No en mi guardia…
Roger abrió la pequeña cajita y miro el anillo con una sonrisa, hoy sería la noche que le propondría matrimonio a Jessica.
Esperaba que todo saliera bien.
El grotesco sonido de la carne al ser atravesada resonó en el lugar, mientras Roger escupía una gran cantidad de sangre manchando el suelo bajo sus pies y miraba hacia su pecho donde una mano ensangrentada era muy visible.
—No en mi guardia, amigo.—se escuchó una voz gruñir detrás del hombre de barba.
Peter tomo el cuerpo del barbudo hombre y lo lanzo hacia un oscuro callejón cercano, sacando un pañuelo procedió a limpiar la sangre de su mano lo mejor que pudo y tomo la pequeña cajita que había caído al suelo.
Con una sonrisa en el rostro, el castaño se dirigió a la casa de la mujer arácnida para así hacerle cierta propuesta.
