Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de Ayşe Üner Kutlu. Yo solo adapte y mezcle los personajes.
Beteado por: Annie Cullen Swan-Tudor Boleyn.
Capítulo 15.
Bella colocó el florero orgullosamente sobre la mesa donde cenarían esta noche, y se acercó a Edward sonriendo ampliamente.
—¡Todo está listo! —anunció—. Creo que todo va a salir muy bien.
—Ya veremos. La noche aún no ha comenzado —susurró con una sonrisa torcida. El celular de Edward empezó a sonar insistente, y respondió en altavoz—. Dime, Jasper.
—Hermano, hubo unos cambios de fecha respecto al proyecto del aeropuerto, quieren tener una reunión esta noche.
—¿En serio?
—Sí, ya voy camino al aeropuerto, tomaré tu avión privado, resolveré las cosas y regresaré en un par de días–acordó Jasper.
—Muy bien, espérame en el avión, yo también voy. —ordenó mientras cerraba la computadora.
Bella detuvo lo que estaba haciendo en la cocina y lo miró boquiabierta.
—Oye, esto puedo solucionarlo yo, los conocemos desde hace muchos años, relájate.
—Jasper, ¿qué pasa si surge algún problema? Yo también iré.
—No, Edward, no surgirá ningún problema. Relájate y delega un poco, hombre, soy tu socio.
—Que no despegue el avión —sentenció con la mandíbula apretada.
—No podré detener el avión, Edward. —exclamó Jasper sorprendido—. Nos vamos dentro de una hora, es imposible que llegues a tiempo.
—¿A dónde vas? —inquirió Bella en voz alta al verlo levantarse y caminar hacia el interior de la casa.
Edward decidió ignorarla mientras colgaba la llamada arrojando el celular al sillón, tomó la maleta que siempre tenía lista para cualquier viaje de negocios imprevisto y sin más tiempo que perder salió disparado hacia el coche.
—¡Maldición! —masculló enfadado al darse cuenta que había dejado su celular, suspiró y se giró para regresar a la casa.
—¿Estás buscando esto? —preguntó Bella al otro lado de la piscina, extendió la mano mostrándole su celular y una sonrisa burlona adornó su rostro
—¿Qué estás haciendo? —exigió Edward entrecerrando los ojos, Bella sostenía el celular en la punta de los dedos amenazándolo con dejarlo caer a la piscina—. Que graciosa, mira Bella, necesito el celular. Ya voy tarde.
—Eres un hombre sin sentimientos y desconsiderado. —Edward apretó los dientes con fuerza y suspiró—. No piensas en el trabajo, solo en ti mismo. Eres un egoísta. ¿Crees que estoy haciendo esto por ti? Es por el acuerdo que tenemos, por eso lo hago. ¡Eres un verdadero robot! —gruñó mientras le arrojaba con fuerza el celular.
Edward lo atrapó ágilmente. ¿Qué estaba haciendo? Ella estaba completamente loca, pero no tenia tiempo para ponerse a analizar sus absurdas palabras.
—Hablaremos más tarde —masculló enfadado—. Y no te acerques a la piscina, no puedes nadar y podrías ahogarte —añadió antes de darse la vuelta.
Poco la conocía Edward, si creía que realmente lo iba a dejar irse tan fácil. Después de todo lo que ella estaba haciendo por él y que se fuera dejándola ahí por un simple capricho... Cogió aire antes de dejarse caer en la piscina con todo y ropa y zapatillas.
Tan pronto Edward escuchó a Bella caer en la piscina, se giró bruscamente y arrojó su celular a un lado antes de lanzarse rápidamente detrás de ella, la cogió de la cintura y metió un brazo debajo de sus piernas alzándola hacia la superficie.
—¿Qué estás haciendo? ¿Quieres matarte? —exigió Edward con el corazón acelerado. Bella lo miró mientras reía—. ¿Qué? ¿Qué es gracioso?
—¿Crees que si no supiera nadar saltaría a la piscina para que me salvaras? –inquirió con burla, sus ojos brillaban de satisfacción mientras seguía rodeada por los fuertes brazos de Edward.
—¿Entonces sabes nadar? —preguntó sacudiendo la cabeza, confundido.
—Por supuesto.
—No te ibas ahogar.
—Claro que no.
—Y ahora llego tarde.
—Mmjm.
—¿Por qué sigues en mis brazos? —susurró Edward tratando de no enfadarse, y la verdad era que, si aún no había explotado, simplemente fue porque la suavidad de las piernas de Bella lo estaba distrayendo demasiado, ella soltó una pequeña risita antes de alejarse de él y bajarse rápidamente el vestido que se le había subido un poco debido al agua.
—¿Edward? —exclamó Lauren, sorprendida.
Ambos voltearon rápidamente hacia donde provenía la voz y vieron a Emmett y Lauren observarlos impactados. Edward empezó a reír con nerviosismo.
—Lauren, Emmett —saludó con los dientes apretados
—¿Bella? —la voz de Maggie tembló detrás de Lauren.
—Tía —saludó Bella con una sonrisa angelical—. ¿Qué ocurre?
—Ehh… yo… he olvidado por qué vine —susurró Maggie aun impresionada.
—Bienvenidos —asintió Edward detrás de Bella.
—Gracias —respondió Emmett sonriendo—. ¿Qué están haciendo ahí en la piscina? —preguntó con confusión.
—Es mejor no preguntar —dijo Bella con una sonrisa.
—No creo que valga la pena preguntar —asintió Lauren con una sonrisa tensa.
—Estamos aquí porque… Edward iba a una reunión y yo he decidido saltar a la piscina con vestido y todo porque me aburro sola, y entonces él canceló la reunión para nadar conmigo —explicó Bella sonriendo, detrás de ella Edward no pudo hacer otra cosa más que asentir ante sus palabras.
—Muy increíble, ¿cierto? —susurró Edward.
—¿Está buena el agua? —preguntó Lauren mirándolos con recelo—. Nunca me metí a nadar —murmuró por lo bajo.
—Está muy buena, tú también deberías entrar.
—Hijo, ¿qué haces en el agua? —preguntó Esme mientras se acercaba a ellos con los ojos abiertos de par en par—. Vamos, salgan, salgan y reciban a los invitados.
Edward empezó a reír, y asintió.
—Sí, vamos a salir… hace frío.
—Pueden pasar a la casa… ya iremos nosotros —anunció Bella.
—Stefan, por favor, tráenos dos toallas. — murmuró Edward.
Había sido inconsciente, por supuesto, pero ahora lo que menos le preocupaba era que sus invitados lo vieran metido en la piscina, lo que más le atormentaba era la creciente erección que se había formado dentro de sus pantalones, Bella sin querer ante su evidente nerviosismo había rozado su cuerpo con el suyo y había despertado sin querer a su amigo. No había forma de que él saliese así ahora mismo.
Rápidamente puso una distancia segura entre ella y él, porque él era lo suficientemente caballeroso y así evitarle a ella tal pena y por supuesto, a él mismo.
X – X – X
La cena que inicialmente era para cuatro personas, se había transformado en una cena de seis personas. Por suerte para ellos, habían cocinado suficiente comida.
—Bella, probablemente aun no hayas traído toda tu ropa —señaló Lauren con una ceja levantada.
Bella se sonrojó levemente al sentir las miradas de toda la mesa puestas sobre ella, incluida la de Edward, se humedeció los labios antes de sonreír.
—No, no es eso. —negó mirándose el vestido que Rose le había traído y que ella había metido rápidamente a la secadora después de salir de la piscina—. Es que este es el vestido favorito de Edward, por eso me lo he vuelto a poner. ¿No es así, mi vida?
—Sí —asintió Edward con una pequeña sonrisa. Lauren lo miró con los ojos azules, helados como el tempano de hielo.
—Siento mucho haber venido sin avisar —murmuró Maggie con pena—. No era mi intención quedarme a cenar.
—Oh, no, por favor —negó Edward—. Ahora ya somos familia.
Maggie sonrió satisfecha y asintió.
—Edward, querido —intervino Esme—, no te conviertes en familia después del compromiso. Se convertirán en familia después de la boda. —explicó mirando con nerviosismo a Lauren.
—Oh, por cierto, Sra. Esme —comentó Bella sonriendo—, quería preguntarle una cosa… ¿Cómo quiere que la llame después de la boda? ¿Mamá Esme o solo mamá?
Edward la miró con diversión e intentó ocultar su risa.
—Puedes llamarme como quieras —Esme apretó los labios en una sonrisa.
—Por cierto, la mesa está preciosa y la comida muy exquisita —comentó Emmett con una enorme sonrisa.
—Sí, la comida está increíble —asintió Lauren—. ¿Quién es el chef?
—Gracias, buen provecho —Bella se sonrojó y sus ojos brillaron como dos luceros—. Es Edward Cullen.
Lauren soltó una risa nerviosa y se mordió suavemente el labio inferior.
—¿Por qué te ríes? Edward realmente ha cocinado. —añadió Bella tocando suavemente el hombro de Edward, él simplemente la miró con una sonrisa tensa—. Y mejor que cualquier chef.
—Cada día vemos a un Edward distinto —si a Lauren le molestó este hecho, sin duda supo ocultarlo bien, sin embargo, Maggie la veía con los ojos ligeramente entrecerrados, había algo que no le gustaba de esa chica y no lograba averiguar exactamente qué era.
—Edward, cada día subes a un nuevo nivel, esto es imposible para los demás —dijo Emmett.
—Para ser honesto, no he cocinado en mucho tiempo —suspiró Edward mirando de reojo a Bella—, pero de alguna manera… hoy quería hacerlo.
—Bella siempre ha tenido ese efecto en los demás… saca lo mejor de las personas que la rodean. —Maggie la miró con cariño y Bella simplemente sonrió apenada.
—Con su permiso, iré al sanitario —Lauren se levantó rápidamente y Esme le hizo una seña discreta a Bella lo que la hizo levantarse detrás de la rubia.
—Oh… déjame mostrarte donde está.
—Ya lo sé —replicó Lauren con acritud, y se giró hacia el interior de la casa sin esperar una respuesta.
Bella contó mentalmente hasta tres y apagó el fuego que se estaba extendiendo por sus venas, miró a sus invitados con una sonrisa.
—¿Desean algo de la cocina?
—No, gracias —respondió Emmett amablemente.
—Oh, Bella… ¿Cómo se llama el arroz? —preguntó Edward con curiosidad mientras tomaba el plato frente a él.
—Pilaf salteado, cariño.
—Sra. Maggie, ¿le gustaría probar el pilaf? —preguntó Edward extendiendo el platillo hacia ella.
—Muchas gracias, pero estoy llena, ha estado muy rico todo.
Lauren, mientras tanto, bajo su propia responsabilidad y sabiendo exactamente hacia lo que se enfrentaba, decidió entrar a la habitación de Edward, una y otra vez él le había roto el corazón, pero esta vez ella fue directo hacia su propia aniquilación.
Sus ojos azules recorrieron todo el espacio, desde la ropa claramente intima que había sobre la cama, hasta los accesorios genuinos que uno usaba en la vida diaria, recordó entonces aquellas veces en las que le había suplicado a Edward que viviesen juntos, después de todo, su relación no era un simple noviazgo, pero él siempre tenía una respuesta que desacreditaba todos sus intentos.
"No puedo vivir con nadie en esta casa, Lauren"
"Sabes cuánto me gusta estar solo"
Se dirigió rápidamente hacia la habitación del baño y abrió la puerta.
"Tengo mi propio orden"
Sobre la encimera del lavabo estaban esparcidos maquillajes, una secadora, cremas para el cuidado de la cara… todo aquello eran balas atravesándole el pecho.
"Tengo mis propios hábitos"
"No hay espacio para otra persona"
Su garganta se cerró en un nudo al observar en el espejo frente a ella, un beso pintado con lápiz labial.
"No tiene nada que ver contigo, por favor no te lo tomes como algo personal"
Durante años, ella había tratado de lograr lo que aquella chica había logrado hacer en menos de un mes. Se tragó las lágrimas, junto la poca dignidad que le quedaba y salió de regreso a la mesa.
Tomó asiento y Bella la miró con una pequeña sonrisa de suficiencia.
—Con su permiso —se disculpó Emmett levantándose para responder a una llamada.
—Por cierto, Edward —Lauren sonrió ampliamente—, Emmett empezó a trabajar en la empresa como asesor.
Edward alzó una ceja en respuesta.
—No lo sabía, y por supuesto, no lo apruebo —replicó.
—Todos hemos firmado: tu padre, mi padre y yo.
—¿Mi padre ha firmado? —preguntó Edward cruzándose de brazos—. Muy bien, si todos han firmado entonces no necesitan mi aprobación, por lo tanto, no hace falta ni que firme.
—Sí, a nivel simbólico —asintió Lauren extendiendo una carpeta—. He traído el contrato. Me alegría si lo firmaras.
Emmett tomó asiento y notó la evidente tensión.
—Traeré un lapicero —añadió Lauren levantándose y dirigiéndose hacia la sala a un lado de la cocina. Bella, que se había mantenido callada ante el pequeño enfrentamiento, abrió los ojos de par en par con horror cuando vio hacia donde se dirigía.
Se levantó con rapidez y fue tras ella, pero había llegado un segundo tarde, pues Lauren se encontraba abriendo la carpeta del contrato que había dejado sobre el escritorio hace unas horas atrás, Bella jadeó e intentó arrebatarle la hoja pero esta se rompió en dos pedazos.
Lauren corrió hacia el comedor y les mostró la mitad de la hoja con los ojos azules abiertos de par en par.
—¿Es este un acuerdo de compromiso? —exigió.
Todos la miraron sorprendidos, Bella parada detrás de ella con el resto de la hoja rota, miró a Edward afligida. Los habían descubierto, el juego se había acabado y de la peor manera posible. El mundo se detuvo por un segundo para Bella, y cerró con fuerza los ojos esperando que todo esto fuese un simple sueño.
—¿Qué? —preguntó Maggie rompiendo el silencio ensordecedor—. ¿Un contrato de compromiso?
—Tía… esto es un asunto personal entre nosotros… —susurró Bella.
—He visto que lo hacen antes de la boda, pero esta es la primera vez que veo que alguien lo hace antes del compromiso —dijo Emmett con diversión.
—Espera un minuto —intervino Maggie confundida—. ¿Para qué es ese contrato?
—Esto es algo que acordamos entre nosotros —explicó Edward con rapidez, mirando a Bella de reojo—. No es nada importante.
— Cuando quiera, ya sea de día o de noche, en la ciudad o fuera de la ciudad, Bella estará con Edward. —Lauren empezó a leer en voz alta, Edward tragó saliva y miró de reojo a Maggie—. Edward le comprará chocolate a Bella cuando ella quiera.
Bella estaba afligida y al borde del llanto.
Emmett empezó a reír con diversión, sus ojos brillando con picardía.
—Este es un contrato increíble. ¿Cómo no se me ocurrió antes? —preguntó Emmett sonriendo. Maggie carraspeó y lo miró con reproche, al igual que Esme.
—¿Me lo devuelves, por favor? —Edward se levantó de su asiento y le arrebató la hoja a Lauren
Bella sintió las lágrimas empezar a resbalar por su rostro y se alejó rápidamente caminando hacia la cocina, suspiró con fuerza y se limpió las lágrimas con rapidez. Estaba avergonzada y humillada. Sus lágrimas no eran más que producto de su bochorno.
—¡Lo siento, Bella…! —exclamó Emmett arrepentido y corrió detrás de ella—. Bella, lo siento mucho, de verdad.
Bella suspiró y negó suavemente.
—No lo dije para burlarme, ¿de acuerdo? Admiro mucho su relación y el cariño que se tienen —Bella miró casi sorprendida—. Lo siento mucho, de verdad.
—De acuerdo, no pasa nada —asintió.
—Si Lauren me hubiera pedido algo así, yo habría vuelto loco de felicidad. Es un contrato maravilloso.
Bella no supo que responder, estaba cansada y agotada mentalmente, sus ojos le ardían y su nariz estaba roja debido al lagrimas no derramadas.
—Bella, es hora de que me vaya —murmuró Maggi acercándose. Emmett se alejó dándoles privacidad—. Veo que te has mudado aquí y que has firmado un contrato.
Bella cerró los ojos con fuerza, esto era precisamente lo que más le dolía, el hacerle esto a la persona que más se había preocupado por ella y que siempre estuvo ahí desde la muerte de sus padres.
—Tía, te lo explicaré todo, lo prometo —extendió su mano y tomó con firmeza la mano de su tía—, pero no es lo que piensas.
—Eso espero, Bella. Espero que un día me cuentes todo, ¿de acuerdo? —Buenas noches. —Bella estaba metida en un fuego cruzado, y no hacía nada más que arriesgar la confianza de aquellos a los que ella amaba.
Edward, por otro lado, solo había una cosa que le interesaba en este momento.
—No puedes meter a Emmett en la empresa —sentenció mirando con los ojos helados a Lauren.
—Ya lo hice. —replicó con los brazos cruzados.
—Sabes que no lo voy a permitir, ¿verdad? Me enfrentaré a Emmett de ser necesario.
—Haz lo que quieras, Edward.
Edward frunció los labios antes de reír quedamente.
—Genial, solo estás haciendo esto para volverme loco.
—No todo gira a tu alrededor, no eres el centro del universo, Edward.
—Deberían actuar con más sensatez, tanto tu como tu padre —masculló molesto, sus orejas se estaban tornando de color rojo.
—Esto no habría pasado si te interesaras más por la empresa.
—La empresa me da lo mismo. Honestamente, esperaba que fueras un poco más inteligente.
—Hacer un contrato con tu prometida es algo inteligente, ¿verdad? —replicó Lauren enfadada.
—Lauren, cálmate. ¿Qué está pasando? —inquirió Emmett sorprendido.
—Nada, solo estábamos hablando —murmuró con una sonrisa tensa. Edward apretó los labios con fuerza y se contuvo de rodar los ojos—. Nos vemos en Antalya*, Edward. Buenas noches.
—Buenas noches. —asintió Emmett dándole a Lauren su bolso.
—Buenas noches. —Edward suspiró agotado.
Bella se acercó a él a una sana distancia, el suave repiqueteo de sus zapatillas contra el piso de madera lo alertaron.
—Me voy —masculló Bella.
—No entiendo cómo puede caber tanta vergüenza en un solo día.
—También es culpa mía, ¿cierto? —Edward apretó la mandíbula sin decir nada—. Todo es culpa mía. Y claro, como yo he firmado el contrato sola.
—No fui yo quien saltó a la piscina. —replicó Edward.
—Ni yo quien canceló mi beca. —Edward negó lentamente sin hacer contacto visual—. Haga lo que haga, tu solo te fijas en lo malo.
—Prepara tu maleta, mañana nos vamos temprano a Antalya. —Bella lo miró sin inmutarse—. Vamos, te llevaré a casa.
Bella simplemente no podía seguirle el ritmo a este hombre, era casi imposible, además de que todo lo que hacía él simplemente no lo notaba hasta que ella hacia algo mal. No lo soportaba más.
—¿Por qué iremos a Antalya? —preguntó Bella de camino a casa.
—No tienes por qué saberlo.
Bella se mordió el interior de la mejilla con fuerza y rodó los ojos. Era imposible, simplemente imposible mantener una conversación civilizada con él.
—No lo pregunto cómo tu prometida falsa, sino como empleada de la empresa.
—Vamos a una entrega de premios.
—No pensé que estuvieras interesado en los premios —comentó Bella con desinterés.
—No me interesan —Edward la miró de reojo—, pero tengo que resolver un asunto importante.
—¿De qué tipo? –preguntó.
–¿Recuerdas la reunión a la que fuimos en aquel restaurante con el Sr. Vladimir?
Bella sonrió con suficiencia y asintió.
–Ah, cuando compraste ese terreno gracias a mí.
—Sí, y gracias a ti le di el derecho de elegir el nombre. —Bella rodó los ojos—. Construiremos un campo de golf en esas tierras, y tengo que ir a hablar con los inversores.
—¡Vaya! Y yo que pensaba que habías planeado unos días de recreación para los empleados.
—¿Recreación? —preguntó confundido.
—Lo siento, no tienes esa palabra en tu vocabulario. Olvídalo.
—Mira, he estado trabajando en Londres durante dos meses para conseguir este negocio, así que esto es algo importante, no son unas vacaciones.
—Y yo estaré todo el tiempo a tu lado, ¿cierto? —Edward asintió—. Perfecto. —Bella frunció el ceño antes de mirarlo con interés—. ¿Puedo llevar mi traje de baño, entonces? ¿O también está prohibido meterse al mar?
Edward suspiró, estaba tan agotado que no le interesaba agregar una discusión más a la noche, pero sin duda una parte de su cerebro simplemente eligió recordarle y enviarle imágenes muy vividas de Bella en ese diminuto y exquisito bañador que había usado horas antes. Apretó los dientes y sacudió la cabeza, alejando esos pensamientos innecesarios.
X – X – X
Llegaron en tres camionetas de lujo, a uno de los hoteles con más prestigio de la región de Antalya. Todo el lugar exudaba riqueza y elegancia, algo con lo que sin duda Lauren y Alice estaban muy familiarizadas, Bella por otro lado, había llegado con unos shorts rasgados de mezclilla, una cómoda blusa sin mangas y sus adorados converse.
Las miradas de suficiencia de ambas no tardaron en llegar, y Bella simplemente sonrió, colocándose sus gafas oscuras sobre la cabeza.
—No me miren así, no pienso cambiarme, así es mi estilo y así soy yo —comentó sonriendo, empezó a caminar hacia el interior del hotel sin esperar una respuesta. Por supuesto, Edward la siguió, con la mano firmemente alrededor de la de ella.
—Bienvenidos —saludó un hombre extendiendo la mano hacia Edward.
—Señor Jones. —asintió Edward dándole un apretón.
—Un hermoso hotel —comentó Jasper.
—Hacemos lo que podemos —respondió el Sr. Jones sonriendo—. Sr. Edward, bienvenido.
—Gracias.
—Es nuestro invitado especial en la ceremonia de premiación —comentó, antes de sonreírle a Emmett—. Querido socio, también eres bienvenido. ¿Cómo estás?
—Estoy bien, hermano, gracias —asintió Emmett sonriendo.
—Muy bien, sus habitaciones están listas. Descansen un rato.
—Hagamos una reunión antes de ir a las habitaciones —ordenó Edward. Jasper y Alice asintieron
—Siéntense durante cinco minutos, hombre, ya podrán hablar después —dijo Emmett sorprendido, Lauren se tensó a su lado.
—Nosotros no descansamos, es un hábito —masculló Alice antes de girarse y caminar con Jasper a su lado, Bella y Edward los siguieron.
—¿Lauren? ¿No vas a venir? —inquirió Edward dándose la vuelta.
—Ya voy —respondió rápidamente, Emmett la miró sorprendido y con cierto reproche, Lauren, sin embargo, caminó detrás de ellos sin titubear, dejándolo a él atrás.
—Después de esto, tomaremos un buen descanso y nos iremos a la playa —comentó Jasper sonriendo.
—Edward, ¿quieres que te prepare un discurso para que digas en la premiación? —preguntó Lauren suavemente.
—No, gracias. Ya improvisaré algo.
—No olvides darme las gracias —añadió Bella sonriendo con picardía. Lauren y Alice la miraron perplejas.
—¿Disculpa? –preguntó Edward, confundido.
—Cuando alguien recibe un premio le da las gracias a la persona que ama —explicó con tranquilidad, desde que habían llegado al hotel se habían tomado de la mano y hasta ese momento seguían firmemente unidas, la enorme sorpresa para Bella fue lo familiar que se sentía estar así.
—Yo te agradezco por cada momento que estás en mi vida. —respondió Edward sonriéndole.
—Eres un amor —murmuró Bella suspirando profundamente, acercándose a su rostro sonriente.
Lauren detrás de ellos, rodó los ojos con fastidio.
X – X – X
Bella entró a la habitación emocionada, Edward la siguió en silencio. El lugar era grande, contaba con dos habitaciones, la sala de estar y en la siguiente se encontraba la cama, sus maletas ya se encontraban dentro.
—¡Oh, mira el mar! —chilló mientras corría a abrir una de las puertas corredizas que daban hacia el exterior de la habitación. Bella recargó su cuerpo en el balcón y aspiró profundamente—. ¡Puedo olerlo desde aquí! ¡Mira! ¿Ves el yate de allí?
—Mmjm.
—Me encantaría estar ahí —suspiró Bella mientras lo miraba de reojo aun sonriendo.
Edward simplemente la miraba con las manos puestas en su cintura y las gafas de sol descansando sobre su nariz.
—¿Ya terminaste?
—¿Qué?
—¿Terminaste?
—Terminé…
—Muy bien.
Bella rodó los ojos y caminó de regreso al interior de la habitación. Ahora que la emoción del momento hubo pasado, miró con los ojos entrecerrados a su alrededor.
—¿Vamos a dormir en la misma habitación? —preguntó Bella.
—¿Lo dices en serio? —replicó Edward mirando de reojo la única cama que había en la habitación.
—¿Te parece que estoy bromeando?
—Yo no he reservado las habitaciones —comentó Edward mientras sentaba en el sillón frente a la cama, la recorrió rápidamente con la mirada—. Si tienes algún problema, ve y díselo a Emmett.
A él le divertía tanto cuando ella se enfadaba, no solo su rostro se sonrojaba, también cualquier rincón de piel expuesta y él se contuvo en imaginar qué otras partes de su cuerpo se sonrojaban.
—Bueno, está bien. —bufó Bella—. Entonces dormiré en el sofá.
—Si tú quieres —asintió Edward encogiéndose de hombros. Frunció el ceño y miró con curiosidad hacia la esquina de la habitación—. ¿Dónde están tu otra maleta?
—Eh, no tengo otra, solo he traído esta.
—¿Y qué hay adentro? —preguntó lentamente.
—Pantalones cortos de mezclilla, blusas, chanclas… flip-flop, flip-flop —respondió Bella moviendo las manos imitando el chancleteo.
—Sabes por qué vinimos aquí, ¿verdad? —Bella se encogió de hombros despreocupada—. Van a llegar invitados muy importantes a la ceremonia de premiación, personas con los que tengo que firmar un contrato. ¿Vas a ir todo el tiempo con tus "flip-flop"?
—¡Dijiste que veníamos a Antalya! An-tal-ya. ¿Qué querías que pensara? Por eso he traído blusas y chanclas. —Edward asintió lentamente, sumergido en sus pensamientos—. De todos modos, no te gusta nada de lo que me ponga, ni a ti ni a tu equipo —masculló molesta.
Después de un momento de suspirar y controlar su enfado hacia él y su gente, Bella lo miró fijamente.
—Bien, necesito tomar una ducha.
—Adelante —Edward le señaló el baño.
—¿Podrías salir a la terraza? —inquirió Bella exasperada. Edward no se movió—. Por favor. ¿Puedes esperar en la terraza?
Edward rodó los ojos antes de salir, se acercó al balcón y vio a Emmett en el jardín de la primera planta hablando por teléfono. Era por él, era por él que se encontraba haciendo todo esto, su desconfianza hacia Emmett no hacía más que aumentar y la amistad que tenía con Riley no era más que la base de todo. Suspiró enfado y le marcó a su padre, después de todo era él quien le debía una explicación.
—Has contratado a Emmett como asesor–masculló Edward a su padre.
—No he sido yo, Lauren me ha preguntado y yo accedí. —respondió el Sr. Anthony.
—Y, por supuesto, no pensaste en consultármelo antes —replicó Edward apretando con fuerza el celular—. Creíste que así me darías una lección, solo que esto no funciona así. No juegues conmigo.
—Lauren tiene demasiado trabajo, y tú no te involucras en la empresa… así que le ha pedido ayuda a su prometido. Es tan simple como eso.
—Emmett es amigo cercano de Riley Biers, ¿entiendes? Trabajan juntos, y gracias a eso ahora también en el nuestro.
—Deberías de dejar de pensar eso, es igual que su padre.
—No. Su padre se dejó llevar por sus emociones, y tú vas a perder por tu ego. —la línea al otro lado se quedó en absoluto silencio—. Como sea, no me llames cuando Emmett arruine la empresa.
Colgó la llamada sin esperar una respuesta.
X – X – X
—Tu mamá es una mujer muy insistente —exclamó Bella acercándose a Edward, que se encontraba sentado en la terraza bebiendo un café—. Lo juro, demasiado insistente. Le he colgado el celular y vuelve a llamar. Le vuelvo a colgar, y sigue llamando. ¿Por qué me llamará tantas veces?
Bella se recargó en la mesa frente a él con una sonrisa.
—¿Quizá es porque te quiere mucho? —Edward bebió un sorbo de su café y repasó rápidamente a Bella con la mirada. Ella traía un pequeño conjunto de top con mangas casquillo y una ajustada mini falda con volantes en la orilla, acompañado por un par de tenis blancos y sus rizos castaños sostenidos en una revuelta media coleta.
—¿Tu mamá? ¿Qué ella me quiere mucho? —Bella se rio suavemente antes de erguirse frente a él y extender los brazos—. Bueno, ya estoy lista, vámonos.
Edward suspiró y dejó la taza a un lado, la volvió a mirar rápidamente.
—Antes tienes un pequeño trabajo. —comentó Edward levantándose.
—¿Trabajo? ¿Tenemos trabajo? ¿Tengo trabajo?
—Sí.
—No tengo nada que hacer —se quejó Bella entrando detrás de él a la habitación—. ¿Qué trabajo puedo tener aquí?
—¡Adelante! —gritó Edward mientras tomaba asiento en el sillón frente a la cama.
Dos chicas y el botones entraron a la habitación, Bella vió boquiabierta la cantidad de ropa y accesorios que traían consigo.
—¡Hola! —saludó una de las chicas, dejando unos sombreros sobre la cama.
—Esto es de un patrocinador —explicó Edward ante la cara boquiabierta de Bella—. Cuanto más elijas y uses en el hotel, más felices estarán. Adelante. —Edward se concentró en abrir y cerrar correos en su celular.
—¿Cómo? ¿Es como en las redes sociales? —preguntó Bella emocionada—: "llevo esto, de esta marca tan cara" ¿Es algo como eso?
—Supongo —asintió, miró con los labios fruncidos los accesorios—. Si no quieres, no tienes que ponerte nada de esto.
Bella, que se encontraba irradiando felicidad, lo miró aun sonriendo.
—No, lo usaré y me divertiré un poco. Ya estoy aburrida aquí. Será bueno y los patrocinadores estarán encantados. —Edward la miró intentando no sonreír—. ¡Me divertiré mucho! ¡De verdad me divertiré mucho! —canturreó Bella mientras daba saltitos y caminaba hacia las chicas.
Una de ellas le entregó un sombrero y Bella se lo colocó rápidamente.
—¿Puedo probarme todos los sombreros?
—También tenemos gafas para el sol —añadió la segunda chica extendiéndole unas gafas.
—¿Cómo me veo? —preguntó Bella sonriendo.
—Bien —asintió Edward ignorando los correos importantes que tenía por responder.
Por más que Edward intentó enfocarse en su trabajo, no pudo hacerlo, y no podía hacerlo mientras Bella desfilaba frente a él probándose todo tipo de vestidos y sombreros.
—¿Crees que me queden estas gafas? —preguntó Bella haciendo una pequeña pose.
—Te quedan muy bien —asintió Edward sonriendo entretenido. Se colocó otras gafas y Edward frunció el ceño con disgusto—. No, están mejor las otras.
Bella sonrió.
Todo estaba hecho a su medida, cada vestido que se probaba le ajustaba a la perfección e incluso la mayoría de accesorios y detalles eran de su agrado. De vez en cuando, Edward contestaba una llamada y dejaba en espera a la persona debido a que ella capturaba toda su atención, cada chillido y cada jadeo que daba cuando algo le gustaba demasiado.
Bella se acercó saltando hacia él y le quitó el celular, le colocó unas gafas y un sombrero e, incluso, le tomó una foto.
—¡Mira, te ves divino! —exclamó Bella sonriendo. Edward suspiró negando suavemente, sin embargo, para sorpresa de Bella, estaba siendo demasiado accesible y paciente con ella.
Bella se enamoró de un vestido rojo y corrió a probárselo, salió saltando de emoción y miró con un brillo juguetón a Edward mientras hacía poses frente al espejo.
—Te queda muy bien —comentó una de las chicas.
Edward suspiró y se levantó del sillón. Bella lo miró con curiosidad.
—Me iré a cambiar y te espero abajo. ¿De acuerdo? —anunció Edward, Bella asintió casi hipnotizada por el verde de sus ojos.
—Está bien, yo también me cambiaré y te veo allá.
—Bien.
Bella esperó hasta que Edward salió de la habitación, y miró a las chicas con complicidad.
—¿Quién es el patrocinador? —susurró.
—Edward Cullen —respondió una de las chicas encogiéndose de hombros.
Bella se sonrojó antes de sonreír satisfecha. El gesto le pareció tan dulce, que ni siquiera se molestó en enfadarse, él se había portado muy amable con ella e incluso le ofreció el rechazar la oferta. Bella estaba feliz y complacida de usar la ropa.
X – X – X
—Lauren, lo siento mucho, pero no estoy cómodo con Edward a mi alrededor —masculló Emmett.
—¿Por qué? ¿Cuál es el problema? —Lauren lo miró con preocupación y se detuvo abruptamente—. Hablemos entonces.
—Muy bien, hablemos. —asintió Emmett—. Por ejemplo, hablemos de tu comportamiento durante la cena. ¿Tan celosa estabas de Edward?
—No seas tonto, Emmett. ¿Por qué estaría celosa de Edward? —exclamó sorprendida, su corazón latiendo con fuerza en su pecho.
—No estaba hablando de Edward, más precisamente de Bella.
—¿Yo? —bufó Lauren riendo con incredulidad—. ¿Celosa de Bella?
—Era demasiado obvio… se notaba en tu rostro, tu comportamiento y tus palabras. Estás celosa de Bella —afirmó Emmett suspirando con cansancio—. ¿No te das cuenta? —Lauren abrió la boca para argumentar, pero la volvió cerrar apretando con fuerza los labios—. Lauren, ¿qué pasa contigo? ¿Te das cuenta en qué posición me estás poniendo? Mira, si quieres regresar con Edward…
—No —replicó Lauren con rapidez—, por supuesto que no quiero volver con él.
—Quizá es que no me amas lo suficiente. ¿De eso se trata?
—Emmett, no hagas esto, por favor —suplicó Lauren.
—Me metiste a la empresa solo para poner celoso a Edward, ¿verdad?
—No digas tonterías, te necesito en la empresa. Pronto nos vamos a casar y vamos a unir nuestras vidas —insistió, de repente, el juego Lauren había planeado llevar a cabo, le estaba rebotando en la cara, y ella no quería perder a Emmett por perseguir un amor que nunca existió—. No hagas esto, por favor.
—Lauren, escucha… soy de mente abierta, y soy un hombre moderno. Pero todo tiene sus límites. Sé que él es un amigo de tu infancia, que es tu ex novio y además tu socio. Y lo acepté todo. —Sus ojos se oscurecieron y ese brillo juguetón típico de Emmett desapareció—. Pero si todavía amas a Edward, no juegues más conmigo, por favor.
—¡No estoy enamorada de él, Emmett! —insistió mirándolo fijamente—. Créeme, te lo prometo.
—Se necesita más que una promesa, Lauren. —Emmett exhaló y negó suavemente. Su pecho le dolía. Más precisamente, su corazón—. Ante ti, hay un hombre que está locamente enamorado. Espero que sepas apreciarlo. ¿Qué más puedo decirte? —Emmett volvió a suspirar antes de alejarse—. Me voy a la sala de conferencia.
Lauren apretó los labios con fuerza y controló las lágrimas que se encontraban picando en sus ojos, ella sabía que el hombre indicado era Emmett, lo sabía y no le gustaba lo que ella misma estaba haciendo. Pero no hacía otra cosa más que sabotearse a sí misma y ahora no solo a ella, sino que había afectado y alterado la confianza de Emmett en sí mismo y en la relación.
X – X – X
—Debes enviarle esto al correo del Sr. Yilmaz —comentó Edward.
—Ya lo envié —asintió Alice, Jasper se encontraba sentado a un lado de ella.
—Bien —Edward continuó escribiendo entretenido en su computadora, Bella aún no había bajado.
—Hermano, eres muy aburrido. —resopló Jasper, Edward levantó una ceja y Alice lo miró de reojo—. ¡Ambos son muy aburridos! Ya hemos revisado todo varias veces.
Lauren se acercó a ellos, una parte de ella, la que no estaba preocupada por Emmett… sintió una punzada de decepción cuando Edward ni siquiera notó su presencia.
—Es una suerte que Bella haya venido con nosotros —continuó Jasper—. Al menos ella es divertida.
—Yo también puedo ser divertida —murmuró Alice.
—¿En serio? —preguntó Jasper sorprendido, Alice se encogió de hombros, antes de que alguien más allá de Jasper captara su atención.
—¿Esa es Bella? —inquirió Alice con los ojos abiertos de par en par.
Edward levantó rápidamente la cabeza, olvidándose del documento que estaba revisando en su computadora. Ella era como una Diosa, y él un simple mortal, no pudo hacer otra cosa más que observarla detenidamente, cada paso y cada contoneo de caderas que daba al acercarse le aceleraban el corazón, sin embargo, no fue capaz ni siquiera de pestañear.
Bella siempre había caminado con seguridad, pero vestida con ese jumpsuit blanco con hojas de palma estampadas y sin hombros, realzaba su figura y la hacían sentirse elegante sin cambiar su estilo, su cabello ondulado se encontraba atado en una coleta alta y unos cuantos mechones adornaban su delicado rostro, les sonrió a todos, incluso a Lauren que la miraba con fuego en los ojos.
—Hola —saludó Bella y miró a Edward con una sonrisa radiante—. Hola, mi vida.
Edward intentó sonreír, pero aún se sentía paralizado, estaba ella lo tenía hipnotizado y ni siquiera se daba cuenta del poder que estaba ejerciendo sobre él, para ser honestos ni siquiera él mismo lo sabía.
—Hola —respondió Jasper maravillado.
—Tu atuendo es precioso y elegante —murmuró Alice con honestidad.
—Gracias —se ajustó las gafas sobre el cabello y aleteó las pestañas—. Es del patrocinador, si quieres le diré que te envíe uno también.
—Lo siento… ¿Qué patrocinador? —preguntó Alice con curiosidad.
Bella miró de reojo a Edward y sonrió con picardía, antes de encogerse suavemente de hombros y volver a aletear las pestañas con delicadeza. Edward sintió la sangre subir a su rostro, mientras todos lo miraban con sorpresa, Lauren entornó los ojos y apretó los dientes.
Para suerte de Edward, su celular empezó a sonar.
—Sr. Yilmaz —saludó—. Si… sí, estamos en el hotel. Por supuesto. Está bien, iremos. —colgó la llamada y miró a Bella con una pequeña sonrisa—. Tenemos que irnos.
—Pero no podemos —replicó Bella haciendo un pequeño puchero—. Le prometí a Jasper que iríamos a nadar.
—No te lleves a Bella, hermano, no puede ir. Íbamos a ir a nadar al mar —suplicó Jasper rápidamente.
—Cariño… nos vamos —murmuró Edward sonriendo, mientras recogía sus cosas de la mesa.
—Está bien, mi vida, vámonos. —asintió Bella mirando fijamente a Lauren, antes de suspirar y mirar a Jasper con arrepentimiento—. Lo siento.
Ambos se alejaron caminando uno junto al otro, y Lauren no hizo otra cosa más que observarlos.
—¿A dónde vamos? —preguntó Bella.
—A reunirnos con la Sra. Damla y el Sr. Yilmaz.
—¿Van a firmar ya el contrato?
—No, aún no —negó—. Iremos a tomar una copa y hablar con ellos. Y me gustaría que conozcas a la Sra. Damla, ella es como tú.
—¿Qué quieres decir con eso? ¿Estás insinuando algo negativo sobre mí otra vez? —murmuró Bella con reproche.
—¿Es posible decir algo negativo sobre ti? —preguntó Edward sonriendo, la miró a través de sus gafas oscuras.
—¿Tu qué crees? —Bella se acercó a su rostro y le sonrió abiertamente—. Pero no estoy segura — suspiró acomodándose el cabello—. No sé si te estás burlando o estás hablando en serio. Te diré algo…
—Mmjm.
—Actúas igual que tu madre, eres como ella.
—¿Puedo decirte algo? —Bella asintió—. Este proyecto es muy importante para mí. ¿Está bien? Así que te pido que me apoyes un poco, por favor.
—Bueno —aceptó Bella suspirando—. Tu siempre tienes todo planeado y bien pensando… ¿Nunca haces nada que te nazca del corazón? ¿No actúas sin pensar?
—Nunca —negó Edward sin pensarlo dos veces—. Lo tengo todo planeado… ¿Y tú? ¿Nunca planeas nada de lo que haces?
—¡Nunca! —se encogió de hombros—. Hago lo que siento que quiero hacer. Soy impulsiva. Y si después me arrepiento, simplemente asumo, lo acepto y sigo adelante.
—Muy original.
—Es mejor que ser mediocre.
Edward ocultó su sonrisa y siguieron caminando.
—Debido a que ahora tengo mucha ropa para usar aquí—comentó Bella con una sonrisa radiante—. Iré a cambiarme y te alcanzaré enseguida. ¿Vale?
—Bien, no tardes.
Bella le guiñó un ojo y se alejó dando saltitos. Él la observó alejarse y negó suavemente con una pequeña sonrisa en lo labios, quizá Bella pensara que la ropa se la dio para no desentonar con él, pero la verdadera razón es que había visto la forma en la que Lauren y Alice la juzgaron, y aunque probablemente a ella no le importara lo que ellas murmuraran sobre su persona, a él sí y no iba a tolerar que se burlaran de Bella. Edward la miró hasta que se alejó y entonces frunció el ceño. ¿Qué estaba haciendo él? ¿Qué le estaba pasando con esa chica? Suspiró y sacudió la cabeza, probablemente sea el aire de Antalya que lo estaba afectando.
Merhaba!
¡Casi los descubren, casi! ¡Gracias a Emmett por sus chistes malos jajaja. Por favor dejen su review, ya saben lo bien que nos hace a los escritores leerlos a ustedes.
El contrato completo, así como las fotos de los vestidos y ropa de Bella, Lauren y Alice la encuentran en el grupo de facebook "La Estrella del Robot" y aquí les dejo el link.
www (punto) facebook (punto) com/groups/511389629898448/
görüşürüz!
Con cariño, Ame y Annie.
