GRACIAS A LAS PERSONAS QUE ME SIGUEN LEYENDO LA VERDAD ESO ME ANIMA A SEGUIR AUNQUE EH DE DECIR QUE EL FIC ESTA CASI COMPLETAMENTE ESCRITO ASI QUE MAS BIEN ME MOTIVA A SEGUIRLO PUBLICANDO.
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CAPITULO VII
Había llorado durante toda la noche lo cual la enojaba consigo misma pensando que sus ojos estaban completamente hinchados.
"¡Es solo un tonto, tonto!" Se repetía mentalmente una y otra vez ¿Cómo se había atrevido a decirle eso? Que doloroso había sido descubrir que ella podría no ser muy agradable para él.
Rengoku la toleraba por ser su alumna pero de seguro no la soportaría siendo algo más.
Era la primera vez en un año que de verdad estaba furiosa con él.
No solo furiosa, estaba decepcionada y dolida por sus palabras.
Era natural que Kyojuro dijese cosas sin pensar pero trataba de ser amable y ahora... Luego de todo lo que le había contado sobre ella se atrevía ofrecerle aquel trato por... ¿Lástima? "Seguro es eso"
Sin necesidad de declarársele podía saber la respuesta del chico. No gustaba de ella, no sentía más que una relación maestro-alumna y debía respetarla.
Lo mejor era alejarse por un tiempo y luego regresar con la cabeza en alto, claro que esa decisión le haría dejar por un tiempo sus entrenamientos de esgrima, algo que extrañaría enormemente sin olvidar que no vería al pequeño Senjuro quien se había ganado su amor tanto como su hermano mayor, por un segundo pensó que era casi como perder a su familia nuevamente. La sola idea de estar lejos le hacía recordar la triste separación de sus hermanas debido al divorcio y muerte de sus padres.
Mitsuri había nacido de una familia que no era del todo unida y aunque tenía una relación cordial con el resto de sus hermanas, todas habían separado caminos después de la muerte de sus padres, haciendo que al final ella quisiera quedarse en aquella vieja casa manteniendo el negocio familiar.
Era esa la razón por la que convivir con Senjuro y Kyojuro le había hecho sentir que pertenecía a un lugar y precisamente su error más grande había sido enamorarse del mayor de los hermanos, alterando completamente la armonía que vivian los tres.
Tomo un baño con dificultad queriendo no pedir ayuda a Shinobu por ahora. Se puso una camisa cuello de tortuga que se adherida a su cuerpo como un guante para volver a colocar su cabestrillo.
Se colocó una falda color oscura que llegaba hasta sus muslos y unas zapatillas cómodas.
Decido mantenerse ocupada tratando de superar esto.
Tras unas horas los primeros clientes llegaron haciéndola olvidar por un momento todo el mal sabor de boca.
Había sobrevivido a cosas peores, esto no era nada, se dijo sintiéndose más tranquila.
Luego de forzar su sonrisa, poco a poco se volvió sincera al estar disfrutando ese día de trabajo.
-¡Buenos días! - saludo al escuchar el ruido de la puerta nuevamente aunque por esta vez, al levantar su cabeza se paralizó al ver quién era el recién llegado.
Se sorprendió, era increíble que después de haberle gritado el día anterior hubiese venido.
-Buenos días...-saludo con una expresión seria el rubio quien tenía las manos en los bolsillos de su pantalón de mezclilla. Era extraño verlo vestir informal y relajado pero no pudo evitar pensar lo bien que se miraba.
En su mano derecha pudo notar que cargaba una bolsa plástica con una caja color blanco que dejó sobre uno de los mostradores.
-Buenos días - repitió mitsuri con el mismo tono volviéndose a una anciana la cual estaba atendiendo minutos antes que Rengoku llegase. Por ahora solo deseaba ignorarlo.
- Puedo sola - sonrió la mujer al notar al recién llegado - ¿Porque no lo atiende?
-Pues...Yo quería…
-Puedo sola querida – sonrió.
-Eso es cierto - escucho la voz del rubio - creo que deberías atenderme.
El que hubiese cambiado su tono a uno sonriente la hizo enfurecer mirándolo de reojo.
Rengoku pareció divertirse cuando ella se volteo y le ofreció ayuda como cualquier otro cliente.
-Veamos... - miro el lugar fingiendo estar concentrado cuando ella sabía perfectamente que estaba fingiendo- quisiera un arreglo especial.
-¿En qué estás interesado? - pregunto siguiendo su papel solo por apariencia a la cliente tras ellos.
- Quisiera pedir perdón… ¿Qué clase de flores me recomendarías para eso?
-¿Que?
-Quiero disculparme con alguien.- repitió.
Mitsuri frunció el ceño, el chico solo estaba jugando.
-E-Eso depende que tan grave haya sido lo que hayas hecho- se cruzó de brazos esperando que volteara, pero Rengoku no lo hizo.
-Dije cosas que se mal interpretaron.- murmuró fingiendo ver las demás flores ahí.
-Siempre eres sincero, es obvio que crees todo lo que dijiste -soltó desviando su mirada avergonzada de que su enojo dominara sus emociones y le reclamase.
Noto como el chico se tensó y se giro para estar frente a ella.
-No estás juzgando esto con claridad - dijo viéndolo fruncir el ceño.
Mitsuri no se intimidó por esa mirada que de pronto se volvió naranja. Solía notar como aquellos ojos cambiaban cuando estaba molesto e increíblemente ambos lo estaban, se miraban como si se estuviesen retando a un duelo de espadas.
Era la primera vez desde que eran amigos que estaban teniendo una discusión de este tipo y todo por sus estúpidos sentimientos. Pensó con cierta tristeza que ojalá nunca se hubiese dado cuenta que lo amaba.
-¡Ya entiendo!- escucharon la voz tras de ellos haciendo que ambos se volvieran a la anciana.- las peleas entre parejas son algo cotidiano, por lo que te sugiero elegir las flores rosadas - sonrió a Kyojuro.- es para pedir perdón a tu novia.
-¡Muchas gracias! - sonrió amablemente haciendo que la anciana le devolviese el gesto ruborizándose levemente.
De pronto el atractivo del rubio la estaba exasperando. Sin necesidad de coqueteos Kyojuro era popular entre las mujeres sin importar la edad.
-Aunque la verdad...- continúo hablando - es que ni siquiera desea ser mi novia.
-¿Es enserio? - pregunto la mujer parpadeando haciendo que Misuri se volviese a él con una mirada de indignación. - ¿Se lo pediste como era debido? ¿Está ciega?
-¡No soy ciega! - dijo inmediatamente mitsuri - ¡Y-Y me lo pidió horriblemente!
-No lo pedí horrible - se defendió.
Mitsuri lo miro con el rostro enrojecido de la vergüenza sabiendo que no estaban solos. No quería recordar las palabras de Rengoku y que las demás personas sintieran pena por ella, sin mencionar que estaba mintiéndole a la anciana haciéndola creer que la petición de él fue romántica.
Sus ojos se aguaron otra vez haciendo que Kyojuro se percatara de ello por lo que frenéticamente miró a varias direcciones como si buscase algo en especial. Deteniéndose en la caja que había traído consigo.
-¡Te traje Mochis cubiertos de chocolate! - exclamó rápidamente -si es de tu agrado podemos ir por más.
Parpadeo mirando la caja mediana deteniendo así sus lágrimas.
Se volvió a él notando como estudiaba su reacción hacia los postres, haciendo que sus mejillas se inflaran con un puchero y tomara la caja sin mediar palabras.
-Te deseo toda la suerte - sonrió la anciana dando un par de palmaditas al hombro de Kyojuro – está muy molesta contigo, aunque... parece que su punto débil es la comida.
-¡Tiene razón! - El rubio asintió y sonrió ante sus buenos deseos.
Se ruborizo al escuchar el comentario de aquella mujer pero... aunque estaba furiosa con él los postres eran una delicia y aunque sabía que debía agradecerle trato de ignorarlo.
La sorpresa fue que el chico no se había retirado del lugar e incluso había comenzado a ayudar atendiendo a varias personas en el local las cuales en su mayoría eran mujeres.
Sin necesidad de mediar palabra entre ellos se habían coordinado para mover y hacer cada cosa.
Cuando llegó el atardecer comenzó a cerrar el sitio recibiendo la ayuda de Kyojuro.
-Ven a casa conmigo - había dicho justo antes de marcharse haciendo que el corazón de la pelirosa latiese rápidamente.
Si su situación fuese otra, lo aceptaría sin pensarlo pero, saber que era lástima por su lesión la hicieron fruncir el ceño.
-. Gracias por los postres y por tu ayuda este día - se inclinó como si lo hiciese con otro de sus clientes y se giró ingresando a su casa. Agradecía el hecho que no la había seguido y no había insistido en hablar.
Al día siguiente para su sorpresa había regresado con otra caja de postres. Sus ojos se iluminaron al verlos haciéndolo sonreír por su reacción.
-Cualquiera diría que me estás sobornando - miro había otro lado avergonzada de no poder evitar su felicidad ante lo dulce.
El rubio sonrió y se alejó justo cuando el primer cliente había entrado.
Pudo ver cómo hablaba con todas las mujeres haciéndola sentir molesta por ello.
Para el colmo, se dijo, estaba celosa de la atención con la que se dirigía a ellas.
- ¿Estar aquí no interfiere con algún compromiso? - pregunto arreglando un ramo mientras el chico se despedía de una cliente.
-Me tome unos días - murmuró pensativo.
-Pe-Pero el torneo es la otra semana - exclamo angustiada.
-Tomioka y Shinobu están ayudándome con los estudiantes
Mitsuri parpadeo, kyojuro no era alguien que dejase sus responsabilidades así como así. De pronto sintió enojo y culpabilidad en su interior.
- Si es por mí, te perdono - soltó - no deberías perder tu tiempo conmigo...
-No lo estoy perdiendo - exclamó con más seriedad mirándola de reojo - hago las cosas porque deseo hacerlas y en este momento deseo estar aquí.
La forma en que lo dijo como si diera una orden la dejo perpleja. Maldita fuera esa actitud que le encantaba de aquel hombre.
No podía evitar mirarlo cada vez que podía y cada vez que él se acercaba sonriendo ella solo flaqueaba. Sabía que tarde o temprano lo perdonaría pero... no era justo.
El joven volvió a permanecer con ella hasta el cierre despidiéndose y volviendo a repetir su petición del día anterior y ganándose otro rechazo por parte de ella.
La rutina se repitió dos veces más haciéndola sentir irremediablemente feliz al tenerlo cerca.
Sin darse cuenta volvieron a hablar un poco más cuando él le mencionó sobre los últimos detalles del torneo y como Shinobu estaba tratando de llevar todo sin problema.
-¿Cómo esta...Senjuro? - pregunto limpiando uno de los mostradores mientras Kyojuro se ocupaba de otra cosa.
Una de las razones que la hacían flaquear era ver al pequeño niño.
-Te extraña - soltó.
-¿Porque no lo has traído? - pregunto rápidamente.
-¿Por qué no has ido a visitarlo? – se cruzó de brazos esperando su respuesta.
-P-Pues… yo…
-Si es por mí no te preocupes, Senjuro no tiene nada que ver con…
-¡Lo sé! – Dijo rápidamente – me quisieras o no cerca no podría separarme mucho tiempo de él…
-Nunca eh dicho que no te quiera cerca – Respondió con franqueza haciéndola ruborizar-Ha estado un poco enfermo – cambio de tema haciendo que mitsuri lo viese preocupada.
-¿Porque no me lo has dicho?
-Ayer visitamos al médico, además pensaras que es un truco para que vayas al dojo.
-¡Jamás pensaría algo así!-se ruborizo.
-Mal interpretaste mis palabras la última vez -exclamo mirándola.
-¡Dijiste que si te diesen a escoger no me habrías elegido!.
Desvió su mirada sintiéndose nuevamente humillada teniendo que repetir sus palabras.
-Mitsuri, lo que quise decir con eso es que no es correcto tener una relación teniendo que ser obligada, no sería lo ideal pero al no haber otra alternativa...
Se detuvo al verla derramar un par de lágrimas.
Se acercó a ella rápidamente colocando las manos en sus hombros.
-Lo siento mucho.
No supo porque pero sintió que aquella disculpa seria su reacción cuando se le confesase. Su mente le jugo una broma al recrear aquella escena pero con forma de rechazo.
De pronto la idea de irse se volvió cada vez más fuerte.
-Volvamos al trabajo - murmuró Kyojuro limpiando una de sus lágrimas mientras sonreía cansado.
Ella asintió y permaneció callada ante su decisión. Seguir en aquella ciudad solo hacía que no pudiese sanar como era debido.
Todas sus hermanas vivían en el extranjero, hablaría con alguna de ellas para pasar unas largas vacaciones fuera.
Debía alejarse de aquel sujeto lo antes posible y debía hablar con claridad con Senjuro de su plan para que no se sintiese triste si se marchaba.
El día pasó sin problemas. Trato de fingir su estado de ánimo y está vez, al despedirse de kyojuro, este no hizo su petición haciéndola suspirar agradecida pero el día siguiente no pudo evitar preocuparse al ver que él no había acudido a la florería como todos esos días.
Decidió marcar a su teléfono móvil y este no respondió.
A su mente solo llego la imagen de Senjuro, por lo que decidió cerrar solo dos horas después de la apertura y se dispuso ir a la casa de los Rengoku.
Tomo su paraguas debido a las nubes que se estaban formando dando a entender que llovería ese día.
Decidió pasar por unos dulces y pensó sonriendo que talvez así Senjuro la perdonaría por no haber llegado durante aquellos tres días.
Por lo menos su brazo sano y su fuerza cumplían con lo necesario para cargar las bolsas.
No podía negar que había disfrutado estar a solas con kyojuro esos días sin mencionar que era agradable el interés que mostraba hacía ella aunque todo se debiera a su fuerte sentido de amistad. Pero el hecho de no decir nada sobre el resfriado de su hermano menor la hacía enfadar.
Había comenzado a llover por lo que abrió su paraguas con la misma mano con la cual llevaba comestibles.
Llegó a la residencia y tocó varias veces sin recibir respuesta.
Decidió abrir sorprendiéndose de no encontrar asegurada aquella puerta principal que daba al patio delantero.
Era un fin de semana por lo que no le pareció raro no encontrar alumnos en los alrededores.
Cerró detrás de sí y camino hacia la puerta principal. Decidió no pasar por el dojo, asumiendo que Senjuro casi siempre pasaba en el interior del hogar.
Fue directamente a la cocina donde dejó todas sus cosas mientras buscaba al pequeño de cabellos dorados.
-¿Senjuro? - llamo una y otra vez visitando la sala hasta dirigirse a las habitaciones.
Deslizó la puerta que conectaba con la habitación del pequeño y fue cuando lo noto en el piso a solo unos pasos de su futon.
-¡Senjuro! - corrió a él tomándolo en brazos y arrastrándolo al futon - ¿Te duele algo?- Pregunto la verlo quejarse un poco mientras comenzaba a revisarlo y notar su temperatura.-¡Estás ardiendo! - exclamó notando su rostro ruborizado y su dificultad para hablar.
Corrió a la cocina por paños y un pequeño balde con agua.
-¿Señorita Mitsuri? - pregunto abriendo con dificultad sus ojos mientras ella abría gentilmente su camisa en la parte superior para colocar paños en su frente y en su tórax.
- ¿Dónde está Rengoku? - pregunto sin una pisca de calma. De verdad se había enfadado de verlo en ese estado y estando solo.
-M-Mi hermano... Salió...- fue todo lo que dijo sintiéndose decaído.
-¿Has comido? - pregunto tratando de no pensar dónde estaría el mayor.
-No tengo apetito...
-Vuelvo enseguida- sonrió levantándose mientras sentía una profunda preocupación y enojo
Decidió preparar una sopa de verduras rápidamente. No tardando más de veinte minutos, regresando a su lado llevándolo con una bandeja.
-Haremos un esfuerzo ¿Te parece? - sonrió sentándose a su lado - te daré de comer.
-Y-Yo no...
- Lo harás o no habrá postre.
- Yo no quiero postre...- protesto con gentileza.
-Si lo querrás - soltó haciéndolo sonreír con dificultad sabiéndose que la chica quería chantajearlo con algo que a ella le gustaría.
Se sentó con dificultad y Mitsuri llevo la cuchara a su boca avergonzándolo.
-P-Puedo solo...
- Lo haré yo - le miro con intensidad sabiendo que no tenía escapatoria ante su entusiasmo
-Lamento esto... Pensé que ya no vendría...
-Senjuro...
-Mi hermano -comenzó a toser haciendo que mitsuri frotara su espalda - dijo que su brazo estaba muy adolorido y que por ello no había venido.
La pelirosa asintió sabiendo que el mayor había mentido. Senjuro era solo un niño aunque muy maduro para su edad, sin embargo no tenía porque saber más asuntos serios entre ellos.
-No hables por ahora - sonrió volviendo a tomar la cuchara - ¿Has comido estos días?
El chico asintió mirando como el vendaje de su brazo sobresalía de las manga corta de su vestido.
-¿Le duele?
-No como hace unos días - sonrió sabiendo que se había retirado su cabestrillo - yo estoy bien, debes comer un poco más.
El pequeño asintió tosiendo mientras mitsuri le ayudaba a recostarse una vez hubo acabado aquella sopa.
-¿Se irá?
-¡No podría dejarte así! - exclamó haciéndolo sonreír cansado.- ¿Dónde está tu hermano?
- él...
-¡Senjuro! - escucharon la voz del rubio quien parecía haber entrado a la casa.
Mitsuri se puso de pie y salió a recibirlo. Cerro la puerta tras de sí encontrándose frente a frente con Kyojuro quien estaba empapado por la lluvia.
Su cabello estaba revuelto y su camisa blanca estaba adherida a su cuerpo.
Trago saliva y frunció el ceño volviéndose a sus ojos que la miraban sorprendidos.
-¿Qué haces aquí?
-¿Porque no estabas aquí con Senjuro? - se cruzó de brazos con tono severo- lo encontré en el piso ardiendo en fiebre.
Sus últimas palabras hicieron que la ignorara y corriera hacia la habitación del susodicho.
Entro rápidamente y se puso de rodillas frente al futón de su pequeño hermano.
-¿Estás bien? - pregunto aún goteando agua de su cabello y ropa.
- La señorita Mitsuri me ayudó - sonrió con dificultad el pequeño.
Mitsuri se alejo y decidió ir por un par de toallas al dojo.
Cuando regreso pudo escuchar los últimos vestigios de su conversación.
-¿Se te dificultó conseguir el medicamento?
- De ningún modo - sonrió con entusiasmo el rubio pero fue mitsuri quien noto la agitación de kyojuro por lo que daba a entender que había sido un lugar lejos de ahí.
- Te resfriaras – dijo Mitsuri al entrar y sentarse a su lado de rodillas.
Puso una toalla en su regazo mientras la otra la colocaba en su cabeza comenzando a secar todo lo que pudo.
Trato de hacerlo de una manera suave, le conmovía pensar que el chico había salido bajo la lluvia por su pequeño hermano.
-Gracias - sonrió este haciéndola ruborizar.
Con sus mechones despeinados y empapados el hombre se veía muy apuesto. Intento aclarar su garganta recordándose que estaba molesta con él.
-¿Po-porque no me llamaste? - se cruzó de brazos - si solo saliste por medicamentos porque no ...
-Senjuro estaba mejorando pero la noche anterior empeoró de pronto por lo que hable con el medico quien me indico al medicamento que debía conseguir... - dijo desabotonándose su camisa comenzando a retirársela sin perder de vista a su pequeño hermano que yacía acostado con los ojos cerrados como si le dificultades estar despierto – solo fui por eso pero comenzó a llover, pensé que regresaría pronto. En cuanto a llamarte sería peligroso con tu brazo aún sanando.
-¡S-solo es una luxación!- dijo sin dejar de mirar su pecho y brazos, al final desviando su mirada sabiendo que la estaba poniendo nerviosa - pude ayudar no soy ninguna discapacitada.
-Mi primera opción fue Shinobu pero toma clases los fines de semana, no quería molestarla
Sabía que todo era por el bien de Senjuro pero no puedo evitar sentir celos al escucharlo.
Desvió su mirada y se puso de pie.
-¿Has comido algo?
-la verdad... es que no - respondió sorprendiéndose por su tono molesto - pero yo...
-Estoy preparando algo, te hablaré cuando esté listo. - su mirada se desvió a Senjuro haciendo que suavizara su expresión - él ya ha comido así que puedes darle sus medicamentos.
Se fue de ahí sin más. Fue a la cocina y como pudo termino el estofado que estaba preparando.
Sabía que prepararía luego algo más liviano para el chico pero ahora lo hacía para el mayor quien tras unos minutos se unió con ella en la cocina.
- Puedo ayudarte - escucho la voz de kyojuro tras ella.
-puedo sola - respondió - ¿Te has cambiado de ropa?
- Claro que sí - le escucho reír por lo bajo girándose para ver qué ya portaba su característica vestimenta con su pantalón hakama y su kendogi.- perdona si te hemos molestado demasiado.
-No lo es - respondió - pero dejar solo a Senjuro fue...
-Mitsuri - sonrió - gracias.
La suavidad con la que había dicho su nombre y calidez al agradecerle la desarmó. Debía Recordar que aquellos hermanos estaban solos y que desde muy corta edad solo se tenían a ellos.
Su labio tembló pero aquel sentimiento amenazó con salírsele del pecho.
-Tienes que darme tu confianza - soltó de pronto sorprendiéndolo - necesito estar segura que si algo paso debo saberlo, no podría seguir si sé que algo te ha ocurrido a ti y Senjuro...
Sabía que deseaba decir que eran su única familia y que necesitaba permanecer a su lado pero sentía que estaba mendigando cariño así que permaneció callada mirando el piso avergonzada de sus palabras.
El ruido de la olla la distrajo pero fue kyojuro quien corrió y apago la estufa rápidamente.
- Confío en ti - murmuró detrás de ella.- pero no quisiera que algo te perjudicará y menos si es culpa nuestra.
-No lo sería – se giró a él - porque yo con gusto estaría a tú la...
Se detuvo cuando noto como el chico se alejaba rápidamente de la estufa para estornudar haciéndola parpadear y reír por la interrupción.
Rengoku la observo igual y comenzó a reír
- Esta frío, deberías abrigarte.
- Estoy bien
- Deberías haber tomado un baño - sonrió - ve mientras sirvo la comida.
De pronto la situación se volvió tranquila, recordaba porque disfrutaba estar con él pero la expresión sería de Kyojuro comenzaba a ponerla nerviosa, era como si la estuviese estudiando.
-Serias muy buena madre Mitsuri - exclamó haciéndola ruborizar hasta la raíz de su cabello.
-D-Deberías apresurarte - se volvió hacia la estufa tratando de calmar los latidos de su corazón.
