Space between Us 4
Antes que nada, feliz año nuevo 2022 atrasado. Espero que hayan pasado unas fantásticas fiestas junto a sus seres queridos.
Ahora, quiero aclarar algo, ya que ha habido muchos comentarios señalando este hecho; en esta historia sí, habrá Kakasaku, pero también quiero recordarles que es un ItaSaku. Por lo tanto aún queda lo mejor por venir. Es posible que también haya Sasusaku, pero eso aún no lo he decidido del todo.
Muchas gracias a quienes se suscriben y sobretodo comentan esta historia, alimentan a la musa con síndrome de abstinencia (Para más profundidad sobre este tema, visitar Infinitamente Roto 16, hay una aclaración asquerosa allí)
AU Itasaku Masacre Universo Naruto/Boruto.
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Kakashi se ausentó por varios días y Sakura tuvo que dividir su tiempo entre el hospital, el hospital infantil y el entrenamiento de Aito. La reunión trimestral de presupuesto era lo que más la estresaba, porque no importaban los cambios que hiciera, parecía que sólo se reunían para decirle que no a cualquiera de sus propuestas.
Incapaz de dedicar tiempo a Aito para el entrenamiento físico, le dio acceso a su despacho.
-Hay libros que te pueden interesar. - dijo Sakura mientras masticaba la parte posterior de su bolígrafo. Aito estaba con ella haciendo sus propias tareas de la academia.
-Nunca te gustó que revisará tus cosas. - dijo él, ella levantó la vista de golpe.
-Nunca he dicho eso. Jamás te quitaría el privilegio del conocimiento, lo sabes. Eras demasiado pequeño para entender el cuidado que hay que tener con los libros. Ellos fueron mis compañeros cuando mi equipo no estaba. - había nostalgia en sus palabras y Aito la observó mirar los libros con anhelo.
-Además de Uzumaki San ¿Quién más era tu compañero? En la academia dijeron que eran celdas de tres más un sensei. - preguntó él con curiosidad y Sakura se congeló unos segundos antes de enderezarse lentamente
"Mierda" se preocupó mentalmente.
-Nadie. - dejó de mirar los libros y a su hijo, concentrándose en los documentos que había estado revisando hace un momento. -Nos abandonó cuando aún éramos unos genin. El resto es historia. - Aito la observó como un halcón, pero no dijo nada a cambio.
Volvió su atención a su tarea y el silencio llenó la habitación. Una media hora después, su madre interrumpió su concentración al estirar su espalda ruidosamente.
-¿Tienes hambre? - le preguntó ella.
-Un poco. - respondió él distraídamente. Acabada de terminar sus quehaceres y estaba cerrando sus libros.
-Iré a hacer la cena. - dejó a un lado los documentos que estaba revisando y se puso de pie.
-Madre. - llamó su atención.
-¿Qué? -
-¿Puedo tomar algunos libros de aquí? - preguntó algo cohibido. Sakura lo miró y le sonrió con cariño.
-Por supuesto, mi amor. Aunque tendrás que revisar las cajas que aún no he ordenado, las que están detrás. – hizo un gesto apuntando las cajas apiladas en un rincón. -La mayoría de los libros que están en los estantes son textos médicos y no creo que te sirvan de mucho ahora. - se sacudió el flequillo, despejando el cansancio. -De todas maneras, siempre puedes ir a la biblioteca central, lo sabes. - agregó antes de irse.
Aito se puso de pie y recorrió la habitación leyendo los títulos en los gruesos bordes laterales. Había terminado de estudiar un libro sobre los clanes de Konoha y no había encontrado nada útil en él. Tenía tantas dudas sobre sus ojos, pero tenía miedo de preguntarle a su madre.
Miedo por hacerle daño, reabriendo heridas desconocidas y miedo por no saber qué le depararía el futuro. Aunque intentará ocultarlo, ella sufría cada vez que los mencionaba.
Los textos sobre medicina los ignoró, no estaba interesados en ellos. Sabía lo complicado de su ejecución y lo escasos que eran los ninjas médicos: también reconocía la calidad de prodigio de su madre en el área, pero en este momento lo único que le interesaba era saber más sobre su habilidad.
Encontró varios libros avanzados sobre ninjutsu, sellos manuales y genjutsu. Los apartó para leerlos después de cenar y decidió seguir buscando más otro día. Ahora que tenía acceso ilimitado a la biblioteca de su madre, podría entrar cuando quisiera.
Cenaron ligero esa tarde y Sakura se disculpó regresando a su despacho para seguir trabajando. Aito llevó los libros recién descubiertos a su habitación y leyó hasta pasada su hora de acostarse.
Kakashi apareció dos días después en la puerta de la academia: lo estaba esperando.
-Aito Chan. - le sonrió el hombre mayor. El nombrado no pudo ocultar su expresión de alegría al verlo. Apenas notó a su sensei despidiéndose de ambos en la salida.
-Kakashi sama. - troto a su encuentro y caminaron uno al lado del otro.
-¿Cómo has estado? - preguntó el Hokage.
-Bien. No he entrenado mucho, pero he estado leyendo. – le informó entusiasmado.
-Me alegro. He visto a tu madre hoy, fue la reunión de presupuesto. - comentó casual mientras se sacudía el cabello gris de los ojos. - Regresará un poco tarde, así que me pidió que viniera por ti. - le sonrió bajo la máscara, pero el chico no lo estaba mirando.
-He estado leyendo varios libros nuevos. Madre me dejó tomarlos prestados de su despacho. – agregó.
-¿Algo que te haya gustado? - preguntó Kakashi.
-Me gusta todo. Pero lo que más me confunde es el genjutsu. Sé que los sellos manuales están ligados al ninjutsu, pero el genjutsu es otra cosa. - Aito frunció el ceño mientras intentaba explicaba.
El hombre de cabellera gris observó su comportamiento y sus expresiones faciales, soltando un suspiro, sostuvo el hombro del chico.
-Te mostraré algunas cosas hoy, después de almorzar. Tu madre me matará, pero supongo que no hacerlo sólo te retrasará. – sus ojos gris oscuro se arrugaron en los bordes cuando le revolvió el cabello.
-¿En serio? - los grandes ojos negros brillaron llenos de ilusión. Kakashi soltó una risita y sacó la llave para abrir la puerta.
Aito dejó sus cosas en la sala de estar y luego de comer, le mostró los libros que estaba leyendo al Hokage. El hombre sólo miro los títulos para saber de qué trataban y lo interrogó acerca de su comprensión sobre lo leído.
-¿Qué entiendes por sellos? - preguntó Kakashi. Ambos estaban sentados en el engawa de madera acaramelada del patio trasero de la casa. Notó que el jardín estaba algo descuidado, entendiendo que se debía a que Sakura estaba muy ocupada últimamente.
-Son la base para todo. Existen doce sellos manuales básicos y la combinación de ellos, dependiendo de su orden, nos permitirá ejecutar jutsus elementales, así como técnicas únicas y genjutsu. Sin los sellos no podemos aprender ninjutsu ni genjutsu. – señalo.
-Tienes buena memoria. - dijo casual el hombre. -Eso es lo básico. ¿Qué más? – lo insto a continuar.
-En cada sello manual se debe liberar una cantidad de chakra que nos permitirá ejecutar la técnica. Si no se hace adecuadamente, fallará. - Kakashi asintió.
-¿Estudiaste los sellos? -
-Sí. -
-Muéstramelos. - pidió haciendo un gesto con la mano enguantada. Aito se mordió el labio y miró hacia otro lado, parecía avergonzado. - Estamos aprendiendo, Aito Chan. - el chico pareció comprender que este era el momento para equivocarse y le mostró lo que había practicado.
Los sellos salieron lentos y repitió varias veces los más difíciles, corrigiéndose el mismo. El Dragón, el Buey y el Caballo fueron los que le generaron más dificultades y decidió que era momento de que aprovechará su habilidad natural.
-Para haberlos practicado tu solo, estoy impresionado. - se quitó los guantes con lentitud e hizo el sello del Tigre con sus manos. - Ahora, mira mis manos. - el chico atendió y Kakashi le mostró cada sello con lentitud. Repitió la acción más rápido y luego uso la velocidad natural con la que solía ejecutarlos en batalla. La boca del chico se abrió de la impresión.
-No pude distinguir los últimos. - dijo algo triste, Kakashi sonrió.
-Si no hubiese tenido ayuda, tampoco podría haberlo logrado y hay quienes nunca podrán hacerlo. Te contaré el secreto de mi éxito. - se giró, doblando una pierna bajo su muslo y le hizo un gesto al niño para que se posicionará frente a él.
Repitió los sellos con la velocidad media, y el niño negó con la cabeza cuando intentó replicarlos nuevamente.
-Activa tus ojos. - pidió esta vez el mayor. Aito frunció el ceño, pero obedeció y esperó. Kakashi repitió los sellos a su máxima velocidad y los ojos del chico se abrieron grandes. El hombre sonrió bajo su máscara. - Ahora conoces el secreto. - le guiño un ojo.
-Los pude ver todos. - comentó impresionado.
-No sólo sirven para ver. Ahora inténtalo tú. - el menor dudó un momento antes de intentarlo y los sellos salieron lentos, pero sin ningún error.
-¿Cómo? – preguntó anonadado.
-Tus ojos tienen una cualidad única en el mundo. Bueno, no tus ojos, tu Kekkai Genkai, pueden copiar cualquier cosa que veas con ellos, aunque la hayas visto una sola vez. – señalo.
-¿Cualquier cosa? - no parecía muy convencido.
-Sí. Cualquier cosa, excepto ninjutsu médico y otros Kekkai Genkai. - la sonrisa que mostró bajo la máscara fue lobuna. Los labios pequeños formaron una "O"
-¿Taijutsu? - preguntó, Kakashi asintió. - ¿Genjutsu? - volvió a asentir.
-Incluso puedes usarlos para leer y jamás olvidarás lo que has leído. – había una expresión llena de satisfacción bajo la máscara.
-Wow... - estaba más que impresionado y su pequeña mente estaba imaginándose múltiples escenarios para poder hacer uso de sus nuevos ojos.
-Lamentablemente, la cantidad de chakra que necesitas en cada sello para ejecutar con éxito cada jutsu, deberás practicarlo. - El chico asintió mientras repetía los sellos con sus manos. -La velocidad también. - agregó Kakashi.
-Tengo muchas preguntas. - dijo de pronto mientras bajaba las manos a su regazo.
-Lo sé, pero un paso a la vez. - le acarició la cabeza con la mano desnuda. - Aunque hayas aprendido a controlar la forma básica de tus ojos, consumen mucho chakra. No podrás mantenerlos activados por mucho tiempo o te agotarás. Por eso no te dije nada sobre esto la primera vez. - alejó la mano y comenzó a ponerse los guantes. Aito miró el gesto con atención.
-Debes entrenar el uso básico del chakra primero. Tus reservas deben aumentar gradualmente para poder ejecutar técnicas más avanzadas. Tu madre es experta en el uso de chakra y su suficiencia. - sonrió ante sus propias palabras. Nunca olvidaría el día en que pensó que Sakura no tenía ninguna habilidad natural, que equivocado estaba.
-¿Suficiencia? – pregunto Aito, era primera vez que escuchaba la palabra.
-Usar la mínima cantidad de chakra para obtener el mejor resultado. Cuando era un genin, las reservas de chakra de tu madre eran escasas, pero optimizaba las cantidades usadas para no desperdiciar nada. Esa habilidad era casi natural en ella, después descubrió que tenía un preciso control de chakra, lo que le permitió entrenar Ninjutsu Medico y convertirse en alumna del Quinto Hokage. – explico el hombre mayor. Los ojos de su espectador estaban expectantes ante la nueva información.
-¿Madre fue alumna de Lady Tsunade?- pregunto impresionado.
-Sí. Tu madre es un genio, Aito. No la subestimes. – había una sonrisa escondida bajo la tela oscura de su máscara.
-Lo sé. - comentó con vergüenza el niño. - Ella me enseñó como meditar, pero no he practicado mucho. - reconoció, parecía arrepentido luego de tal revelación. Su semblante mostraba la profunda decepción de sí mismo.
-Tu madre siempre querrá lo mejor para ti. Escúchala y aprende, es demasiado sabia para su edad. - puso su mano enguantada sobre el hombro del pequeño y buscó sus ojos. -Un paso a la vez, nunca lo olvides. Los ninjas más fuertes de la historia también aprendieron lo básico entrenando, incluso con ojos como los tuyos. - eso pareció despertar al niño y asintió, había una determinación única en sus orbes ahora negros.
-Por cierto. - Kakashi se puso de pie. - No puedes usar tus ojos fuera de aquí. Al menos no hasta que estés listo. - se metió las manos a los bolsillos.
-Lo sé. - hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
-La próxima vez iremos al río Nakano. - dijo Kakashi mirando el atardecer en la distancia.
-¿El río Nakano? - preguntó el niño. El pliegue de piel sobre su nariz se arrugó, se decían muchas cosas sobre ese río y el distrito abandonado junto a él.
-Sí. Te enseñaré algunas técnicas básicas, pero mientras tanto no abuses de tus ojos. Sakura me destripara si comienzas a perderte las clases por agotamiento de chakra. - soltó una risita baja. El niño también se puso de pie y estiró los brazos.
-Madre nunca haría eso. - parecía horrorizado antes la idea de su mamá haciéndole daño al Hokage. No es que pudiese tampoco.
-Oh, no tienes idea, chico. - Kakashi soltó una carcajada que fue interrumpida por una voz en la distancia.
-Estoy en casa. - anunció una voz femenina con cansancio y el corazón del hombre mayor se saltó un latido.
-Ve a saludar a tu madre. - Aito asintió y se fue, él se puso de pie y lo siguió unos segundos después.
La escena que lo recibió llenó de calidez su estómago. Sakura abrazaba a su hijo en el aire y el niño parecía querer escapar desesperadamente mientras ella sonría.
-Me babeaste. - gruñó Aito limpiándose la mejilla con la manga de la camisa.
-Eso te pasa por ser tan adorable. - se giró hacia el hombre mayor con una sonrisa. - Muchas gracias, Kakashi sensei. - le agradeció ella.
-Deja de llamarme sensei, Sakura. - ocultó su molestia bajo una sonrisa forzada. Ella le restó importancia y lo invitó a cenar. Está vez ayudó con la comida mientras Aito ponía la mesa.
Kakashi escuchó la pequeña charla entre madre e hijo, y se sintió como un intruso interrumpiendo cuando lo invitaban cortésmente a participar. Cuando terminaron, él se ofreció a lavar los platos mientras Sakura subía a bañar a Aito.
Puso agua a hervir y sirvió dos tazas de té para cuando Sakura regresó al primer piso.
-Siempre me he preguntado por qué nunca te casaste, Kakashi sensei. - preguntó ella soltando un suspiro de satisfacción cuando tomó la taza caliente entre sus manos y se dejó caer a un lado del hombre en el sofá.
El nombrado trago con dificultad ante la visión de ella y su interrogante. Soltó una risita incomoda bajo su máscara.
-Supongo que no he encontrado a la adecuada. - se descubrió el rostro y bebió de su taza. Sakura lo miró y dio un sorbo a la suya.
-Mi suerte. - suspiro recargando su cabeza en el hombro firme junto a ella. -Nadie te dejaría ir tan fácilmente. - hizo un ruido gracioso desde el fondo de su garganta y el hombre se puso rígido.
-No lo creo. - carraspeo, volviendo a beber para aclarar su garganta.
-Eres tan amable y atento. Me sentiré celosa de quien logre conquistarte, Kakashi sensei. - el nombrado hizo una mueca.
-¿Nunca dejarás de recordarme como tú sensei? - preguntó con la voz tan baja y grave, que Sakura se enderezó para mirarlo preocupada.
-En realidad ya no te considero mi maestro. - respondió acomodándose a su lado. La rodilla femenina se clavó en su muslo, haciéndolo demasiado consciente de la cercanía.
-¿Entonces? - se removió sobre el asiento, pero no se alejó.
-Es la costumbre. - le restó importancia ella. - Sé que ya no eres mi sensei, pero me gusta llamarte así, pero puedo dejar de hacerlo si te molesta tanto, Hokage Sama. - se burló.
-Eso es aún peor. - se quejó el hombre con un gemido.
-Lo sé. - se rio ella. Kakashi puso su mano enguantada sobre la rodilla desnuda y le dio una caricia inocente con el pulgar.
-Sólo Kakashi estaría bien. - le sonrió él guiñando su ojo marcado. Sakura envolvió su mano con la suya y la apretó.
-Lo intentaré y gracias por siempre estar aquí para mí. - soltó su mano y rodeo su pecho con sus brazos, apoyando su cabeza en su clavícula.
Kakashi inspiró el dulce aroma de su cabello y le dio varias palmadas de cariño.
-Me estás clavando tu rodilla en el muslo, mujer. - Sakura se alejó rápidamente de él con las mejillas sonrojadas.
-Lo siento. - se disculpó.
-Creo que es momento de que me vaya. - se puso de pie mientras se frotaba el muslo magullado exageradamente.
-Siempre puedes quedarte. - le recordó ella también poniéndose de pie. Él le sonrió antes de ajustarse la máscara y acercarse a ella.
-Un día lo haré. - le dio un beso en la frente y desapareció dejando una nube gris en su ausencia.
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-Sabes que él regresará algún día a reclamar lo que le pertenece. - la voz que llenó la estancia era suave, pero no pudo ocultar el tono condescendiente.
-Ella no le pertenece, Aito tampoco. - dijo conteniendo la molestia que le provocaban las palabras dichas por el hombre frente a él.
-No estás siendo sutil, Kakashi. - le advirtió. -Nunca habías sido tan descuidado antes. Ir por Aito a la academia, deja una impresión duradera. Lo sabes. - lo reprendió.
-Ella me necesitaba, Iruka. - suspiró sacudiéndose el flequillo sobre los ojos cansados.
-Eres el Hokage, la Aldea te necesita. - agregó su amigo.
-Yo también la necesito... - susurró reclinándose sobre el sitial. Sus manos se apretaron sobre los brazos de la silla.
-Sabes que él regresará... - necesitaba que recordará que la chica tenía un hijo que algún día el padre regresaría a reclamar.
-No es suyo. - la comisura de su boca se elevó una fracción, pero ese sencillo gesto había revelado demasiado.
-¿No es suyo? - preguntó dudoso. -Sus genes son inconfundibles, Kakashi. El resto de la Aldea no los asocia, porque ya no los recuerda, pero tú y yo sí. - señaló ofuscado Iruka. Nunca había visto a su amigo tan distraído y tan insensato al mismo tiempo.
-Sasuke no es el padre. Ahora sé la verdad, su padre estaba muerto antes de saber incluso que existía. - el semblante de su amigo de cabello gris se ensombreció, pero el suyo palideció.
-¿Qué me estás intentando decir? - el rostro del maestro de la academia se arrugó de preocupación.
-Es hijo de Itachi, no de Sasuke. - aclaró el Hokage.
-¡Mierda! - exclamó - Eso lo hace peor. Lo sabes ¿no? - Iruka estaba desesperado por infundir sensatez en su mejor amigo.
-Soy el Hokage, deben tener alguna validez mis acciones. - dijo de pronto.
-¿Acaso emitirás un decreto prohibiendo al resto del pueblo hablar del asunto? - hizo un gesto brusco con la mano, tratando de mostrar lo absurdo que sonaba.
-No digas tonterías, hombre. - negó con la cabeza ante la ocurrencia.
-Estoy hablando en serio, Kakashi. Sasuke no será el padre, pero es el tío. - hizo énfasis en el parentesco, esperando que su amigo reconociera las implicaciones.
-Sasuke ni siquiera está en la Aldea, ya no tiene lazos con ella. Dudo que regresé para quedarse. - sabía que se estaba engañando a sí mismo con esas palabras.
Quizás el chico no tenía parientes en la Aldea, pero él sabía a quién había estado esperando aquella vez en las puertas de Konoha. Sabía que Sasuke estaba convencido de que Sakura iría a despedirse de él, pero ella no lo hizo y el semblante del joven estaba lleno de decepción cuando se marchó.
Ahora que sabía que su ex alumno no era el padre del niño, aquella brasa que había intentado desesperadamente apagar, se había encendido sin alimentarla y ahora llenaba su alma de esperanza.
Aunque su amigo creyera que era un insensato, él sabía reconocer las dificultades y las dudas antes de emprender una empresa.
Amaba a Sakura, el proceso había sido largo y gradual, no deseado, pero si aceptado. Verla madurar, superarse a sí misma y convertirse en madre, lo había enamorado completamente de ella. Y aun así, reconocía que amarla no era suficiente para tenerla.
Y tenerla no aseguraba su permanencia, porque que él la amará no garantizaba que ella correspondiera. Y no podía ignorar los profundos sentimientos que alguna vez había albergado por Sasuke.
No estaba seguro de que amará aún al Uchiha menor, pero no podía decir lo mismo por el mayor: estaba completamente ciego ante la turbulenta y fugaz existencia de ese hombre en la vida de Sakura. No comprendía cómo pudo haber sido tan ignorante y ahora...
¿Eso cambiaba algo? Se preguntó. En este punto realmente no le importaba, se conformaba con estar cerca de ella, aunque nunca supiera lo que él sentía.
-¿Qué harás? - preguntó el moreno. Kakashi suspiró derrotado y se frotó los ojos, un dolor sordo le estaba impidiendo pensar con claridad.
-¿Importa? - no haría nada, al contrario de lo que podía pensar su compañero de academia. Si algo ocurría, no sería instigado por él.
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Era principio de Junio, los días eran más largos y más calurosos: el verano estaba cerca, reconoció. Estaba atardeciendo cuando se dio una vuelta por el monumento a los caídos y no se sorprendió al encontrar a Sakura de la mano de Aito de pie frente a la enorme piedra.
Se acercó silenciosamente y espero a que ella terminará. Tenía la mano puesta sobre la superficie grabada y los ojos cerrados. Unos segundos después los abrió y dio un paso hacia atrás, girándose hacia él.
-Buenas tardes, Kakashi sen... Kakashi. - lo reconoció ella con los ojos juguetones y arrugados.
-Sakura. Aito Chan. - los saludo él. - Siento haber interrumpido. - se disculpó.
-No, nada de eso. Ya estábamos terminando. ¿Cierto, Aito? - miró a su hijo con los ojos brillantes de amor. El chico asintió y lo miró.
-¿Vendrás a cenar con nosotros, Kakashi Sama? - le preguntó inclinando la cabeza.
-¿Me estás invitando? - dijo el mayor con el rostro sonriente. Aito miró a su madre y ella hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
-Sí. - dijo solemne. Kakashi asintió, la sonrisa era evidente a través de la tela oscura de su máscara.
-Entonces nos vemos más tarde. - agregó Sakura mientras se retiraba. Él los observó alejarse antes de concentrarse en el monumento.
Echó un vistazo a los nombres sobre la superficie y metió las manos en los bolsillos. Inclinó la cabeza hacia abajo como un gesto de respeto, cuando la vio: una camelia solitaria al pie del mármol oscuro y contuvo el aliento unos segundos.
-Mierda... - murmuró Kakashi.
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En el lenguaje de las flores, una camelia solitaria significa "Te querré por siempre"
