Sabe A…

Elektra meneo sus caderas, acercándose sensualmente hasta el vigilante de Hell's Kitchen y pasando sus manos por detrás de la nuca de Daredevil, ella lo atrajo hacia un beso húmedo y profundo.

Ambos se besaron con avidez, disfrutando de la sensación de sus lenguas bailar la una contra la otra y sus labios conectarse de una manera única.

Al separarse ambos estaban con su respiración agitada y un hilo de saliva unía sus bocas.

—Elektra… ¿Por qué tu boca sabe al pene de Spider-Man?—pregunto el diablo de Hell's Kitchen con profunda curiosidad.

Elektra solo pudo quedarse callada, sin saber exactamente cómo contestar aquella pregunta.