Capítulo III: Amatista

-Vamos que te llevo a tu casa! Le había dicho Ross cuando volvía con Valentine en brazos.

Demelza que había sufrido el robo de la motoneta que era de su madre estaba sumamente afligida y recién terminaba de hacer su declaración con un oficial de policía.

-¿Pero y mi perro? Fue su respuesta. (No sabía exactamente qué hacer, cómo irse con Garrick a cuestas, estaba abrumada, no podía pensar).

-Lo llevamos también a no ser que quieras dejarlo aquí… dijo él sonriendo. Y agregó:

-Primero llevaré a mi hijo a casa de su madre y luego a ti.

-Como usted quiera se escuchó decir a Demelza.

-No me trates de usted. Simplemente llámame Ross. Respondió. No le agradaban las formalidades.

-Ohh! Sí Ross, como quieras. Demelza se sonrojó al escucharse que lo llamaba por su nombre y agachó la cabeza con una sonrisa.

Garrick subió con Valentine en el asiento trasero del auto y Demelza adelante. Parecía la postal de una familia.

Demelza interiormente se sentía conmovida, sentía una mezcla de tristeza por la pérdida que había sufrido y de agradecimiento y encanto por este hombre tan atractivo que apareció de la nada para ayudarla. Todo era tan extraño y tan incómodamente agradable.

Al parecer estaba separado de la madre de su hijo. Pensó.

-¡Judas! No quería pensar más. Cuanto más pensaba, más vergüenza le daba mirarlo a la cara. Pero a la vez sentía que no podía dejar de mirarlo. Sentía un profundo agradecimiento y cierta admiración.

De repente se acordó de su padre; seguro se enojaría por lo ocurrido. Nunca había estado de acuerdo con que trabajara en la calle y ahora sentiría que hasta tendría derecho para insultarla a causa del robo.

Tenía que inventar una excusa porque como si fuera poco llegaría con un desconocido. De solo pensar en eso le daban ganas de no volver nunca más a casa de su padre. Si no fuera por sus hermanos menores que tanto la necesitaban ya se hubiera ido hace tiempo.

Tom Carne, tenía problemas con el alcohol y en muchas ocasiones se ponía agresivo. Sin embargo, nunca le había hecho daño físicamente a su hija, aunque sí, la insultaba.

Demelza ya pensaría en algo para evitar cualquier conflicto.

Ahora era momento de pensar en otra cosa y calmarse un poco.

Entonces se dio vuelta y le dio su nariz de payaso a Valentine, le hizo hacer morisquetas, cantaron y se rieron de Garrick que se subía encima del niño porque era la primera vez que viajaba en auto y estaba asustado.


La residencia donde se encontraba Elizabeth desde el mes de Acción de Gracias, era enorme. Tal como se la había descripto George, era cuatro veces más grande que la casa en la que había vivido con sus padres.

El frente de la casa era de una arquitectura bastante extravagante, aunque tenía un jardín bellísimo ornamentado con flores de estación, el césped prolijamente cortado y plantas coníferas en fila que indicaban el ingreso a la mansión Warleggan.

Ese domingo Elizabeth miraba el atardecer a través de una ventana que daba al ingreso de la casa cuando vio entrar el auto de Ross. El viejo BMW negro de Joshua, se acercaba a la puerta de ingreso para dejar a Valentine.

Del lado del acompañante, se notaba que había otra persona. Elizabeth no estaba segura, pero le pareció que era una chica y no le gustó nada.

Si era así, pensó: -¿Quién era? ¿Qué hacía allí con Ross y su hijo?

El ruido del timbre la sacó de sus pensamientos y se dirigió hacia el hall de entrada para recibir a Valentine. Cuando llegó, Ross ya se había despedido de su hijo y volvía hacia el auto, por lo que no pudo averiguar nada.

Ross entró al auto y mientras se colocaba el cinturón de seguridad preguntó:

-¿Dónde vives Demelza?

-En Illugan. Y gracias por todo Ross. Si no hubiera sido por ti me hubieran robado el bolso también. Lo que más lamento es la pérdida de la motoneta que era de mi madre. Mi padre se la había regalado tiempo antes de morir. Instantáneamente recordó cuando su madre la llevó a pasear para estrenarla y de tanto andar llegaron hasta Redruth. La moto tenía un valor muy especial para ella.

-Entiendo perfectamente. Sé la falta que hace una madre en la vida de un hijo y lo importante que es conservar sus pertenencias, justamente para cuidar todos sus recuerdos...¿Sabes? Mi madre falleció cuando yo era un adolescente.

_Ohh! Lo siento mucho.

-Espero que la policía encuentre a ese par de delincuentes..

Ross no quiso contarle porque no estaba seguro, pero le pareció que el sujeto que se había llevado la motoneta era Nick Vigus, un muchacho, algunos años menor que él. Vigus había trabajado en el taller de su padre y había sido despedido por robo.

Lo averiguaría. Sin saber muy bien por qué quería ayudarla, quería protegerla. Sentía una especie de necesidad por darle lo mejor de él.

La noche pretendía hacer su entrada triunfal.

El cielo como una gran amatista, transformaba el paisaje natural en un tono azul violáceo.

La atmósfera en la que viajaban Ross y Demelza también parecía haber transmutado. En el auto todo era silencio y tranquilidad. Garrick al fin dormía acurrucado en el asiento.

Mientras conducía, Ross miraba por el rabillo del ojo a esa chica pelirroja que viajaba a su lado y que le daba tranquilidad al ambiente. La dulzura de Demelza envolvía el aire y él estaba siendo consciente de ello. La alegría que había causado en su hijo lo reconfortó. La nueva vida que llevaba con Valentine le generaba tanta angustia e incertidumbre que toda esa dulzura había sido como encontrar un poco de agua en medio del desierto.

De repente se le pasó por la cabeza a Demelza en Nampara como niñera. El pequeño estaría encantado.

Entonces habló:

-¿Piensas continuar trabajando de esto después de lo que te ha sucedido hoy?

-Aunque no quisiera volver tendría que hacerlo igual. Mi familia me necesita. Lo que gana mi padre no es suficiente para mantener a mis hermanos ni a mí que quiero terminar una carrera. Por eso es que lo hago. Y aunque siento mucha impotencia de solo recordar lo ocurrido, creo que esos chicos que me robaron están en circunstancias más desfavorables que las mías.

-Aunque no se justifica lo que hicieron, haces que me avergüence. Tu corazón es generoso. ¿Siempre ves lo bueno de las cosas? Preguntó Ross.

-De chica la vida me ha enseñado a luchar por lo que quiero y eso trato.

Ross estaba embelesado. Le agradaba escucharla, la encontraba encantadora. ¿Cuánto tiempo hacía que él no tenía una conversación profunda con una mujer? Con Elizabeth no lo recordaba. Si es que alguna vez habían tenido una conversación así. -Esta chica, pensaba, es distinta, interesante. Es humana.

Quería saber más sobre ella y a la vez no quería pensar tanto como lo estaba haciendo. Sentía un poco de vértigo. No quería tener nada con ninguna mujer. No sabía si era culpa por Valentine o desconfianza, miedo. Además, su situación era complicada y tampoco sabía si quería arriesgarse otra vez. Entonces le preguntó:

-¿Qué carrera estás estudiando?

-Estoy por recibirme de maestra de nivel inicial. Adoro los niños.

-Genial! ¿Y qué opinas de cuidar a Valentine los fines de semana, te gustaría?

-¡Judas! ¡Sí, me encantaría!

-Trato hecho. El puesto es tuyo.

-Ay Ross, estoy más que agradecida. Prometo dar lo mejor de mí. Demelza sonreía feliz.

Ross le devolvió la sonrisa y aliviado encendió la radio. Hacía tiempo estaba considerando la posibilidad de contratar a una niñera para los fines de semana llevar a Valentine a Nampara y así pasar más tiempo juntos. Prudie, su empleada doméstica, ya estaba grande como para cuidar niños y en realidad a Elizabeth no le gustaba que esa mujer de baja cuna participara en la educación de su hijo. Por supuesto que Ross no estaba de acuerdo, pero tampoco quería contrariar a su ex mujer, por el bien de Valentine.

Demelza sentía curiosidad por saber más sobre la vida de Ross. Se preguntaba por qué un hombre como él se habría separado. No lo entendía. Seguramente lo sabría cuando fuera a trabajar a su casa.

En la radio sonaba Baby, I´m yours de los Arctic Monkeys.

Ross escuchaba atento y de repente tragó saliva. La música, tal vez la canción, lo movilizó. Miró a Demelza que cantaba divertida.

Ella también lo miró.

Y en esa mirada se perdieron. Fue tan solo un instante. Un instante en el que dos almas se acababan de encontrar.


Baby, I'm yours (Baby, I'm yours)
And I'll be yours (yours) until the stars fall from the sky,
Yours, until the rivers all run dry
In other words, until I die

Baby, I'm yours (Baby, I'm yours)
And I'll be yours until the sun no longer shines,
Yours, until the poets run out of rhyme
In other words, until the end of time

I'm gonna stay right here by your side,
Do my best to keep you satisfied
Nothin' in the world could drive me away
'Cause every day, you'll hear me say

Baby, I'm yours (Baby, I'm yours)
And I'll be yours until two and two is three,
Yours, until the mountains crumble to the sea
In other words, until eternity

Baby, I'm yours
(Til the stars fall from the sky)
Baby, I'm yours
(Til the rivers all run dry)
Baby, I'm yours
(Til the sun no longer shines)
Baby, I'm yours
(Til the poets run out of rhymes)

Traducción:

Cariño, soy tuyo (Cariño soy tuyo)
y seré tuyo hasta que las estrellas caigan del cielo.
Tuyo, hasta que los ríos se sequen.
En otras palabras hasta que muera.

Cariño, soy tuyo (Cariño, soy tuyo)
y seré tuyo hasta que el sol no brille
Tuyo, hasta que los poetas no hagan rimas,
en otras palabras hasta el fin de los tiempos.

Voy a quedarme a tu lado
a hacer lo mejor para mantenerte satisfecha
Nada en el mundo podría alejarme
Todos los días me escucharás decir

Cariño, soy tuyo (Cariño, soy tuyo)
Hasta que dos y dos sean tres.
Tuyo, hasta que las montañas se desmoronen al mar,
en otras palabras hasta la eternidad.

Cariño soy tuyo
(hasta que las estrellas caigan del cielo)
Cariño soy tuyo
(hasta que los ríos se sequen)
Cariño soy tuyo
(hasta que los poetas no hagan rimas)