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CAPÍTULO 5: La reprimenda
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- ¡¿Pero cómo has podido ser tan irresponsable?! ¿Y si te llega a reconocer alguien? ¿Y si te llegan a hacer fotos mientras hacías el payaso de aquella manera, eh? ¿Sabes dónde estarían ahora mismo esas fotos? ¿Lo sabes? Y supongo que, en tal caso, esperarías que yo te sacara las castañas del fuego, ¿verdad? Porque, claro, cuando vosotros hacéis el cabra, al que le toca arreglarlo todo es a mí, que al fin y al cabo soy el que más pierde.
- Que sí, Tohma. Que tienes razón, y lo siento mucho. Pero, ¿es necesario que grites?
- No estoy gritando ¬¬
Era verdad, Tohma no estaba gritando. Lo que pasaba era que Suguru llevaba una resaca del quince, y cada palabra que pronunciaba su primo era como un martillazo en su dolorida cabecita.
- Vale, vale. Oye Tohma, ya te he perdido perdón y te he prometido que no lo haré nunca más, ¿podemos ir ahora a hacer esa clase que me prometiste?
- ¿Qué clase ni qué niño muerto? Vete a casa a dormir la mona. Es imposible que aprendas nada en ese estado.
- Pero. . .
- No hay "peros" que valga. Largo de aquí.
Suguru no tenía fuerzas ni para protestar. Pesaroso y compungido, recogió su carpeta de partituras y salió del despacho de su primo arrastrando los pies. A Seguchi en el fondo le supo mal eso de echarle con cajas destempladas. Sabía muy bien que Suguru nunca hubiera hecho una salvajada como la de la noche anterior de no haberle arrastrado a ello Tatsuha, y había sido él mismo quien le había impuesto su compañía. Pobre Suggy-chan, menos mal que Mika tampoco se había ensañado mucho con él.
Respecto a la actuación de Mika, la cosa fue más o menos así: Se bebió su vaso de whisky con tres tragos, mostrando una resistencia al alcohol que hubiera puesto verde de envidia al camionero más curtido, se limpió la boca con el dorso de la mano, pagó (más dinero del necesario y sin esperar al cambio, pero bueno, a ella no le viene de aquí), se arremangó, y se fue derecha al escenario donde Suguru seguía gritando. Apartó de un empujón a las gemelas, pasando entre ellas, y se subió a la tarima, agarró a Suguru de una oreja y lo bajó de allí, mientras gritaba "¡¡¿Se puede saber qué coño estás haciendo?!! ¡¡¿No te da vergüenza?!!". Acto seguido, y con Suguru todavía agarrado por la oreja, se fue hasta la mesa donde estaba bailando su hermano.
- ¡TATSUHA!
En cuanto el chico vio a su hermana y las arrugas que tenía dibujadas alrededor de la boca, se le pasó la borrachera de golpe. Dejó de bailar inmediatamente y, en un intento de poner su "cara de buen chico" sonrió estúpidamente.
- Ho. . . hola, Mika. Je. . . jeje. . . je
- ¡Baja de ahí AHORA MISMO!
Entonces fue cuando Sayaka, que era la más echá p´alante de las cuatro camareras, tuvo la desafortunada idea de enfrentarse a la tipa que pretendía estropearles la diversión.
- Tatsuha, ¿quién es esta tía? O mejor dicho, ¿quién se cree que es, con esos humos?
El resultado fue que Mika, que no estaba para bromas ni para que vinieran a vacilarla, le cruzó la cara con un soberbio, contundente y sonoro guantazo. No prestó más atención a los lloros de Sayaka, cuya chulería había quedado completamente neutralizada, ni a los gritos de las otras tres ordinarias. En vez de eso, volvió a centrar sus energías y su ira en su hermano pequeño, que ya había bajado de la mesa.
- ¡Ponte la camisa, desgraciado! ¡Eres una vergüenza! ¡No se te puede perder de vista ni un segundo!
- Mika, cariñito, no te pongas así, que sólo estábamos. . .
- ¡CÁLLATE! – Con la mano que le queda libre, porque no os creáis que había soltado la oreja de Suguru, le arreó un bolsazo a su hermano en la cabeza. ¡Eso sí que hacía daño, y no las patadas de Tohma! - ¡CÁLLATE Y CAMINA! ¡CAMINA!
Y así fue como Mika salió del local, entre miradas de miedo y desconcierto del resto de los clientes, con Suguru agarrado por la oreja con una mano y, con la otra, conduciendo a bolsazo limpio a su hermano hasta llegar al coche.
A parte de la reprimenda monumental que les soltó en el coche, Suguru no tuvo que sufrirla más. Mika se limitó a dejarle en su casa y a decirle "Mañana te arreglarás tú con tu primo". Lo de Tatsuha fue otra cosa. . .
Tohma se había quedado dormido de cansancio mientras esperaba el regreso de su mujer, roncando de una manera muy poco elegante y con un hilillo de baba cayéndole barbilla abajo. Su divino descanso fue interrumpido cuando le despertó un terrible estruendo que venía del piso de abajo. Vaya, por lo visto Mika había regresado con el animal de su hermano. Bueno, sería mejor ir a ver qué había pasado.
Se puso un batín, porque un pijama te resta mucha credibilidad a la hora de reñir a alguien, y salió de su habitación. Iba dispuesto a unirse a su mujer en lo de meter en cintura a Tatsuha pero, incluso antes de llegar al salón, le llegaron las voces que Mika le estaba echando al chico.
- ¡¿Es que no tienes nada en la cabeza, o qué?! ¡Que tú hagas el salvaje por ahí y avergüences a toda la familia es una cosa, pero Suguru no se lo puede permitir! ¡¿Tan difícil es de entender?! – PLAF. Colleja - ¡Ese chico es un personaje público y tiene una imagen que cuidar, IMBÉCIL! ¡¿Es que no se te ocurrió pensarlo?!
- Por favor Mika, no grites, que me encuentro mal. . .
- ¡Pues te jodes! ¡Y como se te ocurra vomitar aquí, te capo! ¿Me oyes? ¡TE CAPO! ¡Me vais a matar! ¡Entre tú y Eiri me vais a matar a disgustos! ¡Y a papá también!
Tohma decidió que ya había oído bastante. Se sabía de memoria la interminable retahíla de quejas contra sus hermanos que Mika soltaría a continuación. Decidió volver al dormitorio. Seguro que ella le explicaría con todo lujo de detalles lo que había pasado cuando terminara con Tatsuha.
Efectivamente, Mika subió a la habitación diez minutos después, tras haber enviado a su hermano a la cama casi de una patada en el culo. Le explicó con pelos y señales la escenita que se había encontrado en el Cyberia, mientras que la cara de Tohma iba cambiando de color con cada detalle que le iba contando. Para acabar, le echó a él la culpa de todo, porque hacía falta ser burro para juntar al pobre Suguru con el impresentable de su hermano, conque ya sabía quién era el responsable.
Ahí fue cuando la tuvieron buena. Empezaron a discutir a grito pelado, Seguchi argumentando que la culpa había sido de Suguru, por ser un insensato y dejarse convencer para beber y todo lo demás, y Mika diciendo que el crío no tenía la culpa, que haber si se le había olvidado que Suguru era una criatura y además un inocentón de cuidado, y que sabiéndolo él mejor que nadie, encima le obligaba a hacer de niñera del bestia de Tatsuha, y mira que ya le había avisado ella de lo que podía pasar. La escena no hubiera podido ser más surrealista, cada uno defendiendo al pariente del otro y llamándose imbécil, cabezota, bruja e histérica. Al final, Mika le dijo que ella se iba a dormir a otra habitación, porque "no quiero meterme en la cama con un cretino que no es capaz de reconocer cuando se equivoca."
- ¡Pues perfectamente bien! ¡Sal de mi cama que no sabes la alegría que me das! – Respondió Tohma, airado. Y nada más acabar de decirlo, se arrepintió.
Mika se quedó clavada en la puerta, mirándole con una pena inmensa. Su labio inferior empezó a temblar.
- BUAAAAAAAA ¡TE ODIOOOOOOO! – Salió corriendo de la habitación.
- ¡Mika! – Seguchi salió corriendo tras ella, pero ya era tarde. Su mujer se había encerrado en uno de los dormitorios de invitados – Mika, palomita, no te enfades. . .
- ¡Déjame en paz, cerdo! ¡Te detesto! BUAAAAAAAAA
- Anda amorcito, no te pongas así, que no lo he dicho en serio. Vuelve a la cama y te mimaré mucho. . .
- ¡Vete a la mierda! BUAAAAAAAA
- Pastelito mío. . .
- BDUAAAAAAAAJ – No, este es Tatsuha, vomitando en uno de los cuartos de baño. . .
-.-.-
Suguru decidió que lo más productivo sería hacerle caso a su primo y marcharse a casa a descansar un poco. De todas formas, Tohma tenía razón: hubiera sido incapaz de aprender nada en ese estado.
Cuando se dirigía al estudio a recoger sus cosas, pasó por delante de una máquina de café. Sí, eso le sentaría estupendamente. Sacó unas monedas del bolsillo y pulsó la opción de un café expresso sin azúcar. Mientras la bebida iba llenando el vaso de plástico, apareció Shuichi por el otro lado del pasillo.
- ¡Suguruuuuuuu! LA LI HO.
- ¿Eh? Ah. Hola, Shuichi.
- EIIIIIIIIIIIIII, campeón. Me han contado que anoche arrasaste, jejeje – Dijo el cantante, dándole un pequeño codazo de complicidad.
La convivencia le había enseñado que nada de lo que dijera Shuichi llevaba mala intención, pero Suguru se sentía demasiado enfermo, demasiado humillado por el trato que había recibido por parte de Mika y Tohma y demasiado avergonzado por recordarse a sí mismo dando aquel espectáculo deplorable, como para ser capaz de encajar una broma. Masculló un par de palabras entre dientes, de las cuales Shuichi sólo pudo entender "subnormal", y se marchó pasillo abajo con su café, dándole la espalda a su compañero.
- ¡Desde luego, qué picajoso eres! ¡No se te puede decir nada!
Una vez en la puerta principal del edificio, dispuesto a marcharse, Suguru se sentía todavía peor por el desplante que acababa de hacerle al pobre Shu-chan. Después de todo, Shuichi no tenía la culpa de que él fuera un imbécil que se deja convencer a base de provocaciones para hacer cualquier tipo de estupidez. "En fin, ya le pediré perdón cuando sea más persona"
- ¿Ya has acabado de trabajar?
Suguru miró a su alrededor, buscando al dueño de aquella voz profunda que acababa de dirigirse a él. "Mierda" Tal y como se temía, era Tatsuha, el culpable de todos sus males.
- No es que haya terminado, es que no estoy en condiciones de trabajar, y ya sabes a quién debo agradecérselo ¬¬
- Es que lo tuyo es muy fuerte, tío. En la vida he visto a nadie a quien le sienten tan mal tres copas – Suguru soltó un bufido de exasperación y empezó a caminar, decidido a ignorarle. Tatsuha le siguió – Oye, Haruko me ha dicho que le gustas mucho, jojojo. ¿Quieres que le dé tu número de teléfono?
¿Haruko? Ostras, ¿cuál era Haruko? ¿La que tenía un lunar al lado de la oreja, o la otra? "¡Bueno, eso da igual!"
- No ¬¬
- ¿No? Bueno, tú mismo. ¿Vamos esta noche a. . .?
- No pienso ir a ningún sitio.
- Venga, hombre. No seas. . .
- Oye, Tatsuha – Suguru frenó en seco, encarándose al guapo Uesugi – Una cosa está clara: tú no me gustas a mí y yo no te gusto a ti. ¿Por qué no nos hacemos un favor el uno al otro y nos ignoramos mutuamente?
- Escucha enano, ¿te crees que a mí me hace gracia eso de tener que ir cargando contigo? Pues no me hace ninguna, para que lo sepas, pero tengo que aguantarte hasta que Seguchi traiga a Sakuma a Tokio o si no. . .
- ¿Cómo dices? – Le interrumpió Suguru, mirándole con incredulidad.
- Pues eso. Tu primo me prometió que traería a Ryuichi de vuelta a la ciudad antes de que me fuera si aceptaba que tú me hicieras de niñera hasta entonces.
- Je – Suguru le sonrió con sorna - Debes de ser más tonto de lo que ya sabía que eras si te has creído eso.
- ¿Qué dices? O.ô
- Lo que oyes. Tohma no tiene ninguna intención de hacer volver a Sakuma. De hecho, le ha sacado de la ciudad porque venías tú. Te ha chuleado, chaval. Ja.
- Pero. . . Pero, eso no puede ser. . . No puedo creérlo. . . - Tatsuha parecía un niño pequeño a punto de echarse a llorar.
- Pues créetelo. Será mejor que lo superes – Dijo Suguru, sin nada de compasión – Bueno, yo me largo. Adios – Y volvió a echar a andar.
Tatsuha se quedó quieto donde estaba, momentáneamente víctima de un shock. ¿Qué Seguchi le había mentido? ¿No iba a ver a su Ryu-chan? ¡Ah, no! ¡Eso sí que no! ¡TAN CIERTO COMO QUE UN DÍA SE IBA A MORIR QUE ÉL VERÍA A RYUICHI!
- ¡ESPERA UN MOMENTO! – Un enorme cuerpo apareció delante de Suguru como de la nada, barrándole el paso y sobresaltándole bastante – Vamos a ver, has dicho que Seguchi ha hecho que Sakuma se marchara a propósito, ¿no es eso?
- Em. . . sí.
- Entonces, Sakuma no está haciendo nada importante, ¿verdad?
- Pues no, que yo sepa - ¿A dónde quería ir a parar Tatsuha?
- Perfecto, entonces puedo saber dónde está. Seguchi lo debe de tener apuntado en alguna parte. Mira enano, te propongo una cosa: Tú me ayudas a descubrir dónde está Ryuichi y, a cambio, yo haré lo que tú quieras, ¿de acuerdo?
Suguru se quedó completamente inmóvil unos segundos. Después, miró a Tatsuha como si no se pudiera creer lo que acababa de oír.
- Vamos a ver, Tatsuha. . . A ver si lo he entendido bien. ¿Pretendes que profane el despacho de Tohma, jugándome mi vida, y lo que es aún más grave, mi carrera, POR TI?
- Bueno. . . Básicamente, sí. Pero piénsalo bien: en cuanto sepa dónde le han escondido, yo me iré en busca de Sakuma y tú no tendrás que aguantarme más. Además, serás recompensado, de verdad. Seré tu esclavo, haré lo que me ordenes, sea lo que sea, te daré lo que me pidas.
- Bah, ¿y qué tienes tú que yo pueda desear? – Dijo Suguru con despreció, y volvió a ponerse en marcha. Tatsuha le seguía como un cachorrito, suplicándole que le ayudara.
- Por favor, Suggy-chan. Esto es muy importante para mí. ¡Se trata de Sakuma! Te lo suplico, te lo imploro. . .
Finalmente, Suguru se detuvo. Alzó la cabeza para mirar a Tatsuha, que le miraba a él con sus ojitos negros llenos de lágrimas, haciendo pucheros. Realmente, estaba loco con Sakuma. . . Suspiró. ¿Por qué no podría tener él fans así?
- Esta bien. . . Te ayudaré.
- OOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHH ¿De verdad?
- Sí, ¡pero después tendrás que hacer lo que yo te pida, sea lo que sea! ¿Está claro?
- Sí, sí, sí, lo que tú quieras. Tú te lo mereces todo, nada es demasiado para mi querido Suggi-chan – Y Tatsuha atrapó a "su Suggy-chan" en un fortísimo abrazo, levantándolo del suelo mientras le achuchaba - ¡Suggy-chan, guapo! ¡Suggy-chan precioso! ¡Cómo te quiero, Suggy-chan!
- ¡Maldita sea, suéltame! ¡Y TE HE DICHO QUE NO ME LLAMES ASÍ!
No sé por qué, pero siempre acabo haciendo vomitar a alguien. Tal vez sea algo enfermizo. . .
¿Cómo? ¿Cómo ha podido Tatsuha convencer a Suguru de llevar a cabo ese plan suicida?¡¡¡¡
TATSUHA: Eso lo sabrás tú, que eres la autora, no?
Bien, ejem, paso a comentar los rw:
Kaniza: Espero que los disgustos de Tohma hayan estado a la altura de lo que te esperabas. También es mi prefe, jujuju.
Arashis-Nobutada: Sí que estaba mono Suggy-chan con esa ropita, para comérselo, aix. Perdona pero no he entendido eso de lo que no debes hacer. Últimamente estoy algo espesa. . .
Yukii: Espero que con este también te hayas reído. Suerte que nos volvemos a encontrar, jeje.
Rikku-Tomoe: Celebro que por fin encuentres que Mika hace algo bien. Esa inquina que le tienes empieza a ser enfermiza, creo yo XD
Cerdo Volador: OOOOOOOOH SI consigues el disfraz de conejo, no dejes de hacérmelo saber¡¡¡
Y a todos los demás, me alegro mucho de que os hayáis reído un rato (sonrisita)
En fin, siento anunciar que ahora voy a empezar con los exámes TTT.TTT así que puede que tarde un poco (más) en actualizar. Snif, yo no quiero hacer exámenes, yo quiero achuchar a mi Ryuichi kawaii TTTT.TTT
