Solo Uno…

Link clavo su espada en el pecho de Ganondorf, viendo como los ojos del malvado hechicero se apagaban lentamente hasta morir, para luego sacar su arma y dejar que el cuerpo sin vida caiga al suelo con un ruido sordo.

Zelda se acercó corriendo al héroe de Hyrule.

—¡Link, lo lograste! ¡Salvaste a Hyrul-¡Ah!—intento decir la princesa del reino, solo para soltar un quejido de dolor al sentir un dolor en su abdomen.

Al bajar la mirada, la hermosa doncella encontró la legendaria Master Sword clavada en su vientre. Ella volvió a levantar su rostro consternado, esta vez abundante de lágrimas debido al dolor y la traición de su amado.

—Solo uno de nosotros puede gobernar Hyrule.—susurro de manera fría el hyliano, colocando sus manos a los lados de la cara de Zelda y proceder a romperle el cuello.