16.
La mañana me encontró acostada en la cama de Kara, pero sin vestigios de ella por ningún lado, no me sorprendía. Las situaciones que habían pasado horas atrás se repetían incansablemente en mi cabeza, nos habíamos besado nuevamente, ella me había besado nuevamente, pero aun no hablaba conmigo, aun no entendía qué era lo que sucedía en su interior, por otro lado yo tenía cada vez más claro que estaba sintiendo cosas cada vez más fuerte por ella. Me sentía una adolescente de 15 años que acaba de dar su primer beso, las sensaciones se repetían una y otra vez, llenándome y vaciandome por igual. Mi inexperiencia romántica me hacía completamente torpe, me costaba acercarme, entender las señales. Y siendo sincera Kara tampoco ayudaba.
Mi mente no podía pensar en el afuera, no quería saber nada de Lionel, Jack e incluso de mi madre, ya tenía demasiado en mi plato en este momento para tener que lidiar con la pesadilla de mi vida fuera de aquí. Imagino que cuando se planteó mi ingreso nadie tenía pensado que podía pasarme algo así, pero así estaban las cosas y debía aprender a jugar con las nuevas reglas de juego, y esta vez quería ganar. Ya demasiado he venido perdiendo por 23 años. Al menos esta partida quería intentar ganarla.
Esta tarde tenemos terapia de grupo, como de costumbre las mismas seis estabamos en el puto circulo de confianza esperando lo que sea que se le ocurra hoy a Kelly Olsen, y no es que la odie, sino que las terapias de grupo no me gustaban, me parecían vacías.
-Buenas tardes chicas, démosles la bienvenida nuevamente a Lena, Kara y Samantha- la terapia anterior nos la habíamos perdido gracias al aislamiento. Mi mirada buscaba a Kara, siempre la buscaba, por más que quisiera ignorarla, siempre terminaba mirando hacia donde ella estaba. Y nuevamente su cabeza estaba gacha y perdida. Todo esto comenzaba a frustrarme y cabrearme a partes iguales. -Alguna tiene algo que quiera compartir con el grupo hoy-
Por supuesto que nadie habló.
-Bueno como no están en la labor de ser comunicativas, vamos hacer lo siguiente, una a una va a decir una sola palabra que represente cómo se sienten hoy- Kelly nos miró esperando una aceptación, y por más que no quisiéramos no había muchas opciones, así que asentí resignada a entrar en una nueva función del circo.
-Nia tu palabra-
-Aceptación- Kelly asintió mientras anotaba
-¿Sam?-
-Alegría- mi ceja derecha se disparó sin controlarla.
Los turnos siguieron pasando hasta que le tocó a Kara.
-¿Kara?-
Se removió inquieta.
-Angustia- no pude controlarme y la miré, en serio angustia, ¿en serio?. Obvio que nunca me miró, ni siquiera levantó los ojos del suelo, mi corazón volvió a estrujarse, y un nudo se formaba en mi garganta.
Tenía tantas ganas de gritar.
-¿Lena?-
¡¿Y ahora qué mierda iba a decir?!
-Frustración- y lo dije con toda la intención, me tenía frustrada, enojada, triste, pero sobretodo frustrada, porque ella no hablaba conmigo, y nuevamente esa sensación de ser insuficiente volvió a mi mente, mi vida entera había sido insuficiente, era insuficiente para Lionel, era insuficiente para Jack y ahora parece que también soy insuficiente para ella.
La sesión siguió su curso, ahora todas debíamos explicar el porqué de la elección de esa palabra.
Cuando llegó el turno de Kara, mi cuerpo ya estaba temblando, no sabía qué esperar, pero tenía en claro que nada bueno iba a salir.
-Kara, elegiste la palabra angustia, es un sentimiento fuerte y negativo, podrías explicarnos porque- ella levantó su mirada del piso y secó una lágrima que caía de su rostro.
-Porque siento una presión en el pecho que no me deja en paz, extraño a Imra, la necesito- y no sé qué más dijo, porque no podía quedarme sentada ahí escuchando como ella hablaba de su ex. Y sí sé que su ex falleció, que fue su gran amor, pero no quiero escucharlo, no cuando anoche me besaba, no cuando anoche me abrazaba y me suplicaba que duerma con ella.
No podía ni quería escucharlo.
Salí envenenada conmigo misma, con Kara, con la vida. Y fui al único lugar donde podía explotar y tranquilizarme a partes iguales.
-Phil. ¿estás ahí?- golpeaba la puerta con insistencia, lo necesitaba ya mismo.
-Lena- me miró y sin preguntar me hizo lugar por la puerta, y señaló la incómoda silla para que me acomode. -¿Qué sucede?, te veo alterada pequeña- de toda esta locura sin lugar a duda lo que más iba a extrañar era a este hombre, él lograba ponerme los pies sobre la tierra con tanta facilidad, que me sorprendía.
-Es que si estoy alterada, muy alterada, y no se que carajos hacer, quiero romper algo, gritar, no sé- y las lágrimas comenzaron a caer sin darme cuenta de ella.
-Lena, ¿qué te tiene así? necesito entender- sus manos se estiraron sobre la mesa.
-Kara… ella… esto… duele- logre decir entre sollozos.
-Bueno, haber si entiendo, pasó algo con Kara que te lastimó- asentí. -¿Qué pasó?-
Le conté como pude, entre lágrimas, entre gritos, y entre suspiros lo que había pasado la noche anterior y los últimos acontecimientos en la terapia de grupo.
-Ok, bien, primero vamos a intentar bajar la ansiedad, así que respira hondo, exhalá, y repitamos esto hasta que puedas hablar- le hice caso, respiré, exhale, hasta que sentí que volvía a tener un poco de control sobre mi estado. -Muy bien Lena- me sonrió.
-Lena, yo no puedo hablar por ella, ni puedo hacer un juicio de valor a lo que está pasando entre ustedes, lo que sí puedo decirte, es que tienes que luchar con tus fantasmas, tienes que ser fuerte y ponerte tú primera ante todo, tienes que valorarte, y buscar la forma de hablar las cosas con ella, y si ella vuelve a escapar y no quiere darte respuestas, y a tí eso te hace mal, tienes que pensar en tí, en lo que a tí te hace bien- las lágrimas ya se habían calmado, sus palabras no eran tan alentadoras, pero al menos alguien me escuchaba. -Y por favor no quiero que vuelvas a pensar que no eres suficiente, que todo lo que te pasa es solo por culpa tuya y que te mereces todo lo malo del mundo, porque eso no es así. Las personas somos complicadas, somos un mundo de complicaciones, y vamos cruzando el camino de la vida algunas queriendo hacer el bien, otras el mal y otras hacen lo que pueden-
-Yo no sé, para qué transcurso en esta vida, no hay nada que pueda ofrecerle a alguien, estoy rota Phil, me rompieron- y la garganta se me volvió a cerrar.
-Lena, si, estás rota, pero estamos juntando esos pedazos y estamos armando entre los dos una persona maravillosa, que se está animando a querer a alguien, que por primera vez está sufriendo por amor, pero por elección, y eso pequeña ya es todo un logro y un mérito por el que deberías estar orgullosa de tí misma, dime Lena, ¿hace dos meses pensaste en algún segundo que descubrirás lo que es querer a alguien?-
-No, pero no estoy muy feliz con eso- una sonrisa escapó de él y entre lágrimas me contagió.
-El amor es luz, pero cuesta más que cualquier otra cosa, no es un camino fácil, pero te prometo que va a valer la pena-
-¿Con ella?-
-Con cualquier persona que te animes a querer, sino es ella, vendrán otras u otros, pero para poder conseguir eso en plenitud tienes que quererte y valorarte tú primero, es de la única forma de que alguien te de el lugar que te mereces-
Me fui como siempre sintiéndome mejor, estos dos meses de trabajo junto a Phil, me habian ayudado muchisimo a entenderme un poco más, a quererme un poco más, a entender que lo que pasaba fuera de mi vida no era todo mi culpa, y aunque tenga momentos de mierda en donde no le encuentre sentido a nada, sabía que sus palabras me ayudaban a encaminarme.
Ya era de noche, y no podía ni quería verla, así que sin ir a la habitación seguí camino hacia la terraza, era el único lugar donde podía refugiarme en la soledad. Me senté donde siempre con mis pies colgando hacia el vacío. No lloraba, no pensaba, solo estaba ahí sentada.
La puerta se abrió y ya sabía que era ella, no me giré, solo esperé y como era de imaginarse en silencio ella se sentó a mi lado.
-Lena- suspiramos a la vez -No me odies-
-No te odio Kara, pero no te entiendo- la busqué con la mirada, pero ella seguía perdida mirando a la nada. Y me dí cuenta de que no estaba en la labor de hablar, y que esto no me haría bien, así que con toda la tranquilidad que pude juntar, me pare y me encaminé hacia la puerta.
Pero no me dejó, sentí su mano aferrándose a mi brazo y su fuerza haciéndome girar hacia ella. Quedamos a pocos centímetros una de la otra. No perdió el tiempo y me besó, pero fué un beso apurado, desaforado y por más que el sentimiento de sentirla así me hacía enloquecer y me perdía, no podía prolongarlo. Puse mis manos sobre sus hombros y con valor la alejé de mí.
-No Kara, no puedes besarme cuando se te dé la gana, y no explicarme un carajo de lo que pasa por tu mente, no puedes pedirme que duerma contigo y después tener que escuchar que profesas amor por tu ex, no puedes hacerme esto- y me fuí.
