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CAPÍTULO 3: El trato
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- ¿Qué te parece? ¿A que es genial? (sonrisita)
Mika, sentada en una de las sillas que encaraban el escritorio de Tohma, observaba a su marido en silencio, pensativa. Finalmente, tras unos segundos buscando la respuesta adecuada, contestó.
- Tohma, por favor, no lo hagas.
- ¿Eeeeeeeeh? Pero, ¿por qué? ¿Qué problema hay?
- Créeme, Tohma. Es una mala, mala, mala, mala idea – Respondió, moviendo la cabeza en un enérgico gesto de negación cada vez que repetía la palabra "mala".
- Oh, vamos querida, no seas agorera – Tohma quiso quitarle importancia a la convicción de su mujer con una jovial sonrisa. "Le da rabia que no se le haya ocurrido a ella."
Mika vio que su marido estaba empecinado en llevar a cabo su plan, lo que significaba que tendría que emplearse a fondo para persuadirle de lo contrario. Adoptó una actitud suplicante.
- Por favor, cariño. No lo digo por mí, ni por Tatsuha. Es por él.
- ¡Pero si él estará encantado! Además, ya sabes que últimamente está muy agobiado. Le vendrá bien distraerse.
- Precisamente por lo agobiado que está, Tohma, te aseguro que no le conviene nada, nada en absoluto.
- Claro que le conviene, y a Tatsuha también. Ya verás como será una influencia muy buena para tu hermano, sí señor.
- Permíteme que lo dude – Respondió, escéptica.
Seguchi dejó de sonreír. Había pensado que Mika estaría encantada con su idea, que le diría lo listo que era, lo bien que sabía llevar las situaciones, que, aprovechando las circunstancias, le abrazaría y achucharía y eso le daría a él la ocasión de rechazarla con clase y con estilo, como hacía siempre, y quedarse más ancho que largo. Pero en vez de eso, su mujer no sólo no daba muestras de entusiasmo, sino que incluso se había atrevido a decir que su idea era mala. ¡Vamos hombre, ya lo que le faltaba! ¡Con los días que llevaba!
- Veo que hoy tienes muchas ganas de llevarme la contraria, que-ri-da – Dijo, con rintintín.
Mika le cogió una mano, conciliadora.
- Cariño, tú sabes mucho de muchas cosas, pero no sabes nada de adolescentes. Yo he criado a los dos adolescentes más salvajes de todo el país y, con seguridad, gran parte del extranjero. Por favor, Tohma, hazme caso – Pero Seguchi no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer.
- Oh, vamos. Yo también he tenido su edad y. . .
- Tohma, a los dieciséis años tú ibas un curso adelantado en el instituto y dabas conciertos de piano en el Auditorio de Tokio – Le cortó su mujer, con un punto menos de paciencia en su voz – No puedes tomar como ejemplo tu propia experiencia (1)
- Hn, pues yo creo que es una idea estupenda. Y ya verás como tengo razón – Dicho esto, cogió el teléfono y marcó un número, "insinuándole" a Mika que se marchara.
- Muy bien, pues tú verás lo que haces. Yo no quiero saber nada – Y Mika, bastante molesta con su marido por ser tan cabezón e impertinente, salió del despacho murmurando "Yo tengo razón, yo tengo razón. . .", imitando la voz de Tohma.
Una vez su mujer se hubo marchado, Seguchi colgó el teléfono (en realidad no había llamado a nadie). Murmuró un par de veces "Tú no sabes nada de adolescentes, tú no sabes nada de adolescente. . ." imitando la voz de Mika - "Pues ya veremos quién sabe más de qu" - Se puso la americana y salió del despacho.
-.-.-
Los dedos del pequeño Suguru volaban por encima del teclado, empleando en el ejercicio toda su agilidad, haciendo brotar notas como un torrente, derramándose en una cascada de semicorcheas. . . hasta que llegó un punto en el que se atascó.
- Mierda, mierda, mierda – Escupió, exasperado. Ya le estaba hinchando las narices aquella pieza. Siempre se equivocaba en el mismo sitio.
CLAP CLAP CLAP CLAP
Suguru giró la cabeza hacia la puerta del pequeño box (2) donde estaba practicando. Allí encontró a su primo, aplaudiendo y sonriéndole incluso con más encanto de lo normal. Precisamente lo que menos falta les hacía a sus crispados nervios ¬¬
- Muy bien, muy bien. Has mejorado mucho desde la semana pasada. Hm. . . pero aún te cuestan un poco las escalas descendentes – Sentenció Tohma, con voz del que se sabe experto en la materia.
Suguru hubiera querido contestarle que se metiera sus comentarios por el culo, pero fue capaz de mantener la compostura, esperando que su primo sólo pasara por allí y se largara cuanto antes. De lo que menos ganas tenía en ese momento era de aguantarle dándoselas de virtuoso.
- Gracias, pero yo no estoy nada satisfecho – Respondió fríamente.
El chico se estaba preparando para un dificilísimo examen de piano del conservatorio, y andaba estresadísimo. Tohma había hecho ese mismo examen cuando tenía su edad y, por supuesto, había obtenido la nota máxima. Ante la imposibilidad de superarlo, Suguru estaba obsesionado con igualar la nota, el éxito y las felicitaciones que obtuvo su primo en su momento y, en un absurdo arranque de cabezonería (y de ganas de demostrar que "yo puedo con todo") se había negado en redondo a cogerse unos días libres del trabajo con Bad Luck, aunque Tohma se lo ofreció.
Así que, mientras Hiro y Shuichi tomaban batidos y contaban chistes en alguna cafetería al acabar la jornada laboral, Suguru se encerraba en un box y se enfrentaba a las endiabladas piezas que tendría que interpretar en el examen, horas y horas, día tras día. . . Seguchi, por una vez con buenas intenciones sinceras, había intentado ayudarle, pero Suguru respondía a sus comentarios con tanta gratitud como si Tohma le hubiera escupido en un ojo. Y es que el chico pensaba que lo que su primo pretendía era restregarle por las narices que él era el más mejor del mundo mundial, cuando no era cierto.
Al final, Seguchi se había cansado de él y le había dejado hacer por su cuenta. Si quería algún consejo, ya le avisaría.
- Jiji, no esperaba otra contestación por parte tuya, Suguru. Es que tú eres muy perfeccionista, y eso está muy bien (sonrisita)
- Hn – Fue todo lo que recibió por respuesta.
- ¿Cuántas piezas te quedan por estudiar?
- Seis.
- ¡Uf, seis! Em. . . contando la que estabas tocando ahora, ¿no?
- No, con esta me quedan siete ¬¬ - "GRRRRRRRRR"
- Oh, vaya. . . siete todavía – Tohma puso esa cara de preocupación que uno pone cuando quiere hacerle ver al otro que está preocupado pero que, por consideración, intenta disimilarlo – Y sólo faltan tres semanas. . .
- Oye Tohma, no necesito que me animes más, ¿vale? Si no te importa, tengo mucho que hacer. . .
- Uf, y tanto que tienes. . . – Suguru le dirigió una mirada asesina. En respuesta a eso, Seguchi volvió a sonreírle en plan de "Aix, mi niño pequeñito", y se acercó a él. Una vez estuvo a su lado, le puso las manos sobre los hombros, masajeándolos suavemente – Si es que estás muy tenso, Suguru. No puedes tocar a Chopin si no aprendes a relajarte. . . Y a optimizar el tiempo, claro.
- Y seguro que tú podrías darme fantásticos consejos sobre cómo optimizar, ¿me equivoco? Ai, más abajo – Tohma obedeció a las indicaciones, presionando suavemente sobre las contracturas.
- Por supuesto que podría. . . Si tú quisieras, claro.
- Pues no, no quiero. Ya te he dicho que no necesito . . . ¡AU!
A traición, Seguchi había aumentado la presión justo en uno de los puntos críticos de la pequeña espalda de Suguru, haciendo que el chico tuviera que ponerse por fuerza derecho como una vela y que casi no se pudiera mover. Una vez lo tuvo inmovilizado, puso la cabeza junto a la suya, para hablarle al oído.
- Escucha, "Suggy-chan" – Él sabía que su primo odiaba que le llamasen Suggy-chan – Como ya eres mayor, o pretendes serlo, te voy a hablar claro. Al ritmo que vas, no acabarás el programa ni de coña. No sólo no igualarás mi nota sino que ni siquiera aprobarás. Eso es lo que hay. Pero. . . si consientes en que yo te ayude, te garantizo que trabajarás el doble de rápido y que vas a hacer unas interpretaciones maravillosas. Yo sé los pequeños trucos con los que se puede impresionar al tribunal, jeje. Sólo tienes que hacerme un pequeño favor, Quid pro quo, ya sabes. Y, por supuesto. . . nadie tiene por qué saberlo. . .
Ahí le había dado. Tohma sabía perfectamente que lo que más preocupara a su primo era que la gente dijera que había aprobado gracias a él. Todo era cuestión de hacer las cosas a su manera. . .
- ¿Y qué favor es ese que tengo que hacerte? – Respondió, esforzándose por que su voz sonara fría y condescendiente. Tenía que aprovechar un poco, no era algo que pasara todos los días eso de que Tohma le pidiera ayuda.
- Oh, algo muy sencillo. Hacerle compañía a Tatsuha mientras está en Tokio (sonrisita) El pobre no conoce a nadie y nosotros estamos muy ocupados para. . .
- ¡DE NINGUNA MANERA! – Sobreponiéndose al dolor de tener los dedos de Seguchi clavados en sus contracturas, Suguru se puso de pie de un salto - ¡NO PIENSO HACERLE DE NIÑERA A TU CUÑADO PARA QUE TÚ TE LO PUEDAS QUITAR DE ENCIMA!
- Jejeje… - Tohma sonrió de una forma ligeramente amenazadora – Me parece que no lo has acabado de entender, querido primo. . . – Se sentó tranquilamente frente al teclado y empezó a tocar arpegios, con clama – Si yo digo que tú te coges unos días libres para acompañar a Tatsuha, tú vas y te coges unos días libres para acompañar a Tatsuha. Yo en justa recompensa, te ayudaré con tu examen, porque si no. . . – Suguru tragó saliva – Primo, te garantizo que se te van a venir encima unas montañas de trabajo tales, que no tendrás tiempo ni de dormir. Tengo un montón de actividades organizadas para Bad luck, ya sabes, entrevistas para radio y televisión, ruedas de prensa, firmas de autógrafos, apariciones públicas varias. . .
- GRRRRRRRR, está bien, tú ganas – Tohma dejó de tocar y le sonrió con dulzura – Pero tienes que prometerme que me vas a ayudar.
- Claro que te lo prometo, por eso no sufras. Ah, y tienes vacaciones hasta que mi querido cuñado se largue a su puñetera casa – Cara de desconcierto de Suguru – Aix, Suggy-chaaaaaaan, cuando yo hice ese examen no trabajaba. Todo el mundo lo entenderá, y yo les comentaré estratégicamente a todos lo maravillosamente eficiente que has sido al seguir trabajando hasta las tres últimas semanas. Te van a adorar.
"Suggy-chan" no protestó, porque sabía que su primo tenía razón, pero siguió de morros. Continuaba de morros cuando Tohma se levantó de la banqueta y se dirigió a la puerta, se puso más de morros todavía cuando le dio unas palmaditas amistosas en el hombro y le dijo alegremente "Te espero en la cafetería dentro de media hora para presentarte a tu nuevo amigo."
Cuando Seguchi cerró la puerta del box tras de sí, Suguru, sin relajar el cabreo de sus facciones, volvió a sentarse frente al teclado. Empezó otra vez la pieza que estaba tocando antes de ser interrumpido y, cuando llevaba unos cuatro compases, empezó a dales puñetazos a las teclas, llenado la pequeña sala con unos sonidos más que desagradables.
- MALDITO SEAS. ¡TE ODIO, TE ODIO, TE ODIOOOOOOO! – Gritaba en medio de su pataleta.
-.-.-
Media hora más tarde, en la cafetería del edificio de NG Records, Tohma sorbía tranquilamente su capuchino mientras que Suguru se mantenía enfurruñado frente al batido de chocolate, todavía intacto, que había pedido para él.
Veinticinco minutos más tarde de la hora a la que habían quedado, hizo acto de presencia Tatsuha. Tohma ya se esperaba ese retraso, así que le había citado teniendo en cuenta un margen (Aunque Suguru, mucho menos paciente, ya había empezado a protestar "Ya me estás haciendo perder el tiempo", "Con la de cosas que tengo que hacer", "Este tío es un impresentable", . . .) Cuando le vio aparecer le hizo señas con el brazo para que se acercara, sonriendo.
- ¡Aquí, Tatsuha¡ ¡Aquí!
El pequeño Uesugi (que no se por qué digo "pequeño", si es enorme), se acercó a ellos no sin algo de miedo en su rostro. Sabía perfectamente que Seguchi no estaba nada contento con él, y aquel cambio repentino de actitud le tenía bastante extrañado. Seguro que su cuñado había tramado algo, y él no podía esperar nada bueno de eso. Receloso, se sentó en la silla que le indicaba Tohma.
- Tatsuha, querido (sonrisita), ¿conoces a mi primo Suguru? Tiene la misma edad que tú.
- Em, no. Bueno, sí. De vista, de los conciertos y tal. . .
- ¿Tú también conoces a Tatsuha de vista, verdad Suguru?
- Oh, sí. Cómo olvidarlo – Respondió el chico, con intención. Clara referencia al lamentable episodio de la sala de reuniones – Ouch – (Patada por debajo de la mesa) Los dos chicos se dieron fríamente la mano.
- Pues verás, Tatsu-chan, resulta que Suguru se va a coger unos cuantos días de vacaciones, y como se da la maravillosa coincidencia de que tú está en la ciudad, mi primo se ha ofrecido amablemente a acompañarte a donde tú quieras. ¿Verdad que es fantástico? (sonrisita)
Ninguno de los dos interpelados respondió ni dio la más mínima muestra de encontrar aquello fantástico. Se quedaron allí, completamente inmóviles, mirándose el uno al otro con cara de estar pensando que les había tocado bailar con la más fea.
- Bueno, ejem, yo tengo que hacer. Os dejo para que os vayáis conociendo, ¿vale? Hasta luego.
Una vez Tohma se hubo marchado, Tatsuha y Suguru siguieron inspeccionándose sin decidirse a comentar nada.
"Mira que llega a ser zorro Seguchi. Me encasqueta a su primo a modo de esbirro para que me vigile." Pensó Tatsuha.
"Mira que tiene poca vergüenza Tohma. Me encasqueta a este animal para quitárselo de delante" Pensó Suguru.
Finalmente, Tatsuha se decidió a romper el silencio.
- Pueeeeeeeees. . . Hola.
- Hola.
Tres segundos de silencio.
- ¿Es verdad eso de que tienes mi edad?
- Sí.
- Ah. . . Pues no lo parece.
- Ya ¬¬
- Jeje, a mí tampoco me ponen nunca mi edad.
- Sí, el mundo está muy mal repartido.
(silencio sepulcral)
- Pues. . . Que guay eso de ser músico, ¿no? Debes de ligar como una bestia, jejeje.
- No te creas ¬¬ - En realidad, Suguru no se comía una rosca. Todas las fans de Bad Luck repartían sus platónicos amores entre Shuichi y Hiro. A él le veían demasiado niño y, además, ser el que menos posibilidades tiene de moverse encima del escenario no te ayuda mucho a ligar – Y lo de ser músico no es tan alegre como la gente se piensa. Hay que trabajar mucho.
- Ya.
(Silencio)
- Y. . . ¿qué tal el insti?
- Yo no voy al instituto. Estudio en casa con un tutor particular.
- Ya – "Jodeeeeeeeeeeeeeeeer. Menudo muermo de tío me ha endosado Tohma"
- ¿Y tú? ¿Qué tal el instituto?
- Bueno, jeje, yo tampoco es que vaya mucho. Más que nada me paso por allí a saludar a las chicas, ya sabes JAJAJAJAJA.
Tatsuha pensó que eso le iba a hacer gracia a su compañero forzoso, pero Suguru se limitó a contestarle con un lacónico "Ya" y a mirarle con la misma cara que ponía el director de su instituto cuando le llamaba a su despacho. Dejó de reír "Lo que yo decía, un muermo."
"Puaj, vaya asco de chulo barato que me ha endosado Tohma" Pensó, por su parte, Suguru.
- Bueno, y. . . ¿qué te apetece hacer? ¿Quieres visitar la ciudad, algún sitio en concreto?
- Ya conozco Tokio.
- Ah.
- ¿Y a ti? ¿Te apetece hacer algo?
"Perderte de vista"
- No, no tenía nada pensado.
- Ah.
Pasaron así otros diez minutos, sorbiendo sin ganas sus bebidas, intercambiando algunas frases sueltas, paseando la vista por la cafetería. . . Hasta que a Suguru se le ocurrió echar mano de un recurso que siempre va bien en estos casos.
- ¿Te apetece ir a la sala de reuniones a ver un rato la tele?
- Ah, pues. . . ¿Tiene cable?
- Sí.
- ¡Estupendo! Está a punto de empezar el partido de los Tigers contra los Giants. ¡Venga, vamos a verlo! ¿A ti te gusta el baseball?
Suguru recordó las humillaciones que sufrió en la época en la que aún iba al instituto, durante las clases de educación física, en las que era el blanco de las crueles burlas de sus compañeros y de las iras de su profesor por no ser capaz de pegarle con un estúpido palo de madera a un estúpida pelota que el estúpido de turno lanzaba siempre en dirección a su cabeza. Odiaba el baseball con toda su alma.
- Em. . . No está mal.
- Vale. Ya veo que no.
Tatsuha disfrutó como un enano de poder ver el partido en la inmensa tele de plasma de la sala, animando a su equipo e insultando al árbitro como si estuviera en el salón de su casa, mientras Suguru le miraba como si no pudiera creer que tanta estupidez concentrada en una sola persona pudiera ser posible. Cuando el partido se acabó, estuvieron mirando unos cuantos programas que no les interesaban a ninguno de los dos, pero eran una buena excusa para no tener que hablarse. Y así, a lo tonto, a lo tonto, transcurrieron tres horas y media de mortal aburrimiento.
- Bueno, pues ya es la hora de irse a cenar – Dijo Suguru, casi sin poder disimular su alivio – Vamos a tener que volver a casa.
- Es cierto. Oye, esta noche tenía pensado salir por ahí.
- ¿Y?
- Y que tú tienes que acompañarme. No pongas esa cara, sabes perfectamente que tu primo no me dejará poner un pie en la calle si tú no vienes conmigo, y por lo que he podido ver, el amo del universo ha decidido que esa será tu misión mientras yo esté por aquí, así que ya sabes lo que te toca.
- Em. . . Tatsuha, no es por no ir, porque si hay que ir, se va. Pero es que estoy muy cansado, quería irme a dormir temprano y. . .
- ¡Ningún problema! – Respondió el monje juerguista – Estás de vacaciones, ¿no? Pues aprovecha que mañana no tienes que madrugar y disfruta un poco de la vida, hombre, que una vez al año no hace daño. Te recojo a las once, y ponte guapo.
- Pero es que. . .
Pero es que nada. Antes de que el pobre Suguru tuviera tiempo de protestar, Tatsuha ya se había marchado.
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(1) No tengo ni idea de cómo era la vida de estudiante de Tohma pero, tal y como es ahora el angelito, no creo que vaya muy desencaminada XD
(2) Por si alguien no lo sabe, un box es un cuartito para ensayar donde tienes los amplis, el equipo de voces y todo lo necesario para enchufar los instrumentos y que, al menos en teoría, está tratado acústicamente.
AL FIN¡¡¡ AL FIN LO HE ACABADO¡¡¡¡
Jodidos mocosos, el trabajo que me habéis dado ¬¬
Suguru es un cabezón, no me dejaba continuar el capítulo porque me decía que no estaba dispuesto a llevar a cabo ninguna de las salidas que se me ocurrían. ¿Os lo podéis creer?
Dios mío, los personajes se me suben a la chepa. Estoy acabada T.T
Pero ahora me vengaré, jojojo. Suguru va a pasar su primera noche de juerga salvaje, y en compañía de Tatsuha, nada menos. No os lo perdáis.
Tiembla, Suguru, tiembla¡¡¡¡ MUAAAAAAAAAAA JUA JUA JUA JUA
