El ritual que aparece acá, está tomado, textual, de Nieblas de Avalon. Por eso está en cursivas y entre comillas. Incluye una escena sexual, porque el Ritual requiere de ese tipo de unión, en concreto.
Dimitri hace mención a que fue usado para castigar al Merlín de Britania, el sucesor del más conocido Merlín, que es un cargo y no una persona.
El Ritual en cuestión... era tan peligroso, que el Padre A. tenía razón al temerlo.
Si salía mal, podría enloquecer a ambos.
Como toda la magia, las pistas estaban en los libros para profanos (o mundanos, como dirían en ShadowHunters).
Obvio, no estaban redactados como debían ser usados, sino para que los reales... receptores, los interpretaran, extrayéndolos y usándolos.
El Ritual al que se refería Rose era el Ritual de la Luna Negra.
En el libro, era uno de amarre de voluntades.
Muy peligroso si cualquier detalle salía mal.
Rose POV
Me leí el ritual en crudo -que estaba en el cuarto libro de Nieblas de Avalon-, pero no me terminaba de cuajar su redacción.
No era que fuera críptico, sino que parecía un guión, uno que no dejaba nada a la imaginación.
Así que lo volví a leer en voz alta, y muy lentamente.
"Ah, Diosa, siempre supe que perdería mi doncellez en un bosquecillo... pero no sospechaba que sería con todo el embrujo de la luna nueva...
"Llegó el día en que la luna estaría en sombras; Nimue la sentía en todo el cuerpo. Se preparó una tisana de hierbas para postergar su sangre menstrual...
"Ante su ofrecimiento sintió deseos de llorar: que él, aún enloquecido por el deseo, esa cosa pesada que se retorcía entre ambos, pudiera ser tan considerado. Pero exclamó:
—¡No, no! Te deseo.
"Y lo estrechó fogosamente contra ella, guiándolo con las manos. Recibió casi con gozo el dolor súbito, la sangre, la culminación del frenético deseo de Kevin, y se aferró a él, jadeando, alentándolo con exclamaciones apasionadas. En el último instante lo apartó de sí, sofocado y suplicante.
—¿Eres mío? ¡Júramelo!
—¡Lo juro! Ah, no soporto... no puedo... deja que...
—¡Espera! ¡Júralo! ¿Eres mío? ¡Dilo!
—Lo juro, lo juro por mi alma.
—Por tercera vez: ¿eres mío?
—¡Soy tuyo! ¡Lo juro!
" Y Nimue percibió su brusco espasmo de miedo al comprender lo que había sucedido. Pero ahora era prisionero de su frenesí; se movía sobre ella como desesperado, boqueando, gimiendo como en un tormento insoportable. En el momento exacto de la marea más baja, cuando la magia del hechizo descendió sobre ellos, Kevin lanzó un grito y cayó pesadamente sobre su cuerpo. Quedó inmóvil, como si estuviera muerto, y ella se estremeció. No encontraba en aquello el placer del que le habían hablado, pero sí algo más satisfactorio: un triunfo enorme. Pues el embrujo los rodeaba densamente y ella era dueña de su espíritu, su alma, su esencia. En el instante en que se invertía la marea, buscó con los dedos el esperma mezclado con la sangre de su doncellez; con eso marcó la frente de Kevin. El contacto obró el hechizo; él se incorporó, laxo y sin vida."
El sexo era crucial (¡qué pena, imaginarse enroscada en Dimitri, como pulpo!) y no se requería de una virgen (sí en el libro, obvio, ¡un cliché total!).
El encantamiento se repetía 3 veces, antes que la parte masculina pudiera eyacular.
Luego, se empapaba su frente (de ambos, en la realidad) con la mezcla de sangre (menstruación, también servía. No era necesario en fase de chorro, ¡guácala!), y semen.
Al final. se debían besar, con los labios empapados de la misma mezcla.
La unción en la frente era para la apertura del ojo de la mente.
La de los labios, para la comunicación.
Para ver y oír... lo que yo percibiera de Ella.
De Vasilissa.
Cuando desviara las señales, claro (cómo desviar una llamada a otro teléfono y las señales irían de La Princesita Inmadura a Él, sin pasar realmente por mí, ¿cierto?).
Esperemos que sea así, me dije.
"No, Rose, no puedes hacerlo en el bosque, como dice el libro de los mundanos", insistía el Padre A., deben hacerlo bajo muchísima protección ¡Deben hacerlo acá!".
"¿En el altar mismo?", se escandalizó Dimitri, mirando a su alrededor, supersticiosamente.
"¡No!", enrojeció el Padre A., hasta los cordones de sus zapatos negros, "¡no quise decir eso!. Arriba, en el ático, hay un viejo cuartito de huéspedes. No se usa en años, pero está siempre limpio y el futón está... entero. Les dejaré mantas calientitas, almohadones, snacks y velas... sólo no dejen... ¡ustedes me comprenden!", movió la cabeza, incómodo.
"¿Y no le molesta que nosotros...?".
"¿Acaso puedo oponerme a los tiempos actuales?" masculló. "A menos que me dejen... ¿hacer algo como un ritual de unión?, algo simple. Simbólico. Por mi propia paz, claro... Aunque tengas permiso legal, Rose, sigues teniendo 17 años para mí. Así no me recriminaré... tanto. A menos que quieras esperar estos meses...".
"Nop. No puedo estar acá, en marzo. Y él si estará. Me quedaré hasta la luna de sombras, pero no más allá, creo".
"Un mal augurio", se persignó el Padre A.
"Esa la puedo manejar, Padre A., es la luminosidad de la Luna Llena a la que le tengo miedo".
La luna llena llegó y se fue.
Y comenzó lentamente a menguar.
Rose estaba tomando infusión de ruda, para lograr que bajara su período; antes del ritual.
Y lo logró.
Pero la magia siempre cobra -y ésta sabía la razón-, e inundó a Rose por días.
Y se sintió muy mal durante todo el periodo.
Fluía como si de un aborto se tratara, pero de su vieja vida que ya no viviría.
Pero terminó el ciclo antes de la luna oscura.
Dimitri, por su parte, no podía masturbarse (tal cual), para estar... llenito en ese día.
A más completo, más fuerte el resultado del ritual.
También había leído el ritual del libro, pero Rose corrigió -paso a paso- lo que no era más que... fantasía.
Pero le explicó, claramente, lo que pasaría.
"Kevin... fue considerado traidor, ¿cierto?, ¿a su orden?. Por querer llevarlos a la nueva edad".
"Morgana fue quién lo acusó de eso y conspiró para perderlo. Llena de odios y remordimientos y rabias. Ella siempre fue un juguete, nunca para sí misma... Yo no te estoy... forzando, ¿o si?, ¿a hacer esto?".
"No. Es por mi libre voluntad. Lo sé. Será... difícil de manejar, pero podremos hacerlo, tú y yo. Yo he vivido un poco -y creo que he amado- pero tú... desde niña has sido obligada a no ser más que una sombra... Y dime... ¿Vestirás de blanco o algo así?", le preguntó Dimitri, al terminar de leer todo.
"¿De blanco?, dices... ¿cómo una novia?, ¡no tengo nada parecido acá!, ¿tienes algo así, que me facilites?, ¿una camisa o polera o polerón?."
"Creo que sí. Aunque no será lo ideal, dada las circunstancias. Es decir, no es formal o nada".
"Sabes que no soy Jupiter Jones, ¿cierto?, sólo yo misma", se rió.
Para el ritual de unión que quería el Padre A., Dimitri quiso usar el ritual de matrimonio que usaron en Jupiter Ascending (ella -Júpiter- era de una familia rusa, después de todo), y llevarían un tatuaje similar, para sellar el proceso.
Aunque no fuera... real, ambos lo querían lo más real posible.
Por su propia paz (mental o emocional).
Ese día, Rose llegó, con una larga polera blanca casual, sin mangas.
Y llevó zapatillas blancas, y flores en el pelo; armado como pudo.
No llevaba flores en la mano, o algo asi.
Él vestía de blanco, también.
Al menos, la camisa.
Los pantalones -deportivos- eran gris perla.
Bastante... inusual.
Pero servía.
La intención era lo que contaba, para ellos.
