nota: Espero este capitulo guste de quien desee leerlo, gracias por tu comentario tkblachocolatada, de verdad me alegra saber que te esta pareciendo divertido, aprecio tus comentarios, bueno espero tengas feliz año nuevo que por ello actualice este capitulo.
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Capítulo IV
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Sentada en el piso del dojo miraba como el joven de cabellos dorados golpeaba con intensidad a otro de los alumnos, derrotándolo fácilmente.
Acercó sus piernas a su pecho justo cuando Shinobu, quien estaba a su lado, se acercaba a murmurar.
-Es extraño... ¿No te da la impresión de Kyojuro está molesto?
Mitsuri pasó su mirada de ella a su maestro. Mordió su labio inferior preocupada ¿Habrá sido el accidente de ahora? Trataba de creer que algo tan pequeño no podía cambiar el estado de ánimo de alguien tan alegre, entusiasta y hasta cierto punto despreocupado en asuntos pequeños.
- Rengoku San conoció ahora a Obanai Iguro, parece que es el dueño del dojo rival.
- Entiendo -sonrió tranquila hasta que notó que otro alumno decidía acercarse a retar a un duelo a su maestro -¿El todavía sigue aquí? - pregunto frunciendo el ceño.
Mitsuri siguió su mirada y noto a Giyu Tomioka, uno de los veteranos alumnos de aquel dojo. Giyu era un joven alto de cabello oscuro que llegaba hasta su cuello, de ojos oscuros y parecía no mostrar emoción alguna, era demasiado serio y todo parecía indicar que Shinobu no podía soportarlo. Era sorprendente como alguien tan amable y adorable pasaba a tener una expresión sombría al verlo.
-Dejo de venir unos días después que te fuiste. - sonrió - siempre solía preguntar por ti -. Dijo con eso queriendo romper el hielo entre ellos pero parecía que había cometido un error cuando miro la expresión sombría en ella.
-Solo es un pervertido...-murmuro desviando su mirada.
-¿Pervertido?
Shinobu se ruborizo completamente y desvió su mirada
- Hace unos meses ese sujeto entro a los vestidores de mujeres... Y...-se enfureció solo recordarlo- ¡Ni siquiera se disculpa!
- Entiendo - exclamó extrañada - no me parecía que Tomioka fuera esa clase de hombre.
-¡Todos son así! - soltó mandándole una mirada asesina haciendo que el susodicho se la devolviese con expresión aburrida.
-Shinobu...- llamó sonrojase por lo que estaba a punto de preguntar - y... ¿Qué pasa si un hombre no parece interesarle los atributos de una mujer?
-¿Qué?
-T-Tu sabes – soltó mostrándose incomoda- ¿de verdad existirán hombres que no les agrada ninguna parte del cuerpo femenino?
- Pues hay dos respuesta -exclamo pensativa- puede que oculte bien sus intenciones o...que guste de los hombres.
-¿Que?
- O guste de hombres.- repitió con inocencia.
Llevo las manos a su rostro frustrada. No parecía que Rengoku le atrajese ningún sexo en especial pero y si...
-¿Cómo se puede saber algo así con certeza?
- Preguntando directamente - dijo claro.
Mitsuri suspiro.¡No podía hacer tal cosa!
-Mitsuri ...¿Estás interesada en alguien?
-Bueno...yo-intento no verse tan obvia.
- Pensé que tenías más experiencia con chicos -le miro extrañada - es raro que me preguntes algo tan obvio.
-¿Obvio?
- Claro -sonrió encantada - con tus medidas no te debe dificultar atraer al chico que te gusta.
Mitsuri casi se echa a llorar. Shinobu era amable y siempre solía darle ánimos. Se sentía tan culpable sentir celos hacia ella debido a Rengoku.
-¿Mitsuri?
-Nadie puede no quererte Shinobu ¿No es así? - la miro con una sonrisa triste -En mi caso...es que no puedo gustarle - soltó con un llanto cómico.
-¿Eh?
-Me gustaría ser más como tú -dijo como una niña pequeña con toda sinceridad
-No digas eso - sonrió acariciando su cabeza - tú eres muy especial.
Mitsuri inclino su cabeza sintiéndose avergonzada al haberle confesado aquello pero no podía evitarlo, ni siquiera podía detestar a Shinobu por su suerte.
-Shinobu... A ti...¿Te gusta alguien?
Pudo percibir como comenzó a sentirse incomoda mientras suspiraba como si se preparara para la respuesta.
-Si, creo que si...
En el fondo sabía esa respuesta pero una parte de ella deseaba confirmarla.- Sin embargo como tú, no creo que sea su tipo.
-¿En serio crees no ser su tipo? ¡El no es ciego a ti! - soltó cubriendo su boca rápidamente llamando la atención de Shinobu.
-¿Sabes de quién estoy hablando? - pregunto con una expresión asustada.
-Y-Yo creo ... que si -murmuró cayendo en un silencio incómodo.
-¿Soy obvia?-pregunto con un tono angustiado
-No, nada de eso... Solo noté como actúa cuando está a tu lado.
Pudo ver como algo brillo en los ojos de Shinobu, como si fuese esperanza haciendo que Mitsuri sonriese con expresión derrotada.
Después de lo que hablo con Senjuro, abandonar el dojo sería muy cruel para todos, pero probablemente podría pedir un pequeño descanso, viajar y así olvidarse de ese tonto enamoramiento dejando que sus amigos fueran felices.
-Es tu turno Kanroji- le llamo Tomioka haciéndola ponerse de pie con fingido entusiasmo.
-Shinobu – Mitsuri llamo su atención - te estaré apoyando siempre.
La mencionada la estudio en silencio para luego sonreír con cariño a ella.
Decidió tomar una espada de madera y colocarse en posición frente a Tomioka.
Escucho cuando Rengoku dio el aviso comenzando así la lucha.
Pudo esquivar varios ataques, después de todo su cualidad era el de ser flexible y era algo de lo cual estaba orgullosa.
Pudo detener y estocar un par de golpes pero le distrajo la insistente mirada de Shinobu hacia su dirección, aunque no le estaba mirando a ella.
Instintivamente se volvió a su lado, parecía estar mirando a su maestro y fue ese detalle lo que la hizo perder el equilibrio logrando así que Tomioka diese un golpe directo a su hombro derecho.
Soltó la espada rápidamente y se puso de rodillas tomando su hombro
-¡Mitsuri!- grito Rengoku acercándose mientras Tomioka y Shinobu lo hacían igual.
Varios de los jóvenes que estaban entrenando dejaron sus combates por ello pero fue Rengoku quien los disperso.
-¿Puedes levantar tu brazo? - escucho preguntar a Rengoku.
Lo obedeció pero no pudo hacerlo al sentir que el fuerte dolor se lo impedia.
Levantó su mirada a él con ojos llorosos haciendo que este frunciese el ceño y la tomara en brazos.
-Iremos al hospital- exclamó.
-¡Te acompañare! - se ofreció Shinobu.
-Yo igual -respondió Tomioka.
Entre los vaivenes del alboroto, Mitsuri solo podía pensar en su mala suerte y como la mirada soñadora de Shinobu le había partido el corazón. No podía intervenir en la relación de dos de sus más cercanos amigos. Comprenderlo, hizo que comenzara a llorar.
-¿Duele mucho? – Pregunto Rengoku preocupado.
-¡Claro que sí! – soltó como una niña al referirse a su hombro y a su amor no correspondido.
- No te preocupes – dijo en un tono casi nervioso, sorprendiéndola – te ayudare, lo prometo.
Mitsuri escondió su rostro en su pecho mientras la cargaba a la salida del lugar. Era tan malditamente amable y caballeroso que se dijo que debía aprovechar por lo menos esa cercanía.
Habían abordado el auto de Tomioka quien los escoltó a urgencias rápidamente.
Sugirió que ellos bajarán primero en lo que buscaban estacionamiento por lo que Rengoku y Shinobu caminaban cerca de ella para escoltarla.
- Toma asiento- dijo Rengoku - iré a recepción.
Mitsuri asintió estando a lado de Shinobu una vez más
-¿Duele mucho?
-Solo si lo muevo demasiado - mintió sabiendo que el dolor era punzante y persistente pero ya había notado como estaba preocupando a los demás, incluso Tomioka que era muy inexpresivo parecía que la culpa lo estaba afectando.
La verdad es que estaba sudando frío pero ella era fuerte, tendría que soportarlo.
-Pasaremos a una habitación - había dicho Rengoku cuando regreso mientras la ayudaba a ponerse de pie- solo puedo pasar con ella - se dirigió a Shinobu.
-¿Que?
- En teoría solo pueden familiares - exclamó en tono tranquilo - así que tuve que decir que Mitsuri era mi esposa.
-¡¿Que?!- soltaron al unísono ambas chicas.
Mitsuri sintió que se desmayaba y no por el dolor.
-No importa ya - soltó Shinobu al verla malinterpretando su reacción - solo sigue la corriente ¿De acuerdo? - le ordenó.
Trago saliva cuando sintió como el brazo de Rengoku pasaba alrededor de su cintura caminando a su lado hasta sentarla en una camilla de exploración.
Un hombre con anteojos y una bata blanca los recibió mientras corroboraba datos personales.
-Muy bien -sonrió el hombre mirando un par de hojas - ¿Está embarazada?
-¡¿Que?!- soltó sintiendo su rostro caliente.
- Aún no - sonrió Rengoku con todo naturalidad sorprendiéndola - debe disculparla el dolor la ha desorientado un poco.
- Está bien - carraspeó- son preguntas rutinarias debido a los medicamentos que podríamos administrarle.
Mitsuri no sabía si desmayarse de aquel dolor punzante o de escuchar aquella disparatada mentira.
- Le pediré de favor que se descubra hasta su cintura - soltó- me parece una luxación de hombro pero deseo corroborar antes de mandar exámenes de gabinete. - se puso de pie - puede decirle a su esposo que le ayude a desvestirla mientras voy por mis guantes de exploración.
Mitsuri solo deseaba que la tierra se la tragara ¿Cómo iba a dejar que Rengoku hiciera tal cosa?
Sentada sobre aquella camilla noto como el joven de cabellos dorados se colocaba frente a ella.
-Tranquila, ¿Confías en mí? - le mostró una sonrisa cálida y amable recordando porqué estaba perdidamente enamorada de él.
- ¡Siempre eh confiado en ti! - soltó con entusiasmo sorprendiéndolo.
Tras unos segundos de procesar sus palabras comenzó a reír.
- ¡Muy bien! -. Dijo estirando su brazo hasta colocarlos en las solapas de su kendogi comenzado a correrlas hacia sus hombros.
Mitsuri miro el piso tratando de calmar aquella agitación que estaba causando ese acto.
- Trata de sostener tu ropa interior en cuanto quite el seguro - le escucho decir cuando paso su mano frente para quitar el sostén deslizando los tirantes.
Mitsuri protegió sus pechos con su brazo sano y fue entonces que sé atrevió levantar su cabeza y mirar a Rengoku.
Volvió a ver esa expresión tensa y sus movimientos un poco nerviosos logrando sorprenderla.
En un accidente ya la había visto en ropa interior hace unos meses cuando entro por error al vestidor y salió rápidamente. Se comportó como si nada hubiese pasado, más que disculparse por la impertinencia por lo que ella no le tomo importancia debido a que en ese momento asimilaba que no era atractiva para su maestro y no era algo que en ese momento le importara pero ahora que estaba cerca y el la desvestía parecía que ambos estaban afectados.
Algo dentro de ella sonrió al saber que después de todo su maestro no era inmune a su cuerpo
-Por lo menos no le desagrado – pensó.
-Siento que tengas que hacer esto – murmuró tratando de romper ese incomodo silencio.
- Eres mi esposa ¿O no? -mitsuri siguió mirando el piso ocultando la sonrisa de felicidad que adornaba su rostro por aquella mentira, pero fueron interrumpido con la llegada del médico quien gentilmente reviso su lesión.
-Tendremos que inmovilizar este hombro - dijo comenzando a preparar su vendaje - tendrás que estar descubierta un momento y luego podremos sostenerlo con un cabestrillo. Solo es una luxación por lo que en unas cuatro semanas estarás como si nada.
Mitsuri asintió ruborizada al comenzar a bajar su mano para descubrirse dejando que el médico hiciese su trabajo. Levantó su mirada hacia Rengoku quien observaba sus pechos con mucha atención hasta que la notó dirigiéndose a él, por lo que giró su cabeza fingiendo estar aclarando su garganta.
No se atrevió a mirarlo de nuevo sintiendo sus mejillas calientes. Estaba demasiado expuesta.
- Recuerden no mantener relaciones sexuales mientras estés con esta clase de analgésicos. Puede darte problemas si quedas embarazada.
Mitsuri asintió esperando que ese bochornoso momento solo acabará.
Le dio indicaciones para tomar un baño y sobretodo no usar ciertas prendas estás semanas sin mencionar que nada de actividad física.
- Lo tomaremos en cuenta - sonrió su maestro agradecido.
- Espero que te mejores - sonrió el médico- así vuelves a tu vida normal.
-Gracias -. Sonrió mitsuri.
- Te veré en unas semanas para una revisión.
Rengoku se acercó para ayudarle a colocar el kendogi y luego seguir con el cabestrillo para detener el peso de su brazo.
Salieron de ahí a paso lento encontrando a la salida a una Shinobu preocupada.
Rengoku se acercó, comenzó a explicarle todo haciéndola suspirar de alivio mientras ella se volvía a Tomioka con enfado como si le ordenase que hacer.
- Lo lamento – Se acercó el joven de cabellos oscuros haciendo una pequeña reverencia.
-N-No te preocupes - exclamó Mitsuri más apenada - fue una distracción, en realidad fue mi culpa...
-¡No! – Sonrió Shinobu interrumpiendolos – Fue culpa de Tomioka.
- ¡Ya dije que me disculpaba! – Soltó con más seriedad enfureciendo a la pelinegra.
- ¡No lo haces con sinceridad! – respondió molesta.
Mitsuri comenzó a reír más cansada haciendo que Tomioka les ofreciese regresar al dojo.
- En realidad me gustaría volver a mi casa.
-¡No puedes! - soltó Shinobu y Rengoku al mismo tiempo asustándola.
- No podrás sola con el quehacer - soltó Shinobu.
- Es verdad - secundo su maestro - te hospedaras con Senjuro y conmigo.
-¡No! – Dijo demasiado rápido. – N-No sería prudente y… tengo mi negocio…- Sabía que podría escudarse de ese detalle.
-¿Quieres quedarte conmigo? – ofreció Shinobu.
-No quisiera molestar… de verdad…
-Por lo menos pasa la noche en el dojo – soltó Rengoku con una sonrisa energica – es el lugar que está más cerca, además, mañana yo mismo te llevare a tu casa.
Mitsuri tragó saliva al entender que era lo más lógico de hacer y al notar la presión de los demás decidió acceder.
Su día no podía ser mas complicado.
