Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de Ayşe Üner Kutlu. Yo solo adapte y mezcle los personajes.


Capitulo Beteado por: Annie Cullen Swan-Tudor Boleyn. Eres la mejor.


Capítulo 4.

Edward no podía creer lo que estaba viendo, después de todo lo que había pasado el día anterior con ella, todos los problemas en los que lo había metido y entonces una broma cruel la volvía a colocar otra vez frente a él. Frunció el ceño con preocupación cuando la chica no reaccionó a sus preguntas y la observó empezar a hiperventilar.

—¿Estás bien? —susurró Edward, entrecerrando los ojos. Se agachó frente a ella, mientras Bella no dejaba de sacudir la cabeza y su pecho subía y bajaba rápida y erráticamente—. Venga, respira, mírame.

Bella abrió los ojos llorosos y empezó a negar, mientras Edward tomaba con firmeza sus delicadas manos entre las suyas.

—Inhala por la nariz, exhala por la boca —ordenó suavemente, mientras le mostraba como hacerlo—. Respira profundamente —Bella lo intentó, pero no pudo—. Mírame a los ojos, vamos a hacerlo juntos.

Bella finalmente hizo contacto con sus ojos verdes, y juntos empezaron a respirar profundamente, hasta que su pecho finalmente se adaptó al ritmo constante.

—¿Estás bien? —preguntó Edward otra vez. Bella asintió, tratando de no sonreírle en agradecimiento.

—Me quedé sin aliento. Tengo claustrofobia y tuve un pequeño ataque.

Edward la miró, asintiendo, la tomó de la mano ayudándola a levantarse de su asiento.

—Ven conmigo —murmuró mientras tiraba suavemente de ella para que lo siguiera. Le mostró el asiento donde minutos antes él estaba mirando por la ventana—; toma asiento aquí, si quieres.

Bella asintió mientras se sentaba, se estremeció ligeramente debido a que se había quitado la pequeña camisa blanca y únicamente vestía el pequeño vestido negro de tirantes. Edward le pasó una taza de té para que bebiera.

—¿Estás bien? —cuestionó sin dejar de mirarla, aun parado frente a ella.

—Estoy bien —respondió, bebiendo lentamente el té.

Edward tomó asiento rápidamente a su lado, y sin analizar sus acciones a continuación, pasó una mano por encima de los muslos de Bella casi descubiertos y agarró el cinturón de seguridad para colocárselo y ajustarlo a su medida. En ese momento, Bella sintió tal acaloramiento al sentirlo tan cerca, su cabello cobrizo casi rozando sus pechos y su mentón, pronto Edward se alejó.

—¿Estás bien?

—Estoy bien.

—Ahora dime… —comenzó lentamente Edward, mientras la observaba—. ¿Qué haces aquí? Porque francamente para mí, es difícil de adivinar.

—Este es el último lugar en la Tierra donde me gustaría estar —respondió Bella, bufando suavemente.

—Es bueno que no estés en la tierra —contestó asintiendo. Bella sonrió y no pudo evitar reír—. Y… creo que soy la última persona en la tierra que quieres ver. Tú lo dijiste.

—Exactamente —afirmó Bella.

—Sí —Edward se rio entre diente, y la miró otra vez—. Entonces, ¿por qué estás aquí? ¿No pudiste estropear mi coche así que decidiste finalmente deshacerte de mí al estrellar mi avión?

—En realidad, es una buena idea —asintió Bella sonriendo, a lo que Edward no pudo evitar sonreírle en respuesta—. Mi compañera de piso trabaja como azafata a tiempo parcial. Ella me pidió que la reemplazara y no pude rechazarla. Entre tanta gente, coincidió con el avión al que te subiste —ella suspiró y sonrío un poquito antes de murmurar—. Uno en un millón, es una coincidencia.

—De hecho, uno de cada cincuenta. Esta compañía tiene solo cincuenta personas que alquilan el avión, uno de ellos soy yo —sonrío, mientras Bella ya no sabía ni siquiera qué cara poner a todo lo que ocurría.

—No me sorprende.

Edward no podía dejar de mirar a Bella, y ella no podía dejar de mirarlo, ambos se sonrieron y era evidente que en el interior de ambos se estaba librando una pequeña batalla por contener la sonrisa o mirar hacia a otro lado, pero cada que lo intentaban, automáticamente uno de ellos miraba al otro y se pillaban mutuamente, volviendo a sonreír.

Al llegar finalmente al destino de Edward, Bella bajó primero sintiendo el fuerte sol abrazar toda su piel expuesta. Edward bajó detrás de ella colocándose sus gafas oscuras.

—¿Dónde estamos? —preguntó Bella, mirando a su alrededor y entrecerrando los ojos ante el imponente sol.

—En Gökçeada.

—¡¿Qué?! ¿Gökçeada? —Bella abrió ligeramente los labios sorprendida, ahora mirando a su alrededor con mayor interés.

—Así es, regresaré en unas horas —Antes de poder girarse a su coche, la miró a través de sus gafas—. Estás bien, ¿verdad? ¿Tu respiración, tu corazón?

—Estoy bien —asintió Bella, mirando a todos lados ahora preocupada. «¡Dios, cuantas emociones he pasado en tan poco tiempo!»—. ¿Qué haré aquí? Respiraré un poco de aire fresco, supongo.

—Esto es una pista de aterrizaje —contestó Edward con obviedad—, es un lugar sucio, así que no es un lugar para que puedas tomar un paseo. Además, pronto oscurecerá.

—Está bien — murmuró Bella con cara de póquer. Edward asintió y se giró dando unos cuantos pasos antes de detenerse, Bella solo estaba parada donde la había dejado con facciones tristes y desconsoladas.

—Puedes venir conmigo si quieres.

—¿Contigo? —contestó Bella rápidamente, tan pronto las palabras abandonaron los labios de Edward.

—Mhmm —asintió.

—No, gracias —Bella jugueteó con sus manos.

—El lugar al que iré está cerca del paseo marítimo. Y ahí, puedes respirar aire fresco.

—Gracias, estoy bien. —respondió Bella de forma cortante. Edward levantó una ceja y asintió. Empezó a subirse a su coche mientras Bella ahora desesperada exclamó apretando los dientes—. ¡Disculpa! Cambié de opinión, me gustaría ir a la playa.

—Bueno —asintió Edward, reservando esta vez su sonrisa.

Al llegar a la localización de Edward, Bella miraba maravillada la gran y bonita mansión frente a ella.

—¿A dónde venimos? —preguntó Bella.

—A un compromiso, una pequeña celebración.

—¿Es de un pariente tuyo?

—De mi ex novia —ella lo miró sorprendida intentando no sonreír.

—Sin duda el mundo es una locura —murmuró Bella.

—Disculpa, ¿dijiste algo? —preguntó Edward frunciendo el ceño y mirándola fijamente.

—No —dijo rápidamente Bella, ajustando la cadena de su bolso en su hombro—, hablaba conmigo misma. Pero tienes un concepto extraño de lo que es una pequeña fiesta —exclamó Bella, señalando la enorme casa y sus finos alrededores.

Edward volvió a colocarse las gafas, y Bella no queriendo retrasarlo más, le preguntó rápidamente por el camino para ir a la playa. Edward lo señaló amablemente.

—Vale, que te diviertas —murmuró Bella, mientras se daba la vuelta y seguía el camino que le había indicado.

Edward, por el contrario, caminó al lado puesto de donde ella iba caminando, al entrar a la casa rápidamente lo acribillaron los de la prensa que sin duda iban a estar en una fiesta de compromiso tan importante.

—¡Señor Cullen! ¿Puedo tomarle una foto?

Lauren, que en ese momento se encontraba agarrada del brazo de Emmett, lo soltó tan pronto vio a Edward y disculpándose fue a su encuentro.

—¡Bienvenido! —lo saludó con una sonrisa, mientras pasaba su brazo sobre el de él. Las cámaras grabando y ella luciendo una hermosa sonrisa. Miró a Edward—. Llegas tarde, Sr. Cullen.

—Vaya, creo que todos llegaron temprano. —Contestó Edward, quitándose las gafas—. Y tú como siempre, estás muy hermosa.

Lauren sonrió, pues llevaba un hermoso conjunto de blusa y falda con detalles plateados en la cintura que dejaba su abdomen a la vista, además de su cabello recogido en una hermosa trenza intrincada, y un maquillaje suave y sutil que resaltaba sus hermosos ojos azules.

—Tú te ves muy bien, también —asintió sonriendo. Edward sonrió al tiempo que detrás de Lauren emergía una figura alta rodeándole la cintura con su brazo.

—¡Bienvenido! —gritó Emmett sonriendo.

—Gracias, Emmett —Edward inclinó ligeramente la cabeza en reconocimiento.

—¿Te puedo decir algo? —Preguntó Emmett sin esperar una respuesta—. Realmente me sorprendiste. Pensé que no vendrías. Lauren, tienes razón otra vez.

Edward sonrió tenso, mientras tomaba su bebida vio a unas cuentas mesas de distancia a Riley Biers sonriéndole en su dirección y levantando su copa hacia él en señal de brindis. Edward apretó la mandíbula y mirando a Lauren le preguntó:

—¿Por qué está Riley aquí?

—Edward, créeme, ni yo misma lo sabía —contestó Lauren con una sonrisa de disculpa—. Emmett lo conoce del trabajo.

—¿No son ustedes tres amigos de la infancia? —Emmett los miró confundido—. Porque él me lo dijo. No sabía que habría algún problema.

—Edward, lo siento mucho, te estamos molestando con esto.

—No —negó Edward, con una pequeña sonrisa—. No importa. No hay problema.

—Entonces, vamos a bailar —Sonrió Emmett mientras tomaba la mano de Lauren y se la llevaba.

X – X – X – X – X

Edward, mirando su reloj y acabándose su tragó, decidió que era hora de irse. Suspirando, dejó el vaso en la mesa y empezó a caminar.

—¡Edward! —habló Lauren, caminando rápidamente hacia él.

—Lauren, es tarde, tengo que irme. Felicidades —añadió, mientras Lauren empezaba a hacer un puchero.

—¡Edward! —Suplicó—. Aún es temprano, no te vayas.

Detrás de ella aparecieron Emmett y Riley, este último con aire superior y una sonrisa socarrona.

—¿Ya te vas? —preguntó Emmett—. ¿Tan temprano?

—Veo que no encajas aquí —comentó Riley—. Así que decidí venir y saludarte. Sé un poco más civilizado, relájate. No hay problema.

—Riley, donde quiera que estés, siempre hay problemas —contestó Edward, con la mano en los bolsillos y facciones endurecidas.

—¡Edward! —advirtió Lauren, mirándolo—. Riley, por favor.

—Emmett, no me dijiste como conociste a Lauren —contestó Riley en su lugar, mirando a los tres.

—Fue gracioso, yo solía ser cliente de Edward, construyeron nuestro hotel. Edward me presentó a Lauren —los señaló, mientras Edward y Riley no apartaban la mirada depredadora el uno del otro, Lauren los miraba con precaución—. Por supuesto, desde que la vi me enamoré y desde entonces la he perseguido. En resumen, gracias a Edward.

—Entonces, Emmett, pronto estarás en el holding —comentó Riley, con una sonrisa retadora mirando a Edward, que era una furia contenida.

—No digas tonterías, hombre. No es así —respondió Emmett, riendo.

—Sal de aquí en cinco segundos —habló finalmente Edward, mirando fijamente a Riley.

—¿O…? —lo retó, sonriendo.

—De lo contrario, sabes perfectamente lo que pasará.

—Está bien —asintió Riley—. De todos modos, este ambiente ya es demasiado tenso y aburrido.

Cuando finalmente se marchó, Lauren miró a Edward arrepentida.

—¡Lo siento mucho!

—¿Qué pasó? ¿Por qué tanto estrés? No lo entiendo —respondió Emmett—. Si ustedes son amigos de la infancia. Ahora, a dos meses de la boda, ¿a cuál de los dos no voy a invitar?

Lauren miró rápidamente a Edward, que se encontraba tranquilo mirándola fijamente.

—Emmett eligió la fecha —aclaró rápidamente.

—Demasiado pronto —respondió Edward.

—Edward, ¿puedo decirte algo? —Preguntó Emmett—. Es muy difícil para ti encontrar a una mujer que te aguante. De verdad, es muy difícil.

—Emmett, no es así. Lo que pasa es que Edward es demasiado quisquilloso —replicó Lauren.

Edward se encontraba tranquilo, su mente maquinando a mil por hora, definitivamente no podía dejar que hablasen de él tan libremente, sobre todo cuando parte de lo que decían tenían razón, entonces su mente comenzó a vagar y divagar, y pensar acerca de cierta morena que en un momento había fingido ser su novia.

Edward sonrió.

—Ya no necesito ser exigente —respondió, mirando a Emmett—. También encontré a la mujer de mi vida. E incluso, entre nosotros, nos hemos comprometido. Así que… felicidades, que la sigan pasando bien.

Edward empezó a caminar decidido, saliendo de la fiesta, cuando Lauren lo llamó mientras corría detrás de él.

—¿Hablas en serio? —preguntó, tocando suavemente su brazo.

—Lauren, Emmett nos está mirando —respondió Edward, incomodo.

—¡Solo espera un minuto! ¿Por qué no me lo habías dicho?

—¿Tenía que decírtelo?

—Edward, te conozco muy bien —Lauren lo miró, con los ojos azules confundidos—. Si tuvieras una novia, la hubieras traído aquí —sonrió—. ¿Me estás engañando?

—Preséntanos al amor de tu vida —contestó Emmett, acercándose rápidamente—. ¿Dónde estaba ella antes?

—Aquí, Emmett —Respondió Edward, sonriendo.

—¿Dónde? —preguntó mirando para todos lados.

—A ella realmente no le gustan este tipo de fiestas, con tanta gente —mirando su reloj, sacudió la cabeza—. Ya la hice esperar mucho tiempo, buenas noches y felicidades.

Edward se retiró de la fiesta, dejando a una Lauren boquiabierta y un Emmett sorprendido. Caminó hacia la playa buscando a Bella, finalmente la localizó acostada de lado en una tumbona con los ojos cerrados, las manos debajo de su cabeza y el aire acariciando todo su cuerpo. Se aclaró la garganta al pararse frente a ella.

Sin ver que se levantase, se puso en cuclillas y suavemente tocó su hombro, la observó abrir sus ojos soñadores, y una suave sonrisa adornaron sus labios carnosos, rosados y llenos, Edward sonrió en respuesta mientras admiraba su evidente belleza, pronto la sonrisa de Bella se transformó en sorpresa y se sentó rápidamente haciendo que Edward borrase su propia sonrisa.

—Ya podemos irnos —murmuró Edward, aun inclinado frente a ella, quedando a su altura—. Tienes arena en el pelo —señaló, extendiendo su mano y tocando delicadamente el lado derecho de su rostro, mientras que suavemente deslizaba sus dedos por su cabello.

Bella apartó su mano rápidamente.

—Está bien, yo lo hago.

—Bueno —asintió Edward levantándose y extendiendo la mano en dirección a Bella—. Vámonos.

Ella al contrario de lo que Edward siempre esperaba, se levantó ignorando su mano extendida y empezó rápidamente a recoger sus pertenencias.

—Por aquí —señaló, mientras empezaban a caminar lentamente.

—¡Edward! —gritó Lauren, él se giró al escuchar voz y cerró los ojos con frustración—. ¡Edward!

—Mira, no importa lo que yo diga, no te opondrás a nada —le murmuró Edward rápidamente a Bella—. Tu solo sonríe, ¿de acuerdo?

—No entiendo… —respondió Bella, con cara confundida.

—Bien.

—¿A qué no me opondré? —Susurró Bella mirándolo asustada—. ¿Qué está pasando?

Edward indeciso de donde colocar sus manos, las guardó rápidamente en los bolsillos de su pantalón.

—¡Hola! —saludó Lauren, mirándolos.

—Hola… —susurró Bella.

—Edward —habló Lauren, mirándolo sonriendo—, si estás comprometido, ¿por qué te escondes de nosotros? No lo entiendo.

Bella abrió los ojos de par en par tan pronto escuchó salir esas palabras de aquella boca. Mirando a Edward recriminatoriamente, mientras este sonrío y sin pensarlo, tomó a Bella de la cintura y la acercó rápidamente a su cuerpo. Si las miradas matasen, Edward en ese momento estaría muerto por obra de Bella.

—Eso es entre nosotros —respondió Edward, sonriendo, su mano apretada alrededor de la pequeña cintura de Bella.

Emmett empezó a reír, con cara de incredulidad y maravillado, sin duda alguna.

—Escucha, Edward —habló Emmett sonriendo—, ¡estoy muy feliz! ¡Te juro que estoy muy feliz! Porque mira… la verdad es que te vi como un rival para mí, en serio. Pero… viendo a esta hermosa mujer a lado de ti…

Lauren miró boquiabierta a su prometido.

—… ¡Guau! —exclamó Emmett—. Realmente hacen muy buena pareja, ¿verdad? —le preguntó a Lauren, sonriendo.

—Ajá —murmuró ella, con una sonrisa tensa en los labios.

—Gracias —susurró Edward, girándose rápidamente y llevándose consigo a Bella.

—¿Edward? —murmuró Lauren. Edward, girando a ambos para ver a Lauren, asintió en respuesta—. ¿No nos vas a presentar?

Bella sonrió, alzando una ceja retando a Edward a hablar, quién empezó a reír por lo bajo nerviosamente.

—Por supuesto —murmuró, sonriendo extendió una mano señalando a Lauren—. Ella es Lauren… y él es Emmett…

—Un gusto —contestó amablemente Bella, con una sonrisa esperando las siguientes palabras de Edward.

—Y ella es… —murmuró Edward, mirando fijamente a Bella, quien lo miraba expectante. Después de unos segundos Bella empezó a reír suavemente.

—¿No les dirás mi nombre, cariño? —preguntó, Edward sonrió y empezó a sacudir la cabeza.

—No necesito decirles su nombre… Porque siempre suelo decirle… Por lo general… yo la llamo "Mi fresita" —contestó, mientras la miraba fijamente, aun sosteniendo con fuerza su cintura. Bella le devolvió la mirada, sonriendo con incredulidad ante semejante ocurrencia.

—¿Fresita? —preguntó Lauren, alzando una ceja.

—Sí —asintió Edward, rompiendo la mirada con Bella y mirando a la pareja frente a ellos.

—Muy bien —asintió Lauren.

—¿Podemos irnos ya? —Preguntó Bella, con tono dulce y amable—. El aire empezó a soplar fuerte.

—Sí —asintió Edward, mirando a su alrededor.

—Felicidades —se despidió Bella—. Buenas noches.

—Buenas noches, gracias —asintió Emmett mientras Lauren no podía dejar de mirar como Edward abrazaba a aquella chica por la cintura, tan cómodamente. De la manera en la que nunca pudo hacerlo con ella.

Bella y Edward empezaron a alejarse de la pareja, aun caminando juntos.

—¿Qué has hecho? —susurró Bella entre dientes.

—No digas nada —contestó Edward.

Bella bastante enfurecida, en cuanto se alejaron del grupo de gente, caminó hacia la dirección que ella creía la llevaría a la salida y sobre todo lejos de él, mientras que Edward le murmuraba que debían tomar el coche, ignorándolo se alejó, caminó por lo que se sintió una eternidad cuando escuchó el suave ronroneo de un coche cerca de ella.

—¡Increíble! —Gritó Bella, sabiendo que Edward la escucharía perfectamente—. ¡Simplemente increíble! ¡Mira lo que has hecho!

Bajando el vidrio polarizado, Edward la observó.

—Te he estado buscando por todas partes.

—Hubieras buscado en la oficina de registros matrimoniales —contestó Bella sin dejar de caminar—. ¿Tenemos un registro? Iré a comprobarlo.

—¿Podrías subir al coche? —preguntó Edward, mirándola con aburrimiento.

—Llegaré ahí yo sola, gracias. —Bella siguió caminando, sin mirar atrás.

—Espera un momento aquí —le susurró Edward al chofer mientras se bajaba del coche—. Se razonable, ¿A dónde vas a ir en este momento?

¡Se razonable! —repitió Bella burlonamente mientras se giraba y lo veía acercarse a ella—. ¿Soy yo quien debería ser razonable? Acabas de afirmar ante tus amigos que estábamos comprometidos. ¿Dónde está la lógica en eso?

—Mira —susurró Edward, mirando a todos lados menos a su rostro—, no pensé que estarías involucrada en esto. No hay que exagerar —ahora enfadado la miró, señalando el auto—. ¿Podrías subir por favor?

Bella sonrió dulcemente, y se giró, haciendo que su coleta girara al mismo tiempo que ella, alejándose de él. Edward soltó un bufido cargado de frustración.

—¿A dónde vas? —le gritó, no obtuvo respuesta alguna, mirando el carro y a la chica alejarse, suspiró y empezó a seguirla.

Bella llegó a la orilla de la playa, hecha una furia tomó asiento en un troco abandonado por el mar, se quitó su camisa blanca y la dejó a un lado de ella junto a su bolso.

—Todo se alteró por tu culpa, Edward Cullen: mi educación, mi carrera, mis sueños… –murmuró con enojo para sí misma, mientras tiraba pequeñas piedras al mar—. ¿Quién te crees que eres?

—¿Dejarías de culparme y lloriquear? —preguntó Edward, haciendo que Bella saltase en su lugar mientras lo miraba pararse a un lado de ella—. ¿Qué me dices sobre asumir un poco de responsabilidad y organizar tu vida?

—¿Qué dices? —murmuró Bella, mirándolo desde abajo con el ceño fruncido—. ¿Un poco de qué? ¿Cuánto hace que me conoces y hablas de mí de esa manera?

—Escucha, tengo una oferta para ti. Es una oportunidad para que restablezcas tu vida —Bella lo miró, levantando una ceja y con una mirada aburrida—. Dentro de dos meses, mi ex novia se va a casar.

Bella ahora estaba bastante confundida con el rumbo que estaba tomando la situación.

—Haremos un contrato entre nosotros, fingiremos estar comprometidos dos meses y te pagaré los gastos de la universidad a cambio. ¿Qué dices?

Bella abrió la boca, la cerró y la volvió a abrir. Se levantó de donde se encontraba sentada, levantó la mano queriendo hablar, pero su cerebro no coordinaba con su boca, observó a Edward y finalmente lo señaló.

—Tú… ¿Me acabas de hacer una propuesta obscena? —Preguntó Bella, frunciendo el ceño.

—¡No, no es así! —exclamó Edward, ofendido—. No habrá contacto entre nosotros… —Bella aun lo miraba boquiabierta y con el ceño fruncido—. Mira, de todos modos, no me atraes como mujer —Bella cerró la boca y lo miró con una ceja levantada—. La cosa es que me acompañaras a eventos y reuniones. Eso es todo, y por supuesto, Lauren te hará muchas preguntas.

—¿Quién es Lauren? —preguntó Bella, sacudiendo la cabeza confundida—. ¿La de la playa?

—Sí, mi ex novia. —asintió Edward.

—¿De qué estás hablando? —Bella alzó la voz, sin poder creer lo que estaba pasando—. ¿Qué tipo de propuesta es esta? Además… ¿Por qué yo?

—Lauren estaba celosa de ti —Edward se encogió de hombros—, antes de eso, no la había visto nunca celosa de alguien.

—¿Cuál es tu propósito con esto? —preguntó Bella, con las manos en las caderas—. ¿Quieres recuperar a tu ex?

—No —negó Edward, levantando una ceja—. Quiero que se separe de su prometido.

—¿Qué tipo de relación complicada es esa? —exclamó Bella, mirándolo de pies a cabeza—. ¿Qué tipo de persona eres?

—Supongo que no lo entiendes —suspiró Edward—. Te estoy ofreciendo una oportunidad, para poner en orden tu vida desorganizada. ¿Sí o no?

Bella lo miró, negó suavemente mientras Edward la miraba en espera de su respuesta, sin duda confiado en que ella aceptaría sin negarse, pero no esperaba que la respuesta llegara en forma de una cachetada.

Edward apretó la mandíbula, su mejilla escociendo ante el choque de su delicada mano con su mejilla.

—¿Esta bofetada significa que sí?

—Solo quería hacerlo —Exclamó Bella, mientras bufó—. ¡Por supuesto que no! ¡Prefiero trabajar toda mi vida en la floristería con mi tía, que pretender ser tu prometida! ¡Tengo novio! ¡E incluso si no fuera así! ¿Quién rayos te crees que eres? ¡Y volver a ver tu rostro…!

—¡Está bien, está bien! —Edward la interrumpió rápidamente, frunciendo el ceño—. Entendí, te ofrecí un contrato y te negaste. No hay necesidad de continuar. Vámonos.

Bella miró estupefacta como Edward se daba la vuelta y la dejaba sola con las palabras en la punta de su lengua. En el coche, ambos iban sentados en silencio, Bella miró a Edward de reojo atrapándolo mirándola a ella de la misma manera, ambos apartaron la vista.

—¿Qué pasa si recuerdan esto? —susurró Bella—. ¿Sobre la mentira del compromiso?

Edward negó despreocupado.

—No lo creo, la mayoría estaban borrachos, algunas personas ni siquiera lo recordaran mañana.

Mientras tanto, la noticia giraba como torbellino con fuerza por todo Estambul, viajando a la velocidad de la luz, dejando impactados a sus amigos, familiares y gente del medio que los rodea, nadie podía creer lo que estaba ocurriendo, pensando por supuesto que era mentira.

Al llegar finalmente a casa, Bella y Edward bajaron del avión, suspirando ella lo miró sonriendo.

—Con la esperanza de no volver a vernos nunca más, Sr. Edward

—Los sentimientos son mutuos, Señorita —respondió Edward, sonriendo.

Antes de poder girarse y marcharse, llegó a ellos un murmullo de gente gritando el nombre de Edward, pronto tenían encima una multitud considerable con cámaras y flashes golpeando sus rostros. Bella miraba sorprendida lo que estaba pasando

—¿Qué es esto? —le susurró horrorizada Bella a Edward mientras se acercaba a él—. ¡Es ridículo!

—¿Puedes encargarte de esto? —le preguntó Edward a su chofer, mientras empujaba suavemente a Bella por la espalda baja, invitándola a entrar a la camioneta

Nuevamente el silencio reinaba el coche mientras Edward conducía a la casa de Bella, este suspiró.

—Mañana daré una conferencia de prensa a las diez de la mañana respecto a nuestra nueva inversión —comentó—, probablemente los periodistas también estén ahí.

Bella asintió, inflando de aire sus mejillas y soltándolo de golpe.

—Diré que eres mi asistente personal —continuo él— y que estuve ahí por una reunión de negocios. ¿De acuerdo?

—Bueno —aceptó Bella, mordiéndose suavemente el labio.

—Mañana tú estarás ahí también, estarás parada cerca de mí.

—Así que mañana nos veremos de nuevo, a la fuerza, por última vez —asintió Bella, mientras le indicaba a Edward donde detenerse. Finalmente habían llegado a su casa.

—Por última vez —acordó Edward. Bella asintió, murmurando suavemente buenas noches, se bajó del coche y caminó hacia las escaleras de su casa. Edward la observó discretamente por el espejo retrovisor esperando a que entrara a su casa para poder marcharse, Bella le dio una última mirada antes de entrar a su casa y entonces Edward se alejó.

X – X – X – X – X

—¿Por qué vas a esta rueda de prensa? —le preguntó Rosalie a Bella mientras todas salían de su casa—. Además, no estamos informadas, no nos dices nada. ¡Estamos ofendidas!

—¡Se los diré! —exclamó Bella—. ¡Se los diré todo! Hubo un malentendido, déjenme ocuparme de esto primero. ¿Por qué vienen todas? Realmente no hay necesidad. Lo resolveré y saldré, no durará ni cinco minutos.

—¿Cuántas veces en tu vida has tenido una conferencia de prensa? —preguntó Ange con la ceja levantada.

—Ange, mejor no hables —murmuró señalándola acusadoramente. Ange apretó los labios y la miró con disculpa. El teléfono de Bella empezó a sonar insistente.

—Chicas, es Jake. ¿Y si escuchó acerca del compromiso? —susurró Bella afligida—. ¿Hola, Jake?

—¡Bella! ¿Nos podemos ver?

—Ahora no puedo, tengo algo de trabajo —respondió Bella, mientras miraba a sus amigas mordiéndose el labio.

—Necesitamos vernos ahora —exclamó Jake.

—¿Por qué…? Estamos…

—Iré contigo ¿Dónde estarás?

—¡Es imposible! —exclamó Bella—. No vengas.

—Envíame tu ubicación.

—¿Mi ubicación? —susurró Bella viendo con desesperación a sus amigas, que empezaron a negar rápidamente—. Está bien… Nos vemos —Bella colgó el teléfono abatida—. Ahora también vendrá Jake.

—¿Y si ataca a Edward Cullen en la conferencia? —pregunto Angela.

—¿Qué hacemos? —preguntó Bella afligida. Negó suavemente—. Vámonos, llegaremos tarde.

X – X – X – X – X

—Lleva a los inversionistas enfrente, sepáralos de otros clientes, ¿de acuerdo? —Ordenó Edward, mientras miraba a su equipo de trabajo—. Jasper, las preguntas y las respuestas son todas tuyas.

—De acuerdo —asintió Jasper, ajustando su traje—, no te preocupes, me encargaré de eso. Diego, no quiero ningún error en la organización, ¿está bien?

—No se preocupe —asintió Diego parado cerca de Bree—, todo está a un clic de distancia.

En sus manos sostenía el botón que haría explotar miles de serpentinas por el aire, a modo de celebración.

—Bien —asintió Jasper, notando la presencia de Lauren parada detrás de Edward, decidió que era momento de dejarlos solos.

—Edward… ¿Podemos hablar? —susurró Lauren.

—Por supuesto —asintió—. ¿Qué pasó?

—¿Qué pasó? —repitió ella sonriendo, mientras lo miraba detenidamente—. Los medios de comunicación de todo el mundo hablan de tu compromiso. ¿No miras las redes sociales?

—¿Me preguntas esto como mi gerente de relaciones públicas, como mi ex…? ¿O como mi socio comercial? –preguntó Edward, mientras metía las manos en los bolsillos de sus pantalones azul de vestir—. No entendí exactamente.

—Yo solo te digo que las cosas están fueran de control, Edward —exclamó Lauren enfadada—. Los periodistas aparecerán ahora en nuestra conferencia de prensa.

Edward se encogió de hombros haciendo una mueca despreocupada.

—Entonces, haz lo tuyo, Lauren. Y bloquea a los periodistas.

En ese momento, Bella y sus amigas iban llegando a donde se encontraban Lauren y Edward, Lauren observó de pies a cabeza a Bella con una ceja levantada, sin duda para ella, aquella chica menuda carecía de estilo y elegancia, usando un corto y sencillo vestido de tirantes con flores rosadas por encima de la rodilla, unas zapatillas mediocres y su cabello ondulado suelto sin control alguno. Lauren sonrió con falsedad mientras se giraba y se alejaba de ellos, vistiendo un elegante traje blanco y un discreto peinado. Sonrió para sí misma, satisfecha de sentirse superior.

—Hola —Saludó Edward a Bella, mirándola fijamente ignorando la mirada de sus amigas mientras pasaban de largo dejándolos solos.

—Hola —respondió Bella, apretando los labios mientras cruzaba los brazos—. ¿Por qué está Lauren aquí?

—Porque… —Edward respiró bruscamente, cerrando los ojos y sacudiendo la cabeza—. Lo siento, pero… ¿Eso te concierne?

—Vale, disculpa —susurró Bella, mirándolo divertida—. Bueno…

—Prepárate, en media hora salimos.

—De acuerdo —asintió Bella.

—Perfecto.

—Genial —sonrió Bella alzando las cejas—, te veo allí.

—Si no llegas tarde —masculló Edward.

—No me demoraré.

—Ojalá.

Bella lo miró con furia mientras Edward se alejaba. Rápidamente Rose, Ange y Leah se acercaron a ella.

—¿Puede alguna de ustedes decirme que ya no volveré a ver la cara de Edward Cullen? Dímelo, dímelo por favor.

—¿Estás bien? —preguntó Rose, mirándola con los ojos entrecerrados.

—¡Por favor, dímelo! —exclamó Bella. Leah la miró de la misma manera que Rose.

—¡No lo volverás a ver! —gritó Angela rápidamente, mientras miraba asustada a Bella.

—¡Bella! —gritó Jake, acercándose a ella y a sus amigas, que tan pronto lo vieron y las saludó, ellas se pusieron incomodas.

—Hola, Jake —susurró Bella sonriendo, estaba tan nerviosa que ni siquiera podía sostener en su hombro su bolso, Leah se lo quitó rápidamente, mientras se alejaban.

—Bella, necesito hablar contigo urgentemente —insistió Jake.

—Lo sé, pero ahora no es el momento.

—No, Bells, ahora mismo. Porque en una hora tengo que estar en el aeropuerto.

—¿Qué? —Exclamó Bella—. ¿Dónde? ¿Te estás yendo otra vez?

—Sí —afirmó Jake—. Me iré, pero antes necesito hablar de algo importante contigo.

Entraron al edificio donde tomaron asiento en el restaurante para tomar un café.

—Te escucho —murmuró Bella.

—Bella… nos conocemos desde hace muchos años. Tu y yo somos fuimos grades amigos, amigos muy cercanos.

Bella asintió sonriendo, pero entonces su mirada se enfocó en otra persona…

—¡Oh! —Exclamó—. ¡Mira, ahí está la chica del parque! ¿Te acuerdas de ella? ¡Mira, ahí está sentada otra vez observándome! ¿Quién es ella?

Era una chica alta y curvilínea, con el cabello castaño claro y ojos cafés profundo con una mirada intensa y retadora.

—Bella… —susurró Jake.

—¿Quién es ella? Tal vez de alguna manera está conectada con Edward Cullen.

—Bella, me escucharías… ¿Por favor? —suplicó Jake.

—Bien, te escucho, lo siento —susurró Bella, aun alterada—. ¡Pero es la segunda vez!

—Mira… este viaje a Italia me ha beneficiado, y me di cuenta que el significado de la vida es el amor.

El corazón de Bella empezó a martillear fuertemente, recordó rápidamente a Ange exclamando y chillando porque pensaba que Jake le iba a pedir matrimonio… Quizá al final era verdad…

—¿Jake? —preguntó Bella, sonriendo al ver cómo le tomaba la mano delicadamente.

–Bella… por favor, entiéndeme por favor… Bella yo…

Ella empezó a asentir con la cabeza, con una enorme sonrisa adornando sus labios, ajena a la cara de sufrimiento de Jake y a la mirada fulminante de la mujer que los observaba.

—Quiero irme —soltó Jake rápidamente

—Sí —respondió Bella sonriendo. Jake la miró confundido.

—Bella… quiero que terminemos —aclaró.

—¿Qué? —preguntó Bella, ahora sin rastro alguno de sonrisa—. ¡¿Qué?! —Bella soltó rápidamente su mano de la de Jake—. ¿Qué estás diciendo?

—Bella, cuando fui a Italia, no busqué trabajo, empecé a estudiar como artista, empecé desde cero, soy estudiante, reinicié mi vida, me enamoré de una persona completamente diferente. Su nombre es Renata.

—Jake, ¿hablas en serio? —Bella lo miraba con sorpresa y disgusto—. ¿Quién es Renata?

—Renata, Bella… es italiana —suspiró Jake, con los ojos perdidamente enamorados y suspirando—. Ella hace una pasta increíble, es apasionada, celosa, alegre, llena de vida. Mira —señaló Jake a la mujer sentada unos metros más allá, a la misma del parque que los observaba–es ella.

Bella la miró, levantándose abruptamente.

—Espera, espera… —Bella cerró los ojos con furia mientras hablaba—. ¿Trajiste a tu novia para romper conmigo?

—Bella, ella quería ver con sus propios ojos cómo nos separábamos —se explicó rápidamente Jake mientras se levantaba—. Además de aquí salimos para el aeropuerto.

«Bella tranquilízate… Bella, respira», se repitió para sí misma, mientras trataba de controlarse. Pero entonces explotó algo dentro de ella

—¡Estoy tratando de calmarme, Jake, pero no puedo!

La gente los empezaba a observar desde sus asientos.

—¿Trajiste a tu novia para romper conmigo? ¿Cómo pudiste hacerme eso?... —Empezó a negar, respirando profundamente—. Viste las noticias de ayer… viste las noticias de mi compromiso con Edward Cullen… por eso estás haciendo esto… Estoy tratando de entender, pero no puedo. ¿Fue por eso?

—No, Bella. Sí vi las noticias, pero nunca las creí posible —Sonrió con burla—. Es decir… Edward Cullen y tú. ¿Qué sigue? —negó con la cabeza, riendo. Bella lo miró con incredulidad.

—¿Qué significa eso? —preguntó, mirándolo fijamente, con los ojos ardiendo de furia.

—Bella… toda Turquía está detrás de ese hombre. Lo siento, pero jamás podrías ser su pareja.

—Oh… ¿En serio? —exclamó Bella con fingida sorpresa, claramente el botón de la locura se había activado en su cabeza y la lógica había salido volando por la ventana—. ¿Quién es Edward Cullen y quién soy yo, no es así?

Bella lo miró por última vez, antes de empezar a caminar con paso decidido buscando la salida.

—¡Bella, no dije eso para molestarte! —gritó Jake detrás de ella.

Pero a Bella, todo sonido y toda voz había sido silenciada en su cerebro, lo único que la guiaba era la rabia ciega y la humillación que le había hecho pasar Jake. Mientras Bella caminaba dejando un rastro de furia a su paso, Edward se encontraba desesperado mirando el reloj en su muñeca.

—¿Dónde está esta chica? —le susurró a Jasper. Toda la prensa, los inversores y los clientes ya se encontraban esperando el inicio del evento. El paisaje del lugar era bellísimo, detrás de ellos se extendía el mar azul y una pequeña brisa soplaba suavemente evitando el calor que proporcionaba el sol en su punto.

—¿Te sabes el discurso, está todo bien? —preguntó Jasper mirándolo, mientras Edward no dejaba de buscar a Bella.

—Cálmate, Jasper, todo está bien, me lo sé de memoria.

—Entonces empecemos, estamos listos —Le dio un suave golpe en su hombro—. Vamos, hermano.

Edward asintió, aun buscando a Bella, se quitó sus elegantes gafas de sol azules, y las guardó dentro de su elegante traje. Camino lentamente y con paso firme detrás del podio.

—Estimados invitados y amigos, sean bienvenidos.

Todos empezaron a aplaudir. Bella llegó justo en ese momento, su respiración era inestable mientras recordaba las palabras de Jake en su cabeza una y otra vez.

"Bella… todo Turquía está detrás de ese hombre. Lo siento, pero jamás podrías ser su pareja."

Bella observó a Edward desde lejos, mientras el hilo de la cordura se iba rompiendo cada vez más en ella.

—Y ahora, antes de pasar al tema principal —murmuró Edward, sonriendo—. Es decir, al de los negocios. Quisiera aclarar un malentendido…

En ese momento el hilo dentro de Bella se rompió, y sus largas piernas empezaron a caminar rápidamente hacia Edward, mientras sus ojos lo miraban con determinación, sus amigas abriendo grandes los ojos la observaron pasar delante de ellas.

—…habrán escuchado hablar del escándalo...

—¡Bella! —gritó Jake, que la había seguido y la miraba desde lejos en shock.

—…escándalo y yo, somos dos palabras incompatibles…

Casi a punto de llegar a donde estaba Edward, este se percató de su presencia, y antes de poder si quiera observarla bien, Bella se encontraba tomando ambos lados de su cabeza con sus manos y atrajo con fuerza los labios de Edward a los suyos.

Edward sintió un jadeo formarse en su boca, segundos antes de que sus manos involuntariamente rodearan la delicada cintura de Bella acercándola un poco más él. Bella soltó la respiración que estaba conteniendo desde el momento en el que empezó a caminar, y eso provocó que abriera los labios al mismo tiempo que Edward respiraba jadeante.

A los lejos, se escuchó cómo se disparaba la lluvia de serpentinas, cayendo sobre ellos mientras los periodistas frenéticos y desesperados tomaban fotos. El beso duró lo que se sintió como horas, no fue más que un minuto, después de separarse lentamente, Bella pudo sentir el calor abrazador de los labios de Edward, y Edward no podía dejar de pensar en lo cálidos y suaves que eran sus labios al unirse con los suyos.

Se miraron a los ojos por largos segundos, las cálidas manos de Edward aun rodeando su cintura, y las manos de Bella tocando con suavidad una de las mejillas de Edward mientras que la otra descansaba sobre su hombro. Sus narices rozándose suavemente.

«Oh, Dios mío, he besado a Edward Cullen»


¡BOOM!

¿Hay tanto que asimilar en este capitulo, cierto? Jajajaja. Así que realmente espero que tengan un review para dejar, de lo contrario me pondré tan triste que quizá no me den ganas de actualizar la próxima semana *inserte risa malévola*

Nuevamente, quiero agradecerles por todo el apoyo, principalmente a Annie que juntas somos las Estrellas del Robot jajaja lo siento Bella, pero no eres la única en tener a Edward "Robot" Cullen. (cof cof)

Cada review que dejen es un "actualiza el miércoles" jajaja sobre aviso no hay engaño.

Görüşürüz! C:

Con cariño, América.