, pero había algo más.
Sakura no pareció notar las implicaciones en su solicitud. Soltando un suspiro de alivio, se dejó envolver por el calor suave de aquel hombre que había estado presente en los últimos trece años de su vida.
