Capítulo 8

. : : \ Revelaciones y Repercusiones / : : .

Me desperté con la luz del sol. Enseguida recordé todo lo que había sucedido la noche anterior. Tras el incendio, me había dormido en el césped al lado de Zero mientras este observaba el amanecer. Sin embargo, no recordaba haberme acostado bajo una manta.

¿Talvez Zero…?

Me levanté y me dirigí hacia la entrada del MHHQ mientras hacía cuidado en no despertar algunos Reploids que todavía dormían sobre el pasto. Al entrar a la base, me asombré al encontrar todo aseado y me sentí culpable por haber estado descansando cuando tenía que haber estado ayudando a limpiar. Pero como el MHHQ era tan vasto, supuse que todavía quedaban lugares que no habían sido liberados de esa capa negra y maloliente que deja el humo en su camino y decidido en ayudar, me puse a buscarlos. Los dormitorios de las áreas Oeste y Sur, al igual que el Centro de Reparaciones y los laboratorios, no habían sido afligidos por el humo. El Centro Administrativo y el Centro de Entrenamiento ya estaban aseados y el Centro de Entretenimiento ― que reagrupaba una piscina, una cinemateca y una biblioteca cibernética ― todavía estaba siendo aseado. No encontré a nadie conocido así que me fui a la cantina. Tenía un presentimiento que ahí encontraría a alguien.

Mientras me acercaba a ella, el sonido de una música movida se oía de más en más fuerte, y al entrar a la extensa sala me quedé atónito frente a un verdadero espectáculo. Todos los que conocía mejor estaban ahí : Alia, Axl, Nana, Massimo, Marino, Cinnamon y Zero. También se encontraba Iris. Unas bocinas habían sido instaladas sobre una mesa y una música alegre sonaba a toda fuerza. El piso estaba recubierto de agua enjabonada, Zero y Axl mantenían las mangueras a presión mientras los otros trapeaban el piso y las máquinas de limpieza automáticas se encargaban de los muros y techo. Por un lado, Alia y Nana cantaban mientras usaban los trapeadores como micrófonos, y por otro lado Marino y Cinnamon bailaban juntas mientras se reían.

Me acerqué lentamente al grupo con temor a deslizarme sobre el piso mojado y Axl fue el primero en notar mi presencia.

"Miren quién ha llegado : ¡X!" Exclamó mientras bajaba el volumen de la música por control remoto.

Todos voltearon hacia mí, sonriendo. Mientras les decía los buenos días, percibí en un rincón de la mirada a Zero y Axl intercambiar un guiño. Este último se acercó a mí de manera sospechosa ― podía sentirlo ― y le pregunté qué planeaba. En un cerrar de ojo, Axl había activado la manguera en mi dirección y milagrosamente logré esquivar el caño de agua. Sin embargo, Axl no se dejó por vencido y me volvió a atacar. Empecé a correr. Entre las risas de todos le supliqué que parara pero no me puso caso. Peor aún, realicé que me estaba guiando hacia Zero, quien me esperaba con una sonrisa maliciosa y otra manguera a presión en mano, listo en darme un buen baño de agua fría. Como me dirigía directo hacia él quise cambiar de dirección pero esto indujo un resultado mucho peor : deslicé con un charco de agua enjabonada y caí sobre mi trasero.

Pero la cosa no quedó ahí. Seguí deslizándome unos segundos a velocidad extrema tal Chill Penguin sobre hielo sólo para percutir a Zero quien se encontraba en mi camino. Del impacto, el robot de un metro ochenta cayó sobre mí ― un pobre robot de apenas un metro sesenta ― y deslizamos unos segundos más para acabar en una posición sumamente comprometedora : yo abajo, muriéndome de la vergüenza, y Zero arriba, pasmado.

¡Todo había sucedido tan rápido! Nuestras piernas estaban entrecruzadas, su imponente pecho estaba contra el mío y enseguida temí que Zero pudiese sentir mi corazón artificial latir como si no hubiese mañana. A causa del asombro nos quedamos paralizados, nuestros rostros a poco centímetros el uno del otro, mi mirada hipnotizada por sus ojos zafiro. Deseoso de ocultar mis mejillas incendiadas intenté desatarme de tal embarazosa posición pero Zero no parecía querer moverse ni aunque fuese un centímetro.

"Zero, ¿no… te vas a parar?" Logré articular.

Tan pronto le hice la pregunta, sacudió la cabeza como para volver a la realidad y se levantó con rapidez, avergonzado por su conducta. Me ofreció una mano para ayudar a levantarme y la tomé. Necesitaba la asistencia, aturdido como estaba ; era como si me hubiese embriagado con la cercanía, el calor y el exquisito aroma que irradiaba su cuerpo.

Mi vergüenza simplemente no podía ser descrita. Todos y digo absolutamente todos nos estaban observando de pies a cabeza y sólo Alia se atrevió a romper el silencio.

"¿Se encuentran bien?"

"¡Perfectamente bien! ¿Por qué preguntas?" Respondimos Zero y yo en sincronía, incómodos, y enseguida nos miramos de reojo.

"¿Porque deslizaron siete metros por el piso?" Remarcó Axl con sarcasmo.

Creí sentir una mirada mortal emanar de Zero en dirección del joven Reploid y no quise encontrarme en su lugar.

"Discúlpame X…" Dijo Massimo, riéndose, mientras posaba su enorme mano sobre mi hombro. "¡Pero hay que admitir que eso fue hilarante! ¡Ni con vuestros Hyper Modes los había visto volar de tal manera!"

El silencio incomodo dio lugar a risas y silenciosamente agradecí a Massimo.

"Ya es suficiente, ¡a trabajar! ¡La cafetería tiene que estar lista antes de las doce!" Exclamó Zero con autoridad como para cambiar el tema, y nadie desobedeció.

De pronto, sentí una mano tocar mi brazo y volteé hacia la misteriosa persona.

"Creo que no nos hemos aún saludado. ¿Cómo estás, X?"

Frente a mí, Iris me entregaba una bella sonrisa. Enseguida intenté ocultar mi asombro. Me había tomado por sorpresa, de veras no esperaba que ella viniese a saludarme ; pero honestamente, ¿a quién engañaba? La rivalidad que sentía con ella no era correspondida, sólo yo la veía como rival. Eso lo sabía.

"Estoy… bien." Hubo un silencio en el cual temí que me preguntara por qué había dudado. "¿Y tú cómo estás? ¿Has podido resolver el asunto que tenías pendiente?"

"A eso he venido."

Su respuesta alimentó mi interés y en menos de un segundo mi cerebro artificial procesó múltiples razones por las cuales Iris podía haber vuelto al MHHQ. Pero sólo una retuvo mi atención, y esa razón era Zero por supuesto.

La conversación se acabó cuando Marino interrumpió y nos pasó dos trapeadores, y nunca llegué a preguntarle qué era el asunto que debía resolver. Sólo lo sabría mucho después. ¿Quién hubiese podido imaginar lo que realmente la había traído hasta acá? No era aún posible para mí imaginarlo…

Así fue que pasé el resto de la hora aseando la vasta cantina, mi mente lejos, inundada por pensamientos oscuros. No podía evitar dirigir mi mirada fruncida hacia la Reploid morocha, pero entonces mis ojos se aventuraban inconscientemente hacia la causa de mis mas grandes penas y felicidades, Zero, y mis pensamientos oscuros tomaban tonos pasteles que se mezclaban con unos más vibrantes. Había casi sobresaltado cuando había recordado que tendría que expresarle mi amor ese día y desde entonces mi estomago artificial se sentía como si contuviese una enorme roca en su interior que no lograba digerir.

Cuando el área quedó límpida, el estrés había alcanzado un tal nivel que me sentía hecho mil pedazos. Pero tuve que recogerme, y armarme de valor de modo a que cuando la mayoría se había retirado a sus puestos respectivos, pude acercarme a Zero sin tropezar ni temblar ni marearme con los nervios y le dije :

"Zero, ¿tienes un minuto?"

"¿Qué sucede, X?"

Volteó su majestuosa figura hacia mí y tuve que retenerme para no huir.

"¿Recuerdas lo que quería decirte la otra noche? Pues…"

"¿Al fin me dirás?"

"Sí, esta vez lo haré."

"Bien. Te espero a las seis, en el mismo lugar donde Axl y tú estaban ayer."

"¡Ah! De acuerdo."

Me entregó una de sus típicas miradas penetrantes ― como si de esa manera pudiese distinguir mis pensamientos y descubrir al fin lo que quería decirle y no lograba ― antes de alejarse de mí en dirección de la salida. De repente, percibí que Iris no había estado lejos de nosotros y tuve la impresión que nos había estado observando y que quizás había estado escuchando nuestra conversación. Sacudí mi cabeza, queriendo creer que sólo era una impresión.


A las cinco y media el timbre de mi habitación sonó.

"¡Está abierto!"

La compuerta automática se abrió para dejar pasar a un Axl y una Nana demasiado emocionados para mi gusto. Les había dicho esa tarde que el rendez-vous con Zero era a las seis y habían insistido en venir a verme unos minutos antes para darme ánimo, pero imaginé que me vería mejor así que no me había opuesto. La verdad es que tenía una expresión horrenda, tan aterradora que al verme, Axl echó un grito más agudo que el que yo había expulsado días antes cuando Zero me había sorprendido.

"¡Demonios, X, sólo vas a hacer una declaración, no un sacrificio!"

Me quedé en silencio. Para mí era prácticamente lo mismo.

"¡X! ¡X! ¿Te vas a quedar así? Me lo imaginé, ¡por eso te traje cosas que puedes poner sobre tu armadura para lucir más atractivo!" Exclamó Nana, sacando de un bulto un collar de perlas, seguido de una falsa chaqueta de piel de tigre como lo llevaban las mujeres humanas en el siglo 20, luego una guirnalda de navidad y un pintalabios rojo intenso, pero antes que pudiese sacar más atrocidades me levanté de la cama y le arrebaté el saco, activé mi X-Buster y lo exploté.

Nana se quedó con la mandíbula por el piso.

"Chicos, lo siento, pero no me están haciendo sentir mejor." Admití depresivo.

Axl y Nana corrieron hacia mí con la intención de consolarme.

"¡Oh no, X! No queríamos hacerte sentir peor, ¡al contrario!" Dijo Nana.

"Ya sé, te dejaremos tranquilo, ¿pero al menos podemos acompañarte en silencio hacia el punto de encuentro?" Propuso Axl.

"Eso suena bien." Sonreí, queriéndolos como nunca antes los había querido.

Así fue que a las seis menos quince salimos los tres juntos del MHHQ. Fuera, parecía que fuese de noche, el cielo estaba poblado de nubes sumamente oscuras y rogué por que lloviese sólo después que todo hubiese terminado. Axl y Nana quisieron acompañarme hasta el final así que nos adentramos en la foresta al oeste de la base.

Cada minuto que pasaba aceleraba mi ritmo cardiaco de manera exponencial. No tenía solamente miedo de las posibles reacciones de Zero, ahora también tenía miedo de fallar nuevamente mi declaración y volver a hacer el idiota frente a él. Esta vez no me lo perdonaría. Como había dicho anteriormente, esto era una carrera contra el tiempo. Sentía como si estuviese dentro de un reloj de arena y que la arena terminaría por ahogarme si no me declaraba ya. Esa arena representaba Iris.

Llegamos al punto de encuentro, un santuario entre los árboles en el cual había practicado mi declaración la noche anterior con Axl y Nana. Como aún era temprano, Zero no se encontraba.

"Creo que deberían de irse, yo esperaré a Zero acá."

Nana dudó antes de marcharse.

"¿Estarás bien?" Me preguntó, inquieta.

"No te preocupes, sólo es una declaración a pesar de todo." Respondió en mi lugar Axl. "X ha combatido Sigma más de siete veces, ¡una declaración es absolutamente nada en comparación!"

Axl tenía razón y sin embargo no era lo mismo. Las peleas eran mi área de experticia. Había sido construido para eso aunque no me gustara combatir. Pero expresar mis sentimientos, mostrar mi lado más vulnerable, ponerme a merced de la persona a quien más amaba en la faz de la Tierra, eso no era fácil…

Sigma. Si lo había derrotado cada vez era porque Zero había estado a mi lado.

De repente oímos un sonido en la cercanía proviniendo de entre los árboles.

"Aún no son las seis pero puede que sea él."

Por un momento había temido que no viniese así que en lugar de llenarme de nervios, saber que Zero había llegado me hizo sentir aliviado.

"De seguro quería sorprenderme, como siempre. Pero esta vez no fue lo suficientemente discreto." Dije, riendo ligeramente.

Me dirigí hacia donde creí haber oído el sonido y seguido de Axl y Nana me adentré entre los árboles nuevamente. No tardé mucho en encontrar el origen del sonido y entonces… mis ojos lo vieron.

El sonido había sido un gemido de placer.

El propietario de la voz era una chica Reploid.

Lo había soltado entre besos.

Recostados contra un árbol, como en su propio mundo, Zero y Iris estaban besándose.

Me quedé absolutamente paralizado. Hasta paré de respirar. Mis ojos se volvieron vacíos mientras los fijaba con la mirada, como si mis circuitos estuviesen recibiendo bien la información pero simplemente no querían aceptarla.

Axl y Nana que estaban a mi lado no tardaron en reponerse, y tomándome por los brazos me alejaron de ahí apresuradamente, temiendo que si tardasen demasiado, nunca lograría recuperar la razón.

Después de eso no puedo contarles lo que sucedió. No es porque no quiera, se debe a que simplemente no lo recuerdo. De tanto que me había dolido, de tanto que me había destrozado el alma al verlos así, mi sistema eliminó por sí solo y de manera automática los recuerdos de los días que siguieron este evento para evitar – según Lifesaver – un semblante de corto circuito. Así es que hoy me encuentro con un hoyo en mi memoria : el resultado de cuatro días totalmente borrados de mi sistema, un proceso automático instalado en mi interior por Dr. Light para protegerme de fuertes choques emocionales.

Los otros me han contado que durante esos días me había encerrado en mi dormitorio. Que no había dejado a nadie entrar, ni siquiera a Cinnamon y mucho menos a Zero cuando este había pasado preocupado. Ni había salido para cumplir mi función de comandante de la unidad elite N°17, y Alia había tenido que mentirles a mis soldados cuando no me aparecí a las horas de entrenamiento – les había dicho que yo estaba siendo reparado luego de una misión de tipo S.

También me habían dicho que nadie había oído ni un solo sonido salir de mi habitación. Había sido tan doloroso que creo ni siquiera haber llorado. No había encontrado ni la más mínima fuerza dentro de mi cuerpo para hacerlo. Simplemente me había vuelto un caparazón vacío. Mi alma había sido vencida. Por Iris.

No puedo decir que no lo había visto llegar pero entre imaginárselo y verlo hecho realidad… No creía que sería tan duro, que causaría tanta destrucción en mí. También sabía que si me hubiese declarado antes que ellos se juntaran, nada hubiese cambiado pero… había tenido la esperanza que sí. Y cuando te destruyen esa esperanza, te encuentras con absolutamente nada, y ahí realizas qué tan solo estás.

Pero cuando al fin me di cuenta que había sido egoísta, que sólo había pensado en mí y no en Zero ― porque eso era lo que había hecho ; no había ni una sola vez pensado en la felicidad de Zero, y es que después de todo eso era lo único que debía contar ―, cuando me dije que el dolor que estaba sintiendo era ridículo cuando se comparaba al dolor que otros podían estar sintiendo en ese momento si por ejemplo habían perdido un ser querido en la guerra contra los Mavericks, fue entonces que alcancé ver la luz al final del túnel. No había perdido a Zero, ni tampoco su amistad. Solamente había perdido lo que hubiésemos podido ser.

Cuando en la mañana del quinto día desperté, era como si había resurgido a la superficie : logré nuevamente respirar. Esa tarde salí por primera vez de mi habitación.


En ese punto en el tiempo, muchos de mis seres cercanos sabían de mis sentimientos por mi ex comandante y mejor amigo. Solamente Signas, Douglas, Lifesaver, Massimo ― y Zero mismo por supuesto ― no tenían ni la menor idea. Marino y Alia lo sospechaban, pero Axl, Nana y Cinnamon lo sabían.

Al ser Reploids, no necesitábamos comer tanto como los humanos pero casi cinco días sin comer eran suficientes para hacer que un Reploid empezara a sentirse debilitado y supe que tendría que ir a la cantina a retomar energías. Sin embargo, la cafetería era el lugar donde más abundaba gente y por más que me hubiese recuperado no me sentía con el coraje suficiente para cruzar a unos de mis seres cercanos, y por encima de todo sabía que no aguantaría un encuentro cara a cara con Zero o Iris.

Volví en mis pasos. Iría a la biblioteca cibernética o a la cinemateca a cambiarme las ideas. Dirigiéndome hacia la biblioteca realicé que el camino pasaba muy cerca de una de las entradas de la cantina pero no me detuve.

Como era de esperárselo, en uno de los tantos corredores inmaculados pero impersonales del MHHQ ― el que tenía una entrada hacia la cantina ― me encontré con unas voces familiares. Los propietarios de las voces parecían estar justo en la entrada. Desde donde yo estaba no podía verlos ni ellos a mí ya que un muro nos interponía, pero podía escucharlos. Tan pronto oí mi nombre me detuve por completo.

"Es acerca de X." Había pronunciado una voz enérgica que me parecía pertenecer a Axl.

"No queríamos llegar a esto pero no vemos otra solución. Ya no soportamos verlo así." Reconocí esa voz melódica como la de Nana.

Sus voces se oían tan serias que la culpabilidad me intoxicó…

"Lo sé, yo también estoy que no aguanto más. Pero tampoco podemos obligarlo a decirnos lo que le pasa."

Esa voz… ¡esa voz es la de Zero!

Me congelé en mi puesto y por un momento deseé alejarme lo más posible de ahí. Pero la posibilidad de oír la conversación me había tentado demasiado y no había logrado moverme, intrigado como estaba.

"Zero, nosotros sabemos lo que le pasa. Y justamente te hemos llamado para que lo resuelvas." Dijo Axl.

Esperen, ¿qué?

Mi cuerpo se crispó por completo.

No piensan decirle, ¿verdad que no? ¿Verdad?

Zero se sulfuró.

"¿De qué hablan?" Preguntó. "Ustedes saben por qué X se ha encerrado en su cuarto desde hace más de cuatro malditos días, que hasta a mí no deja entrar, ¿y ahora es que se les ocurre decirme?" Su furia pareció incrementar con cada nueva palabra.

"¡Demonios! ¿Cómo te atreves a enojarte con nosotros cuando la razón por la cual X está así eres tú?" Exclamó Axl, su voz pintada con rabia, a la par con Zero.

Fui atacado por un terrible deseo de salir de mi escondite, entreponerme entre ellos e interrumpir la conversación. No soportaba que personas tan importantes para mí como ellos tres estuviesen discutiendo hasta el disgusto por mí. De verdad que lo quería hacer pero por más increíble que parezca mi cuerpo estaba realmente petrificado. Petrificado con el miedo de saber que mi secreto más profundo, mi secreto más prohibido sería desparramado. Pero al igual que un total idiota sólo pude quedarme ahí y hacer absolutamente nada mientras revelaban mi alma al mundo. Porque para mí, Zero era mi mundo.

"¿Qué? ¿Que soy yo quien tiene la culpa?" Su cólera se había súbitamente disipado debido a la estupefacción que ahora lo invadía.

"Lo que lo está destrozando ahora mismo es que tú y Iris se hayan juntado… como pareja…" Susurró Nana, y me la imaginé ruborizada, indignada de que estuviese contándole todo.

"¿Iris y yo?" Repitió con escepticismo. "¿Están tratando de decirme que X se ha puesto así porque está enamorado de Iris?"

"¡Idiota! ¡X está perdidamente enamorado de ti!" Había finalmente revelado Axl, prácticamente gritando.

En ese momento sentí como si hubiesen arrancado algo de mi corazón con tremenda agresividad, y al mismo tiempo, sentí un increíble sentimiento de liberación. La roca que parecía no lograr digerir se había evaporado con la misma rapidez con la cual se había instalado en mi estomago.

"¿Qué…?" Del shock, la voz de Zero se oyó como si se hubiese quedado sin aire. "Debo sentarme… No, esperen… Esto no puede ser."

Me llené de esperanzas : habían chancees de que Zero no les creyese. De esta manera nada cambiaría. Rogué por que no les creyera.

"¿Zero? ¿Estás bien? No te ves muy bien…" Remarcó Nana, preocupada.

"Tengo… tengo que comprobarlo por mí mismo. Voy a preguntarle directamente, ahora." Zero parecía haberse milagrosamente recuperado del shock y ahora se oía gravemente decidido.

Con la misma rapidez con la cual las esperanzas se habían instalado en mi interior, estas se desintegraron. Olas de pánico tomaron su lugar y instantáneamente me inundaron las nauseas. Sabía que si Zero lograra alcanzarme y preguntarme si yo estaba enamorado de él, no lograría mentirle. Y en el estado tan inestable en el cual me encontraba ― y es que apenas había salido de un lapso depresivo ― su respuesta negativa ― porque estaba ahora seguro que sería negativa, Iris era la prueba tangible ― me sería fatal.

Empecé a correr.