Miraculous Ladybug pertenece a Thomas Astruc, Zag Animation, Disney y TF1, hago esto sin fin de lucro.
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Allie
Por Mimi chan
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09
Frazada
Kagami giró para mirar a los héroes de Paris haciendo su típico saludo de victoria. Un momento había estado en la recepción del edificio del evento que había acudido con su madre y ahora estaba allí, había una explicación simple para ese espacio de tiempo que estaría para siempre borrado en su memoria. Cerró sus puños con fuerza y se sintió patética por su debilidad.
— Mademoiselle Tsurugi – Ladybug y Chat Noir se acercaron a ella con cierta preocupación – ¿Está bien?
— Sí, Ladybug, estoy bien.
— Necesita ayuda para llegar a casa.
— No se preocupe, mi chofer debe llamar en cualquier momento y venir por mi – hizo una profunda reverencia – me disculpo por haber perdido el control de nuevo y ocasionar problemas.
— No es su culpa – insistió Ladybug poniendo una mano en su hombro – todos tenemos derecho de sentirnos molestos o tristes a veces, es Papillon quien se aprovecha de nuestros sentimientos, no es su culpa.
La alarma del miraculous de Ladybug sonó en ese momento, avisándola que estaba corta de tiempo.
— Debo retirarme, pero me alegro que se encuentre bien. – lanzó su yoyo y por último le guiñó un ojo a su compañero – hasta luego Chaton.
— Hasta la próxima, buginette.
Con un suspiró el gato negro admiró como su compañera de alejaba con rumbo a su casa. Aun le quedaba mucha energía en su miraculous, quizá no le molestaría que fuera a visitarla, quizá revisar los avances con el libro y…
— Chat Noir.
El gato giró a ver a Kagami que tenía una expresión mortalmente seria mientras recogía del piso el amuleto de Marinette y lo guardaba en su chaqueta. Repentinamente se sintió culpable por olvidar completamente que solo hacia un rato había terminado con Kagami y que esa emoción la había arrojado a los pies de Papillon, sus deseos de visitar a su lady se desvanecieron.
Antes de que pudiera decirle algo mas el celular de la joven japonesa sonó y enseguida tomó la llamada.
— Sí, madre… — la chica mantuvo una conversación en japones, que el gato negro pudo entender por completo, aunque aún no terminaba sus grados en japones — la policía está aquí, quieren hacerme algunas preguntas, me tomara un rato… sí yo llamare a mi chofer, nos vemos en casa.
La chica colgó entonces y Chat Noir se preguntó, porque Kagami le había mentido a su madre, la policía no estaba allí y no estaría allí. La chica se acercó a él tan estoica como siempre.
— Conoces a Marinette Dupain Cheng – fue directamente al grano como siempre hacía.
— Eh… ¿sí?
— Te… ¿te importaría llevarme a su casa?
— Pasa algo con… con esta chica.
— ¿Puedes?
— Sí, claro.
Chat Noir tomó a la japonesa de la cintura y esta se sostuvo de su cuello apoyando su frente en su pecho. No entendía que es lo que Kagami quería al ir a casa de Marinette, pero no podía ser nada malo ¿verdad? No iba a atraer a otro akuma esa noche. En algunos minutos llegaron hasta el balcón de Marinette. Cuando la luz de la habitación se encendió el gato negro entendió que su compañera lo había escuchado llegar.
— Chat, pensé que…
Marinette se detuvo en seco cuando vio a su compañero en la compañía de su amiga, desconcertada salió por la escotilla de su habitación y se acercó a ella alarmada.
— ¿Kagami? ¿Estás bien?
— Yo… creo que no – la voz de la chica se escuchó rota – creo que no estoy bien.
Marinette se apresuró a ir hasta donde su amiga estaba mientras Chat Noir solo atinó a dar un par de pasos lejos de ellas, no estando seguro de que es lo que debería hacer. Tomando a su amiga de las manos, Marinette ayudó a Kagami a sentarse en una de las sillas en su balcón, vio sus ojos cristalinos y su piel perlada en sudor.
— Estás helada – dijo sentándola y corriendo a la escotilla inclinándose lo suficiente para alcanzar la frazada en su cama y jalarla con ella, regresando enseguida donde estaba Kagami y envolviéndola en ella – Kagami, ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?
— Yo… — la chica dejó salir pequeños gemidos contenidos, tratando de contener las ganas que tenía de llorar a gritos – yo… termine con Adrien.
Marinette sintió como si un cubo de agua helada le cayera encima. Parecía muchísimo tiempo desde el momento que supo que Adrien y Kagami salían, en su momento la idea de ver a Adrien con alguien le dolía como una herida que no lograba sanar. Pero al menos había escogido a Kagami y ella era fantástica, era hermosa, inteligente y amable cuando llegabas a conocerla. Tener a alguien así en su vida seria lo mejor para Adrien, apenas se había reconciliado con la idea y la había sacado de su larga lista de preocupaciones, para enterarse en ese momento de esto.
— ¿Qué? ¡Por que! – Marinette se sentó en el mismo asiento que Kagami y la cubrió con su brazo, sabía que a Kagami le costaba el contacto físico, pero no se retiró. Kagami solo se mantuvo sentada con las manos echas puños sobre sus rodillas.
— Él… creo que Adrien nunca fue sincero conmigo.
— No, Kagami. Adrien es un muy buen chico, estoy segura que es la persona más sincera que conozco.
— No conmigo – una lagrima finalmente se escapó de su ojo derecho y la chica se apresuró a barrerla con un puño – yo… yo siempre buscaba alguna excusa para pasar tiempo juntos, para estar cerca, pero él siempre tenía una excusa para no hacerlo, siempre salía corriendo con alguna excusa tonta, inventando cosas absurdas para dejarme plantada.
— Kagami, tú sabes que la vida de Adrien es muy complicada. Todo el trabajo como modelo y sus clases de idiomas, y deportes. Se veía siempre tan contento cuando estaban juntos.
Chat Noir se quedó allí sin valor para irse tampoco. Nunca pensó ver tan afectada a Kagami por romper con él, siempre había sido tan fuerte, tan controlada que había pensado que… con sinceridad había pensado que no le daría tanta importancia a su noviazgo, que salir con él solo era un pequeño gesto de rebeldía ante su madre, ante todas las reglas que ella también debía seguir, que se hacían un favor juntos al salir y divertirse lejos de su siempre apretada agenda y las exigencias que todo el mundo ponía sobre ellos.
Pero viéndolo ahora, quizá… Kagami realmente…
— Lo sé, pero no tiene nada que ver con eso – la chica se apresuraba en secar sus lágrimas que neciamente no querían parar - Cuando nos veíamos yo buscaba como cubrirlo, como darle la oportunidad de pasar tiempo juntos sin que nuestros padres pudieran detenernos, pero él siempre huía, siempre tenía algo más que hacer además del modelaje y sus clases y nunca tuvo la confianza de decirme que era.
— Kagami…
— Siempre estaba sacando excusas tontas para no estar conmigo. Me prometía cosas y no las cumplía, me citaba y no llegaba. Yo… yo me metía en problemas todo el tiempo con mi madre para estar con él y Adrien… él no hacia lo mismo por mí.
La chica finalmente rompió en un llanto escandaloso, apoyando su rostro en el hombro de Marinette que solo la dejo llorar en su hombro un largo momento. Adrien bajo el antifaz jamás se sintió mas culpable. Kagami tenía razón, nunca había terminado de ser sincero con ella, pero no porque no quisiera, los secretos que tenía que guardar como Chat Noir no era algo que pudiera compartir con nadie.
— Quizá si hablaras con él, podría arreglar las cosas – intentó insistir Marinette, solo porque conocía el gran corazón de Adrien, el corazón que ella misma amaba.
— Lo intente – se quejó con impaciencia Kagami guardándose sus lamentos en el pecho – le pedí que me dijera la verdad, pero solo… solo me seguía mintiendo, solo seguía… seguía…
Molesta la chica se limpió las lagrimas del rostro y miró a su amiga con duda, con algo de culpa. Tenía que decirlo o eso podría crear una distancia entre ellas que no podía soportar, no estaba lista para perder a su novio y su única amiga al mismo tiempo.
— Marinette… tú no me mentirías ¿verdad?
— ¿Mentirte? ¿Por qué?
— Las… las últimas semanas Adrien no para hablar de ti – dijo un poco mas en control, decidida a no ser débil para esta pregunta – no dejaba de decir cosas como "Marinette este día…" o "A Marinette le gustaría…" "Marinette hizo…" y yo al principio pensé que era normal, eres nuestra amiga en común y que salieras en la conversación solo parecía normal. Pero entonces empezó a decir cosas como "Marinette es tan maravillosa" no paraba de decir que era increíble lo que habías hecho por él al convencer a su papá de dejarlo ir a Nueva York o lo bien que lo habían pasado en Shanghái cuando te habían encontrado finalmente.
— Bueno, Adrien es mi amigo – le explico enternecida por las palabras amables de Adrien que había descubierto indirectamente - realmente quería que lo pasara bien en los viajes, tú sabes que su padre no le da mucha libertad.
— Marinette… ¿Tú y Adrien tiene algo que ver? – preguntó sin más rodeos – románticamente.
— ¡QUE! ¡NO! – Marinette respondió enseguida y no pudo evitar voltear a ver a Chat de reojo que parecía estar tan sorprendido como ella — ¡Claro que no! ¡Kagami él es tu novio, como se te ocurre que yo podría hacerte algo así!
— Es que… no lo entiendo Marinette. – era la única explicación que había encontrado a la actitud tan distante de Adrien, tenía que haber alguien más - Hace al menos un mes él lucía solo amigable y dulce cuando tu nombre salía en una conversación. Pero desde hace un par de semanas cada que dice tu nombre, sus ojos solo… resplandecen.
Marinette no sabía que responder a eso.
— Kagami, tienes que estarte equivocando. – había odiado el pensamiento el suficiente tiempo para aceptar - Adrien solo me ve como una amiga.
— Es que tú…
— Y yo solo hace unos días estaba saliendo con Luka. – La interrumpió no olvidando la presencia de Chat en ese lugar, no quería que supiera el nombre del chico que estaba enamorada de esa manera - Nunca te haría eso a ti ni a Luka, te lo juro.
Y la joven esgrimista sabía que era verdad, podía ver la sinceridad en los ojos de su amiga. Sus celos seguían sacando lo peor de ella y se sentía terrible por ello. Sabía lo enamorada de Marinette estaba de Adrien y por primera vez habría podido jurar que Adrien sentía lo mismo que ella.
— Soy patética – paso sus brazos por su cuello avergonzada, asustada de haber perdido su amistad por su desconfianza - lo siento mucho Marinette.
— Claro que no eres patética Kagami, no digas algo así. – devolvió el abrazo a su amiga.
— Tusrugi san…
Ambas chicas aflojaron su abrazo y miraron a Chat Noir que habló aun de pie a unos pasos de las dos jóvenes amigas incomodo, acongojado.
— Watashi wa kanojo o shirimasen. Demo, Jitsuzai no jinbutsu, betsu no hontō no hito niataisuru. Sono hito o yurushite sakini susumu (Yo no la conozco, pero, una persona sincera, solo merece otra persona sincera. Perdónelo y siga adelante)
Kagami se sonrojó un poco por la vergüenza, había olvidado por completo que el héroe milagroso seguía en ese lugar. Marinette que no tenía idea de que había dicho su compañero pudo solo sentir la sinceridad de sus palabras y las agradeció con el corazón, Kagami era alguien importante para ella y agradecía si había intentado consolarla.
— A… adobaisu o arigato (gracias por el consejo).
— Lo lamento, pero debo retirarme. Tsurugi san, princesa, buenas noches.
El héroe solo extendió su bastón y se alejó del lugar.
— Oh – Kagami estaba mas tranquila ahora. La mitad de sus emociones alteradas venían del hecho de pensar que su única amiga pudiera haberla traicionado también. – tienes un romance con Chat Noir.
— ¡YO!, ¡Con Chat Noir, claro que no!
Pero esta vez había algo allí, algo que no había visto cuando había hecho la misma pregunta respecto a Adrien y eso ayudaba a su consuelo. Marinette era clara como una nota musical como alguna vez había dicho Luka.
— Tsurugi san – dijo apuntándose a sí misma y luego a ella – ¿princesa?
— Chat Noir es un coqueto, no le prestes atención.
— Confieso que no estoy muy al pendiente de lo que hacen los héroes milagrosos – estaba demasiado ocupada para eso - pero nunca he escuchado que ninguna otra chica diga lo mismo.
Marinette no quería tener que dar mas excusas y por suerte no le hizo falta. El celular de Kagami sonó y al atenderlo era su madre que mantuvo una corta conversación con ella también en japones, quizá no seria mala idea tomar un par de lecciones.
— Debo irme, mi chofer estará aquí en 2 minutos – dijo al colgar.
— Vamos, te llevo a la puerta.
— De verdad lamento haber venido aquí así, no estaba en control de mí misma.
— Siempre que tengas un problema sabes que puedes contar conmigo, para eso están las amigas.
Kagami solo sonrió tímidamente, ambas chicas bajaron por la sala principal ante la mirada curiosa de sus padres que veían televisión. Marinette prometió platicarles después lo que había pasado. Ambas chicas llegaron juntas a la calle, los faros de la limusina de la joven japonesa se veían desde una calle.
— Habla con Adrien, por favor Kagami.
— Lo hare. Gracias Marinette.
La limusina se detuvo delante de ellas y con un último gesto de agradecimiento Kagami se sacó la frazada que había tenido todo el tiempo sobre ella entregándosela a su amiga y subió a su limusina, en un momento no se veía más. Marinette regresó dentro de casa con una idea dando vueltas en su cabeza.
"Desde hace un par de semanas cada que dice tu nombre, sus ojos solo… resplandecen."
Fin capítulo 09
18 de mayo de 2021
12:41 a.m.
nota de autora: Y despues de un bloqueo otro. Me encanta la amistad de Kagami y Marinette y tenia ganas de incluir un poco mas del canon en la historia, teniendo tan poquito de la temporada nueva es complicado pero me ha gustado ver este. ya quiero ver Mr. Pichon 72!
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Mimi chan
