Sólo los Neófitos de la OTV lo sabían.

Cuando Ella (sip, esa otra ella, ¿ok?), la trajo desde el entre mundos (el túnel, etc), la hizo su SK.

SK. Genérico.

Pero sólo los signos de Fuego (el de ella, claro) podían realmente... manejarlas.

A las sombras del que podía ver el SK.


Ese era el Elemento Shadow (Oscuro, si quieren) que cada signo tenía.

Mientras que los simples mortales luchan con la dicotomía, día a día; Rose podía manejarla, dentro de su don de las Sombras.

Y Shadow... era su elemento.

Las sombras. Sip.

TODITAS las sombras.


Ya faltaba mucho menos, para cortar LA (así, en fememino, referido a ELLA) por lo que se ocupó... de lo más administrativo.

Debía borrar sus huellas en St. Vladimir.

Ella no debía tener nada para rastrearla.


Todo sería a través de Él.

O sea, el guardián de Ella.

De esa otra Ella, claro.

Dimitri era su nombre, desde ese momento y en adelante.


Entró en el cuarto del Servidor de los computadores (curiosamente, oculto detrás del cuarto en que se guardaban los objetos ofensivos y los depositados a futuro, para los graduados).

Tenía la clave maestra hacía mucho tiempo atrás (cómo creían que Janine no se enteraba... ¿DE TODO?, ¿o los Dragomir?).

Sip. Había que pagar las cuentas, ¿cierto?.

Y todos los que cometían faltas, sabían a quién acudir, para... enmendarlas, electrónicamente hablando.

Por eso los pagos... a última hora.

Rose -y otros, no era sólo su mérito- era como la Dark Web, pero de St. Vlad.


Rose borró todas sus huellas.

Todos sus rastros.

Todo lo que, electrónicamente hablando, los llevaría a ella.

Era un fantasma. Una sombra.

Una vuelta de entre los muertos.


Ahora, a revisar la caja de seguridad.

El depósito a futuro, que le llamaban.

La plata (símbolo químico AG, por argentum, claro), con lo que se hacían las estacas; no era algo económico ni fácil de conseguir.

Implicaban muchas y discretas compras de objetos de plata, fundirlas, moldearlas, encantarlas y destinarlas.

Muchas (estacas, claro) se perdían en los ataques.

Otras (estacas, evidentemente) iban a parar a tiendas de empeño, por ABC motivos.

Y cada nuevo guardián, requería una (estaca, ¿verdad?).

La tasa de recuperación (de las estacas, ¿de qué creen que hablamos acá?) era... ¿de algún porcentaje mayor a zero?.

Así que se había diseñado un sistema de recaudación de fondos.

Y -según sus creadores-, funcionaba en un doble sentido.


Cada moroi que recibía un guardián, debía pagar por la estaca (fueran del grupo de escogidos directos o de la asignación).

Pero, también podías pagar de forma anticipada.

Pagando por cada vez que eran rescatados de un strigoi.

Por cualquier otro guardián, claro.


No todos lo hacían.

No todos podían.

Pero, los que podían, aseguraban guardianes para sus hijos, nietos y etc.

Porque se pagaba "al nombre" del guardián que los había salvado.

Que -muchas veces-, eran los sponsors de hijos (había uno que otro que tenía padres guardianes), sobrinos, hermanos y parientes en las Academias.


Su madre, Janine; era su sponsor.

Tenía 10 molnijas.

Por lo que deberían haber... ¿unos 10 objetos?, idealmente, claro.

Nop.

De hecho, habían mucho menos.


Un locket de plata con una O enrevesada.

Y una nota decía que fue donada por Lady Natasha Ozera, por el rescate suyo y de su sobrino Cristian (¡Oh!), de manos de strigoi (claro. La masacre de los Ozera. Rose estaba en la Corte. Tenía unos 11 años, en ese tiempo).

Adentro, contenía dos mechones de pelo negro azabache.

Algo que era una costumbre.

Quizás... ¿esa Lady quería a Rose para Cristian?. ¡Guácala!.

Porque el pelo amarraba -usado en la magia de tierra-, que era con la que se forjaban las mejores estacas.

¿Otro locket de plata con una O?.

Vaya, vaya.

La nota decía... que Lady Dragomir -consorte del Lord Heredero Eric Dragomir-, fue salvada de las garras de una strigoi (¡su propia madre, Lady Godiva Ozera-Daniels!, transformada por otros)... ¡por Janine Hathaway!.

Lady Dragomir otorgó el locket de su madre, con un mechón de su propio pelo rubio.

El tercero, tenía una Sz.

Otorgado ¡por la Princesa Szelsky!, en nombre de su hermano, el Lord Heredero Anthony Szelsky. Era de oro, con incrustaciones de piedras (formaban las letras) y el mechón era... de alguno de ellos.

Y nada más.

Pero el de oro, debía valer más.

O eso suponía.

Eso debería bastar.

Por ahora, claro.

Después de cavilar un poco, decidió que devolvería a Cristian el de su tía (¿o sería de su padre?) y le daría a Dimitri el de los Dragomir.

Pero conservaría un cabello de cada locket consigo, por seguridad.

Debería completarlos con cabellos de Dimitri y Vasilissa, pero eso sería fácil.

Ambos quedarían ligados a ella por uno de sus cabellos.

¿El Szelsky?, debería bastar para vender o empeñar.

Para eso era mayor de edad.

Legalmente adulta.

Sip. Eso.

Y enviaría a su madre el cabello, en un sobre.

Esa magia no podía andar circulando como hojas en el viento.

Era demasiado peligroso el perder cabellos otorgados como una ofrenda de vida.


El Pastor (El compipa del que ya hablamos. Y que la inició como Neófita de la OTV), le consiguió la emancipación.

Decía que ella -Rose- debía ser libre para perseguir sus objetivos.

Libre como un pájaro en su migración.


Ahora, sólo debía recuperar sus documentos (guardados en la Dirección, para evitar fugas de... ¿capital humano?, como quieran llamarlo).

Así que se coló por una ventana, que sabía fallada (el presupuesto nunca alcanzaba para reparaciones), y entró en la oficina de la Directora.

Allí, sólo debía escarbar (¡y sin dejar huellas!) y conseguir el último eslabón, para su libertad.


"¡Vaya, vaya!, ¿así que no soy local, después de todo?", masculló Rose, por lo bajo.

Su certificado de nacimiento decía... Escocia.

No Nova Scotia, como creía que era.

Escocia. Reino Unido.

Sus documentos decían que había llegado con su madre, a los 3 años (¿no había ingresado a los 3 años a St. Vlad?, al parecer... no), y su madre tenía un Visado laboral.

Luego, cambió a residencia, tras casi 10 años trabajando (pero entrando y saliendo del país) y Rose pasó a ser residente. Legal.

Pero era escocesa.

¡Y había un pasaporte!, y no tenía más de 2 años (muy astuta su madre, actualizó el pasaporte y se la envió a la Directora, para que Rose no pudiera dejar el país, en su huída con Vasilissa. Sip, con Ella).

Así que le servía perfecto.

La Rose de la foto y la Rose actual... casi no se diferenciaban.

Salvo en sus decisiones.


Su camino la llevaba a Escocia.

Podía entrar sin necesidad de boleto de vuelta.

Su madre no estaba allí, para gruñirle al oído.

¡Ni siquiera apareció cuando encontraron a Rose!, así que -si no estaba en el país-, ¡menos podría evitar que se fuera a casa!.

Porque casa... era a donde el pasaporte se emitía.


Pero primero -y para no prender las alertas-, hablaría con Dimitri.

Ataría su lengua con el ritual de traspaso.

Luego la Directora -sólo si era necesario, claro-, ¡y a Casa el boleto!.

Ya vería cómo pagarlo.

O cómo mantenerse en Escocia, si lograba llegar.

Siempre podría trabajar.

Era legal allá.

Era escocesa, después de todo.


¡holi otra vez! acá la segunda entrega revisada.

Estoy entretejiendo mis ideas, para que parezca coherente.

Creo... que Rose se volverá una sicaria de strigois, probablemente.

Pero no quiere ser su madre. No más, nunca más.