Lo siento…

Rio Morales entro con una canasta a la habitación de su hijo, empezando a recoger toda la ropa sucia tirada.

Entre un montón de ropa, algo capto la atención de la madre latina quien lo tomo para ver que era. Se sorprendió a la vez que horrorizo bastante al ver un muy grueso y largo consolador de color rojo y dorado.

Un disparo abrió un agujero en su cabeza y la mujer cayó a un lado con un pequeño charco de sangre formándose debajo de ella lentamente.

Lagrimas empezaron a caer por el rostro de Miles, quien guardo el arma y se quedó viendo el cadáver de su madre.

—Lo siento, Mama. Pero sabía que no podrías vivir contigo misma sabiendo que tu hijo es un trolazo…