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CRUITHNE
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CAPITULO
XV
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- HÁBIL ANARQUÍA -
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La soledad es el maestro que con el tiempo te enseña lo que fuiste, eres y serás.
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El instante es la continuidad del tiempo,
Pues une el tiempo pasado…
…con el tiempo futuro.
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"Serenity."
La soberana comenzó a abrir los ojos en cuanto su nombre fue mencionado ya tres veces. "Serenity." Sus ojos, tan dormitados como sorpresivos, intentaron enfocar la imagen delante de ella. "Hemos llegado." Se le susurro para no estremecerla. "¿Vamos?"
La mano que se le ofreció fue tan irreal como el rostro del dueño. Serenity se incorporo y retrocedió aterrorizada. "¡¿Qué haces aquí?!"
"¿Te sientes bien? Hemos llegado." Él señalo la ventanilla del carruaje un poco desconcertado por la extraña razón de la joven heredera.
Serenity, sin quitarle la vista de encima, se movió un poco más para ver a través del cristal. Enseguida bajo el rostro y observo su ropaje. Pero lo que la detuvo a preguntar algo mas fue el zafiro decorando su dedo anular. Sorprendida, observo detenidamente el rostro que la miraba atentamente. Sonrió.
"¿Estas preparada para bajar? Se que será muy doloroso lo que –"
"No quiero."
"¿Cómo?"
"No quiero bajar. Q – Quiero regresar a Cruithne." Acaricio sus propias manos. "No estoy preparada para bajar. Quiero regresar a…" Observo los ojos sorpresivos delante de ella. "…a casa."
Eso lo sorprendió, pero no quiso preguntar. "Así será,." Le aseguro el príncipe de Cruithne.
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Serenity se mantuvo en todo momento lo más lejos de él posible. Ella no era la culpable de esa reacción. Él no pregunto, lo cual ella agradecía mentalmente. Ella era inexistente para él. Aquello no fue la simple perdición del subconsciente. Mentía, Cruithne no era su hogar. No estaba entendido razones.
Si aquello fue mentira, ¿Fue una predicción? Él estaba ahí y eso podía ser mucho más de lo que esperaba, a pesar de que su rostro no era más que el de un hombre indiferente.
"Lamento haber venido para nada." Menciono de la nada. Claramente recordaba porque estaban en ese carruaje, solo esperaba que él reaccionara diferente y esa mirada de indiferencia desapareciera de su rostro. A él no le importaba.
"No te preocupes." Intento reconfortarle carismáticamente. "Yo en tu lugar hubiese tomado la misma decisión." A pesar de sus palabras, él ni siquiera tenía la mirada en ella. Su atención era enfocada en un infinito que ella no conocía.
"¿Sucede algo?" Finalmente se atrevió a preguntar. Ante eso, él giro el rostro para verla. Su mirada fue más de asombro que de curiosidad. Fue una mirada fugaz.
"Nada." Susurro antes de regresar su atención a través del cristal. "No te preocupes." Complemento segundos después.
Serenity no quiso preguntar más. Suficiente tenía con la indiferencia con la que él le comunicaba. ¿Pudo aquello haber sido una quimera? De momento atravesó por su mente la molestia que él podría tener por haber echo un viaje en vano. Pero inmediatamente lo dudo.
Quería regresar a Cruithne. Quería comprobar que realmente era ella, que su vida como la recién soberana de esa luna no era mentira. Quería comprobar que hace poco se había coronado, junto con él, como la nueva sucesora de la corona.
A cada segundo más se comprobaba que el estar ahí era una realidad, era tan real como la poca atención que él quería tener en ella. "¿Cómo te sientes?" Decidió preguntar de un momento a otro haciéndolo girar de nuevo el rostro un poco para verla. "¿Acerca de todo esto?" Le aclaro en cuanto leyó la confusión en él.
"No te preocupes, toda esta farsa terminara para cuando Cruithne llegue al punto mas cercano de la Tierra." ¿Farsa? No era exactamente la palabra que ella buscaba como parte de la respuesta que esperaba. Pero era verdad. Parte de estar ahí era a causa de una gran farsa, tan falso como lo que su subconsciente le revelo. Calló, no pregunto más.
Bajar pudo haber sido un error y por eso evito cometer la misma equivocación por segunda vez. Seria diferente esta vez. Disimuladamente volvió a verlo para asegurarse que no la veía y bajo el rostro para admirar el anillo que no antes tuvo la iniciativa de apreciar. Su resplandor iba más allá que el de una simple joya. Él le había obsequiado el corazón de su hogar.
Lo que no entendía era la indiferencia de su…cónyuge. Existía algo que le agobiaba y no estaba segura de querer preguntar directamente. Solo si estaba segura que el viaje de regreso estaba siendo más rápido.
En cuanto menos se lo espero, las puertas del carruaje real se abrieron. Seiya fue el primero en bajar para esperarla y darle la mano al ayudarle a bajar. Al Serenity poner ambos pies fuera del carruaje, sus ojos recorrieron todo su alrededor como si fuese la primera vez que llegara a esa luna. Frente a ella se encontraban Venus, Taiki y Uranus. A su costado, Seiya aun le sostenía la punta de los dedos. Y no muy lejos le daban la bienvenida de regreso todos los que le esperaban en Cruithne.
Haruka fue el primero en acercarse a Seiya, quien soltó la mano de Serenity y siguió a su también amigo, seguido por Yaten y Taiki también. Mars, Mercury, Júpiter y Neptune se acercaron a Serenity, siendo las únicas Sailors presentes aparte de las que acompañaban a la soberana.
"No fue un viaje largo, ¿Ocurrió algo en el camino?" Neptune fue la primera en cuestionar.
"No era lo que esperábamos." Respondió casi de inmediato Venus. "¿No es así, Uranus?" La líder de las exteriores solo se limito a encoger los hombros.
"¿Sucedió algo?" Pregunto Serenity al querer saber la extraña reacción de Haruka ante su acercamiento.
"Visita." Mercury respondió a la pregunta. "El embajador de Kinmoku." Añadió al ver la curiosidad en los ojos de Serenity. "Llego hace poco, estaba dispuesto a esperarlos."
Una vez terminada la noticia de labios de Mercury, todas fijaron miradas sobre la aun novata reina. "¿Pasa algo?" Pregunto al sentir que ellas esperaban algo.
"¿No piensas ir?" Le pregunto Mars directamente.
Serenity dudo. Miro a cada una de sus guardianas. Todas esperaban verla correr en dirección al palacio para recibir noticias de los reyes. Pero ella no hizo más que sonreír. "¿Puedo saber donde esta Luna? Deseo hablar con ella."
No era algo que ellas esperaban escuchar de su reina. "Aquí estoy, majestad." Su consejera se hizo presente mientras caminaba hacia ellas. Serenity corrió hacia ella y la abrazo como ni ella espero que lo haría.
"Luna, necesito hablar contigo." La mujer asintió consternada por esa reacción y entraron al palacio.
Recorrieron largos y ya conocidos pasillos para llegar a la nueva habitación que se le daría a la nueva emperatriz de Cruithne. "Es el protocolo." Menciono la consejera al abrir la puerta y señalar el interior. Serenity en ese momento supo que se le guió hasta las puertas más grandes al final del pasillo. Con enormes ojos sorpresivos observo a su también tutora. "Eres la reina de Cruithne." Serenity finalmente quiso darse cuenta que se trataba de la habitación real. Una habitación que, como se le había mencionado, según las reglas, mentira o no, tendrá que compartir con él. Fue entonces que comparo la mentira de su subconsciente. Esta era la realidad. Entro a la habitación y fue entonces que pudo observar sus inmensas dimensiones. "No se preocupe, majestad, él –"
"Es hermosa." Musito Serenity silenciando cualquier nota que Luna estuviese por hacer. "¿Él lo sabe?" La miro expectante.
"Claro que lo sabe." La pequeña sonrisa en el rostro de la reina desapareció. ¿Podrá haber sido esa la razón de su indiferencia en el carruaje? "Pero él aseguro que todo seguirá tal y como se había acordado, no te preocupes."
"No, Luna…" Camino hacia la inmensa cama y se sentó. "…no me preocupo."
Luna se sentó junto a ella. "¿Qué era lo que deseabas hablar conmigo? ¿Por qué decidieron regresar a –?"
"No pude hacerlo, Luna. No pude bajar y repetir la misma historia." Serenity recargo su cabeza en el hombro que le ha brindado consuelo desde siempre. Esa mujer, siempre lo ha reconocido, ha sabido ser como su segunda madre.
"¿De que historia hablas?" La guardiana comenzó a acariciar el cabello de la joven reina. "Puedo ver que hay algo que te consterna."
"No se si es consternación, solo puedo asegurar que si es confusión." Cerró los ojos y dejo que miles de imágenes le agobiaran. Su corazón comenzó a latir tan rápido que deseaba arrancárselo por hacerla sufrir ante su latir. "T – tuve un sueño, una predicción."
"¿Cuál predicción fue esa?"
Serenity se puso de pie para que su guardiana no pensara que mentía. "Vi el futuro. Quizás fue como una respuesta a todo lo que me preguntaba. Sucedieron tantas cosas que –" Luna se levanto, haciéndola callar. "¿Luna?" La consejera reverencio. "¿Luna, a donde va –?" Al girar, Serenity se dio cuenta del porque de la reacción de su confidente. Al llegar a la salida, Luna reverencio una vez mas y salio.
Seiya entro, cerrando la puerta detrás de él. Se mantuvo de espaldas a ella por varios segundos. "Esperaba poder conversar de esto contigo pero –"
"No me molesta." Claramente entendió a lo que él se estaba refiriendo. Seiya giro. "¿O…a ti…si?" Él no respondió, mas solo bajo el rostro esquivando su mirada. Dudosa, Serenity se acerco a él. "¿Es por ella, por Kakyuu?"
"Tenemos todo, Serenity. ¿Por qué no podemos tener a las personas que queremos?" Eso la hizo retroceder. No esperaba esa respuesta-pregunta. Seiya se dirigió al interior de la habitación, pasando junto a ella e ignorando el rostro sorpresivo de la mujer con quien compartiría su reinado. "Estamos en guerra y la mejor solución que pudimos encontrar… ¿Fue esta?" Giro de nuevo al querer ver su rostro, pero Serenity se mantenía de espaldas a él. "¿Serenity?" Su esposa salio corriendo de la habitación.
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Solo por instinto llego al jardín del norte. Su mente se había llenado de todo lo que no escapaba de ella. "La he estado esperando, majestad." De entre las sombras, Serenity pudo distinguir una silueta de pie caminando hacia ella. "Cuando lo siento."
Una vez frente a ella, aquella silueta pudo llegar a ser completamente visible. "¿Pluto?" La mujer guardiana del tiempo asintió extendiendo ambos brazos para rodear a la joven reina entre ellos.
"Cuanto lo siento." Repitió melancólicamente. "Estoy segura que ahora puedes confirmar que nada hubiese cambiado."
Serenity salio del abrazo retrocediendo para buscar la mirada de la guerrera. "¿De que hablas, Pluto? ¿Qué es lo que tengo que entender?"
La Sailor bajo el rostro. "El pasado perdió la magia de vida, mas conserva sonrisas. Lo que quedo atrás se perdió para no poder ser recuperado. Este es el curso del tiempo; pasado, presente y lo que es inesperado, futuro. Observar la vida futura es prohibido para los que desean conservar la tranquilidad del presente. Observar el pasado es observar los fracasos del presente. Y vivir el presente es recordar el pasado anhelando el futuro. Esta es la ley de la vida; tu vida." La guardiana volvió a bajar el rostro. "Nunca detener el tiempo, nunca revelar el futuro y nunca viajar por el tiempo…esas son las reglas del espacio. Majestad…" Sosteniendo su llave del tiempo, Pluto se arrodillo ante Serenity. "…he fallado a la misión encomendada por su madre. He quebrantado dos de las tres reglas prohibidas." Sollozo dejando caer la llave del tiempo.
"Pluto…"
"Detuve el tiempo y me atreví a viajar a través de el. Lo peor de todo…es que ni siquiera eso puede hacerte feliz."
Serenity bajo y tomo ambos hombros de la guardiana para que levantara el rostro. "¿De que estas hablando, Pluto?" Sus propios ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, temiendo lo peor.
Pluto observo los ojos tristes de la reina. "Me atreví a detener el tiempo para salvar tu vida. No fue un sueño." Serenity se levanto cubriendo sus labios para no dejar escapar el gemido de su reacción. ¿No fue un sueño? ¿La mentira era esta? "Rete al tiempo permitiéndome atravesar la fina línea que existe entre el pasado y el presente para que pudieras vivir lo que tu corazón reprimió en esta vida. Y a cambio…a cambio, solo sufrirás si continúas aquí. Aquí su corazón nunca será tuyo."
"No." Serenity, con incesables lágrimas en sus celestes, volvió a arrodillarse frente a la Sailor y le tomo la mano. "No quiero." Asombrada, Pluto observo con confusión la reacción de la soberana. "Regresar al presente seria –"
"Mi emperatriz…" Esta vez fue Pluto quien tomo la mano de la reina. "…nunca mas podrá ser eso posible. Tú…tú ya no existes en el presente." El rostro de Serenity palideció. "Cometí un gran error al arrebatarte de las manos de Saturn y dejarte vivir de nuevo un pasado que ya no existe."
"¿De que hablas? ¡No! Si existe. Él existe, yo existo, todos existimos. Esta es la vida que nunca desee dejar. Déjame quedar, Pluto. Déjame demostrarte que en él existe el mismo sentimiento de duda. Déjame…vivir la vida en Cruithne." Cayó sollozando. "Qui – quiero vivir… ¡Quiero vivir!"
"Serenity."
La soberana comenzó a abrir los ojos en cuanto su nombre fue mencionado ya tres veces. "Serenity." Sus ojos, tan dormitados como sorpresivos, intentaron enfocar la imagen delante de ella. "Te he estado buscando." Se le susurro para no estremecerla. "¿Vamos?"
Serenity observo la mano que se le ofrecía. Se sentó en la misma gradilla en la que se le encontró dormida. "¿Dónde estoy?"
"Siento haber dicho lo que dije, a pesar de no estar seguro de que fue lo que te hizo salir así, pero me gustaría que confiaras en mi." Seiya se sentó junto a ella. "No pude quedarme tranquilo al ver que no regresabas. ¿Qué te parece si regresamos al palacio?" Se puso de pie y una vez mas le ofreció ayudarla, acto que Serenity acepto.
En silencio, ambos recorrieron el largo camino de regreso. Serenity se llevo una mano a la cabeza recordando fugazmente el ridículo sueño que la perturbo. "A nuestra llegada no pude ver a Pluto y Saturn, ¿Sabes en donde pueden estar?"
"Haruka me informo que Sailor Pluto regreso a su misión y Sailor Saturn ha asistido a Artemis fuera de Cruithne. ¿Existe algo que te incomoda?"
Serenity se detuvo. "Esta guerra… ¿Cuánto mas?"
"Cuando tú puedas recuperar el cristal de plata, cuando tu hogar y el mío vuelvan a ser lo que fueron y cuando terminemos con quien elimino nuestra paz. ¿Te preocupa como pueda terminar esto?"
"Me preocupan ellas, los habitantes de Cruithne y…tú."
"¿Yo?" Ella asintió. "¿Por qué yo?"
"Seiya, ¿Alguna vez ha pasado por tu mente que esto puede ser mas que una simple obligación?"
"¿A que te refieres?"
"Hubo una vez en la que mi madre menciono el gran poder que la luna y Cruithne llegarían a tener. Ella se empeñaba a nuestro compromiso tanto como tus padres. ¿Por qué? ¿Era por continuar con la procedencia lunar? ¿O existía algo más? Nunca llegue a entender sus palabras. Mi vida era observar el planeta Tierra soñando con el día de poder vivir en ese paraíso."
Él solo le mostró una muy tenue sonrisa. "No había tenido tiempo de decírtelo, pero los…" Dudo. "…los reyes de Kinmoku nos han invitado a una visita social."
Serenity comenzó a caminar de nuevo. Era como si él no escuchara lo que decía, lo que le inquietaba. Era como si él no quisiera estar ahí. Seiya la siguió sin decir más. La oscuridad de la noche era tan silenciosa como lo eran ellos.
Dudando, él comenzó a detener sus pasos. Para detenerla sin palabras, Seiya deslizo su mano para tomar la de ella. Sorprendida, Serenity levanto ligeramente el rostro. "Me gustaría mostrarte algo." Tomando su mano, Seiya la guió por otro camino que claramente no era el que los llevaría al palacio.
"¿A dónde vamos?" Pregunto ella preocupada por ya haber caminado tanto y por caminos desconocidos para ella.
Él no respondió, en cambio continúo guiándola en silencio. El camino fue largo, pero en ningún momento Serenity dejo de tomar su mano.
"Es ahí." Seiya se detuvo y señalo algo a lo lejos. "Vamos." Continuaron. Cuando por fin llegaron a un alto definitivo, dejo ir la mano que sostenía. "¿Qué te parece?" Serenity dio un paso al frente, pasmada por lo que veía frente a ella. "Espero que esto responda a tus preguntas." Seiya toco la enorme escritura de piedra que se encontraba en el centro de un inmenso y hermoso jardín plateado. "Es la leyenda de Cruithne."
"Seiya…es la misma leyenda que existió en mi hogar."
Él asintió. "Pero nosotros no tenemos que ser esos que describen. Tu corazón y el mío pertenecen a lo que nuestros padres llamaron prohibido. Es el destino de dos lunas unirse para lograr un poder inquebrantable. Aunque aun no entiendo porque si ya hemos cumplido con unir la luz de ambos astros, aun no tenemos el poder que nos liberara de esto." Tomo la mano de Serenity y la levanto para señalar el anillo en su dedo anular.
Ella arrebato su mano. "Se que esto esta siendo un martirio para ti, pero nunca imagine que esta unión te haría cambiar tanto. ¿Por qué actúas de esta manera? ¿Cuál ha sido tu molestia desde que juntos aceptamos la corona de Cruithne?" Bajo el rostro inundado de lágrimas mientras su mente volvió a llenarse de todo lo que le agobio desde que se quedo dormida en aquel carruaje. ¿Y si la visita de Pluto fue verdad? ¿Y si su desesperación era producto de lo que ya vivió en el futuro? ¿Y si ella ya no existía? ¿Cuál era la realidad? "Lo siento." Dio media vuelta y regreso por el mismo camino en el que se le había llevado.
Él la siguió en silencio. El camino fue tan largo como lo fue llegar a aquel lugar, pero finalmente llegaron frente al palacio. "Discúlpame." Pidió él antes de acercarse al palacio. Serenity se detuvo. "No eres tu, soy yo. Ha sido tan linda la amistad que hemos llegado a tener que no me gustaría que toda esta farsa lo arruinara. No será lo mismo. Nuestras obligaciones ahora son diferentes, ya no somos los príncipes que tenían derecho a dudar. Ahora somos los reyes de Cruithne, juntos. Tendremos que compartir y enfrentar esta guerra…juntos. Estaremos juntos en tanto que –" Retrocedió ante el impacto.
"Yo también tengo miedo." Susurro aferrándose a él. "Pero me siento segura." Seiya dudo, pero finalmente termino correspondiendo el afecto. "Yo tampoco quiero perder la linda amistad que ya hemos formado."
"Vamos, hemos estado mucho tiempo fuera." Volvió a tomar su mano y esta vez si fueron directo al palacio.
"¡Seiya!" Taiki se dirigió corriendo hacia ellos. "Los hemos buscado por todo el palacio y sus alrededores, ¿Se encuentran bien?"
Ambos se miraron e inevitablemente rieron al ver la expresión en el rostro del preocupado guardián. "Claro que si."
"Todos han estado buscándolos. No pueden salir sin escolta. Enseguida avisare que han regresado." Taiki se alejo.
"¿Por qué tanta seguridad?"
"Creen que es lo mejor. No podemos arriesgarnos a que algo te suceda. Taiki organizo a tu escolta personal. Tenemos que mantenernos en alerta a todo momento. Pero no te preocupes que yo no dejare que nada te suceda."
"¿Lo ves? Esas son las palabras que me hacen sentir segura." Entro al palacio sonriendo. "Luna."
"¡Serenity!" La consejera llego tan rápido como pudo a la reina, seguida por sus seis guardianas. "Nos han tenido preocupados a todos."
"No hay nada de que preocuparse, estando en Cruithne todo es seguro. Solo fuimos a caminar. No hay porque ser tan extremistas."
"¿Cómo te sientes?" Pregunto Luna refiriéndose a la conversación inconclusa que tuvieron.
"No hay nada de que preocuparse." Repitió intentando sonar convincente. "¿Podemos sentarnos a la mesa sin inconvenientes?" Sonrió.
Todas asintieron y se dirigieron al comedor del palacio, pero quien no se movió fue Venus. "Cuanto desearía que tu corazón dejara de resistir tanta opresión. Serás una excelente reina, porque fuiste una excelente princesa."
"Venus, ¿De que hablas?"
Pero la guardiana solo la abrazo como la buena amiga que siempre ha sabido ser. "Me gustaría que confiaras en mi para lo que sea. No importa lo que sea…" Se separo y bajo el rostro. "…majestad." Dio media vuelta y se marcho.
Serenity logro observar las pequeñas lágrimas que llegaron a formarse en los ojos de su amiga. No entendió la petición de su guardiana, no quiso entenderla por temor a tener que profundizar en algo que ella misma deseaba no saber.
"¿Vamos?" Serenity giro al sorprenderse por escucharlo tan cerca. "Nos esperan." Ofreció su brazo. Ambos se dirigieron a donde ya se les esperaba. Recorrieron parte del palacio juntos para llegar a su destino. Decir algo seria profundizar en una incomoda conversación que ninguno de los dos estaba dispuesto a iniciar.
Los reyes hicieron su entrada en el comedor del palacio real. Todos le recibieron poniéndose de pie. Seria la primera cena que compartirían como los nuevos reyes de Cruithne.
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Los pasillos ya eran confusos una vez que no podía distinguir el camino que estaba tomando. Sus manos se esforzaban en cubrir sus oídos intentando inútilmente dejar de escuchar lo que en su mente se repetía incesablemente. Sus ojos le hacían dejar rastros convincentes de su desesperación. "Cruithne jamás será tu hogar."
En un acto erróneo llego a un alto indeciso. No podía asegurar como llego ahí, pero estaba ahí, frente a ella, como si todo lo que recorrió se hubiese convertido en nada. Llenando sus ojos de más lágrimas se dejo caer frente a ella. "¿Por qué?" Pregunto sollozando. La mujer de pie dio pequeños pasos para llegar a consolar a quien parecía sufrir internamente.
"El tiempo, mi emperatriz…"
"Serenity"
La soberana comenzó a abrir los ojos en cuanto su nombre fue mencionado ya tres veces. "Serenity." Sus ojos, tan dormitados como sorpresivos, intentaron enfocar la imagen delante de ella. "¿Te sientes bien?" Se le susurro para no estremecerla.
Sobresaltada, Serenity se sentó tan rápido como pudo sin ayuda alguna. Detenidamente observo al hombre que le susurro. Su mirada era de consternación. Dudoso, tomo la mano de su esposa. "¿Te sientes bien?"
Ella arrebato su mano. Lo único que no podía parar de hacer era observarlo. Aterrada, se levanto de la cama pero en cuanto lo hizo sus piernas no se movieron más. La habitación era una completamente ajena a lo que ella conocía. Por impulso daba pequeños pasos para acercarse al que claramente era un enorme balcón. Empujo ambas puertas dándole paso a una ventisca para estremecerla y revolver su cabello. La visión frente a ella fue inédita.
Un par de brazos recorrieron su cintura para encerrarla en un abrazo. "Cuanto desearía saber que pasa por tu mente." Ella giro, saliendo de los brazos que le brindaron cariño. Lo observo tan detenidamente que sus ojos se llenaron de lágrimas. "¿Dije algo malo?"
"¿D - donde estoy?"
Él le regalo una sonrisa comprensiva. "No te culpo. Yo mismo no estaba seguro si algún día llegaríamos a estar juntos. Pero todo ha terminado, Serenity y finalmente hemos logrado nuestro gran sueño…" La hizo girar para que ambos observaran la majestuosa ciudad. "…Tokio de Cristal."
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¡Hola
¡Nunca me imagine que regresaría la idea original de esta historia! Sucedió de un momento a otro y de inmediato me puse a escribir. ¡Si! Estoy feliz. Solo espero que ustedes vayan entendiendo lo que esta sucediendo y no se vayan a perder como lo esta Serenity.
Muchas gracias a todos los que continúan siguiendo esta larga-interminable-tardada historia.
¡Gracias por toda su lindisima paciencia! n.n
♥ .•. Serenity • Kou .•. ♥
