CAPÍTULO 8: El final
Después de tres polvos más, y de dejar a Tatsuha más seco que la mojama, Suguru se dio por satisfecho.
Uuuuuuuuuuuf – "Descabalgó" de encima del pobre Tatsu-chan, dejándose caer sobre la moqueta – Ha estado bien¿eh?
Sí, arf, arf, muy bien, arf – "Por favor, por favor, por favor T.T, que no vuelva a decirme que si lo hacemos otra vez". Tatsuha invertía los últimos vestigios de sus fuerzas en que no se le notara que estaba a punto de escapársele el alma por la boca. "¡Dios! Este tío no puede ser humano. Por favor, pero qué fiera, qué voracidad¡qué flexibilidad!"
Estoy reventado, jeje.
Ya, bueno, es normal. Piensa que es la primera vez que lo haces, y es una cosa que requiere mucho esfuerzo. . . – "Uf, menos mal. Si tengo que volver a follarme a esta bestia insaciable, muero en el intento."
De repente me ha entrado un hambre que me zamparía un caballo. ¿Eso es normal?
Sí, sí, es muy normal – "¡Lo tuyo es cualquier cosa menos normal!"
Estuvieron un rato callados, Tatsuha intentando volver a ser él mismo y Suguru rascándose perezosamente la barriguita. Entonces, Tatsuha recordó una cuestión que sería mejor aclarar lo antes posible.
Oye, ejem, que conste que esto era para divertirnos¿vale? No quisiera que hubiera malentendidos entre nosotros. Liarnos con historias amorosas sólo complicaría las cosas, y debes pensar que yo no soy el tipo más adecuado para enamorarse de él. Tú eres una gran persona con mucho que ofrecer, y estoy seguro de que dentro de nada encontrarás a alguien mejor que yo que te merezca. . . – Tiene el discurso preparado y se lo sabe de memoria – Además, piensa que yo quiero a Ryuichi con todo mi. . .
Ah, por eso no te preocupes. Yo tampoco te quiero – Respondió Suguru con tranquilidad.
Mmmm, ah. . . vale. . . perfecto. . . – La verdad es que Tatsuha se había quedado un poco parado de que Suguru tuviera las cosas tan claras. Por lo general, después de tirarse a alguien, fuera hombre o mujer, debía enfrentarse a los llantos, súplicas o reproches de esa persona, que se había pensado que lo suyo era un amor de esos de los que duran toda la vida y ya hacían planes de pedir una hipoteca para comprarse una casita blanca con jardín y vivir juntos con un perrito. Eso era un auténtico fastidio y estaba muy bien lo de haberse librado de ese incómodo episodio, pero. . . vamos, que tampoco hacía falta que el enano dijera tan alegremente que no estaba interesado en él. Al menos podría haber hecho un poco de cuento, ni que fuera por cortesía. Si es que tenía una cara dura. . .
Porque yo. . . – Continuó Suguru – . . .a quién quiero con toda la fuerza de mi ser. . . – Música triunfante. Suguru se pone de pie de un salto, alzando el puño hacia los cielos – . . . es a la única, maravillosa, sublime, siempre perfecta ¡BJÖRK! – NOTA: Aquí, la autora plasmando sus propias paranoias sobre el personaje.
A Tatsuha se le escapó una risita.
Perdona. Ejem. . . Suggy-chan, no te ofendas, pero es que estás un poco ridículo así, con el puño en alto y el culito al aire.
Suguru, todavía con el puño alzado, bajó la vista para comprobar su propia desnudez. Se visualizó a sí mismo proclamando su amor platónico hacia su ídolo con todas las vergüenzas al descubierto. Ciertamente, debía de estar bastante ridículo. Una tontería como esa sería más propia de Shuichi que de él. Vaya¿significaba eso que estaba empezando a disfrutar de la vida y de hacer el tonto?
JAAAAAA JA JA JA JA – Le dio un ataque de risa, y Tatsuha se rió con él, pero no le importó.
Anda, ven aquí. . . genio – Dijo Tatsuha, haciéndole un gesto con la mano. Y Suguru se dejó de grandes discursos y de posados respetables, y fue a acurrucarse entre los brazos de aquel chico tan divertido y tan guapo, ronroneando de satisfacción.
Ñm, ñm. . .
-.-.-
Mika regresaba a casa tras la jornada laboral. Como siempre, no había nadie esperándola. No sabía si sentirlo o alegrarse, porque la única compañía que era posible esperar era la de aquellos dos niñatos folloneros que, por lo visto, aún no habían vuelto del cine. Tohma se quedaría trabajando hasta tarde, como de costumbre. . .
Una vez hechas las paces y ahora que las cosas habían vuelto más o menos a la normalidad, el interés de su marido por ella había vuelto a los niveles habituales, es decir, que le prestaba la misma atención que al microondas, a la tostadora o a cualquiera de los electrodomésticos de la casa. Si quería que Tohma volviera a contar con ella para algo, tendría que esperar a que no supiera qué corbata ponerse. Entonces tal vez, y sólo tal vez, la buscaría para preguntarle su opinión. Y ya había comprobado que estrenar un conjunto de lencería nuevo no la ayudaría en ese aspecto.
"En fin", se dijo, "Ahora voy a aprovechar esta tranquilidad y me voy a dar un buen baño, con un palmo de espuma, sales, aceites esenciales y¿por qué no, un gin tonic. ¡Ja!"
Se fue al salón a hacerle una visita a su amigo el mueble-bar. Cogió una botella de ginebra todavía sin desprecintar y la levantó hasta ponerla a la altura de su cara, mirándola con cariño. "Ah, menos mal que tú siempre estás ahí cuando te necesito" Estaba a punto de abrirla cuando. . .
PUM, PUM, PUM ¡
Unos golpes sordos provinentes del piso de arriba la sobresaltaron. ¿Qué había sido eso? En la casa no había nadie más, y no había sonado como si se hubiera caído algo. Cielos¿y si había entrado alguien en la casa?
Temblorosa pero decidida, subió las escaleras, todavía con la botella en la mano. Los golpes volvieron a escucharse, haciéndola estremecer. Haciendo acopio de todo su coraje, se obligó a llegar al piso de arriba.
¡La puerta del estudio de Tohma estaba entreabierta! Eso sólo podía significar una cosa: INVASIÓN. Y además, del interior del estudio acababan de salir algo que le parecieron unas risitas. ¡Eso sí que no! No iba a permitir que le desvalijaran la casa y encima se echaran unas risas para celebrarlo. Además¿cómo se atrevían unos vulgares ladronzuelos a entrar en el estudio de su querido maridito y a poner sus sucias manos sobre esos aparatos e instrumentos en los que él había depositado tanto amor y horas de trabajo¡Se iban a enterar!
Cautelosamente, llegó hasta la puerta del estudio y la abrió un poco más para echar un vistazo al interior, pero no vio a nadie. Sin embargo, se oyeron más ruidos extraños, una especie de roces y sonidos como de un animalucho gimoteando o algo así.
Cualquier otro en esa situación habría salido de allí discretamente y hubiera corrido a llamar a la policía, pero el ser la hija mayor de una familia cuyos miembros eran famosos por su cabezonería y ganas de buscar bronca, y la esposa de alguien que se consideraba por encima del bien y del mal y que, a base de años de convivencia, había transmitido parte de esa creencia a su cónyuge, le dieron el valor necesario para entrar. Aunque no es que fuera exactamente valor. Mika no creyó ni por un instante que unos malhechores, superiores a ella en fuerza y en número, y posiblemente armados, fueran a ser capaces de hacerle ni un rasguño. Nada de eso, ella entró en la habitación con la botella de ginebra en alto a modo de arma ofensiva dispuesta a darles su merecido.
Sin hacer ruido, entró de puntillas en el estudio. Seguía sin ver a nadie pero los ruidos no habían cesado, así que estaba claro que había alguien allí. ¿Dónde se había metido esa gentuza?
Siguió caminando, con todo el cuerpo en tensión, agarrando con las dos manos el cuello de la botella, lista para golpear con ella la cabeza de fuera quien fuera.
Frus, frus. . . Jijiji. . . frus. . . ah-aaaaah. . .
¡Aj ¡Ajaj ¡Estaban detrás del piano, reptando por el suelo como alimañas! Una parte de su cerebro se preguntó qué coño podían estar haciendo unos ladronzuelos gateando por la moqueta del estudio ya que, aparentemente, no faltaba nada, pero no hizo mucho caso de ese razonamiento porque la adrenalina había empezado a actuar y sólo le permitía pensar en liarse a botellazos con ellos, una vez reducidos, atarlos y amordazarlos y llamar a la policía. Entonces ella sería considerada una heroína por haber capturado sola a unos peligrosos criminales, tal vez incluso la condecorarían, sería considerara una benefactora local, y Tohma no tendría más remedio que reconocer que estaba casado con una joya de mujer que se merecía todo su amor, su cariño, sus atenciones. . .
Clonk, runrunrunrun. . .
La botella cayó de sus manos y rodó unos veinte centímetros. Suerte que el suelo estaba enmoquetado, que si no se hubiera roto. Acababa de descubrir un montón de prendas esparcidas aquí y all , y a su hermano y a su primo político, ambos desnudos, en medio de la iniciación de Suguru en los placeres del sexo oral.
Tatsuha fue el primero en reaccionar.
Mmmmmmm. . . Uola Vika – Habla con la boca llena.
AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH! – Gritó ella, llevándose las manos a la cabeza.
IIIIIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHHHHHH! – Suguru también gritó. Se incorporó de un respingo (Arreándole a Tatsuha un rodillazo en la sien) y, gateando, buscó desesperadamente algo con lo que taparse. Desgraciadamente, de todas las prendas que encontró, sólo le pertenecía un calcetín.
-.-.-
En el salón, Mika iba de un lado a otro llorando y gritando como si estuviera poseída, lanzando aullidos de desesperación, que sólo eran interrumpidos por largos lingotazos de ginebra bebida directamente de la botella, auto compadeciéndose por pertenecer a una familia de degenerados, preguntando a los cielos que qué había hecho ella para merecer semejante castigo, lamentándose por la inocencia mancillada del pobre Suguru a manos de su propio hermano y por el desastroso estado en el que había quedado la moqueta (Hecha un asco, ya os lo podéis imaginar).
Los chicos estaban sentados en el sof , vestidos, aguantando el chaparrón. Suguru también lloraba y lloraba, pero de vergüenza. ¡Qué horror! Su prima política le había pillado, desnudo, en flagrante delito con su hermano, casi podía considerarse un incesto. ¡Nunca superaría aquello, nunca!
¿Cómo has podido hacer esto, Tatsuha¿CÓMO! Snif, glub, glub, glub, glub.
Oye bonita, que no lo he hecho yo sólo¿vale? Hacen falta dos para. . .
¡PERO SEGURO QUE LA IDEA HA SIDO TUYA! – Rugió, escupiendo salpicones de saliva – Pobre Suggy-chan, tan chiquitín él, tan inocente, tan puro. . . Oh, dios mío – Empezó a sollozar.
Sinceramente, Mika, no sé por qué te pones así. Me parece que aquí ya somos todos mayorcitos y hemos utilizado un condón alguna vez. . . Bueno, ahora que lo pienso. . . – Se volvió hacia Suguru – Tú no has utilizado nunca ninguno¿verdad?
Suguru dejó caer la cabeza, escondiendo la cara entre las manos.
BUAAAAAAAAA. Me quiero moriiiiiiiiiiiiiiir.
Bueno hombre, no te pongas así. Te prometo que a partir de ahora usaremos siempre protección. . .
BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.
Tambaleándose, Mika caminó hasta el sofá. Miró a su hermano como si aquello fuera un velatorio y la cara del chico su propia foto colocada encima del ataúd.
Tatsu, Tatsu-chan, mi niño – Acaricó el pelo de "su niño" – Con lo mono que eras de pequeño y ahora. . . ahora. . . Snif, snif, snif – Se desmoronó en sollozos, apoyando todo el peso de su cuerpo sobre la cabeza de su hermano.
Tatsuha no sabía qué hacer. Por un lado quería consolar a Mika pero, si escogía las palabras equivocadas, era muy posible que se llevara un botellazo. También quería consolar a Suguru, pero probablemente al hacerlo ofendiera a Mika y la cosa acabara también en botellazo. Además, su hermana pesaba. . .
¡Muy bien! – Reuniendo toda la sobriedad y capacidad de pensar que le quedaba, Mika se apartó el pelo de la cara con un gesto enérgico, decidida a tomar las riendas de la situación – Mirad, a mí me da lo mismo lo que hagáis y los fluidos que intercambiéis vosotros dos, pero tened en cuenta una cosa: Tohma no debe enterarse NUNCA.
¡Noooooooooo¡Tohma noooooooo! – Gritó Suguru, presa del pánico.
¿Pero por qué te pones así? – Le recriminó Tatsuha – Tú puedes follar con quién te dé la gana y tu primo en eso no tiene nada que decir. ¡Faltaría más!
Sí, claro, faltaría más. Aquí en teoría todos podemos hacer lo que nos dé la gana, siempre y cuando al "Amo del Universo" le parezca bien – Le contestó el otro, amonestándole por no darse cuenta de una cosa tan obvia.
Mira, ahí te voy a tener que dar la razón.
Perfecto, como veo que al menos uno de vosotros es capaz de pensar y de darse cuenta de las cosas, subid ahora mismo a limpiar la porquería que habéis dejado en la moqueta. ¡Deprisa! Y procurad dejarlo todo tal-y-como-estaba, que luego subiré yo a pasar revista.
-.-.-
El resto de días que precedieron a la partida de Tatsuha, los chicos se los pasaron echando polvos gloriosos a todas horas.
Tatsuha se vio gratamente sorprendido por la afición que le pilló Suguru a la cosa, y descubrió que el pequeñazo, de inocente sólo tenía la pinta. No paraba de pedirle que probaran cosas nuevas, deseoso de documentarse al máximo en esa disciplina en la que hasta entonces era un completo ignorante. Y cuando digo que no paraba, quiero decir que NO PARABA.
Tampoco se avergonzaba de nada, y el joven Uesugi podía permitirse ser todo lo pervertido y animal que quisiera. Nada escandalizaba a su nuevo amante. Además Suguru era tan excitante. . . La forma en que movía su cuerpecito ansioso de placer era uno de los espectáculos más sensuales que Tatsuha hubiera visto nunca, por no hablar de aquellos gemiditos que susurraba junto a su oído, haciendo que se le erizara la piel, o aquellos alaridos absolutamente salvajes. . . No era de extrañar que Suguru se despertara todas las mañanas con la garganta irritada.
Por otro lado, ya se sabe lo que dicen: "El sumiso es en realidad quien manda" Si bien era Tatsuha el que se encargaba de la parte activa, el que dirigía la acción era siempre Suguru. Él era quien proponía qué postura probar o si "ahora me apetece estar encima o debajo", eso sin mencionar las sorpresas que daba a su amigo al anunciarle que había comprado tal o cual película o revista "para sacar ideas, jujuju", o deslizaba la mano por debajo de su camiseta para comunicarle "¿Sabes qué? He comprado nata. . ."
Otro aspecto que sorprendió mucho al joven monje de Kyoto fue la afición que cogió el chiquitín a meterle en situaciones comprometidas. Como aquella vez en que Mika y Tohma se los llevaron a los dos a cenar a un restaurante: Suguru se pasó toda la velada metiéndole mano por debajo de la mesa mientras disertaba alegremente sobre la obra de Dickens, sus opiniones sobre el protocolo de Kioto o larepercusió de internet en el mercado musical como si tal cosa. Tatsuha, con todo el cuerpo en tensión, ya no sabía dónde meterse. Había probado un par de veces de apartar la mano de Suguru de su entrepierna, pero aquella manita traviesa siempre acababa volviendo, haciendo que le costara mucho mantener la compostura. Por su parte, Tohma observaba complacido lo amigos que se había llegado a hacer los chicos, lo cual probaba que ÉL TENÍA RAZÓN, y Mika, que se olía que allí estaba pasando algo, se llevaba una y otra vez a los labios la copa de Chardonay.
Ejem, cariño – Le susurró Tohma al oído – No es por nada pero. . . Llevas cuatro copas de vino y acaban de traernos el segundo plato. ¿No te va a "sentar mal"? – Mika se sonrojó.
Tienes razón. . . perdona.
No pasa nada, querida – Respondió su marido, dándole condescendientes palmaditas en la mano.
"GRRRRRRRR Malditos mososos." Encima que tenía que hacerse la tonta para salvarles el pellejo, los muy imbéciles se dedicaban a hacer el imbécil delante de Tohma y a hacerle quedar a ella como una jodida borracha delante de su marido. Les retorcería el pescuezo con tanto gusto. . .
Mika casi no se podía creer que su esposo, que siempre acababa enterándose de todo, no se diera cuenta de lo que estaba pasando entre los chicos. Y lo más irritante era que no dejaba de hacerle comentarios jocosos sobre lo equivocada que había estado al temerse lo peor. Llegaba a hincharle tanto las narices que le entraban ganas de contárselo ella misma, a ver qué cara ponía si le decía que iba a acabar emparentando con la familia Uesugi por todos lados menos por el que él quería, hn.
Pero al final siempre le acababa dando pena y no le decía nada. Si es que al pobre hacía poco que le habían dado un disgusto muy grande. Seguramente por eso se regodeaba en su falsa victoria y no estaba tan atento a lo que pasaba a su alrededor como de costumbre.
El disgusto en cuestión se debió a que, justo la noche en que Suguru y Tatsuha pasaron a mayores, Mika y Tohma habían sido invitados a una de esas fiestas en las que la gente se pasaba la noche haciendo la pelota a Seguchi y Mika se la pasaba aburriéndose como una ostra. Resultó que la acompañante del anfitrión, una chica como quince años más joven que su pareja y unas quinientas veces más atractiva que él, era una fan de toda la vida de Nittle Grasper (Sobre todo de Ryuichi, por supuesto), así que Tohma, encantado de la vida, se pasó como una hora y media contándole anécdotas del grupo que Mika se sabía ya de memoria, para gozo y deleite de su admiradora. Lo malo fue cuando la chica comentó lo joven que se veía Tohma para su edad.
¡No¿Treinta y dos años¿De verdad¡Oh, no me lo puedo creer, Seguchi -kun! Es increíble lo bien que se conserva usted, parece un adolescente, jojojo – A esas alturas, Tohma ya se había hinchado como un pavo, y es que el querubín estaba orgullosísimo de cómo se reía su fisonomía del paso del tiempo. Lástima que la chica lo estropeara todo añadiendo la última y fatídica frase - ¿Dónde se hace lo del colágeno (1)?
¡PFFFFFFFFFFFFFFFFF! – Seguchi se llevó tal sobresalto al oír esto, que escupió a la cara de su interlocutora el sorbo de champán que en ese momento tenía en la boca, regándola por aspersión - ¿Co-colágeno¿Colágeno? – Repetía, con la cara desencajada.
¡Ahí va, cariño¿Sabes a quién acabo de ver¡A tu amigo Yoshimura! Vamos a saludarle¿sí? Disculpe – Muy oportunamente, Mika le cogió por el brazo y se llevó de allí a su marido en estado de shock, que seguía repitiendo "¿Colágeno¿Colágeno?" Pobrecito, al final había tenido que llevárselo de la fiesta y prepararle una tila para que se calmara.
Más allá de los asuntos del folleteo, Tatsuha se vio atrapado por la avasalladora personalidad y carisma del chiquitín, acabando por hacer todo lo que él quería, sin darse cuenta y de mil amores. Por ejemplo, un día que quedaron con Hiro y Shuichi en una cafetería. . .
¡Hola chicos! – Saludó Suggy-chan, con su mejor sonrisa.
Hola¿qué tal?
Hola¿cómo va Tatsuha? – Al no tener que cohabitar con él ni escapar de sus constantes magreos, Shuichi había conseguido superar el miedo que le causaba el joven Uesugi y poder tratar con él demostrando el aprecio que le dispensaba.
Muy bien, jejeje.
Vaya colores que traéis.
Sí, es que venimos de la playa – Respondió Suguru, radiante de felicidad – Tatsuha¿puedes ir a pedirme un café con hielo?
Tomas demasiado café, Suguru.
Ah, lo sé, lo sé. . . – Y Tatsuha, complaciente, fue en busca del café con hielo y un refresco para él.
Vaya, vaya. . . – Comentó Hiro, con una sonrisa picarona – Shuichi, me parece que nuestro compañero no nos echa nada, nada, nada de menos.
Jejeje, no es eso, es que me lo estoy pasando muy bien.
¿Ah, sí¿Estando sin trabajar¿No te aburres¿Y con Tatsuha? O.O – Shuichi casi no se lo podía creer. Hiro y él habían estado comentando que a Suguru, como buen adicto al trabajo que era, ya debía de haberle entrado el síndrome de abstinencia, espasmos incluídos, al haberse visto obligado a abandonar sus tareas, y que debía de estar a punto de abrirse las venas a bocados por tener que acompañar al alocado Tatsuha. Si es que lo que le había hecho Seguchi era una auténtica puñalada trapera. . .
Pues sí. Increíble¿verdad? – Suguru se encontraba en tal estado de hilaridad, tan diferente de su habitual seriedad, estress y ansias de perfeccionismo, que parecía que hubiese consumido alguna sustancia alucinógena – Ayer fuimos a un parque de atracciones. Yo nunca había ido a ninguno¿sabéis¡Me lo pasé tan bien! – Shuichi y Hiro intentando imaginarse a su compañero subido en una montaña rusa, sin conseguirlo – Aunque debo reconocer que en algunas atracciones me mareé un poco. Ah, gracias Tatsuha. ¡Oye¿Cómo se llamaba eso que comimos en el parque, que yo no lo había probado nunca? Aquello que eran como triangulitos. . .
Nachos.
¡Eso, nachos! Estaban de muerte.
Ya podían estarlo, te comiste tres raciones tú sólo. No es raro que vomitaras al bajar de la noria.
Sí, jiji, me estoy volviendo un tragón – "Que me lo digan a mí", pensó Tatsuha.
Bueno, si tanto te gustaron, esta noche puedo preparártelos para cenar.
¿Ah sí¿Tú sabes?
Claro, es muy fácil.
¡Qué bien! – Suguru alzó los brazos con entusiasmo para acompañar su exclamación - Em. . . ¿Sólo te han dado un azucarillo? Es que yo siempre me pogo dos – Y Tatsuha, recogiendo el brazo que había pasado sobre los hombros de su amigo, volvió a marcharse a la barra en busca de otro azucarillo, mientras Hiro y Shu-chan miraban con la boca abierta sus idas y venidas.
Y es que Suguru estaba descubriendo que había un mundo más allá de las salas de grabación y la escalada hacia el éxito, un mundo en el que uno podía levantarte a las doce de la mañana aunque la noche anterior no hubiera tenido un concierto, en el que existía la comida basura, los videojuegos y el sexo salvaje, del mismo modo que Tatsuha estaba descubriendo que existían los conciertos de jazz en vivo, que los museos no tienen por qué ser necesariamente aburridos y que puede seguir siendo excitante acostarse más de diez veces con la misma persona.
-.-.-
Finalmente, llegó el día en el que Tatsuha debía regresar a Kioto, pese a no haber conseguido ver a Ryuichi. La verdad es que lo sintió, pero tampoco le representó ningún cataclismo emocional, como había pensado.
Mika, Tohma y Suguru le acompañaron a la estación, y allí tuvo lugar una tiernísima despedida, con interminables abrazos, sagradas promesas de volver a verse y juramentos de que se iban a echar mucho de menos el uno al otro.
El matrimonio Seguchi observaba aquellas desaforadas muestras de afecto, Mika mordiéndose las uñas y Tohma sonriendo complacido ante otra demostración de que ÉL TENÍA RAZÓN. Aunque. . . tampoco hacía falta sobarse tanto. . . ¿no?
¿Me vas a echar de menos?
Claro que sí, tonto.
¿Y qué harás mientras yo no esté, golfillo?
Pues aprender muchas cosas nuevas para poder darte una buena sorpresa cuando vuelvas, jejeje.
Madre mía, qué miedo me das. . . – Dijo Tatsuha acariciándole la barbilla a Suguru.
Y tú¿qué harás por ahí?
Pues aprender muchas cosas nuevas también. Ya te he enseñado todo lo que sabía, tengo que ampliar el repertorio – Los dos chicos estallaron en ruidosas carcajadas.
Chicos – Les interrumpió Tohma – Tatsuha debería ir subiendo al tren, o se irá sin él. Y no queremos que eso pase¿verdad?
-.-.-
Dos días después, en el box que Suguru utiliza para ensayar. . .
¿Ves, Suguru? Aquí tienes que pasar la mano izquierda por encima de la derecha, tocar estas tres notas de aquí y, rápidamente, devolver la izquierda a su posición original. ¿Lo has entendido?
Sí.
Bien, pues ahora hazlo tú.
Sí.
Se hizo el silencio en la sala.
Bueno, cuando quieras puedes empezar¿eh?
¿Eh¡Ah! Em. . . sí – Y Suguru se puso a tocar la pieza, pero desde el principio, no desde donde le había indicado Tohma.
El querubín estuvo un rato mirando como tocaba su primo sin decir una palabra, enfurruñándose cada vez más, hasta que. . .
PLAFFF ¡ Colleja.
¡AI!
¡Estoy harto de venir aquí a perder el tiempo contigo¿Es que no has escuchado nada de lo que he dicho¡El exámen es dentro de dos semanas¿Se puede saber dónde tienes la cabeza?
Suguru, que se estaba frotando la dolorida nuca, se quedó pensativo, como buscando una respuesta aquella pregunta.
Dos semanas. . . . – Sí, dos semanas después tendría el examen de piano, y dentro de dos semanas también volvería Tatsuha a Tokio. Si aprobaba, tendrían que celebrarlo como es debido y, en caso de que suspendiera. . . Bueno, en ese caso Tatsu-chan se encargaría de consolarle. ¡OOOOOOOOH, QUE GANAS DE QUE PASARAN YA ESAS DOS SEMANAS! – Dos semanas, jojojo. . . . dos semanas solo. . . jo. . . jojojo. . . – A Suggy-chan le dio un ataque de risa tonta, mientras miraba al techo con cara de bobalicón y empezaba a babear – Dos semanaaaaaaaaaas. . .
Tohma, perdiendo definitivamente los papeles, se levantó de la banqueta, cruzó los brazos y, utilizando su voz de Aquí-yo-mando-y-ordeno dijo:
¡Suguru¡Ahora mismo vas a decirme qué es lo que te metes y quién te lo pasa!
(1) Seguramente ya lo sabéis, pero por si acaso aclaro que el colágeno se utiliza en cirugía estética para rellenar las arrugas XDDDDDDDD
Hola holita a todos.
Debo admitir que no estoy muy satisfecha con este final, no por el final en sí, sino por como me ha quedado. Pero ya llevo demasiado tiempo con esto y si me releo una sola vez más el capítulo voy a acabar odiando la historia, cosa que tampoco quiero que pase.
Os agradezco muchísimo todos vuestros rw, de todo corazón. No sabéis el ánimo que me dais en estos días en que el mundo entero parece haberse puesto en mi contra (Mundo malvado, snif). Paso a comentar unos cuantos. Me gustaría contestarlos todos pero, a parte de que no me veo con fuerzas, me parece que al final los comentarios ocuparían más que el capítulo entero, y mira que me ha quedado laaaaaaaaargo XD Pero no penséis que por no comentarlos los agradezco menos, ni por asomo.
Yuki: Q tal va todo por el mundo laboral, nena? Se han aclarado las cosas con esa amiga tuya tan educada y considerada? Ya le he transmitido a Tohma tu mensaje sobre la clave y dice q gracias, q él también lo piensa XD Qué dlor de cabeza tengo ahora mismo, hija. De tres pares de cojones (Fina que es una)
Rikku-Tomoe: muuuuuuuuuuuuy Q tal va todo? Te ha molao el final? A q ha valido la pena q no te dejara leerlo XDDDDDDD No te quejarás, q Tohma Hawai ha tenido su momento de protagonismo, tal y como te prometí. Y la preciosa Mika también, por supuesto XD
Sehren Kou: Pues gracias por tu rw. Como ves, me hacen mucha ilusión. Pues al final si que he metido un poco de sentimiento en el asunto, pero algo que ninguno de los dos quiere admitir, puesto que se autoconvencen de que es solo para divertirse. Tal vez un día de estos me dé por continuar la historia por este camino, quién sabe.
KanizaGracias por tus palabras, de verdad. Los problemas todavía siguen por ahí, pero gracias a gente como vosotros, que me animáis tanto, los voy capeando, unos días mejor y otros peor, pero resistiré ¡
Mochita chan: Pues al final preferí que Tohma no llegara a enterarse pq aquí sí que la cosa hubiera acabado en tragedia y no quería perder a ninguno de mis niños XD
AráshiNobutadaJejeje, tranquila, no ejercistéis presión. Lo del lemon lo tenía pensado desde el principio, peor me lo estaba guardando a propósito, a ver hasta cuándo podía estirarlo XDDDDDDD Como puedes ver, a Mika efectivamente le dio el ataque. Pobre mujer, la voy a matar a disgustos XD
Cerdo Volador: Tenemos pendiente un traje de Kuma-chan. . .
Daniela Lynx: Yo tampoco he visto ningún TatsuhaxSuguru hasta ahora, por eso me animé a hacerlo, pq la idea me venía rondando desde hace tiempo. No sé, yo creo q como parejita son muy cucos, tan distintos el uno del otro, no? Ah, por cierto, si alguien encuentra otro fic con esta pareja, q por favor me avise, vale?
Tenshin Lain: Vaaaaaaaaaale, resuelto el misterio de la personalidad múltiple XD Q tal estáis las dos? Os ha gustado el final?
Luna-wood: Te lo has leído todo de un tirón? Vaya, tan solo espero que el final haya estado a la altura de la expectación, es ese caso, jejeje. Me siento muy alagada y agradecida.
DerakaAaaaaaah, Deraka y sus extensos rw. Cómo me dustan ¡ Jujuju Este. . . siento haber dejado un rw tan escueto en tu fic. Creo que no lo leí en el momento adecuado. Lo siento mucho, no fue pq no me gustara, ni mucho menos.
ChouriTú también te lo leíste entero? Carai, q fuerza de voluntad ¡ Yo creo q no hubiera tenido tanta paciencia XD Bueno, pues eso, q muchas gracias, de verdad. Espero q te haya gustado el final.
Hola a todo el mundo:
Tras mucho tiempo, actualizo este fic y su continuación, SWEET SEVENTEEN.
Espero que lo disfrutéis ^_^
Con mucho amor,
VASLAV
