Dices que te Olvidaré
Capítulo V
"En el mismo barco"
por: Jenny Anderson.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi, ella es inmensamente rica, yo no, esto es sin fines de lucro solo de entretenimiento.
Notas: Esta es una reedición del fic original. Si ya lo habías leído antes, te encontrarás con que lo estoy corrigiendo en cuestión de ortografía y de argumento. Gracias por empezar a leerme o por haberme leído alguna vez.
Beta: La maravillosa Nande_chan que no sé la razón por la que aún no me manda a freír chongos a la China.
Palabras: 5,783
¸¸,ø¤º°º¤ø °°º¤ø,¸°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸ °º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸ °º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸ ,¸¸,ø¤º°º¤ø
Me siento tan triste amor
Tan infeliz
Tan lleno de ansiedad
[…]
Que aún te amo
Que aún te extraño
Los días sin ti son como morir
[Aún te amo – Enrique Bumburi]
Yaten fue el primero en pasar de la escena de Serena y Seiya y enfocarse en las otras chicas, no fue para darle un poco de privacidad a su hermano, o para evitar algún malestar a la mujer, era sobretodo para enfocarse en otra cosa y no terminar gritándole a Conejo. Al menos no hasta saber con exactitud qué había pasado entre ella y el príncipe, a pesar de que estaba bastante seguro de que sus deducciones eran correctas.
Y él esperaba drama al llegar a la Tierra, pero definitivamente eso era mucho más drama del que en un primer momento llegó a imaginar, lo más que había esperado era a Uranus con su espada en la garganta de Seiya invitándolo a regresar a su planeta y dejar a la princesa en paz.
Siendo honesto, realmente no había esperado que su hermano tuviera oportunidad con ella, pero ahora parecía que el drama sería bastante interesante, al menos su tiempo en la Tierra sería mucho menos aburrido de lo que se había atrevido a imaginar.
Mina fue la primera en acercarse al joven, por un momento vacilando sobre la mejor manera de saludar, no era que hubieran quedado en malos términos con ellos luego de que Galaxia fuera derrotada, era que simplemente no habían tenido ningún momento para hablar, para permitir que ellos se disculparan por la manera tan cruel en que habían tratado a Serena y tampoco habían hablado del sacrificio que habían hecho ellas al dar su vida por ellos, vaciló solo unos segundos antes de abordar al chico como lo que ella siempre lo había considerado, su amigo.
Yaten aceptó el abrazo de Mina con el mejor gesto posible, un poco sorprendido, había olvidado lo táctiles que eran los terrestres, en particular aquellas chicas, y respondió al abrazo con menos entusiasmo que Mina. Mina no pudo evitar emocionarse al sentir al joven corresponder a su abrazo, tenía muy presente que, de los tres, al final ella había estado encandilada con él. Entonces recordó que había pasado las últimas horas en el estudio de grabación y que posiblemente lo único que Yaten estaba registrando de ella era su aroma a sudor. Se separó con brusquedad con el rostro rojo sin saber qué decir para disculparse, pero sin tener tiempo a hacerlo, ya que Rei ocupó su lugar en los brazos del chico.
Y ella, para no quedarse ahí con el rostro rojo y completamente avergonzada, se giró a Taiki y lo saludó, también con un abrazo, pero se aseguró de que fuera más corto que el que había compartido con Yaten y de mostrar una expresión de disculpa.
Taiki no solo no notó el aroma que tanto avergonzaba a la joven, tampoco se dio cuenta del abrazo, en lo único en lo que podía concentrarse era en el llanto de Serena que aún se escuchaba y en los balbuceos sin sentido. Tampoco se dio cuenta del abrazo de Rei ni de sus palabras amables, ni mucho menos notó a Lita cuando la joven se acercó a él, solo quería un momento para sí mismo para pensar en todo eso y encontrar la mejor manera de hacerle frente a ese inesperado escenario.
X – X – X
Amy intentó mantener su atención en las ventanilla del copiloto, dejar la mente en blanco y no pensar en sus recientes visitantes, y mucho menos lamentarse por estarse perdiendo de sus anécdotas; quiso, por supuesto, verlo todo de una manera fría y racional pero no lo logró, lo único en lo que podía pensar era en el hecho de que ella tuvo que hacerse a un lado para que Serena de nueva cuenta ganara protagonismo.
—No me gustó que les dieras explicaciones a esos jóvenes.
Amy desvió su atención de la ventanilla a Darién sin entender del todo lo que el hombre le estaba diciendo. Él no la miraba, se encontraba viendo la carretera con aquel gesto concentrado y hermético que a veces utilizaba.
—No sé de qué…
—Nuestra vida privada, —la interrumpió—, las razones por las que estamos juntos, el inicio de nuestra relación, eso nos concierne solo a nosotros. Consentí ser juzgado por Serena, pero no voy a permitir que otras personas nos juzguen por lo que sentimos.
—No fue mi intención darte esa impresión —dijo ella comprendiendo a lo que él se refería, sin lograr aún leer la expresión de Darién—. Es solo que es difícil, tú tienes amigos, colegas fuera de este círculo, eres más que solo el príncipe de la Tierra. Yo… toda la gente que me importa, todos a los que quiero, me conocen por ser la guerrera de Mercurio.
—Eres más que solo sailor Mercury, ya hablamos de eso. —Darién recordaba lo mucho que se había sorprendido al darse cuenta de que la inseguridad de Amy la dominaba demasiado en algunos aspectos de su vida—. No puedes dejar que te juzguen ni debes de dar explicaciones, tampoco debe preocuparte la reacción de la gente.
—PERO ME PREOCUPA. —No pudo mantener el volumen de voz normal—. Para ti es más fácil, pero YO soy la mala del cuento, no te miran y piensan "Darién enamoró a la amiga de la que era su novia"; NO, lo que miran cuando nos ven es a la zorra que se metió entre Serena y Darién, tú eres solo una victima más, YO SOY LA QUE SE TE METIÓ POR LO OJOS.
No había querido empezar a llorar, pero no pudo evitarlo, era eso lo que más la estaba lastimando de todo el asunto; puede que Serena no estuviera siquiera mirándola, pero la gente lo hacía y todos, ¡TODOS! Sabían que Serena y Darién se amaban, que estaban planeando casarse en un futuro, y la miraban a ella como una especie de destruye hogares, una maldita que se había metido con el novio de su mejor amiga.
—Pero tú sabes que no es verdad, no puedes ir por ahí justificando tus acciones ante la gente, tú y yo sabemos cómo fueron las cosas, sabemos cuánto luchamos contra esto, no puedes permitir que te hagan sentir culpa…
—PERO NO PUEDO EVITARLO. Tú estabas ahí, tú viste la manera en que Taiki, Yaten y Seiya me miraron, esa es la manera en que me miran ahora. Rei, Mina y Lita pueden intentar disimular con sus palabras, pero esa es la mirada que me mandan, y no puedo son eso, simplemente no puedo.
Darién salió de la carretera para estacionarse y poder mirar a la joven antes de abrazarla con cuidado.
—¿Por qué no me lo dijiste antes Amy? ¿Por qué no me dijiste que estabas sufriendo tanto?
Amy no contestó, simplemente lo abrazó para llorar con más fuerza, sin entender la razón por la que la mirada de decepción de los Tree Lights había dolido más que las otras que había recibido.
X – X – X
Serena se separó de Seiya sintiéndose completamente agotada y avergonzada por su reacción, pero había necesitado tanto de su amigo para contarle todo lo que estaba pasando, para que la aconsejara y la ayudara a salir de ese enorme bache en el que había caído. Evitó convenientemente mirar a sus amigas, no quería ver de nuevo la expresión de preocupación y dolor.
Se apresuró a limpiarse el rostro de la mejor manera posible, sabía que ya poco podía hacer con los ojos y la nariz rojos, pero al menos quería verse menos miserable de lo que ya se sentía. Miró a Yaten y Taiki para saludarlos y darles la bienvenida, pero no pudo hacerlo, se congeló cuando su mirada se topó con la de Taiki.
Había muchas cosas en aquella mirada, muchas cosas que ella sabía que había en la suya desde que Darién le informara que ya no la amaba, podía ver claramente la ira y la desesperación, no entendía la razón por la que aquellas emociones parecían estar dirigidas a su persona, ¿qué había hecho para que Taiki la mirara de aquella manera?
No lo entendía, se sintió completamente desconcertada, y por eso no atinó a decir nada cuando el propio Taiki se acercó a ella para abrazarla, y entonces lo sintió.
Él regresó por Amy, quiere a Amy y te culpa a ti porque ella esté con Darién.
La certeza de su pensamiento la tomó por sorpresa, aturdiéndola completamente, pero sabía que era verdad, no sabía cómo lo sabía, pero estaba segura de que aquello era cierto; pero no tuvo tiempo para preguntar ya que en ese momento Yaten se acercó a ella para también abrazarla, como si fuera algo necesario, pues ya que lo había hecho con las otras, era lo que tenía que hacer con ella. Había una frialdad diferente en el abrazo de Yaten, pero tampoco logró comprender cómo era que lo sabía.
—¿Cuándo llegaron? —preguntó Rei.
Serena tuvo que dejar sus descubrimientos para después para simplemente mirar a los jóvenes y dejarse ser feliz por aquel reencuentro. Luego pensaría en aquello que había descubierto y en qué hacer con eso.
Taiki se movió ligeramente inquieto dejando la respuesta a la pregunta de Rei a Yaten, él se encontraba completamente desconcertado por lo que había sentido al abrazar a Serena. Era Serena y se sentía como Serena, pero al abrazarla había algo más, algo que no lograba comprender, tristeza sí, mucha tristeza. Pero había algo más, algo que había viajado por su piel y cuya sensación no podía desterrar.
—Hace unas horas —contestó Yaten ajeno completamente a los pensamientos de Serena y Taiki—. Por cierto, Conejo, casi no te reconocí con el cabello corto.
—Pero se te ve muy bien, estás muy guapa. —Se apresuró a agregar Seiya, quien recordaba muy bien de su anterior estancia en la Tierra aquella costumbre terrestre, sobre todo en las mujeres, quienes tendían a cortarse el cabello o cambiar radicalmente su imagen luego de un desamor.
—Gracias —dijo Serena tocándose las puntas de su cabello sonrojándose levemente.
—Creo que deberíamos ir a otro lugar —sugirió Lita al notar que la gente que pasaba se les quedaba viendo, definitivamente la acera no era el mejor lugar para ponerse al día.
—¿Qué tal si vamos al templo? —sugirió Rei, era después de todo su lugar de reunión.
—Mejor vayamos a mi departamento —dijo Serena, había demasiados recuerdos de Darién en aquel lugar para ir, era demasiado pronto aún y no estaba lista. Recordaba perfectamente la fiesta de navidad, no podría poner un pie en el templo y no derrumbarse.
—A mí me parece bien. —dijo Lita notando el pánico en la voz de Serena—. Pero antes debemos de ir por provisiones.
X – X – X
No sabía exactamente qué era lo que tenía que decirle a Amy, había creído erróneamente que ella estaba llevando mucho mejor lo que estaba pasando, y ahora parecía que las cosas no eran así.
Sabía que la madre de Amy estaba enterada de lo suyo, pero Darién esta casi seguro de que la mujer no lo había recordado como el antiguo novio de una de las amigas de Amy, el padre de la joven estaba de nueva cuenta en uno de sus viajes, así que no estaba seguro de que ya estuviera enterado. Amy seguía viendo a las chicas y mantenía las llamadas telefónicas semanales con Minako, y su novia no le había comentado que ella la hubiera molestado, por supuesto Darién sabía que las cosas estaban tensas con las chicas, sabía que al menos Rei estaba más alejada de Amy, pero eso era algo que él había esperado, después de todo era Rei la mejor amiga de Serena.
En el hospital todos sabían que él había estado en otra relación antes y por supuesto sabían que su antigua novia era amiga de su nueva novia, nadie le había hecho ningún comentario, y que él recordara, las veces que Serena había ido a visitarlo no había hecho realmente amistad con nadie en el lugar.
Pero era verdad lo que Amy le había dicho, la misma Serena le había hecho la observación un par de veces, él tenía una vida aparte de ellas, ser Tuxedo Mask no se había convertido en toda su vida, como sí lo había hecho con las Sailors Scouts. Serena mantenía una comunicación superficial con las chicas que habían estado con ella en la secundaría, incluso con Molly y Kelvin, y en la preparatoria no se había preocupado por tener más amigas aparte de Amy, Lita y Mina.
En su momento no le había parecido mal, ahora se arrepentía y se preguntaba ¿por qué razón no había empujado a Serena a buscar otros amigos?
X – X –X
La cafetería era un lugar agradable y acogedor, Lita había conseguido el capital luego de hipotecar la casa de sus padres, y ahora estaba comenzando a vivir su propio sueño, era verdad que entre la escuela y el trabajo apenas y tenía tiempo para sí, también era verdad que aquel proyecto la llenaba de una manera en que nada lo había hecho antes.
Tenía un talento natural para saber qué ingredientes combinaban entre sí y para saber qué sabores podían ser mezclados, tenía la suerte que los jóvenes parecían encantados con sus creaciones y contaba con clientes durante todo el día, distaba mucho de conseguir el reconocimiento que quería, pero en eso estaba trabajando y mientras se esforzaba, horneaba, limpiaba y escribía recetas.
Serena miraba con interés los pastelitos en el aparador, se sentía feliz. Lo más feliz que se podía estar en sus circunstancias, pero en su nueva situación le era difícil no darse cuenta de lo mucho que había aplazado su vida ante la idea de solo ser una esposa para Darién. Ahora que estaba libre y miraba a sus amigas se daba cuenta de eso.
Rei estaba cursando la licenciatura en negocios internacionales, aprendiendo idiomas y preparándose para una vida fuera del templo al que aún dedicaba su tiempo libre. Minako había llevado un par de cursos de actuación, idiomas, danza contemporánea, teatro y ahora estaba empezando una prometedora carrera como solista. Lita estaba llevando algunos diplomados en cocina, Serena realmente no recordaba la cantidad de técnicas que su amiga había estado aprendiendo, pero ahora era dueña de aquella pequeña cafetería y ella sabía que con perseverancia aquél se convertiría rápidamente en el primero de muchos otros locales que Lita llevaría bajo su mando.
Amy, Amy estaba estudiando medicina, ya había empezado con su pre-internado y sabía sin lugar a dudas que sería una excelente neurocirujana, era la mejor de su clase y tenía todo ese talento esperando ser explotado. Y entonces estaba ella, sin saber bien qué hacer cuando terminó la preparatoria y ante la presión de sus padres de estudiar una carrera o no darían su visto bueno a una boda, se había apuntado a la carrera que le parecía que podría llevar mejor, que no le apasionaba y que le ayudaría a mantener a Darién, las chicas y sus padres contentos, a lo que dedicaría su tiempo mientras no era la señora de Darién Chiba.
Ese había sido uno de sus grandes errores. No tenía nada que fuera solo de ella, que le apasionara, que deseara, todo lo que había tenido era un "mientras me caso" y ahora ya no tenía ni eso.
Lita llevaba pastelitos, galletas y uno de los termos grandes con el mejor Earl Grey que había en su local, y se atrevía a pensar que en todo Tokio. Seiya mantenía la mirada fija en Serena, quien parecía mas bien perdida en sus pensamientos y no en los dulces frente a ella, le preocupaba la mirada triste, acentuada ahora mucho más por los parpados ligeramente hinchados y la nariz roja.
—¿Qué fue lo que pasó, Lita? —preguntó a la primera de las guardianas que estuvo junto a él.
Lita lo miró unos momento antes de posar la mirada en la figura de Serena, en la palidez de su rostro, los kilos perdidos, el cabello corto, era imposible no ver todos esos detalles, lo mal que la estaba pasando su amiga. Le dolía saber que no podía hacer nada por ella, pero ahora que Seiya estaba ahí, estaba segura que el chico sí podría hacer algo por ella.
—Esa es una historia que solo ella te puede contar —dijo al fin—, pero Seiya, si no te quiere contar, por favor no hurgues en la herida.
—No se necesita hurgar Kino, ella sigue sangrando.
Tanto Taiki como Seiya y Lita miraron a Yaten con atención, los tres recordando que Serena no era precisamente una de sus personas favoritas; Seiya y Taiki confirmaron que al parecer su hermanito si le había permitido a la princesa de la Luna tomar una pequeña porción de su corazón.
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Taiki mientras Lita se alejaba de ellos para, al parecer, empacar más de esos pastelitos de crema.
—Seguir el plan, Seiya va a intentar ganarse el corazón de la princesa.
Taiki cerró los ojos al escuchar las palabras de Yaten, ojalá todo fuera tan simple como seguir el plan. ¿Por qué Serena no había seguido el plan como tenía que haberlo hecho?
X – X –X
Amy cerró el libro en el que intentaba sin éxito concentrarse, lo acontecido aquel día estaba dándole vueltas en la cabeza, su intención no era decirle aquellas cosas a Darién, no era algo que no supiera cuando todo aquello comenzó. Ahora sentía que había cometido un error, que tenía que ser mucho más fuerte, todas las miradas de rechazo y las murmuraciones a su espalda eran algo que esperaba.
Nunca imaginó que su relación con Darién sería un camino lleno de flores con pajaritos cantando y el sol luminándolo todo, nunca había sido de la clase de mujeres excesivamente fantasiosas y sentimentales, eso era más el departamento de Serena, por eso era que le podía tanto el haber perdido los papeles por unas simples miradas de desconcierto y decepción.
Desde muy joven había aprendido a manejar el asunto de la decepción, había aprendido a no esperar nada de la gente, ya que la gente no estaba obligada a darle nada, y a que tenía que vivir con la gente real y no con la idealizada que a veces se formaba en su cabeza. Esperar cosas de la gente que nunca habían dicho que harían, querían o necesitaban era uno de los motivos de la llamada desilusión. Ella tomaba lo que le daban y lo atesoraba, no quería más que eso.
Por supuesto que sabía que en algún nivel lo que ella había hecho supondría un motivo de decepción y dolor para sus amigas, pero sabía, de la misma manera que sabía que la Tierra orbitaba alrededor del Sol, que la perdonarían, que incluso Serena terminaría por resignarse a lo que había pasado y al final, luego de algunos meses, tal vez un par de años, ellas volverían a ser el grupo de amigas que siempre habían sido.
Por eso no entendía el que la mirada de los chicos le hubiera dolido tanto, no se había permitido pensar en las Starlights, o los Three Lights, luego de que se hubieran marchado. No había estado como Mina o Serena lanzando frases del tipo "¿se encontrarán bien? ¿Nos extrañarán? ¿Volverán?" No, ella era una mujer más practica que eso, no perdía el tiempo en supuestos, no se había permitido pensar que regresarían, ya que no había evidencia suficiente de que lo harían, y si bien era una persona que creía en los sueños y el romance, sabía que en algunas cuestiones los supuestos eran una simple pérdida de tiempo y energía.
Por lo mismo no se había permitido pensar en aquellos jóvenes, imaginar un reencuentro o incluso detenerse en los recuerdos, y ahora que lo hacía lo único que encontraba eran momentos calidos, incluso mirando hacia aquellos días en que ellos no querían saber nada de ellas. Recordaba las miradas duras pero en general jamás dirigidas a su persona, era siempre contra Serena, y si se permitía pasear libremente por sus recuerdos, se daba cuenta que estaban repletos de ojos violetas. ¿Qué significaba eso y por qué era importante ahora?
X – X –X
Desde lo sucedido con Darién, el regresar a su departamento era un momento melancólico, podía recrear todo nuevamente, rememorar exactamente las palabras y todas y cada una de sus acciones; y estaban las evidencias, la falta de fotografías y las cajas apiladas sin cuidado en su habitación.
No había permitido que sus amigas la vieran ahí, pero ahora simplemente no tuvo tiempo de pensar en la mirada de Darién cuando había abierto la puerta, ni su titubeo para entrar. Estaba demasiado concentrada en las palabras de Seiya y su relato sobre la reconstrucción de su planeta, casi no podía creer que habían pasado solo tres años desde que se había despedido de ellos en la azotea de la escuela.
Mientras lo escuchaba, se permitió mirarlo por primera vez desde que lo viera bajar del coche de Darién. Si era posible, era incluso más alto que la última vez, su rostro había perdido por completo las características de jovencito y había adoptado las características de todo un hombre, no quedaban vestigios del rostro ligeramente redondeado que ella conociera a los 16 años, pero seguía siendo el mismo Seiya, desprendiendo una calidez que la hacía gravitar hacia él, desprendiendo una luz que le prometía consuelo.
Rei miró a su alrededor sin dejar de poner atención al relato o perderse el que Lita fuera directamente a la cocina para apresurarse a servir lo que traía, observó las huellas de lo que había pasado y recreó la escena en su cabeza lo mejor posible. Había una mancha de té en la alfombra, una que sabía que no estaba ahí, y faltaban todas las fotografías de Darién; quería ir a la habitación de Serena y verificar si también faltaban los peluches, los anillos, los libros y todas las cosas que Darién le había regalado a su amiga a lo largo de aquellos años.
Había otras cosas en cajas también, se dio cuenta que al parecer, su amiga realmente no había terminado de desempacar todas sus cosas, a pesar de que ya tenía más de 7 meses que se había mudado.
—Estoy pensando en regresar con mis padres.
Aquello no tenía nada que ver con la conversación, por lo que Rei supo que aquello era para ella, Serena se había dado cuenta de cómo estaba mirando el lugar y las cajas. Serena, por su parte, pensaba mantener a sus amigas lo más ignorantes que pudiera sobre sus planes y lo mejor era que pensaran que quería regresar con sus padres, como si pudiera hacerlo cuando Darién estaba más presente en aquella casa.
—¿Estas segura? —preguntó Mina, recordando lo mucho que le había costado a su amiga convencer a sus padres que la dejaran mudarse.
—Darién pagó la mitad de este departamento, —dijo sin mirarlos, fijando la mirada en la mancha en la alfombra, la de aquella tarde— lo mejor sería venderlo y regresarle su dinero.
Las lágrimas traidoras estaban de nuevo ganándole la batalla, por lo que se puso de pie con rapidez dirigiéndose hacia la cocina.
—Voy a ayudar a Lita con el té.
—Te ayudo —dijo Taiki apresurándose tras ella.
En la sala quedó el silencio y la incomodidad.
Lita, que había escuchado todo, salió con la bandeja llena de pastelitos y galletas, y dejó a Serena para servir el té, esperando que la presencia del más tranquilo de los Kou ayudara a su amiga a calmarse. En cuanto Lita entró a la sala, Seiya se apresuró a preguntarle sobre su cafetería, generando una ruidosa conversación, todos fingiendo que no estaban mirando de vez en vez a la cocina en espera de la figura de Serena.
—Sé que no es el momento Serena, pero necesito saber, ¿qué fue lo que pasó entre Darién y tú?
Serena bajó el termo, fijó la mirada en Taiki, de nuevo la embargó aquella certeza de que Taiki quería a Amy, que había regresado por ella.
—¿Duele, verdad? —dijo al fin por toda respuesta, prestando atención a la sala, para que no se enteraran de aquella conversación.
—¿Qué? —preguntó Taiki confundido.
—Dejar todas tus esperanzas en el amor de una persona solo para descubrir que no te ama.
—¿Cómo…?
—Los corazones heridos tienes sus maneras para reconocerse —interrumpió ella la pregunta, dejando caer lo que quedaba de su máscara de felicidad, ahí estaba la mirada llena de desesperación y los signos evidentes de dolor.
—¿Cómo fue? —Taiki sabía que su pregunta era cruel, pero él necesitaba completar el rompecabezas, saber qué podía hacer para cambiar el desenlace.
—Ni yo lo sé Taiki, sólo sé que se aman.
Decirlo en voz alta era mucho más doloroso de lo que había imaginado, era como aceptar que ya no había nada que pudiera hacer, que aquel amor era mucho más fuerte que el suyo.
—¿Hace cuánto que tú y él terminaron?
Sin querer aquella pregunta le causó gracia, implicaba que ambos habían llegado a la conclusión de que lo mejor era poner un punto final a su relación, y no era verdad. La habían terminado, él se había enamorado de alguien más y ella ya no tenía nada que hacer.
—Poco más de un mes.
—Pero ella dijo que…
—Me engañaron Taiki, ellos ya tenían una relación antes de que Darién me lo confesara todo, y no sabes cuánto lo odio por eso. ¿Por qué no me dijo que teníamos problemas? ¿Por qué me hizo creer que era feliz para luego decirme que yo no era lo que quería? Nunca tuve siquiera la oportunidad de luchar.
Taiki quiso mantener la ira hacia ella, pero era difícil cuando se notaba tan triste y derrotada. Quiso aferrarse a su idea de que ella era culpable, que ella había hecho algo mal, pero no pudo, simplemente cerró los ojos intentando ganarle a sus sentimientos, si Darién y Amy la habían lastimado tanto era sin duda alguna porque se amaban y aquella verdad dolía.
Él tampoco había tenido siquiera la oportunidad de luchar.
—Apóyate en mí, Taiki —dijo Serena abrazándolo.
Algo dentro de Serena hizo clic cuando Taiki apretó el rostro contra su cuello y la abrazó con más fuerza, una certeza que no tenía desde hacía más de un mes, el recuerdo de la mirada melancólica de Amy cada que se mencionaba a los chicos, la teoría que ella y Mina habían armando con respecto a los sentimientos de Amy, la idea muy dentro de ella de que estaba en lo cierto. Y de que si era verdad ella al fin encontraba la manera de vengarse de Amy. Sonrió sin darse cuenta ni poderlo evitar.
X – X – X
Nunca se había considerado una persona rencorosa, alevosa y mucho menos vengativa, pero ahí estaba, calculando posibilidades, como si de alguna manera la de los poderes de precognición fuera ella y no Rei o Michiru. Lo que había pasado en la cocina le preocupaba, pero le preocupaba más el hecho de estar dispuesta a poner a Taiki en ese fuego cruzado que la idea de hacerle daño a Amy.
¿Qué estaba pasando con ella?
En la guerra y en el amor todo se vale.
Y ahí estaban de nuevo esos pensamientos que no lograba sacar de su cabeza por más que intentaba. ¿Quería decir eso que siempre había existido dentro de ella el potencial para hacer el mal? Deseaba creer con todo su corazón que no era cierto, que lo que había pasado en la cocina era un simple momento de debilidad, que el saber que podía utilizar a Taiki para dañar a Amy no quería decir que fuera a hacerlo. Tener el conocimiento para construir una bomba no quiere decir que vayas a hacerla y mucho menos detonarla.
—¿Te encuentras bien?
Tal vez si la pregunta hubiera venido de algunas de las chicas la respuesta hubiera sido diferente, pero tratándose de Seiya, a quien necesitaba con tanta desesperación y al cual jamás había podido mentir, la respuesta fue honesta.
—Me estoy desbaratando Seiya, no me reconozco. Ya… ya no puedo con tanto dolor.
Seiya la abrazó con fuerza agradeciendo que el resto se quedara en el departamento, que le permitieran cerrar la puerta corrediza que daba al balcón y tener un momento a solas con su Bombón para poder platicar y entender realmente qué tan grande era la devastación.
—Te ves diferente es verdad, pero sigues siendo la Serena Tsukino de siempre.
Ella negó con la cabeza sin romper el abrazo, se sentía tan protegida, sabía que Seiya jamás permitiría que algo la dañara, se lo había demostrado una y otra vez en el pasado y era la razón por la que lo había necesitado con tanta desesperación. Él la había conocido en el que había sido hasta ahora su momento más angustioso.
—Es imposible ser esa Serena, Seiya esa Serena no tenía nada más que a Darién, esa Serena confiaba ciegamente en sus amigas, esa Serena no creía que existiera la traición, esa Serena iba a ser la esposa de Darién Chiba.
Seiya no sabía qué decir, cómo consolarla, se sentía tan inútil y lo único que podía hacer era seguir abrazándola, ofrecerle consuelo, apoyo. Serena decidió seguir hablando, sacar todas esas preocupaciones, el dolor. Hablar por primera vez de lo que le había pasado, Seiya no la juzgaría.
—Lo peor es no haberme dado cuenta de lo poca cosa que he sido siempre comparada con Darién. ¿Cómo pude pensar que él iba a quedarse conmigo siendo como soy?
Seiya la separó de su cuerpo para mirarla fijamente a los ojos.
—No vuelvas a decir eso, eres perfecta… eres la mujer más hermosa y más interesante que he conocido. Si Darién decidió estar con Amy no fue por ti, tú no tienes la culpa de nada, él fue el imbécil que no supo valorar lo que tenía.
Serena sintió las lágrimas corriendo libres por sus mejillas, deseaba tanto creer en las palabras de Seiya, pero la evidencia estaba ahí, Seiya era diferente a Darién, lo que para el excantante podía ser maravilloso sin duda no era posible para el cardiólogo en quien Darién se estaba convirtiendo.
—Amy es mejor que yo Seiya, tú lo sabes, yo lo sé, Darién lo sabe, no se puede tapar el sol con un dedo. Y yo soy todo lo princesa de la Luna que quieras, pero no soy suficiente para ir de la mano de un hombre como Darién.
Seiya siempre había sido débil a las lágrimas de Serena, prefería mil veces ser golpeado que verla llorando y diciendo aquellas cosas.
—Eres demasiado buena para él Bombón, créeme, no te merece.
Serena escondió de nuevo el rostro en el pecho de Seiya, quería con todas sus fuerzas creer esas palabras.
—Basé toda mi felicidad en él, no tengo nada Seiya, siento que me ahogo, que no sirvo si él no está a mi lado.
—Tú puedes hacerlo Serena, no lo necesitas.
No lo entiendes Seiya, él lo era todo y me traicionó.
—Hay cosas que no sabes Seiya, Darién no solo era mi pasado, era mi futuro y mi presente. Iba a casarme con él, fundar un reino, tener a la hija más prefecta del mundo, iba a ser la mejor reina que la Tierra pudiera esperar, iba a ser feliz y ahora no tengo nada de eso. Rini aparece en mis sueños cada noche…
—¿De qué hablas, Bombón? ¿Quién es Rini?
X – X – X
Taiki tenía más atención puesta en lo que pasaba afuera con Serena y Seiya que en la plática que estaba sucediendo en la sala, escuchaba a medias sobre la vida de las chicas en esos casi cuatro años y estaba seguro que Yaten tampoco estaba prestando verdadera atención.
Seguía dándole vueltas a lo que Serena le había dicho en la cocina, no era solo el saber que Amy había optado por poner su mirada en un hombre comprometido, era el hecho de que Serena se hubiera dado cuenta de sus sentimientos por Mizuno, algo que estaba seguro ni Yaten ni Seiya habían descubierto.
Quería pelear por Amy, por supuesto, pero Serena parecía tan resignada, como si supiera que no había nada que pudiera hacer para volver con el hombre, necesitaba hablar con ella, trazar un plan para convencerla de que no podía bajar los brazos, que aún podía pelear. Necesitaba creer que realmente sí tenían oportunidad de pelear, que podían luchar por ellos, a pesar de que posiblemente el príncipe no mereciera que Serena quisiera pelear por él.
—Ahora que han regresado, ¿planean retomar su carrera?
—No lo hemos hablado aún, pero supongo que sí —contestó Yaten dándose cuenta de que Taiki estaba perdido en sus pensamientos.
—Me alegra mucho que Serena esté hablando por fin.
Entonces Taiki sí que puso atención a la conversación.
—¿Por qué? —preguntó.
—Se ha negado a hablar con nosotras —agregó Rei—, no trata el tema y no nombra a Darién.
Rei se sentía tan inútil con todo lo que estaba pasando, había intentado darle su espacio a Serena, incluso había llegado a enfadarse con ella, intentando hacerla enfadar para que dejara esa cantaleta de "estoy bien".
—Pero es lógico, —dijo Taiki—, ¿cómo va a poder hablar con ustedes cuando también son amigas de Mizuno?
—Pero estamos aquí para ella.
—No es suficiente. —Taiki se puso en pie—. Necesita a alguien que la entienda, alguien que sepa lo que significa quedarse sin esperanzas.
—Nadie mejor que nosotras para saber exactamente lo que todo esto significa. —Mina no creía en las palabras de Taiki, después de todo lo que sabían del futuro, ellas eran quienes mejor podían comprenderla.
—Nadie mejor que ustedes para recordarle día a día lo que ha pasado.
X – X – X
Seiya la abrazo con más fuerza, si antes había sentido un desprecio desmedido por Darién Chiba, ahora lo odiaba con todas sus fuerzas, nunca había sido una persona violenta, pero ahora lo único en lo que podía pensar era en golpear el rostro del hombre. En hacerlo pagar por todo aquel dolor que estaba haciendo padecer a Serena.
Sabía, racionalmente sabía, que era mejor que aquello hubiera pasado ahora y no después cuando Bombón se encontrara casada y con una hija, pero creía entender lo que aquello significaba para ella, entendía que aquel no era solo el dolor de una ruptura, de la traición, era la pérdida de un futuro y una familia que estaba segura que tendría.
—¿Entiendes ahora por qué no puedo seguir aquí? —murmuró ella.
Por supuesto que Seiya no lo comprendería, ahora más que nunca tenía que irse, no podía permitir que sus ganas de lastimar a Darién y Amy la llevaran a usar a Taiki.
—¿De qué estás hablando, Bombón?
—No puedo seguir aquí Seiya, no puedo o voy a hacer algo que jamás podré perdonarme.
—¿Bombón?
—Quiero lastimarlos Seiya, cada que los veo en lo único en lo que puedo pensar es en la venganza.
Nota de la autora:
El capítulo más largo hasta ahora, lamento mucho que todo parece ser mucha paja, pero era necesario tener todas las cartas sobre la mesa, capítulo de transición, un poco de paciencia que ya inicia lo bueno.
Gracias a todos por su apoyo en especial a: Sandy0329, Shehyiak, Tanita Love, Natalia Kido, Black Lady, Amynaoko, Paola Kaiou, Yelitza Keisa, Sailor angel7, Silver moonlight-81, cecilia, Sol Bronte, Hazuki Jung. Y los que se han pasado y dedican su tiempo a leerme sin dejar constancia.
De verdad mil gracias, sin ustedes "Dices que te olvidaré" jamás habría sido lo que es.
