Nota: gracias por sus comentarios, espero este capítulo les guste me alegra leerlos, tratare de actualizar cada semana, en realidad el fic ya está completamente escrito solo me falta pulir capítulos y reordenar.

Recordarles que aunque adoro la pareja de Iguro y Mitsuri sencillamente al leer el gaiden de Rengoku me cambio completamente mi ship jeje

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Capitulo II

Los rayos del sol entraron por su ventana haciendo que poco a poco fuese abriendo sus ojos.

Se despertó de golpe en aquella cama cálida tocando instintivamente su cabello que ahora estaba suelto y no sujeto de trenzas. Corrió hacia el espejo de su habitación y vio como el producto ya había hecho su trabajo, su cabello había vuelto a ser rosa brillante con mechas verdes en ciertas zonas.

Se había tardado todo el día de ayer en arreglarlo después de despedirse de su maestro.

Sonrió ruborizada al recordarlo. Se emocionaba saber que ahora sus sentimientos a él eran verdaderos y que al haber pedido otra prueba de fuerza estaría dispuesta a probarlo.

Sin embargo él había pospuesto el evento para dentro de una semana por lo que acepto.

Decidió comenzar el día tomando un baño y abriendo su pequeño negocio que se enfocaba en los arreglos florales. En ocasiones solía cerrar y entrenar temprano pero ahora... Por primera vez pensaba tomarse el día y reordenar sus ideas.

No era una chica boba a la hora de planear un combate, por lo tanto no debía ser tan diferente en la vida... ¿Verdad?, por lo menos sabía que estar enamorada de alguien como Rengoku podía ser algo muy desastroso al final. El chico era muy distraído sin mencionar que tras meditarlo un poco... No había escuchado nada sobre alguna ex novia o... Novio?

Nunca había pensado en realidad en los gustos de aquel chico y recapitulando su comportamiento, dejaba mucho que desear.

Solía abrazarlo por pura impulsividad, prácticamente en una ocasión la había visto en ropa interior y la expresión de él era tensa sin desaparecer su sonrisa pero no era signo de nerviosismo o que de verdad le gustase. Incluso esa reacción podria ser desagrado.

Pensar en eso la asustó -Rengoku San no es así de Cruel- se dijo tras negar con su cabeza. El es amable y aunque no le gustase... Probablemente nunca haría una cara de asco hacia ella.

Una vez se creyó enamorada pero recordar las criticas constantes de aquel sujeto y lo incomoda que se sentía en el fondo en esa relación debía admitir que esto era totalmente distinto. Así que se dijo a sí misma que Rengoku nunca la vería así.

Se colocó su camisa abrigada de cuello de tortuga acompañado de una falda que se ajustaba a su cintura alta haciendo que sus pechos se acentuaran más.

Suspiro resignada, debía aceptar su cuerpo aunque atrajera miradas desagradables porque... al final, la única mirada que deseaba parecía que sus atributos no eran llamativos para él.

Sonrió con cariño la comprender que siempre deseo que alguien la viese por encima de su apariencia y dejará a un lado el deseo puramente sexual... Pero...

-No me importaría que Rengoku San me tocará...-murmuro para luego sentirse avergonzada y atrevida haciendo que el jarrón que estaba a punto de mover se rompiera en varios pedazos -¡No puede ser!

Luego de limpiar abrió las persianas de su negocio, se colocó un delantal rosa y comenzó su día enérgicamente esperando a sus primeros clientes.

-¡Buenos días! – saludo haciendo una respetuosa reverencia cuando escuchó el sonido de la puerta.

-Buenos días Mitsuri- sonrió con amabilidad y encantó.

-¡Shinobu! - soltó con alegría acercándose para abrazarla - ¿Cuándo regresaste?

- Apenas ayer - sonrió la mujer de ojos violeta claro mientras sacudía su cabello levemente ondulado de color oscuro.

Mitsuri la estudio con completa admiración, Shinobu Kocho era la clase de mujer que siempre deseo ser, elegante, sofisticada, con control absoluto de sí misma, era delgada, pequeña y sus proporciones no exageraban de ningún modo.

La había conocido en el dojo junto a los demás alumnos de la clase.

Shinobu era amiga de Rengoku mucho antes que ella y ambos parecían llevarse bien... Tan bien que de pronto recordó sus interacciones.

¡No podía ser! ¿O si?

Estudio a Shinobu mientras está le explicaba detalles de su viaje visitando a sus padres en el extranjero. Su mente intento negar ciertas situaciones en las que Rengoku y ella quedaban a solas o hablaban en profundo secretismo, sin olvidar que aunque no lo aparentaba, Shinobu era una de las mejores atletas del dojo y sobre todo…ella era la perfección andando.

En cierta ocasión había escuchado la trágica historia de los hermanos Rengoku. Su padre recurrió al alcohol hasta dejarse morir una vez su esposa falleciera a causa de una enfermedad

Rengoku San solía hablar con orgullo de su madre y solía describirla como alguien muy controlada y hermosa. Cierto dia Senjuro le había dado una fotografía la cuál solo había confirmado aquellas palabras.

¿Y si el gusto de su maestro era mujeres parecida a su madre?...

Inclino su cabeza derrotada ante la idea. ¡Entonces, estaba perdida!

-¿Eh? ¿Dije algo desagradable?

-N-No Shinobu... Es solo que recordé algo... Personal... -rio nerviosamente.

-¿Es por tu familia?

Era cierto, se dijo, prácticamente estaba sola desde que su familia se separara debido al divorcio de sus padres, sus hermanas mayores todas casadas habían tomado rumbos distintos dejándola con el negocio y la pequeña casa familiar en la que vivía.

-No somos exactamente una familia unida como en tu caso - sonrió con tristeza.

-Lo siento Mitsuri, escuchar mis palabras pudo haberte causado incomodiad…

-¡No, por supuesto que no! - dijo con toda sinceridad- talvez esté sola pero algún día planeo tener muchos hijos.

Noto cuando la joven de cabellos oscuros se echó a reír.

-Kyojuro tiene razón, eres única.

Se giró para que no notase la pequeña pizca de dolor al darse cuenta hasta ahora que su maestro dejaba que Shinobu le hablase sin formalidades.

-Qué bueno que Rengoku San piense así - trato de tener las manos ocupadas con un arreglo.

-Él quiere a cada uno de sus alumnos por igual , además creo que tú eres su mejor proyecto.

-¿Su mejor proyecto? - pregunto girándose a ella.

- ¿No te lo ha dicho?- parpadeo - este año nuestro dojo organizará un torneo, por eso eh regresado -sonrió encantada - cuando nos hablamos por teléfono solemos hablar de ese festival. En teoría pelearíamos los mejores de su dojo y tú eres una de los nuestros... Me sorprende que no lo sepas.

Había dos cosas que la habían entristecido, que Rengoku San no le haya hablado de algo tan importante y... Que estuviese comunicándose tan íntimamente con Shinobu.

Quería llorar de pura frustración ¿De verdad quería conquistar a alguien que ni siquiera la tomaba en cuenta? Su inseguridad apareció...

-Ah... Bien -sonrio forzadamente- que bueno que no me haya hablado de eso porque no estaría dispuesta a participar.

-¿Que? ¿Porque no?

-Yo... En realidad

-¡Es tu oportunidad de mostrar cuan fuerte eres!- la animo- además quien sabe y conozcas alguien más fuerte que tú, kyojuro dijo que esa era tu meta.

Mitsuri la miro avergonzada ¿Cómo había podido Rengoku ventilar su secreto como si nada? Hablaba con todos sus compañeros pero eran pocas personas las cuales sabían sus razones sin mencionar que solo su maestro no se echó a reír cuando las escuchó. Aun así esperaba un poco de prudencia por su parte.

Su estado de ánimo decayó y Shinobu se percató de ello por lo que se disculpó y se retiró pidiéndole que hablarán ahora en la práctica.

Mitsuri asintió pero sabiendo que ese día no se acercaría al dojo, no después de todo lo que había sabido.

Lo único bueno es que su trabajo la mantuvo ocupada todo el día hasta el momento del cierre que es cuando decidió tomar otro baño y colocar su pijama que constaba de una camiseta que cubría hasta la mitad de sus muslos.

Miro su celular esperando ver algún mensaje o llamada de Rengoku San, pero siendo ya las diez de la noche parecía que ya no tendría nada.

Sonrió con tristeza, ¿Que más respuesta esperaba? Las únicas veces que había faltado durante el año era por algún resfriado. Ella solía marcarle por su teléfono móvil avisando algún contratiempo y solía desearle mejoría o ayuda si la necesitaba. Nunca había reparado en que él no solía dar el primer paso.

Decidió ir al refrigerador por algo de comer pero fue interrumpida por el ruido insistente de la puerta.

Se comunicó por el interlocutor debido a los constantes golpes.

-Abrimos Mañana Tempra...

-¡Mitsuri! - dijo la voz que reconoció de inmediato - ¡Abre de una vez!

¿Rengoku San? Se dijo, incrédula y halagada, sus esperanzas aumentaron por lo que corrió a abrir.

-¡Rengoku...! - se detuvo al verlo de brazos cruzados - P-Puedo explicarlo - comenzó como si fuese una niña descubierta haciendo una travesura.

- ¡No llegas a tus prácticas y es Shinobu quien dice que debería venir a ver las cosas por mí mismo!

Mitsuri desvió su mirada, claro, había sido idea de alguien más.

-Mitsuri...-murmuro - ¿Qué es lo que ocurre?

-Nada -desvió su mirada - pensé en tomarme el día libre, no es que me necesites para algo ¿O sí?

Era la primera vez desde que lo conoció que lo desafiaba causando una expresión de absoluto asombro en él.

- ¡Muy bien! - dijo con severidad tomándola de la muñeca y entrando a la casa cerrando la puerta tras de si - vamos hablar - soltó halándola - traje dulces que Senjuro preparo para ti.

Trago saliva al saber que no podía decir no a la buena comida del menor así que al final se dejó arrastrar.

-Comer te hará sentir mejor -. Soltó con todo el ánimo posible sirviendo las cosas que había traído.

Como si se tratase de una niña caprichosa desvió su mirada y probó uno de los dulces a base de patata dulce sintiendo su sabor y cambiando su estado de ánimo de un solo momento.

-¡Están delicioso!- dijo emocionada mirándolo.

-¡Es más que cierto! Nuestro pequeño Senjuro será una gran cocinero.

-¡Lo sé! – dijo olvidando por completo su molestia, era como si compartieran la tutela del niño- deberíamos inscribirlo en una escuela en su tiempo libre.

La alegría que sintió se detuvo al notar la sonrisa tranquila de Rengoku mientras la estudiaba

¿No podía poner alguna expresión que no lo hiciera ver guapo? Deseaba maldecirlo por eso.

-Qué bueno que vuelves a sonreír- dijo - además que tu cabello se ve saludable de esa forma.

-¿Saludable? - repitió parpadeando sin entender el halago.

-Tu sabes ... Bien - desvió su mirada mientras metía otro bocado de aquel postre.

Mitsuri puso las manos en su rostro ¿Cómo diablos se iba a desenamorar de este hombre si la rechazaba? ¡Es que ni siquiera sabía si podía odiarlo!

- Rengoku San... Yo...- llevo las manos a su pecho mirando sus piernas sobre aquel sofá en el que estaban sentados, quería ser lo más clara posible - ¿Porque no me hablaste del torneo que realizarías?

-¿Torneo?

-Shinobu me lo dijo.

-Ya veo -murmuro -te lo diría esta semana ¿Es por eso que estás molesta? Casi nadie en el dojo lo sabe -. dijo despreocupado haciéndola enfadar.

-¡¿No crees que es importante que lo supiera?!

-Quiero que luches en él - soltó - quería que estuvieras lista y darte la noticia en su debido tiempo para afinar detalles, además servirá para tu propósito.

-¿Hablas del que te comenté? ¿De él que Shinobu sabe sin mi permiso?

Eso llamo la atención de kyojuro quien llevo una de sus manos atrás de su cuello en un gesto de incomodidad.

-No pensé que fuese a molestarte.

-¿Cómo no hacerlo? ¡Todos pueden reírse de mí!

-Solo se lo comenté a ella, además Shinobu no es esa clase de persona- defendió haciendo que esta vez se enfureciese enserio al sentir como los celos se presentaban en ella por primera vez.

-¡No tienes derecho!- soltó - ¡Yo decido quien puede saberlo!

- ¡Escucha! - exclamó con seriedad levantando su voz - si mencioné tu objetivo es porque me parece admirable y quiero que estés lista para demostrar a los demás que puedes valerte por ti misma ¿Es que aún no puedes comprender lo especial que eres?

Le miro impresionada, Rengoku podía actuar como un despistado pero era un verdadero maestro y como tal... Solo la hizo sentir arrepentida por su arrebato infantil.

No pudo evitar echarse a llorar. Era tan bobo y genial a la vez ¿En qué lío se había metido? ¿Porque no podía verlo como su amigo?

Su llanto se detuvo al sentir como era atraída a él rodeándola con ambos brazos haciendo que su rostro se hundiera en su pecho. Sus lágrimas se siguieron derramando pero no sé atrevió hacer ruido

-Es por él ¿Verdad? - escucho su tono suave y tranquilo como si lo hiciera para no asustarla - me dijiste que lo encontraste ¿Es por eso que estas tan sensible? ¿Es ese sujeto quien te está fastidiando?

Comenzó a sollozar debido a lo irónico del momento.

-¡Si! - soltó- ¡Me enamoré de un idiota ciego!

-¿Eh?

- ¡Es tan idiota que no distingue los celos! , ¡Es tan idiota que ni siquiera me mira!- frustrada inspiró por la nariz con dificultad sintiendo el calor de Rengoku.

- Entonces... ¿Vale la pena? - le escucho preguntar cuando una de sus manos acariciaba su cabeza.

-¡Lo vale! ¡Es lo que más me duele! - siguió llorando.

No supo cuánto tiempo la tuvo abrazada pero ella aprovechó desahogarse todo lo que pudo.

Estaba perdida porque ahora era seguro que tendría que suspirar por él en silencio.